Capítulo 10
Secuestro
Asile-chan entregando un nuevo cap y con una sorpresa mas… espérenla :3
Besos y a leer!
Al dia siguiente, Ayato y Yui fueron a hablar con el director acerca de la posibilidad de meter a Sayumi a primer grado, cosa a la que él no le vio problema; había notado la inteligencia de la niña y debido a toda su educación en casa, sabía que estaba lista para ese cambio:
-Pueden acompañarla al primer pabellón, donde se encuentra el primer grado, la maestra acaba de ser avisada del cambio—les dijo el director y ellos salieron con la pequeña en dirección a su nuevo salón; la maestra era una señora de mediana edad, alta y con ojos llenos de ternura.
-Así que esta es mi nueva alumna—dijo mirando a Sayumi—Pueden estar tranquilos, estará en buenas manos—les dijo ahora a los padre de la pequeña.
-La dejaremos bajo su cuidado entonces—le respondió Yui y con un saludo de parte de ella y de Ayato dejaron a la niña con su nueva profesora mientras se dirigían a casa.
-Pasa, pequeña; te presentare con el resto—dijo la amable maestra y la princesita entro al salón de primer grado, donde vio un poco más de niños que de niñas, entre ellos, a Akihiko, por supuesto.
-Bueno clase, ella es Sayumi-sama, y será nuestra nueva integrante; ella es una pequeña muy inteligente por lo que estará con nosotros de hoy en mas—dijo la maestra y toda la clase la saludo;-Puedes sentarte por ahí,-le dijo señalándole un lugar a la par de Akihiko, la pequeña se dirigió a su lugar y al sentarse él niño pelinegro le habló:
-Parece que serás mi nueva compañera Princesita—le dijo y ella ya tenía ganas de pegarle debido al apodo que tanto repetía.
-Pues sí, principito, así que vete acostumbrando—le dijo Sayumi y miro como el chico bufo, a él tampoco le gustaba el apodo que ella le daba.
Paso la clase entre las explicaciones de la maestra, bromas y "peleas" con Akihiko; algunos nuevos compañeros se acercaron a hablarle, pero intercambiaron solo un par de palabras; la mayoría estaba sorprendida de ver como Akihiko hablaba con la mini rubia, pues el pequeño podía considerarse un poco antisocial, o "Anti-niñatos" como dijo él una vez.
A la hora de ir a casa, Sayumi parecía un poco más animada que de costumbre, cosa que alegro a sus padres de sobremanera; pues era señal que su pequeña se encontraba mejor. Todos estaban tan tranquilos que no notaron las miradas de odio que ciertas personas les dirigían desde un auto a pocos metros de donde ellos se encontraban.
…
Asi iban pasando los días y semanas de la pequeña princesita entre el colegio y su hogar, en los que ella iba aprendiendo más y su relación con el pequeño pelinegro iba "mejorando" a su manera claro, los insultos siempre estaban presentes, al igual que los apodos de mal gusto y las discusiones, pero aun con todo, los pequeños pasaban la mayoría del tiempo juntos en el colegio.
"No se soportaban" le dijo una vez en secreto a Kanato, con quien era lo suficiente cercana como para contarle algo así y saber que no se lo diría a nadie más. El peli-morado la miro algo confundido, pues para ser dos personas que no se aguantaban, pasaban bastante rato juntos.
Sí, todo iba bien en la vida de la pequeña y su familia, todo parecía tan normal que bajaron sus defensas; Grave error….
Ya pasados 9 meses desde que la pequeña Sayumi se cambió a primer grado, la niña salió como de costumbre al oír el timbre que le indicaba que las clases habían terminado, sonó más temprano de lo habitual, pues al parecer la escuela serviría como cede de una reunión de maestros y saldrían antes, al estar ya afuera la niña no pudo visualizar aun la limosina de su familia, por lo que decidió esperar adentro. Pero justo cuando se dio la vuelta, sintió como ponían una bolsa sobre su cabeza, y como acto seguido la levantaban del suelo y la metían a la parte trasera de un auto, la niña pataleaba y gritaba, pero nadie parecía venir en su ayuda; el auto de repente arranco dejando a la pequeña asustada, gritando el nombre de sus padres.
Parece que condujeron por horas, la princesita no estaba segura, pues con todo el miedo que sentía y la bolsa dejándola sin mucho aire, callo inconsciente durante el trayecto, solo despertando cuando sintió que de nuevo la levantaron, para sacarla del auto.
-Bajame y déjame ir, o mi familia te hará pagar—decia la niña desesperada.
-No me interesa si tu familia te busca o no, no te encontraran nunca; además "su alteza"—dijo la voz que Sayumi reconoció como de mujer burlándose— aunque lo llegaran a hacer, no me ire de este mundo sin llevarte conmigo bastarda—decía la mujer y Sayumi se helo al oír que la llamaban así, nunca nadie le había llamado de forma tan despectiva, y no sabía a que se debía eso, según como le pregunto a su tío Kanato una vez, curiosa de oír que alguien decía dicha palabra en la tv, un bastardo era un hijo ilegitimo y ella no lo era, sus padres estaban juntos y casados.
La mujer la cargo unos minutos más y luego la tiro como si de un saco se tratase al frio suelo, luego le quito la bolsa de la cabeza y vio que se encontraba en una habitación totalmente oscura, por lo que solo lograba ver la silueta de la mujer, mas no su rostro.
-Quédate aquí bastarda, y ni se te ocurra gritar—dijo la mujer amenazante y salió del lugar. Volvió a llamarla de esa forma y ella aun no sabía la razón.
*En el colegio*
Solo 5 malditos minutos se habían retrasado, ¡ 5 malditos minutos Joder! Y todo porque unos conductores no les permitían el paso tapando sus carriles, quien sabe porque, pero gracias a eso llegaron tarde, solo para encontrarse con la noticia que su hija Sayumi no estaba. Según ella siempre salía antes que el resto, pues la mayoría de niños al tocar el timbre se quedaban platicando y caminando de forma lenta por los pasillos, únicamente ella y Akihiko eran puntuales para salir, pero el pequeño no estaba debido a que se encontraba de viaje. Nadie vio el momento en que la secuestraron, solo se percataron del hecho cuando uno de los guardias oyó gritos desde el capo de un automóvil, el cual entro minutos antes con la excusa de ser invitados a la junta de profesores, no lograron ver su rostro debido a que solo les paso la invitación por la ventana, no notaban nada raro, pero para cuando se dieron cuenta de los gritos, el auto salió a toda máquina incluso botando los portones de la entrada.
Rapidamente dieron aviso al director y a la policía, así como a la familia, llamaron al teléfono de su casa y les dijeron que avisarían también a los padres, que estaban en camino al colegio para recoger a su hija. Pero ninguno de los dos contestaba, y solo lo supieron estando ya en el colegio. Yui gritaba y lloraba desconsolada mientras Ayato, presa del pánico temblaba y abrazaba a su esposa, tratando de procesarlo. Después de unos minutos llego el resto de la familia, y hablaron con la policía, quien había recorrido la ciudad en busca del rastro de la niña, sin hallar evidencia alguna.
Iban pasando las horas y mientras Reiji y Ayato hablaban con los policías, Shu y Karl ayudaban enviando a todos los ayudantes que el rey tenía en el castillo en busca de la pequeña, Yui y kanato eran interrogados por la policía para ver si conocían alguna razón para que la niña fuera raptada, y Laito y Subaru conducían en direcciones contrarias buscando alguna señal de la niña.
-Maldita sea, necesitamos hallar a mi pequeña ya, mientras más tiempo perdemos, puede estar cada vez más lejos—decía un desesperado Ayato, mientras oia como los policías intentaban calmarlo, sin éxito alguno.
La noticia fue tan grande que llegó hasta los oídos de la familia real Inglesa, quien al ver a su hijo tan preocupado al enterarse volvieron en el primer vuelo para ayudar a la familia. En cuestión de 5 horas ya estaban en el hogar de los Sakamaki, quienes habían decidido turnarse para estar en la estación de policía, buscando en auto y en la mansión esperando que alguien hablara
-Por el cargo y status de su familia, puede tratarse de una extorsión-les dijo el jefe del departamento de policía,-debe permanecer siempre alguien en casa y la línea siempre activa por si llaman—finalizo y les dejo también una caja conectado al teléfono de casa para rastrear la llamada.
-Ayudaremos en lo que podamos—le decía la reina y madre de Akihiko a una destrozada Yui.
-Hemos mandado a todos nuestros subordinados a buscarla—dijo el padre del pelinegro.
-Lástima que nunca le pusimos ningún rastreador—se lamentaba Yui, y en eso, el pequeño pelinegro que había permanecido cabizbajo alzo la mirada sorprendido.
-Tal vez lo tenga—dijo dejando a sus padres y los padres de la pequeña confundidos.—mi rastreador,-dijo—ella tiene mi rastreador—decía.
-Pe-pero ¿cómo?—preguntaba Yui confundida.
-Yo, se lo di antes de ir a Inglaterra—menciono el pequeño un poco apenado.
