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Los personajes de la serie Maria-sama ga miteru son propierdad de Oyuki Konno y solo los uso para fines de este fic.

Tarde pero seguro se diría normalmente, pero por culpa de que Arisu estaba colgada del brazo de Yumi, y eso le obligaba a caminar más lento de lo habitual. Al llegar, Yumi se disculpó con Rei-chan por haber llegado tan tarde, y además acompañada de su hermana, pero Rei-chan no se molestó por llevarla, al contrario, se mostró muy amable con Arisu. Sin más demora, las tres chicas decidieron aprovechar bien ese día, y divertirse a lo máximo. Lo primero que hicieron fue ir a una arcade a jugar un poco, y claro, la más emocionada de esto fue Arisu, que a pesar de ser solo un año menor que ella, se comportaba de una manera muy infantil. Rei y Yumi intentaban seguirle el paso a la pequeña Arisu, pero ella parecía tener una batería sin límite, algo favorable en parte, porque le hizo ganar varios peluches, y demás cosas en juegos de premios. Cuando ya no pudieron más, decidieron hacer una parada para tomar alguna bebida, y ya entradas en gasto, también algo de comer. De pronto, el celular de Yumi volvió a sonar; era de nuevo el mismo número que le había marcado cuando iba de camino al centro comercial, pero de nuevo, colgó antes de que pudiera responder la llamada. Aquello llegó a asustar un poco a Yumi, pensando que podría tratarse de algún acosador o algo por el estilo, pero decidió mejor calmarse.

Las chicas siguieron dando vueltas por el centro un rato más, ahora yendo a las tiendas de ropa, donde se divirtieron comprando y probándose gran cantidad de ropa. Cuando ya estaba oscureciendo un poco, decidieron irse a sus casas, no sin antes tomarse muchas fotos para recordar por siempre ese día.

Arisu y Yumi llegaron justo a la hora de la cena, ya siendo esperadas por sus padres. Arisu estaba muy emocionada por lo bien que se lo había pasado ese día, y no dudó en hacer mención de ello durante la cena. Tan bien se sentía de hacer un lazo con Yumi, que hizo hasta lo imposible por que se bañaran juntas.

Durante las clases, Yumi regresó con mayor alegría. Había dejado atrás todo, y el vacío que sentía, ya estaba siendo llenado por su nueva amistad, por su pequeña hermana, y también por su buena relación con su madre.

- ¿Te gustaría que saliéramos de nuevo las tres este fin de semana?- le preguntó Rei-chan durante el receso.

- Claro que si- respondió Yumi muy animada-. Estoy segura que a Arisu le agradará la idea.

Yumi aprovecho el camino a casa para preguntarle si podrían salir ese día, y Arisu estuvo más que de acuerdo de ello. Incluso ella misma iba a proponérselo.

Al llegar a su casa, su mamá le pidió a Arisu que fuera con ella a la casa de su abuela paterna, ya que al parecer se encontraba mal, y su padre ya iba en camino. Yumi se quedó en la casa para no dejarla sola, y su madre le prometió llamarle por si cualquier cosa pasaba.

Yumi ya se había acostumbrado a estar sola, así que no le resulto molesto, aunque si le preocupaba lo que había pasado, en especial por Arisu.

Haciendo un intento por despejarse la mente, Yumi preparó la cena, para ella y para su familia por si regresaban pronto. Entonces, el timbre de la casa sonó, y Yumi fue a abrir, creyendo que sería su madre.

- Ya voy- dijo Yumi ante la insistencia en el timbre.

Pero entonces, se detuvo en seco, al ver la silueta detrás del vidrio opaco de la puerta; esa silueta no era de su madre, pero, no era de alguna desconocida. El tiempo a su alrededor se detuvo, y se hizo silencioso; el único sonido perceptible a los oídos de Yumi, era el de su corazón golpeando contra su pecho. Un gran debate se daba en su mente, pensando en los pros y contras de abrir o no la puerta, Para colmo de su suerte, aquella persona detrás de la puerta tomó el picaporte, y lentamente lo giró, dejando en shock a Yumi, cuyo único acto reflejo fue alejarse, cayendo al suelo por culpa de sus propias sandalias.

- ¿Estás bien?- le preguntó una conocida voz, y Yumi temió abrir los ojos.

- Sí, estoy bien, no fue nada- respondió rápidamente Yumi, se levantó y se giró para no verla- ¿Qué hace aquí?

- Te llamé varias veces, pero no me atrevía a esperar hasta que me contestaras- dijo en tono desanimado aquella voz, que Yumi esperó no tener que escuchar en mucho tiempo, aquella voz que le hacía sentir triste y confundida, pero, no podía ocultarlo, también le hacía sentir feliz.

- Pensé que era un acosador- dijo sinceramente Yumi-. No hubiera sospechado que era usted, o más bien, su recuerdo había sido el último que habría querido que volviera… ¿a qué vino, sensei?

Yumi sintió a Sachiko-sensei acercarse un par de pasos, entonces, ella huyó varios pasos más.

- No se acerque- le advirtió con la voz quebrada-. Por favor, no se acerque a mi… ya me había olvidado de ese recuerdo, ya lo había superado… ¿por qué está aquí?

De nuevo oyó los pasos de la sensei acercándose a ella, pero de nuevo Yumi se alejó, convirtiéndose en una leve persecución entre ambas, terminando en la mitad de las escaleras, dado que Sachiko-sensei saltó gran parte de esta en un solo brinco, y sintió los brazos de Sachiko-sensei rodeándola con fuerza.

- Déjame ir- le ordenó con autoridad, intentando zafarse, pero ella era claramente más fuerte-. No tiene derecho de hacer esto, sensei…

- Ya no me llames así- le rogó la sensei-. Recuerda que ya no eres más mi alumna…

- Ya no soy más nada suyo…- respondió Yumi casi gritando, no molesta, más bien acorralada.

En ese instante. Sachiko-sensei logró girarla, y en el forcejeo, ambas cayeron al suelo, quedando Yumi debajo de Sachiko-sensei, a su total merced, entonces, vio de nuevo, frente a ella, esa mirada que esperaba nunca más volver a ver, esa mirada que le había traído dicha y a la vez tristeza; esa mirada, que se le presentaba de una manera inusual, demostrando tristeza e inseguridad, demostrando miedo, algo que no había visto en ella.

- ¿Qué acaso ya no me quieres?- preguntó Sachiko-sensei, claramente con miedo-. Te he hecho mucho daño, sé que no debería de estar aquí, no tengo ese derecho, pero, no puedo creer que ya me hayas dejado de querer…

- ¡Claro que no te dejé de querer!- respondió subiendo la voz-. Contigo sentí lo que con nadie más había sentido; contigo hice cosas que no hice con nadie más; contigo sentí que amé por primera vez, y contigo sentí la primera decepción, y todo tan rápido, que me era imposible quedarme… ¡No pude dejar de quererte!... ¡Quise huir y dejarte en el pasado, y lo estaba logrando!... ¡¿Por qué…?!

Pero Yumi no pudo terminar la última frase; sus labios y los de Sachiko-sensei estaban juntos de nuevo, una caricia que Yumi no pensó volver a sentir, una calidez que recorría todo su cuerpo, y que sin poder negarlo, le gustaba sentir.

- No lo hagas de nuevo- le rogó sin mucha fuerza Yumi cuando tuvo de nuevo sus labios libres, pero ni ella misma deseaba no sentirlo de nuevo.

Sin oponer resistencia, Yumi recibió el siguiente beso, y los siguientes, y sin noción del tiempo, ambas chicas ya estaban con solo la mitad de sus ropas, aún en medio de la escalera. Entonces, Yumi puso sus dedos en los labios de la sensei.

- Espera- le pidió Yumi con las pocas fuerzas que le quedaban-. Si solo viniste a jugar conmigo de nuevo, por favor detente… No sigas a menos que en verdad estés convencida de que me quieres…

- Te amo- dijo sin más demora Sachiko-sensei tomando la mano de Yumi-. Te amo, Fukuzawa Yumi… Y esto no es un juego.

Yumi deseo saltar de felicidad, y gritar a los cuatro vientos lo feliz que estaba, pero en ese momento no tenía las energías para hacerlo, así que se limitó a recibir las caricias de su querida Sachiko, quién la llevó cargando hasta su habitación (guiada por Yumi) y se entregó a ella una vez más, a su único amor, a su verdadero amor.

Pasadas las diez de la noche, la madre de Yumi le habló a su celular, despertándola de su sueño, abrazada de Sachiko.

- Si, ¿cómo va todo?- preguntó Yumi preocupada.

- No te preocupes hija, se cayó de la escalera, pero solo fue una fractura en su brazo, pero no regresaremos a la casa hasta mañana temprano, espero no sea una molestia.

- No te preocupes mamá- respondió Yumi a la vez aliviada-. Se cuidan mucho.

Eso era una oportunidad más que excelente para ella, ya que podía disfrutar aunque fuera un poco más de la compañía de su amada, abrazadas, y amándose.

- ¿Está todo bien?- le preguntó Sachiko medio adormilada.

- Si, solo mi madre que me avisó que regresaría hasta mañana temprano… ¿Tú no tienes que trabajar?

- Tengo unos días de vacaciones, por eso vine- le respondió dándole un beso-. Aproveché para venir a buscarte.

Yumi sentía una gran felicidad una vez más, y deseaba que ahora no se acabara. Se abrazó con fuerza, deseando que nunca tuvieran que separarse…

- Ne, Sachiko, ¿ya tienes un lugar dónde vivir?- le preguntó con mucha curiosidad aferrándose más fuerte a ella.

- Aún no, pero espero poder encontrar alguno…

- Ya tienes un hogar- interrumpió Yumi agachando la cabeza-. Ya tienes un lugar donde vivir.

Yumi la miró a los ojos, haciendo un último intento, esperando que sus emociones la hicieran avanzar un paso más, hacia aquello que ella más anhelaba.