Legado

Por Alisse.


X. Para iniciar la vida.


-¡Vamos, Bulma, di que sí!

La científica quedó mirando a Nadir con suspicacia, pero la chica fue lo bastante astuta para mantener la cara de inocencia con la que le había hecho la petición. Aunque habían pasado unos cinco meses desde su llegada y que parecía que ella estaba mucho mejor acostumbrándose a ellos, aún la tenían algo vigilada.

-¿Y para qué quieres el radar del Dragón?- le preguntó Bulma, aún mirándola de la misma manera. Nadir continuó sonriendo.

-Para pedir un deseo, por supuesto- contestó Nadir, evasivamente.

-¿Y qué deseo?- volvió a preguntar Bulma.

-Eso ya es personal...- murmuró Nadir, pero al notar la mirada de Bulma, se apresuró a hablar -pero te prometo que no es para nada malo... en serio...

-Entonces... ¿no piensas buscar alguna manera de volver a esa línea de tiempo?- preguntó Bulma, Nadir la quedó mirando confundida.

-¿Volver?- preguntó -¿y para qué quisiera volver, si allá no hay nada?

Bulma no contestó, pero se dio cuenta que esa era una buena respuesta. Después de analizarlo unos momentos, decidió aceptar. Nadir la había convencido de que no haría nada malo, así que tendría que ceder.

-¿Alguien te va a acompañar?- le preguntó Bulma, entregándole el radar. Nadir, por algunos momentos, no supo qué contestar -No piensas ir sola, ¿cierto?

-Ahh...- Bulma se dio cuenta inmediatamente de la respuesta. No quedó viendo bien a la chica.

-Nadir, ya sé que sabes pelear y todo eso, pero el que consideres ir sola para una búsqueda así, es irresponsable.

-No es para tanto...- Nadir trató de bajarle el perfil al asunto, pero sabía que con Bulma eso no le resultaría -además, puedo pedirle al abuelo que me acompañe, no es para tanto- la otra se cruzó de brazos -No me mires así, es sólo... recorrer el mundo buscando las famosas esferas del Dragón... ¿qué tan complicado y peligroso puede ser?

-... ¿Al menos sabes cómo son?

Esta vez Nadir no contestó y Bulma terminó haciendo ojos al cielo. Dio media vuelta y continuó con su trabajo.

-Al menos pídele a Mirai que te acompañe- le dijo Bulma -aprovechan y les sirve de cita.

-Ah... yo... ¡nos vemos!

Bulma estuvo a punto de soltar la carcajada, divertida. Si había algo que disfrutaba era molestar a esos dos, que por más que trataban de disimular que había algo entre ellos, había momentos en que se notaba demasiado.

Mirai, como ahora le llamaban para evitar confusiones con Trunks, había decidido quedarse a vivir en la Capsule Corp., a diferencia de Nadir, quien prefirió quedarse en montaña Paoz con sus abuelos. Tanto Lime, como Gohan y ella misma le ofrecieron quedarse en su casa, pero la chica se negó, diciendo que prefería estar con su abuela, más que nada por costumbre.

No les había costado demasiado acostumbrarse a la presencia de ambos. Por un tema de edad, Mirai había congeniado muy bien con Gohan y Videl (teniendo una excusa más para ir a montaña Paoz) y Nadir lo había hecho con Goten, Trunks y Marron, formando un grupo bastante peculiar.

La posible relación entre Mirai y Nadir era más que nada un rumor, pero que había tomado fuerza con los días por las reacciones de ambos ante las bromas que todos les hacían. Se quedaban prácticamente sin habla, completamente colorados, causando la risa de todos.

Bulma, que continuaba trabajando, sólo sonrió, pensando que ya todo estaba bien y que por fin podrían dejar de preocuparse por Nadir y su... "estado mental"


-Si te preguntan, les dices que me viste y que estuvimos un rato juntos, ¿ya?

Mirai quedó viendo a Nadir con el ceño fruncido, la chica hizo ojos al cielo al notar la mirada que el otro tenía sobre ella.

-Vamos, no es nada malo- insistió ella.

-¿A dónde vas?- le preguntó Mirai, después de unos momentos.

-Hum... ¿prometes no entrometerte?- le preguntó la chica, con fingida inocencia.

-¿Qué es lo que piensas hacer?

-No es nada malo, lo prometo, así que deja de mirarme de esa manera- Nadir se cruzó de brazos -le pedí a Bulma el radar del Dragón.

-¿De verdad? ¿Y qué piensas pedir?- le preguntó Mirai, notándose un poco preocupado ante la actitud de la chica.

-Es un secreto, no quiero decírtelo- Mirai enarcó una ceja -vamos, Trunks, dame un poco de mérito... tienes mi palabra que no es nada tan terrible.

-En ese caso no sería tan necesario que sea tan secreto- replicó Mirai, mirándola suspicaz aún -cuéntame, si lo que quieres pedir no es tan terrible, te ayudaré a juntarlas.

-¿De verdad?

-Claro.

Nadir guardó silencio unos momentos y luego le dijo el deseo que quería pedir. Mirai abrió los ojos, sorprendido, sin saber qué decir. Después simplemente sonrió, en parte comprendiendo lo que ella deseaba.

-¿Me vas a ayudar?- le preguntó Nadir.

-Sí, lo haré.

La chica sonrió y lo abrazó.


-¡Hola, Piccoro!

El Namek ni siquiera volteó cuando sintió la voz de Nadir. Ya sabía en qué pasos andaba y, aunque sabía que no era nada malo, no estaba tan seguro de querer sentirse involucrado en el asunto. Continuó mirando hacia la Tierra, brazos cruzados y sin moverse, hasta que ella se puso a su lado.

-¿Cómo ha estado?- le preguntó Nadir, sin siquiera darse por ofendida por su actitud. En ese sentido, pensó Piccoro, era igual que Gohan. No le importaba mayormente lo que él pensaba de sus decisiones, simplemente pedía las cosas nada más.

-¿Qué vienes a buscar aquí?- le preguntó Piccoro, sin preámbulos. Nadir sonrió ampliamente y de su morral color azul sacó una esfera del Dragón, que en ese momento estaba brillando una y otra vez.

-El radar me indicó que hay una aquí- contestó Nadir -y quería pedírsela, para no pasar por ladrona o algo así. ¿Me la puedo llevar?

-¿Para qué la quieres?- le preguntó el Namek, sin inmutarse ni molestarse en contestar. Nadir volvió a sonreír.

-Si le preocupa que vaya a hacer algo malo, le digo rápidamente que no. El deseo que quiero pedir no afecta a nadie, así que no tiene que preocuparse- dijo Nadir. El otro la quedó mirando fijamente, Nadir ni pestañeó ni sacó su sonrisa -vamos, ¿quién cree que soy? Ya pasé la edad de andar haciendo broma desagradables.

-Eso lo dudo, sobre todo después de que decidieras quién sería tú maestro- replicó Piccoro, por respuesta, Nadir se largó a reír.

-¿Por qué se siente ofendido de que haya decidido que usted fuera mi maestro?- le preguntó la chica, que un día simplemente llegó a la cascada y le pidió que la entrenara. Cuando Piccoro le pidió la razón de por qué él y no su abuelo, Nadir simplemente contestó que él había sido el primer maestro de su padre y ahora que tenía la oportunidad de aprender de él, no quería desaprovecharla.

Eso por supuesto que también causó la sorpresa en su casa. Sabía que Goku no se sentiría ofendido (lo que agradeció), pero Milk puso el grito en el cielo, literalmente. Después de un regateo por ambos lados, Nadir tuvo que nuevamente "canjear" horas de estudio por entrenamiento. Por algunos momentos sintió como si estuviera nuevamente en su línea de tiempo, discutiendo con su abuela.

-... No me siento ofendido- murmuró Piccoro, desviando la vista -es sólo que... me sorprendió. Pensé que si querías entrenar, le pedirías a Goku o a Mirai que lo hicieran. Hubiera sido lo lógico.

-Quizás... Para uno de mis cumpleaños mi papá me regaló un gi, fue el primero que tuve. Obviamente deseaba que fuera rojo y azul, como el que usaba él mismo y mi abuelo, pero era morado, con una bandana blanca- comenzó a decir la chica -Me sentí desilusionada y cuando él se dio cuenta, me contó de usted. Me gustaba pensar que si continuara con vida, me hubiera gustado entrenar con usted también, pero no pude... y... ahora que sí lo conozco, no puedo perder la oportunidad- dijo y antes que Piccoro atinara a decir cualquier cosa, ella continuó hablando -y, ¿me va a entregar la esfera?

Piccoro simplemente hizo ojos al cielo y luego asintió. Prefería entregarle la esfera y que se fuera de una vez. Se dio cuenta que a veces la sentía como a su padre: mientras más lejos, más la estimaba... y no era que saber eso la ofendía demasiado.


Cerca de media noche Nadir salió de puntillas de la casa... aunque en realidad, saltó por la ventana hacia afuera para no tener que meter ruido y despertar a los demás. En el tiempo que vivía ahí, se había dado cuenta que su abuela parecía tener un tipo de "radar" y siempre llegaba con ella cuando andaba deambulando por la casa, sobre todo después de algunas pesadillas.

Salió con su morral, en el cual llevaba todas las Esferas del Dragón en el interior. No se alejó demasiado de la casa para dejar las esferas en el suelo... según tenía entendido, el cielo se oscurecía cada vez que se llamaba al Dragón, por lo que había esperado a que fuera de noche y que todos estuvieran durmiendo para pedir su deseo. Sólo esperaba que no hubieran muchas luces cuando el dragón saliera, para que nadie de la casa despertara.

-Ahm... según me dijo Goten... simplemente tengo que pedirle que salga...- murmuró Nadir, tomando aire -Aquí voy... ¡Eh... Dragón... te pido que salgas y cumplas mi deseo...!

No gritó, pensando que no sería necesario puesto que el Dragón sería capaz de escucharla perfectamente. Después de un espectáculo de luces, Nadir estaba con la boca abierta al encontrarse con tremenda criatura que parecía mirarla.

-Me has llamado, ¿cuáles son tus dos deseos?- le preguntó el Dragón y Nadir se obligó a despertar. Se adelantó unos pasos, insegura.

-Eh... yo... quería saber si puedo ver a mis padres... aunque sea por un ratito...- dijo.

Sabía que debia haber sido honesta y contarle a los demás lo que deseaba, pero no quería ver sus miradas si es que no era posible que se cumpliera el deseo, ni tampoco conocer sus opiniones al saberlo.

-Eso no pue...- comenzó el Dragón, pero Nadir lo interrumpió.

-Por favor... si quieres sólo me cumples un deseo, pero... deseo verlos, lo necesito, por última vez...

Nadir sentía que la espera iba a matarla. Después de unos momentos de denso silencio, pudo ver que los ojos del Dragón se encendían y al momento, sintió detrás de ella dos presencias. Con el corazón latiendo fuertemente, volteó.

Sintió un nudo en la garganta cuando fue hacia ellos y pudo abrazar a Lime, que estaba tal como la recordaba. Eran diferente a la Lime de ese tiempo, pero al mismo tiempo tan parecidas...

-¿Cómo es que resultó?- preguntó, a la vez que abrazaba a Gohan con fuerza, sintiendo cómo sus dos brazos la rodeaban.

-Digamos que papá tiene algo de influencia sobre el Supremo Kaoi-sama, así que le pidió este favor. Junto con el poder del Dragón fue posible...

-Tienen hasta el amanecer- dijo el Dragón -Hasta pronto.

El Dragón se desvaneció y las Esferas se fueron hacia diferentes direcciones convertidas en piedra. Los tres miraban la escena con curiosidad.

-Definitivamente no me canso de verlo- sonrió Gohan.

Nadir consideró unos momentos despertar a los demás, por si querían estar con Gohan y Lime, pero después de notar cómo sus padres no hacían comentarios del asunto, desechó la idea. No era que fuera egoísta, pero necesitaba un tiempo con ellos, poder terminar con todas las dudas que tenía en su cabeza, para poder estar tranquila.

Rato después a ellos se unió Mirai, que había decidido dejar un tiempo para que ellos pudieran hablar solos y así Nadir estar tranquila con sus padres.


Fueron horas después cuando algunos se despertaron y se dieron cuenta de las dos presencias extrañas, pero conocidas, en la montaña Paoz. Goku, una vez que había despertado, se levantó y se asomó por la ventana, encontrándose con Nadir y Mirai acompañados por Gohan y Lime. Tardó sólo unos momentos en darse cuenta que no eran los que él conocía, sino los padres de Nadir.

Habían pasado la noche hablando y aunque no lo deseaba, Nadir se daba cuenta que el tiempo se les estaba acabando. Al despedirse de ambos, los abrazó con fuerza.

-Aquí los dos estarán bien- les dijo Gohan, sonriendo -sabemos que ellos los cuidarán.

-Así es- dijo Lime, asintiendo -y pórtense bien, ¿si? Sobre todo tú, Nadir. Milk siempre anda contando las cosas que hacías para no tener que estudiar.

-No es para tanto, hacía lo mismo que mi papá- contestó Nadir, haciendo que los demás rieran.

Fue ahí que sintieron cómo las puertas se abrían. Al mirar, pudieron ver que Goku, Milk y Goten salían de la casa, y de la otra, Gohan y Videl. Todos miraban extrañados la escena.

Sólo alcanzaron a ver cómo Gohan abrazaba a Lime, atrayéndola hacia él y cómo ambos se despedían con sus manos, antes de desaparecer. En ese lugar sólo quedaron Mirai y Nadir, la segunda llorando a mares.

Antes que cualquiera pudiera decir palabra, ambos comenzaron a caminar hacia ellos, abrazados. Mirai no dijo palabra, pero comprendía completamente lo que Nadir había hecho.

Porque muchas veces, para pensar en el futuro, se debe pensar un poco en el pasado; después de la noche que había pasado con ellos, Mirai sabía que Nadir había quedado tranquila con el tema de sus padres. Lo que principalmente la ataba a la otra línea de tiempo estaba bien.

Podía formar una nueva vida en ese lugar.


Fin


¿Les gustó?

¡Ojalá que sí! Espero de verdad que hayan disfrutado de este fic. Y de paso, les pido disculpas por la demora en la actualización. Me fui de vacaciones durante algunas semanas y no alcancé a escribir antes de irme.

Como sea, agradezco los comentarios que me dejaron y el tiempo que dedicaron a leer.

Que estén bien.