N/A: Tenéis aclaraciones al final del capi. Por si queréis leerlas, vaya.
Nada más bajar del coche que los transportó hasta su casa, Goku se despidió de su familia y usando el Cambio de Lugar Instantáneo(1) se plantó en los jardines de Corporación Cápsula antes de que Chichi pudiera regañarle.
Las palabras de su padre retumbaban en su cerebro, provocando ecos. "Sería bueno que hablaras con él", le había dicho. Lo curioso fue que se lo dijo cuando estaban alejados del resto y en voz baja como si no quisiera que nadie se enterara.
Goku miró alrededor. El jardín estaba tal cual lo recordaba. La piscina con las mesas y sombrillas alrededor, la cámara de gravedad de Vegeta a un lado, los rosales que subían por la fachada.
Siempre le había gustado ese jardín. Le recordaba a la montaña donde había crecido pero más sofisticado. También le gustaba porque le recordaba a Bulma y, sonrió, Vegeta complementaba el lugar. El acordarse de él hizo que recordara para qué había ido hasta allí.
Observó de nuevo la cámara de gravedad. Las luces estaban apagadas así que su amigo no estaría allí. Miró hacia arriba y no vio luz en el dormitorio. Al cabo, se decidió a entrar en la casa. Sabía que la puerta que daba acceso a ella nunca estaba cerrada.
Bulma siempre fue algo imprudente en sus gustos pero lo que no aceptaba era sentirse encerrada ni siquiera en su propia casa, por eso no había cerraduras en la casa a excepción del laboratorio y de la habitación del matrimonio. Goku les preguntó una vez por qué instalaron esa cerradura en un dormitorio, se sorprendió cuando incluso Vegeta le respondió con evasivas.
- ¿Hola?- chilló desde la entrada- ¿Vegeta?
Se internó más en el recibidor oscuro y se tropezó con un aparador, con tan mala pata que el jarrón que reposaba en él cayó hasta el suelo haciéndose añicos.
- Ui, vaya… ¡Lo siento!
Oyó unos pasos que se acercaban y de pronto las luces se encendieron provocándole dolor de ojos.
- ¿Kakarotto?- Vegeta examinó los restos del jarrón sin moverse del sitio- Hacía años que quería deshacerme de ese jarrón.
- Entonces no hay nada que lamentar.
- A Bulma le encantaba- dijo Vegeta con un cierto toque de desdén.
- ¡Oh! Sí que lo siento.
- No te preocupes. Si le digo que fuiste tú se lo tomará mejor.
Vegeta le dio la espalda y regresó a la cocina. Goku le siguió.
En cuanto entró vio restos de comida esparcidos por la enorme mesa que descansaba en el centro de la cocina. Había una botella de leche junto a un libro, encuadernado en piel y muy viejo abierto por la mitad y una extraña sensación de abandono. Eso último hizo que se le erizara el cabello de la nuca.
Su amigo se sentó en la silla vacía ante el libro y la botella, le miró dudando en si preguntar o no.
- ¿Qué haces aquí, Kakarotto?
Goku se sentó en otra silla en la otra punta de la mesa. No sabía el por qué pero mantenerse lejos de Vegeta le pareció una gran idea.
- He estado hoy con mi…- se le hacía difícil decir la palabra- Bardock. Hemos estado hablando y me ha recomendado venir a verte, me ha dicho que había algo importante de lo que hablar.
Se detuvo examinando el gesto de su interlocutor. Vegeta estaba serio con los brazos cruzados apoyados sobre la mesa. Mantenía los ojos cerrados y pensaba. Al fin soltó un suspiro.
- Así que él también está metido en esto- susurró, más para sí mismo que para Goku. Alzó la mirada para encararlo- No hay nada de lo que hablar.
- Pero Bardock… ¡Ah! Y creo que Raditz también debe saber algo. ¿Por qué no me lo cuentas?
- ¡Porque no!
- Pero, ¿por qué? Yo estoy dispuesto a ayudar.
- Eso ya me lo temía. No sé por qué pero toda tu familia sois una pandilla de inconscientes. Y encima queréis arrastrarme a mí. Pues que lo sepas, no pienso hacerlo.
- ¿Hacer el qué?
- ¡Convertirme en rey!- le espetó Vegeta a gritos y con rabia.
Goku se quedó con la boca abierta. El mismo hombre que presumía hacía un tiempo de ser el príncipe de toda una raza guerrera, el mismo hombre que se enorgullecía de su propio hombre, el mismo hombre que lo humillaba con palabras por no ser un buen saiyano, ese mismo hombre ahora renunciaba al trono que le pertenecía por derecho.
No sabía como explicarse.
- Vegeta, verás, no soy un entendido- Goku se rascó la barbilla con gesto serio- pero creo que si tú eres el príncipe, deberás ser el rey. Aunque por otra parte, lamento mucho que tu padre vaya a morir.
- ¿Qué dices, Kakarotto? ¿Quién te ha dicho que mi padre vaya a morir?
- No, ¡nadie!- le dedicó una enorme sonrisa- Lo he supuesto yo solo, si no de qué otra forma ibas a reinar.
Vegeta tomó aire, resignado, y volvió a sentarse rígido en la silla.
- No seas payaso. Mi padre no se muere, quieren dar un golpe de estado y poner a mí en su lugar- le miró alzando las cejas.
Casi podía ver como el engranaje del cerebro de Goku se movía para asimilar la información. Nunca lo reconocería pero Goku era un gran guerrero, poderoso e intuitivo pero en otros aspectos de la vida se movía con lentitud. Supuso que se debía a la vida que tuvo. Su abuelo le adoraba y creció feliz, vivió rodeado de cariño. A él, en cambio, lo educaron de forma espartana desde bien pequeño, inculcándole orgullo, odio, rabia y forjándolo como futuro rey enseñándole las intrigas y traiciones que podría llegar a cometer sin ser descubierto para que su voluntad siempre saliera beneficiada.
Al final, pudo oír como un sonido hueco resonaba dentro de la cabeza de Goku, o eso le pareció a él.
- Vaya, eso es algo… Bueno, quiero decir, ¿no está muy bien, verdad?
- Puedes apostar lo que quieras a que no. Al parecer tu padre y tu hermano están metidos, y a ti te han metido también. Y luego está Minya y todo ese rollo de mi madre…
- ¿Tu madre?- Goku pestañeó curioso inclinándose interesado hacia él- ¿También se muere?
- Dios…- susurró Vegeta, exasperado- ¿Es que acaso no retienes nada en el cerebro o qué te pasa?
- Venga, hombre, no te pongas así sólo estaba bromeando.
Empezó a reírse llevándose las manos al estómago. A Vegeta le dieron ganas de estrangularle. Se levantó y rebuscó en la despensa.
Pronto tendría que mandar a algún robot doméstico a hacer la compra, estaba quedándose sin existencias y ahora que estaba solo daba rienda suelta a su glotonería. Llegó a tal punto que Bulma acabó por esconderle el chocolate, decía que eso no era bueno para mantener la línea. "La línea" repitió en pensamientos, "¿a quién le importa?". Ese pensamiento le deprimió, recordó que Bulma y sus hijos estaban a kilómetros de allí en casa de un viejo verde chiflado y sintió que no le apetecía chocolate. Suspiró y encaró a su amigo. Al menos había dejado de reírse.
- Dime, Vegeta- el tono de voz de Goku había cambiado por completo. Ahora usaba la misma voz cuando estaba a punto de iniciar un combate contra alguien poderoso- ¿Por qué han planeado eso?
Vegeta escondió una sonrisa. Por fin había caído del guindo el cándido guerrero.
- Mi padre nos vendió a Freezer y creo que hay cierto sector de nuestra raza que está molesta por este hecho. Claro que esto sólo lo saben los más cercanos a él pero lo toman como una traición. En contrapunto, estoy yo. El principal afectado del negocio de mi padre, un príncipe destronado que tuvo que tragarse el orgullo y luchar bajo las órdenes del exterminador de todo su mundo. Y si a eso le añades un destierro, años de entrenamiento y pleno conocimiento del enemigo, ya tienes candidato idóneo.
- ¡Oh! Comprendo…
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Mientras Goku se sumía en sus pensamientos rascándose la cabeza y Vegeta clavaba los ojos en el libro intentando olvidarse de su presencia, Bardock mantenía una conversación con Minya y Raditz al abrigo del bosque.
- ¿Y bien? ¿Cómo se lo ha tomado?- preguntó Bardock a Minya.
- ¿Tú que crees?- repuso ella.
Raditz sonrió. Imaginaba claramente la reacción de su makash.
- Al final lo hará. Será más fuerte la obligación que el orgullo- continuó Minya separándose del árbol donde estaba apoyada y dándole la espalda a los otros dos- Creo que he resultado bastante convincente.
- Espero que sea así. Ya sabes qué es lo que pretende su padre. No puedo creer que quiera llegar a un acuerdo con esas lagartijas.
Bardock hundió sus hombros. Estaba desanimado. Desde que todos habían resucitado un odio ciego se había apoderado de él cada vez que observaba a su rey. Pocos conocían el verdadero motivo de su desaparición, no lograba entender como todos los guerreros le seguían rindiendo pleitesía a ese hombre egoísta que se dejó tomar el pelo y aniquiló a toda su raza.
Porque él le hacía culpable. Y ahora, otra vez vivos y con posibilidad de venganza, su majestad prefería pactar con esa infame raza y traicionarlos a todos de nuevo y desechar la oportunidad.
Siempre fue fiel a la corona y protegería al rey pero creía que era hora de colocar a otro en el trono. Un rey capaz, inteligente y poderoso.
Cuando Minya le insinuó las intenciones de su grupo, primero puso algunos reparos pero aceptó seguir con el plan de las dianka, no podía luchar contra sus principios.
Vegeta sería el nuevo rey y junto a él, la raza de los saiyanos resurgirá de sus cenizas.
Unos movimientos entre la maleza les distrajo. Una de las discípulas de Minya vino a buscarla, al parecer tenían órdenes de comparecer ante el rey.
- Curioso, ¿qué querrá?
- Ni idea, pero será mejor que vayas.
- Nos veremos Bardock, Raditz- Minya les brindó una leve inclinación de cabeza y desapareció en la espesura seguida de su discípula.
Padre e hijo se quedaron solos, callados.
- Conoces a Vegeta mejor que ninguno. ¿Aceptará?
- Lo hará, padre- respondió Raditz cruzando los brazos sobre su pecho y andando hacia el exterior del bosque- Como ha dicho ella, fue educado para esto, no nos dará de lado.
- Suponía eso- Bardock suspiró, abatido- Aunque tenga que renunciar a su vida, aceptará liderar a su raza.
- Así será, padre.
Raditz se detuvo para mirar a su padre. Le admiraba, para él siempre fue un ejemplo a seguir y era curioso, su hermano pequeño se parecía mucho a él. Bardock se dio cuenta del escrutinio de su hijo. Le sonrió y le lanzó un puñetazo a un brazo.
- Venga, te echo una carrera- exclamó sonriente- ¡Estoy muerto de hambre!
Bardock no esperó la respuesta de su hijo, salió corriendo mientras se burlaba de él en su idioma natal. Raditz sonrió ampliamente antes de echar a correr detrás de él. Sí que se parecían y de qué forma.
N/A: Siento haber tardado tanto en actualizar pero este capi me ha costado horrores. La conversación entre Vegeta y Goku no me salía ni queriendo y cada vez que lo intentaba, me quedaba algo incoherente y soso. Más o menos he podido arreglarla al igual que el resto del capítulo. Creo que es un poco peñazo y es algo patético pero porfavor!! Ruego que me perdoneis!! Juro que intentare hacerlo algo mejor a la proxima. Como siempre, ruegos, dudas, preguntas e insultos por review, cualquier fallo me lo notificais y nada mas. Nos vemos en el fandom!! Ah! Que tal la largura de este capi?
(1) Repito, vi la serie en catalán y a esta técnica se la llamaba así, me he limitado a traducirla al castellano.
