Hola de nuevo! ¿qué tal, les va gustando el fic? quiero agradecer a quienes dejaron comentarios en el cap pasado.

Les recuerdo que todos pertenece a Hidekaz-sensei excepto la idea de este fic y mi OC Eileen/Britania

A leer!


Después de lo que a ellos les pareció una eternidad, escucharon el alboroto causado por el regreso de Liam y Cian. Arthur se aclaró la garganta y lentamente se levantó y salió del cuarto. Scott no hizo nada por detenerlo, solo limpió los rastros de lágrimas que quedaban en sus mejillas y regresó a recostarse en la cama. Necesitaba un poco de tiempo para recuperar su temple fría.

Arthur camino por los pasillos y llegó hasta una biblioteca, allí encontró a una sirvienta a la cual le pidió una taza de té y algún bocadillo, con lo cual quedo solo en la habitación. No quería pensar en nada, solo deseaba olvidar todo y a todos. Pero poco le duró el gusto, pues los gemelos entraron a la habitación platicando en voz alta.

- Little Arthur ¡estas levantado! - Liam corrió a jalarle de los cachetes - ¡nos dejaron muy preocupados a los cuatro! - lo regañaba cómicamente.

- Querrás decir tres ¿no? - dijo como pudo.

- A mamá también la preocuparon ¡pequeño niño desconsiderado! - Cian siguió con el regaño.

- ¡Basta! - se quejó alejando las manos de Liam - no soy un juguete, así que deja de jalonearme

A pesar de sonar y actuar como siempre, ambos se dieron cuenta de que algo no estaba bien con Arthur, se miraron un momento y luego voltearon a verlo, esta vez detenidamente. Fue así como notaron los pequeños rastros de lágrimas en la comisura de los ojos y la falta de brillo en estos.

- Hablaste ya con Scott ¿verdad? -Cian, sin su tono juguetón de siempre, fue quien le preguntó.

- Y él te corresponde - aseguró esta vez Liam.

- ¿Qué? Claro q-que no - negó con nerviosismo. Aun no se reponía de la cruda verdad de no poder estar junto a Scott como para que Liam y Cian lo juzgaran.

Cian pensaba agregar algo, cuando a la habitación entro una sirvienta con una carta en mano. La cual era para Arthur, al parecer Francis lo había estado buscando en su casa esos días y al no encontrarlo había mandado una carta a las casas de sus hermanos para dar con él.

Sabiendo bien que ni los gemelos ni Gales iban a aparar con el asunto y también queriendo postergar el reencuentro con su madre, arreglo sus cosas y partió ese mismo día a su casa, prometiendo regresar lo más pronto posible. Salió sin que lo pudiesen detener y para cuando Gales y Britania regresaron se encontraron con la novedad de la escapada de Arthur y un Scott encerrado en su cuarto sin querer ver a nadie.

Tuvieron que pasar cerca de dos semanas para que Arthur volviera, sin embargo, notaron los gemelos. Volvió en peor estado que cuando se marchó, sus ojos ahora no tenían brillo alguno y estaban un poco irritados por el llanto, su piel pálida ahora tenía un tono enfermizo y su apariencia en general se notaba algo descuidada.

"Menos mal no huele a alcohol" pensaron las Irlandas y Gales, pues su madre no aprobaría que Arthur tomara, añadiéndole que la resistencia del rubio al licor había desaparecido junto con su etapa de pirata pues ahora no hacía falta que tomase mucho para que la bebida le hiciera efecto.

Y, al igual que Scott, Arthur no salía de su habitación para casi nada, si acaso a la biblioteca de vez en cuando y siempre evitaba encontrárselos. Hasta que un día ya hartos de la situación, las tres naciones tomaron cartas en el asunto. Estuvieron pendientes de Arthur y cuando fue a la biblioteca se encerraron con él allí para aclarar algo o mínimo saber si podían ayudarlo a salir de ese estado.

- ¿Qué quieren? - les preguntó con tono cansado y voz algo rasposa por la falta de uso.

- Saber qué te ocurre, este no eres tú Arthur ¿qué sucede? - Dylan le contesto tomándolo del brazo.

- Nada… ¿ahora sí se preocupan por mí? - añadió lo último con algo de burla.

- Siempre nos hemos preocupado por ti, somos tus hermanos - Cian se acercó - ¿acaso discutiste con Francis por pasar tiempo aquí? - intentó averiguar, pero supo que dio en parte con la verdad al ver que los ojos de Arthur se llenaban de lágrimas - ¿Arthur? - cuestionó preocupado, Liam y él se acercaron para sostenerlo pues las piernas de Arthur amenazaban con fallar de un momento a otro.

Pero Arthur no dijo nada, bajo la mirada y recordó lo que había pasado cuando volvió a su casa.

Flashback

Cuando llegó a su mansión encontró a Francis en el jardín donde estaban las rosas y un pequeño laberinto, tomaba una copa de vino y leía con aire aburrido un libro. Arthur tomo valor y llamo su atención.

- ¡Mon amour! - Francis corrió a abrazarlo y le dio un beso en los labios, el cual Arthur no correspondió - ¿pasó algo? ¡Me tenías muy preocupado! - decidió ignorar la falta de respuesta de su pareja al notarlo tenso y cabizbajo - ¿Mon ami? - indagó.

- Francis… i need to talk with you... about us, and our relationship - le soltó en su idioma natal, Francis al notar el tono tenso comenzó a formularse una idea de lo siguiente que pasaría, pero no quería pensar en cosas negativas.

- Por supuesto

Pasaron a la sala y estando sentados, con una taza de té y una copa de vino a la mano, Arthur procedió a contarle todo lo que había ocurrido durante su ausencia, omitiendo el hecho de que su madre volvió a la vida, claro está. Cuando llegó a la parte de Scott, quiso mentirle y por un momento contemplo la idea de omitir la confesión pero no pudo hacerlo, "Basta de mentiras y engaños, aunque duela debo decir la verdad. No puedo seguir reteniéndolo a mi lado con migajas de amor solo porque no deseo estar solo… solo porque Francis me ofrece lo que Scott no puede dar" se dijo para darse valor y con pesar le confesó todo, su confesión y los sentimientos mutuos entre Scott y él.

Francis no dijo nada, solo se quedó observando su copa de vino sin molestarse en mirarlo, si no hubiesen estado hablando, Arthur hubiera jurado que Francis no notaba que él estaba allí.

Sabiendo que debía volver a la mansión de Escocia para reunirse con su madre, se levantó y avanzo a la salida de la habitación, suponiendo que Francis necesitaba tiempo de asimilar todo. Pero al pasar a un lado de él, Francis al fin reaccionó.

- Por favor Arthur, no lo hagas… no me dejes - lo tomo de la mano, esperando, deseando, que el inglés no se fuera pero sabiendo muy en el fondo que lo haría.

- No puedo hacerlo Francis… no puedo seguir fingiendo que esto está bien, que esto es lo que deseo… no puedo mentirte más tiempo - se soltó del agarre y fue hacia la puerta dispuesto a irse y no volver más.

- Así que eso es todo ¿eh? Así es como te deshaces de un estorbo como yo… ahora que sabes que él te quiere, yo ya no te sirvo más - su voz tenía tintes de enojo y tristeza, pero era sobre todo dolor lo que expresaba.

Al voltear, notó que Francis tenía la mirada baja y algunas lágrimas caían al suelo, luciendo más miserable y triste que nunca. Arthur quiso decir algo, decir cualquier cosa para evitarle tal dolor pues él no se merecía lo que Arthur estaba haciendo y su único error fue enamorarse… pero no encontraba qué decir, no se podía permitir volverle a mentir. Arthur amaba con toda su alma a Scott, sí, tal vez en su momento se enamoró perdidamente del hombre frente a él, tal vez en otras circunstancias hubieran podido seguir juntos pero no era así.

- Jamás quise hacerte daño… y entenderé si no puedes perdonarme - murmuró antes de salir de esa casa, una vez más dejando un corazón roto por motivo de su amor imposible hacia su hermano.

Fin Flashback

- ¿Arthur? - Liam se acercó a él, de repente su semblante había cambiado a uno triste teniendo el presentimiento de saber qué había pasado - ¿qué ocurre?

- Nada… solo que, ya no deben preocuparse por Franci…a y, si me disculpan, volveré a mi habitación - se soltó del agarre de Dylan y caminó presuroso a la salida.

- ¡Espera! - Cian lo tomo de los brazos - no podemos dejar que te vayas así. Somos tus hermanos y puedes contar con nosotros - repitió.

Arthur volteo a mirarlos, decir que estaba sorprendido era poco ¿desde cuándo sus hermanos se preocupaban tanto por él? Cian, Liam y Dylan lo miraban con preocupación brillando en sus ojos y fue cuando enfocó la vista en la mesa que una idea vino a su cabeza.

- Pueden hacerme un favor… - murmuró y los tres asintieron - bórrenme la memoria… mejor dicho, borren lo que siento por una persona - pidió, sorprendiéndolos.

- Quieres que… ¿borremos lo que sientes por Francis? - le preguntó Dylan con cierta confusión.

Scott, que había decidido salir de su auto encierro, llegó y al ver la puerta entreabierta se acercó, escuchó lo que dijo Dylan y miró hacia la habitación. Arthur era detenido por Cian, y Liam junto con Dylan estaban unos pasos atrás mirando al rubio.

- No… quiero que borren lo que siento por Scott - soltó con dolor - no eh causado más que penas y sufrimiento con eso… y ya no quiero sentirlo más

- Arthur… sabes que no pod…

- ¡Sé que pueden hacerlo! ¡Y saben que yo solo no puedo hacerlo!... por favor - suplicó - háganlo… borren esto que siento… por favor - bajo la mirada y su voz se quebró por el llanto venidero.

- Arthur ¿por qué quieres algo como eso? ¡Sabes las consecuencias! - Dylan, perdiendo su siempre tranquila actitud, se acercó a él zarandeándolo un poco.

- Mi final feliz es lo único que nunca podré obtener en este mundo… al amar a mi hermano peco contra Dios y contra todo lo que se espera de nosotros ¿es que no lo entienden? - al decirlo se soltó bruscamente del pelirrojo. Comenzando a alejarse de sus hermanos quienes lo veían impotentes.

Salió de la habitación, topándose con Scott frente a sí. El pelirrojo lo veía sorprendido y bastante dolido, cuando quiso decir algo Arthur se echó a correr. Quiso ir y detenerlo pero su cuerpo no reaccionó y solo cuando notó a sus demás hermanos a un lado de él salió de ese trance en que estaba.

- Háganlo - soltó en voz baja.

- ¿Scott? - Liam lo miraba confundido.

- Borren lo que siente… y bórrenlo de mí también - pidió.

Los tres se miraron entre sí, no estando seguros de querer cumplir con ambas peticiones. Sí, tal vez el que sus hermanos se quisieran de un modo más que fraternal debería verse mal a sus ojos, sin embargo no era así, el amor entre sus hermanos era puro. Ellos lo sabían, lo notaban ¿por qué era tan complicado todo?

- No - se negó Dylan - no lo haremos, no los dañaremos de ese modo - aseguró serio.

- Bien… lo haré yo, entonces - confirmó Scott con un suspiro cansado, yendo de nuevo por el pasillo hacia su habitación - y no habrá forma alguna de que lo eviten - agregó mirándolos de reojo.


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