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Aquí el capitulo 10. Por suerte no tuve que tomar demasiado tiempo por poner dos capítulos seguidos.

AUNQUE MIS LABIOS NO SE MUEVAN, MI CEREBRO SONRÍE

-Abre los ojos Finn-, dijo una voz profunda y familiar.

El chico abrió los ojos y pudo ver el rostro sonriente de Billy.

-¡Billy!-, gritó Finn, abrazándose a la pierna del enorme héroe, -¡pensé que estabas muerto!-

-Tranquilo chico, todo está bien. Pero sí, estoy muerto-

Finn se separó de Billy, dando un par de pasos hacia atrás con cara de incredulidad.

-Pero, ¿cómo? ¡Te estoy viendo!-

-Estamos en un sueño Finn-

Finn miró a su alrededor y pudo comprobarlo. La vista era familiar. Estaba en el Gran Paso de la Roca Roja, pero el cielo era diferente, era de color dorado en vez de azul.

-Billy, yo… lo eche a perder todo-, dijo con tristeza

-¿Por qué?-

-Libere al Lich, deje que le hiciera daño a mis amigos y ahora acabará con todo a su paso. Fracase como héroe-, dijo resignado

-No Finn, tú no has fracasado. Ahora Ooo enfrenta la crisis más difícil que le haya tocado enfrentar. Y te necesita para salvarse-

-¿Pero cómo? ¡Nunca he sido capaz de hacerle algún daño a ese monstruo! El maldito siempre tiene algún truco y regresa. Tu guantelete, lo único que podía dañarlo, ¡el mismo lo destruyó! Eso significa que es más fuerte que antes. Yo jamás sería capaz de derrotarlo-

Billy puso su enorme mano en el hombro del humano.

-Finn, ¿tienes la vasija que te dio Prismo?-

-¿Qué? ¿Cómo sabes…?-, preguntó con sorpresa

-Eso no importa. Escucha. Hay una forma para acabar con el Lich de una vez por todas…-

Billy tomó a Finn en su mano y lo levantó hasta su rostro y empezó a susurrarle algo al oído. Una sonrisa en la cara de Finn se iba formando conforme el viejo héroe hablaba más y más.

-¿Está todo claro?-, pregunto Billy

-Sí-, respondió Finn con seguridad.

-Muy bien. Hay alguien que quiere hablar contigo-, dijo Billy mientras bajaba al chico y se hacía a un lado.

Finn no podía creer lo que veía. Se quedó con la boca totalmente abierta al ver como se acercaba caminando, sonriente.

-Hola Finn-, dijo suavemente la Dulce Princesa

-¡Princesa! Pero, tú…-

-Lo sé Finn. Pero no hay de qué preocuparse. Estoy bien, solo estoy tomando un descanso-, dijo con una sonrisa.

El humano se acercó a ella y le dio un fuerte abrazo.

-Por favor, perdóname-

La Dulce Princesa deshizo el abrazo y vio al chico con ternura.

-No hay nada que perdonar. Quiero decirte que gracias a ti yo he aprendido mucho. Si no fuera por ti, por lo que he aprendido de ti, no hubiera podido salvarlos aquella vez a ti y a Jake de Ricardio. Yo antes era una chica tonta que no sabía hacer nada por su cuenta. Pero tú me hiciste cambiar. Ahora sé que si quiero algo, debo luchar por ello. Finn, ahora mis ojos están cerrados. Pero debes saber que, aunque mis labios no se muevan, mi cerebro sonríe, gracias a ti-, terminó, aun sonriente.

-¿Por qué intentaste salvar a la Princesa Flama?-

La Dulce Princesa se agachó y miró a Finn a los ojos.

-Porque quiero que seas feliz-

Finn tenía lágrimas en los ojos, pero igualmente tenía una sonrisa.

-También, quiero darte una pequeña ayuda para tu próxima aventura- dijo la princesa y, al igual que Billy, empezó a susurrarle a Finn en el oído, haciendo sonreír al humano.

-Gracias-, dijo Finn cuando la Dulce Princesa se separó de él.

La princesa se puso de pie, dio unos pasos hacia atrás, levantó su mano y la agitó en forma de despedida, mientras su cuerpo se desvanecía.

-¿A dónde va?-, preguntó Finn, sin preocupación

-Por ahora, a un lugar especial en el mundo de los muertos, donde no reposan almas, sino mentes. Lo que pase después, temo que no está en tus manos-

-Bien-, respondió calmadamente.

-Oh, hay algo que tienes que hacer antes de ir por el Lich, pues también está poniendo a Ooo en peligro…-


Finn despertó alterado en una cama en la clínica del castillo, cerca de la Dulce Princesa. Había pasado allí toda la noche.

-¿Y cómo lo hago? Lo del Lich es fácil, pero… ¿ella?-, se dijo Finn

Afuera, pudo escuchar una voz femenina familiar reclamando.

-¿Cómo que no puedo entrar? ¡Solo quiero verla!-, gritaba

Finn salió del cuarto y pudo ver a Marceline discutiendo con una banana-guardias.

-Lo sentimos, nadie puede entrar, está prohibido. Solo personal médico-

-¡Déjenme pasar antes de que los devore, inútiles!-, a Marceline no le gustaba el amarillo de las bananas, y mucho menos considerando lo que las bananas son en la Nocheosfera, pero se veía determinada a hacerlo.

-Déjenla pasar-, ordenó Finn desde atrás.

-Está bien, señor-, dijeron los guardias después de una pausa, dejando pasar a la vampiresa, quien se hecho a los brazos de Finn.

-Oh, Finn, gracias. ¿Estás bien?-, preguntó preocupada, algo raro en ella.

-Sí, yo… estoy bien-, dijo Finn lamentándose de que él estuviera bien mientras los demás sufrían.

-¿Y ella? ¿Está bien?-, pregunto Marceline aún más preocupada.

El humano tomó la mano de la vampiresa y la llevó flotando con calma hasta la cama de la Dulce Princesa. Cuando Marceline vio a la princesa, dejo de flotar y puso los pies en el suelo. Con cara preocupada, camino hasta ella. Se agacho frente a ella; con una mano tomo su mano endurecida y con la otra le acarició suavemente el rostro, mientras la princesa continuaba sin despertar.

-Bonnie…-, susurraba, mientras unas lágrimas empezaban a surgir en sus ojos, -¿qué pasó?-, preguntó

-Pues, yo… veras… rompí con la Princesa Flama y…-

-Finn, todo eso ya lo sé. Solo dime como ocurrió esto-

El chico dio un gran suspiro antes de responder. Ni siquiera le importaba como Marceline conocía los detalles anteriores.

-El Lich regresó. Trató de atacar a la Princesa Flama, y ella se interpuso para salvarla-, dijo Finn apenado.

Marceline seguía allí, acariciando a la soberana.

-Marceline…-, dijo el humano, -tengo que hacer algo muy importante, algo para acabar de una vez por todas con ese monstruo. Necesito que te quedes aquí, cuidándola. ¿Puedes?-

Marceline solo asintió con la cabeza, sin darle la cara a Finn, pues no quería que viera que las lágrimas habían empezado a caer de sus ojos, aunque él ya se lo imaginaba.

-Gracias-, respondió el humano y salió de la enfermería.

Marceline se quedó allí, viendo el rostro de la Dulce Princesa, sereno, sin emoción.

-Vamos, tú puedes. No te vayas. Te quiero tanto…-, susurró la Reina con la mano de la Princesa en sus labios.


Finn y Jake salieron lo más pronto posible del Dulce Reino.

-Oye Jake…-, dijo Finn

-Dime hermanito-

-¿Qué pasa entre Marceline y la Dulce Princesa? Creía que no se aguantaban-

-Bueno, yo sabía que ellas solían ser muy buenas amigas, pero después tuvieron algún desacuerdo y pues ya no hubo más. Pero recuerda, una gran amistad no se pierde ni aunque "se deje de ser amigos"-

-Sí, creo que tienes razón-

Finn iba muy serio, con su mejor equipo de aventura sobre la espalda.

-Hermano, ¿a dónde vamos?-, preguntó Jake algo preocupado.

Finn volteó y lo miró seriamente, para luego señalar al cielo

-¿Sabes por qué el cielo esta rojo?-

-Debe ser por el Lich-, respondió Jake

-No… pero debemos…-, Finn tragó saliva, no se atrevía decirlo, -… debemos detener lo que lo provoca, pues es casi tan peligroso como el Lich-, dijo seriamente.

Jake asintió algo preocupado y continuaron caminando.

Finn no estaba muy convencido de lo que iba a hacer, no sabía ni cómo hacerlo, pero era su deber.

¿A donde va Finn? ¿Qué va a hacer? Si no es el Lich, ¿Cuál será la causa de ese ambiente apocalíptico?

Mañana las respuestas. ¡Nos vemos! :D