Chapter 10: The Dinner Part II (La Cena Parte 2)

-¿Alguno de ustedes sabe si va a venir efectivamente mi pa… -Se corrigió, un poco dolida. -…digo, Doctor Destino?

-La verdad es que si sabemos, querida. Él, los Halcones, Linterna Verde y Capitán Maravilla se quedaron en la Watchtower para cubrirnos por ésta noche. Lo siento mucho, Zatanna.

La maga asintió intentando simular la tristeza que le producía escuchar esas palabras detrás de una sonrisa mal fingida. Dick, dándose cuenta de esto último, discretamente, y fuera de la vista de todos los demás, tomó su mano, entrelazándola con la suya. Sintió como la mano de ella respondía afectuosamente al gesto, sintiéndose bien consigo mismo por brindarle ese apoyo que él mismo tanto hubiera necesitado hace varios años atrás.

Sin saberlo, obviamente, al otro lado de la mesa ocurría lo mismo.

Artemis y Wally, al quedar sentados justo al lado del otro, tuvieron tiempo de conversar de temas que quizás nunca hubieran hablado con cualquier otra persona. Estuvieron hablando sobre películas, gustos musicales que tenían en común y libros. Pensamientos, emociones, ideales y hasta proyectos futuros de vida fueron tocados en su íntima conversación, a veces compartiendo algunos comentarios con los demás que se encontraba alrededor, a veces, hablando solos.

En un momento, casi terminando la cena pero aún faltando el postre en donde se haría la presentación oficial, éstos dos últimos chicos decidieron salir un rato a la terraza. A la misma en la que se encontraban durante la tarde.

Cuando estuvieron afuera, estando los ojos de ambos brillando junto con el vestido de Artemis, el mar tranquilo tocándoles serenatas y la pacífica y sabia luna que los observaba desde lo más alto del cielo infinito, finalmente decidieron hablar, rompiendo aquella pequeña auto promesa que se había hecho cada uno consigo mismo de no hablar del tema hasta el día siguiente.

-No sé si te lo dije allá adentro pero… te ves muy hermosa. –Dijo el pelirrojo un poco ruborizado, y agradecido de que fuera de noche para que no se notara esto último.

Artemis sólo sonrió un poco y sus mejillas también se pintaron de un discreto e inocente color rosado. No tenía que pensar demasiado para responderle.

Era natural.

-¿De verdad crees eso? –Le preguntó, también para ver cuán galán podía ser Wally.

-Por supuesto, y sé que no soy el único que piensa eso. –Artemis quedó reflexionando en aquello. Aunque no entendió del todo, olvidó de inmediato cualquier cosa que los distrajera.

-Gracias… -Dijo casi en un susurro. Se sintió halagada, a pesar de no estar acostumbrada a ese tipo de piropos.

Wally se sintió un poco incómodo, aunque muy a gusto en el ambiente agradable que se daba. No eran necesarias ninguna de las cosas de las que el mundo restante piensa que se necesitan para que una relación, sea del tipo que fuera, sea perfecta.

Así como estaban, estaba bien.

Suspiró y deseó con todas sus fuerzas ser tan valiente en ese momento como cuando se enfrentaba a los villanos que terminaban con una buena paliza en su trasero por parte del grandísimo Kid Flash. Pero había que reconocerlo; su corazón era el enemigo más grande y poderoso que podía tener. Pero éste lo acompañaba a todas partes, y no había forma de evitarlo o vencerlo para siempre.

Eso era lo que le hacía sentir miedo.

Miedo de sí mismo.

-¿Cómo la estás pasando? –Le preguntó Artemis, haciendo que despertara de sus pensamientos.

-Bien, supongo. Me alegro por los chicos. Espero que no haya problemas, y… -Hizo una pausa. –Que se sigan queriendo… -Terminó su frase apoyándose en la baranda con sus antebrazos y mirando al mar. –…hasta más no poder.

La rubia guardó silencio. Sabía que le dolía al pelirrojo no poder decir lo mismo de ellos dos. Sabía que el miedo se había apoderado de ella, el miedo de perder lo que más quiere, lo que más aprecia.

El miedo de perderlo a él.

Como su familia, como todo lo que creyó haber tenido hace un tiempo.

-Espero lo mismo. –Se limitó a responder, recriminándose interiormente por el día bastante desgraciado que le tocaba vivir en ese momento. Pero mañana era otro día.

Mañana sería mejor.

Mañana empezaría todo de nuevo.

-Creo que es mi turno de probar suerte, ya que a ti no te resultó durante la tarde. –Dijo la rubia intentando apaciguar la evidente tensión que había en ese momento, sonriente. Wally la miró intrigado. ¿A qué se refería con lo de "probar suerte"?

-¿Qué quieres decir? –Preguntó al cabo de unos segundos, vencido por su curiosidad. Se apoyó sólo en su brazo izquierdo, mirando a su compañera directamente.

Artemis respiró hondo. Era la primera vez que diría, o mejor dicho, preguntaría aquello. Supuso que si él se negaba, por lo menos no se sentiría tan culpable, pues ella le había hecho lo mismo.

-Creo que, como bien sabes, soy bastante directa, así que no intentaré amortiguar lo que vaya a decir. –Primera advertencia. Pero era sólo por si no se sentía "preparado".

-Eso lo tengo más que claro, Rapunzel.-Le dijo sonriendo. Esa mezcla de intriga y tenacidad que destacaban a la arquera era lo que más le gustaba. Junto con todo el montón de otras cosas, por supuesto.

-Me alegro. –Dijo un poco nerviosa. ¿Estaba él preparado para lo que escucharía? No. La pregunta más bien era; "¿Estaba ella realmente preparada para lo que iba a decirle?".

La cara que puso el corredor le recordó a una serie que le gustaba bastante. "NCI.S", del canal AX.N. Wally era como Tony Dinozzo, un completo idiota pero muy inteligente. La mejor amiga de éste personaje era Ziva, una de sus compañeras de equipo de investigación naval. En al serie, ellos siempre peleaban, pero de forma amable. Al final de una de las temporadas ellos terminan siendo pareja, como siempre se le hacía ver al televidente que terminarían, pues había cierta química entre ellos.

Se sintió conmovida al pensar que ellos, Wally y Artemis, eran prácticamente la versión real de aquellos personajes. Aunque no le molestaría en absoluto, si es que alguien llegaba a saber aquella extraña pero acertada comparación. La diferencia era que no quería terminar accidentada en un choque automovilístico.

De pronto se dio cuenta de que había pasado demasiado tiempo hundida en sus propios asuntos mentales. Se dio cuenta de que su compañero aún la miraba perplejo y ansioso, esperando saber a qué cosa se refería con su comentario anterior.

Supuso que había llegado la hora. Se preparó mentalmente. Y lo soltó sin ninguna clase de reparo en lo que podría pensar él.

-¿Te gustaría ser mi novio? –Le preguntó sin más ni menos. Como quien ofrece un helado en un día caluroso de verano a un amigo. Como quien pregunta la hora a un extraño en la calle. Como quien pregunta a un familiar si le parece bien que almuercen aquél plato y no aquél otro. Como quien pregunta si se le ve bien el conjunto de ropa que acaba de probarse.

Wally simplemente pestañeó varias veces antes de reaccionar. Una chica pidiéndole que sean novios. Pero no era cualquier chica, era Artemis. Artemis Crock. La que le pateaba el trasero todos sus miserables días por las idioteces que hacía y decía a diestra y siniestra. Y la que le salvaba el mismo trasero cuando estaban en una misión y el cometía un error. La misma a la que él no pudo salvar un día. Un día irreal, gracias al cielo.

Miró a los lados. Miró de arriba hacia abajo todo lo que veía y se fijó en una hormiga que caminaba a su lado. Caminaba nerviosa. Pero no tan nerviosa como él en ese preciso instante.

El silencio se apoderó de él. El mar seguía tocando sus serenatas. La luna seguía siendo sabia, brillante y redonda. El tiempo seguía haciéndose sentir rápido. Allá adentro todos estaban riendo y conversando de temas realmente aleatorios, sin recaer sobre la hora o el clima allá afuera de la cueva o lo que ellos estaban hablando en la terraza. Dentro, la temperatura era cálida y no sentían ni frío ni calor. El ambiente era realmente agradable. La preocupación era algo que ya no existía a esa altura. Nada existía a esa altura. Sólo ellos dos. Sólo sus amigos.

Sólo su familia.

Intentó decir algo pero no pudo. Se quedó mudo, sin saber que decir o cómo reaccionar. La misma pregunta, pero mucho más romántica le había hecho esa misma tarde, y ella le había dicho que no. Ahora ella le preguntaba lo mismo. ¿Debería decirle que no? ¿Qué le pedía su corazón? ¿Qué era lo que pedía su cerebro? ¿Justicia? ¿Amor?

¿Qué demonios le estaba pasando al mundo?

La impotencia recorrió sus venas. La impotencia de no saber qué hacer aún cuando sí lo supiera. La diferencia era que no sabía cuál de los dos caminos tomar. ¿Podía consultárselo a su bola 8? Si Dios existía, ¿podía preguntarle qué hacer? Y aún si le preguntaba, ¿le iba a responder?

La vida se estaba volviendo más desgraciada cada día.

A pesar de ser Kid Flash, el sí podía llenarse de dudas y preguntas en menos de un segundo. Era rápido pero no perfecto. Bueno, quizás perfecto sí lo podía ser. De acuerdo, no es perfecto pero puede parecerlo. Se mordió la lengua involuntariamente y cerró los ojos intentando disimular el dolor.

Definitivamente no es perfecto.

Apretó los dientes. Quiso gritar pero no le salieron las palabras ni tuvo la suficiente fuerza para ello. Artemis esperaba paciente, sepultada bajo sus propias ofensas personales contra sí misma. En silencio.

Tragó saliva y miró al piso. Vio de nuevo a la hormiga. Le dieron ganas de preguntarle qué debía hacer. Aunque ya lo había decidido el día en había conocido a la rubia. El mismísimo primer día.

-De acuerdo. –Le dijo de una vez. Al parecer un minuto sí podía volverse una eternidad, pues un minuto fue justo lo que llenó el espacio entre ellos y sus palabras.-Pero creo que sería injusto si dijéramos ahora en esta cena que estamos juntos "oficialmente". –Dijo haciendo las comillas con ambas manos.

-¿Por qué sería injusto? –Preguntó Artemis, que había soltado suficiente aire como para haber acabado un huracán.

-Porque esta cena es para Conner y Megan, no para nosotros. –Dijo.

-¿Cómo sabes eso? –Le preguntó la arquera jugando con su cabello largo y dorado.

-Porque… A Zee se le cayó una nota, a mi parecer cuando nos encontramos en el pasillo, se asustó y probablemente se le cayó en ese momento. Al rato fui al baño de nuevo y la encontré, la leí y tenía escrito todo el plan de esta noche. La cena es para presentar oficialmente la relación de Superboy y Miss Martian. –Dijo finalmente y feliz de tener información exclusiva. Artemis no pareció demasiado sorprendida, sino más bien contestó un casi inaudible "Ahh".

-Entonces… -Volvió a hablar la rubia al cabo de unos momentos de meditación. -¿Deberíamos decirles después? –Preguntó.

-Yo creo que sí, sería lo más justo para ellos. Ésta cena es de ellos, y no me gustaría acaparar la atención. Aunque sé que todas las chicas me aman, incluida tú sin que quieras reconocerlo, claro. –Wally habló relativamente rápido y con una sonrisa al final, como solía siempre hacerlo. Aunque Artemis ya estaba completamente acostumbrada a escucharlo todos los días.

-Me parece bien, -Dijo sin preámbulos la arquera. Tenía razón, esa cena era de ellos y no sería justo querer llamar la atención con algo que ni siquiera sabían por dónde empezar. Hablando de eso…

-¿Entonces somos novios? –Preguntó el pelirrojo, interrumpiendo los pensamientos de su compañera. No se había dado cuenta de que ella estaba pensando lo mismo.

-Supongo que sí. -Dijo ésta, con una expresión liviana, que podía malinterpretarse como despreocupación. Pero Wally nunca malinterpretaba las cosas.

Wally sonrió. Se sintió bien consigo mismo. Se sintió recompensado, aunque no había resultado como lo imaginaba, o como intentó que fuera. A veces, las cosas, nuestros deseos más profundos, llegan cuando menos lo pensamos. Cuando estamos desprevenidos, éstos se convierten en realidad.

Y vaya realidad la que estaban viviendo.

Ninguno de los dos supo qué hacer entonces. No había sido lo suficientemente romántico como para un beso ni lo suficientemente frío como para volver de inmediato con los demás. Extraño, pero real. Así eran las cosas.

-¿Qué hacemos entonces? –Preguntó Artemis, poniendo al descubierto lo inmaduros que eran y lo poco y nada que creían saber del amor. No le había dicho que no, por lo que se sintió un poco mejor consigo misma.

-No lo sé, no sé nada. –Le dijo Wally un poco decepcionado. Y era sincero, pues jamás se había encontrado antes en aquella situación, aunque sea semejante a aquella, por lo que se sentía desorientado.

Otro vacío por llenar. Otra historia por escribir. Otro cuadro por pintar. Otra canción por cantar. Otra melodía por bailar. Otra película por ver. Otro silencio por sentir.

Y aún seguían sin saber qué demonios hacer.

Pero siempre había un truco bajo la manga.

-¿Te gustaría ir a la playa mañana?- Preguntó el pelirrojo. –Sin alcohol ni a las 3 de la madrugada, naturalmente.

Artemis rió. La primera vez de esa noche en la terraza. Le pareció buena idea, y le dieron ganas de ir.

-Bueno, pero sí o sí tenemos que llevar cosas de comer. –Le dijo alegre. Se empezó a sentir mejor al ver que Wally no mostraba rencor ni nada parecido.

-¿En serio crees que el maravilloso Kid Flash se rehusaría a llevar comida? –Dijo acercándose a la rubia, que empezó a reírse. –Por ti, llevaría todo un supermercado a la playa. –Dijo intentando imitar un tono seductor. Se acercó más, y cuando quiso robarle un beso, lamentablemente su suerte corrió del lado contrario al deseado.

-¡Chicos! –Les gritó Raquel, desde el ventanal que daba adonde estaban ellos. -¡Vamos a servir el postre! Después pueden tomar aperitivos y comer todo lo que quieran entre ustedes, ya saben –Guiño el ojo maliciosamente y siguió- ¡Pero vengan! –Finalizó sonriente y tratando de disimular su risa al ver la cara de la pareja siendo sorprendidos por la morena. Cuando hubo entrado, éstos de repusieron de la sorpresa sonrientes y un poco histéricos.

-Casi, casi… -Dijo el pelirrojo haciendo reír más a Artemis. La verdad no esperaba aquella sorpresa, pues tenía planeada otra cosa. Sin embargo, se animó al escuchar la palabra "postre".

-Creo que será mejor que entremos, si no queremos levantar sospechas. –Dijo la rubia encaminándose hacia el interior de la cueva. Wally la siguió y al alcanzarla tomó su mano derecha. Tuvo la idea de que estaba hecha justo a su medida, como si estuviera destinada a encajar solamente con la de él. Artemis lo miró y sonrió dulcemente, miró al suelo un poco avergonzada y sin darse cuenta, por supuesto, Wally le robó un beso corto y medio despistado, pero no por ello careciente de afecto. Con el beso la arquera casi perdió el equilibrio, ya que no estaba muy acostumbrada a usar los zapatos de tacón que llevaba entonces, haciendo que los dos se balancearan hacia la izquierda. El corredor alcanzó a retenerla antes de que sufriera alguna caída y le robó otro beso igual de corto. Artemis logró apoyarse nuevamente con ayuda de él, volviendo a esta derecha.

-¿Un ladrón que se hace pasar por héroe? –Preguntó la rubia divertida justo antes de entrar al salón. –Esto sí que es nuevo. –Dijo.

-Ladrón o héroe, seré tu novio igual. –Dijo finalmente y le guiñó un ojo. Artemis se conmovió con su respuesta, pero aún así le sonaba un poco extraño. Por su parte, Wally se sintió sumamente orgulloso de poder decir aquello. Se sintió como nuevo, y le dieron ganas de repetirlo una y otra vez hasta que su novia le pateara el trasero nuevamente.

Su novia.

Su novia. De él. Respiró hondo, más feliz que nunca y sintiéndose lo suficientemente fuerte como para enviar volando directamente a Júpiter a todos los villanos que se le cruzaran en el camino.

Probablemente eso debería haber sentido Conner cuando Megan aceptó ser su novia.

Era algo bonito.

Y no lo cambiaría por nada del mundo. Jamás.

-Oops, casi lo olvido. –Dijo Artemis con un tono de decepción, mientras soltaba la mano de su novio. Wally la quedó mirando y resopló un poco, sintiendo la misma sensación de encarcelamiento al no poder ir y gritarle al mundo que al fin la ninja rompe huesos, o mejor dicho para él, su hermosa ninja rompe huesos, era al fin su novia.

-Supongo que es lo mejor… para todos. –Dijo él mirando al piso. Vio nuevamente a la hormiga. ¿Qué demonios le pasaba a aquella hormiga? Habían caminado bastante, para ella, y seguía cerca de su zapatilla. Le dio la impresión de que algo malo sucedería, pero, como se veían las cosas, eso era imposible.

¿Verdad?

Pobre hormiga, quizás era otra diferente y la estaba culpando por algo en lo que no tenía nada que ver. Quizás se sentía frustrado, y buscaba a alguien con quien descargar su frustración, y justo apareció la hormiga.

¿Qué demonios estaba haciendo pensando en esas tonterías?

-Prométeme algo, Artemis. –Le dijo luego de ahuyentar las ideas sobre la hormiga. –Prométeme que mañana le diremos a todo el mundo sobre esto.-Dijo bordeando la esperanza.

-Te lo prometo, Baywatch. –Le dijo con una leve sonrisa, mirándolo a los ojos. Aquello ojos verdes que parecían linternas cuando había poca luz. Por lo menos a ella le parecía eso.

Wally sólo alcanzó a abrir el ventanal para hacer entrar a la arquera, antes de darse cuenta de aquella inmensa cosa brillante estaba por colisionar con ellos dos.

-O-

Zatanna había lanzado su hechizo y había agregado refrescos y algunos licores para los héroes mayores, que a su edad ya sabían disfrutar de un buen vino o un buen whisky para acompañar los exquisitos platos que gracias a la maga habían probado y degustado con gran interés y dedicación.

El protegido de Batman hablaba sobre la procedencia y elaboración del sushi que ingería en el mismo momento con Zee, quien probaba algunos trozos que le regalaba su amigo. Al principio no le había gustado demasiado; es más, simplemente lo encontró asqueroso. Pero al ir acostumbrándose al sabor gracias a la insistencia del chico fantasma comenzó a tomarle sabor.

Incluso ya le estaba gustando.

Y no se refería sólo al sushi.

Todos conversaban alegres, relajados, sin preocuparse de los problemas que hubieran podido tener durante el día. La Watchtower no estaba sola, allí se encontraban Capitán Maravilla y Doctor Destino para cubrir cualquier situación complicada.

No iba a ocurrir una catástrofe justo esa noche…

¿Verdad?

Sin embargo, cuando nos distraemos suelen venir las sorpresas.

Aquellas sorpresas que nos dejan marcas, que suelen anticiparse dando pequeñas alertas o pizcas del futuro.

El destino tratando de decirnos algo.

-O-

Empieza a sonar "DNA" de Little Mi.x.

Lo único que pudo ver fueron los pedazos de muralla, granito y madera que volaron sobre las cabezas de sus compañeros y amigos antes de perder la conciencia. Vio el polvo surgir en cámara lenta, la energía invisible que hizo que todos los adornos de la mesa en la que se encontraban comiendo salieran arrojados hacia lugares que no pudo saber. La deliciosa comida que Zatanna hubiera hecho aparecer para el banquete saltó hacia lugares recónditos de la cueva.

Aquella cueva, que ahora tenía un inmenso orificio de bomba por el lado que daba al hermoso océano que los acompañaba en sus momentos más memorables.

Memorias que intentarían ser borradas más tarde.

Pero que no podrían ser eliminadas jamás.

Nunca.

El joven Kaldur sólo pudo observar débilmente las posturas desparramadas en el suelo de sus amigos, casi inconscientes como él.

Todo había pasado tan rápido, la huída a la bodega en busca de sus armas, los gritos aterrados de las chicas y las valientes defensas de sus héroes. Los héroes. ¿Qué habría ocurrido con ellos? La última vez que los vio fue lado a lado combatiendo contra aquella cosa metálica y luminosa que intentaba atraparlos. Pero no a los de la Liga. A ellos. Al equipo.

Recordó a Wally empujando a Artemis hacia dentro del salón y cerrando de un feroz portazo el inmenso ventanal que los protegía del exterior, antes de que aquél objeto brillantemente gigante se estrellara contra la pared de vidrio y explotara en mil pedazos corto punzantes. Su amigo heroicamente logró cubrir a la arquera de la mayoría de las mini cuchillas que se crearon con la explosión, recibiendo la mayoría, por no decir el total, de éstas en el pecho, los brazos y demás cuerpo.

Recordó por última vez a todos sacando sus armas. Luchando por salvarse.

El aire era pesado, ¿Qué era ese olor que le resultaba tan familiar? Ese olor a sal, a agua, a rocas siendo erosionadas por el sol y las olas. El aroma marino se había colado. También había otro olor conocido. Sabía que lo había sentido en otro lugar. Era un olor fuerte, más fuerte que el de mar. Le empezaba a costar pensar. Era una mezcla. La imagen de una pequeña botella de color rosado entre las manos de Raquel apareció en su mente. ¿Quitaesmalte? Tenía otro nombre. Acetona.

Mar. Mar y acetona. Mar, acetona y alcohol.

Un cuarto olor, un poco más agradable pero igual de fuerte. Ese era reconocible inmediatamente. Cloro. Por supuesto, nada huele de la misma forma que la impecable cocina de Megan. Sólo que éste olor ya no tenía esos toques de lavanda que solía traer el producto.

Sólo había una cosa que tenía esa combinación de productos.

Acetona, alcohol y cloro.

Lo habían aprendido el semestre pasado en la escuela.

Supuso entonces que en verdad la escuela podía servir mucho, pero no pudo reflexionar demasiado en aquello.

Cerró sus ojos, dejando que el cloroformo gaseoso lo llenara por completo, inundando sus pulmones a través de sus branquias y dejándolo a él y a todos sus amigos inconscientes.

-O-

Holaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaa! Perdóooooon y miles de disculpas por el inmenso atraso que me he farreado. Sé que todos han estado ansiosos de saber lo que pasará y les juro que moría por subirles este capítulo (creo que los dejé histéricos, pobres chicos, no?). Es el capítulo crucial, donde ya ven, la hermosa cena ha sido ataca por una cosa metálica y brillante inmensa. ¿Quién estará detrás de esto? La verdad es que ni siquiera yo lo sé aún. Pero no se preocupen, crearé algo que los fascinará. (Ideas Not Found).

No se imaginan el estrés que he tenido que soportar en mi cuerpo estos meses en los que no he actualizado. Ayer subí el cuarto capítulo de Danger Days, mi novela de One Direction & Little Mix, y aunque no es conocida (sólo 5 reviews :c ) estaba muy emocionada por actualizarla. Probablemente la próxima semana actualice Guitar Heroes, que está muy graciosa por cierto (¡ya quiero que empiecen los espectáculos!) y seguiré con los siguientes caps de ésta hermosa novela que es mi primera y creo que será mi favorita (:

Millones de gracias a tooodos los lectores y lectoras que tengo y que me leen, los nuevos, los fantasmas y los reviews que me escriben. Les juro que no sabría que hacer sin ustedes, su aprobación es mi vida y lo saben ;)

Un saludo enorme a mi profe de teatro que si lee esto, espero que le haya gustado y que me dé su mejor crítica por mi trabajo. Gracias por sus consejos y su apoyo :') ¡Nos vemos a la vuelta de clases!

Finalmente, debo decir que así como he estado ocupada, no he podido dar mis reviews a las otras escritoras. A las autoras de LITTLE WALLY y ROCK ME, debo felicitarlas eternamente por su trabajo, ya que me han hecho reír mucho ("tuviste un accidente, Bats?" exploté con eso) y también emocionado hasta el máximo ("Stop Right There" CORREEEE" por Dios, fue emocionante el beso que ocurrió después también). Son geniales y pronto les daré más detalles a cada una sobre todo. Felicitaciones chicas y sigan adelante, sus novelas me nutren :')

Eso, queridos y queridas, los amo y gracias por leerme. ¡Adios! :D