Disclaimer: Ranma ½ y sus personajes son propiedad de Rumiko Takahashi.
Sigue la búsqueda…
Dos largas semanas sin Ranma no transcurrían desapercibidas ni en el Dojo Tendo ni en el Instituto Furinkan ni, prácticamente, en todo Nerima. Las preguntas de familiares, amigos y conocidos respecto a su paradero habían ido aumentando conforme pasaban los días pero Akane era incapaz de dar respuesta a una sola de ellas; la joven Tendo sabía muy bien que lo último que Ranma querría sería admitir que estaba enfermo de celos y, probablemente, mucho menos admitir que el viejo Happosai había logrado meterlo en una situación tan embarazosa y humillante.
Pero las preguntas no eran lo único que había ido aumentando, sino también la culpa de Akane, pues dos semanas habían pasado sin que encontrara forma de ayudar a su prometido.
Sin rastro de Ranma, sin rastro de Happosai, sin rastro de una solución, sin rastro de una esperanza. Akane estaba desesperada, y se sentía más perdida de lo que recordaba haberse sentido nunca. Todo este mar de emociones negativas y sombrías en su interior solo se había hecho más grande desde aquella tarde, que ya parecía tan lejana, en el patio del dojo, cuando Ranma había golpeado brutalmente a Mousse en lo que fue su peor ataque de celos hasta la fecha, ocasionado por esa infame poción del anciano.
Akane recordaba haberse sentido de una manera similar ese día. Se sentía deprimida, frustrada y despechada porque Ranma había rechazado tajantemente su ayuda. Lo que había empezado como un mal día sin duda se había transformado en un horrendo día por la manera en que había terminado pero, justo en el medio, Akane recordaba que había habido algo que, por unos momentos, la había hecho sentir mejor.
Mientras yacía en su cama, reflexionando en la quietud de su habitación, la muchacha se repitió al menos diez veces que no podía considerar a Mousse como un amigo. Además de Ryoga, ¿había alguno de los artistas marciales que habían llegado a Nerima detrás de Ranma que pudiera considerar su amigo? Ukyo era agradable la mayor parte del tiempo pero su amor por Ranma rápidamente la hacía perder esta cualidad; Shampoo era una loca obsesionada con el chico de la trenza; Kuno y Kodachi eran otro par de chiflados; y Mousse no era muy diferente, estaba dispuesto a usarla a ella, a la misma Akane, con tal de cumplir sus propósitos de perjudicar a Ranma y ganarse el corazón de la fría amazona.
Sin embargo, aquél día, Mousse le había demostrado un apoyo que nunca habría esperado de él. ¿Con quién más podría contar que pudiera comprender la situación? Akane apretó los puños alrededor de su colcha y endureció sus facciones con determinación. Se encontraba añorando ese mismo apoyo y comprensión que la había hecho sentir tan bien ese día de hace más de dos semanas, y estaba dispuesta a acudir de nuevo a Mousse para obtenerlo.
Se puso de pie, se vistió y emprendió el camino decididamente. Estaba consciente que, para poder ayudar a Ranma, ella misma necesitaba ayuda.
Fue un corto viaje hasta el Nekohatten; aunque no había corrido todo el camino hasta allá, Akane debía reconocer que había caminado a un ritmo mucho más rápido que el acostumbrado. Sin embargo, procuró disimular su ansiedad cuando entró por la puerta al restaurante y el sonido de la campana anunció su llegada. Casi de inmediato, el rostro familiar y sonriente de la amazona de cabello púrpura apareció delante de ella.
-¡Bienvenido a Neko…!
La reacción de Shampoo fue instantánea; apenas se percató exactamente de quién era la persona que acababa de entrar, la sonrisa en su rostro fue remplazada por un semblante de frialdad y un ceño fruncido. Su actitud servicial desapareció por completo y lo siguiente que hizo fue dirigirle la mirada de rencor permanente a la chica Tendo.
-¿Qué haces tú aquí? ¿Dónde Ranma, no está con chica violenta?
-No –contestó Akane con la misma frialdad.
-Entonces, ¿por qué tú aquí? ¿Qué quieres?
-Vine a ver… a M-Mousse.
Ninguna de las dos falló en darse cuenta de cómo la voz de Akane vaciló un momento antes de pronunciar el nombre de Mousse. La verdad era que un sentimiento de vergüenza había aflorado dentro de Akane, puesto que no sabía qué pensaría Shampoo cuando le dijera que quería ver a Mousse. Y Akane supo enseguida que Shampoo, en efecto, estaba pensando algo cuando vio su expresión confundida.
-¿Para qué querer ver a Mousse? –preguntó Shampoo.
-¿Por qué preguntas? ¿Celosa?
Una expresión desafiante apareció en la cara de Shampoo ante la insinuación de su rival. A Akane eso le agradó, ya que sabía que había dicho lo justo para hacerla callar. Empezó a moverse por el restaurante, entre las mesas, levantando la mirada en busca del chico chino.
-Entonces, ¿dónde está Mousse?
Shampoo permaneció en silencio unos momentos más, pensativa e irritada, hasta que un resoplido salió de su boca y se cruzó de brazos.
-Mousse holgazaneando. Él tomar muchos descansos desde que airen venció. ¡Mucho trabajo para Shampoo desde entonces! Todo por culpa de Akane…
Una punzada de culpa molestó a Akane cuando Shampoo dijo eso pero… ¿cómo podía saber la amazona que lo ocurrido aquella noche era su culpa? ¿Mousse le había dicho algo? ¿Acaso Mousse la culpaba por lo ocurrido? Tal vez Mousse ni siquiera deseaba verla.
-Entonces, ¿tú y Mousse besando uno y otro ese día? Hacen bonita pareja. ¿Ustedes dos juntos?
-¿Dónde está Mousse? –Volvió a preguntar Akane con impaciencia.
-Arriba, en habitación –contestó al fin Shampoo.
Akane pasó a un lado de ella sin mediar palabra, cruzó la puerta que separaba el comedor del restaurante de la cocina y la estancia y comenzó a subir las escaleras hacia el segundo piso.
Una vez que se vio prácticamente sola, pues no era mucha la clientela que había esa tarde en el Nekohatten, Shampoo esbozó una pequeña sonrisa maliciosa, se quitó el delantal y salió por la puerta delantera.
Ranma había caminado sobre esa cerca al lado del canal de camino a la escuela y de vuelta tantas veces pero rara vez se detenía a ponerse en cuclillas, cuando el Sol estaba poniéndose como en ese preciso momento, y contemplaba su reflejo refulgir en la superficie del agua.
Era verdaderamente una vista digna de contemplar.
Era en ocasiones como estas en las que Ranma se sentía mejor. Cuando no había nadie cerca de él, cuando era capaz de vaciar su cabeza de todos los pensamientos y los problemas. Sin gente ni Akane a su alrededor, la pócima no tenía modo de actuar en él; eso no significaba que no siguiera sintiendo episodios de ira de vez en cuando, pero hacía dos semanas que no descargaba esa ira en ningún inocente.
Soltó un suspiro, sin apartar los ojos de su reflejo en el agua, y fue cuando la que se le hizo la voz más irritante del mundo lo sacó bruscamente de su lapso de paz.
-¡Ranma!
La voz de Shampoo golpeó primero sus tímpanos y después sus brazos se engancharon a su cuello de manera dolorosa y asfixiante. La apartó enseguida y se alejó de un salto. Había hecho alejarse a Shampoo con más fuerza de la necesaria, de eso se había dado cuenta, pero al parecer ella no notó nada fuera de lo ordinario, porque continuó sonriendo alegremente y volvió a aproximarse a él.
-Ranma fuera tanto tiempo, Shampoo no ver… ¡Por eso Shampoo ha venido a estar con airen! ¡Dos juntos ahora! –exclamó con una sonrisa de oreja a oreja y se arrojó de nuevo al cuello de Ranma.
-¡Aléjate!
El odio con el que fue escupida esa palabra fue como una señal de alarma para el joven de la trenza. Estaba notando cómo sus puños se tensaban y ese zumbido enloquecedor en su cabeza que le avisaba que estaba a punto de perder el control se había intensificado.
La hostilidad de su "prometido" no le agradó a Shampoo, pues la chica hizo un puchero y frunció el ceño.
-¡Airen tan desagradable! ¿No fue por Shampoo que golpear a Mousse? Mousse sigue hablando de pócima rara pero Shampoo sabe más.
-Déjame en paz, Shampoo –le ordenó fríamente Ranma; se dio media vuelta, todavía balanceándose perfectamente sobre la cerca, y empezó a alejarse caminando.
Testaruda como siempre, Shampoo no se rindió y corrió detrás de él.
-¡Ranma está comportando muy mal con Shampoo! ¿Es verdad lo de tonta pócima que Mousse habla? Ranma debería estar celoso no más solo por pócima rara. Akane con Mousse ahora mismo.
Al oír esto, el cabello de la nuca se le erizó a Ranma y se detuvo. Su ira comenzaba a desbordarse; Shampoo no debería haberle dado esa información. Pensando que había captado su atención, Shampoo sonrió y continuó con más ánimos.
-¿Ves? Como Akane y Mousse juntos, ¡ahora Ranma y Shampoo pueden casarse también! Todo bien ahora, ¿no, airen?
"Akane… y Mousse… juntos…" Era todo en lo que podía pensar Ranma desde que Shampoo lo había mencionado. Una densa cortina de furia estaba nublándole el pensamiento; la pócima estaba entrando en acción, estaba bastante familiarizado con su influencia para ahora como para darse cuenta. No podía seguir escuchando a hablar con Shampoo por más tiempo.
Todavía la escuchaba hablando e, instintivamente, supo que se abalanzaba sobre él. Hizo un hábil y veloz movimiento con el cual esquivó a la chica, la sacó de balance y, como consecuencia, cayó estrepitosamente al agua. Hubo un fuerte ¡splash! y el agua salpicó en varias direcciones pero no consiguió mojar a Ranma.
Mientras una serie de maullidos enfurecidos se escuchaba desde el canal, Ranma se dio cuenta de que, luego de hacer su movimiento, había quedado con la vista puesta en la dirección en la que había venido Shampoo: donde se encontraba el Nekohatten… donde estarían Mousse y Akane.
Ranma permaneció inmóvil durante largos momentos, orillado por esa maldita poción a ponerse en camino hacia el lugar donde su prometida y ese chico pato estarían. "No", decidió finalmente y se dio media vuelta, poniendo tanta distancia entre él y Akane como pudiera.
Por una parte, Akane se sentía aliviada. Su temor respecto a que Mousse la culpara o le guardara rencor por lo sucedido había sido infundado. Aunque Mousse se había mostrado sorprendido de verla allí con deseos de visitarlo, no parecía actuar de manera diferente a lo que Akane esperaba de él.
Habían bajado a la estancia que se encontraba en la parte trasera del restaurante y tomado asiento en una pequeña mesa redonda, uno delante de otro. Ambos lucían incómodos, eso era evidente con solo verlos.
Ni Mousse ni Akane estaban acostumbrados a estar juntos a solas, era cierto. No se conocían muy bien pero no era probable que tuvieran muchas cosas en común, era cierto Su conversación de la última vez no significaba que una gran amistad fuera a desarrollase entre los dos, también era cierto. Todas esas cosas eran razones válidas para sentirse incómodos en la presencia del otro pero, en esta ocasión en particular, ambos sabían por qué se sentían de esa forma.
Era por lo que había ocurrido: no se habían visto desde entonces ni habían hablado al respecto. Mousse se sentiría humillado por el hecho de haber sufrido su peor derrota hasta hoy contra su odiado rival y de haber fracasado en protegerla; y Akane se sentiría terriblemente culpable porque, de cierta forma, era ella la responsable por la que Mousse ahora tenía una pierna dentro de una férula y un ojo ligeramente morado.
Desde que estaban sentados en la mesa, Akane ni siquiera se había atrevido a mirarlo a los ojos y el silencio entre los dos se había prolongado por demasiado tiempo. Afortunadamente, como si adivinara qué era lo que la inquietaba, Mousse finalmente habló.
-Lo que… ese idiota hizo… no fue tu culpa. Es esa… esa estúpida poción del viejo pervertido… ¿no es cierto?
Fue entonces que finalmente Akane levantó el rostro y vio a Mousse con ojos que expresaban agradecimiento. Algo dentro de ella la llevó a sonreírle dulcemente, y en ese momento sintió mucho que Mousse y ella no fueran amigos. Tal vez si las circunstancias hubieran sido diferentes, y los dos no estuvieran metidos en este… hexágono amoroso o lo que fuera… los dos podrían haber sido buenos amigos.
Mousse no le devolvió la sonrisa; estaba claro que ser considerado y dulce con otras chicas que no fueran Shampoo no era una de sus costumbres.
-¡Además, he sufrido peores derrotas! –mintió el chico orgullosamente.- Si no hubiera tenido la guardia baja… y no me hubiera lastimado en la caída del techo antes de poder enfrentarme apropiadamente a él… ¡te aseguro que ahora sería Ranma el que tuviera una pierna rota!
-Sí, estoy segura de que le habrías dado una gran batalla –asintió Akane para complacer al muchacho; él se mostró satisfecho y sonrió ufanamente.
-Bueno, ¿qué te trae aquí, Akane Tendo?
Ella dudó antes de contestar pero, finalmente, decidió ser sincera.
-Creo que sólo quería escuchar una voz amiga. Es todo.
-Oh… ya veo.
Mousse no supo qué más decir. Sus mejillas se tornaron un poco coloradas y bajó la cabeza. Akane creyó que tal vez había ido demasiado lejos al llamarlo amigo, por lo que rápidamente siguió adelante con la conversación.
-Ranma dejó el Dojo Tendo, ¿lo sabías?
-¿Oh, sí? En realidad no me he enterado de mucho de lo que pasa en Nerima últimamente. No he podido salir a hacer entregas.
-Fue hace dos semanas –aclaró Akane.- Poco después de… tú sabes.
-Sí –contestó rápidamente Mousse.- Entonces… ¿alguna idea de dónde pueda estar él o Happosai?
-Ninguna. Algunos días, no sé a quién preferiría encontrar ni si serviría de algo encontrar a alguno.
-¿Qué quieres decir?
-Bueno… Ranma se fue para que no se repitiera lo que pasó. Si lo encontrara, sólo empeoraría las cosas si estoy con él, ¿no? Y si encontrara a Happosai… ¿qué podría hacer? No… no tengo ninguna forma de obligarlo a deshacer lo que le hizo a Ranma. Tú sabes cuánto costó lograr revertir lo que esa moxa debilitante causó.
La voz había empezado a partírsele a Akane y lo que Mousse más temía en ese momento era que empezara a llorar. ¿Cómo diablos iba a tratar con una chica llorando en frente de él? Tragó rápidamente saliva y se apresuró a decir algo que la consolara.
-¡Oye, oye! Sé que… bueno, tiene que… ¡Estoy seguro de que ese viejo no es el único que conoce la cura para esa poción que le dio a Saotome! Hay… ¡como docenas de libros acerca de pociones! ¿O no? Sólo hace falta investigar un poco. O puede que… ¡Cologne! ¡Esa vieja momia debe saber algo al respecto! ¡Puedo preguntarle!
Fue demasiado tarde cuando Mousse se dio cuenta que acababa de ofrecerle su ayuda por segunda vez a Akane Tendo. Sorprendida por la oferta de Mousse, la muchacha abrió los ojos grandes para verlo.
-¿En serio harías…eso para ayudarme? Sabes qué con eso… también estarías ayudando a Ranma, ¿cierto?
La sola idea hacía a Mousse querer arrancarse el cabello de la cabeza pero Akane lo miraba fijamente y ya le había ofrecido su ayuda. Temía más que nada que tendría que lidiar con las lágrimas de la más joven de los Tendo si se retractaba.
-M-m-mientras no vuelvas a repetir eso… ¡claro, haré lo que pueda para ayudarte! Quiero decir, no es como si Cologne no sospechara ya que algo raro le pasa a Ranma y, además, seguro que estará feliz de ayudarlo a volver a la normalidad –resopló.
Por primera vez en varios días, Akane sintió que a lo lejos se vislumbraba un rayo de esperanza. Cologne era una anciana muy astuta, experta en ocasionar problemas cuando se lo proponía pero también en resolverlos. Si no conseguía que Happosai los ayudara a revertir los efectos de la pócima, creía que la segunda mejor opción era Cologne.
Akane estaba tan feliz y se sentía tan agradecida. Había acudido a Mousse en busca de alguien que la escuchara pero había conseguido también un aliado. No pudo impedir el impulso de ponerse de pie y abrazarlo.
-¡Gracias, Mousse!
Mousse no le devolvió el abrazo, tan solo se quedó petrificado mientras la chica lo apretujaba entre sus brazos y le dirigió un asentimiento de cabeza cuando se separaron. Akane no tardó mucho en despedirse y, luego de agradecerle una vez más, salió del restaurante mucho más animada de lo que había llegado.
Sólo hasta que escuchó la campana de la puerta avisándole que la muchacha había abandonado el establecimiento, el maestro de armas ocultas soltó un largo suspiro. La última vez que le había ofrecido ayuda a Akane Tendo había terminado con una pierna rota. ¿En qué demonios se había metido esta vez? ¿Por qué rayos era tan débil de corazón y seguía tomándose molestias solo porque no quería herir a otros?
Se quedó sentado frente a la mesa otro rato más, reflexionando sobre lo estúpido que en realidad era cuando una decrépita y horrorosa voz lo sorprendió.
-Si estás en condiciones de recibir visitas, supongo que estás en condiciones de atender mesas, ¿no es cierto?
Mousse se volteó hacia la anciana que se balanceaba sobre su bastón y rechinó los dientes con furia.
-¡Maldita vieja explotadora! –Le reclamó vehementemente.
-¡Cuida tus palabras! –Le advirtió Cologne.- Has elegido un mal momento para estar convaleciente, me temo. Shampoo salió y no hay nadie que atienda las mesas. Así que, mientras puedas usar esas muletas para caminar, será mejor que…
-¿A dónde fue Shampoo?
-Eso no es asunto tuyo.
Hubo una pausa. Cologne entrecerró los ojos y observó a Mousse detenidamente.
-Más importante aún, ¿a qué vino la chica Tendo? ¿De qué estaban hablando?
-Eso no es asunto suyo –la imitó Mousse pero a él esa respuesta le ganó un golpe en la cabeza.
-Si piensas pedirme ayuda tal como se lo prometiste a esa chica, eso lo volverá asunto mío. Así que empieza a contarme, empezando por esa "poción" que Happy le dio a mi yerno.
-¿Estabas escuchando? ¡Eres una momia entrometida!
A pesar del mutuo intercambio de insultos acostumbrados, Mousse le contó todo lo que sabía tal como Akane se lo había contado a él hace dos semanas y finalizó haciéndole la pregunta que le había prometido a la chica le haría.
-Entonces, como usted es una vieja momia decrépita que ha vivido más de lo que debería, me preguntaba si sabrá cómo solucionar esa estupidez que le pasa al imbécil de Ranma.
-Veo que has perdido la poca dignidad que te quedaba si estás dispuesto a ayudar a tu enemigo sólo porque la chica Tendo te ha conmovido –remarcó Cologne.- Tal vez sea tiempo de que dejes de estar detrás de mi nieta y te conformes con esa otra chica.
-¡Cállese! ¡Yo amo a Shampoo!
-Como sea, los efectos de esa poción no son nada buenos tampoco para las intenciones que tenemos Shampoo y yo. Es un asunto que necesita resolverse, sin duda.
-Entonces, ¿sabe cómo revertir los efectos de la poción?
-Por supuesto que no –admitió Cologne.- Puede que haya algo escrito en algún libro pero, en el peor de los casos, tendremos que dar con el mismísimo creador de la poción si queremos respuestas. Lo único que podemos hacer por ahora es empezar a leer tantos libros como podamos de pociones pero sí, encontrar a Happy sería lo mejor.
Antes de que Mousse pudiera hacerle otra pregunta, la campana les avisó que alguien había llegado al Nekohatten. Escucharon rápidas pero pequeñas pisadas dirigirse hacia donde estaban ellos y, cuando un maullido alcanzó sus oídos, supieron perfectamente de quién se trataba. Un gato de pelaje blanco y púrpura entró por la puerta.
-¡Shampoo! –Exclamó felizmente Mousse, tal como siempre estaba cuando Shampoo estaba delante de él.
La forma gatuna de Shampoo le gruñó al chico antes de que su abuela se acercara y le vertiera una tetera de agua caliente encima. La conversión fue instantánea y Shampoo recobró su forma humana.
Mousse estaba a punto de tener una hemorragia nasal al tener el cuerpo desnudo de Shampoo delante de él pero una mirada asesina que le lanzó Cologne provocó que en cambio bajara la mirada y se quitara la bata de dormir que llevaba encima de su ropa y se la ofreciera a Shampoo para cubrirse. Ella la tomó de mala gana y se envolvió en ella.
-¿Cómo te fue, Shampoo? –Le preguntó Mousse con una sonrisa boba, como si el hecho de haber vuelto convertida en gata no contestara ya esa pregunta.
Shampoo le mostró los dientes y, probablemente, estaba a punto de golpearlo antes de que Cologne interviniera.
-Deberías ser más cuidadosa al momento de hacer entregas, nieta.
-¡Shampoo bastante cuidadosa! –espetó ella cruzada de brazos.- ¡Y no salí a entrega! ¡Ir ver a Ranma!
-¿Fuiste a ver a Saotome? ¡Ese bastardo es peligroso, Shampoo!
-Mousse dice tonterías, como siempre. Airen e-es… ¡cariñoso con Shampoo!
-Algo ocurrió –advirtió Cologne apenas oír el tono de voz de su nieta.- No me digas que fue Ranma el que te arrojó al canal.
-¡¿Qué?! ¡¿Cómo se atrevió?! –Exclamó Mousse.
-Entonces, se está portando hostil también contigo, ¿eh? Justo como pensé, esa poción no es más que una gran amenaza para todos, incluido Ranma. Necesitamos encontrar una cura pronto.
Había olvidado lo bien que se sienta subir un nuevo capítulo.
La última vez que actualicé, pensé que sería capaz de acabar la historia antes de mediados del año anterior... No hace falta decir lo equivocada que estaba, ¿eh? Me tomó más de un año volver a abrir el documento que contenía el capítulo 10 y terminarlo en una sola noche. Es embarazoso porque es algo que podría haber hecho mucho antes y haberles brindado este capítulo antes pero supongo que simplemente no me entraban ganas.
En fin, este capítulo ya está (aunque el final no me haya gustado) y espero lo hayan disfrutado. Ojalá y el próximo no tarde tanto pero quién sabe... Sólo queda agradecer los reviews a Nahuatl98, cheyvi, kurosaya, DeNilePrincess, Mikasa jeager, akasha, HojaDePapel, Euridice Hibiki, Melody ofBlue Wings, giby-chan, KattytoNebel, , pame salas, bry, mimato bombon kou, nancyricoleon, xilxi y midori13.
Próximo capítulo: Ranma al fin se enfrenta contra su más grande rival.
