Romanticide

By Padfoot & Prongs

Chapter X: Planet Hell

Cuando abrió los ojos, hubiera jurado que lo que le había sacado de su sueño no eran más que los primeros rayos de la mañana. Y los maldijo para sus adentros, abrazándose a Roy tercamente.

… Estaba tan a gusto… el sólo pensar en moverse de allí se le hacía casi un pecado.

Así pues, intentó dormirse de nuevo, dejándose mecer por el suave sube y baja del pecho de Roy al respirar. De todas maneras era domingo, ¿no? No tenían que ir a ningún lado. No había nada importante en sus…

Esperen un momento.

No era domingo. Domingo había sido ayer. O sea que hoy era lunes. Sip.

"Vaya que amanecí brillante esta mañana… Dios… veamos…"

De mala gana, se irguió en la cama lentamente y giró la cabeza a la misma velocidad, en dirección a la mesita de noche.

Parpadeó varias veces y terminó lanzándose contra el reloj en un arrebato de furia, casi de pavor.

Si mal no recordaba, Roy tenía un día pesado en los cuarteles. Una inspección. Y, en ese caso, lo que había visto en el despertador no era nada bueno.

- O-Oi… - tiró el aparato de vuelta a la mesita y comenzó a sacudir al todavía durmiente moreno – Roy, despierta… Roy…

No, nada. Ni siquiera se enteraba.

Cambiando de táctica, le besó en los labios un momento.

Le miró, al no recibir mucha respuesta que digamos.

Nada…!?!?

- ROY, SON LAS NUEVE DE LA MAÑANA, MALDITA SEA!! – terminó gritando, alterado. El aludido al fin se despertó.

- Mh… puedo saber… - bosteza – ¿por qué carajo me despiertas de esa forma tan poco romántica?- lo miró con el entrecejo fruncido

Un tic nervioso se apoderó de uno de sus ojos por unos momentos.

¡¡PERO SI LO HABÍA INTENTADO Y ÉL NI EL MENOR CASO LE HABÍA HECHO!!

… en fin… dudaba que luego le quedaran ganas de algo romántico.

- Perdona, cariño – se disculpó, al tiempo que estiraba su brazo para alcanzar el maltratado reloj y se lo enseñaba con una sonrisa irónica – Es que lo olvidé… ¿no tenías algo que hacer hoy?

El moreno observó el aparatito y se puso pálido.

Si, más de lo que ya es.

- No… no, no puede ser…- se cubrió la cara con una mano – D-dime que vi mal…-

El disgusto de Ed se esfumó al verle así y tomó la mano con la que Roy se había cubierto el rostro, para que lo mirara.

- Vamos… levántate o vas a llegar más tarde – le alentó.

- Maldita sea, Hawkeye va a asesinarme…- se detuvo un momento y le dio un pequeño beso a Ed en la mejilla. Acto seguido, apartó las sábanas de la cama y se levantó, sin molestarse en cubrirse con nada. Se desperezó y camino hacia el armario, de donde tomó ropa interior limpia, y tomo curso hacia el baño.

Los ojos del rubio le siguieron en cada una de las acciones que realizó antes de salir de la habitación, sin permitirse perder detalle del cuerpo gloriosamente moldeado del militar, adornado con una fina capa de sudor resultado de la agradable – y agitada – noche que habían pasado juntos.

Apenas Roy se fue, un par de injurias salieron de su boca mientras se recostaba de nuevo en la cama.

- "¿¡Por qué no es domingo, mierda!?" – se quejó, apretando su nariz.

Mientras Ed seguía quejándose ante el hecho de no estar en el fin de semana, el militar bajo la ducha hacía exactamente lo mismo. Y reprocharse también por haberse podido quedar dormido JUSTAMENTE el día de una inspección.

-"A ver, analicemos..." – Empezó a pensar cuando salía de la ducha y tomaba la toalla para secarse el cuerpo – "Me desperté a las 9 de la mañana, por lo que ahora deben ser 9 y cuarto, y 20 como mucho. Entre que me visto y tomo un café rápido, serán las 10 menos 20… tal vez menos cuarto. De aquí al cuartel tengo unos 5 o 10 minutos caminando… 5, 5 minutos. No puedo perder más tiempo que eso. Llego, me reporto y me escabullo para estar exactamente a las 10 en mi escritorio. Para ese momento, Hawkeye ya debe estar con las mejillas rojas de tanto mentir y decir que estoy en el baño, que estoy en la oficina de alguien haciendo algo… Havoc debe estar llorando aún por su novia perdida..."- se acercó al botiquín y sacó la pasta de dientes y el cepillo, comenzando a limpiarse – "… los otros tres deben estar consolándolo y arruinándolo todo, seguro. Y entonces cuando me aparezca en la oficina, Riza me saltará al cuello con una mágnum y querrá volarme la tapa de los sesos porque la hice mentir y esconder papeles sin firmar en mi escritorio, mientras que los otros cuatro algo se van a inventar para terminar de decorar el momento. Entonces justo entraría el Fuhrer a hacer la revisión de la oficina y presenciaría el momento preciso para tomar una fotografía (N/A: el momento Kodak xDDD)"- se enjuagó la boca, guardó todo en el botiquín y se miró al espejo unos segundos –… Dios mío, estoy muerto - -

Con ese positivo pensamiento, se colocó la ropa interior y se fue al dormitorio a vestirse.

El Fullmetal, por su parte, se había puesto su bóxer y su pantalón y estaba en la cocina, mirando fijamente la cafetera, como si quisiera hipnotizarla para que no se estropeara a pesar de que sus 'hábiles' manitos la habían tocado.

Milagrosamente parecía estar funcionando bien, así que se sentó en una de las banquetas del desayunador y bostezó, apoyando la cabeza en sus brazos.

En realidad, hubiera preferido quedarse acostado, pero si veía a Roy mientras se vestía entonces podía asegurar que iba a lograr que llegara con varios minutos más de atraso.

- "Malditos horarios de oficina…"

Al no verlo en la cama aún, al Flame Alchemist se le hizo un poco más sencillo el vestirse rápido. Una vez listo, se fue a la cocina y vio con horror la cafetera funcionando y a Ed sentado en el desayunador.

- Por dios... no, no mi cafetera!!!, mi cafetera nooo- corrió en dirección al aparato y aún conectado (y caliente) lo "abrazó", como protegiéndolo del rubio. – Por lo que más quieras, Ed, no toques mi cafetera, es lo único que tengo!!!-

- Entonces cásate con ella – bufó, observando el espectáculo – Pero cuando se apague, porque se te está chamuscando la camisa – agregó, como si no le importara – Baka

Ante el aviso, el General se apartó enseguida.

- Al menos no puedes quejarte, es una buena fuente de energía…- dijo, sirviendo el café en dos tazas. - Deberías canonizar al aparato, ¿no crees?- le entregó una con una sonrisa traviesa.

- Tal vez lo haga – le regresó el gesto, cogiendo la taza – Salve, oh Santa Cafetera, soy vuestro servidor - bebió un poco – Por cierto, ¿qué te vas a inventar?, ¿que por accidente compraste café descafeinado y que por eso te quedaste sin energía? – alzó las cejas al decir lo último.

- No necesito decir nada, Hawkeye me cubre siempre. El problema es...- bebió todo su café de un solo trago - … quién me salvará de ella- se lamentó – En fin, ya veré… me voy ya, cada minuto más que tarde será un agujero de bala más en mi gorra - -Uu no hay comida, así que tendrás que hacer compras. El dinero está en la mesita de noche- se acerca y le da un pequeño beso en los labios- No rompas nada, nos vemos- y diciendo esto último, se colocó su sobretodo negro, su gorra y se fue para el cuartel.

Intentó llegar lo más rápido posible al lugar. Lo cual, gracias a lo rápido que tomó la taza de café, fue bastante aprisa. Los guardias de la entrada al verlo llegar a esa hora no podían creerlo. Y es que, llegar 2 horas mas tarde no era algo típico del General.

- S-señor…- lo saludó uno de ellos al verlo –Hoy hay…-

- Si, ya sé!, una inspección, no me digas?!, no me había enterado!!- ladró, subiendo los escalones de dos en dos e ingresando al edificio.

El mismo espectáculo se repitió con las secretarias, aunque estas no se dignaron a emitir comentario alguno. No que la "sonrisa" de Roy se los permitiera, claro.

-"Cinco minutos para las diez… Kami-sama, ten piedad"- pensaba, mientras atravesaba los pasillos lo más discreta y rápidamente que le daban los pies. Pronto, llegó a la puerta de la oficina. –"No hay moros en la costa, perfecto"- se acercó a la misma y pegó un oído a la madera.

Nada.

Tomó entonces la manija y entró al recinto.

Aquella no fue muy buena idea que digamos, porque a la milésima de segundo de estar dentro, oyó una especie de 'clic' muy familiar desde un costado.

- Tiene 10 segundos para explicarse, General – le informó una voz femenina e intimidante, por decir lo menos, apuntándole con una no menos intimidante arma – Y contando...

- Anda, Hawkeye…- sonríe galantemente, quitándose la gabardina- No seas así, nada más llegué un poquito tarde-

- … 7, 6, 5…-

- ¿En verdad vas a dispararme?...- puso una mano sobre el cañón del arma y le sonrió, acercándosele bastante

- 4, 3, 2…-

- E-ESTÁ BIEN!!, me quedé dormido!!! T.T no me mates- se cayó de rodillas al piso, abrazándole las piernas

- Ah, se quedó dormido – convino la mujer, bajando su arma con tranquilidad – Ahora entiendo… - Roy la observó desde el suelo, con los ojos brillantes al ver que había aceptado su excusa, aunque no le duró mucho la ilusión – NO, CLARO QUE NO ENTIENDO!! – estalló la rubia, pegándole la pistola a la frente – Intenta decirme que… estuve aquí por DOS HORAS ingeniándomelas para cubrir su ausencia sólo porque… se quedó dormido!? – tomó aire intentando calmarse y le fulminó con la mirada – Y… podría usted ser tan AMABLE de decirme… POR QUÉ PASÓ ESO?!?!

- c-cálmate, no grites, ¿que no ves que pueden oírte?

- PUES QUE ME OIGAN!!!-

- T.T eso no sería bueno, Riza-chan

- Yo le voy a enseñar lo que es bueno!!! u.ú Y NO ME LLAME ASÍ, SEÑOR!!

- Noooo - se cubre la cabeza con sus brazos

Justo en ese adorable momento, la puerta de la oficina se abrió

- Oi, Teniente, ¿ya vino…?- Hughes se acomodó los lentes, observando la escena – Sip, ya vino

- HUGHES!!!!- se arrastró el moreno hasta sus pies y empezó a besar sus botas – Hughes, Hughes, Hughes, sálvame, por lo que más quieras!! T.T esta loca quiere matarme-

- LOCA?!?!, CUÁL LOCA?!?!?!- con esos gritos, Roy se escondió detrás de recién llegado

- Eh… - carraspeando, el Lieutenant Colonel intentó mantenerse firme y no dejar morir a su amigo – Vamos, Hawkeye, deja al menos que intente explicarse, así de paso te ahorras unas cuantas balas, ¿no crees?

- Sí, balas, por supuesto – dio tres disparos a la pared, delineando la cabeza de Hughes - YO ME AHORRO TODAS LAS BALAS QUE QUIERA, MIENTRAS ÉL ME AHORRE LAS VERGÜENZAS!!, QUÉ LE PARECE?!?!

- Me parece perfecto – tragó saliva – Estoy seguro que Roy tiene una buena explica… - otros tres tiros. Gotas de sudor - … ción

- ESO QUISIERA ÉL!!!

- OK… que conste que lo intenté – señaló Hughes, escondiéndose tras Roy – ¡Fue un placer conocerte, amigo mío!

- Maldito cobarde!!- gimió, apartándose para descubrir al de gafas

Nuevamente, la puerta de la oficina se abre

- ROXANNEEEEEEEEEEE- una masa azul con cabello rubio se arrastraba por el piso, colgándose oportunamente de pantalón del General, impidiendo el esquive de los balazos de la Lieutenant Colonel por lo cual se ve obligado a hacerlos explotar antes de que le alcancen.

- Maldita sea, Havoc, ya suéltame!!!, qué no vez que la Teniente se pone nerviosa por tu actitud??

- NOOOOOOOO, ROXANNE

- NO ME TA A HAVOC EN TODO ESTO!!

- T.T Hawkeye, no seas así!!!, créeme que si tengo una buena explicación!!!, lo juro!!

- ENTONCES DÍGALA!!!

- N-no puedo ahora…- más disparos

- PORQUE AÚN NO SE LA INVENTA!!!!

La puerta del despacho nuevamente se abre

- "No, el trío de idiotas ahora no T.T"- se lamentó nuestro héroe al ver entrar a sus otros 3 subordinados

- G-General!!, qué le paso??, tiene 2 horas de atraso!!!

- NOOOOOO, EN SERIOO?!?!?!-

- .. Señor, el Fuhrer está a solo 2 oficinas de aquí y tiene toda esta pila de papeles que firmar!!- Fury se acerca a Roy con una… dos… tres… docenas de carpetas.

- Señor!!, la gente del cuartel ha estado preguntando donde dejó los informes del lunes pasado!, que había que tenerlos listos para el viernes y el único que no los entregó fue usted!!-

- Si los entregué!!- estalló el Flame Alquemist

- Entonces alguien los perdió, porque no están!!

- Señor, tiene que firmar esto!! ..

- Y?!?!, VA A EXPLICARSE O NO?!?- más disparos

- ROXANNEEEEEEEEEE

- 0 Oi, ya te enseñé la última obra maestra de Elisya??, un pelo-loco que hizo en el jardín de infantes!!!- de la nada, sacó una bola de barro cubierta con un trozo de unas viejas pantys con dos botones pegados como si fueran ojos y pasto en un extremo- mira el pastito a modo de cabello!!, que lista es mi princesa T.T

- …… Dios, si estás ahí…. QUE HACES QUE NO ME LLEVAS CONTIGO?!?!?! TwT

Y, otra vez, la puerta.

- General, al fin llegó – Alex Louis Armstrong se abrió paso entre todos tranquilamente, ajeno al griterío y balacera de Hawkeye, los lloriqueos de Havoc, la cháchara de padre orgulloso de Hughes y las súplicas de los demás, hasta llegar al Brigadier General – Si disculpa la pregunta, ¿qué le demoró tanto?

- NO SE MOLESTE, CORONEL!! NO LE DIRÁ NADA, NI SIQUIERA PARA INVENTAR BUENAS EXCUSAS SIRVE!!

- Cálmese, Teniente. Seguramente el General tiene mucho que decir – dijo, serio… por un momento, al menos – Y yo sé exactamente cómo hacer que confiese!! – hizo pedazos su uniforme para enseñar sus músculos, mientras un montón de estrellitas color rosa brillaban a su alrededor – Aplicaré el infalible método para obtener la verdad que ha sido pasado a través de la familia Armstrong generación tras generación!!

Bueno, era su fin.

Y encima, DE NUEVO, la puerta.

Una figura imponente se alzaba en el marco de la misma, con el uniforme de gala, una gran banda cruzando su pecho y una espada enfundada prendida de la misma a la altura de la cintura. Abochornados, todos miraron a la persona en cuestión de pies a cabeza. Pelirrojo y barbudo, ojos grises, mirada de águila, excelente contextura física…

Sin duda, el nuevo Fuhrer.

- Buenos días, señores- saludó marcialmente a los presentes

- B-Buenos días!- respondieron todos, del mismo modo, intentando recuperar un poco la cordura. Varios escoltas entraron en la habitación, firmes.

- Su conducta me parece totalmente irracional!- empezó a decir el hombre, mirando a su alrededor. Aparentemente, había oído toda la revuelta de hacía solo unos segundos – son todos unos incompetentes, no pueden mantener una oficina en pié!!, son la vergüenza de las milicias!!!, todos ustedes serán degradados!!-

Silencio sepulcral en la habitación.

- P-pero, señor…- empezó Roy, empezando a palidecer de verdad.

- PERO NADA!!!, MUSTANG, SE SUPONE QUE ESTÁS A CARGO DE TODO ESTO!!!, PON ORDEN O TERMINARÁS ENTREGANDO HASTA TU RELOJ DE PLATA!!!- y diciendo eso, se dio vuelta y se encaminó hacia la salida del recinto.

El Flame Alchemist no podía creerlo. Había sido degradado y amenazado, todo el mismo día. Sin poder evitarlo, agachó la mirada.

- O-oi…- le susurró Hughes

- Qué coño quieres?!-

- Miren ..- el hombre señaló la espalda del Fuhrer, donde se alzaba un papel pegado con cinta adhesiva.

1º DE ABRIL

DÍA DE LOS INOCENTES

- ¿D-Día de los inocentes? ¡Señor, espere, por favor! – Sin poder creérselo, Hawkeye alcanzó al jefe de las milicias y le miró, con los ojos algo húmedos por la humillación - ¿En verdad es…?

- Una broma, Teniente, así es – le sonrió él, poniendo una mano en su hombro – Relájese, ¡aproveche el día! Haga bromas usted también, no vendría nada mal verla riendo un poco

- Gracias, señor – agradeció ella, cuadrándose, todavía confundida.

- Por nada, Teniente – salió por el umbral - Ay, por Dios… ¿vieron sus caras? ¡Sin duda, ha sido el mejor episodio del día! ¡Ahora, el siguiente! – pudieron oírle decir, mientras sus pasos y los de sus hombres se perdían por el corredor.

- Eso… - comenzó Hughes, con el semblante ensombrecido – ¡Fue genial, cielos, caí redondo! ¿A poco ustedes no? ¡Al fin un Fuhrer con sentido del humor! ¿No les… - frenó su entusiasmo, fijándose en la cara de su mejor amigo – alegra? Jeje… creo que no, ne?

Digamos que bastaba con observar el semblante de Roy para averiguarlo.

- Hughes… hazme un favor… y cállate- lo miró, con chispas en los ojos

- P-pero, fue genial!!- un disparo le rozó una de las orejas –Ok, ok, no lo fue .. eh… creo que tengo que ir a revisar unos papeles – y rápidamente se fue

- Dios… no, por el amor del cielo, necesito un psiquiatra - -

- S-señor… aún no firma los papeles

- Ah, si..- agarró las carpetas de las manos de Fury, las colocó sobre el escritorio y las prendió fuego.

- .. no cree que es algo abrupto?...- preguntó el hombrecito, mirando la pequeña fogata sobre el escritorio. De pronto, una pila de papeles salió volando por la ventana, tras recibir varios balazos.

- Le ayudo, señor?- preguntó Hawkeye, sacando todas las pilas de papeles que había escondido antes de que llegara alguien

- Por favor – contestó el General, y entre los dos, empezaron a limpiar el lugar.

Cuando terminaron y decidieron que no había nada importante que requiriera su inmediata atención, pues misteriosamente se habían 'perdido' todos los documentos que el Flame Alchemist debía revisar, estuvieron oyendo gritos y risas provenientes de otros sectores del cuartel durante toda la tarde. Gracias al cielo, aquel rumor de afuera era suficiente para contener los lamentos de Havoc, que habían empeorado notablemente después de que el rubio presenciara con horror como el Brigadier General rompía con total despreocupación las cartas de sus numerosas admiradoras que había recibido ese día. De hecho, el gesto había admirado incluso a la Lieutenant Colonel Hawkeye, que tras mirarle perpleja por unos breves segundos se limitó a hacer curiosos comentarios sobre cierto alquimista rubio y trenzado por el resto de la tarde. Aprovechando, por supuesto, la ausencia de los demás subordinados del General y el estado de hibernación al que había entrado – nuevamente – el cerebro de Havoc.

Gracias al cielo, a Hawkeye o no se le ocurrió preguntar por qué se había quedado dormido o simplemente se le había olvidado el asunto (o puede se posible también que haya comprendido tácitamente el motivo). La cuestión es que para eso de las 5 de la tarde, el Fuhrer pasó por todas las oficinas principales a dejarles el resto del día libre para "hacer bromas por ahí". Así que, sin decir más, Roy se colocó de nuevo la gorra y el sobretodo y, tras hacer desaparecer las cenizas, fragmentos de papeles y cartuchos de balas vacíos con sus subordinados, se retiró del cuartel.

Vaya divertida la broma del Fuhrer. Divertidísima.

"Maldito emplasto, ya va a ver quién es Roy Mustang"

Caminó por las calles de Ciudad Central meditando exactamente cómo iba a vengarse del siniestro ocurrido esa tarde. Así que no solo le había hecho pegarse el susto de su vida, hacer rabiar a Hawkeye y estar a un paso de la muerte y que el resto del circo de inútiles lo molestara, sino que también hizo dejar a Ed solo en casa.

Bueno, se iba a quedar solo de todos modos, pero al menos hubiera perdido un poco más de tiempo en llegar.

Esperen; había llegado tarde de todos modos. 2 horas tarde, como amablemente le había hecho recordar la Lieutenant Colonel cuando llegó.

"Mataré a ese maldito bastardo", concluyó finalmente, una vez que llegó al edificio donde vivía.

Mientras tanto, Edward ya había cumplido con lo que le había encargado el Flame Alchemist y había salido a comprar comida. Preparada, claro. No que Roy cocinara mal, pero como el militar debía pasar todo el día en el cuartel, no iba a permitir que cuando volviera al fin al apartamento se pusiera a cocinar. ¡No, de ninguna manera!

El día había transcurrido sin mayores sobresaltos para él, hasta el punto de haber sido completamente aburrido. Ni repasar tranquilo los textos de la biblioteca había podido. El teléfono había sonado varias veces y, a pesar de que en cada una de las ocasiones contestó, seguía sin saber quién había llamado. Colgaban luego de oír su voz.

Y la idea de que fuera una de las noviecitas de Roy no le agradaba. .más.mínimo.

Justamente cuando colgó el teléfono por última vez, sintió ruidos en la puerta del apartamento y conjuntamente, al dueño del mismo ingresando. Ni siquiera se guitó la gorra o el sobretodo y se tiró en el sofá, boca arriba, abatido.

- Okaeri! – le recibió sonriendo, aunque al ver el humor con el que venía cambió un poco el gesto - Mal día, eh? – preguntó, arrodillándose junto a él en el sofá y quitándole la gorra.

- Era todo una broma. UNA MALDITA BROMA- gruñó el otro, de muy mal humor, recordando los gritos del Fuhrer y luego la imagen del papel pegado a su espalda.

- ¿De qué hablas? – le miró, tras ponerse la gorra que acababa de quitarle - ¿No tuviste problemas por llegar tarde?

- Te queda bien…- lo mira de reojo – y no, el Fuhrer nunca se enteró que llegue dos horas tarde… pero Hawkeye casi me come, Havoc estaba deprimido, los otros tres gritando como locos, Hughes que para variar no me ayuda en nada y Armstrong con sus "generación tras generación" volviéndome loco… todo para qué?!, para que el maldito imbécil del Fuhrer que tenemos ahora me grite DE TODO por el desastre que había y cuando se salía de la oficina, después de decirme que me degradó y todo, tenía un papel pegado diciendo que era 1 de Abril y que "feliz día de los inocentes". Dime, recapitulando, qué mierda hice yo para merecer esto?-

- No lo sé, pero qué sentido del humor que se gasta ese tipo – comentó, frunciendo el entrecejo y cruzando los brazos sobre el pecho de Roy, apoyando luego su cabeza en ellos – Llegaste temprano, en todo caso

- Si, porque técnicamente nos dejó salir temprano para "hacer bromas por ahí"…- suspira, acariciando el cabello de Ed – En fin… a ti como te fue?

- Bien, supongo. Compré comida… y no rompí nada – le miró disgustado por un momento, recordando el comentario – Es sólo que ese maldito teléfono… ¡juro que si suena otra vez lo voy a hacer pedazos! – se quejó - ¡Como si no supieran esas estúpidas que estás trabajando!

- Mh?.. estúpidas?... me llamó alguien?- preguntó algo confuso

- Alguien es poco – resopló Ed – Si todos los días van a ser iguales, me temo que se quedará sin teléfono, General

En realidad, no estaba tan enojado por la razón por la que debía estarlo – véase: haber perdido toda la tarde yendo y viniendo para recibir las benditas llamadas – sino porque acababa de darse cuenta de que estaba disgustado por algo que ni siquiera sabía había sido real – véase: un montón de mujeres locamente enamoradas de Roy, acosándolo hasta el cansancio -.

- Vaya.. y dime, alguna dejo dicho algo?- sonrió sin que Ed pueda verlo

- No – le miró molesto – Y de todos modos, no soy tu secretario. Si quieres oír sus mensajitos amorosos entonces atiende tú

Bajó la gorra en un gesto indiferente, para poder ocultar el degradante tono que lucían sus mejillas.

OK… tal vez la palabra 'disgustado' no era la adecuada.

- Oh, disculpa entonces, secretario, pero las llamadas tal vez no eran para mí exactamente… después de todo, mis chicas si dejan cosas dichas. Seguramente era tu noviecita de Rizenbul- contestó, indiferente ante el gesto del rubio

- No es mi novia – protestó, ni siquiera molestándose en pronunciar su nombre – Y no las llames 'tus chicas', maldita sea… ¿Cuántas son, por cierto? ¿Un ejército?

- No sé cuantas son, francamente, perdí la cuenta hace unos cuantos días… por qué?, acaso estas celoso?...- sonrió de lado

- ¡Por supuesto que no! – aclaró, quizá de manera demasiado enérgica.

- Si, ya veo- rió por lo bajo el otro, irguiéndose un poco y rodeándole la cintura a Ed con un brazo – No entiendo por qué lo estás, la verdad-

- Hn. – bueno, tal vez 'celoso' sí era la palabra adecuada. Tal vez – Te digo que no lo estoy. Y si lo estuviera, tendría razones de sobra para estarlo, ¿sabes? Como la manía esa que tienes de coquetearle a todas, incluyendo a Hawkeye – sintiendo que su sonrojo aumentaba, el Fullmetal maldijo su incapacidad para terminar las oraciones donde debía hacerlo.

- Oh, vamos… que les sonría o les diga algo amable no significa que les coquetee o que me importen… o… - se acerca a su oreja y la roza con sus labios - es que ya olvidaste quién me importa?-

- Puede – respondió, separándose un poco del otro aun si le costaba trabajo – ¿Pero qué se supone que significan esas cosas entonces?

Sí, sabía que estaba armando lío por nada, mas no podía evitarlo. Y por supuesto que no lo hacía para inflarle el ego a Roy viendo lo celoso que podía ponerse por él.

Lo hacía porque necesitaba esa respuesta.

- No significa absolutamente nada, así que puedes despreocuparte. O si de plano necesitas que no lo haga, ya no lo haré- intentó calmar a Ed. En realidad era todo un juego, no pasaba más de ese punto, pero si al que tenía enfrente le molestaba, pues… tendría que dejar de hacerlo.

Aunque le costase un mundo; sobretodo si Hawkeye te está apuntando con revolver en la cabeza pidiendo explicaciones que no estás en posición de dar.

- ¿De verdad no lo harías más? – le miró, suavizando su expresión, un tanto incrédulo

- Pues, si tanto te molesta… qué, no me crees capaz?- preguntó, alzando una ceja

- ¿La verdad? – Estudió el gesto desafiante del moreno, divertido ante la idea – No

¿Roy, para quien coquetear era más bien un reflejo innato, ya no haciéndolo más? Ah, sí, y luego Hughes dejaría de torturar a todos con las mil y una fotos que podía tomarle a su hija en un solo día.

Aunque, que se ofreciera a hacerlo era un lindo gesto y lo apreciaba.

- Está bien- dijo el otro – Entonces, si cuando me ofrezco a "remediar" mi situación con el resto de la humanidad vas a tener esa fe en mi, olvídate de todo y se acabó, asunto solucionado. Pero no me hagas mas planteos como este entonces- contestó, bastante molesto por la actitud del rubio. Él podía olvidarse de coquetear del día para la noche si se lo pedía; no era ningún tarado.

- Pero, si yo no dije… – le observó, dándose cuenta de la magnitud de su enfado - ¡Demonios, cómo te tomas las cosas más simples a veces! – Frunció el ceño también – Mira, no quiero que pienses que te estoy presionando de nuevo al decir esto, pero, ¿crees que le pediría a alguien que me ayudara a recuperar el cuerpo de mi hermano sin tener plena fe en él? ¿Crees que le insistiría tanto a pesar de que las razones que me da son más que válidas? No lo haría, ¿sabes? No tendría tiempo que perder… ¿por qué desperdiciarlo con alguien en quien no confío? – Suspiró pesadamente antes de continuar – Si acudí a ti primero es porque confío totalmente en ti, no sólo en tus capacidades como alquimista

- Es eso todo lo que quieres?... conseguir el cuerpo de tu hermano?- lo miró seriamente, obviando el resto de las palabras emitidas por Ed.

- No, no es todo lo que quiero. Lamentablemente – sostuvo su mirada – Sería todo mucho más fácil así, después de todo. Podría dejar de lado lo que siento por ti y proseguir mi búsqueda sin preocuparme de nada más… pero soy egoísta, y mis sentimientos son igual de importantes que la promesa que le hice a Al – se sentía mucho peor diciéndolo en voz alta ahora – Ya ni siquiera estoy seguro… de querer morir intentando cumplirla... creo que... me gustaría más quedarme contigo...-

- Entonces decídete de una vez… si quieres quedarte conmigo, entonces deberías confiar un poco más en mi, no lo crees?, en vez de decirme "oye, te llamaron mujeres toda la tarde" y me das a entender que te molesta el hecho de que le coquetee a todas a pesar de que te digo que no significa nada para mí mas que un juego – suspiró – y encima de todo, te digo que intentaré remediar la situación si no te gusta y me dices que no crees que pueda. Dime, Edward – lo miró a los ojos, fijamente -qué es exactamente lo que quieres?-

- Yo… - comenzó, no obstante, el resto de la frase murió antes de nacer.

¿Qué podía responder a eso? Quería tantas cosas. Algunas nunca iban a ser posibles, de eso se había convencido.

Y las que quedaban no parecían ir a ser capaces de coexistir nunca.

El General esperó pacientemente la respuesta. Mas por lo visto no iba a obtenerla, así que con un ligero movimiento, se levantó del sofá y sin decir nada, se metió al baño. Segundos después, podía oírse claramente el ruido del agua caer.

Aunque no era fanático del agua, siempre era bueno levantarse y ducharse antes y después del trabajo. Así uno estaba más relajado, no?

Y vaya que necesitaba relajarse un poco…

El mayor de los hermanos Elric se quedó allí donde estaba, sentándose en el piso y apoyando la espalda en el sofá. Manteniendo la mirada perdida en ninguna parte, el sonido de la ducha llegaba a él como algo lejano. Inaccesible.

Lo que quería era quedarse con Roy, que juntos le devolvieran su cuerpo a Al, y que luego siguieran así… juntos. Como anoche, como cuando recién había llegado al apartamento.

Sabía que era demasiado pedir, sin embargo, por lo que se quedó buscando una respuesta más realista para darle al moreno.

Roy por su parte, se dejó estar bajo el agua durante un rato bastante largo.

Por qué tenía que ser todo tan malditamente difícil?, y no estaba hablando del trabajo. Uh, aunque, con ese maldito Fuhrer QUE ENCIMA DE TODO le coqueteaba a todas las mujeres del cuartel, a SUS MUJERES del cuartel, le daban ganas de matarse.

Momento, ya no eran mas SUS MUJERES.

Nope, no señor.

Roy Mustang juró no acercarse más a esas mujeres y no coquetearles.

Acababa de prometerlo. De prometérselo.

Total… qué tan difícil podía ser?

Continúa…

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Para aquel que preguntó si el fic era traducido del inglés… my dear, no lastimes nuestro tan elevado –gracias a los comentarios- ego es pura invención nuestra. Simplemente dejamos los nombres de los rangos y alquimistas –y alguna otra cosa- en inglés porque así suena mejor (además de que no hemos visto el anime en castellano, por lo cual de plano no los sabemos xD).