N/A:Esta historia no me pertenece, es propiedad de Penny Jordan. Los personajes que utilizo tampoco me pertenecen, pues son de Clam. Así que se podría decir que yo soy solo una intermediaria que a modificado ciertos puntos de esta historia.
Espero que os guste tanto como me gusto a mí la primera vez que la leí, hará ya cinco años.
¡Disfrutad con la lectura!
Amor por Chantaje
Capítulo 9
Estaba a punto de salírsele el corazón por la boca cuando el taxi llegó a la casa. Era la una de la mañana, pero todas las luces estaban encendidas y el coche de Shaoran estaba aparcado en la puerta.
Había vuelto, no se había quedado a pasar la noche con Sonomi.
Sakura salió del coche con una sensación de mareo a la que poco a poco había ido acostumbrándose en los últimos días; al menos no la hacía vomitar.
-Eres un bebé muy bueno -susurró mientras se pasaba la mano por el vientre- Y tu papá y tu mamá te van a querer muchísimo.
Mientras abría la puerta pensaba si no habría sido una tontería volver allí. Shaoran debía saber que Sonomi jamás podría sustituir su papel en la vida del pequeño; madre e hijo era un conjunto inseparable. Era increíble la fuerza que le podía dar a una el saber que había una vida creciendo en su interior.
Nada más llegar al pasillo vio cómo se abría la puerta del despacho de Shaoran y aparecía él. Tenía el aspecto de alguien que acabara de recibir un tremendo golpe; era extraño verlo así, a él, que jamás perdía el control. Llevaba la camisa desabrochada y arrugada y tenía los ojos enrojecidos.
-Me imagino que no hace falta que te pregunte a quién has ido a ver a Tokio -le dijo ella lanzándole una mirada llena de furia, a pesar de que había sentido cierta debilidad al encontrarlo en ese estado.
Shaoran la miraba como si estuviera viendo un fantasma.
- Sakura, has vuelto. ¡Gracias a Dios!
Tenía la voz quebrada y había algo extraño en su mirada a medida que se acercaba a ella, haciendo que el corazón de Sakura empezara a latir mucho más rápido.
-Estoy cansada, Shaoran -le dijo dando un paso hacia atrás- Me voy a la cama.
-Tenemos que hablar—insistió él, pero recibió una negativa como respuesta. Sakura sabía que si continuaba a su lado se vendría abajo y no tendría el valor de decirle todo lo que quería.
-Ahora no, mañana.
Por mucho que deseara obligarla a escucharlo no podía hacerlo porque Sakura parecía muy nerviosa y, a partir de ese momento, siempre pondría sus necesidades por encima de cualquier otra cosa.
-Muy bien -accedió dulcemente- Pero voy a cerrar todas las puertas de la casa y me voy a quedar con las llaves -añadió con una mirada que demostraba que decía la verdad- Así que nada de huidas, prométemelo.
-Lo prometo -respondió Sakura agotada antes de dar media vuelta rogando que él no la siguiera.
Cuando por fin cerró la puerta de su antiguo dormitorio tuvo que admitir que estaba algo decepcionada porque Shaoran no hubiera ido tras ella para estrecharla entre sus brazos y… ¿y qué? Tenía que afrontar la realidad de una vez por todas.
«A ver si maduras, Sakura. Él no te quiere, está enamorado de Sonomi».
-¿Puedes contestar tú? -le pidió Sakura cuando empezó a sonar el teléfono- Yo estoy preparando el té.
Acababa de despertarse y, al bajar a desayunar, se había encontrado con que Shaoran ya estaba allí.
No dejó de mirarla mientras se dirigía hacia el teléfono, no podía creer que estuviera allí. ¡La amaba tanto! Pero… ¿qué habría pasado? ¿Por qué habría vuelto? Tan absorto estaba en sus pensamientos que tardó varios segundos en asimilar lo que le estaban diciendo al otro lado de la línea.
-No se preocupe, yo le daré el mensaje a la señora Li -dijo justo antes de colgar.
Tenía los ojos clavados en Sakura… Parecía no haberla visto nunca, en sus ojos había un destello que… no, era imposible que Sakura estuviera viendo lo que estaba pensando…
-¿Qué ocurre?
-Era de la consulta del médico -anunció Shaoran con gran seriedad- Querían decirte que ya tienes cita para la primera visita al ginecólogo. ¡Estás embarazada y no me lo habías dicho!
Por primera vez en su vida Sakura hizo algo que creía que solo ocurría en las novelas: se desmayó.
Cuando volvió en sí se encontraba tumbada en el sofá del despacho y Shaoran estaba sentado a su lado.
En los segundos que había tardado en asimilar la noticia del embarazo de Sakura sus sentimientos habían pasado de la alegría a la desesperación al darse cuenta del motivo por el que había regresado la noche anterior. Sakura tenía los mismos valores morales de su padre; nunca habría podido abandonarlo y quitarle el bebé que habían acordado tener juntos.
El descubrimiento de que estaba allí a su lado porque llevaba dentro un hijo suyo y no porque quisiera estar con él le dejó un sabor amargo en la boca.
Sakura se estremeció al percibir el pesar en los ojos de Shaoran. ¿Habría cambiado de opinión? ¿Acaso ya no quería a su bebé?
-Estás embarazada -susurró él sin ninguna emoción que ella pudiera interpretar.
-Sí -contestó mientras le suplicaba a Dios que la ayudara a aguantar el llanto, pero esa no era la reacción que había esperado de él. ¿Qué esperaba, gritos de alegría o que la tomara en brazos proclamando su júbilo? Claro que tampoco habría pasado nada porque al menos hubiera esbozado una pequeña sonrisa, aunque solo fuera por el niño, no por ella.
-¿Es por eso por lo que no te marchaste?
-Sí -asintió al tiempo que se ponía en pie; no pensaba mantener aquella conversación en una postura que la colocaba en un nivel tan inferior a él. A partir de ese momento quería asegurarse de que, cada vez que tuvieran un conflicto, ambos pudieran enfrentarse de igual a igual- Quería dejarte, Shaoran. Tú… tienes una aventura… con Sonomi -hizo una pausa para templar los nervios- Pero vi a una niña con su padre y me di cuenta de que no podía hacerlo.
Se dio media vuelta, pero no pudo evitar que él viera las lágrimas asomándose en sus ojos.
-Sakura.
Un estremecimiento la sacudió al notar que le había agarrado las manos entre las suyas; estaba acariciándole las muñecas y, muy a su pesar, Sakura estaba recibiendo una cálida sensación.
-No sé de dónde has sacado la idea de que yo pudiera tener algún tipo de relación con Sonomi; te aseguro que nada podría ser más imposible.
Encima se atrevía a mentirle con esa desfachatez.
-¿De verdad? -le preguntó mordazmente- ¿Entonces a qué fuiste anoche a Tokio?
-Me temo que eso no puedo contártelo -no quería decirle nada hasta que todo estuviese atado y bien atado, por si acaso algo salía mal- Pero te prometo que no tiene nada que ver con Sonomi.
Sakura se separó de él con desprecio.
-No te creo. El día de nuestra boda Sonomi me dijo que tú la querías; me provocó para que te lo preguntara. Y últimamente se ha ocupado de confirmarme que vuestra relación continuaba. No sé a cuál de los dos odio más; me imagino que a ti porque ella nunca me gustó pero tú… tú…
Hizo una pausa y respiró hondo. Ya no había razón para seguirle ocultando lo que había sentido por él durante toda su vida. Después de todo, seguro que se había dado cuenta de lo enamorada que había estado de él cuando era solo una adolescente.
Con repentina decisión, lo miró fijamente a los ojos y habló con el corazón en la mano.
-Yo te adoraba, Shaoran. Te puse en un pedestal… Creía en ti y tú… -tuvo que parar con el fin de no dar rienda suelta a sus emociones- Aparte de perder a mis padres, nunca he sufrido tanto como cuando me enteré de que me habías engañado, que no eras la persona que yo creía.
A veces pensaba incluso que había sido aún más duro que la muerte de sus padres porque al menos estaba segura de que ellos la habían querido con toda su alma; pero con Shaoran nunca tuvo ese consuelo.
-¿De verdad crees que podría haber traicionado la confianza de tu padre de esa manera?
-El amor puede hacemos traicionar todo lo demás -aquello estaba despertando muchos recuerdos dolorosos que prefería haber mantenido dormidos- Lo que no consigo entender ni perdonarte es que estuvieras dispuesto a casarte conmigo solo por la empresa, estando enamorado de Sonomi. Y que me mintieras de ese modo… Porque me mentiste, ¿verdad, Shaoran?
-Sí -admitió él sin atreverse a mirarla- Te mentí, pero no en lo que tú piensas.
Oyó un grito ahogado y, al darse la vuelta, no vio más que su sombra desapareciendo por el pasillo.
Era una completa imbécil, de otro modo no se entendía que siguiera sufriendo tanto por él. Corrió instintivamente hasta la rosaleda en busca de tranquilidad.
¿Cómo podía amar a un hombre capaz de mentir con tal impunidad? Pero era así, lo amaba y nunca había sido de otra manera.
«¡No!»
No podía ser cierto, aunque una punzada en el corazón le decía que sí, que todo aquello era real.
Shaoran torció el gesto; no sabía si ir en busca de Sakura y hacerla escuchar lo equivocada que estaba, pero seguramente no lo escucharía. Pensar que la estaba obligando a quedarse con él no hacía que se sintiera nada bien; no quería tenerla en su vida si ella no lo deseaba; ni en su vida ni en su cama.
Sonó el teléfono y, al contestar, Shaoran se dio cuenta de que debía concentrarse en lo que le estaban diciendo y dejar de pensar en Sakura aunque solo fuera un minuto.
Un coche que ella no conocía se paró en la puerta de la casa; pero sonrió al ver que se trataba de Eriol Hirahizawa, el abogado de Shaoran.
-¿Qué tal está su mujer? -le preguntó cuando él estuvo a su lado.
-Pues muy embarazada -dijo riéndose- Al menos ya no le queda mucho para dar a luz. Quiere que Shaoran sea el padrino del niño; es que vuestra historia le parece muy romántica. Espero que no te moleste que se lo contara -añadió al ver que Sakura estaba muy seria- A mí me lo contó mi madre. Ella le tenía mucho cariño a Shaoran y le encantó que él fuera a pedirle consejo a mi tío después de la muerte del señor Kinomoto. Mi tío sabía que tu padre le había hecho prometer a Shaoran que no te diría lo que sentía hasta que cumplieras los veintiún años. Pero claro, la muerte de tu padre había cambiado mucho las cosas y necesitabas que alguien te ayudara. Por lo visto mi padre le aconsejó a Shaoran que se casara contigo para poder protegerte -continuó la historia eludiendo mirarla- Mi madre siempre creyó que habías huido porque te había sobrepasado el miedo y los nervios de la boda… pero para Shaoran debió de ser muy duro perderte de aquel modo queriéndote como te quería.
En su voz se podía percibir un ligero tono de crítica hacia el comportamiento de Sakura.
-Al menos todo se ha arreglado entre vosotros. Mi madre dice que estaba segura de que os reconciliaríais… Bueno, ¿está Shaoran en casa? -preguntó de pronto algo avergonzado, tenía la sensación de haber hablado demasiado.
A Sakura le daba vueltas la cabeza como una peonza; lo único que pudo hacer fue asentir y ver cómo se alejaba Eriol camino de la casa.
(...)
Shaoran se levantó de la mesa de su despacho después de varias horas pensando en el pasado; eso era todo lo que había hecho desde que se había marchado Eriol: pensar en el pasado y en el futuro. Había acabado haciendo una lista de los pros y los contras que podría encontrar Sakura para decidir si seguir con él o no. Al final estaba claro que si pensaba desde su perspectiva, lo mejor sería dejarla marchar, permitir que tomara sus propias decisiones con total libertad.
En cualquier caso, lo que era obvio era que tenían que hablar y que no podían seguir retrasándolo por más tiempo.
La encontró en su antiguo dormitorio, sentada junto a la ventana como solía hacerlo cuando era casi una niña. Al oírlo entrar se volvió a mirarlo, parecía tranquila.
Había ido allí directamente después de su conversación con Eriol Hirahizawa, se había movido como en un sueño, necesitaba un refugio donde pensar en lo que había oído. Lo que le había contado el abogado había cambiado por completo su perspectiva de la historia.
No le resultaba extraño que su padre se hubiera dado cuenta de sus sentimientos por Shaoran, de hecho ella nunca había hecho nada por ocultárselos. Pero lo que había insinuado Eriol de que Shaoran la amaba y la había amado ya entonces…
«Pregúntale si hay alguna mujer a la que quiera», esas habían sido las palabras de Sonomi el día de su boda, y eso era exactamente lo que había hecho ella, y Shaoran…
¿Sería posible que hubiera malinterpretado su respuesta? Quizás la persona a la que se había referido Shaoran no era Sonomi sino ella. Solo con plantearse tal posibilidad el corazón de Sakura había dado un salto dentro de su pecho.
-Sakura.
Respiró hondo y lo miró en busca de sus ojos, intentando encontrar en ellos alguna pista que le indicara qué era lo que sentía; pero no había nada. Tendría que confiar en su intuición.
-¿Por qué te casaste conmigo, Shaoran?
Pudo ver que esa no era la pregunta que él esperaba.
-Ya sabes por qué -respondió de forma enigmática y girando el rostro como si no quisiera que ella viera la expresión que había en él.
-Creía saberlo -respondió ella con calma al tiempo que se levantaba y se colocaba enfrente de él para poder verlo bien- Estaba en el jardín cuando llegó Eriol. Me contó que… -hizo una pausa para comprobar si tenía el valor necesario, entonces pensó en el bebé y supo que no era solo su futuro lo que estaba en juego- ¿Es cierto que mi padre te hizo prometer que no me dirías que me amabas hasta que tuviera veintiún años?
Al principio creyó que no iba a contestar y eso hizo que se le cortara la respiración. Si no era cierto lo normal hubiera sido que lo negara inmediatamente, así que si se tomaba tanto tiempo era porque…
-¿Es cierto, Shaoran? -insistió ella.
-Sí.
Shaoran la había amado… El alma se le llenó de satisfacción, de placer y de amor por él.
-Tu padre sabía lo que yo sentía por ti -empezó a decirle- Nunca habría podido ocultárselo, ya era bastante difícil ocultártelo a ti. Me dijo que, aunque en ese momento te hubieras encaprichado conmigo, eras demasiado joven para comprometerte en una relación seria; y que habría sido muy injusto para ti. Antes debías vivir un poco y aprender cosas de la vida. Él sabía que mis sentimientos no iban a cambiar, pero le preocupaba que tú no tuvieras la oportunidad de cambiar los tuyos. Yo estaba de acuerdo en todo, por muy difícil que me resultara cumplir la promesa.
Hizo una pausa durante la que la miró con los ojos chispeantes.
-A veces tenía tantas ganas de abrazarte… -dijo agitando la cabeza- Después murió tu padre y yo no quería romper la promesa, pero no me quedaba otra opción. Hablé con Lead y él me animó a seguir adelante. Me dijo que en tales circunstancias tu padre lo habría comprendido. Solo tenías dieciocho años y eras tan inocente… -entonces sonrió ligeramente- La verdad es que ni siquiera creía poder confiar en mí mismo si te tenía a mi lado; pero tenía que cumplir al menos parte de mi promesa. Por eso…
-Por eso decidiste que nuestro matrimonio fuera solo algo legal -Sakura completó la frase con suavidad.
-Sí. Me repetí una y otra vez que encontraría la manera de aguantar hasta que tuvieras veintiún años. Querías ir a la universidad y pensé que eso ayudaría a que pasara el tiempo. Pero entonces, cuando saliste de la iglesia y me dijiste que sabías lo que sentía… -se calló y la miró a los ojos recordando la angustia- Y te marchaste dejándome claro lo que opinabas de que te quisiera.
-Yo no me marché porque tú me quisieras -protestó Sakura con voz temblorosa- Me fui porque creí que querías a otra… a Sonomi. Eso era lo que ella insinuó y me desafió a preguntártelo. Si por un solo momento hubiera pensado que me amabas…
-¿Qué habría pasado? -le preguntó Shaoran en un susurro.
-Pues -en un gesto inconsciente Sakura se llevó la mano al vientre-… Pues que este sería nuestro tercer hijo y no el primero. ¿Por qué no me lo dijiste? Seguro que sabías lo que yo sentía por ti.
Estaba tremendamente emocionada, pero no podía evitar sentir rabia por todos los años que habían perdido y por todo lo que habían sufrido.
-Ya lo sabes. Se lo había prometido a tu padre y creía que debía dejarte marchar. Aunque nunca te perdí la pista mientras estabas en Río. Y cuando volviste…
-Me rechazaste cuando intenté decirte que te quería -lo interrumpió ella con tristeza.
-Sakura, en ese momento me odiaba por la forma en la que te había obligado a acostarte conmigo; me odiaba porque yo quería mucho más de ti, no solo sexo -respondió enfadado consigo mismo- Yo lo quería todo de ti, de la misma manera que quería que tú aceptaras todo de mí.
El cuerpo de Sakura se echó a temblar al notar el contacto con el de él.
-Bésame, Shaoran -le pidió alzando el rostro hacía él- Solo para asegurarme de que esto está ocurriendo de verdad.
Sus labios se unieron tiernamente, pero eso no era suficiente para Sakura. Le puso la mano en la mejilla y lo besó más fuerte, rozándole los labios con la lengua, provocándolo hasta que consiguió que emitiera una especie de rugido y la estrechara contra su cuerpo, de forma que pudo notar su excitación con total claridad.
-Me sentía tan culpable -admitió unos minutos después separándose ligeramente de ella- Te había puesto en una situación en la que no podías hacer otra cosa que acostarte conmigo.
-Podría haberme negado si hubiera querido -contradijo Sakura sonriendo con picardía- Pero en el fondo eso era exactamente lo que yo deseaba, aunque al principio me negara a admitirlo. La mañana después de que hiciéramos el amor por primera vez… -resopló recordando aquel momento-… sentía que por fin mi vida estaba completa. Pero cuando me rechazaste me acordé de Sonomi.
-Sonomi nunca ha significado nada para mí. Siempre he odiado cómo te trataba y cómo se aprovechaba del amor de tu padre.
-Pero tú a ella sí le gustabas.
-Sí -respondió Shaoran con un gesto de asco.
Sakura sabía que si hubiera intentado negar aquello, no habría podido confiar en él enteramente.
-Intentó seducirme incluso mientras estaba casada con tu padre. Me imagino que al insinuar aquello el día de la boda intentaba… no sé, me imagino que creía que así podría tenerme. Lo que no comprendo es cómo demonios pudiste creerla.
-Pero ella vino a verte el otro día.
-Sí, quería que aumentara la cantidad de dinero que recibe de la herencia de tu padre, pero le dije que estaba perdiendo el tiempo -le explicó mientras le acariciaba el cuello- Igual que lo estamos perdiendo ahora nosotros. No sabes las ganas que tengo de llevarte a la cama -añadió susurrándole al oído.
-¿Ah, no? -bromeó Sakura con sensual provocación antes de que se le escapara un gemido cuando él empezó a acariciarle un pecho.
Mientras le besaba el cuello con suavidad empezaron a andar hacia la puerta.
-Ahora mismo lo que más deseo en el mundo es llevarte a nuestra cama y…
-Aquí también hay una -le recordó ella señalando la diminuta cama de su niñez.
-No… ahí era donde dormías cuando eras una chiquilla. Yo quiero hacer el amor a la mujer que eres ahora, no a la niña que fuiste, aunque os quiero a las dos por igual.
Cuando llegaron al dormitorio principal Sakura tenía los ojos llenos de lágrimas de felicidad. Mientras parpadeaba para hacerlas desaparecer acarició la boca de Shaoran, una boca que estaba a punto de besar, quería besarlo y acariciar hasta el último centímetro de su piel. Pero de pronto se acordó de algo:
-Entonces, si anoche no estabas con Sonomi, ¿dónde estabas?
La seriedad con que la miró la hizo sentirse inquieta.
Puesto que Eriol le había traído todos los documentos que hacían que la compra del refugio fuera un hecho consumado, podía contárselo sin temor alguno. Y eso fue lo que hizo.
Cuando terminó Sakura se quedó en silencio mientras las lágrimas le desbordaban los ojos.
-No debería habértelo contado -dijo abrazándola protectoramente- Te he puesto triste y eso es lo último que deseo en el mundo.
-No, no es eso -aseguró Sakura con dulzura.
-¿Entonces?
-Es que… saber que harías algo así por mí, solo para hacerme feliz… Además anoche todavía no sabías que estaba embarazada.
-Sakura, no hay nada en el mundo que yo no haría por ti -le dijo Shaoran muy serio- Cualquier cosa.
(...)
-Bueno, ¿ha sido cómo esperabas? -le preguntó Shaoran en voz muy baja.
Sus cuerpos desnudos descansaban todavía entrelazados.
-No, ha sido mucho mejor -respondió Sakura con total sinceridad-… pero, solo para estar segura…
Se acercó a besarlo mientras él soltaba una carcajada de euforia.
-Ven aquí, mi pequeña hechicera -le pidió estrechándola entre sus brazos.
Sakura rio complacida y se dejo abrazar, ocultando su rostro en el cuello de Shaoran. Pero un insignificante calambre en su vientre la hizo recordar un pequeño detalle que pronto tendrían que resolver entre ambos.
Aunque ella ya tenía su propia idea.
-Shaoran.
-Mmm- ronroneó acariciando su cabello con ternura.
-Se llamara Touya...- dijo Sakura con determinación.
Shaoran enarco una ceja, desconcertado, y la obligo a alzar el rostro para contemplar sus ojos.
-¿Quién?
Sakura sonrió satisfecha y volvió a esconder su rostro en aquel hueco oscuro y varonil que era el cuello de su esposo. Del hombre que amaba... del padre de su hijo.
-Nuestro hijo, quien si no.
¡Hola! ¿Como están mis cabezas pensantes? ¿Qué tal la vuelta al cole? A mí siempre me da urticaria ;)
Para animar a aquellos que como yo no sobrellevan muy bien la vuelta a clases he pensado en subir este capitulo hoy, para alegrar el día. No siempre deben ser los lunes un día de luto y desgracia ¿no?
Como dije en el anterior capitulo este es el penúltimo capitulo y la semana que viene... (Redoble de tambores por favor)... ¡Subiré el ultimo capitulo!
¡Que emoción! Nunca pensé que terminaría una historia completa, de más de dos capítulos, en esta vida jaja. Quien sabe tal vez esto me ayude a aplicarme un poco con respecto al resto de proyectos que tengo abandonados. No se, no se.
Bueno, dejando eso a un lado, ¿Qué os ha parecido el capítulo? ¿Os ha gustado el desenlace?
Y para quien ya ha leído esta historia en su versión original les hago una preguntilla, ¿Habéis notado algo extraño al final del capitulo?... si, eso es. He modificado un poquitín el final para poder así añadir a Touya. Es que si no el pobrecito mío aparecería muy poco y e de admitir que me encanta el personaje de Touya Kinomoto. Tiene ese toque de pasota que... ¡ah! Si yo encontrase un Touya.
Bueno espero vuestros comentarios, y recordad: Solo quedan siete días para el último capítulo ;)
Nos leemos!
¡Paz y Amor... y algún que otro R&R!
P/D: Un millón de gracias por vuestros comentariaos, sois las mejores. En serio. Ojala os pudiera dar las gracias personalmente. Sois maravillosas.
¡Un besote grande grandote para todas!
