Disclaimer: Naruto pertenece a Masashi Kishimoto, solo lo he tomado prestado para escribir esta historia.

Advertencias: YAOI (Relación Hombre•X•Hombre), Lemon, Incesto, OOC en Sasuke y MPREG.

Relaciones: Sasuke/Naruto, Itachi/Deidara, Sai/Gaara y Minato/Kushina


Capítulo nueve: Verdades que duelen


–¡¿QUÉ?!–fue lo único coherente que Sasuke fue capaz de decir ante lo que su hermano le había revelado. –¿Es una broma, verdad?–preguntó aún impactado.

Itachi suspiró y se sentó sobre la cama al lado de su hermano colocando su cabeza entre sus manos.

–Ojalá lo fuera Sasuke, pero no lo es. No tenía intención de decírtelo, pero es la verdad; Naruto es mi hijo–confesó sin mirar a su hermano a la cara, no podía hacerlo.

–P–pero Naruto tiene quince años, no puede ser–murmuro Sasuke con incredulidad, pero su incredulidad no se debía principalmente al shock de descubrir que su novio era en realidad su…sobrino sino al hecho de que la historia volvía a repetirse ¿Acaso era una especie de maldición?

–Tenía quince años cuando yo…

–¿Te acostaste con su madre?–preguntó Sasuke con el ceño fruncido.

–¡No!–gritó Itachi mirando a su hermano. –No, Naruto no es hijo de su madre…

–¿Entonces de quién? ¿Él lo sabe?–preguntó Sasuke aunque después de oír su propia pregunta sintió ganas de darse la cabeza contra la pared, por supuesto que Naruto no lo sabía, él se lo hubiera dicho.

–No, y tampoco debes decírselo. Le prometí a Deidara que no se lo diría…

–¿Deidara?–cuestionó Sasuke con el ceño fruncido–¿Deidara no es el hermano de Naruto?

–No lo es, él lo dio a luz y después se lo entrego a su madre porque solo tenía quince años y no podía criarlo–contestó Itachi en un susurro. Los ojos de Sasuke se abrieron como platos ante la extraña historia ¡Iba a tener un hijo con su sobrino! Él había…embarazado a su sobrino ¿Qué iba a hacer ahora? Él tenía que sguir adelante, no iba a abandonar a Naruto, no iba a hacer lo mismo que había hecho su hermano mayor.

Sasuke alzó la cabeza y clavó sus ojos en los de su hermano mayor con decepción.

–Tú los abandonaste–declaró el Uchiha menor. Itachi se dio cuenta rápidamente de que no era una pregunta sino una afirmación, pero no dijo nada, se vio incapaz de responder ante la mirada que le enviaba su hermano, una mirada de decepción, de desagrado, la misma mirada que él veía todas las mañanas al mirarse al espejo.

–Yo…no tuve elección

–Tú siempre dices que siempre hay elección Itachi ¿Cómo pudiste hacer una cosa así?–preguntó Sasuke con incredulidad, no le cabía en la cabeza, su hermano mayor siempre lo había sido todo para él, era su modelo a seguir, aquello a lo que aspiraba porque él era tan amable y gentil, pero también una persona respetable y que sabía mantener la cabeza fría cuando debía. Sasuke jamás imaginó que Itachi fuera capaz de algo así, jamás imaginó que su hermano mayor fuera capaz de abandonar a su novio embarazado. Él casi estuvo a punto de hacer lo mismo con Naruto por miedo, había estado tan asustado, pero no había podido, él jamás sería capaz de abandonarlo, no después de haberlo visto derrumbarse ante sus propios ojos, después de aquello jamás podría dejarlo solo…

Él no lo abandonaría a pesar de lo que su hermano le había confesado, no le importaba que Naruto tuviera su sangre. Sasuke no era capaz de verlo como su sobrino, para él Naruto era una cosa completamente diferente, para él Naruto era…todo, Naruto se había convertido en todo, él no supo cuándo ni como, pero había sucedido y no lo dejaría escapar, Naruto era suyo.

Él estaba dispuesto a todo, no le importaba lo que dijera su hermano.

Itachi suspiró al ver la mirada decidida en los ojos de su hermano, no sería fácil convencerlo de renunciar a su hijo, él tendría que hablar con Deidara.

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Uchiha Sai suspiró y se limpió las lágrimas que habían caído por sus mejillas al admirar el rostro de su esposo y de su hijo recién nacido en una vieja fotografía, era la única fotografía que tenía de ellos, y le había costado mucho conseguirla, pero después de mucho rogar, su padre finalmente se la había dado. Sai gruño y apretó los puños al pensar en su padre, él…se los había llevado y le obligaba a hacer cosas horribles para recuperarlos. Odiaba tanto a su padre, ese hombre le había quitado todo.

La vida de Sai había dado un vuelco de ciento ochenta grados cuando su madre murió. Su padre prácticamente se había olvidado de su existencia, él siempre había estado más interesado en destruir a su hermano y a su padre que en su familia. Uchiha Orochimaru solo estaba interesado en una cosa: dinero y poder, más específicamente en el dinero y poder que su padre le había negado al darle todo a su hermano: Uchiha Fugaku.

Su padre siempre había estado cegado por el odio, la venganza era su motor.

Sai nunca había estaba de acuerdo con sus objetivos, y cuando había llegado la hora de ir a la universidad, se había mudado lo más lejos posible de él.

En la universidad había conocido a Gaara, un hermoso chico de cabello rojo como el fuego e increíbles ojos verdes. Sai aún no sabía cómo, pero se había enamorado perdidamente de él.

Conquistarlo no había sido fácil, pero en cuánto lo había logrado, le había pedido que se casara con él.

Dos meses después de su matrimonio, Gaara le dio una gran noticia ¡Estaba embarazado! Sai se había alegrado tanto, por fin tendría su propia familia, y él amaría a su hijo como su padre no había sido capaz de amarlo a él, pero justo cuando todo parecía perfecto, su padre apareció para arruinarle la vida una vez más.

Su padre había hecho algo imperdonable, su padre se había llevado a Gaara cuando este tenía cuatro meses y medio de embarazo y lo había amenazado. Si Sai no hacía todo lo que su padre le ordenara, él jamás volvería a ver a su esposo.

Su hijo había nacido hace tan solo dos meses, ya hacían seis meses y medio que su padre se los había llevado y no se los había dejado ver ni una sola vez, lo único que le había sonsacado era una foto de cuando su hijo había nacido, en ella Gaara se veía tan cansado y fatigado, pero aun así una pequeña sonrisa adornaba su hermoso rostro al contemplar a su bebé, quién estaba dormitando con los ojos entrecerrados en sus cálidos brazos.

Ellos eran la única razón por la que seguía respirando después de haber hecho todo lo que su padre le había obligado a hacer amenazando sus vidas como incentivo.

Sai había tenido que robar, torturar e incluso matar, por ahora todos aquellos a los que había asesinado por orden de su padre habían sido sus mismos secuaces, aquellos que habían querido traicionarle, pero aun sabiéndolo, Sai no podía evitar tener pesadillas en las que oía sus gritos y ruegos, lo único que lo mantenía a flote eran su esposo y su hijo, ellos lo eran todo y estarían a salvo si hacía lo que su padre quería…

Esta vez las órdenes eran claras, ya no debía robar, él solo debía matar a sus primos para salvar la vida de su esposo y de su hijo.

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Naruto bostezo colocándose una mano en la boca mientras caminaba hacía su casa.

El cielo estaba oscuro, pronto llovería, los incesantes rayos que iluminaban el cielo cada pocos minutos anunciaban una gran tormenta eléctrica.

A Naruto no le importaba, él amaba la lluvia, una gran sonrisa iluminó su rostro, el saber que Sasuke había vuelto a ser el de antes lo aliviaba tanto.

El Sasuke ausente con el que había pasado toda la semana lo había preocupado tanto, él parecía tan pensativo, tan asustado y tan preocupado por el futuro. Naruto prefería al Sasuke de siempre, aquel que no se asustaba por nada y que siempre parecía tan seguro de sí mismo.

El rubio sacó las llaves del bolsillo delantero de su mochila y las coloco en la ranura de la puerta, dio dos giros con ella y la puerta se abrió suavemente hacía atrás. Naruto se quitó los zapatos y los sustituyo por unas cómodas zapatillas, estuvo a punto de gritar su habitual "¡Ya estoy en casa!" cuando oyó un gritó desde el salón.

Con el ceño fruncido caminó sigilosamente por el pasillo hacía el salón, y asomo la oreja con infinita curiosidad. Su hermano y su madre jamás se peleaban, el motivo de su discusión debía ser importante.

–¡Eso es absurdo Mamá! Él nos abandonó ¡Da igual que enviara dinero si él se fue y nos dejó!–gritó su hermano, él parecía muy enfadado. –Entiendo tu miedo Mamá, de verdad que lo entiendo, pero tú…deberías habérmelo dicho. Nunca entendí porque no querías hablar de mi padre, ni siquiera me dijiste su nombre, cada vez que preguntaba por él tú te callabas

–Yo lo amaba hijo–susurro su madre, a Naruto le costó oírla. –Yo lo amaba tanto y él se fue. Él me abandono cuando más lo necesitaba, me dejó sola y embarazada, estaba tan enfadada y resentida con él que jamás te dije quién era porque yo no quería que tú lo amarás, no quería que lo conocieras…

–¿Él quiso conocerme?–preguntó su hermano. Su madre asintió y negó temblorosamente, para entonces Naruto se había dado cuenta de que estaban hablando del padre de su hermano mayor. Su madre tampoco le había dicho nunca quién era su padre aunque si le confesó que no era el mismo que el de Deidara.

–Me envió varias cartas pidiéndome una foto tuya, pero yo estaba tan enojada que jamás le respondí

El silencio cayó, su hermano parecía pensativo y su madre muy asustada. Naruto estaba listo para levantarse e irse, pero entonces su Mamá habló…

–¿Deidara?–susurro su madre tocando el hombro de su hermano suavemente.

–¿Cómo se llama él?–preguntó su hermano mirando a su madre. Kushina frunció el ceño. –Mi padre

–Minato, su nombre es Minato–respondió su madre.

Naruto observo cómo su hermano suspiraba y apretaba sus puños pensativamente.

–Debemos decirle la verdad a Naruto–dijo Deidara para confusión de Naruto ¿Qué verdad debían decirle?

–Llevó años rogándote que le dijeras la verdad, hijo. Yo los amo a los dos, y odio lo que se están haciendo a ustedes mismos, odio lo que le estamos haciendo a Naruto.

¿Qué le estaban haciendo? ¿Por qué su madre y su hermano mayor tenían lágrimas en los ojos? ¿Qué le estaban ocultando?

–Lo sé Mamá, lo sé, pero…tengo tanto miedo de su reacción, él va a odiarme tanto. Yo elegí mi vida por encima de la suya, yo…no sé qué hacer. Itachi lleva días presionándome para que le diga la verdad Mamá, ya no lo soportó más

La confusión de Naruto creció al oír un nombre desconocido que le sonaba de alguna parte, pero no recordaba de que ¿Qué tenía que ver ese tal Itachi? ¿Y por qué él odiaría a su hermano?

–¿Uchiha Itachi?–preguntó Kushina, ella parecía enfadada. –¿Lo has visto?

Naruto frunció el ceño aún más aferrándose al marco de madera de la puerta ¿Qué tenía que ver el hermano de Sasuke con él y su hermano? ¡¿Qué le estaban ocultando?!

–Soy su nuevo abogado Mamá

–¿Le contaste la verdad?–preguntó su madre con incredulidad.

–No quería que se le diera por investigar, solo quería que me dejara en paz por lo que le conté la verdad Mamá, le dije que había entregado a mi hijo a mi madre y que te había obligado a ocultar la verdad para que Naruto nunca supiera que yo soy su portador, pero desde entonces me ha estado molestando para que lo deje ver a Naruto…

Naruto se desconectó, las palabras que acababa de decir su hermano resonaban en su mente "le dije que había entregado a mi hijo a mi madre y que te había obligado a ocultar la verdad para que Naruto nunca supiera que yo soy su portador…"

"…Para que Naruto nunca supiera que yo soy su portador"

"…Para que Naruto nunca supiera que yo soy su portador"

"…Para que Naruto nunca supiera que yo soy su portador"

S–su hermano era… s–su hermano no era su hermano, él era…era su portador ¡Él le había dado a luz!

Naruto resbaló hacía abajo por la pared en la que estaba apoyado con los ojos abiertos como platos y los puños cerrados, las palabras de su her…de su ¿Qué era él? No era su hermano, no era su padre, no era su madre, é–él solo lo había dado a luz, eso era todo, después solo se había deshecho de él como una servilleta usada, como un niño no deseado ¿Por qué siquiera lo había dado a luz? ¿Por qué? ¿Para qué había nacido si nadie lo quería desde un principio?

Un silencioso sollozo escapo de su boca al darse cuenta de que no era más que un estorbo en la vida de su…gestante, nadie lo había querido cuando fue engendrado y nadie lo quería ahora, entonces quizá solo debería…desaparecer.

Sí, quizá eso debería hacer.

Naruto caminó por el pasillo hacía la puerta principal y salió corriendo sin siquiera cambiarse los zapatos, él corrió por la calle bajo la lluvia torrencial que había comenzado a caer esquivando a todas las personas que veía hasta llegar al parque, una vez allí se sentó en el columpio más cercano y comenzó a balancearse bajo la lluvia con una mano sobre su vientre.

¿Nadie iba a querer a su bebé tampoco, cierto? ¿Él también sería un estorbo para todos? ¿Sasuke también lo abandonaría como había hecho Itachi con Deidara?

Uchiha Itachi

S–su pa… su padre era el hermano mayor de Sasuke, Sasuke era…él era ¿Su tío? ¡Sasuke era su tío! Cuando él lo supiera…lo abandonaría, se iría, lo dejaría solo, nadie querría a su bebé tampoco, nadie.

Lágrimas cayeron por sus mejillas, sollozos convulsionaron su cuerpo, pero nadie podía oírlo con la lluvia torrencial que estaba cayendo. Naruto se abrazó a sí mismo y apoyó su cabeza contra la cadena del columpio.

–Yo…voy a amarte siempre, bebé–susurro acariciando su vientre suavemente.

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Sasuke suspiró mirando su teléfono móvil ¿Debía o no debía decirle la verdad a Naruto?

Fuera estaba lloviendo a cantaros, los rayos partían el cielo en dos cada pocos minutos iluminando las nubes negras.

Su hermano le había pedido que no se lo contara, pero ¿Itachi de verdad merecía su lealtad? Él había abandonado al her…a Deidara cuando más lo necesitaba y lo había obligado a tomar una decisión precipitada sobre su hijo ¿Debería mantenerse fiel a su hermano?

Como toda respuesta, Sasuke abrió su teléfono móvil y marcó rápidamente el número de Naruto, el teléfono sonó y sonó y sonó, pero nadie contestó. Sasuke colgó y volvió a llamar cuatro veces, el teléfono volvió a sonar y a sonar y a sonar hasta que finalmente alguien contestó.

–…–. Pero nadie habló, solo podía oírse la lluvia, nada más.

–¿…Naruto?–preguntó suavemente, nadie contestó.

Sasuke frunció el ceño y volvió a hablar, pero solo seguía oyéndose la lluvia y los truenos a través del teléfono, también se oía un ruido suave de un roce, como si dos objetos oxidado se rozarán entre sí. Sasuke había oído ese sonido antes.

Con los rayos y la lluvia torrencial, nadie oyó los pasos de Sasuke resonando por los pasillos de la mansión Uchiha hacía la puerta principal, ni el portazo que dio al salir corriendo a la calle.

Naruto estaba solo en el parque balanceándose en un columpio oxidado, Sasuke lo sabía porque siempre que Naruto estaba triste o se sentía mal iba allí a sentarse y balancearse por horas hasta que consiguiera calmarse.

El Uchiha no dudo en acelerar sus pasos, por suerte el parque estaba muy cerca de su casa.

Al llegar allí lo primero que vio fue el columpio en movimiento, balanceándose hacia atrás y hacía delante suavemente, al bajar un poco la mirada pudo ver la silueta de su novio, parecía triste, su ropa estaba mojada, su teléfono descansaba en su mano, ni si quiera se lo había puesto en la oreja para hablar, solo había contestado porque no soportaba más la música alegre que sonaba cada vez que lo llamaban.

Sasuke se acercó despacio y se arrodillo frente a él colocando sus manos sobre sus rodillas, sus ojos azules parecían perdidos en la nada.

–¿Naruto?–preguntó.

–Tú hermano es… él mi p–padre–balbuceo el rubio en respuesta, y entonces Sasuke lo supo, supo que Naruto sabía la verdad.

–Lo sé–respondió. Naruto bajó la cabeza para mirarlo a los ojos. –Itachi me lo dijo hoy, nos vio en la cafetería…

–T–tú…tú eres mi t–

–Soy tu novio–dijo Sasuke interrumpiendo el balbuceo de Naruto. –Soy el padre de tu hijo y todo lo que tú quieres que sea, pero no soy tu tío, no lo soy porque no te veo como eso, tú no eres mi sobrino Naruto. Tú eres mi novio, eres el portador de mi hijo y te amo, eso es todo, no me importa quiénes sean tus padres

Naruto no apartó sus ojos de los de Sasuke, no podía dejar de mirarlos buscando cualquier indicio que le dijera que lo que Sasuke estaba diciendo fuera una mentira, pero no lo encontró. Sasuke decía la verdad y Naruto se sentía tan aliviado, se sentía incluso más aliviado que cuando le confesó a Sasuke que estaba embarazado.

–N–no puedo creer que ellos me hayan mentido de esta manera–susurro. Sasuke tiró de él hacía abajo y lo envolvió entre sus brazos apretándolo contra su pecho. –Siento que soy una carga, que fui un error, que no debería haber nacido, que no debería estar respirando en estos momentos. Nadie me quería, nadie quería hacerse responsable de mí. Si no hubiera sido por mi Ma–abuela, yo…no estaría hoy aquí, y siento que ella lo hizo por pura moral, porque estaba mal matar a una persona que no era capaz de defenderse, porque no era justo, porque si Deidara me hubiese abortado entonces ella viviría hoy sabiendo que su hijo había cometido una injusticia. Solo soy…un hijo no deseado, un momento de calentura que nadie quería. Mis padres me abandonaron, le arruine la vida a mi abuela y…fui responsable de la separación entre mis padres porque si yo no existiera entonces supongo que ellos jamás se hubiesen separado ¿Para qué vine a este mundo? ¿Por qué sigo respirando? Con mi sola presencia arruine la vida de toda mi familia. Solo soy…un error, un estúpido error–murmuro Naruto, las lágrimas seguían cayendo por sus mejillas, pero las gotas de lluvia sobre su piel las camuflaban.

Sasuke suspiró besando su cuello suavemente sin dejar de aferrarse a él con todas sus fuerzas.

–Tú no eres un error Naruto, yo te amo–dijo el Uchiha. –Tú eres mío, eso es lo único que importa–susurro posesivamente, no soportaba que Naruto hablara así de sí mismo. –¿Quieres saber para qué viniste a este mundo? ¿Para qué naciste? ¿Por qué sigues respirando? Para ser mío, para estar conmigo, para tener este hijo, para amarnos, eso es todo. Tú y yo nacimos para estar juntos, no importa lo que digan, ya es tarde para separarnos, es tarde para arrepentirse de sus errores.

–Ellos me entregaron, me regalaron–murmuro Naruto–si se enteran de lo nuestro nos obligaran a separarnos, se llevarán a mi bebé, lo regalarán como hicieron conmigo…

–No lo harán, no podrán si desaparecemos


N/A: ¡Naruto lo sabe todo! Bueno…no todo, y por eso mismo puede parecer un poco precipitada su decisión de irse, pero tened en cuenta que están asustados.

Sai finalmente apareció y ahora sabemos cuál es su misión y por qué está con Orochimaru… ¿Logrará cumplir su objetivo?

Muchísimas gracias por leer.

Que tengáis un estupendo día.

Saludos, Arisa