El Hilo del Destino

-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.

Konnichiwa minna! ^^ Como han estado lo que lleva de esta semana? Espero que muy bien! e.e Ya se nos está yendo Enero, el tiempo en serio volando O.O Pues bien, aquí vengo nuevamente con un nuevo capi para ofrecerles: el número 10! Espero sea de su agrado, me ha encantado escribirlo n.n

Setsuna17: Me alegra que te haya gustado el capi :'3 Por supuesto, jamás abandonaría una historia n.n Muchísimas gracias por tus reviews y el apoyo en cada capi TuT

Como siempre muchísimas gracias a todos los que leen, y ya saben, un review no le hace mal a ninguno x3 Les deseo una hermosa semana, nos leeremos en la conti! ^^

-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.

Capítulo 10: Final de un día agitado

Seguía corriendo a toda la velocidad que mis piernas me permitían. La intriga de saber qué era lo que estaba ocurriendo aumentaba cada vez más en mi mente, lo que hacía que mi cabeza diera más vueltas de las que yo podía soportar: aún no salía del trance de lo que acababa de suceder con Sasuke unos minutos atrás… ¿Qué había sido todo eso? Se suponía que tendría que seguir enfadada a muerte con él. Pero era inútil, no podía evitar perdonarlo aunque fuera el más frío y desgraciado del mundo: sus brazos a mi alrededor habían hecho que me olvidara casi por completo de lo que había sucedido, y lo ocurrido luego de eso, había borrado cualquier rastro de lucidez de mi mente.

El pasillo se me hacía eterno, no recordaba que fuera tan largo. Podía escuchar los pasos apresurados de Sasuke delante de mí, que también seguía corriendo hacia la zona de la cual provino semejante estruendo. ¿Acaso alguien habría encontrado la guarida? ¿Se trataba de un ataque? Todas esas dudas emanaban de mi mente, aunque no creía que la barrera de Sasuke pudiera ser botada así como así. Con las preguntas y preocupación a flor de piel, seguí corriendo.

-.-.-.-.-.-.-.-.

La luna alumbraba el improvisado campamento de un grupo de seis shinobis que habían hecho una pausa, luego de dos días de buscar sin parar. Se encontraban en un claro, ubicado entre la inmensidad de unas altas montañas, por lo que se podría decir que estaban ubicados en una especie de valle. Las rocas se encontraban dispersas por todos lados, y un pelirrubio se encontraba sentado en la más alta de ellas, contemplando el gran cielo estrellado, con miles de preguntas que lo bombardeaban como una lluvia interminable.

El silencio era absoluto, nadie hablaba con nadie. Neji y Chouji se encontraban alrededor de la fogata que habían montado, Shikamaru estaba recostado sobre el césped con los brazos detrás de su nuca, pensando en vaya a saber qué. Las dos integrantes femeninas del equipo estaban en sus respectivas bolsas de dormir: Ten-ten se encontraba quieta, contemplando en dirección a la fogata, mientras que Ino no podía dejar de dar vueltas en el pequeño espacio de la bolsa. Sus pensamientos estaban invadidos por Sakura. ¿Dónde estaba? ¿Estaría a salvo? Aunque no lo quisiera reconocer, ella era su mejor amiga, y no había dudas de que algo extraño le había ocurrido. Conocía a la pelirrosa y sabía que jamás se alejaría tanto tiempo de su hogar si no había una razón de por medio.

-¿En dónde te has metido Sakura?- la voz de Naruto resonaba en el silencio de la noche, al parecer pensaba en voz alta.

-¡Oigan todos! ¡Acabo de ver movimiento a unos quinientos metros de aquí, creo que se trata de una emboscada!-

La voz alarmada de Neji, quien se mostraba con su Byakugan activo, sacó a todos de la gran tranquilidad en la que estaban sumidos, para ponerlos en alerta.

-¿Puedes detectar a qué nos estamos enfrentando, Neji?- preguntó Shikamaru adoptando una posición de batalla.

-No exactamente, pero se trata de dos hombres, los dos con una gran cantidad de chakra- respondió el portador del Byakugan con un tono severo- ¡Se acercan hacia aquí, están a trescientos metros!-

Todos adoptaron posiciones de batalla, pero la voz de Shikamaru captó la atención de los ninjas.

-Bien, nos dividiremos en dos grupos para acabar con ellos: Neji, Naruto y Ten-ten conformaran un equipo, Ino, Chouji y yo formaremos otro-

-¡No es la mejor idea separarnos en este momento!- masculló Naruto con enfado.

-No hablo de que cada uno tome un camino distinto tonto, hablo de luchar en este mismo claro, pero cada uno con su oponente-

-Oh, buena estrategia holgazán, dattebayo!-

-¡Basta de charlas, se encuentran a cincuenta metros!- Neji dio un salto y se unió a Naruto y a Ten-ten, quienes se habían ubicado del lado derecho del claro, mientras que el equipo de Shikamaru se encontraba en el izquierdo.

-Bien, ya saben que hacer- musitó Shikamaru con voz firme.

Ni bien terminó de decir estas palabras, dos figuras se hicieron visibles, saliendo de entre los arbustos y situándose en el medio del dichoso claro. Definitivamente se trataba de dos hombres, uno de ellos era alto y tenía una máscara en forma de espiral, que cubría todo su rostro, dejando ver solo un ojo. El otro era bastante musculoso y se caracterizaba por los rasgos de un tiburón que invadían tanto su rostro como sus manos. Llevaba una gran espada en su espalda. Ambos vestían capas negras, adornadas con nubes rojas sobre ellas.

-Akatsuki…- murmuró Chouji para sí mismo.

Los ojos de los seis shinobis que esperaban para atacar se abrieron con sorpresa. No podían creer lo que veían sus ojos. El primero en entender la razón de esa visita fue Naruto. Vienen por Kurama…

-Vaya, vaya, vaya… ¿Qué tenemos por aquí Kisame?- el hombre enmascarado fue el primero en alzar la voz.

-Hmph, al parecer nos hemos encontrado con un par de ninjas de la aldea de la hoja, por lo que veo. Y qué casualidad que encontráramos con ellos al Jinchuriki del zorro de las nueve colas- luego de decir esto en un tono irónico, una risa pequeña pero escalofriante escapó de sus labios.

Naruto no soportaba oírlos hablar de esa manera. Su enojo se apoderaba cada vez más de sí mismo, y no pudo evitar que su boca hablara sin pensar.

-Cierra tu maldita boca patán, ¡¿Qué diablos es lo que quieren?!-

Los dos Akatsuki se miraron con complicidad. Kisame saltó hacia la izquierda, quedando en posición para luchar con el equipo Ino-Shika-Cho, mientras que el hombre enmascarado se teletransportó hacia la derecha.

-¿No es eso obvio? Queremos al Jinchuriki-

La batalla por fin comenzaba. Del lado izquierdo se podía apreciar como Kisame atacaba con diversos jutsus a los tres jóvenes, mayormente jutsus de agua. Pero las tácticas y movimientos de Shikamaru, quien guiaba al equipo como siempre lo hacía, provocaba que pudieran evadirlos y protegerse con seguridad, y a su vez contraatacar de manera efectiva. Estaban ganando tiempo.

Al ver una abertura para atacar, el plan de Shikamaru entró en acción. Utilizando un jutsu de inmovilización de sombra, contuvo al Akatsuki en el mismo punto en donde se encontraba parado, dejándolo incapaz de moverse.

-Chouji, ¡ahora!-

El nombrado aumentó su tamaño descomunalmente, para luego aplastar con un simple movimiento de su pie a su enemigo. Luego de volver a su forma original, quedó parado sobre el, ahora, inconsciente Kisame. Con su parte terminada, los tres subieron a unos árboles, dirigiéndose encubiertos hacia el lado derecho, donde la batalla con el tipo de la máscara se estaría llevando a cabo.

-¡¿Qué ha sucedido aquí?!- la voz de Ino demostraba sorpresa, así como el rostro de sus demás compañeros.

La escena que se podía contemplar era impresionante: un gran cráter ahuecaba el suelo, mostrando a Naruto con sus ropas un tanto maltratadas por la batalla, y al segundo Akatsuki de rodillas en el suelo. Neji y Ten-ten se habían refugiado en una cueva. Al verlos, lno, Shikamaru y Chouji se dirigieron hacia ellos.

-¿Qué ha ocurrido chicos?- Chouji preguntaba ansiosamente, con los ojos enormes como platos.

-Naruto desató un poco del poder del zorro. Era tan intenso que tuvimos que refugiarnos aquí para no salir heridos, su chakra tomó niveles increíbles según Neji- respondió Ten-ten, quien se encontraba acurrucada al lado del Hyuga.

Neji asintió seriamente. De inmediato, él y Ten-ten se incorporaron, y salieron con los otros tres para ver como terminaría todo eso.

Mientras caminaban hacia Naruto, quien se encontraba a tan solo unos pasos del tipo de la máscara, Ino no pudo evitarlo: se acercó a Ten-ten y dándole un pequeño codazo, le murmuró al oído.

-Oye, oye, oye, sé que no es el momento pero… te veo muy pegada a Neji ¿cierto?-

El rostro de la chica se tornó rojo como un tomate.

-D-deja de hablar insensateces Ino, e-estamos en una s-situación m-muy grave, ¿co-comprendes?- su voz temblaba de la vergüenza.

-Si, como tú digas picarona- y lanzando una risita, Ino se apresuró a alcanzar a los chicos.

Al estar más cerca podían observar bien la situación de Naruto: se encontraba sosteniendo uno de sus costados con una expresión de dolor en su rostro, probablemente debido al uso del chakra de Kurama. De su labio brotaba un pequeño hilo de sangre y varios raspones marcaban su rostro. Su mirada era atemorizante: no era el mismo Naruto alegre de siempre… esos ojos reflejaban rabia y muchísimo enojo.

Caminando débilmente, terminó de acortar la distancia que había entre él y el Akatsuki de la máscara, quien seguía de rodillas, y lo tomó por la capa.

-¡Ahora me vas a contestar un par de preguntas!- la voz del pelirrubio era severa.

Sin prestar atención a sus compañeros, ató las manos del hombre y lo arrastró como pudo hacia la cueva en la que se habían refugiado Neji y Ten-ten minutos antes.

-.-.-.-.-.-.-.-.

Por fin se terminaba ese maldito pasillo. Llegué a la arena de entrenamiento y paré en seco. Mis ojos no podían creer lo que veían: muy alterado y golpeando las paredes con una rabia impresionante, se encontraba Juugo. Su rostro no era el mismo. Una mitad de su cara era la de siempre, mientras que la otra se tornaba marrón, con unas marcas negras. El ojo del lado de las marcas era negro, con un iris amarillo.

La mirada que tenía no era la del amable y calmado Juugo que yo conocía. Para nada se asemejaba a eso, parecía fuera de control, como si quisiera romper y golpear a todo lo que se le cruzara. Unas lágrimas amenazaban con salir de mis ojos, pero las contuve. No podía llorar por todo, ¿acaso era un bebé?

En la arcada del pasillo de las habitaciones se encontraban Suigetsu y Karin.

-¡Rápido Sasuke!- la voz de Suigetsu era más fuerte de lo normal.

-Cierra la boca- respondió el pelinegro con severidad en su tono y calma en su rostro. ¿Acaso no se daba cuenta de que Juugo estaba fuera de control?

Sasuke camino lenta y tranquilamente hacia donde se encontraba Juugo, quien estaba rompiendo un par de rocas que se habían desprendido del techo. Cuando se posicionó en frente de él, captó la atención del pelinaranja, quien lo miro y comenzó a correr hacia él para atacarlo. Mi corazón subió hasta mi garganta.

-¡Mangekyo Sharingan!- ante esta exclamación, los ojos de Sasuke se tornaron un carmesí intenso, con una extraña forma negra en ellos. Al ver esas pupilas, Juugo paró en seco su carrera y sin más cayó desplomado al suelo.

-¡Juugo!- no pude contenerme más y corrí hacia él. Me agaché a su lado y coloqué su cabeza sobre mis piernas, permitiéndome verle el rostro. Comprobé que seguía respirando con normalidad y que su pulso y demás signos vitales se encontraban bien, asique asumí que todo era un desmayo.

-No te alteres pelo de chicle, esto suele pasar cada tanto- bufó Karin mirándome con desinterés.

-¿A qué te refieres?- pregunté sin poder ocultar la preocupación en mi voz. Por el rabillo del ojo pude ver como Sasuke dirigía una mirada molesta hacia mi dirección y se iba hacia los dormitorios. No me importó, luego tendría tiempo para Sasuke. Ahora la prioridad era saber que le había ocurrido a Juugo.

-Que te lo explique el tiburón. Todo este alboroto me ha despertado a mitad de la noche y tengo sueño. Me largo de aquí- y sin decir más, acomodó sus gafas y se retiró hacia sus aposentos.

-Si será…- murmuré apretando un puño.

-No te preocupes demasiado Sakura, sabes cómo es Karin- rio Suigetsu.

-Sí, lo sé, pero podría tener un poco más de consideración por sus amigos- solté con furia en mi tono.

Suigetsu suspiró.

-Bien, en parte lo que dijo es cierto. Odio admitir que la zanahoria tiene razón, pero esto pasa a menudo…-

-Bien, pero ¿podrías explicarme qué ocurrió?- ya estaba impaciente, muchas vueltas para una sola explicación, shannaro!

-Verás… Juugo posee una doble personalidad. De momentos su "otro yo" despierta, apoderándose de su mente y haciéndolo hacer cosas en contra de su voluntad. Nunca recuerda nada luego de despertar, y el único capaz de detenerlo es Sasuke, como has podido ver hace un momento-

-Oh, ya veo… pobre Juugo- mi garganta tenía un nudo que reflejaba la tristeza que me daba que eso le ocurriera a el pelinaranja. Acariciaba su cabello con ternura, su rostro era muy calmado cuando dormía.

-Bien… si no te molesta Sakurita, llevaré al grandulón a su habitación. Estoy seguro de que para mañana estará de maravillas- me dijo el peliceleste con un sonrisa en su rostro y apoyando su mano en mi hombro.

-Hai- asentí y removí con cuidado la cabeza de Juugo de mi regazo.

-Oh, y no olvides que por nada del mundo debes hablar de lo que pasó a Juugo. No recordará nada, y hacerlo haría que se deprimiera, ya que estos últimos días no ha hecho más que preocuparse porque esto sucediera contigo aquí-

Luego de decirme esto Suigetsu lo cargó en su hombro, ayudado por un poco de agua que brotaba de su cuerpo. Luego giró su cabeza hacia mí y me saludó con la mano. Le devolví el gesto y sin nada más que hacer y para concluir ese interminable y agitado día, me dirigí de una vez por todas a mi habitación.

Una vez allí, me tumbé en la cama y comencé a hacer un inventario de todo lo que había sucedido en un día: fui al pueblo, casi me violan, discutí a morir con Sasuke, luego nos arreglamos, nos… besamos, y como frutilla del postre, me entero de que Juugo tiene doble personalidad… ¡Vaya día!

Cerré mis ojos y me relajé por completo, pero mi mente volvió otra vez a lo mismo de siempre.

Sasuke…