"Es dífícil saber en qué momento exacto comienza el amor; menos díficil es saber que ha comenzado"
CAPITULO 10
Los dos caminaron en silencio rumbo al apartamento de Bonnefoy, ninguno se atrevía a dirigirse la palabra, ya sea porque se sentían apenados, ansiosos o solo porque no tenían nada que decirse no obstante, sus respectivos corazones palpitaban de manera descontrolada. Y tras haber caminado bajo la nieve, ingresaron al modesto apartamento, un lugar aunque humilde, estaba bien decorado al mejor estilo parisino. Francis se quito su abrigo y lo mismo hizo Arthur, posteriormente se dirigieron a la cocina, faltaba menos de una hora para que terminara noche buena y necesitaban por lo menos comer algo para celebrar el inicio de navidad.
-te ay-ayudare a cocinar- dijo el ingles quien rápido se remango la camisa que traía.
-no te preocupes, eres mi invitado, solo siéntate y observa- ordeno el francés quien rápidamente se puso un mandil e hizo a un lado al otro –hoy conocerás lo fabuloso que es la comida francesa mon ami- declaro con una risilla.
A regañadientes, el oji jade acepto que el otro cocinara mientras el preparaba la mesa para la cena y mientras lo hacía, era observado de manera discreta por el otro. Una vez esta estuvo terminada y la cena lista, los dos se sentaron en la humilde mesilla y se repartieron los alimentos.
Francis sirvió las copas de ambos, vertiendo un poco de vino blanco en estas; Arthur volteo a ver sutilmente el reloj, comprobando que aun faltaban algunos minutos para la media noche. Luego de haber servido las copas, cada quien la tomo entre sus respectivas manos y posteriormente se miraron a los ojos, intentando capturar a través de estos el maravilloso momento.
El sonido de las campanadas de la iglesia cercana al apartamento rompió el encanto, indicando que el veinticinco había llegado –feliz navidad- sonrió gentilmente el francés, alzando su copa de vino al aire.
Arthur sonrió e imito la acción, chocándola con la del otro –feliz navidad-.
Luego de aquel pequeño brindis, la cena transcurrió tranquila, con una charla amena y unas risas por parte de ambos; al cabo de un rato, abandonaron la mesa y se dirigieron al sillón para ver una película referente a la navidad. Los dos aunque cerca, mantenían el formalismo, llegándolo a perder algunas veces, arrojándose palomitas el uno al otro y actuando de forma juguetona y casi infantil.
Finalmente, cuando la madrugada llego, el cansancio se reflejo en ambos, sobre todo en Kirkland quien termino completamente dormido en el hombro del otro. Con cuidado de no despertarlo, Francis tomo una manta gruesa y la envolvió alrededor de ambos mientras acercaba aun mas a su amigo, viendo sus facciones tan serenas al dormir –y al final, el haber dejado de lado un futuro amoroso perfecto por ti, fue lo mejor que pude haber hecho- murmuro con una tenue sonrisa y es que ver al otro dormir realmente valía la pena.
La mañana siguiente, al abrir lentamente sus ojos color jade, Kirkland se topo de cerca con el rostro de Bonnefoy, este se encontraba de lado, chocando de frente con él, sintiendo los brazos de este apresando los propios; parpadeo sorprendido, no creyendo el cómo llegaron a esa posición y viendo como se encontraban, se dio cuenta que se había quedado dormido en el hombro de este.
Por un rato se dedico a contemplar el rostro de su amigo, un rostro totalmente varonil con una barba mañanera que picaba y causaba cosquillas en su mejilla –eres muy apuesto, no entiendo porque no consigues pareja estable- murmuro mientras con una de sus manos delineaba la barbilla del otro –comparado contigo, solo soy un chico con aspecto afeminado- se dijo pesimistamente.
Entre sueños, el francés se giro un poco y atrayéndolo un poco más cerca de él, se acomodo, usando el cuello de este como almohada mientras su brazo lo rodeaba ahora más posesivamente. Arthur no evito sonrojarse por la acción del otro, seguramente pensaba que amaneció con una conquista e intentando apartar el brazo del otro de su espalda, se giro, logrando tomar la mano de este. Al apreciarla mejor, se dio cuenta que tenia lindas manos, grandes y finas manos de dedos enmarcados similares a los dedos de un pianista –incluso tus manos son grandes y varoniles- murmuro, jugando con ella y comparándola con la suya la cual era pequeña y delgada.
Y pensando mejor la situación en la que se encontraba, cayó en cuenta de lo que su hermano le había dicho, al fin y al cabo termino pasando la noche con Bonnefoy pero en el buen sentido, aun así, había pasado la noche con él y aunque no le costara admitirlo, había sido la mejor noche de su no tan larga vida ya que todo termino siendo totalmente perfecto.
Volviéndose a acomodar entre el brazo de su amigo y girándose un poco, logro apreciar la camisa a medio abrir de este, revelando parte de su cuello y clavícula, notando de inmediato la cadena con el dije que no era para él; una sonrisa broto de sus labios, no imagino que el usara aquello y en su mente, la idea de tener a Bonnefoy como pareja no empezaba a sonar tan mal –si ojala …- detuvo sus palabras dándose cuenta de lo que iba a decir y acababa de pensar y no, aquello no estaba bien, no debía enamorarse de su amigo y compañero de desamor, no, de el no y con aquello, se separo abruptamente de este, se puso de pie y se marcho del apartamento, no necesitaba continuar ahí y mas con aquellos pensamientos en su cabeza que lo hacían sentir confundido.
Cuando Francis se levanto, el calor del otro se había desvanecido, dejando a cambio, el frio y un espacio vacío. Poniéndose de pie, busco al otro y al no verlo, cayó en cuenta que se había marchado. Una sonrisa se formo en sus labios al recordar lo fantástico que se la paso la noche anterior con el otro y pese a que no hubo sexo ni fue una cita, su corazón revoloteaba como cuando era un jovenzuelo y un grato sentimiento le acompañaba al pensar en el.
Si bien no podía describir el sentimiento que empezaba a experimentar hacia el otro, no le molestaba ni mucho menos le asustaba, al contrario, la necesidad de verle sonriendo y de volver estar a su lado así como aquella noche lo enloquecía de una manera exquisita. Con la misma sonrisa en sus labios, se asomo por su ventaba y vio el paisaje nevado que le saludaba –hoy será un gran día para ligar- declaro, tarareando.
Posterior a aquel día, esos dos perdieron la comunicación, no se buscaban ni querían hacerlo porque en su interior sabían que si lo hacían, terminarían convirtiéndose en adictos uno del otro. Arthur intentando alejar sus pensamientos hacia el francés, decidió tomar un breve viaje a Grecia para resolver algunos asuntos familiares y de paso, quedarse unos días en las hermosas playas, por otro lado, con el destino conspirando en su contra, Francis había decidido tomarse unas vacaciones de la fría Inglaterra, decidiendo irse a coquetear a las playas griegas.
Los primeros días para ambos fueron de lo mejor, para Arthur, resolver asuntos familiares era de lo más común como representante publico de la familia además, los problemas no eran tan grandes, solo una o dos demandas, cosas legales. Por otro lado, Francis disfrutaba del cálido sol griego, con ese, ya era su tercer día en las paradisiacas playas griegas y era de lo mejor, a excepción que constantemente recordaba a su amigo debido a que la mayoría de los turistas eran de origen ingles.
Cuando Kirkland termino de resolver los asuntos de la familia, salió corriendo del juzgado con una sonrisa prepotente y triunfante ya que había ganado el caso, no por nada era el mejor abogado de los Kirkland, posteriormente, se subió a la limosina de la familia que lo llevaría al aeropuerto donde le esperaba un jet privado con destino a las playas griegas más cercanas.
Debido a que se había enfrascado en el asunto de buscar el amor, su lado social se había descuidado bastante y aprovechando los días de playa que disfrutaría, se prometió a el mismo que no coquetería con chicas, solo se dedicaría a disfrutar de su vida sin mentirle a nadie y siendo sincero, después de todo, lo que sucedía en Grecia se quedaba en Grecia además que en ese país nadie le conocía –estas serán unas lindas vacaciones- se dijo confiado de que así seria.
Luego de media hora de viaje, Kirkland se encontraba atravesando el lobby del gran hotel donde decidió pasar los próximos días; una bella señorita le atendió amablemente, entregándole las llaves de la suite de lujo que había reservado. Feliz y tarareando una canción que había escuchado en la radio de la limosina ascendió hasta el último piso del hotel.
Por su parte, el francés se colocaba una toalla alrededor del cuello y salía de su habitación en el último piso para ir a la playa donde un fabuloso bronceado le aguardaba. Los dos caminaban en el pasillo del mismo sin siquiera fijarse en el otro hasta que la voz de la recepcionista que minutos atrás había atendido al ingles se hizo presente.
-¡Joven Kirkland, olvido su celular!- se escucho su exclamación y rápidamente el de ojos azules al escuchar aquel apellido, giro su cuello de manera sobrehumana, encontrándose con los asombrados ojos color jade del susodicho.
Los dos se miraron fijamente, quedándose sin habla al instante mientras una atmosfera tensa inundaba el lugar, la señorita al notar aquello, le entrego el celular al joven y abandono la escena. Arthur inhalo, intentando mostrarse serio mientras que Francis se colocaba sus lentes de sol para evitar que sus ojos lo delataran. Por varios minutos sus miradas se centraron en el otro, no sabían que decirse, no esperaban verse, solo querían pasar un rato de ocio en soledad.
-¡tú!- exclamaron finalmente al unísono y rápidamente se callaron, desviando sus miradas y sonriendo de manera apenada –hola- volvieron a decir al unísono y nuevamente desviando la mirada, se giraron, retirándose prácticamente corriendo de aquel lugar.
En cuanto estuvieron solos, se maldijeron y maldijeron al destino por juntarlos cuando no querían ni verse, ahora lo único que quedaba era evitar toparse de nuevo con el otro y sus vacaciones pasarían de la manera más tranquila, si, solo debían evitarse para poder dejar de pensar en el otro, una tarea totalmente fácil y capaz de realizarse.
Y asi termina la saga de navidad y empieza la recta-cavario hacia el amor de este par. Espero les haya gustado el capitulo y haya cumplido sus espectativas. Quiero comentar que la frase de esta semana es la respuesta a una pregunta que hice capitulos atras, espero se hayan acordado cual jijiji. En fin, saludoooos y nos vemos hasta el viernes 11 de Marzo (un triste dia para papa toño).
