|Marzo, 2012|
Coloqué el tazón con comida para perro frente a ese pequeño cachorro de 5 meses llamado Kurama.
Naruto y yo lo habíamos encontrado perdido en la calle hacia unos 3 meses cuando regresábamos de la escuela y viendo el estado de desnutrición en que se encontraba, decidimos adoptarlo, siendo Naruto quien lo tendría en su casa pues a Sasuke y a mi padre no le gustaban los perros.
Estábamos a mediados de marzo, justamente 4 meses desde que Naruto y yo iniciásemos a ¨Salir¨, claro, eso si esa era la palabra más apropiada para definir la relación que ambos llevábamos.
Hasta hacia esos momentos ni siquiera me había pedido ser oficialmente su novia.
Aunque más que estar saliendo, sentía que no dejábamos de ser buenos amigos. A lo mucho me tomaba de la mano, y durante nuestras salidas no me daba un trato distinto al que le daría a Sakura o a Ino.
Inclusive ya no se molestaba en ocultar a nuestros amigos o a mis padres sobre cuando salíamos, pues todo era en plan de amigos. No había nada más.
Todos habían llegado a la conclusión de que simplemente nos habíamos vuelto amigos cercanos.
Y probablemente eso fuera todo. Naruto y yo ahora éramos cercanos. Lo cual no necesariamente fuese malo, siempre quise ser alguien cercana a él.
Suspiré.
No podía conformarme. Esa era la débil naturaleza del ser humano, y yo no era la excepción.
De igual forma, dolía un poco.
Porque inclusive cada vez era más notoria la brecha que me distinguía de Sakura, pues cada vez que ella se encontraba bajo su radar, él me ignoraba olímpicamente.
Era innegable inclusive para mí la química que Naruto y Sakura compartían cuando interactuaban. Era como si pensaran lo mismo todo el tiempo, razón por la cual nunca faltaban carcajadas y entendimiento alrededor de ambos.
Caso contrario para mí y Naruto, entre ambos no había chispa, nada de atracción, por lo menos por parte de él, pues para mí solo tomar su mano era como colocarla sobre la estufa.
Pero, me gustase o no, cuando estábamos los tres, yo solo era un simple accesorio.
—¿Ya estas lista? —me preguntó, saliendo de su cuarto con una pesada mochila colgando de su hombro.
Ese día ambos vestíamos ropa deportiva pues habíamos organizado con el grupo una excursión, esto a modo de despedida pues todos no estaríamos graduando dentro de dos meses.
Naruto, como poseía un auto, se había ofrecido a darme un aventón.
Como yo habitaba a dos cuadras de su apartamento y ya había tomado confianza de visitarlo frecuentemente, decidí llegar a su casa en lugar de esperarlo. También porque quería dejarle suficiente comida a Kurama para que estuviese bien alimentado durante el fin de semana que su dueño estaría lejos.
—Sí, estoy lista—le respondí con una sonrisa.
—¡Qué bien!, Porque yo también...—y entonces escuché como su estómago gruño audiblemente.
Permanecimos en silencio un par de segundos hasta que él rió audiblemente y se rascó su cabeza.
—Bueno, parece que tu estomago no está listo aún Naruto—kun—no pude evitar reír al finalizar esa oración.
Él solo se sonrojó apenado.
—Te prepararé algo si quieres, todavía tenemos tiempo—me ofrecí, mientras le quitaba las maletas de la mano y las colocaba sobre el suelo.
—Lo siento, es que me quedé dormido y luego no tuve tiempo de prepararme algo—se excusó.
—No tienes por qué disculparte, yo tampoco desayune—le explique, mintiendo parcialmente, pues mi madre se había encargado de darme al menos un vaso de leche antes de irme. —Además, Sakura llamó para decir que se atrasará un poco debido a un improvisto, así que no hay prisa por llegar.
— ¿Algo le pasó a Sakura?—me pregunto de inmediato, casi sin aire, preocupado.
—No es nada malo, solo se quedó dormida— me apresuré a aclarar, Naruto tenía esa manía de saltar de inmediato a conclusiones. Era muy impulsivo.
—Oh, ya veo—se relajó de inmediato, así de volátil era—Debió de verse muy divertida esta mañana cuando vio el reloj. Pagaría por verlo—dijo mientras reía, junto a ese extraño brillo que siempre portaba en sus ojos cada vez que mencionaba dicho nombre.
Hice mi mejor esfuerzo por ignorar ese hecho. Siempre lo hacía.
—S—si, debió de verse muy divertida—hice camino hacia su cocina y tomé un sarten de la alacena—Ambos deben de haber estado en sintonía esta mañana al compartir el sueño pesado. —reí levemente al decir esto último.
—Claro que estamos en sintonía todo el tiempo, somos muy buenos amigos—dijo con un leve sonrojo en sus mejillas.
Decidí que se miraba hermoso. No quería borrar esa sonrisa, así que añadi:
—S—sí, realmente ambos son muy parecidos.
Mucho para mi bien, pensé.
Me aclaré la garganta, tratando de desviar mi vista al abrir su refrigeradora.
—Yo me haré un Omelet, ¿O prefieres el huevo de otra forma?
—Me vendría perfectamente un omelet. El huevo solo me gusta solamente revuelto y bien frito, cocido es apestoso —hizo una mueca de asco.
—A mi también me parece espantoso—le imité.
Él me observo fijamente, sonriendo, con alguna idea cruzando su cabeza.
—Nosotros también estamos en sintonía Hinata, ¿No crees?
Ahora fui yo la que se sonrojó.
—Quizás un poco.
Me di un golpe mental al ver que me estaba pensando cosas tontas. Que a ambos nos gustara el omelet no nos convertía en almas gemelas. A veces podía ser tan ingenua como Naruto.
—Te ayudaré—se ofreció Naruto, uniéndoseme en la tarea de hacer un desayuno decente para ambos.
Fue divertido compartir ese pequeño momento de la mañana junto a él. Entre sus ocurrencias y sonrisas felices me contagio de su cálida aura.
—Sabe muy bien, mucho para pensar que tiene vegetales. No me cabe duda, ¡Cocinas muy bien Hinata! — exclamó una vez que probó del omelet que preparé para él.
—Tú también cocinas muy bien—mentí vilmente, aun sintiendo el exceso de sal y aceite en mi paladar.
Naruto había decidido que sería genial que nos cocináramos mutuamente. Me había parecido una buena idea hasta que vi como Naruto hacia estragos con su cocina y agregaba ingredientes de más a la mezcla.
Era muy tierno, como un niño.
—¿De verdad lo crees? —preguntó con un brillo lleno de ilusión en sus ojos. —es la primera vez que alguien halaga mi comida, y yo que pensaba que solo a mi me gustaba la mezcla de huevo con anchoas. Mi padrino siempre se queja de que mi comida apesta y prefiere pedirla.
—Y cuando no está él, ¿quién te prepara la comida? —me sentí curiosa, dado el hecho de que vivía solo y podía intuir que no solía cocinar muy a menudo dado su poco talento en ello.
—Yo mismo. Aunque técnicamente no le llamaría "preparar comida" pues si así se le puede decir al habito de preparar comida instantánea—se rascó la cabeza—La verdad es que no llevo una dieta muy saludable. Esos vegetales que encontraste en mi refrigeradora los dejo mi padrino la última vez que vino. Si fuera por mí ni siquiera gastaría un centavo en ellos—rió fuertemente ante lo último como si se tratase de algo bueno.
Su situación era preocupante, sentí lastima por él. Por tener que cuidar de sí mismo cuando era solo un niño atrapado en el cuerpo de un hombre.
—Oye, no me mires así—me dijo repentinamente apenado, sacándome de mis pensamientos repentinamente. —Conozco esa mirada, ¿Sientes lastima por mí?
Mis ojos se abrieron de sopetón, llenos de sorpresa.
—¡N—no es así! —trate de negar, pero Naruto solo suspiró.
—No tienes que negarlo. Es obvio, no me engañas—suspiró nuevamente. —No está mal que sientas lastima por mí, pero no puedo evitar sentirme incomodo por eso. De verdad me siento bien solo. Créeme que si—una sonrisa se dibujó en la comisura de sus labios.
Tomó mi mano sobre la mesa y me sonrojé desde el dedo meñique del pie hasta mi cabeza.
—Tengo muchos amigos y a una chica tan genial como tú que me ama. Si me quejara de mi vida habría de estar loco para hacerlo— dijo con un leve tono carmín sobre sus mejillas.
Sentí que iba a morir, él aún reconocía mis sentimientos.
.
.
El hotel donde nos quedaríamos pertenecía al padre de Sakura, quien era uno de los más grandes empresarios del país. Lo extraño era que este decidiera matricular a su hija en una escuela pública, alegando que la mejor educación que podría brindarle era la que recibiría en un lugar alejado del glamour y excesos. Y no se equivocaba, casi la mayor parte del tiempo todos olvidábamos que Sakura era agraciada económicamente, no haciéndola especial por ello. Algo que ella misma nos agradecía profundamente, puesto que estaba acostumbrada a lidiar con personas que solo iban tras su fortuna.
—¡Hola Hinata, Naruto! —nos saludó Sakura desde la entrada del hotel, alzando sus brazos a lo lejos y corriendo hacia nosotros. —Justo a tiempo— dijo entre jadeos por haber corrido —Naruto, pasa por recepción para que te entreguen tu habitación y guardes tus cosas. Luego, cuando termines ve a la piscina para reunirnos con los chicos, ¿sí?
—¡Claro! Vamos Hinata—me tomó de la mano, pero Sakura lo detuvó.
—Hinata viene conmigo, ella compartirá habitación conmigo—ahora fue Sakura quién tomo mi mano y me guió hacia el hotel, a duras penas logré despedirme de Naruto con una ola de manos—Vamos a nuestra habitación. Había pensado en darle a todas las chicas una habitación propia, pero pensé que sería más divertido si todas hacíamos una mega pijamada en una suite solo para nosotras. ¿Qué piensas?
—Es genial—realmente me emociono la idea. Nunca había estado en una pijamada.
En cuestión de minutos recorrí todo el hotel de mano de Sakura, quién no se cabía llena de la emoción. Después de prácticamente haber corrido, nos detuvimos finalmente frente a un ascensor y subimos al sexto piso, donde Sakura sacó una tarjeta e ingresamos a la habitación número 38, la cual por cierto, era la única de ese piso.
Al ingresar mis ojos no le daban crédito a lo que veían, la habitación era prácticamente una casa. Un lujo que seguramente costaría un año de salario de mis padres solo por unos días. Era en momentos como esos que recordaba que Sakura realmente era rica.
—Wow—solo eso dije, sorprendida y escuché a Sakura reír.
—Solo trata de ignorar el hecho de que me pertenece, sabes que odio que me miren con esa cara. No soy diferente de ustedes.
Vi cierto tinte de tristeza en sus ojos y me sentí pésima.
—Pues claro que no frentona—escuché la voz de Ino que provenía del amplio baño al fondo de la habitación, pronto la vi salir, seguida de Tenten.
—Ya déjense de tonterías—ahora hablo Tenten, con una sonrisa maliciosa en sus labios. —¡Y que la fiesta comience!
Entonces Ino y Tenten sacaron un par de almohadas que tenían escondidas tras sus espaldas y nos atacaron.
.
.
.
Luego de pasar una hora limpiando el desastre que habíamos ocasionado en la habitación para evitar una reprenda por parte del padre de Sakura, quién por más dinero que tuviese no tenía problema alguno en castigar a su hija como cualquier padre, bajamos listas para iniciar la excursión y trasladarnos hacia el centro del parque volcánico en jeeps todoterreno.
Me tocó ir con Naruto, Kiba y Sakura, no parando de reír con el terrible karaoke que montaron durante todo el viaje. Debía de admitir que ninguno de ellos se salvaría del humor negro de Simon Cowell de intentar perseguir una carrera en The X Factor.
—Este parque cuenta con un volcán y tres cráteres. La idea es que nos dividamos en tres grupos, cada uno visitara un cráter—explicó Sakura una vez que todos llegamos al centro del parque— Como pueden ver, las rocas volcánicas cubren los senderos, así que puede ser un recorrido un poco tosco, por eso tengan un poco de cuidado. También traten de no desviarse del camino indicado porque podrían toparse con especies de animales no muy amigables—trague saliva ante esto último—El punto de encuentro será el museo ubicado en el centro del parque. Espero verlos a todos a las 5 pm, antes de que anochezca.
—Entonces debemos de formar equipos de tres.
—Propongo: yo, Sakura y Hinata—se adelantó Naruto de inmediato y no supe si sentirme mal ante el hecho de que menciono primero el nombre de Sakura. Pero bueno, quizás estaba exagerando al detenerme en detalles tan triviales como ese. —¿Que dicen?
—¡Hinata viene con Shino y yo! —reclamó de inmediato Kiba y yo solo lo pude ver con un rostro lleno de súplica y disculpa.
—E—esta vez quiero ir con Naruto y Sakura.
Kiba me vio con un rostro lleno de leve desilusión.
—Si tú lo quieres así...—suspiro—Supongo que Choji estará bien con nosotros.
—¿Estas bien en venir con nosotros Sakura? —le cuestionó Naruto.
—Es mejor que ir en un grupo con Ino y Sai, me hace sentir incomoda el hecho de que parece que no pueden quitarse las manos de encima—se estremeció de leve horror ante la idea de solo imaginarselo.
A lo lejos pude ver a Ino sacándole el dedo de en medio a Sakura, eso solo me hizo reír.
.
.
Hacia quizás solo 15 minutos desde que habíamos iniciado el sendero y ya Naruto y Sakura no paraban de reír. Era desconcertante ver como ambos no paraban de hablar y parecían concordar en todo.
Eran muy buenos amigos. No cabía duda.
Ninguno de los dos era aburrido, más todo lo contrario. Lo cual me hacía sentir fuera de lugar. Yo era sinónimo de aburrimiento. Probablemente Naruto ya se había dado cuenta en el tiempo que pasamos juntos de que no podía hablar más de 10 palabras si no se trataba de literatura, niños o psicología.
Si, era completamente sosa. Me sorprendía que tuviera amigos. Supongo que era una presencia agradable con quien estar. Además de buena oyente de problemas existenciales.
—Entonces yo le dije al profesor Asuma de que comenzaría a ser puntual hasta el día que él dejara de coger con Kurenai en los vestidores—escuché a Naruto decirle a Sakura.
Me lleve las manos a la boca de la sorpresa, llamando la atención de ambos por primera vez en los últimos 40 minutos al soltar un pequeño grito de sorpresa.
—¿No lo sabías Hinata? —me preguntó Sakura mientras sorbía la última gota de su jugo, totalmente sorprendida de que no tuviera idea de qué hablaban.
—N—no.
—¡Que inocente y distraída eres pequeñita! —exclamó mientras se reía de mí, Naruto se le unió de inmediato.
—¡Son tan obvios! ¿No los has visto a la hora del receso escabullirse del comedor?—me preguntó Naruto, incredúlo.
—P—pensé que iban a avanzar su trabajo.
Ellos me vieron por un segundo y luego estallaron en carcajadas.
—Claro, eso es cierto, no podían dejar su "trabajo" para más tarde, si así le puedes llamar al sexo.
El rubor subió hasta mis mejillas al verme abochornada de que se burlasen de mi ignorancia.
—Lo siento, estaba muy concentrada estudiando—soné sarcástica, algo extraño viniendo de mí.
—Whoah, ¿Eres tú Hinata? —Naruto no ocultó su sorpresa.
—Ouch Hinata, no creí que pensaras así de nosotros. Lo siento si estaba muy ocupada creando tontas coreografías para el equipo de porristas—Sakura dijo divertida.
—L—lo siento, no quise decir que no hacían nada productivo. Lo que haces con el equipo es maravilloso, escuche que incluso irán a un torneo nacional—la halague sinceramente—Eres genial Sakura. Realmente lo siento por mi comentario, no lo decía en serio.
—Lo sabemos Hinata, solo bromeaba—le restó importancia. —Aunque... a decir verdad, a mi padre no le gusta que "pierda el tiempo" en cosas como ser porrista—su vista se tornó algo triste de un momento a otro—Quizás tiene razón. Además, probablemente ni siquiera soy tan talentosa.
—No pienses así. Eres la mejor porrista de todos los tiempos y solo con eso basta para que hagas lo que te gusta—no dudó en halagarla Naruto.
Sakura se detuvo.
—¿En serio lo ves así?
—En serio, podría jurar que brillas en el escenario. Cuando estas ahí no puedo concentrar mi atención en nada más, y creo que eso pasa con todos. Eres simplemente genial—no se molestó en ocultar su interminable admiración hacia ella.
Sakura se ruborizó tenuemente.
—Que cosas dices Naruto. El que brilla en los partidos eres tú. Todos, incluyendome, estan pendientes de ti, porque sabemos que en cualquier momento echaras un gol—le devolvió el halago.
Ahora fue Naruto quién se sonrojó.
Era innegable que ambos de un modo u otro estaban sutilmente flirteando.
¿Cuándo había sucedido eso?
¿Desde cuando Sakura se sonrojaba por Naruto?
Me sentí invisible y tuve miedo de que la posibilidad de que Sakura correspondiera los sentimientos de Naruto no fuera del todo imposible. Por eso, siendo víctima de mis sentimientos, decidí tomar otro sendero.
Ni siquiera se dieron cuenta de en qué momento me había separado de ellos.
¿Tan invisible era?
En medio del caos mental porque el que había estado pasando culpa de mis celos injustificados, no me percate de en qué momento deje de seguir las indicaciones escritas en los rótulos del sendero y mis pies se habían movido por su cuenta.
Ya había oscurecido y no tenía ni idea de donde me encontraba. El tiempo había pasado más rápido de lo que había percibido.
Tome mi celular, pero me sería imposible mandar mensajes o realizar una llamada pues no había red.
Estaba perdida.
Quise reprenderme a mí misma, por haber sido tan infantil e irme sin avisar.
Era tan oscuro que ni siquiera podía ver donde pisaba. Tenía miedo, mucho miedo, más por el hecho que escuchaba aullidos a lo lejos de animales que probablemente no querría encontrarme de frente. Lo desconcertante es que juraría que cada vez se escuchaban más cerca.
Lo único que se me ocurrió para salir de esa situación fue comenzar a rezar.
—Por favor...—susurré—¡¿Hay alguien ahí?!—grité esa pregunta al vacío quizás por milésima vez, pero igual que las otras veces, no había respuesta.
Tanto silencio ya me estaba haciendo perder la compostura y las lágrimas no se hicieron de esperar.
—¡¿Hay alguien por ahí?!
Entonces perdí la compostura y comencé a llorar fuertemente. Respirar comenzó a ser una tarea casi imposible, estaba siendo presa de un ataque de pánico.
Pensé en mis padres. En lo mal que la pasarían si algo me pasaba. Y cargaban sobre los hombros la condición de Sasuke, no podía llevar a casa más desgracias. Todo por unos estúpidos celos infantiles.
Debía tranquilizarme, así que me recosté a lado de un árbol, esperando a que ángel viniera a rescatarme.
Quizás permanecí ahí por un par de hora o más. No me moleste en revisar la hora en mi teléfono.
Me sorprendí mucho cuando de entre medio de la oscuridad deslumbré una luz. Una que cada vez se acercaba más hacia mí. Fue cuestión de segundos para que sintiera dos fuertes brazos envolverme.
—¡Aquí estas! ¡Te encontré! —dijo Naruto entrecortadamente, lleno de alivio.
—¿N—Naruto? —cuestione su identidad, aunque eso fuese innecesario pues reconocería su voz a kilómetros de distancia, asimismo sentía su cálido olor inundar mis fosas nasales mientras me deleitaba con el acompasado latir de su corazón contra el mío mientras estábamos unidos en aquel reconfortante abrazo.
Realmente un ángel había llegado a mi rescate, pensé con alivio.
Pero solo fue cuestión de segundos para que sintiera el peso de mis parpados y cayera en la inconciencia.
.
Habría estado quizás unos 5 minutos inconsciente. Simplemente había entrado en shock. Toda aquella adrenalina que había generado mi cuerpo se esfumo en cuanto vi a Naruto.
—¡Hinata! ¡¿Te encuentras bien?!—escuche su indiscutible voz gritarme en cuanto pose mis ojos sobre sus profundos azules.
Estaba asustado, podía intuirlo.
—S—si, solo estaba asustada—conseguí articular, comenzando a llorar histericamente de alivio. Naruto de inmediato me acercó a él y me envolvió entre sus cálidos brazos.
—Tranquila, ya todo está bien—me susurró al oido tranquilizadoramente, mientras pasaba sus brazos tras mis rodillas y me levantaba entre sus brazos.
Me sonroje de inmediato, parando el llanto de inmediato.
—Nos tenias a todos asustados buscandote. En cuanto lleguemos al campamento llamare a a los chicos para avisarles que ya paren de buscar—dijo mientras caminabamos sobre el oscuro sendero. ¿Sería Naruto capaz de encontrar el camino de regreso? Decidi que confiaría en él.
Pero pronto algo de lo que dijo llamó mi atención. ¿Los chicos me estaban buscando?
Naruto pareció leer mi mente: —Si, todos los chicos y rescatistas del parque te estan buscando, pero no te preocupes todos estaran bien, saben lo que hacen. Yo por lo menos iba marcando el camino por el que iba. Mira ahí—me señalo una pequeña bandera fluorescente amarrada al tronco de un arbol.
—No me perdonaré si algo les pasa a alguno de ellos. Todo por mi estupidez—me reprendí.
—No digas esas cosas Hinata. A cualquiera podría pasarle
Eso quería pensar. Pero sabía muy bien que había actuado producto de mis celos.
Caminamos en silencio por quizás media hora, solo escuchando las pisadas de Naruto y uno que otro sonido de algún buho. Ahora que estaba con él pude apreciar que la oscuridad no era tan aterradora, la luz de la luna se encargaba de armar un gran espectaculo. Era hermoso. Mas aún cuando mis fosas nasales se deleitaban del aroma masculino de Naruto y podia sentir los latidos de su corazón palpitar contra mi mejilla.
Era el escenario perfecto para enamorarme más de ese chico. Aquel que se aventuró a su suerte a buscarme.
—Humm...Hinata, ¿Estás despierta?—rompió el silencio.
—Humm...si—dije con mis ojos cerrados.
—¿Porque te fuiste por tu cuenta? —me preguntó, confundido. Pero no podía decirle la verdad, ¿Cómo le diría que lo había hecho porque estaba celosa de Sakura?
—Tuve curiosidad de v—ver...—no se me ocurría ninguna buena excusa—Leí en internet que por ese lado había una gran variedad de animales—mentí.
—¿Pero porque no nos dijiste a Sakura o a mí?
—A—ambos estaban muy ocupados hablando. N—no quería interrumpirlos...—al final de esa oración mi voz decreció de volumen y no pude ocultar el deje de tristeza en ella.
Al parecer Naruto notó eso. Se detuvo y me colocó delicadamente contra el suelo, colocandose sobre sus rodillas para estar a la misma altura.
—Hinata, mírame a los ojos—me pidió.
Al no obedecerle, tomó con delicadeza mi rostro entre sus manos y me obligó a verlo a los ojos.
—Hay algo que no me estas contando, ¿Qué es? Pensé que nos habíamos hecho buenos amigos estos últimos meses, ¿Acaso no confías en mí?
¿Amigos?
Solo Naruto no sabía cómo esa palabra me dolía.
—¿Amigos? ¿Solo eso?
Habia planeado decir aquello último en mis pensamientos, pero aparentemente lo dije en voz alta pues Naruto de inmediato abrió sus ojos llenos de sorpresa y soltó mi rostro.
—¿Eso te molesta?—me preguntó, algo herido. Era tan ingenuo.
—No me molesta—me apresuré a aclarar. —Es solo que...—me mordí el labio, debatiendome en si decir aquello o reservarmelo hasta la muerte. — No puedo evitar notar cuanto...cuanto tú...
—¿Cuanto yo...?—me insitó a continuar.
—Cuanto te gusta Sakura.
Listo. Lo dije.
El silencio inundó el ambiente.
Pero, repentinamente Naruto empezó a reír y yo solo me limite a verlo con incredulidad.
—Lo siento, me rio porque toda la situación me parece divertida—se limpió las lagrimas de las comisuras de sus ojos. —No debes de preocuparte por Sakura. Ella y yo siempre seremos solo amigos—lo dijo con una amplia sonrisa, pero no me engañaba, nada en esa frase le causaba gracia. Él solo no quería herirme. —Te prometi que te daría una oportunidad y no lo he olvidado—continuo— Para que veas que me tomo en serio esto de conocerte mejor, ¿qué te parecería ser mi pareja oficial en el baile?
—¿Hablas en serio?
Me respondió afirmativamente con un simple movimiento de cabeza.
Los ojos se me iluminaron de inmediato y no pude detener al impulso de abrazarlo estrechamente, provocando que el terminará con su espalda contra el suelo y yo encima de él.
—Whoa oh Hinata, cuidado—me sostuvo con mayor firmeza, colocando una mano tras mi cintura y otra tras mi cabeza.
Acarició mi cabeza con fraternidad y casi sentí que moría entre sus brazos y más cuando choque mis ojos contra los suyos. Fue como caer hipnotizada.
Él se miraba hermoso, con la luz de la luna haciendo su rostro resplandecer.
Entonces, presa de mi deseo y decidiendo ser un poco atrevida, elimine la distancia entre nuestros rostros y uní mis labios con los suyos por una micra de segundo casi imperceptible.
Fue rápido. Tan rápidi que apenas y toque sus labios, pero una vez que lo hice no me atreví a abrir los ojos, siendo finalmente conciente de mi atrevimiento.
—Hinata...
—¿Que es todo esto? —se escuchó una voz hostil tras nosotros, sacándonos a ambos de nuestra pequeña burbuja. De inmediato me levante de encima de Naruto y me gire para ver de quién se trataba.
Era mi hermano, con una cara de pocos amigos.
Hasta ese momento me percate de que habiamos llegado al estacionamiento de autos, justo donde todos nos habiamos separado al inició de la excursión.
—Hermano, ¿Qué haces aquí? —Estaba sorprendida por el hecho de que Sasuke finalmente saliera de casa después de meses de confinamiento. Eso era algo bueno, aunque no podía hacer mucha fiesta de ello por la expresión en su rostro, estaba molesto.
—Estoy parapléjico, no sin corazón. Obviamente vine con nuestros padres en cuanto escuchamos que estabas desaparecida. Ellos deben de estar en alguna parte del bosque buscandote ahorita mismo.
Me sentí apenada por cuestionar a mi hermano.
—Lo siento...no quería preocuparlos a todos. Fui algo torpe, lo siento.
—No te disculpes por eso, es estúpido. Más bien deberías de darme una explicación sobre que es lo que sucede contigo y ese de ahí—señalo con despectividad a Naruto, quién se encontraba callado tras de mí.
Ante la ofensa Naruto se colocó delante de mí, desafiante.
—¿Desde cuándo te importa lo que pase entre mí y Hinata? —dijo a la defensiva.
—Me importa desde que ella es mi hermana y tú eres la persona menos indicada para estar con ella.
La sangre escapó de mi rostro. Había esperado que Sasuke no hubiese visto el beso, pero si que lo hizo.
— Te lo advierto Hinata, no quiero que te involucres con él— dijo Sasuke terminantemente.
— ¿Por qué no? — cuestionó Naruto retóricamente, totalmente molesto.
— No quiero que formes parte de mi familia.
— ¿Y qué harás si eso pasa? — Naruto quería provocarlo, debía de detenerlo. Solo estaba empeorando el conflicto.
— Si eso pasa...—pasó su vista de Naruto, hacia mi—Naruto, me encargaré de hacer tu vida miserable.
Temblé al ver su oscurecida mirada y más aún cuando posó nuevamente sus ojos en Naruto, con veneno y odio, una mirada que no mentía. Sasuke hablaba en serio.
— No soporto respirar el mismo aire que tu, mucho menos quiero que te involucres con alguien de mi familia. Mucho menos si lo haces y ni siquiera estas seguro de si te gusta o no mi hermana. A la larga inclusive acabaras por herirla en tu estúpido juego, pues tu y yo sabemos muy bien que sigues tras las faldas de Sakura.
— Tú no sabes nada, así que cállate—escupió Naruto con rabia, casi gruñendo.
—Se más de lo que tú sabes.
Naruto golpeó un árbol con su puño, y yo del susto me lleve mis manos a la boca, tratando de evitar gritar.
—¿Cuál es tú maldito problema conmigo? ¿Porque me odias tanto Sasuke? ¿Qué mierda te hice?
Sasuke sonrió de medio lado, sin gracia, una sonrisa falsa y seca.
— No hiciste nada, pero tienes todo lo que siempre he querido— su mirada se tornó melancólica. — No entiendo porque el destino a decidido bendecirte a ti y maldecirme a mí. A veces pienso que alguien debe de hacer justicia, pero no, yo no soy el indicado para eso—frunció los labios. Ahora lo entendía. Sasuke veía todos sus sueños proyectados en Naruto y eso lo...mataba internamente de envidia. Jamás creí que mi hermano pudiera aguardar tanto odio como lo hacía. Ya no lo reconocía.
—Lamento todo lo que pasó contigo, pero no tienes porque tomarla en contra mía como si yo fuera culpable de todo esto—Naruto ahora sonaba lleno de aflicción, estaba finalmente frente a frente con Sasuke para hablar con claridad y poner las cartas sobre la mesa.
—Esto no tiene nada que ver con eso. Muy probablemente crees que hago todo este escándalo porque te odio, pero no, todo este asunto de ti involucrándote con mi hermana no tiene nada que ver con eso. Solo hago mi deber protegiendo a mi familia.
—No es necesario hermano, yo...
—No, Hinata, es necesario—me interrumpió— Naruto, o la amas completamente, y solo a ella, o de otra forma...Se feliz con quien quieras. Si es con Sakura me da igual, pero te quiero lejos de mi hermana—puntualizó terminantemente.
Y con esas palabras, Naruto no dijo nada más y se alejó de ambos, ingresando a la recepción del lugar, no sin antes dar un portazo fuerte al entrar.
Luego de que saliese del shock, me giré a ver a Sasuke totalmente molesta.
—No tenías por qué meterte—mis manos se cerraron en puños.
— Te estoy haciendo un favor, Naruto eventualmente se cansará de ti e ira tras Sakura. ¿Que no lo ves? El solo está contigo por lastima.
—Esa es mi decisión.
Quise añadir algo más, explicarle a Sasuke todas las razones por las que quería intentarlo con Naruto, todas las razones que me hacían creer que el amor de Naruto no estaba pegado en el cielo, pero no pude puesto que pronto unas linternas me iluminaron y vislumbré a mis padres correr hacia mi.
.
.
Temía que las palabras de Sasuke hubieran terminado por alejar a Naruto de mí, pues no me había hablado prácticamente en una semana, evitándome a toda costa. No sabía que estaba pasando por su cabeza y eso me estaba matando.
Hasta que finalmente un viernes por la tarde me llegó un mensaje de su parte pidiéndome que nos reuniéramos en el parque.
Sin pensarlo dos veces salí corriendo de mi casa para encontrarme con él, necesitaba saber en qué términos estaba. Toda esta situación era confusa, necesitaba respuestas.
Al llegar lo vi ahí, sentado en una banca, viendo hacia el suelo, pensativo. Trague saliva al intuir que algo no iba bien, Naruto no se miraba del mejor humor y eso me aterraba.
— Hola— salude tímidamente, llamando su atención.
— Hola, Hinata— su voz había sonado seca, sin mucha emoción.
Tomé asiento a su lado y fije mi vista al igual que él en el suelo. Nos quedamos en silencio, observando a unos niños jugar hasta que el decidió tomar la palabra:
—Lo he pensado mucho. Y no puedo seguir con esto.
— Si es por lo que dijo Sasuke...
— No es solo por eso. He reflexionado...y Sasuke tiene razón en algo...— tomo aire— Aun me gusta Sakura.
A pesar de que ya intuyera eso, oírlo dolía.
— No sería justo contigo si continuo con esto mientras siento algo por otra persona. No te lo mereces.
Él tenía razón.
—Lo entiendo—me limite a decir, con la voz penosamente rota.
Él pareció notar que estaba apunto de llorar, así que se levanto de su asiento y se colocó frente a mi de rodillas.
—Lo siento...
—N—no tienes porque...
Con su pulgar limpió una lagrima que traicionera había escapado de la comisura de mis ojos.
—Lo siento, lo siento...
Tomó mi rostro entre sus manos y besó lagrima a lagrima sobre mis mejillas, limpiandolas una a una, hasta que se detuvo frente a mis labios, titubeando hasta que finalmente presionó sus labios contra los míos.
Cuando nos separamos, simplemente añadió:
—Tienes que olvidarte de mí.
¿Cómo podía olvidarlo cuando su recuerdo había quedado impregnado en mis labios?
.
.
Finalmente, había llegado el día del baile de graduación. No había comprado nada porque no tenía intenciones de asistir.
Sakura insistió en que ambas fuéramos las citas de la otra ya que ninguna tenia pareja, pero me negué rotundamente, alentándola a que aceptara una de las tantas propuestas de pareja que tenía. Sakura tenía quizás a todo el equipo de fútbol muriéndose por bailar con ella, incluyendo a Naruto.
Suspiré.
No quería saber de si él la había invitado al baile. La muy probable respuesta a ello solo le echaría sal a la herida.
Tomé el control remoto y encendí el televisor.
5pm. Faltaban dos horas para que la fiesta iniciara, y ahí estaba yo, viendo una película de la saga SAW. Realmente no parecía una adolescente común.
Mi celular vibró una vez. Era un mensaje.
"HINATA. ¡¿COMO QUE NO IRÁS AL BAILE?!" podía escuchar en mi mente a Kiba gritándomelo.
"Sabes que no me gustan ese tipo de eventos. Además, no tengo pareja" me explique brevemente, dejando el celular sobre mi mesa de noche, dándole play a la pausada película.
Si, sangre, eso era lo que necesitaba para no pensar en romance.
Mi celular vibrÓ nuevamente.
"Yo y Shino podemos ser tu pareja. Lo sabes"
"Lo sé, pero es que realmente no me siento bien"
Coloque nuevamente mi celular sobre la mesita de noche. Suspirando por haber usado ahora la excusa de sentirme mal. ¿Qué bastaría para que mis amigos dejaran de insistir?
Una vez más mi celular vibró.
"Pasaré por ti"
Suspiré profundamente. Kiba sí que era duro de convencer.
Ya ni siquiera me moleste en darle play a la película. Kiba demoraría quizás 30 minutos en llegar.
Me recosté en el sofá y me limite a observar el techo de mi casa como si se tratase de la cosa más interesante del mundo. Deje que mi mente se quedara en blanco hasta que unos pequeños golpes a la puerta me sacaron de mi ensoñación.
Me extrañe mientras me acercaba a la puerta para abrir. No habrían pasado ni siquiera 5 minutos desde que Kiba hubiera mandado el mensaje. Sería imposible que llegara tan rápido, solo a menos que se hubiese encontrado en los alrededores.
—Kiba, yo no...—dije cuando abrí la puerta, pero me quedé con las palabras en la boca cuando vi que quién estaba frente a mí no era Kiba.
Era Naruto.
—Hola Hinata—me saludó tímidamente, notándosele lo apenado que estaba. Lo vi de pies a cabeza, y por lo elegante de su traje negro deduje de que estaba arreglado para ir al baile.
—H—hola—lo salude aún más tímidamente que él. —¿Q—que haces aquí?
Lo vi parpadear dos veces, lleno de confusión.
—Vine a traerte. Prometimos que iríamos al baile juntos, ¿no?
¿Qué?
—P—pero nosotros...lo que paso...
—Eso no puede eliminar el hecho de que no podamos ser amigos—aclaró sorprendido por lo que había asumido—Prometí llevarte al baile y eso no cambiara. Somos amigos, ¿no? —sonrió ampliamente.
Claro si a él no le incomodaba el hecho de que nos habia nos besado y de que yo lo amaba con locura,pues...bien por él, pensé melancolicamente.
—S—si lo somos—trate de sonreír. La idea de continuar siendo amigos a pesar de todo lo que había pasado me aterraba, pero estaba dispuesta a aceptarlo.
Solo con ser su amiga me bastaría. Estaba segura de ello, pues no imaginaba algo más aterrador que dejar de formar parte de su vida.
Así que, tomando esa nueva perspectiva, subí a mi habitación a arreglarme apropiadamente.
La noche aún era joven, y por nada en el mundo me perdería una noche a lado de mi amigo Naruto.
