A partir de ahora publico los capítulos de 3 en 3, para que haya sobre 9000 palabras en cada publicación semanal. Mejor para vosotros que teneis más contenido en menos tiempo y para mi que en menos semanas terminaré de subir el fic.

Capítulo 17: El gran poder.
Gabriel: ¡Te has convertido en gran Tao! Supongo que ahora debo llamarte Maestro.
Cesios: Será lo mejor, aunque seamos amigos no podemos obviar el protocolo, pero cuéntame, ¿dónde has estado estos tres mil años? ¿Y quienes son esos con traje de entrenamiento?
Gabriel: Maestro, estos tres mil años he estado criogenizado para sólo volver cuando la oscuridad sea fuerte.
Cesios: Supongo que el poder de la Asamblea Oscura te ha despertado.
Gabriel: Sí, señor. Estos seis son mis compañeros en este viaje: Riku, Donald, Goofy, Sora, Kairi y el rey Mickey.
Cesios: Os doy la bienvenida a Disloquia, sede de los Taoxiu. Supongo que querrás que los entrenen.
Gabriel: En efecto, y tengo una pregunta, antes un monje que nos recibió quería que nos fuéramos, ¿pasa algo?
Cesios: Con la aparición de la Asamblea Oscura no podemos dejar entrar a cualquiera, un día se nos coló un oscuro y mató a dos monjes antes de ser reducido, creo que saben que somos fuertes y quieren eliminarnos.
En ese momento, una idea se empezó a formar en mi mente.
Gabriel: Pienso quedarme aquí hasta que reciban un entrenamiento básico, ¿aquel torneo que hacían antes sigue existiendo?
Cesios: Ahora mismo se está volviendo más famoso que nunca, aquí vienen los guerreros que ya se han aburrido del Coliseo del Olimpo, y suelen ser muy fuertes. Noto que… ¿Sora? Quiere preguntar algo, puedes preguntar.
Sora: Tengo dos preguntas: ¿Qué nos van a enseñar? ¿Y cómo puede usted tener tres mil años?
Cesios: (Risa) Es que yo no soy humano, soy un Semielfo, mi esperanza de vida está en torno a 4000 años. Y lo que os vamos a enseñar… Supongo que debería resumirte nuestra creencia, nosotros creemos que Dios, tras crear el universo, se fue a otra dimensión inalcanzable y se olvidó de nosotros por nuestro poco poder, pero si llegamos al límite de nuestro potencial, quizás el Dios creador se fije en nosotros y nos lleve con él a su dimensión, el paraíso. Por lo cual, nuestra misión es aumentar nuestro poder como sea.
Donald: ¿También con magia prohibida?
Cesios: Si no la podemos usar, ¿para qué fue creada? Si existe, la estudiamos y practicamos, ahora seguid a Yaffi, maestro en magias, que os llevará a que os rapen y os pondrá en varios grupos de entrenamiento.
Yaffi: Por aquí.
Gabriel: Yo me voy al torneo, Maestro, quizás en otro momento me cuentes como llegaste a ser el Gran Tao.
Cesios: Puedes partir, viejo amigo, pero deberías vestirte como otros monjes.
Antes de salir, miré a mis compañeros, estaban aterrorizados ante la perspectiva de raparse, pero me dio igual, yo también tuve que raparme. Pulsé el botón más a la derecha de mi camisa mágica y toda mi ropa se convirtió en un hábito de monje maestro. Al poco de salir un maestro se me acercó.
Maestro: ¿Quién eres para llevar un hábito Taoxiu?
Gabriel: Soy Gabriel, el Némesis de la oscuridad, llevo retirado mucho tiempo.
Maestro: ¿Eres aquel que se dice fue el único que derrotó a nuestro Gran Tao?
Gabriel: Ese soy yo.
Maestro: Es un placer conocer a tan bravo guerrero, mi nombre es Fiorl, soy maestro del combate a distancia.
Gabriel: ¿Cuántos monjes hay actualmente?
Fiorl: Somos 30 maestros y 5000 aprendices.
Gabriel: Veo que la Asamblea Oscura no ayuda precisamente.
Fiorl: Sí, ésta Asamblea no es como aquella Organización XIII, son la mano que controla el Imperio Galáctico, la mayor potencia de la galaxia.
Gabriel: Eso es preocupante, tendré que destruirlos pronto. Bueno, voy a luchar en el torneo, diodo lainum.
Fiorl: Diodo lainum, Gabriel.
Disio, esa sabandija seguía viva, es un hombre de piedra, que suelen vivir 50000 años, con sus 5 toneladas de peso se encargaba del torneo y de la economía del templo, era el segundo miembro más importante tras el gran Tao
Seguí mi camino hasta el torneo, a unos 200 metros del templo. Seguía siendo igual que como lo recordaba, flotando a 10 metros del suelo y con gradas para 10000 personas de tamaño humano.
Subí de un salto (nunca me gustaron las escaleras) y me acerqué al encargado de las inscripciones.
Gabriel: ¡No puede ser! ¡Disio!
Disio: ¡Gabriel! ¡Has vuelto! ¡Chicos, mirad! Este hombre batió marcó todas las puntuaciones imbatibles de lucha con entes.
Mujer: ¿Gabriel? Guau, espero luchar con él en el torneo.
Gabriel: Disio, apúntame al torneo, veo varios dignos rivales y quiero demostrar que sigo siendo el mejor.
Disio: El torneo empieza en diez minutos, luchas en la primera ronda, ve al ring.
Gabriel: ¡Allá voy!
Entré corriendo al ring, allí me esperaba una rival que emanaba energía a grandes cantidades.
Mujer: Hola, supongo que tú eres mi rival, prepárate a recibir una paliza.
Gabriel: Vas a perder el orgullo muy pronto.
Era una mujer algo baja, con un traje azul largo y aparentaba ser poca cosa, pero sus ojos me demostraron que sería dura de pelar.
El ruido del gong inició el combate, ella saltó sobre mi, intenté cubrirme pero se teletransportó a mi espalda justo antes de golpearme, por suerte pude parar su pie con el brazo a pocos centímetro del nacimiento de un ala, un golpe ahí me impediría volar.
Gabriel: No te andas con chiquitas, tendré que luchar en serio.
Como todavía sostenía su pie, lo apreté y la lancé a 5 metros hacia arriba y lancé un rayo paralizante.
El rayo la alcanzó de lleno, pero no le afectó lo más mínimo.
Mujer: No te creas el mejor.
Juntó sus manos e hizo unos signos y de todo su cuerpo salieron rayos que desvié. Salté hasta ella y entablé combate físico. Era muy hábil en el combate energético, que consiste en golpear añadiendo fuerza a los golpes con magia, pero no podría aguantar mucho tiempo gastando tanta energía. Como esperaba, en cinco minutos su velocidad se redujo y pude hacerle una llave de la que no podía escapar. Trató de liberarse haciendo arder su cuerpo, pero yo hice lo mismo. Al final se liberó cuando me lanzó al suelo con una barrera… ¿El suelo? Entonces advertí que sus zapatos la permitían mantenerse en el aire.
Gabriel: Sandalias voladoras, ingenioso, ahora yo usaré mis armas.
Invoque cinco llaves que la rodearon dando vueltas y la golpearon al unísono, paró la mayoría de los golpes pero conseguí darle lanzando una en un zapato y cayó al suelo. Aproveché que se estaba levantando para darle un fortísimo golpe en la cabeza con una llave, que produjo un movimiento del suelo.
Gabriel: Ríndete, no puedes vencerme.
Mujer: Yo nunca me rindo.
Sacando fuerza de flaqueza me golpeó en el pecho y aprovechó que perdí la respiración para cogerme un brazo y dislocarlo, mientras me lo ponía en su sito (algo muy doloroso) se curó las heridas, yo hice lo mismo antes de que lo impidiera. De la nada materializó un bastón de acero y se lanzó sobre mí. Nos enzarzamos en una lucha con armas, ella era muy diestra con el bastón, y estaba echo de algo indestructible y se dividía en dos, por lo que paraba las llaves aunque usara varias a la vez. Decidí usar un truquito muy divertido: la alejé de mí, susurré unas palabras y me dividí en dos, juntos atacamos a nuestra rival y en poco tiempo tenía heridas en todo el cuerpo, me volví uno para no perder energía y agotarme antes de tiempo. Llamé unas 100 llaves que la rodearon.
Gabriel: No tienes escapatoria.
Ignorándome intentó salir del círculo pero las llaves la golpearon hasta que cayó al suelo. El combate acabó por KO. Me acerqué a ella y la desperté.
Mujer: ¿He perdido?
Gabriel: Sí, pero has sido una gran rival, ¿cómo te llamas?
Mujer: Me llamo Zinia.
Gabriel: Nos volveremos a ver.
Salí de la arena y me dirigí a donde estarían los chicos entrenando, en cuanto entré a la plaza el maestro paró el entrenamiento y me presentó a la clase. Aquí las noticias corren como centellas, en media hora todos sabían quién era yo.
Entre el grupo de 200 alumnos estaban, relativamente cerca entre sí los locos que me acompañaban, rapados daban más miedo que antes. Pregunté al maestro cómo progresaban y me dijo que eran muy distintos entre sí, pero que en general estaban en buena forma. Me fui volando, a los más jóvenes les encanta, y volví al templo del Gran Tao, quería que me contara como había pasado estos 3000 años, pero resumido o no acabaría nunca.
Cesios: Desde que te fuiste (parrafada de cinco páginas en la que resume su vida), pero ahora estoy concentrado en descubrir el Gran Poder.
Gabriel: ¿El Gran Poder? Vamos, sabes que es imposible, sólo uno pudo usarlo, ¿y qué posibilidades tenemos de acercarnos nosotros a su poder, siquiera de comprenderlo?
Cesios: Se que es una locura, pero si descubriera cómo usarlo, nuestra búsqueda del límite acabaría.
Gabriel: ¿Y cómo piensas descubrirlo? Se perdió en el tiempo.
Cesios: No lo se, pero lo intentaré, y si no lo consigo, mi sucesor seguirá mi búsqueda y aunque tarde un millón de años, al final alguien lo descubrirá, y será un monje Taoxiu.
Gabriel: Espero ver ese día, con ese poder podría destruir a los oscuros en un abrir y cerrar de ojos.
Cesios: Gabriel, ¿cómo crees que Él descubrió el Gran Poder?
Gabriel: Ni idea, si supiéramos al menos donde yace, quizás allí halláramos una pista, pero desapareció.
Cesios: Lo único que sabemos de su yacimiento es parte de la inscripción del Arma "Un poder para dominar o destruir" Bueno, se hace tarde, deberías reunirte con tus compañeros para recibir alojamiento para la noche.
Gabriel: Adiós, Maestro.
Cesios: Hasta mañana, amigo.
En la entrada al templo estaban esperando mis compañeros con Yaffi, que nos condujo a una de las instalaciones, de estilo japonés, donde dormiríamos. Nos dieron una habitación para todos, y a mí me dieron una llave para el edificio de los maestros por si quería ir. Estábamos en una habitación con otras dos contiguas con alumnos durmiendo o hablando en voz baja.
Sora: ¿Y ese traje?
Gabriel: Vaya pregunta, es el que llevo siempre, que es mágico y cambia de forma. ¿Cómo ha sido el día?
Kairi: Estoy muerta.
Mickey: Estos monjes son impresionantes.
Sora: El resto de alumnos son muy aburridos.
Riku: Pero muy fuertes.
Gabriel: Ahora a dormir, en 6 horas tendréis que levantaros.
Todos: ¡¿QUÉ?
Habitaciones de los lados: Eh, callaos, dejad dormir…
Gabriel: Lo que habéis oído, a dormir.
Sora: ¿Y las camas?
Gabriel: ¿Camas? Dormiréis en el suelo como todos, buenas noches.
Salí del edificio para volver a la nave, quizás… sólo quizás… pudiera obtener el Arma.
Gabriel: ¿Bahamut?
Nave: ¿Si?
Gabriel: ¿Crees que ellos seguirán vivos?
Nave: Espero que no lo estén, ¿por qué?
Gabriel: Si estuvieran muertos…
Nave: Sé lo que piensas, pero no podemos perder el tiempo con eso, la Asamblea Oscura es nuestra prioridad.
Gabriel: Tienes razón, lo importante es seguir el entrenamiento, luego ya veremos. Buenas noches.
Nave: Duerme, yo no puedo.
Volví al planeta y fui al edificio de los maestros, allí estaban la mayoría durmiendo, algunos meditando y un par hablando en voz baja. Fui directamente a la litera que ponía GABRIEL en letras enormes y me dormí.

(En otro lugar)
¿?: Así que Ares falló, no me extraña.
¿?: ¿Voy yo?
¿?: No, te necesito aquí, creo que deberíamos avisar a ELLOS.
¿?: ¿ELLOS? Ya sabe que mataron a los cinco que enviamos, yo no pienso ir.
¿?: No te preocupes, iré yo en persona.
¿?: ¿Solo? Es muy peligroso, incluso para usted.
¿?: Por eso tú vendrás conmigo.
¿?: No me deja otra opción, iré.

Me desperté con una sensación de peligro, pero no le di importancia, el combate era en una hora, debía prepararme. En media hora estaba en el ring, esperando a mi oponente.
Éste apareció a los pocos minutos, era un maestro que no conocía, de los que hablaban anoche.
Monje: Me honra poder luchar contigo.
Gabriel: Veamos si los maestros seguís como antes.
Sonó el gong y me lancé a por él, quería acabar lo antes posible, antes de golpearle se teletransportó a la otra punta del ring y me bombardeó con magia de todos los tipos. Esquivando sus hechizos llegué hasta él, pero volvió a teletransportarse y a disparar. Como a mí esos trucos no me funcionan, lancé una explosión de fuego que abarcó todo el ring y le dio de lleno. Aunque creó una barrera para no ser dañado, la violencia del ataque le tiró al suelo, entonces lancé una lluvia de llaves que le golpearon sin piedad. Para mi sorpresa, el monje se levantó, se curó y se transformó en un colosal dragón azul.
Gabriel: ¿Eres un experto de transformaciones?
Monje: Lo has adivinado.
Pese a su tamaño, el monje seguía siendo igual de ágil, por lo que nuestras fuerzas estaban parejas. Luché con las llaves sin piedad, lanzándolas, empuñándolas y manejándolas con magia, pero a penas le afectaba en sus férreas escamas y yo empezaba a sudar. Decidí jugarme el combate con una sola carta y aumenté mi tamaño hasta ser aún más grande que mi oponente, pero me quedé sin magia y más cansado. Antes de que mi cuerpo volviera a su tamaño normal golpeé al dragón con las llaves normales más fuertes que tenía: Nova y Orión. Para cuando empecé a encogerme, mi oponente estaba tirado en el suelo, inconsciente. Adopté la postura de regeneración, en la cuál era muy vulnerable pero mi magia se regeneraría a mayor velocidad. Cuando tenía media reserva mágica el monje volvió a la normalidad, sacó una espada y se lanzó sobre mí. Yo retrocedí y luché a espada con él hasta que conseguí tirarle y ponerle la punta de la llave en el cuello (aunque no tengan punta afilada, el rayo sellador puede atravesar cualquier cosa).
Monje: Me rindo.
La batalla terminó, ahora solo quedaban dos combates, y el vencedor… ¡Un momento! ¡Ni siquiera sé cual es el premio!
Me dirigí al mostrador.
Disio: ¿Qué pasa Gab?
Gabriel: No me llames así, quiero saber cuál es el primer premio.
Disio: Una espada láser doble.
Gabriel: ¿De las buenas?
Disio: Hecha por el mismísimo Hattori Yodanzo.
Gabriel: ¿Y el segundo?
Disio: Una mochila con el símbolo del templo.
Gabriel: Creo que ganaré la espada, nunca me han gustado las mochilas.
Volví al edificio de los maestros, allí maté el tiempo leyendo un libro sobre necromancia, quizás un Riku zombi fuera útil en el futuro. Tras leerme el libro decidí que no podría aguantar aquí sin morir de aburrimiento, cuando acabara el torne nos iríamos. Fui al campo de entrenamiento y le dije al maestro si podía darle a mis compañeros el entrenamiento especial, me respondió que el gran Tao era quién hacía eso. Dejé que terminaran la clase, entonces los llevé ante Cesios.
Cesios: No me lo digas, estás harto de no matar a nadie y quieres el entrenamiento especial.
Gabriel: Si ya lo sabes aquí los tienes, voy a matar algo.
Volví al torneo y luché con unos entes, o más bien los masacré. Los entes son criaturas sin alma hechas con magia, son fuertes y es divertido matarlos.
Al día siguiente fui al torneo, mi oponente se rindió sin luchar porque sabía que no podía conmigo, pasé el día aprendiéndome algunos hechizos de lucha en grupo, como la canalización de energía.
El último combate llegó, mi oponente llegó antes que yo, era una persona normal, ¿cómo habría llegado hasta aquí?
Gabriel: Mi nombre es Gabriel, ¿tú eres?
Hombre: Mi nombre es Johnny Blaze.
Cuando sonó el grave gong, se transformó en un esqueleto en llamas y me agarró el brazo con una cadena.
Ambos tiramos, pero estábamos muy parejos. Entonces apareció una moto rarísima y se subió en ella, aceleró y me llevó a rastras por el suelo. Alcé el vuelo, aunque me raspé contra el suelo. Desde mi posición rompí la cadena y me teletransporte junto a él para luego tirarle de la moto. Ambos caímos al suelo enzarzados en una pelea a puñetazos. Intenté meterle los dedos en los ojos, pero lo único que hice fue quemarme. Cuando ambos habíamos recibido varios golpes, le lancé una llave que se lo llevó por delante hasta que la paró a unos cinco metros, intenté levantarme pero me ató la cadena al cuello. Me empezaba a faltar aire, si no luchaba en serio me desmayaría, era el último combate y no iba a perder. Rompí la cadena y de un golpe le partí una pierna, luego le lancé hielo hasta que recuperó su forma normal. Entonces le di un golpe en el cuello que lo desmayó, o eso creía, cuando pensé que había ganado empezó a arder y se subió en mis hombros. Gran error, porque me elevé en el aire, salí del ring e hice que tocara la zona de fuera, ganando el combate.
Johnny: Mierda.
Gabriel: Eres un buen luchador, por cierto, tengo que decirte algo luego, en la salida.
Recogí mi premio, un arma increíble, con ella de base quería forjar una llave de gran poder.
En la salida le conté a Johnny lo de las llaves y lo demás y dijo que cuando le necesitara acudiría (todo el mundo dice lo mismo, pero bueno).
Fui corriendo al templo y contemplé los progresos de mis compañeros, dominaban el arte Taoxiu bastante bien. Cesios es un tipo práctico, se había limitado a enseñarles a usar todos sus poderes al unísono, que es lo que te enseñan con el entrenamiento normal durante varios años, sus poderes serían toscos al principio, pero la práctica hace al maestro. Me despedí de Cesios, el resto de monjes que había conocido y también de Disio, Zinia y Johnny. Entramos en la nave y salimos de la zona del planeta. ¿Y ahora qué? No tenía ni idea de hacia dónde ir.
Sora: Deberíamos ir al Mundo Inexistente, quién sabe qué ha pasado desde que derrotamos a Xemnas.
Gabriel: Es una gran idea.
Partimos hacia Vergel Radiante, y desde allí al Mundo Inexistente. Ya se vislumbraba el castillo y… mierda.

Capítulo 18: Batallas.

- ¡Activa los escudos traseros! ¡Velocidad máxima! ¡Maniobras evasivas!
Alrededor del Mundo Inexistente había veinte naves de combate, que ahora trataban de aniquilar al Bahamut.
- Ponte en contacto con ellos, a ver si consigo evitar que nos maten.
Kairi conectó unos cables y Gabriel cogió el micrófono.
- Detengan el fuego, venimos en son de paz, repito, venimos en son de paz.
- ¿Quiénes sois?
- Los elegidos de la llave espada, no me toques la fibra sensible que os mato a todos.
- ¿Los elegidos? Alto el fuego, escoltadles al hangar del castillo.
Las naves entraron en el hangar seguidas del Bahamut, donde una mujer con un traje como el de Xemnas (el blanco y negro) les esperaba.
- Bienvenidos amigos.
- ¿Amigos? ¡Si acabamos con la Organización XIII! – dijo Sora asombrado.
- Por eso, soy la nueva jefa, mi nombre es Ednia, la número XV (como no se que pasó con la XIV pongo que es la XV), la más poderosa, cuando era humana entré en la dimensión oscura y allí me formé, solo Xemnas sabía que existía, y me encargó sucederle si perecía. Aunque poderoso, Xemnas era en el fondo un inepto, para poder dominar al resto de incorpóreos no los permitía ir a la dimensión oscura, donde se harían más fuertes, por eso os agradezco que nos librarais de él, ahora somos mucho más fuertes, pero no entiendo qué hacéis aquí.
- Vinimos para ver como estaba el planeta, pero ahora me gustaría hacerte una proposición.
- Si nos interesa puede que acepte.
- Vengo a proponeros que os aliéis con los sincorazón para derrotar a la Asamblea Oscura.
- ¡¿Qué? No pienso aliarme con esos idiotas para morir a manos de los oscuros.
- Créeme, juntos podrías derrotar a los oscuros.
- ¡Ja! No son solo los oscuros, media galaxia les pertenece, apresad a estos locos, podrían ser peligrosos.
En un momento veinte incorpóreos con traje les rodearon y sacaron sus variadas armas.
Sora dijo:
- Estamos perdidos.
- No creo, en realidad es una oportunidad irrepetible para probar vuestros nuevos conocimientos.
Un incorpóreo con hacha y escudo saltó sobre Riku, que instintivamente lo agarró del brazo y lo tiró al suelo, pero no llegó a tocarlo, sino que se quedó estático en el aire y se alejó de un salto. Entonces todos los incorpóreos se abalanzaron sobre el grupo. Gabriel se llevó ocho por delante y luchó con todos al mismo tiempo. Sora, Donald y Goofy se fusionaron y lucharon con cinco, Mickey con tres y Riku y Kairi se enfrentaron a los cuatro restantes. Gabriel derrotó con su estilo de lucha, en el que usaba diez o más llaves simultáneamente a sus oponentes. Sora usó el mismo estilo, pero con menos habilidad. Mickey con su velocidad pudo derrotar a sus oponentes sin ser alcanzado y Riku y Kairi hicieron un límite muy curioso, consistía en que Kairi paralizaba con la fuerza a sus enemigos y Riku los atacaba sin cesar, luego mientras Riku lanzaba una razia oscura muy potente Kairi disparaba y lanzaba rayos al mismo tiempo, produciendo una ráfaga mortal. En cinco minutos los veinte incorpóreos estaban apilados en el suelo. De repente Ednia apareció con armada con una espada de dos manos y lanzando una ola de energía lanzó al grupo, incluido Gabriel, a una pared.
- Sois muy fuertes, os he subestimado así que os dejaré marcharos, pero si os vuelvo a ver no tendré piedad.
- Vale, piensa en lo que te dije.
La nave despegó y se fueron del mundo inexistente sin tardanza, una vez en el espacio de villa crepúsculo…
- ¿Ahora qué hacemos?
- Deberíamos dar una vuelta por el castillo Disney, para ver si todo está en orden.
- O quizás ir con Ariel, o con Jack Sparrow, ¿adónde vamos?
- Podemos ir a los tres, están muy cerca entre sí.
- Buena idea Riku, llévanos.

En pocos minutos llegaron al Castillo Disney y aterrizaron, en el hangar los esperaban Minnie, Daisy, Chip y Chop y un soldado parecido a Goofy. Se hicieron los respectivos reencuentros (Minnie con Mickey y Donald con Daisy), y otro que nadie esperaba, el soldado abrazó a Goofy y dijo:
- ¡Papá!
- ¡Junior!
- ¿Tienes un hijo? – preguntó Sora perplejo.
- Sí, Junior, te presento a mis compañeros de viaje, chicos, os presento a mi hijo Junior.
- ¿Por qué no te vimos la última vez que estuvimos aquí?
- Estaba en la academia de soldados, para poder servir al castillo.
- Cariño, tenemos un problema – Minnie le susurró al oído a Mickey, quien puso cara de asombro.
- ¿Qué sucede?
- Nuestros enemigos, el castillo Warner, quiso conquistarnos mientras yo no estaba, siempre hemos sido iguales en poder, pero ahora que estáis vosotros podremos derrotarles.
- ¿El castillo Warner? ¿Dónde está?
- Está pasadas las Tierras del Orgullo, esta enemistad ha durado demasiado, ¡convocad al ejército! Vamos a por ellos.
Goofy, Mickey y Junior salieron corriendo, en una hora un ejército de mil escobas armadas y otros tantos guerreros y (fuma) magos estaban reunidos en la sala del trono.
Mickey se subió a un atril preparado para (fuma) la ocasión, se acercó al micrófonoy dijo:
- Soldados, amigos, compañeros, seré breve, (fuma) os he convocado porque hoy es un gran día, he vuelto junto a grandes héroes y tengo un objetivo entre manos, se trata de acabar con lo único que siempre ha impedido que seamos felices, ¡hoy, Warner caerá!
Hubo un gran griterío de ánimo y todos los ( ¿Aún no fumas?) presentes gritaron al unísono "Disney, Disney".
Gabriel subió al atril y cogió el micrófono para hablar:
- Saludos, probablemente nadie me conozca, pero quiero que sepáis que he oído de la maldad del Castillo Warner, y no pienso esperar sentado, ¡voy a destruir ese lugar, aunque tenga que hacerlo solo!
Hubo numerosos aplausos y silbidos, Gabriel había conseguido elevar aún más la moral de los soldados.
Mickey volvió al atril y gritó:
-¡Pues, sin más dilación, subid a las naves! ¡Esto es DISNEY!
Los soldados salieron en orden por las puertas del salón y se dirigieron al hangar, en pocos minutos una gran nave roja, con el símbolo de Disney y formas suaves salió del planeta.
El interior de la nave era un auténtico bullicio de gente cumpliendo órdenes y organizándose. Mickey se llevó al grupo aparte y les explicó el plan.
- Vamos a lanzar un ataque sorpresa, quiero que el Bahamut ataque el castillo, obligando a todas las naves a salir, cuando todas las naves hayan salido, todos nuestros cazas atacarán por la retaguardia y acabarán con la flota enemiga. Entonces lanzaremos un ataque con la nave insignia al castillo, aterrizaremos y acabaremos con lo que quede.
- No perdamos más tiempo, a la nave.
El grupo corrió hacia el Bahamut, que estaba preparado para salir de la nave (ya que la nave era también el hangar). En cuanto les dieron la orden salieron al espacio, y vieron el castillo Warner. Era muy parecido al castillo Disney, pero en vez de parecer próspero y tranquilo era oscuro y amenazador, Gabriel sintió la presencia de sincorazones en el interior.
- Despertémosles, ¡fuego!
Sora y Goofy lanzaron una ráfaga de misiles al castillo y esperaron, de repente cinco cazas salieron del planeta y los abatieron rápidamente. Entonces la flota al completo, unas cuatrocientas naves calculó Gabriel, salió del planeta.
- Escudos al máximo, disparad a las naves más grandes, son las de los jefes de escuadrón, no se andan con chiquitas ¿eh?
Cuando las naves empezaron a disparar, la flota Disney, que estaba camuflada, apareció y se enzarzó en combate. Ambas flotas estaban igualadas, si no fuera por un detalle. Gabriel pulsó un botón del Bahamut y unos guantes salieron de su panel de mandos.
- ¿Eso qué es?
- Esto chicos, me conecta a la nave, permitiéndome usar su energía mágica.
Sin perder más tiempo se puso los guantes y empezó a realizar movimientos con los brazos, de repente unas cien naves enemigas estallaron, pero las luces del Bahamut perdieron energía y se movió más lento. Gabriel miró un indicador del panel "queda un 20% de energía, suficiente". Los guantes volvieron a su lugar y Gabriel se sentó.
- ¡Eso ha sido increíble!
- Ahora volvamos a la nave insignia, somos vulnerables.
El resto de las naves Warner cayeron rápidamente, entonces la nave insignia fue al castillo y el ejército bajó al patio por unas cuerdas.
Cuando la primera escoba tocó el suelo, empezaron a surgir sincorazones e incorpóreos normales.
- ¿Qué hacen aquí incorpóreos en vez de unirse a la Organización?
- No tengo ni idea, pero al menos no hay oscuros.
La entrada al castillo, una puerta enorme, se abrió y salieron los soldados de Warner, eran… conejos con armadura.
- ¡Soldados, acabad con esos conejos! Nosotros nos encargaremos del resto.
El grupo se lanzó sobre los sincorazones e incorpóreos mientras los soldados normales luchaban entre sí (si es que a un ejército de escobas y otro de conejos se les puede llamar normales). El entrenamiento volvió a notarse, Sora se dio cuenta de que podía parar la maza de un enloquecedor con una mano. Pero pese a los progresos del grupo, no podían medirse con Gabriel. Todos comprendieron a qué se debían los nombres de azote de la oscuridad y exterminador, acababa con sus rivales sin esfuerzo, sus llaves destrozaban docenas de enemigos sin esfuerzo, y a Gabriel ni siquiera se le acercaron cinco metros sus oponentes. Cuando el combate acabó, todos los conejos estaban ardiendo a forma de hoguera (que sádico). Pero la victoria poco duró, algo increíblemente rápido se llevó a Mickey y un remolino marrón lanzó por los aires a los soldados.
- ¿Qué ha sido eso?
- No importa, debemos ayudar al rey.
El grupo siguió el rastro de humo de lo que se llevó al rey y llegaron a la sala del trono, allí el rey estaba atado y un pájaro azul se acercaba al trono, donde había tres "personas" un cerdo, un pato negro y un conejo con mirada fría y maligna, que se levantó del asiento y dijo:
- ¿Creíais que podíais acabar con nosotros? Mirad lo que le pasa a vuestro rey.
El conejo se dirigió hacia las cuerdas, pero estaban rotas y el rey estaba junto a Gabriel, que dijo sonriendo:
- Esto no lo esperabas, admítelo.
- ¡Bugs! Esta guerra ha durado mucho, ahora ríndete o muere.
- Lo siento viejo, pero no voy a perder, ¡ven aquí, Djai!
El suelo temblaba y se resquebrajaba liberando un olor a azufre, la temperatura aumentó, lo que Bugs Bunny hubiera llamado no debía ser nada bueno. De repente, una garra apareció de una grieta y de un impulso hizo subir a Djai. Parecía nacido de una pesadilla, era un demonio negro, con grandes dientes y zarpas y emitía pulsaciones de energía, lo que revelaba su inmenso poder.
- ¡Acaba con ellos!
Djai saltó sobre el grupo y todos, menos Mickey, Donald y Goofy desaparecieron con él.
Aparecieron en una extensión de piedra negra, daba sensación de muerte y soledad, pero no había tiempo para pensar en eso, el demonio, situado a escasos metros del grupo atacó sin previo aviso. Gabriel lo paró con una barrera y lanzó al resto lejos con un torbellino mientras les decía:
- ¡Yo me encargo, buscad el portal de vuelta, debe estar cerca!
Mientras en Warner…
- Vaya, así que ha vosotros no os ha llevado a vuestro fin, ¡Lucas, Porky! Acabad con ellos.
- ¡No te escondas tras tus siervos!
Mickey se lanzó sobre su enemigo y ambos entablaron combate, mientras, Goofy y Donald luchaban con Porky y Lucas, respectivamente. Mickey y Bugs lanzaban espadazos y hechizos a gran velocidad mientras esquivaban los del contrario, ganaría el último en agotarse. Goofy se lanzó con su martillo a por Porky, que blandía un hacha con la que paró el golpe. Donald y Lucas iniciaron una lucha mágica de tal violencia que varios haces mágicos destrozaron las paredes del castillo, que por fortuna no se derrumbó. Era increíble el parecido entre enemigos, el combate podía ganarlo cualquiera.
Volvamos con Gabriel, estaba manteniendo un combate muy parejo con el demonio, mientras luchaba, pensó que ese demonio no era tan fuerte, y se preguntó por qué no podía vencerle. Entonces lo paralizó, eso le daría veinte segundos para mirar qué pasaba, empezó mirando su ropa, y entonces calló en la cuenta de por qué no estaba usando todo su poder.
- ¡Porras, olvidé deshacer los sellos cuando me descongelé!
Gabriel dibujó un símbolo en el suelo y lo pisó, rápidamente los dibujos de su vestimenta desaparecieron, dejando un traje blanco con los bordes negros. Cuando el último dibujo desapareció, una oleada de energía salió de Gabriel y de un puñetazo arrancó la cabeza del diablo, que se desvaneció.
- Los malditos dibujos me hacían recuperar energía mucho más despacio, ya me extrañaba que me cansara tan rápidamente. Además con ellos solo usaba el 75% de mi poder… ¿por qué hablo solo?
Se reunió con el resto, que estaba frente a una roca blanca, la única de ese color.
- ¿Eso es el portal?
- Kairi dice que percibe energía manar de su interior, pero no sabemos como…
Gabriel llamó una llave muy gorda, similar a un martillo y rompió la roca, entonces volvieron al castillo.
Pero era demasiado tarde, Mickey estaba en el suelo, y no se movía. Goofy y Donald estaban siendo superados por sus enemigos.
- ¿Habéis vuelto? – Preguntó el conejo sarcástico- me parece que es demasiado tarde.
- Me has enviado a otra dimensión con un demonio y has matado al rey – Gabriel parecía muy, muy enfadado.- prepárate, no tendré piedad y desearás morir, pero no te daré tal satisfacción.
Gabriel se desvaneció y apareció detrás de Lucas y Porky, a los que decapitó sin tardanza. Luego se dio la vuelta y miró a Bugs, que estaba mudo de miedo. Le agarró de un brazo y se lo arrancó, luego lo abrió en canal y le quitó los intestinos, cuando estaba a punto de morir, lo curó y volvió a despedazarlo, y otra vez, y otra vez, el pobre loco suplicaba piedad, pero Gabriel no le escuchaba, ni se percató de que su ropa y todo su cuerpo se estaba volviendo negro poco a poco… Al cabo de veinte despedazamientos más, durante los cuales todos eran incapaces de hacer algo del miedo, Gabriel, con la ropa totalmente negra, se dio la vuelta. Sus ojos estaban amarillos, estaba sucumbiendo a la oscuridad. Corrió hacia el grupo con la intención de atacar, primero fue hacia Sora, que pudo parar su golpe por los pelos. Siguió atacándoles sin parar con las manos desnudas, en unos minutos les costaba defenderse, parecía el fin, pero Sora tuvo una idea:
- ¡Tengo un plan! Si rompemos una de esas botellas de luz quizás vuelva a la normalidad, hazlo tú Kairi, nosotros lo entretenemos.
Sora se fusionó con Donald y Goofy en la forma maestra, la final era demasiado rápida y si Gabriel se teletransportaba no podrían cogerle, y con Riku atacaron a Gabriel, quien se defendió y contraatacó. Kairi se acercó por la espalda y sintió luz en un bolsillo del pantalón, dio ahí una patada, pero no pasó nada, tendría que sacar la botella. Aprovechando que Gabriel tenía las manos ocupadas en los cuellos de sus rivales a toda velocidad metió la mano y sacó un frasco de cristal lleno de luz pura, lo abrió y vertió su contenido en la cabeza de Gabriel. Su cabeza empezó a humear y cayó al suelo. Miró a Sora a los ojos, volvía a ser el normal, ¿pero por cuánto? Gabriel escribió unas coordenadas en el suelo y dijo "llevadme". Después con una llave se golpeó en la nuca y se desmayó.
- ¿Ahora qué hacemos?- Kairi parecía realmente agobiada.-
- No se…- ahora que Gabriel no estaba, todos miraban a Sora, esperando sus órdenes.- Donald y Goofy quedaos con el rey, el resto ayudaremos a Gabriel.
Goofy cogió al rey en brazos, mientras que Sora y Riku tuvieron que coger entre los dos a Gabriel, cuando salieron lo que provocaba el tornado marrón estaba en el suelo, muerto. Cuando todos vieron al rey herido, aparecieron varios médicos, Goofy lo soltó con delicadeza en la camilla que habían preparado y se disponía a irse cuando Donald le dijo:
- Quédate aquí, te necesitamos.
Mientras tanto el Bahamut había aterrizado por su cuenta cerca del grupo, que entró con Gabriel a toda velocidad, al entrar oyeron la voz de la nave decir, preocupada:
- ¿Qué ha pasado? ¿Qué le sucede a Gabriel?
- De repente se volvió loco, parece poseído por la oscuridad.
- ¿Lo conseguisteis neutralizar? ¡Sois BUENOS!
- Dijo unas coordenadas y que le lleváramos allí antes de desmayarse.
Sora las insertó en el ordenador.
- Eso está cerca, pero metedle en la habitación especial, no podrá salir.
En la habitación esta vez había una burbuja, Riku metió dentro a Gabriel y salió, cerrando la puerta.
- ¿Qué hace la burbuja?
- Impide que la oscuridad salga, ahora está atrapado.
La nave salió a toda velocidad y fue directa al mundo de Jack Sparrow, Port Royal.
- ¿Aquí es?
- Sí, esto marcan las coordenadas, creo que es un planeta limitante.
- ¿Qué es eso?
- Un planeta en el que no puedes superar un límite de poder, así se evita que una persona conquiste un planeta, suelen existir en planetas con habitantes poco poderosos. No perdáis el tiempo, sacad a Gabriel a ver si con menos poder vuelve a la normalidad.
La burbuja apareció con ruedas y salió de la nave, estaba negra y no se veía el interior, Sora la abrió, no sin antes sacar la llave para defenderse. Cuando la burbuja se abrió La oscuridad salió despedida y Gabriel cayó al suelo. Entonces todos contemplaron como su corazón salía de su cuerpo y se transformaba en un Gabriel con expresión maligna, su cuerpo se levantó, con el pelo distinto y sin cicatrices.
- ¡Oh no! Se ha convertido en sincorazón e incorpóreo.
- Tranquilo, no vamos a hacer nada, no nos gusta estar incompletos – ambos hablaban al unísono.
Los dos Gabrieles se dieron la mano y una brillante luz deslumbró al grupo, cuando volvieron a mirar sólo había un Gabriel, el de siempre, que se levantó.
- Ni una palabra sobre lo que acaba de pasar.
Todos se abalanzaron sobre Gabriel, que volvía a ser el mismo.
- Tranquilos, no ha sido para tanto, sólo me he vuelto loco y he intentado mataros.
- Ya te vale Gabriel.
- Por cierto, ¿el rey está bien?
- No lo sabemos, los médicos se lo llevaron, deberíamos quedarnos en este planeta para que nos encuentren si salen a buscarnos.
- Pues nos quedaremos aquí, vaya Sora, en cuanto me he quedado indispuesto has sabido manejar la situación, sigue así, y si habéis conseguido sobrevivir a mis ataque en estado de locura significa que sois muy fuertes, quizás pueda retirarme si conseguimos acabar con los oscuros… Pero eso no viene al caso, ¿qué hacemos?
- Podríamos buscar a Jack.
- No hace falta.
Todos se dieron la vuelta, Jack Sparrow estaba ahí, con cara de preocupación notó Gabriel.
- ¿Quién es ese tío?
- Soy Gabriel, el creador de la llave espada.
- ¿Podrías hacerme una?
- Si puedes pagarla sí.
- ¿Cuánto valdría?
- Necesitaré materiales, un kilo de orichalcum + +, otro de esmirfina, otro de Tartasio y un corazón excepcional.
- ¿Esmirfina y tartasio? Espero que la llave valga la pena.
- Lo valdrá, en cuanto tengas todo eso me pondré a trabajar.
- ¿Qué son la esmirfina y el tartasio?
- Son los dos metales más extraños en la galaxia, sus propiedades dejan en ridículo todo lo que hayas visto antes, la esmirfina siempre se halla en estado sólido, excepto con calor mágico y el tartasio desviar todo tipo de magia. Si los unes al orichalcum el metal resultante no puede romperse con golpes, con la magia o fundiéndolo, sólo una cosa puede romperlo.
- ¿Qué es?
- No puedo decirlo, incluso ahora pueden estar espiándonos. Ahora me parece que debemos dividirnos: yo iré a Disney para ver como se encuentra el rey y vosotros tenéis que ir a un lugar muy peligroso, iría yo pero sois vosotros los que teneis que superar la prueba.
- ¿Prueba? – Sora, Riku y Kairi miraron a Gabriel interesados.
- Creo que ya sois capaces de saber esto: la magia se divide en tres clases: la memorizada, que son los hechizos que pronuncias y sucede algo, y que se divide en negra, blanca y elemental; la instintiva, que es el fuego de los dragones o la fuerza, la gente la usa sin saber cómo y apenas gasta maná; pero hay una tercera, la magia de comprensión, esta magia no aparece por decir una palabra o sin querer, hay que "comprender" la magia, esta magia es la que empleo para mover las llaves, hay gente que comprende la magia inconscientemente, pero lo mejor es que no gasta maná. Aunque estas tres magias por si solas son bastante buenas, juntas son implacables. Yo puedo atacar con las llaves mediante comprensión todo el tiempo que quiera, usar magia instintiva si es necesario y reservar la memorizada para curarme o para ataques muy potentes. En el lugar donde debéis ir se aprende a usar las tres juntas, os acompañaría pero uno sólo puede ir allí una vez. El planeta se llama Zyons, el Bahamut sabrá llevaros.
- ¿Y tú cómo irás a Disney?
- Voy a usar la nave gummi del rey, que sigue en la nuestra.
- ¡Es verdad!
Gabriel sacó la nave gummi y despegó; pero no se dirigió a Disney como había dicho, sino que fue a un meteorito con atmósfera pero sin vida que encontró. Cuando aterrizó la nave sus sospechas se confirmaron, una nave aterrizó junto a él, la misma que lo seguía desde que salieron del Mundo Inexistente.
- ¿Quién eres incorpóreo?
- ¿Es que no me recuerdas? ¡Que desfachatez!- la voz salía del interior de la nave y era oscura y distorsionada.
- ¡Oh! Si eres aquel incorpóreo que dejé con vida antes de congelarme y que me prometió hacerse más fuerte que yo.
- Eh… ¡SÍ! Ahora soy más poderoso, ¡y te lo demostraré!
- Venga vamos a luchar.
El incorpóreo que salió de la nave era un hombre de raza negra, pero con el pelo blanco y los ojos azules, que parecían sacados de otra persona. Sacó su arma, un violín tocado con un cuchillo y cuando tocó las cuerdas, la materia empezó a cambiar.
- Interesante, creo que esta vez serás un buen rival – Gabriel, algo receloso del arma de su enemigo intentaba parecer tranquilo.

Capítulo 19: Magia y más magia

Sora: ¿Esto es Zyons? ¡Pero si aquí ya estuvimos cuando conocimos a Armudos!
Bahamut: Sí, pero esta vez entraremos por otra grieta dimensional, cada una es un planeta distinto.
Riku: Entonces debe de haber cientos de planetas en uno solo.
Kairi: ¿Y si aterrizas en el planeta sin entrar por una grieta?
Bahamut: Es solo un planeta de roca y sin vida, con fenómenos atmosféricos devastadores.
Sora: ¿Y por qué grieta vamos a entrar?
Bahamut: Por esa roja que está palpitando.
Riku: Vamos allá.
Mientras Riku dirigía la nave empecé a pensar que lo único que hacíamos era ir de un lado para otro aprendiendo cosas y luchando, a este paso tardaríamos años en acabar con los oscuros y además, me sentía raro sin Donald y Goofy acompañándonos.
Cuando entramos por la grieta volví a ver por un instante helado con pescado, pero esta vez era de chocolate y los pescados eran distintos. Supuse que cada grieta variaría el pescado y el sabor del helado, pero nunca supe por qué entre las dimensiones había algo tan extraño.
Aterrizamos bien en un prado de hierba verde con montañas en el horizonte, parecía tranquilo.
Kairi: ¿Ahora qué?
Bahamut: Bajaos de mí y lo comprenderéis.
Bajamos aguardando alguna sorpresa desagradable, cuando nos alejamos de la nave se elevó y de ella salió un altavoz.
Bahamut: ¡Me voy! ¡Teneis que sobrevivir en este planeta un mes! ¡La magia es lo único que aquí funciona!
Sora: ¿Cómo?
Demasiado tarde, la nave salió del planeta a toda velocidad. Miré a mis amigos.
Kairi: ¿Qué quiso decir con eso de la magia?
Riku: No lo sé, pero si vamos a estar aquí un mes tenemos que conseguir un refugio, a ser posible cerca del agua.
Sora: Pues vamos.
Cuando intenté andar me di cuenta de que mis músculos estaban inmóviles.
Sora: ¡No puedo moverme!
Kairi: ¡Yo tampoco!
Riku: ¡Ni yo!
Sora: ¿Será esto lo que dijo Bahamut? Quizás aquí no se puede mover el cuerpo, intentad levitar con magia.
Me concentré y usé la fuerza para mover un pie ¡funcionó! Lo apoyé y moví el otro pero me caí al no tener fuerza en el primero. Así no lo conseguiría, así que empecé a levitar, era más agotador pero muy efectivo.
Kairi: Bien, ahora sigamos el plan de Riku y busquemos un refugio.

El asteroide temblaba por la energía que se liberaba, el incorpóreo tocaba una pieza lenta y aguda con su violín mientras todo a su alrededor cambiaba: el aire adquiría color o se volvía roca y el suelo se movía, se elevaba o desaparecía. Gabriel sabía que si entraba en la zona de acción de la magia probablemente moriría. Sacó una llave, nunca las había alterado la magia, así que la lanzó a la cabeza del incorpóreo. Cuando estaba a 10 metros se detuvo, calló al suelo y desapareció.
- ¿Sólo sabes hacer eso? ¡Pensé que me atacarías! – Gabriel sabía que era incapaz de hacerle nada mientras estuviera tocando.
- Prepárate, ahora empieza la mejor parte.
La música se tornó más rápida y una corriente de energía se dirigió a Gabriel, quien la paró con una barrera. La corriente seguía fluyendo y Gabriel comenzó a avanzar tras la barrera hacia su enemigo.
- No puedes hacerme nada, yo soy Strad el intocable – Strad estaba muy seguro, sus años de experiencia le habían vuelto arrogante y orgulloso.
- La última vez no dijiste lo mismo, ahora verás.
Gabriel saltó y cayó justo detrás de Strad, entonces le dio una patada que lo tiró. Cuando estaba a punto de tocar el suelo, tocó una cuerda con la mano y desapareció para reaparecer a diez metros de Gabriel.
- No va a ser tan fácil, tengo un repertorio mucho más amplio.
- Nunca me ha gustado mucho la música, pero vamos a ello.
Strad tocó otra pieza, era suave y tranquilizante. Gabriel cerró los ojos y al abrirlos estaba en otro lugar, una llanura que parecía haber sido un campo de batalla hace poco, había cadáveres, armamento destruido y cráteres a cada paso.
- ¿Dónde estamos?
- No lo se, sólo se que aquí hay mucho material para mí.
- ¿Qué quieres decir?
- Contempla una de mis mejores piezas.
Strad tocó una pieza más compleja que las anteriores, al principio no pasó nada pero, poco a poco, se oían murmullos y gemidos. De repente un cadáver se levantó, estaba armado con un rifle de plasma y vestía un traje de camuflaje óptico, fuera de donde fuera ese soldado tenía tecnología punta, cuando se levantó se acercó al incorpóreo. Veinte cadáveres más resucitaron y fueron con Strad, cundo todos estaban a su alrededor apuntaron a Gabriel con sus rifles.
- Menuda composición más macabra.
- He tenido suerte, la última vez lo que resucité eran mascotas de un cementerio.
- Que miedo, un ejército de periquitos, gatos, pececitos y perros.
- Sí, fue un momento muy tenso, pero ahora muere. ¡Atacad!
Los soldados zombis dispararon a Gabriel, pero una barrera absorbió todos los disparos. Mientras con la mano izquierda mantenía la barrera, Gabriel concentró energía en su mano derecha, rayos de energía recorrían su cuerpo dirigiéndose a la palma de su mano, cuando parecía a punto de explotar, Gabriel la extendió hacia sus enemigos y un rayo enorme los desintegró a todos, menos a Strad que consiguió salvarse teletransportándose. El incorpóreo tocó otra pieza y mientras los muertos seguían resucitando, de su violín salían bolas de fuegos y de hielo muy peligrosas. Gabriel sabía que un impacto podía dañarle mucho. Gabriel alzó la mano al aire y una luz recorrió su cuerpo hacia el suelo, por el que la luz se extendía deprisa. Cuando un zombi pisó la tierra con luz se deshizo. Gabriel atacó a Strad con magia, y aunque la mayoría de los ataques eran esquivados, algunos hechizos golpearon a Strad, debilitándole. A Gabriel sin embargo los hechizos de su enemigo no le daban, estaba protegido con una barrera.
- Gabriel, no podrás vencerme así.
- Eso dicen todos, hasta que acaban con una espada atravesándoles el pecho.
- Que chispa, de mayor mechero.
- Eh…
Aprovechando que Gabriel estaba pensando en la frase, Strad tocó otra pieza. Pronto estaban en el asteroide de nuevo, pero Strad había cambiado. Su violín era más grande y ahora lo tocaba con una espada; y él también parecía más fuerte. Esta vez se lanzó sobre Gabriel e intentó cortarle la cabeza, pero el ángel esquivó el ataque y golpeó a Strad en el estómago con una llave. El incorpóreo saltó hacia atrás y cayó de rodillas por el dolor.
- Me has hecho daño, me parece que es hora de que te enseñe mi obra maestra.
- Eso no suena nada bien.
- En realidad, sí suena bien.

- ¡Chicos! ¡He encontrado una cueva!
La voz de Kairi hizo que fuera hacia ella lo más rápido posible. Cuando llegué Kairi estaba frente a una gruta oscura cuyo fondo no alcancé a ver.
- Cuando llegue Riku entramos juntos. Podría estar habitada.
Esperamos quince segundos y Riku apareció sobre los árboles, levitando como todos.
- Esa cueva me da mala espina, será mejor que entremos con cuidado.
Riku y yo nos pusimos delante, lancé un hechizo de luz, con el que la punta de mi llave-espada se convirtió en linterna. A medida que nos adentrábamos en la cueva, un extraño olor se hizo presente y fue aumentando en intensidad. Cuando habíamos avanzado unos 10 metros, al olor se le sumó un sonido de respiración. Nos detuvimos y apunté la luz hacia la respiración. Al ver al dormido morador de la cueva retrocedimos, asustados. Era un animal grande, de unos 300 kilos. Su piel emitía un brillo metálico, su cara de murciélago era repugnante y tenía grandes colmillos. Su cuerpo era como el de un oso, pero tenía dos alas. Cuando estábamos a 5 metros de la salida, la bestia abrió los ojos, brillantes y grandes. La luz con la que aún le apuntaba a los ojos lo cegó. Entonces aproveché para salir volando.
- ¡Corred!
Salimos de la cueva lo antes posible, cuando estábamos aún cerca la bestia salió, pero la luz del sol la hizo retroceder rugiendo a su guarida.
- Menudo monstruo –fue lo único que pude decir, aún asustado.
- Normalmente no hubiera retrocedido ante un animal así, pero al no poder moverme soy más débil –dijo Riku, algo enfadado por haber escapado.
- Venga, ahora que sabemos a que nos enfrentamos –dijo de repente Kairi- vamos a matarlo y a quedarnos con su cueva.
- Vale, podríamos… ¡incendiar la cueva! –fue lo primero que se me ocurrió.
- Es una buena idea, si no sale morirá dentro y si sale será fácil derrotarle porque la luz le ciega.
Conforme al plan nos apostamos tras unos árboles cercanos. Riku y yo creamos un hechizo de fuego lo más grande posible (unos 6 metros de diámetro) y lo lanzamos a la cueva. Se oyó un rugido de furia y el monstruoso animal salió de la cueva ardiendo. Kairi le atacó con rayos con la fuerza, mientras Riku y yo lanzamos las llaves-espada con magia. Tras unos pocos ataques la bestia cayó al suelo, sin vida. No pude retener la emoción y dije:
- ¡Lo conseguimos!
- Ha sido fácil –contestó Riku.
- Bueno, ¿ahora qué hacemos con él?
- Habrá que ver si es comestible.
- Que asco, ¿cómo nos vamos a comer eso? –exclamó Kairi sorprendida.
- Sólo hay que desollarlo, cocinarlo y probarlo.
- Que remedio, -dije, resignado a que no tendríamos más alimentos- pero no pienso desollarlo.
En ese momento Kairi y yo miramos a Riku.
- Vale, vale, lo desuello yo. Pero la próxima vez lo hacéis vosotros.
Riku se acercó al animal, invocó su afilada llave espada y cortó con cuidado su piel por el lomo. A los cinco minutos paró, había despellejado parte del lomo.
- ¿Por qué te paras?
- Me estoy quedando sin maná, no puedo seguir.
Dicho esto dejó de levitar y se tumbó en el suelo.
- Kairi, tú usas la fuerza mejor que nadie, sigue tú por favor –dijo Riku con el peso de la razón (ese maldito peso ineludible cuando lo usan).
- Jo…
Kairi se acercó al monstruo, cogió la llave de Riku y terminó de desollar el lomo del animal.
- Que extraño, ¡mirad esto!
Nos acercamos y vimos algo curioso, sus músculos eran azules y no parecían ser fibras. Riku consiguió acercarse, cortó un pedazo de carne, lo carbonizó con fuego y se lo comió. Lo miramos curiosos por ver qué le pasaba.
- No está mal –empezó a decir- y… ¡Oh! ¡Me ha recuperado el maná!
- Quizás, como aquí sólo nos podemos mover con magia, los animales se mueven con ella también.
- Sora, -me dijo Kairi- desde que se ha ido Gabriel estás muy listo
- ¿Qué quieres decir?
- Bueno, has explicado por qué no nos podemos mover, cómo atacar al murciélago éste y por qué sus músculos son de maná
- Pues tienes razón, tranquila ya se me pasará.
Nos reímos un rato y nos metimos en la cueva. Cuando llegamos al fondo creé un hechizo de fuego de larga duración para iluminar la cueva. Y después…
- Bueno, ¿ahora qué?
- No se, ya tenemos la cueva, supongo que deberíamos hacerla habitable.
- Vale, necesitamos camas, un fuego que no gaste maná, un lugar para guardar la comida y… un hoyo profundo.
- ¿Un hoyo profundo? –preguntó Kairi.
- Verás Kairi –continuó Riku- yo personalmente no voy a estar un mes entero sin ir al servicio, tú haz lo que quieras.
- OK, yo me encargo de las camas –dijo ella para terminar.
- Yo del fuego y la despensa –dije rápido, no quería cavar el hoyo.
- Bueno, pues yo cavaré el hoyo, llevaos un poco de carne del murciélago por si la necesitáis.
Y nos pusimos a ello.

Strad comenzó a tocar muy lentamente, a medida que tocaba su poder aumentaba a gran velocidad. Gabriel intentó detenerlo, pero un escudo lo defendía de cualquier ataque. Su pieza aumentaba de velocidad lentamente, hasta que llegó a un punto en el que parecía que no podía ir más rápido. Entonces el violín se partió.
- Tío, si no lo tocarás con una espada te duraría más.
- Esto es lo que quería hacer.
Al romperse, del violín salió muchísima energía, que el incorpóreo absorbió. Su poder era muchísimo mayor que antes.
- Ahora podremos luchar sin argucias, a muerte.
- Bien, me estaba cansando de escuchar música.
Ambos se lanzaron el uno a por el otro y entrechocaron sus espadas. El choque los hizo retroceder, entonces Gabriel se teletransportó tras Strad y le atacó, pero su golpe fue bloqueado. Aprovechando este momento Strad intentó darle una estocada a Gabriel, pero éste se defendió con una llave que invocó en su mano izquierda. Este contraataque le dio tiempo para alejarse y, con una llave en cada mano, atacar de nuevo con más fiereza. Los golpes de los dos rivales eran muy poderosos, estaban muy parejos en fuerza y habilidad. Tras una hora de combate encarnizado ambos pararon, sudando y respirando para recuperar el aliento.
- Admito que no esperaba que fueras tan duro –dijo Gabriel resoplando.
- Me he entrenado para vencerte.
- Se nota, eres tan poderoso como un oscuro. Pero me temo que esto debe acabar, tengo mucha prisa.
- Jeje, pareces muy seguro de tu victoria.
- Siento decirte que no pienso morir sin haber acabado con los oscuros. Lo tengo todo controlado, ahora mismo mi nave está detrás de un monte, si me derrotaras aparecería, acabaría contigo y luego me curaría. Así que puedes rendirte ahora y ayudarme con mi lucha contra los oscuros, o atacarme y morir sin remedio.
- Pues no sé que hacer. Supongo que me iré y buscaré algo que hacer. Ya he peleado contigo, así que ahora puede que me una a la Organización, o algo.
- Si te unes a ellos intenta que se unan a los sincorazones y derroten a los oscuros.
- ¿Y eso?
- Los oscuros son muy poderosos, os usarán a ambos hasta que no les sirváis, pero si os unís podríais derrotarles.
- Sí bueno, lo pensaré.
Strad se fue en su nave. Gabriel sabía que no era un incorpóreo normal, tenía restos de corazón. Muy pocos incorpóreos podían, en cierto modo, sentir como personas normales. Esto se debe a que su alma guarda parte de la esencia del corazón y les da una mínima capacidad de sentir. Gabriel sabía que estos incorpóreos deseaban por encima de todo recuperar su corazón, algo casi imposible, pero que él respetaba, ese fue el motivo por el que dejó a Strad vivo hace 3 milenios. Cuando Bahamut apareció, Gabriel se montó y fue hacia Guardián del Sueño, donde había dormido tanto tiempo.
- ¿Cuánto tiempo tenemos?
- Dos horas, ocho minutos y cuarenta y siete segundos –dijo Bahamut.
- Vale, no tardaré.
Al aterrizar Gabriel salió de la nave y fue directo al búnker que ocultaba la cámara criogénica. Entró y se puso enfrente de una pared, cuando la tocó se abrió y mostró un pasillo antes oculto. Avanzó lentamente, mientras las luces se encendían a su paso. Cuando había recorrido 30 metros el pasillo desembocó en una sala de gran tamaño, con diversos artilugios. Lo primero que se veía era una llave espada de gran tamaño en un pedestal a la izquierda; era la primera llave oscura que Gabriel intentó fabricar, pero no pudo sellarla en un llavero y trató de atacarle, debido a que su corazón era el de un oscuro. Lo segundo era un escritorio con cajones a la derecha, dentro estaba todo el conocimiento de Gabriel de los oscuros, sincorazones e incorpóreos. También había junto al escritorio un estante lleno de recuerdos: premios, fotos y algunos objetos.
Lo último de la sala era una cámara criogénica, similar a la de Gabriel. Se dirigió directo a ella y puso una mano en el cristal. Con esa mano conjuró un hechizo descongelador y dijo:
- Es hora de que tú también despiertes, hermano. Por fin he encontrado lo que buscaba. Ahora podrás estar completo de nuevo.