Capítulo 10: La sombra IV, Miedo
No pude concentrarme en otra cosa que no fuera dejar de temblar o asimilar el hecho de que algo que en verdad me aterraba se encontrara tan cerca de mí... y de que yo era casi completamente vulnerable en esta situación, ya que TENÍA que haber un complot entre algunas de las personas de aquí, uno perfectamente armado, ya que L no dejaría pasar nada. Pero L no estaba aquí para supervisar las cosas por su cuenta... nosotros éramos L ahora.
Nadie tiene una mínima idea del peligro que corremos aquí, ni siquiera Matt, ni siquiera yo. ¿De qué llegaría a ser capaz T? Si en caso ella fue responsable de los asesinatos... si ella lo hizo, entonces estamos peligro... si T es parecida en lo más mínimo e insignificante a Beyond Birthday todos corremos un gran peligro. Pero es imposible que ella haya llegado hasta aquí por sí sola... alguien está infiltrado con nosotros. No podía dejar de repetírmelo en mi cabeza 'Ella está aquí' 'Vino a buscarme' 'T está aquí y vino por mí', pero tampoco podía terminar de asimilarlo por completo.
El estado de conmoción de Mello, era realmente sorprendente, solo comparable al temor que yo sentía cuando me obligaban a salir. El chico parecía entrar y salir de un terrible trance, pero lo peor era que él denominaba a la sombra, T. ¿Quién por un demonio es T?
- ¿T?- en el silencio del cuarto sólo oí la voz de Matt formulando una pregunta, pero no pude responderla de la mejor manera.
- Ella está aquí, Matt.- susurré con aire psicópata y mirándolo directo a los ojos en un intento de transmitirle todo el terror que sentía... un intento que al parecer resultó fortuito ya que noté cómo sus propias pupilas se achicaban en desconcierto y miedo.
A mí no me importa quién demonios era, el punto es que la sombra está en el edificio y podríamos ser atacados en cualquier instante y ¿Por qué dice ella?, ¿No es un él? Dios, me estoy cansando de no entender nada, la actitud de Watari y luego la de Mello, que alguien me explique y no me moveré hasta obtener una maldita respuesta…
- ¿Ella? ¿A qué te refieres Mello? ¡Vamos di algo!- parecía impaciente y el agarre en mis hombros ganó firmeza para agitarme ligeramente buscando respuesta ¿Acaso me quedé callado más tiempo del debido? Todo demostraba que sí lo había hecho, tal como solía cuando era más pequeño y me preguntaban algo a lo que simplemente no quería responder.
- ¡La sombra Matt! ¡Ella es la sombra! ¡T es mi sombra!- exclamé exaltado apartando sus manos de mí en una maniobra de defensa. No soporto que me toquen y mucho menos que me sostengan, me falta el aire.
Maldición, ¿Qué trata de hacer? pensé mientras mis manos hacían más presión para que el chico se mantuviera calmado ¿Cuál es su maldito problema? No me lo comeré vivo, de hecho no soy caníbal, y con su escándalo solo lograra que él o ella, o sea la sombra, se entere que nos dimos cuenta de su presencia. Intenté salir del escondite, pero Matt me mantuvo firmemente allí sin darme la oportunidad a zafarme.- ¡Suéltame demonios!-
Abrí mis ojos de par en par, tratando de darle a entender lo que estaba haciendo, pero su desesperación era tal que no podía entender mis indirectas, así que debí decírselo...
- Hay cámaras en todas partes, sabrán que lo descubrimos.- Debí suponerlo abandoné la lucha antes de que siquiera empezara y me dejé caer en el suelo de rodillas nuevamente, intentando normalizar mi agitación y mis intentos de escapar de allí corriendo a lo que mis piernas dieran. Odiaba sentirme de esa forma, odiaba sentir miedo, odiaba ser débil... pero lamentablemente, aunque a veces me sea duro admitirlo, eso es lo que soy... un patético niño asustado.
- Debemos salir de aquí...- murmuré con voz queda y baja abriendo mis ojos en demasía mientras se mantenían en un punto fijo del suelo. Debemos huir, correr, escapar y que nadie nos encuentre... que T jamás nos encuentre. Sin darme cuenta, mi cuerpo había comenzado a mecerse de adelante hacia atrás y de atrás hacia delante. No entendía nada, no entendía por qué demonios le temía tanto a T, ni siquiera llegué a conocerla, pero el sólo hecho de que su voz fuera exactamente igual a la de mi madre cuando se enfadaba, me hacía estremecer en puro temor.- Debemos irnos... hay que salir de aquí.-
¿Por qué le teme? Dios, se está meciendo, debo hacer algo. Huir no es una opción, si se enteran de que tratamos de escapar, la vida de Mello, Watari y hasta del propio L correría peligro... debo calmarlo de alguna forma, debe escucharme...
- Mello... ¡Mello escúchame!- a estas alturas sentía cómo Matt me agitaba realmente preocupado, pero mi cuerpo no obedecía las ordenes que mi cerebro le enviaba, estaba completamente bloqueado. Mi mirada no se despegaba del suelo y a pesar de todo, continuaba meciéndome hacia atrás y hacia delante repitiendo que debíamos abandonar el edificio como un mantra.Parecía estar en shock, dios estoy asustado, ¿Qué le pasa?, y en ese instante como un flash del pasado, llegó ese recuerdo de cómo mi madre solía calmarme cuando una terrible, pesadilla, me despertaba. Module mi voz, hasta hacerla suave y como un susurro me acerque más a él, que a cada nanosegundo, se encargaba de rechazarme.
- Tranquilízate... vamos, baja el volumen un poco.- ¿Estoy gritando acaso? Mi voz no respondía a mis órdenes, todo oscurecía de a poco.- Mello, Mello estoy aquí contigo... no estás sólo.- Al parecer comencé a repetir lo mismo de siempre. Recordé que, cuando vivía con mis padres cada vez, luego de cada golpiza, me arrinconaba en una de las esquinas de la habitación en la que me encontrase, estrujaba mi crucifijo entre mis manos y comenzaba rezar la misma oración. 'Ayúdame Señor, estoy sólo, me duele, ya no quiero estar sólo, tengo miedo.' Eso era lo que me encontraba diciendo, estaba repitiendo esa oración y sentía cómo mi mano derecha presionaba mi rosario con más fuerza de la necesaria, marcando la forma de la cruz en mi piel 'eres mi único refugio'.
¿Se siente solo? ¿Qué tipo de daño le habrán hecho? ni si quiera deseo imaginarlo de alguna forma. Tomé valor y aunque sabía que el chico podía golpearme hasta dejarme inconsciente, decidí que era un riesgo que estaba dispuesto a correr.
De pronto sentí cómo unas frías manos tomaban mi rostro y lo levantaban con algo de esfuerzo ya que yo no estaba dispuesto a ceder... hasta que mis ojos se encontraron con los suyos, pude sentir que también se encontraba atemorizado de alguna manera, pero sus ojos... sus ojos parecían mantener la calma y la serenidad intentando transmitírmelas a mí mediante el contacto que manteníamos en completo silencio.
- Por favor tranquilízate.- me susurró con voz amable y suave, dejando que me pierda de a poco en el tranquilizante verde de sus orbes. Me sentí extraño, mi cuerpo dejaba de temblar y de mecerse automáticamente y mi voz se apagaba deteniendo mi mantra y formando parte del oscuro silencio. Pestañeé, lo hice una y otra vez... volví a la realidad.
- ¿Matt?- susurré aún sin entender enteramente lo que acababa de pasar. Él simplemente pareció volver a la vida y se relajó a medida que yo regresaba a lo verosímil.
Parecía volver en sí, de alguna forma lo que hice lo calmó, aunque no sé muy bien cómo. Estaba más que aterrado, su actitud me asustaba, no por el hecho de reaccionar así, si no porque sé lo que es tener un trauma y al parecer él tenía uno.
Sacudí mi cabeza rápidamente, dejando de lado mi trauma y poniéndome de pie con velocidad.- Debemos decírselo a Watari.- dije secamente y haciendo un ademán a Matt para que me diera lugar, él se movió de allí y yo me encaminé hacia una de las mesas de noche donde había dejado mi celular. Espero no haber hecho demasiado escándalo... Matt seguramente me creerá un psicópata.- Enciende un cigarrillo.- susurré casi sin mover mis labios. Hay cámaras aquí ¿No es así?
¿Encender un cigarro? ¿Pero qué diablos... bueno, en definitiva, mi deber no es cuestionar sus ordenes, no en balde él es el segundo.
Pude notar con nitidez su expresión de sorpresa, pero lo hizo sin objetar. Encendí las luces mientras observaba de reojo cómo Matt alcanzaba de sus bolsillos la cajetilla de cigarrillos y tomaba uno encendiéndolo y dando una profunda calada, se ve que lo necesitaba y que aún no entiende qué planeo. Tomé un cenicero de la misma mesa que sostenía mi móvil y me acerqué a Matt aparentando enfado.
¿Ahora está molesto? Pero ¿Qué le sucede? Y yo digo que tengo problemas…
- Si vas a fumar hazlo allí.- dije cortantemente pasándole el cenicero y bajo del mismo, mi celular. Su rostro parecía tener dibujado un enorme signo de pregunta en el momento en que lo envié a fumar en la esquina escondida del cuarto, pero lo entendió perfectamente cuando sintió mi celular deslizarse entre sus manos junto con el pequeño recipiente de metal. Me acerqué a la silla giratoria que estaba cerca del archivero, donde Matt se agachaba para continuar fumando y preparaba el celular para enviar una mensaje de texto, tomé un bolígrafo y comencé a dar suaves y casi inaudibles golpecitos sobre la mesa rogando a todos lo dioses que Matt comprendiera clave Morse.
Ok... tengo el celular, tengo un cigarrillo... pero ahora ¿Qué hago? si escribo un mensaje directo, posiblemente lo intercepten y será nuestro fin. Cerré mis ojos y permití que el humo del cigarrillo llegar hasta mis pulmones. Piensa Matt, piensa me decía, cuando escuché unos pequeños golpes que estaba emitiendo Mello con un bolígrafo. Suena como clave Morse, preste más atención, si es clave Morse…
El mensaje que le había dictado a Matt decía: 'Watari, necesito chocolate y debo escogerlo yo. En diez minutos saldré de la habitación con Matt.'Escuché el ligero sonido de las teclas del móvil presionándose con rapidez mientras escribían el mensaje de texto. Gracias al cielo... me dije mientras Matt continuaba escribiendo. Ni bien lo enviamos al número de Watari, el pelirrojo se quedó unos momentos más allí agachado terminando su cigarrillo para no parecer sospechoso.
Solo queda esperar que de alguna forma Watari entienda lo que Mello le envió en este mensaje, pues yo no entendí el asunto del chocolate. Sé que es adicto, como yo lo soy al cigarrillo, pero ¿Por qué? creo que exagero pensé,mejor dejar que él sea él. No me atreví acercarme, ni hablar, ya había tentado mucho al destino al acercarme de alguna forma a Mello, así que no es conveniente decir algo.
Ninguno de los dos se atrevió a siquiera articular una sílaba hasta que los diez minutos finalmente pasaron y yo me encaminé hacia la puertaluego de tomar una chaqueta bastante abrigada seguramente se preguntará por qué chocolate... es demasiado tarde como para pedirle un paseo por Londres al anciano, y Watari suele llevarme a elegir chocolate una vez cada mes, eso significa que será una buena excusa para sacarnos del edificio por unos momentos.
- Toma algún abrigo que tengas.- ordené a lo que Matt sacaba de uno de los armarios rápidamente un extraño chaleco con algo parecido a piel de algún animal color marfil en sus extremos y formando algunas subdivisiones, le quedaba algo grande pero de todas formas se lo puso.
Colocamos el código y salimos de allí, todo el equipo se vía agitado, la mayoría de ellos. Mis ojos se pasearon por el cuarto de comandos hasta que me detuve en un punto donde el anciano nos esperaba.
- ¿El joven Matt nos acompañará, principito?- pronunció amablemente a lo que yo asentía y avanzaba entre las personas de allí seguido de Matt. Watari esperó a que lo alcanzáramos y abrió la puerta para que pasáramos.
- ¿Van a algún lugar?- preguntó Jasper emergiendo de la nada. Fruncí el entrecejo en na expresión de hastío. Otra vez este idiota.
Maldición Jasper, tragué grueso al ver al muchacho, parecía demasiado interesado en conocer nuestro destino y solo necesitaba un movimiento más para confirmar mis sospechas.
- No tiene de qué preocuparse, sólo vamos por algo de chocolate.- Explicó Watari.
- Cualquiera de nosotros puede hacerlo, no tiene por qué ir usted.- dijo intentando sonar amable aquel pelmazo. Lo golpearé si no cierra la boca.- O si lo prefiere puede ir sin necesidad de sacar a los niños del edificio.- Y continúa llamándonos niños... maldito estúpido.
Automáticamente en mi cerebro, volvió a pasar las imágenes frente a mis googles, como si se tratara de uno de mis juegos y allí lo entendí. Él nos mantenía cautivos de alguna forma.
- Oh no es molestia, siempre suelo ir a las chocolaterías con el joven Mello... a él le agrada escoger sus chocolates.- comentó sin inmutarse Watari y con una cálida sonrisa en sus facciones. Pude ver claramente cómo la boca de ese desgraciado se abría para agregar un comentario indecoroso respecto a mi adicción por el chocolate, pero en lugar de eso solamente dijo:
- No veo motivo por el cual Matt deba salir a tomar frío.- sonrió triunfal a lo que yo apretaba mis puños no podemos dejarlo sólo aquí con esta gente.
Vi a Mello y a Watari, no me importaba quedarme en ese lugar, de hecho podría defenderme, no quise dar batalla y más si eso impedía que Jasper sospechara de nosotros de alguna forma..
- Aparentemente, ya necesitamos una PSP nueva y estoy seguro que sería del agrado de mi pequeño compañero escogerlo en persona, viendo y considerando que soy algo mayor para ese tipo de cosas.- respondió sabiamente Watari sin cambiar ni por un segundo la expresión de su rostro.
Watari, me había salvado por enésima vez el pellejo y solo pude agradecerle en silencio.
- Ya veo... cuídense mucho.- terminó por decir Jasper vencido ante las respuestas de Watari, yo sonreí.
Salimos del edificio y caminamos hacia el oscuro vehículo ingles mientras el conductor nos abría la puerta. Nick, él fue el conductor de Watari por años, sé que podemos confiar en él. Subimos en el auto que de inmediato comenzó a avanzar.
- Nick, ¿Serías tan amable de cederme el mando del auto y hacer unas diligencias para mí? Para ello sería conveniente que fuéramos al centro comercial.- preguntó Watari con su usual tono paternal mientras era correspondido con un asentimiento. El silencio perduró por unas calles más mientras el auto se abría paso entre las calles de Londres hasta que finalmente se detuvo en el lugar indicado y el conductor bajó de el, seguido de Watari.- niños, vengan a la cabina delantera.- sugirió el anciano.
- ¿Qué necesita?- preguntó solemnemente el conductor, Watari tomó su billetera y de allí sacó, lo que me pareció bastante dinero, en efectivo y se las dio a su subordinado.
- Necesito que vayas a una chocolatería y traigas la mayor cantidad de chocolates oscuros con leche de la mejor calidad en variedades y pases por una video consola portátil del modelo más moderno en alguna tienda de tecnología. Pasaremos por ti en una hora en este mismo lugar ¿Les parece niños?.- nos preguntaba si una hora sería suficiente para que le explicáramos las cosas a gusto, Matt y yo asentimos.- bien, en ese caso, nos veremos luego entonces.
- Sí señor.- respondió Nick haciendo una reverencia, pero cuando estábamos por comenzar a avanzar, Matt interrumpió.
Me sentía nervioso, de hecho si todo lo que pensaba era cierto, posiblemente las cámaras en el bunker no sean lo único que nuestra amiga la sombra dejó como sorpresa, así que apenas tuviese oportunidad requisaría el auto de alguna forma.
- Watari, creo que algo se me cayó en uno de los asientos traseros.- dijo con algo de nerviosismo pero ocultándolo bastante bien.
- Ve, niño.- respondió Watari a lo que el pelirrojo se bajaba de allí y una vez que llegó a los asientos traseros, comenzó a revisar cada esquina y cada recoveco de aquel espacio. Micrófonos pensé mientras automáticamente yo comenzaba a hacer lo mismo en la parte delantera del coche. No había nada y en verdad estábamos agradecidos de ello.- ¿Sucede algo?
- No es nada, al parecer ya podemos hablar libremente.- dije confirmando la ausencia de algún transmisor, cámara o micrófono. El anciano pareció comprender mis palabras y asintió dándole arranque al coche y avanzando en medio de las calles.
- Entonces, ¿Qué deseaban comunicarme?-
Conociendo a Watari, la mejor forma de explicarle las cosas, era pausadamente, aunque me sentía incomodo, al sentirme vigilado. Sabía que la mejor actitud en este caso es mantener la calma.
- La sombra...- comenzó por decir Matt.
- Watari, es T... y ella está en el edificio. T es la sombra y algo me dice que sabe que soy yo quien está aquí en cuenta de L.- dije luchando contra mis impulsos de comenzar a temblar otra vez.
Bueno aunque también vale que Mello lo diga, con temor y casi bordeando la paranoia, al final el resultado era el mismo, Watari debía enterarse de la situación, pero creo que esa noticia, no lo afectaría tanto, como la que le revelaría.
- Hay infiltrados en el equipo y tengo más de un motivo para creer que Jasper es uno de ellos.- agregó Matt desde el asiento trasero. ¿Acaso dijo Jasper? Sabía que algo no andaba bien con ese imbécil.
- ¿Jasper?- preguntó Watari.
- Recuerdo perfectamente su reacción cuando asesinamos a Kail.- dijo el pelirrojo a lo que un gesto inquisitivo se formaba en mi rostro, pero de inmediato decidí ahorrarme esa pregunta, eso no era importante en ese momento.
- Tiene sentido... ¿Y T está aquí también?-
- Sí, estamos más que seguros que es así, Matt descifró la ubicación y es exactamente en el mismo edificio que nosotros. El ataque a la corona es una completa farsa y ella viene por mí.- dije algo agitado esta vez, a lo que el anciano comprendía perfectamente a lo que me refería acumulando algo de temor en sus ojos.
- En cuanto a Jasper... se podría decir fácilmente que esta es su venganza.- murmuró Matt con algo de miedo tiñendo su voz.Entonces NOS persiguen, no sólo a mí.
Aunque dije que se vengaría, no lograba entender muy bien por qué, pues hasta aquel momento, Jasper era un miembro clave del equipo, sin ninguna relación o razón aparente con Kail.
- Todo será cuestión de crear pistas falsas y hacerles creer a todos los del equipo que haremos los preparativos necesarios para proteger a la reina mañana como los ingenuos niños que somos. Pero les daremos a entender a Jaspe que nosotros nos quedaremos aquí... será cuestión de tiempo para que ella se muestre...- dije seguro de lo que ocurriría a este punto.
¿Quedarnos en el bunker? eso es perfecto, no se me había ocurrido esa opción.
- Necesitaremos que envíes un mensaje de texto a todos los miembros incondicionalmente confiables del equipo para que desvíen su ruta hacia el palacio y en lugar de ir allí, vuelvan al cuartel con nosotros para darnos apoyo desde un punto oculto, de modo que ni Jasper ni T lo noten bajo ninguna circunstancia.- adicionó Matt.
- Bien, el tiempo se nos acaba, debemos pasar por Nick ¿Eso es todo?- dijo Watari luego de haber entendido lo que nosotros terminábamos de decirle.
- Sí, eso es todo.- respondí a lo que el anciano realizaba una vuelta en u, pero miré por el espejo retrovisor, una motocicleta nos seguía desde hace un buen tiempo debemos hacer algo.-Watari detente aquí.- dije apresuradamente justo cuando pasábamos por una tienda de dulces. La motocicleta se detuvo junto a nosotros. El maldito nos sigue.
- ¿Qué sucede?- me preguntó Watari. Como si nos fueran a dejar ir tan fácilmente.
- Alguien nos sigue... tendremos que comprar más chocolate y otro videojuego... dile a Nick que ni siquiera se aparezca en la puerta del centro comercial, la moto que nos sigue comenzó a hacerlo hace unas cuadras, eso me dice que no vio a Nick.-
- Ya veo.- tomó su celular y tecleó el mensaje de texto que en un segundo se envió y bajamos en la tienda. Comencé a elegir cada una de mis golosinas HA! Algo bueno saco de esto, y al parecer Matt también.
Nos persiguen, eso es típico en Jasper…
Pasó algo de tiempo y una vez que recogimos todos mis chocolates, fuimos a una tienda de tecnología y Matt escogió un aparatito nuevo. La motocicleta continuaba detrás de nosotros, aún así se escondía bastante bien, pero no lo suficientemente bien como para que yo no lo notara. En minutos nos encontrábamos estacionando en el cuartel y el misterioso conductor de la moto se había esfumado.
Entramos en el cuarto donde estaban todo el equipo y pasamos con nuestra mercancía nueva directo hacia nuestras habitaciones, pero alguien nos detuvo... alguien que recibir una golpiza si es que no paraba de jodernos.
- ¡Qué bien que llegaron! ¿Qué tienes allí amiguito?- dijo animadamente tomando la bolsa de copras de Matt y abriéndola de par en par para husmear en el contenido... fruncí el ceño. El pelirrojo no opuso resistencia y puso una cara ingenua en sus facciones antes de responder.
Una de mis mejores armas es no mostrar cambio alguno en mis expresiones. Sólo las modifico a placer, es decir, nadie puede notar con certeza que es lo que cruza por mi mente, así que por nuestra seguridad, es mejor poner cara de niño bueno.
- Un GameBoy nuevo.-
- ¿Y tú, niña?- Desgraciado...
- La bolsa es transparente súperman, ¿Acaso no ves que son chocolates?- enarqué una ceja, él observó con detenimiento.
Y allí va de nuevo Mello, aunque Jasper se lo merezca no estamos para un conflicto bélico aquí adentro.
- ¿Alguna película de amor en mente?- no soportaré por más tiempo... debo golpearlo cuanto antes.
¿Amor?, ¿A qué diablos se refiere?
- No en realidad, sólo un documental con neandertales ¡Eres famoso! ¿Lo ves? ¡Y tus padres quizá también!- dije sonriendo y con tono de monaguillo. Noté cómo sufría de un ligero tic en el ojo izquierdo y Matt se preparaba para interponerse entre nosotros.
Hubo en ese instante algo que me llamó la atención, Jasper parecía incomodarse con el asunto de sus padres, pero rápidamente tuve que desvanecer ese pensamiento, pues sus ofensas subían cada vez mas de nivel y en definitiva no permitiría que lastimara a Mello de ninguna forma…
- Será mejor que te calles mocosa.- ¡Maldita sea! ¡¿Me llamó mocosa? Mantén la calma... tu arma secreta, utiliza tu arma secreta.- Huerfanito.- dijo en tono de desprecio. Eso es todo lo que necesito, no seré débil ahora comencé a sonreír intentando no cambiar a mi expresión dolida... después de todo, yo no odiaba a mi madre.
- Es mucho mejor así para mí.- susurré abriendo mis ojos exageradamente y centrando mis pupilas en las suyas en un gesto enfermo y sonriendo tétricamente. Oí el silencio en el que toda a habitación había caído mientras veía cómo los hombros de Jasper comenzaban a temblar en miedo di en su punto débil... el muy idiota cree que asesiné a alguien probablemente. Volteó de repente y abandonó la habitación apresuradamente mientras todos se me quedaban viendo fijo. Comencé a reír.
Demonios, hasta eso a mí me asustó, podría decirse que en unos cuantos días había conocido muchas facetas de Mello pero en definitiva esta es la que más me aterraba y al parecer a medio mundo también...
- HAHA! Pobre idiota...- caminé hacia mi habitación aún riendo, nadie se animaba a siquiera murmurar media palabra.
Matt y yo abrimos la puerta, él no parecía muy asustado. Había permanecido a mis espaldas todo el tiempo, por lo cual no llegó a ver mi mirada psicópata... y conviene mucho que jamás la vea... Me encaminé hacia el baño, me encerré allí por unos momentos y tomé mi crucifijo entre mis manos.
Sin decirme media palabra, el chico tan sencillamente se dirigió al baño, mientras yo debía maquinar, cómo diablos protegeríamos nuestras vidas, en la casa del propio enemigo. Recordaba a mi padres y durante mucho tiempo le estuve agradecido a Jasper, pues él nos había salvado la vida. Trataba de imaginar que le había impulsado a cambiar, a volverse un asesino frío o al menos un colaborador complaciente y pensé que era muy delgada la línea que nos separaba, pues si Watari no hubiese llegado ese día y me hubiese detenido, yo posiblemente no estaría con vida, y antes de morir me habría convertido en un asesino. Suspiré y me encaminé hacia la cama para tratar de descansar de alguna forma, cuando un susurro casi inaudible provino del interior del aquel baño. Lentamente me acerqué y traté de escuchar.
- Lo hice otra vez... perdóname.- susurré casi sin volumen, aunque pude jurar que alguien me oía. No estoy mejor sin ella, yo la amaba de alguna manera, sin importar cómo la hería. Ella no pesaba con claridad cada vez que me lastimaba... no debió haberse ido. Perdón... no permitas que T me alcance... Cuando estaba sólo me sinceraba conmigo mismo, me confesaba que nunca quise que las cosas terminaran de esa forma con mi madre, me volvía débil y lloraba en silencio.
¿Perdonar?¿A qué se refiere? es solo un niño ¿Qué de malo pudo haber hecho?, creo que no un mal mayor al que yo pude haber causado, pero parecía que este sentimiento lo lastimaba mucho, pues pude escuchar sollozos. A veces la vida apesta…
Habían pasado sólo diez minutos y estuve listo para salir de allí, sequé mis ojos con la manga de mi camiseta y abrí la puerta, no sin antes jalar la cadena del excusado para aparentar que en verdad lo había utilizado. Necesitaba una excusa además de por qué mis ojos estaban algo rojizos, por lo que ni bien Matt me vio, auto induje un bostezo y estiré mis brazos por los aires fingiendo cansancio y el por qué de las lágrimas que no había cubierto bien de mis ojos.
Sabía que había llorado, sabía que se sentía triste, pero en este poco tiempo, había conocido algo de Mello y eso era su orgullo. Creo que en ese sentido ambos somos muy similares pues la vida, la suerte o el destino te pueden robar casi todo, hasta la propia niñez, pero no puede robarte el orgullo y sencillamente yo no sería el ladrón que le robaría eso a Mello. Me levanté de mi silla y vi cómo lentamente caminaba hacia su cama, acercarme a él siempre me causaba temor. El chico lentamente se acomodó allí, enroñándose entre los cobertores y apretando con fuerza su crucifijo.
¿Qué se supone que hace? Me pregunté notando cómo caminaba hacia mí.
Caminé hacia él tratando de darle a entender que no era una amenaza, sus ojos se clavaron en mí preguntándose qué pretendía, y si se me hubiese sido fácil hablar, le hubiera dicho que tal vez podría ayudarle a que el objeto metálico no se incrustara en su piel. Me lance al duro suelo y con delicadeza, obligué que abriera su mano y la tomé, mientras él la apretaba con fuerza, apoyé mi cabeza sobre su cama y vi como lentamente el chico comenzaba a cerrar sus ojos.
Observé brevemente cómo la cruz de mi rosario de había marcado en mi piel antes de sentir la fría mano de Matt encerrar la mía y yo le correspondía con un apretón L suele hacer esto. Pensando en eso, mis párpados cayeron definitivamente.Protégeme...
Por ahora sólo quería descansar y tratar de olvidar la gran amenaza que se cernía sobre nosotros.
