N/A: Muchas gracias a todos por leer esta historia. Siento el retraso, ya van dos semanas seguidas. Espero que no vuelva a ocurrir...


CAPÍTULO 9: ALEJARSE

Cooper se despertó por el sonido de su teléfono. Le costó unos segundos darse cuenta que estaba en su antigua habitación en la mansión Anderson y el motivo por el que estaba allí. Dejó escuchar un gruñido porque se dio cuenta que podría haber dormido media hora más. Se movió para responder al teléfono, esperando que, fuera quien fuese el que llamara, fuera algo urgente.

– ¿Diga? – El actor respondió sin mirar quién era el que llamaba.

¡Cooper! ¿Estabas durmiendo? – La voz de su agente sonó al otro lado de la línea.

– Sí, prácticamente llevo los horarios del adolescente de mi hermano. ¿A qué debo tu llamada? – Anderson quiso saber.

– Siento mucho llamarte, sé que estás en Ohio por el accidente de tu hermano pero ha surgido un casting y si es posible que vengas... Es una gran oportunidad.

Cooper suspiró, por un lado no quería separarse de su hermano pero por el otro no quería perder una oportunidad. Seguía convencido de que un día conseguiría el papel que lo llevaría al estrellato.

– ¿Para qué es? – Anderson quiso saber.

Una película. Sólo sé que piden actores de tu edad, atractivos y que estén en forma.

– Suena genial. Hablaré con mi hermano y si está bien iré. Te lo haré saber cuanto antes.

Cooper colgó el teléfono y suspiró. No quería irse de Ohio y dejar a Blaine sólo pero tampoco quería abandonar su carrera cuando empezaba a obtener papeles que, aunque pequeños, parecían que podrían llevarle a algún lado.

Decidió que una ducha lo ayudaría a pensar, por lo que fue al baño. Mientras recorría el pasillo, miró la habitación vacía de sus padres, sintiendo un gran vacío en su corazón. No podía ni imaginarse lo que debía de sentir su pequeña ardillita cada día. Por unos segundos, estuvo tentado de dejar todo, pero supo que no era una opción, su hermano jamás lo dejaría.


Cooper bajó a la cocina para desayunar y le sorprendió que su hermano no estaba allí. Normalmente, cuando él estaba en Lima, Blaine se levantaba antes para preparar un desayuno delicioso para ambos, con tortitas, huevos y bacon bañadas en sirope de arce, zumo recién exprimido y café recién hecho. Sin embargo, no había nada de eso, sólo la frialdad y soledad que reinaba en la casa de los Anderson desde hacía años.

Poco después, el menor hizo su aparición en la cocina y lo miró con una sonrisa. Sin embargo, seguía habiendo algo que era diferente... No sabía explicarlo pero no lo sentía como su hermano, había muchos pequeños detalles y en esos meses no podría haber cambiado tanto, ¿no?

– Blaine, tengo que contarte algo. Siéntate un momento. – El mayor no se pudo resistir. Tenía que saber la respuesta del menor cuanto antes. Señaló una de las sillas de la cocina para que Kurt se sentara y después él ocupó otra justo en frente.

– Tú dirás. – Cooper alzó una ceja. No había una respuesta ingeniosa o una broma sobre su intención de mantener una conversación seria cuando ambos sabían que él no tenía nada de serio. Cuanto más tiempo pasaba, más consciente era de que algo no iba bien.

– Me ha llamado mi agente porque hay un casting y quiere que me presente porque sería un gran papel. Es para una película, algo para el cine... Pero sabes que yo no me iré sin saber que estarás bien aquí tú solo.

– ¡Claro que estaré bien! No puedes dejar pasar una oportunidad así porque tuve un accidente tonto. Yo estoy bien por lo que no veo ningún motivo por el cual no pudieras ir al casting. – Kurt estaba emocionado. Aunque realmente no fuera su hermano, Cooper se merecía esa oportunidad, de eso estaba seguro. Otro motivo más para odiar al enano, su hermano.

– ¿Vas a poder cuidarte solo? Tal vez llame a Mary y que te acoja unos días en su casa. Sé que te gustará pasar unos días en casa de Sam... Con un poco de suerte consigues conquistarlo. – El mayor guiñó un ojo.

– No será necesario, puedo cuidarme yo... Y no quiero conquistar a Sam, ya he superado mi crush por él. – Hummel respondió, lo que sorprendió aun más a Anderson.

– Es curioso, nunca habías reconocido tus sentimientos por Sam, al menos conmigo. ¿Y ahora reconoces haberlos superado? Permíteme que dude que sea sólo un crush y que esté olvidado.

– ¿Por qué no? Sam es mi mejor amigo.

– Y es heterosexual, lo cual lo hace inaccesible para ti. Por mucho que te lo repitas, si no buscas a alguien de quién enamorarte, no lograrás superarlo del todo. Sobretodo porque parece que os han cosido y no podéis pasar ni un segundo sin el otro.

– Bueno, te prometo que si conozco a un chico de mi edad y abiertamente gay que sea atractivo y esté disponible, me lanzo a conquistarlo... ¿Te vale esa respuesta? – Kurt dijo algo orgulloso, sin saber que a Cooper esa respuesta no le valía en absoluto. Su hermano, ese que siempre hablaba de amor, de conocer a la persona adecuada, de medias naranjas... ¿Hablaba de conquistar a alguien porque era atractivo?

– Sí, supongo... Ve a terminar de prepararte mientras preparo algo de café.

– Ya estoy listo.

Cooper miró a su hermano sorprendido, definitivamente ese no era su hermano... ¿Por qué no se había puesto gomina? Nunca le habían gustado sus rizos y siempre había intentado ocultarlos bajo litros y litros de gomina. Él había tenido que ir a comprar a una tienda 24 horas porque su pequeña ardillita había tenido una emergencia y se le había agotado y tenía que salir a casa de Tina porque la asiática estaba deprimida y tenía que consolarla. Desde luego, ese joven no tenía nada que ver con el que él conocía.


Cooper había terminado la maleta y decidió que antes de marcharse de Ohio debía llamar a Sam para asegurarse de que su hermano estaría bien. El menor había salido hacía apenas diez minutos de casa por lo que estaba seguro de que no habría llegado todavía.

Buscó el número en su agenda, lo tenía guardado desde hacía años, ya que era el mejor amigo de su hermano.

– ¡Cooper! ¿A qué debo tu llamada? – El rubio quiso saber, muy animado.

– Quería hablar de Blaine... ¿Va todo bien en el Mckinley? – El mayor estaba preocupado.

Bueno, lo habitual... Ya sabes... ¿Por qué lo preguntas?

– ¿Has notado algo diferente en Blaine? Tengo la sensación que ha cambiado y no sé el motivo...

Yo también he notado algo... ¡Y Tina también! Ha sido desde el accidente, hay algo diferente en él... Pero no puedo decirte nada más... – Cooper escuchó una voz femenina a lo lejos en la otra línea y supuso que era la asiática. – Tina dice que puede ser por las otras cosas que pasaron ese día.

– ¿Qué más pasó?

Digamos que le tiraron un Slushie y lo castigaron a tener que pasar más tiempo con alguien que no es muy amable con él... Estaba tan enfadado que hasta nos gritó a Tina y a mí.

– ¿Podríais vigilarlo por mí?

– No te preocupes, nosotros nos encargamos.

Anderson colgó, sin saber si debería sentirse aliviado o nervioso por lo ocurrido. Al menos, sabía que su hermano no estaría sólo en tan duro trance.