DECLARACION: Ni Glee ni sus personajes me pertenecen


De camino a New Haven

Cuando escuchó a la rubia pedir perdón jamás se imaginó que lo hacía porque un par de segundos después compartiría con ella lo que hasta entonces sería el momento más idílico de su vida.

Sentir las manos de Quinn acariciando con posesión y al mismo tiempo tan suavemente su rostro fue el preludio a su perdición. Si antes la mirada avellana le era irresistible, apreciar las pecas avellanas en ese brilloso verde aceituna le significó simplemente su nueva fascinación.

Rachel sabía lo que vendría después de sentir la suave piel de la rubia, y sabía también que lo deseaba más que a nada en el mundo; incluso más que esa llamada que le confirmaría su primer papel en una obra de Broadway… pero esa fracción de segundo que demoró Quinn en posar sus perfectos labios rosas sobre los suyos le permitió descubrir su reflejo en ese verde aceituna; fue encontrarse en esos ojos y sentir que había llegado al lugar al que verdaderamente pertenecía.

Atrás quedaban los brazos de sus padres, su habitación en la que siempre sería su casa, los auditorios donde había ganado las seccionales, regionales, y nacionales del Glee Club en la Secundaria, y atrás quedaban también las futuras ovaciones de pie que soñaba recibir en los escenarios de Broadway.

Quinn podía arrepentirse y desechar la idea de besarla, pero eso ya no importaba porque Rachel había encontrado su lugar predilecto en el universo. Y esa fracción de segundo que le permitió descubrirse en los ojos de la rubia, lo bautizó también como el momento más hermoso en toda su vida… y hasta llego a pensar que nada podría superarlo.

Pero contrario a arrepentirse, Quinn poso suavemente sus dulces labios sobre los suyos… apenas sentir el roce de ellos le provocó una descarga eléctrica que recorrió toda su columna vertebral, y la ligera presión que sobrevino después… los fuegos artificiales del cuatro de julio se volvieron insignificantes, lo que Rachel vio se asemejaba a la misma explosión del Big Bang.

… apenas un segundo… y la morena veía planetas y millones de estrellas mientras viajaba por el sistema solar… un segundo después… y aterrizaba en un universo completo llamado Quinn Fabray del quien quería descubrir cada milímetro de su ser… un segundo después… e intempestivamente era arrancada de ese universo paralelo que también se había convertido en su lugar favorito.

El ruido que provenía de la habitación de Santana la traía de vuelta a la realidad porque la rubia había decidido dar por terminado lo que Rachel ya titulaba como el momento más romántico de su vida despegando sus labios de los suyos. Pero Rachel no quería acabar con ese momento, se mantuvo con los ojos cerrados deseando y esperando ser transportada de vuelta a ese universo con otro beso de Quinn.

No fue hasta que sintió la piel de la rubia sobre su frente que se convenció que no habría segundo beso… la morena no abrió los ojos por temor a encontrar algún gesto de disgusto en el rostro de Quinn; se moriría de vergüenza si llegaba a percibir arrepentimiento en ella.

Las suaves caricias de la rubia sobre sus mejillas, cuello, hombros, brazos, para finalmente tomar sus manos consiguieron erizar por completo cada fibra de su ser.

Cuando aquel 'Lo siento' llegó a sus oídos, Rachel quiso responder con palabras a la rubia y decirle que ese beso, había sido el mejor beso que recibió en toda su vida y que el tiempo que duró, su momento más maravilloso y feliz… pero las palabras se quedaron atoradas en su garganta.

Percibir el aliento de Quinn como brisa sobre su rostro fue la fuerza que la motivó para abrir los ojos… y cuando finalmente lo hizo, volvió a encontrarse con su reflejo en la brillante mirada verde aceituna, pero ahora rodeada de una calidez y ternura que jamás había sentido. Fue entonces cuando Rachel supo que ese no sólo sería su lugar favorito, sino también su lugar de perdición porque estaba convencida de que sería capaz de abandonar todos sus sueños y su vida misma sólo por seguir a Quinn a donde fuera y volver a sentir lo que esos maravillosos labios rosas le provocaron.

Tras escuchar los gritos de Santana, la rubia rompió la conexión con Rachel dirigiendo primero su mirada y después sus pasos hacia la habitación de su amiga, no sin antes separar su frente del de la morena y soltar sus manos.

Vacío… como si fuera consumida por un agujero negro… absoluto vacío fue lo que sintió invadir su cuerpo cuando dejó de percibir la piel de Quinn. Verla caminar en otra dirección que no fuera hacia ella le devolvió la sensación de pánico que había sentido unos minutos antes pero potencializada. Demasiado cruel y doloroso llevarla a tocar el cielo para dos segundos después dejarla caer sin ninguna protección

Mientras Rachel caminaba hacia atrás para abandonar la suite, Quinn lo hacía ingresando a la habitación de Santana perdiéndose de la vista de la morena.

No le importo el tiempo que tuvo que esperar por el elevador. Sólo revivía y revivía los dos segundos más felices de su existencia, y mientras lo hacía, deseaba ver a la rubia saliendo tras ella.

Cuarenta minutos de viaje en taxi para llegar a su departamento; incontables las sonrisas que comenzaron en la comisura de sus labios para terminar reflejándose en esa radiante mirada chocolate, e incontables también las veces que acaricio sus labios con su pulgar recreando los dos segundos más felices de su existencia.

Ya en su habitación, dispuesta a continuar soñando despierta desde la comodidad de su cama después de darse una ducha; Rachel fue distraída de su propósito al percibir la pantalla de su celular iluminándose desde el buró al lado de su cama. Creyendo que se trataba de un mensaje de su amigo Kurt avisándole que esa noche no llegaría a dormir ni siquiera se molestó en revisar su móvil.

Era la tercera vez que sonaba la alarma del móvil para notificarle que tenía un mensaje sin leer. Sabía que tenía solo dos opciones para acabar con ese fastidioso pitido. Apagar el móvil o leer el mensaje… así que se decidió por la segunda opción. Cuando descubrió que el mensaje provenía de la rubia volvió a emocionarse olvidándose del temor que estaba comenzando a sentir.

'Espero que hayas llegado bien a casa… siento haberte incomodado con el beso pero necesitaba sentir tus labios… dulces sueños Rach'

Imposible contener la estúpida sonrisa de enamorada que se imprimía sin aviso en sus labios. Que bien se oía ese Rach en los labios de la rubia, y aquel necesitaba sentir tus labios… Sí, definitivamente algo grave paso con Santana para que la rubia no saliera buscándola, y tampoco es que ella hubiera esperado el tiempo suficiente para que Quinn llegara a detenerla en el elevador. Otra vez estaba divagando. Sacudió su cabeza intentando librarse de sus pensamientos. Rachel solo quería disfrutar de las palabras de la rubia; después del leer el mensaje de Quinn tres veces más, recordó que le había prometido avisarle cuando llegara a su departamento, y sin esperar más decidió responderle a la rubia.

Quinn llevaba poco más de quince minutos recostada en la cama repasando mentalmente las cosas que tendría que hacer a primera hora del día siguiente antes de marcharse a New Haven; un poco preocupada por lo que pasaba con su hermana y un poco desilusionada por la reacción de Rachel después del beso.

Qué debía hacer ahora? Llamarle? Pedirle que se vean antes de marcharse a New Haven? O simplemente dejar pasar los días hasta que el destino se encargara de volver a cruzar sus caminos? Y si eso no pasaba? Si no volvía a ver a Rachel?… el sonido de su móvil anunciando la llegada de un nuevo mensaje captó su atención. Estiró su brazo para alcanzar el celular en el buró a su lado y sonrió apenas leyó a quien correspondía el mensaje. Que la morena le respondiera significaba que no estaba tan molesta como para no volver a hablar con ella.

'En casa, sana y salva… dulces sueños para ti también pretty blonde ;)

Quinn volvió a leer el mensaje sin creerse que Rachel se refiriera a ella como pretty blonde y que además agregara un guiño al mismo. La morena no podía estar molesta con ella si le ponía apodos bonitos, cierto?

Un poco más tranquilas, tanto Quinn como Rachel finalmente cayeron rendidas en los brazos de Morfeo pero sin que esa sonrisa boba abandonara los labios de ninguna.

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Britt se removía inquita sobre su cama. Eran ya las dos horas con veinte minutos del domingo y no lograba conciliar el sueño. Su segunda noche de insomnio. Ni siquiera la sesión de besos, arrumacos y sexo con su prometido la habían agotado ni física ni emocionalmente para conseguir el propósito de dormir.

Desde unos minutos antes de entrar al escenario para su presentación, la imagen de Santana no abandonaba su cabeza y lo que era peor para ella, tampoco abandonaba su corazón.

Britt no quería tener que recurrir nuevamente a las pastillas de Triazolam para lograr dormir unas cuantas horas; así que se levantado de la cama y antes de cerrar la puerta de su habitación dirigió una mirada rápida a su prometido quien dormía plácidamente. En la pequeña cocina se sirvió un vaso con agua y lo llevo consigo hacia otra habitación en el lado opuesto del departamento.

Tras quedarse sola en la cuidad y cuando finalmente decidió mudarse, lo hizo a un departamento con dos habitaciones y un enorme salón; dividió el salón de modo que pudo instalar una pequeña cocina abierta y en la segunda habitación monto su gimnasio personal que no era más que su área de entrenamiento de Kickboxing.

Ese había sido su mecanismo de supervivencia. Después de regresar de Lima sin respuestas ni noticias sobre Santana; lo primero que hizo Britt fue inscribirse a clases de Kickboxing, algunos de sus amigos de Juilliard se lo habían recomendado para des-estresarse.

Cuando Britt comenzó a tomar clases en el Kickboxing NYC no imaginó que encontraría un método de liberación por toda la rabia y frustración que había acumulado en esos diez meses de depresión; mucho menos que alguien despertaría en ella la ilusión de volver a enamorarse.

Samuel Evans, su instructor de Kickboxing se enamoró de la rubia prácticamente desde el momento en que tuvo que enseñarle cómo utilizar el equipo para las prácticas; así fue como logró acercarse a ella. En cada clase le ayudaba con el equipo de protección y poco a poco las conversaciones dejaron de ser sobre los ejercicios para empezar con los temas personales. Al chico le tomó un mes ofrecerse para acompañar a Britt en su camino al Broadway Dance Center después del entrenamiento y dos semanas más invitarla a tomar un café.

Poco a poco, conforme Britt se lo permitía fue integrándose en su vida. En menos de un mes se había convertido en el mejor amigo de la rubia. Al siguiente mes comenzaron a salir como novios; Sam siempre la trataba con respeto, caballerosidad y siempre al pendiente de lo que ella necesitara.

El mismo día que había ingresado a clases de Kickboxing pero un año después, durante una caminata por Central Park, Britt presenció la actuación de un mimo como declaración amorosa de Sam pidiéndole le otorgara el honor y privilegio de pasar el resto de sus días a su lado.

La rubia había continuado con su vida después de muchos meses de sufrimiento y después de muchos meses esforzándose para creer en el amor sincero que le ofrecía Sam. Dentro de sus planes próximos estaba graduarse en Juilliard y después de la graduación, preparar su boda para diciembre del mismo año; no que Santana y Quinn aparecieran nuevamente e instalaran un enorme signo de interrogación en su cabeza y corazón.

Britt llevaba treinta minutos en su gimnasio, los últimos diez siendo observada sin ser consciente por su novio mientras le daba a Bob (así llamaba Britt a su muñeco de golpeo).

- Todo bien cariño?… Britt giró la cabeza para descubrir a su prometido en el marco de la puerta… Sam se acercó a la rubia para quedar frente a ella… qué sucede?

- Nada, sólo no podía dormir. Vine para acá porque no quería molestarte… la rubia se alejó un poco del chico para alcanzar el vaso con agua y beber un poco.

- Tú nunca me molestas cielo… miró a Britt que volvía a posicionarse frente a Bob para comenzar una nueva tanda de golpeo… segura que esta todo bien?… le preguntó tras ver la intensidad con la que la rubia golpeaba a Bob

- Si, de verdad. Ve a la cama, en un rato estoy contigo vale?… contestó la rubia pero sin apartar la vista del muñeco.

- Ok… tomó del antebrazo a Britt para llamar su atención… pero no creas que no me doy cuenta de que algo te sucede… busco la mirada de la rubia antes de continuar con su discurso… lo sé porque te conozco, y desde el recital has estado más distraída que de costumbre… solo quiero recordarte que puedes hablar conmigo de lo que sea. Si hay algo que te preocupa, lo resolveremos juntos ok?… Britt solo asintió con la cabeza. Sam se retiró de la habitación para volver a la cama y esperar por la rubia allí.

Así eran las cosas con Sam; el chico buscaba siempre compartir las cosas con ella y tomar las decisiones en conjunto. Si por él fuera, se habrían mudado juntos desde el tercer mes de noviazgo y así se lo hizo saber a la rubia, pero Britt siempre supo establecer su propio ritmo en la relación, cualquiera diría que era demasiado reservada con Sam, tal vez ni siquiera habría comenzado una relación con él si no se hubiera convertido en su mejor amigo antes.

Y aunque no le revelaba mucho de su pasado amoroso, sí le había comentado de dos amigas que llegaron con ella a New York y después se mudaron a Londres sin que volviera a saber de ellas. Si las palabras de Quinn eran ciertas y había una razón de peso que las llevó a marcharse; entonces deberían poder responder todas sus preguntas, así ella podría tomar la decisión de dejarlas regresar a su vida o pedirles que se alejen definitivamente.

Sam era la única persona en toda New York en quien podía confiar plenamente. Era su mejor amigo y ella necesitaba el consejo de su mejor amigo. Tal vez había llegado el momento de contarle la verdad a Sam.

Britt volvió a su habitación y encontró a su prometido en la cama leyendo una revista de deportes. Se sentó a su lado antes de hablarle.

- Sam?… si hay algo que quiero contarte

- Si?… el chico dejó la revista en el suelo para darle toda la atención a su prometida

- La chica con la que hablaba cuando llegaste a la clase… Sam asintió con la cabeza para motivar a la rubia que siguiera hablando… es Quinn… el chico espejeo la postura de indio que Britt tomaba sobre la cama. No recordaba a ninguna Quinn entre sus amigas, como tampoco recordaba haber visto a la chica antes por lo que espero a que la rubia continuara hablando… Quinn es una de las chicas que vivió conmigo aquí y luego se fue a Londres

- Ha vuelto?… preguntó para ayudar a Britt con la conversación. Repentinamente la rubia ya no estaba muy convencida de contarle los detalles a su prometido.

- Algo así… negó con la cabeza… quiere volver a ser mi amiga…

- Pero eso es bueno no? Recuerdo que me dijiste que era como la hermana que siempre quisiste. Ella y la otra chica siempre fueron muy importantes para ti no?…

- Santana!… la otra chica es Santana

- Y ella también esta aquí?… la rubia afirmó con la cabeza… también hablaste con ella?… ahora la rubia negaba con la cabeza para responder a la pregunta de su prometido

- Ella no se acercará hasta que yo… tome una decisión

- Y qué decisión es esa?… preguntó tratando de conocer más detalles

- Pues eso Sam… Que quieren ser parte de mi vida otra vez… la rubia se veía y escuchaba un poco impaciente

- Y tú no quieres eso?

- No lo sé!… Britt levantó y agitó las manos en claro síntoma de frustración. Quería respuestas, no que le hicieran más preguntas

- Susy cariño, te pregunto porque quiero entender lo que me estas contando. Me dices las cosas a medias y así no puedo ayudarte

- Ellas me abandonaron cuando se fueron a Londres y eso me hizo mucho daño… Quinn dice que existe una razón de peso del porqué se marcharon, pero no creo que tenga caso escucharla…

- Por qué no?… para Sam todo tenía una explicación. Era mejor escuchar y luego decidir que tomar decisiones sin conocer todo el contexto de la situación… yo creo que deberías escucharla

- Yo no quiero que vuelvan a lastimarme… no quiero que vuelvan a abandonarme!… no lo soportaría… Britt agachó la cabeza y la mirada hacia la cama

- Y porque tendrían que hacerlo ahora?… Sam le levantó la barbilla para mirarla a los ojos… Cariño si han venido a buscarte es porque les importas. Si quieren darte explicaciones es porque creen que es importante y deberías saberlas. Y si no se acercarán hasta que tomes una decisión es porque te respetan y aceptarán lo que tú decidas.

- Entonces? Crees que debería hablar con ellas?… Sam asintió con la cabeza

- Es obvio que el tema te esta afectando. Si conoces la verdad podrás decidir sin ningún remordimiento. Si aceptas que vuelvan a formar parte de tu vida, lo harás convencida de que lo merecen y si las razones no te parecen adecuadas, entonces sabrás que no las quieres a tu lado… el chico abrazo a Britt tratando de infundirle confianza y trasmitiéndole toda la tranquilidad y seguridad que pudiera necesitar.

- Sam?… la rubia mantuvo el abrazo con su prometido… Santana y yo… estuvimos juntas… se aferró más al chico para evitar que éste rompiera el abrazo

- Te refieres a que… se apresuró a responder. Ya no podía dejar pasar más tiempo. No podía seguir ocultándole ese detalle a su prometido.

- Fuimos novias… Britt escondió su rostro en el cuello de su prometido cual niña pequeña que no quería ser reprendida

Sam pensó en obligarla a mirarlo antes de preguntarle la duda que repentinamente se instaló en sus pensamientos tras escuchar la confesión de la rubia, pero sabía que Britt no funcionaba bajo presión. Cuando la presionaba más de lo debido, la rubia reaccionaba alejándose un par de días sin aceptar sus llamadas o responder sus mensajes para luego aparecer como si nada sin tocar el tema.

- Aun quieres casarte conmigo?… se atrevió a preguntar porque sintió la necesidad de que su prometida se lo confirmara.

Dos segundos tuvo que esperar Sam para obtener la respuesta de la rubia, y ésta no llego con palabras. El chico apenas percibió el tímido asentimiento de cabeza de Britt en su cuello y eso le basto. Se aferró a ese movimiento para continuar soñando con su vida perfecta. No era la primera vez que reparaba en el titubeo de la rubia.

Después que Britt aceptara su propuesta de matrimonio, la llevo a cenar a un elegante restaurante cerca de Central Park para celebrar. Sam todo emocionado hablaba de sus planes de organizar la boda en los Jardines Conservatorios del parque, de los cientos de personas que estarían presentes, de los músicos, de los centenares de rosas blancas que adornarían el lugar y de todos los detalles que se consideran para organizar una boda.

Pero mientras el chico hablaba, Britt lo único que tenía en mente era la cantidad de veces que soñó con el mismo día pero con Santana. En más de una ocasión Santana le había dicho que se casarían apenas se graduaran de la universidad, regresarían a Lima para montar su consultorio y la academia de baile de la rubia, vivirían en una casa de dos plantas con enorme jardín y piscina a petición de Britt, igual que la casa de sus padres le decía; y cuando hablaban de los hijos que tendrían, Santana era partidaria de tener uno mientras que la rubia prefería tres, Britt siempre terminaba convenciendo a Santana de eso. La rubia quería casarse en el Jardín de la casa de sus padres en Lima, frente a toda su familia, sus amigos y por supuesto, con Santana. Britt había soñado con ese día mucho antes que iniciara su relación con la latina. Jamás se imaginó casarse con alguien más que no fuera su latina sexy.

Y Sam vio ese pequeño titubeo en la rubia esa noche, tal como se percataba ahora mientras mantenía el abrazo. La abrazó con fuerza, como si quisiera atraparla en sus brazos para siempre. Después de unos segundos, rompió el abrazo para besarla dulcemente en los labios. No necesitaron más palabras. Él no quería divagar entre las dudas de la rubia y Britt solo quería seguir sintiendo la protección que los brazos de Sam siempre le ofrecían.

Un par de besos más igual de dulces le dio Sam antes de recostarla sobre el colchón para acurrucarse a su lado y finalmente quedar dormidos.

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Quinn y Santana salían del Hotel Sheraton Tribeca de New York con destino al 475 de la Calle Stevenson en New Haven Connecticut; dos horas le separaban de ver a su pequeña.

La rubia se había despertado poco antes de las ocho de la mañana ese día, tomo una ducha y después despertó a Santana, mientras ésta se duchaba, llamó a Chris para pedirle se reuniera con ella en New Haven lo antes posible; cuando estuvieron listas bajaron al lobby del hotel para solicitar la cancelación de la reserva de la Suite y su respectiva cuenta mientras esperaban desayunando en el restaurante del hotel.

Salieron del hotel casi a las diez con treinta minutos, a Quinn no le importaba tener que manejar ella todo el camino por la herida que Santana llevaba en la palma de la mano izquierda, y aunque al final resultaría un poco cansado debido al retraso por las obras en la autopista, el viaje terminó siendo beneficioso porque la rubia aprovechó el tiempo para hablar un poco con su amiga sobre todo lo que había sucedido la noche anterior.

Y mientras Santana soportaba la pequeña terapia psicológica de la rubia por su repentina afición al alcohol. Rachel estaba en el pasillo del cuarto piso de un edificio, parada frente la puerta del departamento de Britt pensando en lo que le diría en caso de que la bailarina le reclamara por su aparición en la academia de baile acompañada de Quinn.

Del otro lado de la misma puerta, en el interior del departamento, Britt y Sam veían un juego de hockey por televisión; en realidad Sam veía el juego, la rubia pensaba en su futuro encuentro con Quinn, porque ya lo había decidido. Britt escucharía lo que Quinn tuviera que decirle y ya estaba prácticamente convencida de aceptarla de nuevo en su vida; la quería, era su hermana, estaba feliz por tenerla de vuelta con ella.

Con Santana las cosas eran diferentes, no estaba segura de poder perdonarla del todo y aunque lo hiciera, tampoco creía que pudieran mantener una estrecha amistad… demasiada historia entre ellas para ser ignorada… y otra vez, volvió a ella el recuerdo de haberle dedicado a su chica su primer baile como bailarina profesional; porque podrían no estar juntas nunca más, pero sabía que el corazón de Santana le pertenecía como el suyo a ella… sería intentar contener demasiado amor pensaba cuando dos golpes en la puerta captaron su atención.

Apenas descubrió a Rachel detrás de la puerta, tiró de ella para llevarla a su habitación. Si Rachel tenía contacto con Quinn y la había llevado con ella sin consultarle antes, ahora era el turno de la morena para devolverle el favor.

La reacción de Britt tomó por sorpresa a Rachel que mientras era arrastrada por la rubia, logró soltar un hola Sam cuando pasaban por la sala. Confundida y a trompicones llegó con los vasos de café a salvo a la habitación. No estaba convencida si Britt prefería regañarle en privado o si había olvidado por completo el tema por lo que prefirió ofrecerle un vaso y esperar a que fuera la rubia quien hablara. Tras cerrar la puerta de la habitación después de que ingresara la morena, Britt camina dentro de un lado a otro sin saber cómo comenzar a hablar. Y cuando finalmente lo hizo, Rachel se confundió todavía más.

- Tú me vas a ayudar, la traerás aquí… no espera. Sam esta aquí. Entonces a la academia, si mejor a la academia… mmm, pero hoy es domingo. No tenemos clase en domingo… Rachel veía a la rubia caminar por cualquier parte de la habitación, más hablando para sí misma que con ella… tendremos que esperar a mañana, pero no podré esperar hasta mañana… mmm, ya sé. Me llevarás a su casa. Sabes dónde vive?… pero seguro San estará con ella. No puedo hablar con San, no todavía. Entonces la citarás en un café o algo así… la morena tomó los hombros de Britt para detener su recorrido, buscó su mirada para obligarla a centrarse en ella.

- B… respira… Rachel respiro hondo para ejemplificarle a la rubia cómo debía hacerlo... una vez más y Britt parecía recuperar la calma

- Desde cuando conoces a Quinn?… preguntó la rubia con tono áspero… Rachel respiro profundo una vez más, esta vez para tranquilizarse ella. Éste era más o menos la reacción que esperaba de Britt.

- La conocí en el recital. Estaba con Jennifer Lawrence… la rubia frunció su ceño. Que hacía con Jennifer Lawrence?... no sabías?… Britt negó con la cabeza… creo que son amigas

- Amigas?… la rubia no salía de su asombro. Desconocía por completo lo que Quinn y Santana hubieran hecho con su vida en esos dos años. Que tantas cosas habían cambiado?

- Bueno, creo que en realidad es amiga del novio. Van a estrenar una película juntos y también estuvieron en una serie… la morena fue interrumpida por Britt

- Van a estrenar una película?… entonces Quinn es actriz, pensó Britt… Y tú como sabes eso?

- Internet… todo esta en internet B… solo tienes que poner Quinn Fabray en Google y listo. Sabrás todo de ella… lo primero que llego a la mente de la rubia después de las palabras de Rachel fue la imagen de su pequeña sobrina

Aún cuando Quinn y Santana se marcharan del país, ella mantuvo contacto con Shelby y la pequeña. Normalmente pasaba con ellas un fin de semana después de año nuevo y en el cumpleaños de Beth. Era la única de las tres que no se había perdido ningún cumpleaños de la princesa.

Britt le llevaba regalos a la pequeña a nombre de Quinn y también le hablaba de ella. Aunque no supiera mucho de su amiga, sabía que amaba a su hija más que a nada en el mundo y ella no permitiría que Shelby y Beth lo olvidaran. Por supuesto Quinn no tenía idea de ello y Britt se aseguró que así fuera pidiéndole a Shelby y Noah total discreción.

- Todo?… dejó escapar en un hilo de voz. No podía creer que Quinn llegara a revelar su secreto mejor guardado.

- Mmm… bueno, todo lo que ha hecho en los últimos años, como comerciales, series, películas, entrevistas. También algunos rumores sobre con quien sale… Rachel recordó su noche de investigación y recordó también que no fue de su agrado ver todas las fotos de la rubia acompañada de alguien más… cosas sin importancia… dijo negando con la cabeza

- Cosas sin importancia?… la rubia repitió para sí misma. Una hija definitivamente era algo importante.

- Si. Es que no dice mucho en las entrevistas, por lo que he visto es muy reservada con su vida privada.

Si lo era; cualquiera que descubriera los secretos de la vida de Quinn pensaría que se avergonzaba de su pasado o las decisiones que había tomado siendo adolescente; pero Britt sabía muy bien que en realidad eran temas jamás superados, sobre todo Beth, desprenderse de su hija sería lo más doloroso que Quinn tendría que hacer en su vida. Britt lo sabía, le toco consolarla, le toco vivir de cerca su etapa más autodestructiva. Esa era la verdadera razón de su silencio. Dolía demasiado.

- Rach, necesito que me lleves con ella. Necesito hablar con Quinn.

- Quieres hablar con ella? Eso quiere decir que volverán a ser amigas?… preguntó Rachel interesada. Si Quinn mantenía contacto con Britt era muy probable que la viera a menudo

- Tu sabes lo que paso?… dudaba que Quinn le contara pero quería saber cuál era el alcance de su relación con la otra rubia

- Sólo que cuando se marcharon a Londres ustedes se separaron y ahora quieren arreglarlo. Eso fue lo que me dijo Quinn. Y creo que en verdad quiere que las tres vuelvan a ser amigas, hermanas como ella dice.

- Bueno, yo no estoy segura de eso. Lo único que puedo hacer por ahora es hablar con Quinn… ya después veremos… me estoy volviendo loca de tanto pensarlo… se dejó caer sobre la cama. Rachel se sentó a su lado y con voz suave le habló.

- B?, ellas tampoco la están pasando bien… sobre todo Santana

- Santana?… la rubia apoyándose con los codos sobre el colchón miró a Rachel

- Sí, anoche Quinn y yo la tuvimos que sacar a rastras de un pub. Luego se volvió loca en el auto, primero se puso a gritar cual poseída y después se echó a llorar. Creo que algo pasó en la habitación también…

- Pero esta bien?… Britt interrumpió a la morena, aunque quisiera parecer indiferente en relación a Santana, jamás dejaría de preocuparse por ella.

- No lo sé, no me quede a averiguarlo… pero sí sé que no quiere estar aquí… Santana quiere volver a Londres cuanto antes. Así que si piensas hablar con ellas tendrá que ser pronto… pero Britt ya no la escuchaba; en su cabeza se habían anclado las palabras de Rachel y ella necesitaba saber que Santana estaba bien.

- Tengo que saber cómo esta. Rach, háblale a Quinn y pregúntale cómo esta Santana!… por favor?

- No puedo… que le diría? Hola Quinn sólo llamo para saber cómo sigue Santana. Por supuesto que no llamaría, no después de haber salido huyendo tras el beso. Necesitaba pensarlo unos días.

- Porque no? No tienes su número? Te doy su número!

- Si tengo su número B, pero no puedo hablarle… cosas mías. No te compliques. Además, seguro que a esta hora ya están en New Haven

- En New Haven?… Claro! Han ido al cumpleaños de Beth!… los ojos de la rubia brillaron llenos de ilusión. Quinn finalmente volvería a la vida de Beth. No podía hacer menos que alegrarse por su amiga y por su sobrina… Rachel nos vamos a New Haven!… decidida le dijo a la morena. No se perdería por nada ese reencuentro. Quinn, Beth y Noah juntos como una familia, como siempre debió ser… Dios! Noah se volverá loco de felicidad!… de un rápido impulso logró quedar de rodillas sobre el colchón de la cama mientras daba pequeños aplausos con sus palmas.

- Eh? Y yo que voy a hacer en New Haven?… soltó Rachel en automático, mientras una palabra se instalaba en su cabeza. Noah.

- Acompañarme, como acompañaste a Quinn a verme… me lo debes Rachel… dijo apuntando hacia ella con su dedo índice

Y Rachel no pudo negarse; primero porque se lo debía tal como decía Britt, segundo porque la rubia la miraba de manera tan intimidante que prefería no contrariarla; y la razón más importante, porque moría de ganas por volver a ver a Quinn, moría de ganas por perderse en esa mirada avellana o verde aceituna, moría de ganas por sentir la suavidad del roce de su piel, y por supuesto, moría de ganas por volver a saborear sus labios.

- Y cuando se supone que iremos?

- El viernes, como al medio día. Pasaremos el fin de semana allí… Ah, y debes comprar un regalo porque es cumpleaños de Beth!… la morena la miro confundida… que? Es su cumpleaños! Tienes que llevarle un regalo… No te preocupes, yo te ayudaré a elegirlo. Conozco muy bien los gustos de la princesa… Rachel estaba perdiendo la razón. Cada vez había más preguntas y menos respuestas. Quién era esa princesa? Y porque el dichoso Noah se volverá loco de felicidad? Quinn viajaría a New Haven para estar con Noah?

- B?… quien es Noah?… la rubia se volvió hacia Rachel… Hay fotos suyas con él y ella ha dicho que tiene una historia con Noah… y cómo lo has mencionado… Rachel se encogió de hombros…

- Pues Quinn y Noah siempre han estado juntos… por lo menos hasta que nos mudamos aquí. Es su primer novio y podría decir que ha sido el único amor en la vida de Quinn.

Sí. Definitivamente Quinn había viajado a New Haven para estar con Noah; eso es lo que pensaba Rachel tras escuchar las palabras de Britt. Un pensamiento que la acompañaría toda la semana para tal vez confirmarlo cuando los viera juntos.

Ya no tenía deseos ni de viajar a New Haven, ni de conocer a la 'princesa', ni de ver a Noah, mucho menos de ver a Quinn. Cómo se atrevía a besarla si su novio ya la esperaba en New Haven? Quinn pretendía jugar con ella?… Rachel sacudió su cabeza como si con ello se librase de esos pensamientos. Debía haber una explicación. Iría a New Haven sólo para exigirle a Quinn una explicación.

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Dos horas manejando y apenas llevaban dos tercios del camino.

- Malditas obras!… Quinn maldecía porque estaba desesperada… desesperada por llegar a New Haven, desesperada por ver a su pequeña, desesperada por tener en sus brazos a su hija… debimos tomar la interestatal 95, ya habríamos llegado

- Si, pero no imaginamos que estarían realizando obras en la carretera… Santana miró a su amiga. La vió tan desesperada, nerviosa, ansiosa que pensó que en cualquier momento se bajaría del auto para discutir con los pobres trabajadores que bloqueaban el paso… puedo manejar yo el resto del camino, si quieres

- No San!, no puedes manejar así. Tienes que cuidarte!

- No me duele Q, además al paso que vamos tampoco es que la vaya a utilizar… si sigues así terminarás destruyendo el volante

Quinn soltó el volante al darse cuenta de la fuerza que imprimía sobre él. Estaban paradas!, ni siquiera debía sostenerlo porque había apagado el auto y ella lo estaba estrangulando. La rubia liberó el aire de sus pulmones lentamente

- Yo… solo quiero llegar… Quiero abrazarla San!… Dios! No te haces una idea de las veces que he soñado con ese momento… la rubia echó la cabeza para atrás y cerró los ojos. Santana alcanzó a ver una lágrima correr por la mejilla de su amiga.

- Todo saldrá bien Q… tomo su mano entre las suyas antes de continuar. Quinn abrió los ojos y se encontró con la sonrisa y mirada de la latina… ustedes tienen una conexión especial, no sé si son los genes o las millones de veces que le cantaste durante el embarazo… es tu hija y eso nada lo va a cambiar

- Pero no me ha visto en más de tres años San… la última vez que me vio era una bebe, seguro no me recuerda…

- Claro que te recuerda!… la interrumpió… además Puck le ha hablado de ti todo el tiempo…

- No es lo mismo… Y si Puck solo me ha dado por mi lado y en realidad ella no me quiere… Quinn negó con la cabeza

- Hey!… Santana tomó su barbilla con su mano derecha para obligarla a verla… no te hagas esto Q, no te castigues más. Ya has sufrido suficiente por estar lejos de ella. Ya todo quedo atrás. Ahora es momento de que estén juntas y se disfruten, ambas… Santana tomó su móvil y busco en él la foto que les había tomado en el primer cumpleaños de la pequeña, la misma foto que le enseñó después de descubrir su enfermedad; aquella foto donde madre e hija sonreían mientras se miraban a los ojos consiguiendo así que el tiempo se detuviera a su alrededor. Le mostro la foto en la pantalla del móvil… Beth te quiere Quinn, es imposible que no lo haga. Eres su madre, cualquiera que las vea juntas se dará cuenta… ella lo sabe Q. Beth sabe que eres su madre… lo sabe desde siempre, y te ha amado desde siempre… Santana tiro de ella para abrazarla… todo saldrá bien rubia, ya veraz!… Quinn recibió el abrazo de su amiga agradeciendo que Santana le otorgara esa seguridad que le faltaba en ese momento.

Rompieron el abrazo tras unos segundos y al hacerlo, Quinn afirmó con la cabeza mientras repetía las palabras que su amiga le había dicho

- Todo saldrá bien… susurró Quinn para convencerse

Los minutos pasaban, y mientras las chicas avanzaban a vuelta de rueda, otro tema salía a relucir dentro del auto… Fue preguntarle cómo le había ido en su cita con Rachel para que una sonrisa boba se instalara en los labios de la rubia.

Quinn le conto a Santana con lujo de detalles cada momento vivido con Rachel. Cómo se conocieron la noche del recital, lo paz que sintió al encontrarse con su mirada chocolate, como los nervios se apoderaron de ella cuando los minutos pasaban mientras la esperaba en el café, cómo todo desapareció cuando Rachel le sonrió detrás del ventanal, el deseo enorme que sintió de abrazarla cuando la tuvo frente a ella, la gracia de verla celosa por los fans que estaban en el café, lo hermosa que Rachel se veía ruborizada, o lo fácil que la morena conseguía ruborizarla a ella, lo fácil que se le hacía sonreía a su lado.

Por supuesto, no le contó de su encuentro con Britt, prefería hacerlo cuando hubiera algo más definido con la bailarina; no quería ilusionar a Santana, si Britt decidía no darles otra oportunidad aún después de escuchar la verdad, Santana no lo soportaría. Por eso mismo, su relato dio un brinco al momento de la despedida después de la cena la noche anterior, al momento en que despertó su deseo por saborear los labios carnosos de Rachel Berry, al momento del beso…

- Fue el mejor beso de mi vida San!… y ni siquiera fue un beso, beso… solo fue una presión de labios que duró menos de un segundo creo, pero todo lo que ese beso me hizo sentir… Dios! fue como si algo despertara dentro de mí… fue… fue mágico… ni cuando Noah y yo, ya sabes… concebimos a Beth, ni siquiera entonces sentí algo parecido… lo recuerdo y es como si lo estuviera viviendo otra vez, todos los sentimientos, todas las sensaciones… es increíble el efecto que Rach tiene sobre mí, lo fácil que consigue echar abajo mis muros con solo una mirada, y más increíble aún que no sienta temor por sentir así de vulnerable frente a ella… y sabes que es lo mejor?… que quiero repetirlo, muchas, muchas, muchas veces más!…

Santana solo miraba hablar a su amiga. Las sonrisas en los labios de la rubia iban y venían a cada segundo, con cada palabra. Pasaban de ser tímidas a ampliarse por todo su rostro mientras recordaba. Y sus ojos, los verde aceituna habían recuperado su brillo y se mostraban cada vez más resplandecientes. Sus gestos, sus expresiones, los movimientos de sus manos, como se removía en el asiento del auto. Hacía tanto que no la veía así de emocionada. Esas eran las expresiones naturales en Quinn Fabray antes de que la vida se ensañara con ella. Emociones que solo Beth lograba en ella.

- Sólo tómalo con calma vale?…

- Imposible que lo tome con calma San!, no te das cuenta?… es como si la vida me estuviera recompensado por todo lo que he pasado… es como si finalmente todo se acomodara para que yo pueda ser feliz. Tú graduada, disfruto mí trabajo, el alta médica, tener a Beth en mi vida… y ahora Rachel…

- Lo único que digo es que nos centremos en la princesa estos días. Debemos idear una campaña por si la prensa la descubre

- Lo sé, le he pedido a Chris que nos reunamos todos. Tú, Shelby, Noah, Chris, yo…

- Que vas a hacer?… la rubia la miro confundida. Ella acababa de decirlo, tenía que planear una campaña para Beth… me refiero a… con todo este asunto de Rachel… qué vas a hacer con Noah?…


" Tú haces que la ilusión vuelva a nacer. Tú. Sólo tú haces que mi mundo siga en pie con solo mirarme "… Anónimo

Hey chicos, he vuelto!... disculpen la demora, tuvimos fiesta en casa y organizarla de última hora ha sido de locos; además, gracias a Dios empiezo a trabajar, lo que me dejará menos tiempo para escribir, pero si me tienen paciencia les prometo actualizar tanto como me sea posible y por supuesto no abandonar la historia... aprovecho para hacer unas aclaraciones.

Esta historia es lo que conocemos como Universo Alternativo, sólo Quinn, Santana, Brittany y Puck se conocen de la secundaria. Aun no tengo claro si aparecerán todos los personajes de Glee, algunos sí pero sus historias no se cruzan en la secundaria sino en situaciones diferentes que ya iran descubriendo.

Espero que me sigan acompañando en esta mi primera aventura como escritora... Cuídense, disfruten del día... y gracias x los comentarios que seguro dejarán. Besos y abrazos ;) 3