Disclaimer: Death Note desgraciadamente no me pertenece, solo tomo prestado sus personajes para satisfacción mía y de ustedes XD

¿¡Ahora soy qué!

Capitulo 10

Rose Rouge


Cayó torpemente hacia el piso duro y frío, no sabía dónde estaba ni por donde caminaba. Desde que la habían subido al auto le quitaron sus gafas y le vendaron los ojos, la boca y amarraron sus manos por la espalda. No supo por cuánto tiempo estuvo en el auto, solo sabía que iban de prisa. Y cuando este se detuvo fuertemente sintió un jaloneo, mandándole que bajara del vehículo.

Caminaba torpemente, siendo empujada por una persona detrás de ella. Tropezaba a menudo y cuando caía, la levantaban con brusquedad y le gritaban fríamente que siguiera caminando.

No supo por cuanto más caminó, pero después de escuchar una puerta abrirse la empujaron haciendo que entrara a la habitación cayendo de boca. Intentó que su rostro no golpeara el suelo ya que con sus manos atadas no podía amortiguar la caída.

Cayó de lado, haciendo que todo el peso de su cuerpo cayera sobre su hombro izquierdo. Sintió un terrible dolor pero no se musitó en gemir o mostrar seña de dolor. No quería mostrar debilidad.

Escuchó unos tacones que se acercaban hacia ella, se detuvieron enfrente y después una mano fría la levantó el rostro para luego quitarles el vendaje de los ojos.

Tardó en acostumbrarse a la luz del lugar y su vista estaba nublada. Después de unos segundos pudo ver perfectamente a la persona que estaba frente a ella. Una rubia de no más de treinta años, de ojos color miel. Le movía el rostro mientras inspeccionaba, despejaba el flequillo del rostro y tocaba las puntas del cabello.

"Mejor de lo que esperaba," dijo mientras se paraba "Buena elección Atara."

Una pelinegra daba una pequeña reverencia hacia la rubia, que parecía ser la líder.

Ahora con la vista despejada pudo apreciar lo que estaba pasando, un grupo de catorce mujeres estaban rodeándola, todas observándola de diferente manera. Unas con curiosidad, otras de manera indiferente y otras que de seguro ya estaban criticándole su apariencia en sus pensamientos.

Regresó su mirada hacia la rubia treintona, la reconoció de inmediato por la fotografía que le había enseñado el peliblanco. Y de entre el grupo de mujeres pudo también reconocer a otras dos, a una pelirroja de aspecto rudo y una de lentes muy intelectual.

"Desátenla," ordenó la rubia y unas mujeres se acercaron a Mello quitándole las cuerdas y la mordaza.

Se quedó sentada en el mismo lugar sobándose las muñecas pero sin dejar de mirar a la rubia de ojos miel.

"Pero niña, ¿por qué sigues en el suelo?" le preguntó la rubia al ver a la ojiazul aun sentada "Vamos levántate."

La rubia menor se levantó con cuidado sin dejar de mirar a la rubia que tenía frente a ella. Bien, ya estaba dentro de la guarida de la Rose Rouge. ¿Ahora qué? Near no le explicó lo que tenía que hacer ahora que estuviera dentro de la guarida, tal vez tendría que averiguarlo por sí sola.

"¿Te comió la lengua el gato, linda?" escuchó que preguntaba una de la voces que estaban alrededor suyo.

"Más bien parece una gata asustada," comentó otra.

"No sé por qué tiene que unirse a nosotras…"

"¿Unirme? ¿En qué demonios pensabas Rivers?" pensó Mello al escuchar los comentarios de las mujeres.

"¿Michelle, cierto?" preguntó la castaña de anteojos que se encontraba a lado derecho de la líder.

"Si," contestó secamente.

"Ciertamente tiene un gran parecido a él," esta vez habló la pelirroja, quien estaba de lado izquierdo de la rubia mayor.

"¡Hermanos, obviamente!" exclamaron al mismo tiempo unas gemelas idénticas de cabellos castaños claros.

"¿De qué demonios están hablando?" preguntó confundida.

Soltó una carcajada y miró desafiante a la recién llegada con sus ojos miel. "Linda, bien sabes de que estamos hablando."

"Ni idea," respondió fríamente.

Su rostro se tornó serio por un momento, luego sonrió. "¿Qué caso ya olvidaste a tu querido hermano… qué en paz descanse?

Mello mostró una cara de sorpresa, después entendió. Rose Rouge cree que Mihael Kheel, su versión masculina, y Michelle son familia, hermanos para ser exactos. Al igual que creen que Mihael murió en la explosión que hubo en la guarida de la mafia al que estaba involucrado en el pasado.

"¿Qué tiene que ver mi hermano en esto?" preguntó fingiendo demencia.

"Uh niña, estás mal ¿o qué?" escuchó otra voz de alrededor suyo.

"Parte de la familia Kheel y no sabes a que se dedicaba tu propio hermano, vaya familia," escuchó otra voz de entre la multitud, haciendo que se escucharan murmullos.

"Chicas, chicas," habló la líder para calmar a sus seguidoras "Michelle esta algo confundía, compréndanla un poco."

Al terminar esas palabras, los murmullos cesaron, dejando hablar a su líder.

"Mira linda, tu hermano Mihael trabajo para Rod Ross y su mafia, para ser exactos fue su mano derecha," empezó a explicar la rubia "No sé qué demonios traía en su cabecita pero el caso era que su único objetivo era atrapar a Kira y obtener en su poder un curioso cuaderno."

"¿Sabrán acaso de la Death Note?" se preguntó mientras escuchaba a la líder.

"No sé que le veía a ese cuaderno, el caso es que tenía algo que ver con Kira," continuaba con su relato, pero hizo una pequeña pausa antes de terminar su relato "Al poco tiempo de conseguirlo, le vino su desgracia. La policía logró averiguar su guarida y él, tratando de escapar, voló en pedazos el lugar…"

"…Al igual que tu hermano" terminó el enunciado la pelirroja.

Fingió que la noticia le había afectado, tambaleó y bajo la mirada un poco para que pareciera un poco más realista.

"Yayoi eso fue un poco rudo," regaño la líder a su seguidora y después dirigirse hacia la recién llegada "Al parecer no sabías la verdadera historia, ¿verdad, linda?"

"…Me habían dicho que había muerto en un accidente automovilístico," cubrió su rostro con sus manos, fingiendo un sollozo "¿Aún no entiendo que hago aquí? ¿Qué tengo ver yo en todo esto?"

"Lo llevas en la sangre, Michelle querida," le contestó, se acercó a ella y colocó una mano sobre su hombro "Eres una Kheel, en tus venas corre que perteneces a la mafia."

"No estoy interesada," se alejó para quitarse la mano de la mjer.

"Pero L está interesado en ti," comentó la chica que estaba de lado derecho de la rubia mayor.

"Chieko estaba a punto de llegar a esa parte," dijo la rubia mirando a la castaña.

"Lo siento, Lady-sama."

"Pero es cierto, desde que pusimos un ojo en ti, L puso sus ojos sobre nosotras," le explicó Lady Lyn, regresando la mirada a Mello "De ahí averiguamos que L te estuvo buscando desde la muerte de tu hermano, con temor a que te encontráramos primero."

Se volvió a acercar a la rubia menor hasta estar a solo pocos centímetros. "¿Qué tipo de interés tiene L sobre ti?

"No conozco a L," contestó fríamente nuevamente.

"Entendemos que te tuvo captivo durante días—"

"En todo ese tiempo solo hable con él dos veces y a través de un monitor de computadora," le interrumpió y bajó la mirada "No confió en L, como mi hermano no confiaba en él."

"Entiendo," puso su mano nuevamente sobre el hombro de la ojiazul para luego ponerla sobre la mejilla haciendo que la mirara frente a frente "Nosotras tampoco, por eso queremos que te unas a nosotras, juntas desenmascaremos a ese detective."

"Con una condición," dijo quitando la mano de Lady Lyn de su mejilla.

"¿Y cuál esa… condición?"

"…Quiero ser yo quién tire del gatillo."

oOOo

"Demonios" era el quinto cigarro en una hora "No se la pueden vivir todo el día encerrados."

Apenas y pudo dormir, como todas las veces pasadas desde el último día en que vio a Mello. Desde entonces se la había pasado frente al monitor en busca de respuesta. Todo el trabajo lo llevo hasta ese enorme hotel en la mejor zona de la cuidad. Donde ya llevaba tiempo de estar vigilando la puerta principal y la entrada al estacionamiento subterráneo debajo de este.

El cigarro se había agotado, lo dejo caer al suelo y lo pisoteó. No perdió más tiempo en sacar otro de su bolsillo junto con su encendedor. Puso el pequeño objeto relleno de nicotina en su boca, encendió la flama del encendedor y con la palma de su mano busco protegerla del viento.

Después vio un auto negro acercarse a la entrada principal del hotel, donde una figura femenina de cabellos rubios salía de este. Cuando salió completamente reconoció quién era. Apagó el encendedor y tomó el cigarro en sus manos, lo guardó mientras no le quitaba la vista a la mujer.

La mujer estaba hablando con el chofer del auto, que tenía el vidrio del lado del copiloto abajo. Se dirigieron unas pocas palabras y el auto regresó nuevamente a la avenida transitada. La mujer se quedó todavía donde estaba, mirando hacia la pequeña pantalla de su celular.

El pelirrojo se acercó cuidadosamente hacia la mujer. Por suerte había traído consigo el arma que le había escondido a la rubia, que por fortuna aun estaba en la habitación cuando se llevaron las cosas de Mello. El arma la llevaba escondida en la espalda, la sacó con cuidado para que nadie lo notara y la volvió a esconder pero esta vez en el bolsillo de su chaleco.

Se acercó cautelosamente a la mujer por la espalda, quien todavía seguía distraída que no notó a la persona detrás de ella, que la apuntaba con algo sobre la ropa.

"Una palabra y ten por seguro que disparo."

Estaba sorprendida, ¿cómo pudo descuidarse tanto? Dejó lo que estaba haciendo y se quedó ahí inmóvil.

"Guarda el celular y camina como si nada pasara," le empezó a decir de manera desafiante "Te seguiré a pocos centímetros, ya lo sabes, una sola palabra o movimiento en falso."

Obedeció a lo que le decían, guardó el celular y empezó a caminar hacia la entrada. Atravesó la recepción sin ningún problema y con tranquilidad. Sentía por detrás que la seguía de cerca, con el arma apuntando directamente a su espalda.

Se paró enfrente a los elevadores y apretó el botón de la flecha que marcaba hacia arriba. Nuevamente se le acercó, sintiendo la boca de la pistola sobre su espalda.

"Si sube mucha gente al ascensor, no lo tomes," le ordenó.

Las puertas del elevador se abrieron y salieron de ellas unas cuantas personas. Cómo no había gente cerca esperando el ascensor, subieron en el con calma. El pelirrojo al entrar, inmediatamente apretó el botón para cerrar las puertas. Las cuales se encerraron casi enseguida. La mujer apretó el botón correspondiente al piso donde se encontraba la guarida temporal.

"¿No te habías ido ya, Matt?" preguntó la mujer sin voltear a verlo, pero este no le contestó "Pierdes tu tiempo aquí."

Sintió el arma más pegada a su cuerpo, haciendo que se resaltara.

"Necesito saber la verdad," le contestó fríamente.

"Pero ya la sabes," le dijo mientras se empezaba a tranquilizar.

"No de la boca de Mello."

"Mello ya no está aquí," se escuchó un pequeño timbre anunciado que habían llegado al piso señalado.

Matt le dio un pequeño empujón con el arma a la rubia para que empezara a caminar. Ambos salieron del elevador, caminando lentamente por el pasillo. Viendo que no había nadie, sacó el arma del su bolsillo y le apuntaba a la mujer en la nuca.

"Te pararas enfrente de la fuerte y no tocarás hasta que yo me haya puesto a lado de esta," le ordenó nuevamente "Te estaré apuntando y si algo sale mal, te mataré a ti y después a tus compañeros."

La rubia ya no dijo nada solo siguió caminando. Después se paró en una puerta de una de las habitaciones que se encontraban al fondo. Matt inmediatamente se colocó de lado derecho de la puerta sin dejar de apuntarla con el arma. Hizo una pequeña afirmación con la cabeza, dándole entender a la rubia que tocara la puerta.

Ella obedeció sin musitar y llamó a la puerta. Al poco rato escuchó pasos que se acercaban a la puerta, solo unos segundos y le abrieron la puerta completamente. En ese instante apareció Matt por detrás de la rubia, sujetando el cuello con un brazo y el arma sobre su cabeza. Tomando por sorpresa a Lester, quién había sido él quien había abierto la puerta.

"¿Dónde está Near?" preguntó sin moverse de su sitio.

Lester al ver la situación de su compañera, dejó entrar a Matt, quién no soltaba a Halle. Cerró la puerta y le dio a entender que lo siguiera. Caminaron hacia otra habitación donde había cuatro televisiones apagadas, excepto por una que marcaba un punto exacto en un mapa. Una laptop sobre la misma mesa que los televisores y frente a esta un peliblanco sentado sobre una silla giratoria, jugueteaba con su cabello y con unos auriculares sobre sus orejas.

Miró de reojo al ver entrar al comandante Lester y a Halle junto con una visita inesperada. No mostró signo de sorpresa, ninguna expresión alguna, solo regresó su mirada al monitor.

"No esperaba verte, Matt."

"¿Dónde está Mello?" preguntó de inmediato al verse frente a frente con el peliblanco.

"Ya te dije que no está aquí," le repitió Halle y Matt pegaba más el arma en la cabeza de la rubia.

"No me amenazas con eso, Jeevas," dijo el sucesor de L sin contestar a la pregunta del pelirrojo "Mátala si quieres, la violencia no resuelve los problemas."

Apretó los dientes de furia y fruncía el ceño. Escuchó un arma cargarse cerca de su oreja y miró de reojo que el pelinegro le estaba apuntando en la cabeza. Soltó a la rubia a los pocos segundos, pero sin soltar el arma.

"¿Dónde está Mello?" volvió a preguntar con más insistencia.

"Halle contestó a tu pregunta," le contestó sin mucha importancia "Revisa el lugar si quieres."

Matt miró a la rubia, quien lo miró con cara de sinceridad. Se dio cuenta de inmediato que ella no mentía. Pero aun así no podía confiar en el peliblanco.

"Déjenos solos," indicó Near, haciendo que sus tres ayudantes abandonaran la habitación casi de inmediato cerrando la puerta detrás de ellos.

"Mello ahora trabaja conmigo."

"No te creo," contestó mientras miraba al peliblanco con ojos asesinos.

"Velo por ti mismo," movió la computadora portátil para que el pelirrojo pudiera ver el monitor.

En la imagen se podían ver la misma habitación en donde se encontraba en ese instante los mismos televisores. Uno mostraba el mapa de Tokyo, otro era la imagen de una de las calles de Tokyo y los dos últimos estaban apagados.

Frente al peliblanco había una mesa con fotografías, mapas, sobres y cartas escritas a mano. Near tomó una de la fotografías y se la entregó a Mello, quien la miró confundido. El ángulo de la cámara no mostraba la fotografía que la rubia veía.

"Ella es Lady Lyn" empezó a decir el sucesor de L "Líder del grupo Rose Rouge, una banda de mafiosas que empezó con sus actividades cuando el caso Kira terminó. Pero creemos que tienen actividad desde hace algunos años."

"El grupo se conforma de catorce mujeres incluyendo a la líder" continuó "Se han visto involucradas desde robos a bancos con grandes cantidades, lavado de dinero, narcotráfico y por supuesto, asesinatos."

"¿Qué tiene este grupo para que hayan llamado tu atención?" preguntó la rubia mientras regresaba la fotografía.

"Están buscando novatas para unos nuevos proyectos," le contestó y volteo a mirarla "Y se han interesado en ti."

"¿Vas a lanzarme directamente hacia los leones?" preguntó.

"Fue Lady Lyn quien mandó secuestrarte" dijo sin contestarle la pregunta a Kheel "También buscan revelar el rostro de L y creyeron que al tenerte, lo lograrían."

Señalo la pantalla que marcaba una de las calles de Tokyo. "Esa es una de las calles que más frecuentan, lo más seguro es que estén vigilando la calle en estos," bajó el brazo "Como ya habrás deducido, te dejaras capturar por ellas y te llevaran directamente a su cuartel general. Has trabajado en esos ambientes, sabrás como manejarlo."

"Preparen el auto," dijo ahora dirigiéndose a los tres que estaban al fondo, donde salieron de inmediato Lester y Giovanni.

"Tienes treinta minutos para alistarte, lo más femenina posible," le dijo ahora refiriéndose a Mello "y lleva los lentes, la pistola y el reloj contigo."

Antes de que pudiera decir algo, Halle se le acercó y la tomó del brazo, dándole a entender que saliera para alistarse.

Apretó una tecla para congelar la imagen. "Está en video, no hay otra prueba más confiable que esa."

Siguió mirando la pantalla y después miró el televisor que se encontraba encendido. Memorizó el mapa y el punto fijo que se mostraba. Dio media vuelta y se dispuso a salir de la habitación, pero antes de que pudiera tomar la perilla, el peliblanco le llamó nuevamente.

"Si vas hacia allá, la terminarás viendo muerta… y lo que menos queremos es que eso pase."

"¿Queremos?" repitió "Tú solo la usas como si fuera parte de tu rompecabezas, Near. Si ella muriese, a ti te importaría un bledo."

"Te equivocas, Jeevas," dijo el peliblanco mirando al pelirrojo "Me importa Mello tanto como a ti."

Esas palabras hicieron que regresara la mirada al sucesor de L. Quiso decirle algo pero el peliblanco le ganó la palabra.

"En estos momentos Mello se encuentra sobre la cuerda floja, o se gana la confianza de ellas o termina muerta," le explicaba "Un error de ella o de nosotros y será su fin."

"¿¡En qué demonios la metiste!" le preguntó furioso mientras se acercaba a él y lo tomaba por el cuello de la piyama blanca.

"Tranquilo Jeevas" dijo tranquilamente Near "Ya te dije la violencia no resuelve nada."

Aflojó un poco la presión pero aun así no lo soltó. Sabía que se estaba burlando de él, aunque su rostro no lo mostraba. Sabía que desde sus adentros el peliblanco solo lo estaba provocando pero aun así no podía controlarse, el enano bien sabía cómo sacarlo de sus casillas.

"Además no creo que se le haga grato a Mello tu presencia, Matt," añadió "Ya sabes, por nuestra pequeña charla anterior por teléfono."

"No es de tu incumbencia," le reclamó "Aún así tengo que hablar con ella, aunque ella no quiera escucharme."

Hizo una pequeña sonrisa. "Si trabajas para mí en esto, permitiré que hables con ella."

"¿Cómo que 'me permitirás'? ¿Quién eres tú para decirme si debo o no hablar con Mello?"

"Oh, ¿olvide decírtelo?" dijo juguetonamente "Mello está dispuesto a dejarse su feminidad, solo por mí. Por lo que ya es mi propiedad."

Ante tales palabras, recibió como respuesta un tremendo puñetazo en el rostro. Haciendo que el pequeño peliblanco cayera al suelo con fuerza. Lester y Giovanni entraron inmediatamente al escuchar el golpe, y sujetaron a Matt antes de que este le quisiera dar otro golpe a Near.

Halle se acercó a Near para ver si este estaba bien, quien se levantó del suelo sin ayuda con una mano sobre su mejilla golpeada. Después sintió un líquido caliente salir de su boca y recorrer su barbilla. Manchando de rojo su impecable piyama blanca.

Tocó su labio y miró la sangre que tenía en sus dedos, para después sonreír. "¿Satisfecho?"

"¡No hasta dejarte desfigurado!" contestó el pelirrojo tratándose de zafar de los hombres de Near.

"Aun así dejare que trabajes para mí," dijo mientras tomaba un pañuelo que le ofrecía Halle "Tú desempeño me dirá si te dejaré hablar con Mello."

"¡Mello no es de tu propiedad!" le gritó furioso.

"Qué te lo diga ella en persona… claro si es que te lo ganas" diciendo esto abandonó la habitación junto con Halle, cuando estuvo a salvo, Lester y Giovanni soltaron a Matt, llevándose su arma consigo.

Se dejó caer de rodillas mientras oía que cerraban la puerta y le colocaban llave. Golpeó con fuerza el suelo con su puño. ¿Qué demonios estaba pasando?

La pantalla de la computadora se mostró blanca con una L en medio de color negro y escuchó la voz del peliblanco por los altavoces.

"Te mandaré tu trabajo a esta computadora, ya lo sabes" le advirtió "De esto depende que te deje hablar con Mello.

"¡Mello no es—!" pera la llamada se cortó y esta vez mostrando el trabajo que le había asignado el peliblanco. "¡Maldición!"

oOOo

"Siéntete como en tu casa, linda," le dijo Lady Lyn a Mello mientras la llevaba consigo para que se sentara junto a ella en el enorme sillón "Tráiganle la especialidad de la casa."

Le hizo señales al bar tender para que empezar a prepara las bebidas. Las mujeres se dispersaron por el lugar, unas en las mesas de juegos, otras en el bar, unas pocas junto al estéreo decidiendo la música que escucharían. Solo las gemelas, la pelirroja, la castaña y la pelinegra estaban en el mismo juego de sala que su líder. Al parecer solo el grupo selecto por Lady Lyn podían sentarse en el mismo lugar donde ella se encontrara.

Al poco rato llegó el bar tender con una charola con la bebidas. Las repartió para después regresar a su puesto detrás de la barra. La rubia le entregó su copa a la ojiazul, quien miró desconfiada la copa con el líquido de color azul celeste.

"Descuida," escuchó que decía Yayoi, la pelirroja "Si te quisiéramos muerta, ya lo hubiéramos hecho desde hace mucho, niña."

Miró a la pelirroja que alzaba un poco la copa, en forma de brindis y bebía un poco. Ella bebió de igual manera sin dejar de verla. Tosió un poco, haciendo que la líder le diera otra vez de su atención.

"¿Qué nunca habías tomado, mi niña?" le preguntó dulcemente "Ya te acostumbrarás."

"No debería tratar de esa manera a la recién llegada, Lady-sama" le susurró su mano derecha Cheiko, la castaña de anteojos "Todavía se encuentra en prueba."

"Descuida Chieko," bebió un poco "Tengo la impresión que esta niña no nos defraudara.

"¡Kyaaa, eres tan linda!" decían las gemelas al mismo tiempo, que se sentaba una a cada lado de Mello y el daban un abrazo entre las dos.

"Sabes…" decía una de ellas mientras tomaba el cabello de la rubia y los alzaba en forma de dos pequeñas colas de caballo. Mello solo ponía sus ojos en blanco en forma de fastidio. "Te verías muy linda peinada así."

"Kita, ¿pero qué dices?" dijo su hermana mientras acercaba a la rubia más hacia ella y le hacia una media cola con sus manos "Se vería mejor con una media cola."

"¡Suzu por supuesto que no!" y así empezó una pelea de insultos entre las dos hermanas, mientras que la rubia que se encontraba en medio suspiraba fastidiada.

"Chicas tranquilas," les decía su líder haciendo que se callaran "Mejor les encargaré que le escojan un buen vestido a la recién llegada para el evento de pasado mañana."

"¡Sí!" quitaron emocionadas las gemelas, se levantaron y salieron de la enorme habitación tomadas de la mano.

"Un nuevo juguete para las gemelas," comentó burlonamente la pelirroja, mientras sonreía confiada.

"Al menos te dejaran en paz, Yayoi," comentó la pelinegra "Pero descuida, en cuanto se aburran de la nueva, las tendrás de vuelta."

Yayoi puso cara de pocos amigos y miro de manera asesina a la pelinegra, a la que no le tomó la mayor importancia. Conocían el carácter de la pelirroja, seria y con poco sentido del humor. Mello se dio de cuenta eso con solo mirar en como actuaban en su verdadero ambiente. Como un investigador observando a los animales salvajes en su hábitat natural.

"¿De qué evento se refiere…?" empezó a preguntar la rubia menor a la líder, pero no estaba del todo contenta de referirse a ella como su jefa.

"Ah, cierto" empezó a decir Lady Lyn mientras escuchaba a su nueva seguidora "De ahora en adelante me llamaras por Lady-sama, ¿entendido?

"Si… demonios ahora referirme a ella como mi jefa, que fastidio," contestó y se quejó en sus adentros "¿De qué evento se refiere, Lady-sama?

La rubia mayor le hizo una seña a su mano derecha para que contestara por ella. "Dos veces al año hacemos una fiesta privada de gala para beneficencia…"

"¿Beneficencia? Si claro, solo un disfraz para hacer negocios dentro de la fiesta y nadie se dé cuenta de ello," pensó la ojiazul mientras escuchaba a la castaña.

"Donde dentro tendremos que cerrar un trato muy importante con un ingeniero," continuó explicando Cheiko" quién nos proporcionó una gran ayuda con trabajos anteriores referentes al caso Kira.

"Tuviste la suerte de llegar a tiempo para la fiesta" la que habló esta vez fue la líder "Un ambiente perfecto para presentarte a nuestro equipo, por así llamarlo."

"Estoy segura que Near pensara actuar dentro de ese evento."

"No olvidemos, Lady-sama" la pelinegra tomó la palabra "Que el ingeniero se ha mostrado muy interesado en conocer a nuestra nueva integrante."

"Tienes razón, Atara," le felicitó Lady Lyn a la pelinegra "Ahí es donde entras tú, Michelle. El ingeniero pues… se ha mostrado un poco preocupado últimamente al estar trabajando para nosotras durante los últimos años, ya sabes, querer cuidar su imagen y todo eso."

"¿Qué tengo que hacer?" preguntó tratando de sonar ansiosa por querer ayudar.

"Tú trabajo será… convencer al ingeniero para que acepte el nuevo trato," respondió Lady Lyn mirando la bebida dentro de su copa y luego la miró de reojo "Es bastante simple querida, usa tus encantos para conquistarlo y así lo tendrás completamente a tu merced para beneficio del grupo."

Tragó con dificultad, al igual de tratar de no ponerse furiosa. ¿Tenía que… coquetearle al tipo y ser pareja de ese? Y peor aún, seguramente tendrá que acostarse con él en algún momento. De solo pensarlo le dieron escalofríos por todo el cuerpo. Prácticamente su nuevo cuerpo era virgen a lo que se refiere con el sexo. Todavía no se sentía muy confiada en ese aspecto.

"Mmm… como lo pensé" dijo la pelirroja al ver la reacción de Mello "La chica parece un gato asustadizo, ¿de qué nos servirá ahora, Lady-sama?

Rodeó a la ojiazul con su brazo. "No nos defraudara, yo lo sé," dijo muy convencida la líder "Estará dispuesta a perder su miedo por el bien del grupo, ¿cierto, Michelle?"

Solamente afirmó lentamente con la cabeza, no muy convencida de lo que verdad estaba a punto de hacer.

"Asunto arreglado," quitó su brazo del cuerpo de la rubia menor "Atara, encárgate de los modales de esta niña; Cheiko, confirma la venida del ingeniero y Yayoi, muéstrale su nuevo cuarto a Michelle. Las gemelas ya se encargaran del vestido."

La pelirroja se levantó casi de inmediato, dándole señas con la mirada a Mello para que la siguiera, quién se levantó poco después que la pelirroja lo hiciera. Mientras se dirigían a la salida de la enorme habitación, Chieko sacaba su celular y se levantaba para hablar en privado con el ingeniero, mientras Atara hablaba con Lady Lyn sobre las lecciones que le debía dar a la nueva integrante.

Al salir de la habitación recorrieron unos largos y fríos pasillos, donde el silencio reinaba la mayor parte y solo el sonido de los zapatos era el único sonido que se escuchaba dentro del laberinto de paredes. Llevaron hasta una puerta que se notaba que era de una madera y perilla muy fina. Yayoi sacó una llave de su bolsillo y abrió la puerta, antes de que dejara sola a Mello, le dijo las últimas indicaciones.

"Esta será tu habitación," le explicó fríamente "Las siguientes puertas son de las otras miembros, no puedes entrara a ellos sin que ellas te lo hayan pedido. Al fondo del pasillo a la derecha están las duchas. Aquí a la izquierda está el elevador que conduce a la sala de monitores y a la habitación de Lady-sama, por el momento no tienes acceso a ninguno de ellos por lo que no intentes nada."

Le entregó la llave. "Solo tienes un juego así que no las pierdas," se dispuso a irse pero antes de perderse en la esquina, le dio una última indicación "Atara vendrá en unos momentos para ver tus modales y las gemelas vendrán en la mañana para la prueba del vestido.

Vio como la pelirroja daba vuelta en la esquina y entró a su nueva habitación. Nuevamente se encontraba en una prisión de lujos. Una cama matrimonial cubierta de telas finas, una suave alfombra, una pequeña sala en una de las esquinas de la habitación y una televisión plana sobre la pared frente a la cama.

Sobre la cama notó que le habían dejado sus gafas de sol, que anteriormente le habían quitado cuando le vendaron los ojos. Se levantó la blusa y colocó la pistola también sobre la cama. De verdad que las Rose Rogue confiaban en ella porque no la habían inspeccionado desde que llegó. De todos modos colocó el arma bajo una almohada.

Miró el reloj que traía en su muñeca. Apenas pasaba más de medio día y parecía que había pasado mucho tiempo después del secuestro. El día sería largo, como los anteriores. Vivir encerrada durante dos días hasta que el dichoso evento se diera a cabo.

¿Qué tendrá pensado Near? ¿Qué estará haciendo Matt en estos momentos? ¿Valdría la pena arriesgar su vida solo para que el plan de Near salga bien?

Solo eran unas cuantas de la gran cantidad de preguntas que pasaban por su cabeza. Se recostó bocabajo sobre la cama, que era mucho más cómoda que la de la suite del hotel. Miró hacia la nada, para después poco a poco sus ojos se iban cerrando lentamente.

"Matt…" dijo en un susurro antes de quedarse profundamente dormida.

Continuara…