Nat: Hola! aqui estoy con la actualizacion semanal un poco mas temprano que de costumbre pero ya que mañana no podre subirlo (por motivos de un viaje del que no estaba enterada -.-' ) se los he traido hoy asi no habra deuda alguna n.n Bueno, mejor me dejo de babosadas y pasemos al capitulo espero que les guste.
Los personajes le pertenecen a Suzanne Collins y la historia original a la pagina de Facebook Novelas Originales & Adaptadas cuyo link esta puesto en nuestro perfil.
Sin mas que decir...
A leer!
Capitulo 10
—Yo... yo tengo todo lo que necesito —tartamudeó. Bajo su atenta mirada, se sentía como una mariposa sujeta por un alfiler.
— ¿Todo? Es una pena que tenga una reunión, porque si no podríamos hablar de esto con más detalle —susurró. Entonces, tiró de ella y dejó que sus labios rozaran los de la joven para sonreír después de un modo muy atractivo—. Ve a lavarte la cara... Estás hecha un asco.
Con eso, se dio la vuelta y dejó a Katniss con una mezcla de frustración y anhelo.
Como tenía la tarde libre, ella se marchó de compras, una táctica destinada a apaciguarle los tensos nervios. Sin embargo, no hacía más que pensar en el breve roce de sus labios, en la sonrisa que había visto en los ojos de Peeta... Le pareció que sentía una calidez en los labios que parecía despertar sus sentidos. De repente, una ráfaga de aire frío la hizo volver a la realidad. Maldijo su traicionera imaginación y llamó a un taxi. Tendría que darse prisa para llegar a la cena que tenía con Madge.
Entró en su apartamento después de las cinco. Dejó sus compras en una silla del dormitorio. A continuación, retiró el pestillo de la puerta para que Madge pudiera entrar sin problemas y se dirigió al cuarto de baño. Allí, llenó la bañera con agua caliente y se dio un largo y aromático baño. Justo cuando salía de la bañera y agarraba una toalla, sonó el timbre de la puerta.
—Entra, Madge —gritó—. O llegas temprano o yo voy retrasada.
Rápidamente, se envolvió con la toalla y salió del cuarto de baño, dejando el rastro del aroma de fresas que llevaba en la piel.
—Estaré lista dentro de un minuto. Creo que me he entretenido demasiado en la bañera. Tenía los pies...
Se detuvo en seco. En vez de la menuda y rubia Madge, tenía delante la alta y esbelta figura de Peeta.
— ¿De dónde has salido? —le preguntó Katniss, cuando pudo sobreponerse.
— ¿Originalmente o sólo ahora? —replicó él, sonriendo ante la confusión que ella presentaba.
—Pensaba que eras Madge.
—Ya me había dado esa impresión.
— ¿Qué estás haciendo aquí?
—He venido para devolverte esto—respondió él. Entonces, se sacó del bolsillo un finísimo bolígrafo de oro—. Di por sentado que era tuyo. Tiene grabadas las iniciales K.E.
—Sí, es mío —comentó ella, algo confusa—. Debió de caérseme del bolso. No te tendrías que haber molestado. Me lo podrías haber dado mañana.
—Pensé que tal vez lo estabas buscando —observó él. Entonces, miró de arriba abajo la figura de Katniss, cubierta sólo por la toalla de baño. Se detuvo sobre las suaves piernas y, por último, descansó un instante sobre el inicio del pecho—. Además, creo que ha merecido la pena venir.
Katniss se miró y, al recordar cómo se había cubierto, abrió los ojos y se quedó completamente avergonzada. El rubor le cubrió las mejillas e, inmediatamente, se dio la vuelta y salió corriendo de la habitación.
—Volveré dentro de un minuto.
Con rapidez, se puso un pantalón de pana color chocolate y un jersey de mohair beige. Se peinó con rapidez el cabello y se aplicó un toque de maquillaje. Entonces, respiró profundamente y regresó al salón tratando de aparentar una calma que estaba muy lejos de sentir. Peeta estaba sentado cómodamente en el sofá, fumando un cigarrillo con el aire de alguien que se sentía como en su casa.
—Siento haberte tenido esperando —dijo ella cortésmente—. Ha sido muy amable de tu parte tomarte la molestia de venir a devolverme el bolígrafo —añadió. Peeta se lo entregó y ella lo colocó en una mesa—. ¿Puedo...? ¿Te apetecería...? ¿Quieres algo de beber? Aunque tal vez tengas prisa...
-No, no tengo prisa -respondió él-. Un whisky solo, si tienes.
—Tal vez tenga, pero tendré que comprobarlo.
Katniss fue a la cocina y comenzó a buscar en los armarios las botellas de alcohol que raramente utilizaba. Peeta la había seguido por lo que, cuando la joven se volvió, sintió que se le aceleraba el pulso al ver cómo la presencia de él parecía empequeñecer la cocina. Retomó su búsqueda sin poder dejar de pensar en la postura tan relajada con la que él se había apoyado contra el frigorífico con las manos en los bolsillos.
—Por fin —exclamó, al encontrar la botella—. Whisky.
—Eso es.
—Te daré un vaso. ¿Has dicho que lo querías solo? Eso significa sin hielo, ¿verdad?
—Serías una camarera maravillosa —comentó él. Entonces, agarró la botella y el vaso y se sirvió él mismo.
—No bebo mucho...
—Sí, ya lo recuerdo. El límite es de dos copas. ¿Nos sentamos? —le preguntó. Entonces, tomó la mano de Katniss con la habitual familiaridad y la llevó de nuevo al salón—. Tienes una casa muy bonita —añadió, mientras se sentaban—. Abierta, simpática y colorida. ¿Refleja este hogar la personalidad de quien vive en él?
—Eso dicen.
—La simpatía es un rasgo admirable, pero no deberías dejar la puerta abierta. Estamos en Nueva York, no en una granja de Kansas.
—Estaba esperando a alguien.
—Pero recibiste la visita de quien no esperabas. ¿Qué crees que habría ocurrido si otra persona se hubiera encontrado con ese hermoso cuerpo que tienes envuelto solamente en una toalla? —le preguntó mientras la miraba de arriba abajo. Sin poder evitarlo, Katniss se sonrojó y bajó los ojos—. Deberías tener la puerta cerrada con llave, Katniss. No todos los hombres te dejarían escapar como lo hice yo.
Antes de que Katniss pudiera encontrar el modo de responder, se vio interrumpida por el sonido del teléfono. Aliviada, se levantó y fue a contestar.
—Madge, hola. ¿Dónde estás?
-Lo siento, Katniss -respondió su amiga-. Ha ocurrido la cosa más maravillosa que te puedas imaginar. Espero que no te importe, pero tengo que cancelar lo de esta noche.
—Claro que no. ¿Qué ha ocurrido?
-Gale me ha pedido que vaya a cenar con él.
— ¿Significa eso que seguiste mi consejo en lo de ponerle la zancadilla?
—Más o menos.
—Oh, Madge... ¿De verdad lo hiciste? —preguntó Katniss, encantada.
—Bueno, no —admitió su amiga—. Los dos llevábamos unos pesados libros de Derecho y nos chocamos el uno contra el otro. ¡Bendito golpe!
—Ya me lo imagino —comentó Katniss, entre risas—. Tiene mucha más clase que lo de asaltarlo.
-¿De verdad no te importa lo de esta noche?
-¿Crees que sería capaz de permitir que una pizza se inmiscuyera con el amor verdadero? Vete y diviértete. Ya me contarás.
Cuando colgó el teléfono, vio que Peeta la estaba mirando con abierta curiosidad.
—Tengo que admitir que ha sido el lado más fascinante de una conversación telefónica que he escuchado nunca.
Nat: Bueno, aqui el final de este capitulo, espero que les haya gustado este capi. Porfa dejen sus comentarios, al ver que utimamente casi nadie comenta siento como si el fic ya no es gustara incluso me desanima un poco, si ya no les gusta pueden incluso darme sugerencias para escribir un fic que si sea de su agrado no quiero ser dramatica ni nada, solo quiero que se sientan a gusto con lo que publique aqui. Mil gracias a los que leen y a los que han puesto en favoritos y en sus alertas este fic.
Besos!
¿Review?
