holo.

lo se, soy una mala persona, no contesto rewievs, no actualizo rapido, y ahora... solo voy a actualizar los martes... ¡tengo una escusa! estube teniendo muchas cosas que hacer y no me da tiempo para terminar los capitulos, por eso los voy a subir los martes.

gracias por sus lindos rewies :D me emocionan, les prometo responderlos abajo.


habían pasado Cinco horas donde Eren y Levi habían corrido con Hanji a cuestas hasta el hospital más cercano, donde pasaron por todos los estados emocionales, donde les habían dicho mil y una veces que Hanji no lo lograría, solo para amortiguar el golpe en caso de que falleciera.

Y allí estaba ella, ya totalmente despierta y con una cara de aburrimiento que sobrepasaba los limites, sentada en una de las camillas de hospital, apoyaba su cabeza en la palma de la mano. Se sentía como una niña que había cometido una travesura y ahora era regañada por su correcto padre. Irvin, por su parte, se paraba derecho y le recitaba las cientos de razones que justificaban que lo que había hecho estaba mal.

1) Atentar contra su vida era algo que estaba mal visto.

2) Ponía en peligro a sus compañeros.

3) La necesitaban para proseguir con las expediciones de los titanes.

4) La necesitaban para proseguir con el "caso Levi".

5) No tenían el presupuesto suficiente para pagar un hospital tan caro.

6) Bla Bla Bla etc.

Hanji cambio de posición para acabar acostada en la inmensa cama. Ya le dolían los oídos de escuchar tanto parloteo por parte de su compañero. Se tapó la cara con una almohada y fingió quedarse dormida, nadie entendería jamás la situación por la que estaba pasando. Apretó aún más fuerte la almohada contra su rostro e intento reprimir las lágrimas, se daba asco, le daba asco lo que le había hecho a su cuerpo. Miro con pena las cicatrices en sus brazos, ¿de verdad había sido ella? ¿Cómo fue capaz cometer tal acto de cobardía? Esos cortes solo le recordaban lo débil que era en realidad.

Irvin suspiro cansado, el no sería capaz de sacarle a Hanji la información necesaria. Relajo su expresión tosca y ruda, para cambiarla por una más relajada. Descruzo los brazos y le hablo, no desde el lugar de su superior, no desde un lugar profesional, simplemente le hablo como un amigo.

-sé que no me quieres contar lo que te hicieron…-

-nadie me hizo nada Irvin, puedes estar tranquilo-

Irvin había salido de su casa a las tres de la mañana, había salido medio cambiado y con la almohada aun pegada a la cara, no había prestado mucha atención al informe de situación que Rivaille le había pasado por teléfono. Lo único que quería era terminar con ese problema y volver a su mullidita cama junto con su esposa.

-Hanji…-

-Irvin, ¿puedo pasar?-

El hombre giro su cabeza y se encontró con la menuda figura de Levi, aun en pijama y con los ojos entrecerrados del cansancio. Bostezaba cada palabra, clara evidencia de que se había quedado dormido en el pecho de Eren por tanta espera. No podía culparlo, después de todo él bebe consumía todas las energías del sargento hasta dejarlo física y mentalmente agotado.

-claro, pasa- dijo tomando lugar frente a la puerta- suerte- susurro al irse

Rivaille caminaba desganado, casi arrastrando los pies hasta la silla más cercana. Tomo lugar desparramando su cuerpo en la silla, y trato por todos los medios de mantenerse despierto para poder hablar con Zoe. La mujer lo miraba de soslayo, no odiaba a Levi ni mucho menos, pero le tenía envidia, él tenía algo que ella nunca podría conseguir.

-¿Por qué lo hiciste?-

-no es algo que te importe duende mal formado-

-Hanji, estoy cansado, tengo un parasito que como mi energía, y no estoy de humor para aguantar tus tontos insultos a estas horas-

La mujer suspiro, de pues de todo, no podría ocultar sus penas por mucho tiempo, tarde o temprano todo saldría a la luz. Se incorporó para quedar sentada nuevamente en la cama, toma la almohada que, minutos antes, estrujaba contra su rostro y la uso como osito de peluche al cual se puede abrazar. Llevo sus ojos hasta Levi, el pobre hacia un esfuerzo inhumano para mantenerse despierto.

-cómo puedes, decir… paracito- musito contra la almohada.

-¿he?-

-es tu hijo, como puedes llamarlo de ese modo-

-Hanji, sabes perfectamente que no existe tal bebe-

-¡me tienes harta! Vives negando tu situación ¿¡no entiendes que lo que te sucedió es un milagro!?-

-Hanji…-

-¡cállate! Tú no lo entiendes-

-acaso tu…- susurro bajito

-no hace falta que menciones algo que ya se sabe- abrazo nuevamente la almohada.

Levi entendía todo. Se sentía el ser más despreciable sobre esta tierra, ¿Cómo Hanji no podría odiarlo? Estaba en todo su derecho de hacerlo. Tenía toda la razón, no podía comprenderla, porque, bueno, era un hombre y para rematar estaba embarazado.

Se levantó con extremo cansancio de la silla, tambaleando por todos lados hasta llegar a la camilla en la cual su alocada compañera descansaba. No lo medito, no pensó el porqué, simplemente se paró de puntitas y rodeo con sus brazos a la mujer. Hundía su carita en las ropas de hospital y trataba de brindarle todo su apoyo a través del inocente abrazo. Hanji creía estar soñando, abrió y cerró sus ojos una u otra vez, pero aun así no se lo creía.

-yo… yo… Hanji, de verdad lo siento- soltó en un llanto el más bajito.

-L-Levi, no tienes porque-

-¡si tengo!-

La mujer lo miro con ternura, tratando en vano de no caer desmallada ente tanta ternura. Jamás negaría que su pequeño amigo no era adorable, y justamente ahora, tenerlo llorando en su hombro, pidiéndole perdón por algo que no era su culpa. Zoe devolvió el abrazo, proporcionando leves caricias en la espalda de Rivaille, ¿acaso era esa forma de actuar, culpa del embarazo? Cuando lo vio ya más tranquilo, se separó de él. Levi limpiaba sus lágrimas con las mangas del pijama, su rostro estaba rojo y sus ojitos también, aun así, Rivaille seguía defendiendo esa actitud de macho que tanto lo caracterizaba.

-y… se puede saber que fue eso-

-Hanji, quiero que… que seas la madrina de nuestro bebe-

-Levi…-

-no digo que vallamos a bautizarlo, no creo en esas estupideces de dios, pero, creo que te agradaría y yo…-

-¡OHHH! ¡Levi eres una ternura!- soltó de repente rompiendo el agradable momento que a Rivaille le había costado tanto formar.

Tomo en brazos al pequeño y lo abrazo estrujándolo contra su cuerpo. Tal vez, tener un sobrino alivianaría sus penas, después de todo, y aunque no pudiera tener hijos, amaría a ese pequeño como si fuera suyo.

.-.

Eren tenía pequeño secreto, el método perfecto para calmar los antojos de su adorable pareja: helado de frutilla. Pero algo no estaba funcionando bien, y era el hecho de que Levi había llorado…HABIA LLORADO POR UN HELADO. Eren, a pesar de su corta edad, creía que ya nada podía sorprenderlo, excepto porque Rivaille, el hombre más fuerte de la humanidad, había llegado de repente y lo había arrastrado hasta la cocina. El pobre adolecente recibió todas las maldiciones habidas y por haber, cuando el sargento advirtió que su preciado Helado, bueno, no estaba, y había sido remplazado por un horrible y agrio helado de limón.

Eren suplico, que Levi no pronunciara la palabra prohibida, esa palabra que hace que te tiemblen los huesos, que te deja en un estado de estupidez mental y te hace sufrir por el resto de tus días, esa palabra que hace que prefieras ser comido por un titán con problemas estomacales, esa palabra que empieza con A y termina con ENCIA… si, ¡la horrible y atroz ABSTINENCIA! Por la que Eren había pasado más de una vez desde que comenzó el embarazo. A Levi le había chupado un peludo y redondo huevo, pero todo cambio cuando Eren ataco.

-¡no es mi culpa que tengas esos estúpidos antojos de princesa!-Soltó encolerizado el menor.

El chico-titán se imaginó todos los castigos y torturas más morbosas, pero que Levi llorara, eso sí que ni en sus más oscuros sueños. El mayor soltó con rabia las húmedas gotas, su carita se tornó roja y un adorable puchero se instaló en sus labios. Retrocedió hacia la encimera y tomo el pote de Helado, no fue sino después de salir corriendo de la cocina y encerrarse en su cuarto cuando recordó que ese Helado no era el que le gustaba.

Allí estaba Eren, parado frente de la puerta del mayor rogando por que le abriera. Levi estaba tras él del trozo de madera escuchando las suplicas del mocoso. Algo estaba seguro, Eren debía aprender a lidiar con el Levi hormonal, o estaría en serios problemas.

-Heicho, ábrame, por favor-

-no-

-le prometo que jamás le volveré a decir princesa-

-lo acabas de decir malnacido-

El chico suspiro, era imposible lidiar con Rivaille en esas condiciones, más aun cuando se trataba de una discusión sobre el helado, que últimamente había tenido más contacto con Levi que el propio Eren. Pero como si se tratara de un ángel caído del cielo, Armin apareció por los pasillos, tal vez a su rubio amigo si le abriría. Y así fue, tomo al pequeño del brazo y le explico de manera detallada su plan, Armin no tuvo otro que asentir y tocar la puerta mientras el otro se escondía quien sabe dónde.

-s-señor, soy Armin-

La puerta se abrió lentamente, rechinando cual película de terror. Pero ni bien el sargento saco la cabeza por la puerta Eren salto de su escondite llevándose por delante a su amigo, la puerta y Levi, con una rapidez casi inhumana, saco a Armin de la habitación y cerró la puerta. Se golpeó mentalmente, el sargento le arrancaría las pelotas con una sierra, o peor aún, aria uso de la palabra prohibida.

-mocoso, voy a arrancarte los intestinos y voy a usarlos para saltar la soga…- se levantó con rapidez y corrió al baño.

Eren se deslizo en la puerta y tomo su rostro con ambas manos. Las náuseas de Levi parecían no acabar jamás, al igual que los desmayos. Se levantó con pesadez y comenzó a ordenar el desastre que ocasiono tras su "heroica" entrada. La puerta del baño de abrió, Levi estaba algo pálido y caminaba sin fuerzas, esquivo al chico, tomo el helado, se sentó en la cama y se tapó con todas las sabanas.

Eren suspiro cansado, estos definitivamente habían sido unos largos y tortuosos meses. Se sentó en la cama e intento abrazar el bulto de sabanas, mas este solo se movió haciéndose más pequeñito. El moreno frunció el ceño, iba nuevamente a lanzarse hacia el sargento, pero el ruido dela puerta lo detuvo. Con pesadez se levantó de la cama, camino hasta la puerta y giro la perilla abriéndola.

-mucho gusto, es usted Eren Yaguer ¿verdad?-

-sí, soy yo-

Una mujer de no más de 20 años se encontraba parada delante del chico, se cabello era ondulado y llegaba hasta sus hombros, sus ojos eran de un bonito color miel, y llevaba puesto un delantal blanco, Apretaba contra su pecho una libreta, y le sonreía amablemente. La mujer hizo un ademán de querer pasar, pero Eren se lo impidió.

-¿Quién es usted?-

-¡oh! Perdone mis modales, mi nombre es Emilia, soy la aprendiz de la señorita Hanji, ella personalmente me pido que viniera-

-aprendiz… ¡Hanji tiene una aprendiz!-el chico se corrió dejándola pasar.

La mujer entro increíblemente confiada, miraba con una gran sonrisa todo. le entrego a Eren una hoja con sus cualidades como doctora, y se dirigió hasta el bulto en la cama, se agacho hasta quedar a la altura y hablo con seguridad.

-mucho gusto, Rivaille-san-

-hmp-

-he venido a revisarte a ti y a tu bebe-

-lo lamento, pero no hay bebe al cual revisar-

-vamos, tú y yo sabemos que no es así, sal de ahí, tengo una paleta-

-estás loca si crees que con…-

-¿y si son dos?-

Levi abrió las cobijas y asomo su rostro, la mujer le sonreía mientras mostraba las paletitas, Salto de la cama y se las arrebato de la mano. Eren miraba la escena confundido, siguió con la mirada al sargento mientras salía de la habitación con una paleta en la boca.

-bien jugado- murmuro el pequeño mientras salía.

El chico-titán miro Levi, luego a la doctora, Luego a Levi, y finalmente a la doctora. La mujer le sonrió amablemente, cosa que esta vez a Eren le dio escalofríos, ¿acaso esa simple humana, había convencido al soldado más fuerte de la humanidad con una paleta? Se revolvió los cabellos tratando de tranquilizar sus revueltos pensamientos.

Salieron del castillo y siguieron a la doctora por el pueblo hasta un edificio increíblemente alto pintado de alto. Recorrieron los pasillos hasta llegar a una enorme sala llena de máquinas desconocidas. La mujer entro con confianza y les cedió unos lugares frente a ella.

-¿y bien? Para que estamos aquí-

-bueno, Hanji me pidió que siguiera con el cuidado de tu embarazo mientras ella esté ausente- aclaro mirando a ambos padres- y, me temo que tengo que decirles algo que no les agradara-

¡Y allí estaban otra vez! ¿Qué no sabían hacer otras cosas que darles malas noticias? Que seguía ahora, titanes vegetarianos que piden la entrada a las murallas, ¡oh por favor! El sargento miro con el ceño fruncido a la doctora, sabía que no debía confiar en ella, no importa cuántas paletas le diese.

-¿a qué se refiere con eso?-

-bueno, este embarazo no es un embarazo "normal"… a lo que me refiero, es que él bebe podría nacer con deformidades, por ejemplo, una pierna en la cara- el cuerpo del sargento tembló- un ojo en el codo, probablemente no lo acepten en la escuela y los demás niños lo golpeen, la sociedad lo tratara de monstruo y…-

Levi se levantó de repente con lágrimas en los ojos, iba a quejarse, pero las indeseadas nauseas lo atacaron y tuvo que correr el baño. La mujer miro satisfecha su trabajo y comenzó a ordenar un par de papeles revueltos en la mesa. Eren la miraba con desaprobación.

-¿Por qué hizo eso?-

-comprobaba si los síntomas del sargento estaban en su lugar, obviamente lo que dije sobre las deformaciones es mentira y Rivaille-san no lo hubiera creído si no se encontrara en esa condición, tranquilo, los cambios de humor son normales-

-como diga-

.-.

-¿Qué quieres decir con eso?- musito asustado Levi

-lamento que sea yo el que tiene que comunicártelo, pero no podemos ocultarlo más-

-no- dijo en un susurro casi inaudible- I-Irvin, no vas a dejar que… que lo maten ¿cierto?-

-no podemos hacer más nada-

-e-esto no… ¿Por qué?- sollozo abrasando su vientre


A responder:

antoinette beilschmidt: (perdón si escribo mal tu nombre T.T) si soy malvada ¡muajajajaja! yo tambien llore T.T soy una marica. Poni, no te preocupes, Irvin no va a ser malo, solo... realista. No importa si no pudiste dar rewiev, lo hiciste ahora :D aqui esta tu conti.

jazmin: me haz caído bien C: no me odies, yo te quiero TTwTT soy tan malota, la verdad es que iba a terminarlo de ese modo, pero después de dije "no, no soy tan malbadosa... ¡mentira si lo soy!" y bueno, asi quedo es cap. me alagas, yo a decir verdad no creo escrbir bien, no me gusta como lo hago, pero si a ti te gusta, no tengo nada en contra ^^

sadaku: tu tan bien me caes bien, lo de Irvin, créeme que lo pensé, tranquila, la apuesta aun no termina muajajajaja, no te preocupes por Hanji, Levi la hara sentir mejor :333 hablando del regalo, ¿soy yo, o lo malpense C:?

rossette: (espero que no te moleste que abrevie) Hanji TTOTT maldita friki que nos hace llorar a todas...

shioriorihara: malo, malo, malo eres, no se trata asi a quien se quiere ¡no!... ok, me fui del tema, o niña, mi intencion no era hacerte llorar... de hecho si lo era :3

sakuyachan17: alguien que me entiende, lloremos juntas hermana, okno. :333 denada :333 me siento la peor persona del mundo, si ustedes lloran, yo lloro . sobre los latidos... decírselos seria spolier. sobre jean, gomen, no pude agregarlo en el cap. ¡pero ya aparecera haciendo de las suyas.

rinaco-sawada: sADASFHASDJFVNHGVJ C: soy la reina del mal. Hanji es una loquilla, tranquilos, no seria capas de matarla, y mucho menos al pequeño retoño de luz (osea el bebe de Levi)

valkira1996-pd: hola mami :3 ¬¬ eres mala ¬¬ las madres no amenazan a sus hijas con una AK47 para que suban el cap...

matta ne!