Simplemente Demencia

Despertó y para su sorpresa, no estaba en un cuarto oscuro o tenebroso, trató de moverse pero seguía atada –que idiota, ves algo de luz y haces conclusiones tontas ¿Cómo pude imaginar que todo estaba bien?- pensó, por un instante se sintió segura al verse a sí misma en un lugar tan hermoso, la habitación era acogedora tenía colores claros y mucha madera, el lugar se veía limpio y costoso, las cortinas estaban abiertas de par en par, por lo que trató de levantarse para ver donde estaba, necesitaba ubicarse, esto no le cuadraba, sí la habían secuestrado, debía estar encerrada en algún siniestro y oculto lugar, no en medio de una habitación de lujo. La parte inferior de su cuerpo no le respondía… - claro el sedante aún no perdía todo su efecto- pensaba, miro a su alrededor estaba sola, ésta podía ser su única oportunidad y su cuerpo la traicionaba, sus piernas no se movían, sus manos estaban atadas y no tenía la fuerza suficiente para tratar de liberarse, aún así hacia su mejor esfuerzo por aflojar las ataduras, ya no estaba amordazada y ahora se debatía internamente, si gritaba pidiendo ayuda tal vez la recibiera, pero también podría alertar a sus captores y las palabras de Elisa aún estaban frescas en su mente "Encárguense de que el camino no sea placentero" estos rufianes podían hacerle cualquier cosa menos matarla, realmente no quería alertarlos, no quería tenerlos cerca.

Ella seguía luchando contra su cuerpo, no sabía exactamente cuanto tiempo llevaba así, pero sabía que era bastante, la luz de la ventana era rojiza y escasa, era el atardecer y sus sentidos cada vez estaban más alertas, sus piernas sentían un dolor terrible seguro provocado por las cuerdas que la apresaban, pero con el dolor el movimiento también había llegado, sus extremidades respondían a sus ordenes, el problema ahora radicaba en como escapar de las ataduras, sus brazos estaban cruzados y atados sobre su espalda, las cuerdas iban fijas a su cuerpo, así que por más que tratara aflojarlas le era imposible, simplemente no podía desatar sus manos, pero eso no la detendría, sí lograba soltar sus piernas tal vez podría huir, después de mucho forcejeo logro soltar una de sus piernas y usando la extremidad libre logró desatar su otra pierna, se sentó sobre la cama espero a que sus piernas despertaran por completo, la sangre que fluía a sus pies cosquilleaba de una forma incomoda, unos instantes después se levantó silenciosamente, trató de caminar despacio para medir con sus pisadas la extensión de la habitación, sí ahora no lograba escapar debía tener un mapa mental de su prisión para futuros intentos, camino a la puerta y miro a través de la ranura de la llave: un pasillo angosto y oscuro estaba frente a ella y al final de este unas escaleras; ahora se dirigió a la ventana esta no se podía abrir, frente a ésta se veía un enorme y desolado bosque, no se divisaba nada más que árboles a lo lejos, había grandes ramas frente a ella, sí la ventana se pudiera abrir y sus manos estuvieran libres ella podría huir cómo lo solía hacer en el colegio. Al mirar por la ventana notó que se encontraba en lo que sería un cuarto o tercer piso no lo sabía con seguridad, tampoco lograba ubicarse, sólo veía árboles no sabía donde estaba, no sabía que hacer para escapar estaba desesperada, y justo cuando pensó que esto no podía ser peor escucho que puerta se abría.

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Albert seguía con su forzada entereza, una semana de tortura, había soportado ya una interminable y dolorosa semana de incertidumbre Arthur no despertaba aún, lo cual lo tenía muy irritable, el medico había dicho que había respondido bien al tratamiento, dijo que viviría pero aún no reaccionaba, el hombre estaba según los doctores recuperándose y no tenía por que seguir inconsciente, pero ese era su estado un coma del que aparentemente no quería despertar, o al menos eso afirmaba el doctor, por alguna razón él no quería luchar por su vida, y eso le impedía reaccionar; al rubio esto lo exasperaba al máximo, este tipo, este cobarde tenía todas las respuestas que él necesitaba y el muy imbécil se negaba a despertar, este idiota no se podía morir sin rendirle cuentas, tenía que decirle donde estaba su Candy, por ahora era todo lo que le importaba, salvarla a ella y sí para hacer eso tenía que traer a Arthur Smith del más allá, él lo haría, no sabía como aún, pero lo haría.

(Con voz seria) William, necesito que hablemos.

(Abatido) ¿Que pasa ahora George?

(Con un timbre optimista) Lord Kelby, logro obtener el permiso para registrar el auto del Sr. Smith, el cerrajero esta afuera listo para ir a abrirlo, sólo te esperamos a ti.

(Entusiasta) Estas son muy buenas noticas mi buen amigo, sí Arthur tubo algo que ver con esto como sospechamos, tal vez encontremos alguna pista en su auto.

Ambos salieron velozmente de la biblioteca de Albert y se dirigieron al jardín allí los esperaban cuatro ansiosos hombres, subieron a dos diferentes autos y se dirigieron a la ciudad allí en la comisaría les permitirían al fin revisar el auto del sospechoso. Esto debía ser realizado con mucha discreción, nadie sabía que Arthur vivía, ni mucho menos que era sospechoso del crimen y nadie debía saberlo, la otra sospechosa estaba siendo fuertemente vigilada, nadie debía de adivinar sus planes o los culpables podrían cambiar su estrategia y nunca encontrarían a Candy, necesitaban que la ruin de sus sobrina se sintiera segura y en control para que ella sola se delatara. Albert contaba con que Elisa diera un paso en falso y se incriminara por completo.

Albert estaba sorprendido con lo influyente que Lord Kelby podía llegar a ser, el juez había determinado que las pruebas que tenían en contra de Arthur Smith eran insuficientes para culparlo o incriminarlo, por lo que no les permitían registrar el vehículo, Albert había ofrecido (muy en contra de sus principios) jugosos sobornos para que se le permitiera registrarlo, para su desgracia los policías resultaron ser muy honestos y no aceptaron su oferta; pero con la intervención de Spencer todo cambio, rápidamente Arthur se convirtió en sospechoso y les proporcionaron el permiso para registrar primero su auto y luego su casa, Albert no podía evitar sentir curiosidad por saber que había hecho para que el juez cambiara de opinión.

El cerrajero hábilmente, había tomado muestras y medidas de la chapa del vehículo y ahora estaba abriéndola con una especie de llave maestra, el rubio estaba impaciente todo sería más fácil si sólo rompieran el cristal y forzaban su entrada, pero como George y su investigador privado, Alan, amablemente le habían recordado, no querían arruinar la evidencia.

Después de una insufrible y eterna hora el auto estaba al fin abierto, Albert deseaba registrar el vehículo personalmente, pero Alan era experto en esto y sabía que era lo necesitaban buscar, por lo que comenzó a revisar con mucho cuidado tratando de localizar las pruebas y las pistas requeridas. Él era un hombre de estatura regular, su piel contaba con un bronceado saludable, cabello castaño y corto, su mirada miel era cálida pero muy perceptiva; el castaño llevaba muchos años trabajando para la familia Andrew y de un tiempo para acá él era la sombra de Candy, extraoficialmente y por ordenes del patriarca, él tenía la posición de guardaespaldas de la rubia, en la nomina de la empresa él era simplemente un investigador privado, pero su tarea de los últimos tres años había sido la de cuidar de la rubia en secreto, ver que nadie la lastimara y mantener al Sr. Andrew informado sobre las personas que socializaban con la heredera.

Mientras registraba el auto no pudo evitar pensar en cómo su tarea de guardaespaldas comenzó, fue justo cuando ella escapó de Chicago que el Sr. Andrew le encomendó esa tarea; primero sólo debía encontrarla ver que estuviera bien, una vez que la localizo el su jefe le pidió que la cuidara ya que los reportes que él mismo entregara indicaban que ella estaba emocionalmente desequilibrada; con el tiempo Alan le tomo cariño fraternal a su protegida, el siempre la veía tan frágil como cuando la encontró desangrándose en su departamento, él junto con el Sr. Andrew la habían salvado de sí misma en esa ocasión, ahora sólo pedía salvarla de quien fuera que la tenía captiva, después de cuidarla por tanto tiempo había observado que ella tenía bellos sentimientos, así que por ahora sólo deseaba ayudarla y justo al pensar estas palabras se topo con su objetivo, en la cajuela del auto confirmaron las terribles suposiciones que tenían días atormentándolos: Arthur Smith era culpable y probablemente su socia también; el medallón que Albert le diera a Candy era la principal prueba y un trozo de papel que decía Vermont era su única pista, al menos mientras Arthur despertaba.

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Ella llevaba confinada en este lugar una semana, una absurda y horripilante semana, cuando se confrontó a su nueva carcelera simplemente no podía dar crédito a lo que sus oídos escuchaban, era sencillamente inconcebible, pero cuando hizo este pequeño comentario, se limitaron a ignorarla y amenazarla con que se comportara, si no quería seguir sedada; aún así estaba muy confundida, no sabía que era lo que Elisa tramaba, no entendía su proceder, simplemente esto era una situación estúpida y potencialmente terrible, ella sabía muy bien la clase de trato que dan a las personas que están en su "supuesta" condición y eso simplemente la aterraba, tenía que salir de aquí.

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(Con un tono alterado) William ¿Ahora cómo vamos a proceder?, este hombre es evidentemente culpable, y lo más probable es que tu sobrina también este implicada, no debemos seguir esperando pasivos, hay que tomar cartas en el asunto.

(Con voz preocupada pero firme) Pablo, entiendo tu posición, créeme en estos momentos quisiera ir a la casa de los Legan y obligar a Elisa a confesarlo todo, (subiendo un poco más la voz) sí yo creyera que presionándola, amenazándola ella nos diría que ha hecho y donde esta mi pequeña, yo ya estaría allí en este instante haciéndola hablar; (más tranquilo) pero para nuestra mala suerte esa mujer, no tiene escrúpulos, es astuta como un zorro y es una excelente mentirosa. (Preocupado) la única oportunidad que tenemos es vencerla en su propio juego.

(Con voz comprensiva) Sr. Odonel, yo entiendo que se preocupe por la señorita, entiendo que son buenos amigos, pero tiene que confiar en el buen juicio de William, él ha lidiado con los Legan antes, claro que nunca habían hecho algo tan extremo.

(Con mucha seguridad) Mi estimado Pablo, yo debo de informarte que estoy de acuerdo con William y con George, debemos de conducirnos sigilosamente y tenemos que jugar nuestras cartas con más destreza que Elisa, sí queremos rescatar a Candy.

Albert no podía evitar sentirse fastidiado por la familiaridad con que Spencer Kelby hablaba de su pequeña, aún así no podía recriminarle nada, realmente estaba agradecido con él por todo el esfuerzo que estaba poniendo para rescatar a Su Candy, también entendía la impaciencia de Pablo Odonel, él quería agilizar esto y el rubio se sentía igual; por que cada día, hora, minuto y segundo que transcurría, podía estar siendo un infierno asqueroso para su amada, cada momento que aguardaban a que Elisa se incriminara podía ser un instante que marcara dolorosamente a Candy; pero sí apresuraban las cosas y su "sobrina" (como le molestaba admitir que esa arpía llevara su sangre) se sentía vigilada o amenazada era capaz de cualquier cosa, por lo que debían (muy a su pesar) ser muy pacientes, sólo esperaba que Candy fuera lo suficientemente fuerte para resistir este tramo amargo y doloroso.

Pablo Odonel, aún estaba impactado e intrigado por todo lo que William Andrew les dijera hace una semana, a él en lo personal le interesaba mucho Candy, él deseaba hacerla su esposa, sabía que no sería fácil ya que sus competidores eran tan persistentes como él, sabía que Lord Kelby, tenía también un gran interés por conquistar el corazón de la rubia, y pensaba que Arthur Smith también había caído rendido ante los encantos de esa maravillosa mujer; quien hubiera pensado que todo ese tiempo invertido fuera sólo una fachada para secuestrar a Candy, aún no podía comprender sus razones, quien en su sano juicio desearía lastimar a esa chica tan maravillosa. Además le parecía muy rara la forma de proceder de William, sabía que el era su padre adoptivo, y es obvio que este preocupado, pero… sus acciones y reacciones van no son las de un padre van más allá de eso.

Flash Back

(Molesto y Preocupado) William por favor explícanos que ha sucedido, y por qué esta aquí el Sr. Odonel y este caballero al que desconozco, ¿Qué tanto de los rumores son ciertos?

(Con un tono de voz condescendiente y tranquilo) A eso iba Lord. Kelby… necesito que escuchen lo que les voy a contar con mucha paciencia y que no me interrumpan… yo no estoy… bueno eso ahora no importa no creo ser capaz de contar esto dos veces además necesito su palabra de que absolutamente nada de lo dicho ahora saldrá de aquí.

(Solemne) No te preocupes William Tienes mi palabra.

Gracias Pablo.

(Con un tono de voz altivo) No tienes ni que pedirlo William, sabes que yo soy un hombre confiable, aún así cuentas con mi silencio.

Gracias Spencer.

(Serio y con su voz apagada) Trataré de ser breve, pero tengo que comenzar la historia desde muy atrás para que puedan comprender todo mejor; por favor no olviden que Candy es una mujer de gran corazón, con unos sentimientos bellísimos además de tener una personalidad única traten de no juzgarla por un pasado del que ella no tiene la culpa. Albert comenzó a narrarles a grandes rasgos la infancia y adolescencia de su pequeña, enfatizando los problemas que tuvo con Elisa y su familia, les explicó poco a poco las razones de estos, primero les habló de cómo es que ella se ganó los corazones de toda su familia, simplemente con su sencillez y sus acciones desinteresadas, lo que ganó una fuerte enemistad con los Legan; trató de no profundizar mucho en la vida sentimental de su amada sabía que a ellos los lastimaría oír muchos detalles así como a él le dolía relatarlos, pero tuvo que explicar a Anthony y a Terry para que comprendieran mejor los celos irracionales de la arpía pelirroja.

Todos escuchaban el relato con interés, George y Alan, conocían bien la historia de Candy, pero para Spencer y Pablo esto era totalmente nuevo, sus rostros mostraban una gran curiosidad querían saber más de la rubia y su vida pero por otro lado no comprendían que tenía que ver esto con los sucesos de esta noche, querían interrumpir a William pero este no se los permitió.

(Con una voz derrotada y triste) Entiendo que se sientan confundidos, pero sean pacientes. Lo que ha sucedido es lo siguiente, hoy después de que mi sobrino Archie y su esposa salieran a su luna de miel… se ha escuchado un disparo afuera de mi mansión, al salir a investigar hemos encontrado a Arthur Smith moribundo y a mi pequeña… (Su voz se quiebra) mi Candy ha desaparecido…(su voz se quiebra y ya no puede decir nada más)

(Con voz firme continua el relato) Disculpen a William, pero esta muy afectado por lo sucedido hoy. Señores aproximadamente dos años y medio atrás William recibió una amenaza en contra de la vida de la señorita, por lo que decidió colocar un guardaespaldas para que la cuidara. (George sabía que no habían contratado a Alan por una amenaza externa en contra de Candy, pero eso no lo debía saberlo nadie) El Sr. Alan Cloud aquí presente, ha sido el encargado de cuidar a la señorita desde entonces, pero esa no es su única labor, ya que él es investigador de oficio, por lo que también tiene la responsabilidad de investigar a las personas muy cercanas a la señorita, se que les puede parecer un tanto intrusivo y descortés, pero tiene que comprender que después de que la vida de ella fue amenazada, William no tenía otra opción para protegerla.

(Más tranquilo) Gracias George, para no ser muy redundantes, Arthur no salió muy bien parado en la investigación, tiene dinero del que no puede comprobar su procedencia, claro que no pudimos confirmar nada, dejando de lado su situación financiera sospechosa, descubrimos que no sólo cortejaba a Candy, también se le veía en la constante compañía de mi sobrina Elisa (al decir esto los dos caballeros comenzaban a comprender lo que sucedía) cómo ahora saben ella siente un odio descontrolado hacia mi pequeña, pero siempre sus juegos han sido molestos, pero inofensivos, por los que no le dimos mucha importancia, aún así decidimos seguir vigilando a ese par, ellos se comportaban muy sospechosos, se citaban en lugares no apropiados, se reunían con personas de no muy buena reputación, por lo que decidí que mi sobrina se tenía que ir de Chicago y la envié a trabajar a New York como voluntaria, ayudando a los soldados que venían del frente… claro que esa decisión al parecer sólo la enfureció más, ahora creo que debí actuar de otra manera… sí tal vez no la hubiera presionado a trabajar esto no estaría sucediendo…

(Comprensivo) William no te sientas mal, yo en tu caso hubiera hecho lo mismo, bueno tal vez hubiera sido más severo con tu sobrina, claramente ella no esta bien… (Apenado) espero no ofenderte, y no es que piense que tu sobrina este loca, pero tampoco actúa muy normal.

(Divertido por su reacción) No te preocupes Pablo, yo también he estado pensando en esa posibilidad, sólo que quería darle otra oportunidad a Elisa, yo quería ayudarla a cambiar (triste) ahora me doy cuenta que eso fue un error, ella nunca va a ser diferente.

(Retomando su tono serio) Hace un mes aproximadamente, Arthur fue a New York a ver a mi sobrina, iba en compañía de dos sujetos muy sospechosos, no los pudimos identificar debido a que llevaban con los rostros cubiertos, Alan logro obtener fotos de los cuatro conversando y al acercarse ya terminaban su charla por lo que sólo pudo escuchar a mi sobrina ofreciendo una fuerte cantidad de dinero por un servicio, hasta ahora sólo habíamos especulado sobre que clase de servicio requería… pero creo que hoy hemos visto lo que ella planeaba… lo único que no me cuadra es porque Arthur esta moribundo sí él era claramente su cómplice y amante de mi sobrina.

(Sorprendido) Realmente esto es muy enervante Albert, ¿Realmente estas seguro de qué nadie más trataría de lastimar a tu hija?

(Albert hace una mueca de disgusto al escuchar a Spencer referirse a Candy cómo su hija) No Lord Kelby, personalmente me encargo de investigar a las personas con las que mi Candy socializa, y te puedo garantizar que a la única persona a la que le he encontrado peros es a Arthur Smith, y claro mi sobrina…

(Indignado) Pero sí sospechabas de él, sí no te parecía confiable, cómo es que permitiste que él la escoltara a la fiesta, ¿cómo es que permitiste que estuvieran solos?

(Condescendiente) Vamos Spencer, tranquilízate, William debió tener sus razones, no lo juzgues tan a la ligera, (volteando a ver a Albert y con voz firme pero con un dejo de suplica) creo que él no tiene por que darnos explicaciones de su proceder, aún que creo que sí decide hacerlo nos ayudaría a comprender mejor los sucesos de esta noche.

(Le da una mirada a Pablo con la que trata de agradecer sus palabras y con voz cansada continua su relato) Bueno… yo no quería que Arthur acompañara a Candy, eso se los aseguro, pero… mi tía ha estado insistiendo en que Candy debe socializar más o sí no (avergonzado por tener que decir esto, pero con un tono de voz que fuerte, cómo retándolos a que se atrevan a reírse) no podrá conseguir pareja y casarse, por lo que me presionó para que le buscara acompañante (él tenía otras razones pero no tenía por que compartirlas con sus rivales), pero… yo jamás le impondría nada a mi pequeña, así que la dejé seleccionar a su pareja para la fiesta, estaba seguro de que uno de ustedes sería el afortunado, ya que a ella no le agradaba mucho Arthur, (al decir esto tanto Pablo como Spencer sonríen arrogantemente) pero ustedes no estaban disponibles y Candy no quería asistir con alguien a quien no conociera bien por lo que acepto a Smith; cuando me enteré de esto yo ya tenía un compromiso con una dama y aunque trate de cancelarlo me fue imposible y lo demás ya lo saben.

(Inquisitivo) Aún no nos explicas, cómo es que permitiste que ellos estuvieran a solas.

(Molesto por el tono de Spencer) Es muy sencillo Lord Kelby, yo no lo permití toda la noche los estuve vigilando y acompañando, pero mi sobrina es muy astuta; debido a mis responsabilidades familiares, yo tenía que dar el brindis y dejar sola a mi Candy, ese fue el momento que ella aprovecho, justo cuando el brindis termino, y mis sobrinos salían Candy los acompaño para despedirlos, yo iba a acompañarla cuando convenientemente Elisa comenzó a ahogarse, una gran actuación debo agregar, realmente parecía que no podía respirar y luego pretendió desmayarse, por lo que le pedí a Alan y a George que buscaran un doctor para que la ayudara, mientras que yo la llevaba a mi biblioteca para que la atendieran, y justo cuando ella despertaba se escuchó el disparo, después todo fue caos y claro Elisa se recupero mágicamente y salió al salón con el pretexto de buscar a su madre.

(Enojado y casi a punto de estallar) Bueno y por que no han apresado a tu sobrina, oblígala a hablar.

(Sorprendido por la reacción de Pablo, ya que él siempre era muy tranquilo) Amigo no es tan sencillo, no tengo pruebas concluyentes en contra de Elisa, y su cómplice esta debatiéndose por su vida, no hemos encontrado rastro de Candy en mi propiedad y a pesar de que hemos registrado a todos los invitados, seguimos sin encontrarla, lo único que tenemos son muchas fotografías que no prueban nada, muchas sospechas y el auto de Arthur, claro que este ya lo confiscó la policía y no nos van a permitir registrarlo.

Fin Flash Back

Los pensamientos de pablo Odonel son interrumpidos cuando Alan, le informó de lo que habían encontrado, tenían una pista, al fin podrían comenzar a buscar algo en concreto, Vermont, deberían viajar a esa ciudad y comenzar a buscar a Candy, claramente la pista era vaga y poco concluyente, pero era mejor que tener que buscar dentro de todos los Estados unidos, el papel claramente era un trozo de dirección si lograban encontrar el resto podrían encontrarla más fácilmente. Por ahora sólo les restaba buscar conexiones con los Legan en esa ciudad, era una gran tarea pero por ella todo era posible.

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Candy trataba de explicar su caso a sus carceleros, con cada palabra que exponía la hundía más, las personas del manicomio insistían que eso era producto de su imaginación, Candy no existía nadie la tenía en contra de su voluntad; su enfermedad era la que le producía esa ansiedad y le daba esas ideas descabelladas, ella era Susana Legan, esposa de un empresario de florida, ella estaba aquí para que la curaran de su paranoia esquizofrénica, y pudiera regresar a su tranquila vida a lado de su cariñosa familia.

Continuara…

Chicas, muy feliz año nuevo, espero que comiencen el año con el pie derecho, que tengan una lista larga de bellos propósitos y que a lo largo del año vallan alcanzando todas sus metas, mil gracias por continuar su lectura de mi fic, una disculpita por el retraso, Carmen, si me matas nunca llegara el desayuno así que se paciente te prometo que si llega!!!, les deseo lo mejor y pues nos leemos pronto