Bueno pues luego de meses sin actualizar al fin les traigo la continuación, como anuncio previo les aviso que ahora estaré actualizando más seguido, este capítulo se ubica inmediatamente después del capítulo especial 1, así que si no lo han leído o lo omitieron pues recomiendo lo lean de inmediato, sin más les deseo un feliz año nuevo.
Capítulo 8.- Secuestro, parte 1
La noche estaba en calma, hacía mucho tiempo que no había una noche así, lo cual traía un mal presentimiento al Hokage, la última vez que sintió esa calma fue durante el ataque del zorro demonio de nueve colas, hizo un discreto gesto con su mano y un ANBU apareció frente a él.
-Kakashi, ¿sientes esta extraña aura que envuelve a la aldea? -preguntó sabiendo de antemano la respuesta.
- ¿A qué cree que se deba? - cuestionó retirándose la máscara de perro que llevaba.
-No lo sé, por si acaso necesito que vigiles a nuestros invitados- pidió más que ordenar.
-Considérelo hecho- y tal como apareció se esfumó en un instante.
Se levantó de su asiento y miró con nostalgia la aldea deseando con todo su ser que el presentimiento fuese sólo una corazonada errada, pero rara vez estaban equivocadas.
En otra parte de la aldea, en una pequeña casa una niña leía su libro favorito junto a su madre, la historia de un príncipe de tiempos antiguos que fue maldecido con la inmortalidad, al terminar de leer ella comenzó a llorar pues sentía que nadie la quería, su padre había muerto por su culpa y la aldea la odiaba.
De lo que no se percataron ni la madre ni la hija fue de una oscura sombra que se deslizó al interior de la modesta vivienda y que aguardaba pacientemente el momento oportuno para realizar su movimiento.
Minutos más tarde la oportunidad se presentó, la pequeña estaba en un profundo sueño, más profundo de lo que cualquiera esperaría de una niña, su respiración era calmada pero constante, parecía como su nada pudiera interrumpir su sueño, la madre por su parte se dirigió a su habitación y comenzó a bordar en una vieja y ruidosa máquina de coser, debía terminar de arreglar los chalecos de los chunin si quería que su hija tuviera un regalo de cumpleaños esta vez.
El ruido de un cristal rompiéndose alertó a la mujer y la hizo levantarse de un salto, se dirigió hacia la recámara de su pequeña y al abrir la puerta todo rastro de aliento abandonó su ser, miró al suelo y vio un puño golpeando su estómago, cayó al suelo despojada de toda energía y miró como su niña era raptada frente a sus ojos, impotente trató de gritar, pero la conciencia la abandonaba, lo último que alcanzó a observar fue una gota de sangre, no de ella sino de su pequeña, se había lastimado en el forcejeo con el secuestrador.
A cientos de kilómetros de Konoha un joven sentado en pose de meditación abre sus ojos sobresaltado y sin previo aviso desaparece entre los árboles dejando a sus dos compañeras sin saber lo que sucedió.
En otro lado de la aldea un joven ANBU contaba a sus objetivos, debía observar a una comitiva de diplomáticos, siete eran los cuerpos en la cama, pero sólo podía detectar seis respiraciones, algo no estaba bien. Atacar o incluso acusar a un diplomático durante negociaciones pacíficas era altamente castigado por los señores feudales, debía asegurarse de que sus observaciones eran correctas.
Mordió su pulgar, hizo una serie de sellos y golpeó el piso, un pequeño y adormilado perrito apareció y lo miró.
-Kakashi ¿Qué sucede como para que me saques de la cama a estas horas? – cuestionó tallando sus ojos con pereza, despertando de inmediato al ver la mirada seria de su amo.
-Debo vigilar a estas siete personas- informó.
-Creo que se te perdió una, sólo hay seis olores, no ha habido una séptima persona al menos desde hace doce horas- con esta nueva información el ANBU validó su idea inicial, la corazonada del Hokage era acertada, como siempre.
-Pakkun, intenta rastrear a la séptima persona que estuvo aquí por favor- sin esperar una afirmación de su canino compañero Kakashi comenzó a saltar por los techos con dirección a la torre Hokage.
Un par de minutos después llegaba el ninja copia al despacho del Hokage, apenas verlo supo que su corazonada no estaba errada, los diplomáticos de la nube habían llegado con una intención distinta a firmar la paz. Ahora no sólo sería un ninja sino un escuadrón jounin quienes persiguieran al desaparecido, entre los miembros había un Inuzuka y un Hyuga, de inmediato salieron hacia los aposentos de los embajadores para iniciar con la búsqueda.
No pasó mucho tiempo antes de que el aroma los guiara hacia la pequeña casa donde encontraron a una mujer inconsciente, al reconocerla Kakashi comenzó a atar cabos, el diplomático no iba solo, llevaba consigo un rehén, o quizá ese había sido su plan desde siempre, no era la primera vez que alguien de la nube intentaba secuestrar a una persona de la aldea, y que fuera esta niña en concreto lo hacía pensar que no se trataba de una coincidencia.
Dejó al ninja médico a cargo de la mujer y salió con sus dos compañeros, Ko Hyuga y Teru Inuzuka, seguirlos fue más sencillo gracias a un pequeño pero constante rastro de sangre que había en la tierra.
Luego de seguirlos durante varias horas el rastro cesó de pronto, así como el olor de los objetivos, sin duda habían escondido sus huellas y no sería fácil encontrarlos, por fortuna tenían a un Hyuga de su lado, Ko no tuvo problemas en detectarlos un par de kilómetros más adelante, aceleraron el paso con la esperanza de darles alcance antes de que salieran del bosque, saltar entre los árboles era más eficiente que correr por la tierra.
-Raiton, rakurai- se escuchó y Teru cayó en al suelo, Shiromaru, su fiel can se detuvo junto a su amo. Mientras era rodeado por tres ninjas de la nube.
-Váyanse, yo lo cuido- dijo Shiromaru mientras intentaba proteger todos los ángulos del Inuzuka, aun cuando era un perro sabía que esa niña era más valiosa que su vida y la de su amo.
Kakashi y Ko se alejaron entre los árboles viendo como Teru se levantaba con dificultad y se colocaba en posición defensiva, ahora iban con mayor precaución sabiendo que una segunda emboscada era algo casi seguro teniendo en cuenta que los enemigos los dejaron irse. Tres kilómetros más allá encontraron, tal como esperaban, la segunda emboscada. Esta vez cuatro fueron los atacantes ahora y fue el turno de Kakashi de quedarse a pelear.
-Ko, sálvala, tu mejor que nadie debes proteger su legado- dijo antes de enfrascarse en un intercambio de jutsus, taijutsu e incluso genjutsu.
El joven Hyuga no puso queja alguna y siguió con la persecución, no se sentía digno de proteger tan gran legado, pero tampoco se imaginaba a Kakashi el del sharingan perdiendo una pelea, la simple idea resultaba ridícula.
Despejó esas ideas de su mente y se centró en la misión, no necesitaba su byakugan para verlos, era sólo cuestión de tiempo para que los alcanzara.
-Alto- gritó y supo que lo había escuchado el enemigo pues giró la cabeza y aceleró el paso, Ko hizo lo mismo, estaba al alcance de un kunai, pero no se iba a arriesgar a errar y herir a la niña en el movimiento, aceleró el paso como nunca había hecho en su vida y le dio alcance, lo golpeó en la espalda con un movimiento de puño suave lo que lo hizo desbalancearse del árbol que en ese momento pisaba. Cayó al suelo de manera descompuesta y la niña rodó de sus brazos.
-Esperaba una persecución, esperaba un grupo de búsqueda especializado- comenzó a decir el ninja mientras se levantaba riendo- pero lo último que hubiera esperado es que un Hyuga hubiera venido a buscar a esta mocosa, aun cuando causó un alboroto hace cuatro años en la mansión Hyuga.
-El alboroto que mencionas lo causó el Kyubi y no ella- respondió Ko poniéndose en pose de guardia.
-Aun no lo entiendes, no tienes oportunidad contra nosotros- dicho esto el joven Hyuga se vio rodeado de al menos una docena de ANBU de Kumogakure.
-Alto por favor- pidió la pequeña en voz baja- deténganse, por favor deténganse, no lo golpeen- pero nadie prestaba atención a su voz, finalmente sintió su cuerpo arder y gritó.
Ahora sí que había atraído la atención, una onda expansiva había sido generada con su último grito y su cuerpo empezaba a transformarse, sus ojos se tornaron rojos y sus mejillas fueron marcadas por varias líneas horizontales, simulando ser unos bestiales bigotes, sus dientes se convirtieron en colmillos y sus manos en garras. Al instante el líder secuestrador estaba en el suelo con varios huesos rotos y daños importantes en los órganos internos.
Los ANBU dejaron al maltrecho Ko y dirigieron su atención a la pequeña, sacaron varias cadenas imbuidas en elemento rayo y la rodearon con ellas, a pesar de su gran poder seguía siendo una niña y no resistiría mucho tiempo, sin embargo, el estrés al que estaba siendo sometido su pequeño cuerpo era tal que empezó a mutar, un aura malévola la envolvió y chakra rojo tomó la forma de un zorro, el pasto a sus pies empezó a arder, sin embargo no se podía liberar.
-Hinata-sama- gritó Ko con desesperación e impotencia, sólo rezaba a quien fuera que lo escuchara que no permitiera que la lastimaran.
-Rasengan- se escuchó y una explosión y una nube de polvo se levantó.
