Buenas tardes a todos los lectores, lamento mucho haber esperado mucho tiempo para publicar, pero unos meses perdí a una persona muy importante en mi vida, y realmente no tenía cabeza para escribir y mucho menos para ingresar a Fanfiction para publicar, espero me entiendan, y disfruten conmigo este capítulo y los que vienen de ahora en adelante.
Gracias por la paciencia.
Ps. Para aquellos que no tienen cuenta en Facfiction les recuerdo que tengo una página en Facebook con el nombre de "KATTZZ"
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— Lamento no haber estado allí para protegerte — dice, la abraza más fuerte y besa su frente, ella lo ve, y llora más — Cariño, te amo; desde el día en que me retasteis por primera vez te ganasteis un lugar en mi corazón, con cada conversación que teníamos, tanto estabas en mi corazón que cada vez que te veo llorar me dan ganas de hacerte reír y querer matar al que te hizo llorar…
— Jasper, hay algo más— él la mira a los ojos — creo… creo que… que estoy… e… embarazada — dice entrecortadamente.
— No te preocupes cariño, mañana veremos al médico y pase lo que pase este bebe — acaricia su abdomen completamente plano — es mío y no abra nadie quien lo dude — besa su frente nuevamente — vamos — la tomo de la mano dirigiéndose a la sala — quiero que conozcas a mi padre y a mis hermanos — sonríe, ella se llena de alegría, olvidándose de lo que le pasa… en la sala encuentra a tres hombres, Peter que ya lo conoció
— Mi padre Aron Whitlock, mi hermano menor Alec, Peter es el segundo — ella se sonrojo por la pena, es muy tímida cuando conoce gente nueva, y más si se trata de alguien que ha admirado desde hace mucho tiempo.
— Es un placer conocerlos — les dijo a todos, pero manteniéndose al lado de Jasper.
— Bueno hijo, es hora de cenar — Aron intento cambiar un poco el ambiente y hacer que la joven se relaje en su presencia; por su parte Jasper e Isabella se habían pasado toda la tarde encerrado en el cuarto, así Alec había pedido comida a domicilio, comida mexicana su favorita, todos aceptaron la decisión, pero cuando abrieron el paquete, Isabella sintió un desagradable aroma, se puso de pie y fue al baño, Jasper la siguió, la encontró abrazada al bacinete vomitando, él se acercó a ella y le aparto el cabello, mientras hacía pequeños círculos en su espalda. Cuando termina, se lava la boca con un cepillo que Jasper le ha dado.
— Gracias Jasper — dice, dándole una sonrisa triste.
— De nada cariño — la toma en sus brazos, ella se siente segura pero en el fondo tienen miedo, un miedo de que su padre la encuentre y que Edward quiera volver a hacerle daño; él besa su frente y sus mejillas — ahora cálmate, mientras vamos a conseguirte algo de comer— ambos sonríen. Su padre y hermanos lo miran, niega con la cabeza, no es el momento ni el lugar — vamos cariño, vamos a comer por aquí cerca — la guía fuera del departamento, apenas alcanzan la esquina cuando ella reconoce una pizzería, le dice a Jasper y este gustoso la lleva, cenan pizza hawaiana.
Al día siguiente, Jasper la llevo al médico, y lo confirmaron está embarazada, "embarazo de 5 semanas 3 días" dice el reporte, Jasper lloro, cuando escucho el latido del corazón y que decir de Isabella, ella también, ambos salieron contentos del lugar, Isabella intento decirle que puede ser hijo de Edward, él solo le dijo que no importa quien puso los espermatozoides ese niño es de él y hay de quien lo niegue, ella lloro todavía más.
…oOo…
Han pasado 8 años desde que los Swan vieron a Isabella salir de la Iglesia, 8 años en que lo han perdido todo, su hijo Riley murió en un accidente de avión junto con su esposa Victoria que estaba embarazada de 8 meses, y con él se fue su madre, Renée Swan una mujer dura en todos los sentidos, que se perdió a ella misma en el lujo de los Swan, ella una mujer que nació y creció con muy poco, a veces sin nada para comer; acepto el engaño de su marido y la hija bastarda que vino de ello, aunque eso le ayudo a superar la perdida de una niña que tendría la edad de la bastarda, siempre la desprecio y así le hizo saber a su esposo. Renée se perdió en su mente, no soporto la pérdida de su hijo, Trastorno depresivo mayor con ideas suicidad estructuradas le dijo el médico a Charlie cosa que no entendió solo que su esposa no quiere estar en la tierra, él por su parte nunca se perdonó la noche en la que paso con la madre de Isabella, la odio, la odia por haber sido la causante indirecta de la pérdida de su matrimonio y cuando desapareció fue un alivio para todos ellos, para él y su esposa. Y seis años después, regreso para atormentarlo, igual a su madre, necesitaba deshacerse de ella, así complacer a Renée; la encerró en su habitación y comenzó a concertar un matrimonio muy provechoso para él, matrimonio que fracaso por ella, ella que planeo su rapto y su huida.
Hoy en día Charlie está muriendo en un hospital después de un accidente automovilístico, él sin deseos de vivir, ningún deseo alberga su alma, no cuando su Renée ha muerto, los médicos intentaron hacer todo lo que pudieron para salvarlo, pero su corazón no resistió, un infarto fulminante se lo llevo, con él no hubieron familiares ni personas allegadas. Nadie sabe qué hacer con tan terrible noticia. En su celular no hay contactos de emergencia, solo Renée, número al que marcaron y está fuera de servicio. Llamaron a su empresa, contesto la secretaria, ella simplemente hablo con el abogado; Charlie Swan, nunca se preocupó por nada, no cuando su hijo existía después solo fue un manojo de destrucción al igual que su esposa.
Edward, que se casó dos meses después de la desaparición de Isabella, ha vivido periodos críticos en su vida, Tanya quedo embarazada a los tres años de matrimonio, en el parto nada salió como se lo esperaban, ruptura prematura de membrana y hemorragia post parto, al parecer Tanya tenia serios problema de salud de los que nunca se enteró, hasta ese día; ella entro en shock y falleció a las pocas horas de nacida su hija, una niña de cabello rubio y ojos miel, ella que recibió el nombre de su madre, se convirtió en la luz de los ojos de Edward, la razón de despertarse cada día, de trabajar, de vivir, o eso es lo que él quiere creer. A su madre Esme le detectaron cáncer, un cáncer demasiado avanzado para tener tratamiento, ella falleció antes de poder conoce a su pequeña nieta, su hermana Alice un trastorno bipolar con ideas delirante, está encerrada en un psiquiátrico; Anthony su hermano mayor ocupándose de las empresas y sin ser visto con una chica o en fiestas; él, Edward por su parte se dedica a su trabajo en el hospital sin más objetivo en la vida que complacer a su hija, o eso es lo que creía.
El magnate petrolero muere: Charlie Swan
….Charlie Swan ha muerto en un hospital de New York tras un accidente auto en la avenida… los médicos no pudieron hacer nada… un infarto fulminante… no se sabe nada de la dirección de la empresa…
La familia Cullen no podía creer lo que estaba leyendo, Carlisle Cullen y su hijo Anthony, encargados de la dirección general no podían creer lo que estaban leyendo, y como hacerlo si hace poco habían coincidido con él en una cena y estaba normal, por decirlo de alguna manera; vieron la fecha para el funeral seria al día siguiente de esa publicación.
— ¿Piensas ir? — lo cuestiona su hijo.
— Si — es la simple respuesta dada por Carlisle, Charlie aunque su enemigo sabe lo que es pasar por la pérdida de su único amor; y fue Charlie Swan quien lo ayudo a salir de ese hueco en el que se encontraba. Por su parte Edward su hijo menor también vio la noticia, se alegró por la muerte del viejo Swan, así tiene una oportunidad de volver a ver a Isabella, porque está seguro que ella ira al entierro.
Al día siguiente, fueron muchas las personas que hicieron presencia al entierro de Charlie Swan, grandes empresarios, políticos, abogados, ingenieros y muchos más, pero a los ojos de Edward no hay nadie que llame su atención, quiere verla, quiere saber si ella está bien, más de siete años lamentándose por tomar la decisión equivocada. Mira a su pequeña hija, suspira y muestra una leve sonrisa, piensa en lo buena madre que pudo haber sido Isabella, piensa en que esta pequeña pudo haber sido hija de ella. La misa conmemorativa dio inicio, Edward simplemente miraba para todos lados pero no la vio, no vio a nadie que pudiera estar relacionado con ella.
Se sintió completamente decepcionado por no verla, pero no podía marcharse después de llegar sin tener una excusa; miro a la pequeña Tanya completamente seria para ser una niña de 4 años, suspiro y siguió escuchando el sermón hasta el final, no fue al cementerio se excusó con todos los presentes que lo conocían en especial con su padre, para poder llevar a su pequeña a descansar
…oOo…
Hasta que una semana después del funeral, vio la foto de Isabella, con un niño, una niña cargada en brazos de ella y un hombre, hombre que en el diario recibe el nombre de Jasper Whitlock, pero que él conoce como Alec White. Edward siente rabia, mucha rabia, mira a su pequeña hija mientras desayuna antes de ir a la guardería.
— Tanya, cariño — la pequeña alza su mirada ambarina y la posa en su padre — me tengo que ir temprano, Arnoldo te llevara a la guardería — le sonríe y acaricia su cabello para terminar dándole un beso en la frente, un beso frio y sin emoción alguna.
— Esta bien, papi — dice la pequeña que vuelve su atención a su comida y sigue como si nada, está acostumbrada a la actitud fría de su padre. Edward por su parte sale de la vista de su hija, llama a su secretaria y le informa de su inasistencia para que cancele todas las citas y reuniones que tiene para ese día, se encierra en su despacho y llora, no aguanta más, llora por la pérdida de su Isabella, años intentando saber de ella, si está bien, se alegra de saber que ella esta vivía pero se siente completamente destrozado al ver que ella formo una familia. Se acerca a la gran vitrina llena de los mejores licores, toma el wiski y se sirve un vaso lleno, se lo toma sin titubear. La extraña, sus sonrisas, sus caricias, sus besos, sus abrazos, la extraña a toda ella. Sigue tomando sin parar en ningún momento, busca en su caja fuerte las fotos que tiene de ella, las revisas una por una, la mira en su primera cita, en sus primeras celebraciones juntos, sonríe pero allí también ve las ultimas fotos de ella, fotos que mando a tomar su padre, la ve a ella sonreír como muchas veces la vio al principio de su tiempo juntos, la única diferencias es que no es con él, esta con Alec White o mejor dicho Jasper Whitlock; intenta romper las fotos pero no puede, no es la primera vez que lo quiere hacer pero es que ella se ve tan feliz junto a él, Edward sonríe pero sus ojos derraman lagrimas incontables por el amor que siente por Isabella, por como seria su vida si él no hubiera buscado ayuda en sus padres, y cada noche se lo imagina, se imagina a Isabella con el vestido blanco caminando al altar y él mirándola desde lo más alto esperando su llegada, se imagina en una casa con su primer hijo, un hijo que tenga sus ojos, su sonrisa, un hijo parecido a ella.
Paso toda la noche tomando, cerca del amanecer quedo profundamente dormido en el escritorio, se despertó cuando su cuerpo le exige algo diferente al alcohol, solo había tomado un desayuno ligero el día anterior, miro el celular, está apagado, no se acuerda haberlo hecho, lo enciende son más de las 6 de la mañana tiene muchas llamadas perdidas de varios números privados y del celular de su hermano, se termina de quitar la corbata y abre la puerta del despacho, le duele la cabeza y la luz le molesta demasiado. Se dirige a la cocina sin importarle nada, ve allí sentada a la pequeña Tanya, la vio en silencio, se sentó sin decir palabra.
— Buenos días — dice la cocinera, no obtiene respuesta alguna. La pequeña Tanya esta triste, quiere a unos padres de verdad, suspira, no es la primera vez que ve a su padre de esa manera, siempre para las fechas de la boda con su madre lo hace, lo ve llorar pero por otra mujer, una mujer completamente diferente a su madre y al parecer a ella si la quiere. Le sirven el desayuno, Edward lo come monótonamente. Al terminar se levanta y no dice nada, no se despide de la pequeña, toma una ducha y se pone presentable, y va rumbo al trabajo.
— Señor Cullen, su padre y hermano lo están esperando en la oficina, llamaron del Hospital Infantil para programar una nueva conferencia — dice su secretaria, no le presta mucha atención, abre la puerta y los ve allí a los dos, su padre y su hermano, dos de las razones para estar sufriendo en estos momentos. Se sienta y escucha todas las quejas de su padre sobre su comportamiento, también escucha a su hermano recriminarle por cómo trata a su hija, no dice nada.
— Si ya terminaron pueden marcharse tengo mucho pacientes el día de hoy — dice y los hace salir sin decir nada más.
En la gran casa Cullen de Seattle, la pequeña Tanya quien ese día no quiso ir a la escuela, entra al despacho de su padre, lo ve todo desordenado, tiene curiosidad por saber quién es la mujer por la que su padre llora, quiere conocerla y hacer que hable con su padre para que deje se sufrir. En el escritorio encuentra un sobre negro muy grueso, lo abre y allí están las fotos de esa mujer, la ve feliz con alguien más, "se bonita sonriendo, tanto que parece una princesa" piensa la pequeña, la ve con otro señor, se ven felices. Toma todo el sobre y se lo lleva a su nana.
— Nana — la mira con ojitos tiernos y preocupados, la mujer mayor la mira y se llena de alegría al verla — me puedes decir que dice aquí — le entrega el sobre, ella sonríe y está deseosa de ayudarla a la pequeña.
— Isabella Swan — dice, la pequeña toma el sobre sin decir nada más y se va corriendo. Llega a su cuarto y se acerca a su computadora, la enciende.
— Buenos días Tanya — dice la computadora al encender completamente, su padre en el afán de complacerla le compro una computadora con un programa especial para que ella lo pudiera usar.
— Busca a Isabella Swan — la pequeña vio cómo van abriendo ventanas sobre ventanas y muchas fotos van apareciendo.
— Lo más reciente: "La heredera Swan aparece" — la computadora le lee la noticia a la pequeña, que entiende poco de lo que dice, y lo que le llama la atención es "casada con Jasper Whitlock, hijo del dueño de la firma de abogados más grande del país", la pequeña es inteligente así que su siguiente búsqueda es sobre Jasper Whitlock. Cuando ve la foto sabe que él es el que sale con Isabella en las fotos. En su inocencia pide la dirección de Jasper a su búsqueda inteligente, que le arroga una dirección en Seattle, la dirección de la firma de abogados, imprime la dirección, pero antes se la aprende haciendo que la computadora la lea una y otra vez para ella. Tomo todo el dinero que le ha dado su abuelo y su tío e incluyo allí el dinero que le da su padre varias veces a la semana para que compre dulces. Tomo su pequeña cartera de osito y allí guardo el dinero, la dirección que imprimió y unos dulces, también tomo el bolso que lleva para ir a las prácticas de patinaje sobre hielo, guardo varios de sus vestidos y su muñeca favorita. Ella sabe que su misión no es pequeña, no cuando la mujer a la que su padre quiere es una princesa y tiene con ella a otro príncipe.
Abrió la puerta de su cuarto con cuidado, saco su cabeza para ver quien estaba por allí, no había nadie, así que sin temor alguno salió y comenzó a caminar como sin nada estuviera pasando y para ella nada está pasando, salió a la parte trasera de la casa, fue cerca de la piscina y camino por toda la orilla con mucho cuidado para no caerse, llego a la puerta que da a la calle y la abrió, sonrió y susurro al viento "Chao papi, voy a traer a mi nueva mama, voy por Isabella" salió, tomo el camino a su pequeña escuela, de allí no sabría a donde ir así que preguntaría. Tanya logro llegar a la estación de autobuses, allí conoció a una ancianita, que se ofreció a comprarle en pasaje al centro de Seattle si ella puede regalarle uno a ella también, Tanya sonrió y le dio el dinero.
— ¿Cómo te llamas pequeña? — pregunto la señora, antes de llegar a la taquilla.
— Tanya Whi-tlo-ck — dijo sonriendo — y ¿usted agueita? — la señora se rio por como la pequeña hablo.
— Andrea, querida nietecita — Oh si la señora sabe cómo hacer las cosas, Andrea tomo sus cosas y salieron de la estación y llegaron a la primera parada de autobuses esperaron por quince minutos la ruta y fueron rumbo al centro de Seattle, durante todo el camino hablaron de todos los viajes que Andrea ha tenido, con quien y que hicieron para pasarla de maravilla; le hablo de playas y de enormes jardines. La pequeña Tanya estaba tan emocionada que no se dio cuenta en que momento llegaron al lugar hasta que el autobús se detuvo en medio de grandes edificios.
— Vamos querida — dice Andrea, tomado la mano de la pequeña — te llevare a tomar un taxi para que vayas a la dirección que tienes allí y no te toque caminar con este frio — sonrió. Andrea subió con la pequeña al taxi, dio la dirección al taxista y en diez minutos estuvieron allí, Andrea se despidió de la pequeña dejándola frente al gran edifico. Tanya entro al lugar y nadie se fijó en ella y cómo hacerlo si es más pequeña que el resto de personas que transitan por allí. Ella llego al ascensor, junto con otras dos personas, intento saltar para alcanzar el botón que se parece al que había en la hoja pero no pudo.
— Pequeña a ¿Qué piso vas? — le pregunta.
— Al piso tince — sonríe, él señor la mira extraño, pero le marca el numero — gracias señor — sonríe nuevamente. Llega al piso quince y él señor le señala que ese es el lugar donde se debe bajar. Nuevamente le da las gracias y sale corriendo, llega a un largo pasillo y al final de este ve muchas paredes que no llegan al techo, solo alcanza a ver un escritorio al final de todas esas paredes.
— Buenas — dice la pequeña a la chica que está allí sentada.
— Buenas, pequeña — sonríe la chica — ¿en qué te puedo ayudar?
— Estoy buscando a mi papá y a mi mamá — sonríe con ternura.
— Y ¿Cómo se llaman? — pregunta curiosa, es la primera vez que le pasa esto.
— Isabella y Jasper — sonríe. Anny la chica que está allí se sorprende, pero no pueden ser ellos, ellos tienes varios meses que no han estado en esa ciudad.
— Cariño me dices tú nombre completo — la niña sonríe, y asiente con un movimiento de cabeza.
— Si, es Tanya Isabella Whi-tlo-ck — Anny suspira pesadamente y le sonríe a la niña.
— Espera un momento — Anny deja a la pequeña y entra a la oficina de Alec.
— Señor Whitlock, disculpe que lo moleste pero allá fuera hay una niña que dice que es hija de su hermano Jasper e Isabella — Alec se sorprende y como no hacerlo si su hermano tiene tres hijos que no salen a ningún lugar sin que ellos estén presentes y que decir que su princesita solo sale con su madre.
— Eso no puede ser — responde aun sorprendido — ellos no han dicho nada de venir — miro a Anny, quien nerviosamente le responde.
— Señor Whitlock, no es su sobrina — ella suspira — es mejor que la valla a ver. — Alec está preocupado, quien pude ser esta niña. Anny la lleva dentro de la oficina — señor Whitlock, esta es la pequeña Tanya — los presenta, ella sonriente cree que es Jasper, pero al verlo sabe que no es él.
— TU NO ERE MI PAPÁ — grita fuertemente mientras sus ojos se llenan de lágrimas. Anny se sorprende del grito que pega la niña.
— No, no soy Jasper pequeña, soy su hermano menor — ella se queda en silencio.
— Entonces, ¿eres mi tío Alec o mi tío Peter? — pregunta mirándolo a los ojos.
— Soy Alec — dice sonriendo, la pequeña se lanza a sus brazos diciendo "Tito Alec" él no supo cómo reaccionar, no cuando la niña que se lanza a sus brazos es una completa desconocida. — Tanya, vamos por unos helados — dice sonriéndole a la pequeña, ella mueve enérgicamente la cabeza para confirmar. Alec la lleva a una heladería cercana, Alec pide para ambos un helado de vainilla, Tanya esta tan concentrada comiendo su helado que no se da cuenta que Alec está llamando por teléfono.
— Hola hermano — dice Alec, apenas Jasper contesta su llamada.
— Hola Alec, ¿Cómo has estado? — pregunta.
— Mmm, se podría decir que bien — suspira audiblemente — oye ¿ya dejaron New York? — pregunta.
— Si, llegamos anoche a Seattle — escucha la alegría en su voz — Isabella quiere saludar a los Weber y hay que hacer unos trámites en Swan C.O.
— Que alegría que estén aquí, porque no vienen a la oficina Anny estará muy feliz de verlos, y por supuesto que también estaré feliz — sonríe con malicia — además les tengo una muñeca de cabello rubio y ojos miel que les quiero presentar — Jasper, cree que su hermano está hablando de una chica, así que se ríe y le dice que en una hora tanto Isabella como él estarán en la oficinas de la firma Whitlock de Seattle.
