Disclaimer: La mayoría de los personajes pertenecen a Stephenie Meyer, sólo aquellos fuera de la Saga y la trama son de mi completa autoría.
CHAPTER 10
BELLA POV.
Sin duda alguna no había nada mejor en el mundo que despertar entre los brazos de Edward, abrir los ojos y ver esa expresión de paz y tranquilidad tatuada en su rostro mientras dormía, simplemente no tiene comparación alguna. ¡Dios! Incluso escuchar sus sonoros ronquidos era jodidamente maravilloso, pues son una clara e innegable señal de que está aquí, conmigo, durmiendo profundamente a mi lado.
Los últimos tres días habían sido sin duda alguna más que perfectos, los mejores de toda mi vida me atrevo a decir, Edward y yo nos quedamos en la reserva, a pesar de que al día siguiente de que llegamos salió de casería con Sam y Quil, y por casualidad diera con la cabaña, lo cual fue estupendo he de admitir puesto que ahora teníamos nuestras pertenencias con nosotros. Por increíble que parezca, Edward había hecho buena amistad con Sam, Quil y Embry, sobre todo porque al principio no parecía algo humanamente posible.
Yo por mi parte ayudaba a Emily, la esposa de Sam y maestra de la pequeña escuela en la reserva, a dar clases por las mañanas a los niños pequeños, mientras por las tardes le ayudaba a la señora Sarah con su vivero de hortalizas, donde pasábamos horas hablando en su mayoría sobre Jacob, o me enseñaba a cocinar deliciosos platillos para Edward. Pero sin duda lo que más disfrutaba era realizar las labores del hogar, por raro que parezca, es algo que echaré de menos cuando nos vallamos de aquí. Si tan sólo pudiéramos quedarnos, yo sería completamente feliz en este lugar con Edward a mi lado, con él y por lo menos tres pequeños diablillos de ojos verdes y cabello castaño.
—Buenos días amor —la ronca y adormilada voz de Edward me sacó de mis pensamientos, levanté el rostro buscando sus labios y los rocé suavemente con los míos.
—Buenos días —murmuré sobre sus labios—, iré a preparar el desayuno, es tarde y...
—Tú no iras a ningún lado, hoy no saldremos de esta cama en todo el día —sus brazos rodearon mi cintura pegándome a su cuerpo y solté una risita.
—¿Ah si? ¿Y se puede saber por qué, señor Cullen? —su mano se entrelazó con la mía y suspiró con pesadez.
—Porque es nuestro último día aquí —mordí mi labio inferior tratando de contener las ganas locas de soltarme a llorar.
Efectivamente, hoy era nuestro último día aquí, juntos. Mañana a primera hora Sam nos llevaría al aeropuerto de Port Ángeles, donde Edward tomaría un vuelo de regreso a Londres, y yo uno con destino a Nueva York.
—¿Qué va a pasar con... nosotros? —pregunté con voz angustiada, me niego a pensar que esto será todo, que después de mañana no nos volveremos a ver.
—Tengo un asunto importante que resolver en Londres, pero en cuanto lo solucione, tomaré el primer vuelo que me lleve a Nueva York, contigo. No te desharás de mí tan fácil Swan —besó mi frente y sonreí aliviada.
Con sus palabras un gran peso se me quitó de encima, ahora sólo tenía que preocuparme por romper mi compromiso con Demetri, y eso será lo primero que haga en cuanto ponga un pie en Nueva York.
Por horas estuvimos abrazados y compartiendo algún beso o caricia, hablando de cualquier cosa, simplemente disfrutando del momento juntos. Al final no nos quedarnos en la cama todo el día como Edward lo había dicho, dejamos la habitación a media tarde y después de comer algo salimos a caminar, una hora después volvimos a la casa y nos sentamos en los escalones del porche.
—¿Sabes? Ayer cuando volví de pescar —oh sí, pescar era otra de las actividades en la reserva, y ahora Edward era todo un pescador experto—, y estabas preparando la comida mientras veías a un par de niños jugar por la ventana, mi mente voló en el tiempo, me vi a mí mismo llegar a casa después del trabajo y a ti en esa misma situación, con la diferencia de que vigilabas a un par de diablillos de...
—Cabellos castaños como su madre y ojos verdes iguales a los de su padre —terminé por él y sus ojos brillaron emocionados—. Aunque, yo había pensado en por lo menos tres pequeños diablillos.
Me regaló una deslumbrante sonrisa, acortó la distancia que nos separaba y me besó como si no existiera un mañana, aunque técnicamente para nosotros no lo existía... ¡basta Bella! Me reprendí mentalmente, después de todo sólo serían unos días los que estaríamos separados, ¿verdad?
—¡Bella, Edward, al fin los encuentro! —nos separamos al escuchar el grito de una asustada Claire que corría hacia nosotros, Claire era sobrina de Emily y novia de Quil.
—¿Qué pasa, Claire? —pregunté poniéndome en pie al igual que Edward, la chica apoyó sus manos en sus rodillas tratando de recuperar el aliento antes de hablar.
—Se trata de... mi tía... ella... su bebé... ¡argh! Sarah no está y Sam se fue al pueblo con Quil... yo no sé que hacer —balbuceó y no necesité que dijera más, pues al escuchar la palabra bebé supe lo que pasaba: Emily iba a dar a luz, justo en ese momento.
—Vamos Edward —dije pero no se movió ni un solo centímetro, su rostro lucía un para nada saludable color verdoso y parecía que en cualquier momento se desmayaría.
—No creo que yo...
—¡Edward por Dios! Necesito que vengas. Después de todo tú eres doctor ¿no? —pasó su mano por sus cabellos con nerviosismo y negó.
—Bella... yo soy pediatra, no obstetra y...
—¡Serían tan amables de apurarse! —gritó Claire y prácticamente entre ambas tuvimos que arrastrar a Edward hasta la casa de los Uley.
Entramos a la habitación donde estaba Emily, Claire y yo nos acercamos corriendo a ella y tratamos de tranquilizarla mientras pasaba una nueva contracción, Edward se quedó completamente petrificado en la puerta, y sino fuera que se trataba de una situación de suma importancia, me hubiese soltado a reír al ver su cara de espanto.
Me acerqué a él y tomé su rostro entre mis manos obligándolo a verme, pasaron unos segundos antes de que su vista se enfocara por completo en mí y comencé a hablarle con suavidad, tenía que sacarlo de ese estado de estupor en el que se encontraba.
—Escúchame amor, necesitamos que nos ayudes. No hay tiempo para llevar a Emily hasta el hospital del pueblo, sé que tú eres pediatra, pero al final de cuentas eres doctor, piensa en Emily y el bebé. Claire y yo no podremos hacerlo solas —respiró profundo un par de veces y, a pesar de que sus ojos reflejaban el más puro pánico, asintió.
—Ne-necesito m-mantas limpias y a-agua ca-caliente —tartamudeó y Claire salió disparada en busca de lo requerido.
Unos minutos después Claire volvió a la habitación con un montón de mantas entre sus brazos, y que sin duda eran muchas más de las que se podrían necesitar, las dejó caer al piso y salió corriendo gritando un: "¡en seguida vuelvo con el agua!"
De nuevo me situé a lado de Emily que de inmediato se aferró con una fuerza sobrenatural a mi mano, tanto que incluso creí que me la rompería en dos y tuve que morderme la lengua para no soltar un grito de dolor; con mi mano libre tomé un paño y limpié el sudor de su frente, Claire volvió con un recipiente de agua y la dejó a lado de la cama para después acercarse a su tía.
Edward tomó un profundo respiro y tomó su lugar, al hacerlo se puso completamente lívido y con claridad pude escucharlo murmurar un: "vamos Cullen, puedes hacerlo". Cada grito de dolor que soltaba Emily, así como cada amenaza lanzada en contra de Sam, me hizo replantearme eso de querer tener por lo menos tres hijos; de pronto la idea de pasar por algo como eso me resultada más que escalofriante y para nada alentadora. ¿Será que Edward estaría dispuesto a considerar la adopción? Había miles de niños a la espera de una amorosa familia, y nosotros podríamos ser esa fami...
—No... puedo... hacerlo —la voz entrecortada y jadeante de una cansada Emily me sacó de mi debate interno—. Ya no... puedo más.
—Sí que puedes, un último esfuerzo y tendrás a tu bebé en tus brazos —los nervios de Edward se habían disipado al completo, por fortuna, y ahora era precisamente él quien estaba alentando a Emily.
—¿Escuchaste eso tía? No puedes darte por vencida justo ahora.
Emily asintió y cuando una nueva contracción llego pujó con todas sus fuerzas, se sujetó con fuerza a mi mano y a la de Claire, un grito desgarrador salió desde lo más profundo de su pecho y de pronto la habitación fue inundada por el llanto de un bebé.
Edward se puso en pie con la criatura en sus brazos, la envolvió en una manta y con pasos tambaleantes de acercó y la puso en brazos de Emily. De pronto todo rastro del dolor pasado despareció de su rostro, sus ojos se iluminaron y una amplia sonrisa apareció en su rostro al ver a su bebé.
Al contemplar la escena algo se encendió dentro de mí, ahora la idea de pasar por algo similar no me resultaba del todo escalofriante y desalentador, sino todo lo contrario. Estoy segura que todo esfuerzo es más que recompensado al final, al tener a ese pedacito de ti, fruto del más grande y puro amor, entre tus brazos.
—Es un niño —murmuró Edward y se escuchó el ruido sordo de algo caer al piso.
—¡Edward! —chillé arrodillándome al lado de su cuerpo inconsciente, estaba más pálido que un jodido fantasma y completamente helado.
—¿Qué pasa aq... ? —la pregunta de Sam, que entraba en ese momento a la habitación, no fue terminada.
Pues al ver a su mujer y a su hijo, las más brillante de las sonrisas apareció en su rostro y se acercó a ellos.
…
Por más que deseé y rogué para que la mañana no llegara, lamentablemente lo hizo. Así que ahora me encontraba terminando de cerrar mi maleta, con un nudo en la garganta y las lágrimas pugnando por salir de mis ojos. Edward entró a la habitación y me abrazó con fuerza, inhalé llenando mis pulmones con su olor y me pegué más a su cuerpo.
—Sam nos está esperando afuera, ¿estás lista? —murmuró y me solté de su agarre.
—Sí, estoy lista —respondí con voz apenas audible.
Edward tomó mi maleta y salió de la habitación, tomé mi bolso y recorrí el lugar con la mirada antes de salir y cerrar la puerta tras de mí, quería grabar en mi memoria hasta el más pequeño detalle del lugar donde por unos días fue completamente feliz. Por desgracia demasiado pronto para mi gusto estábamos en el aeropuerto de Port Ángeles, Sam se despidió de nosotros y de nuevo agradeció que hubiésemos ayudado a Emily, Edward se sonrojó ante esas palabras, de seguro recordando su desmayo.
—Pasajeros del vuelo 230 con destino a Nueva York, abordar por la puerta 2... —mi vuelo fue anunciado por los altavoces y suspiré pesadamente.
—Cuatro días, no más de cuatro días. Te lo juro —asentí, sintiéndome incapaz de pronunciar una sola palabra sin soltarme a llorar.
Con desesperación me lancé sobre sus labios, lo besé transmitiéndole en ese beso todo lo que sentía en este momento, tristeza por nuestra separación, esperanza por nuestro reencuentro, pero sobre todo el inmenso amor que sentía por él.
—Te amo. Bella, cuida mi corazón que lo he dejado contigo —no pude contener más mis lágrimas y lo abracé una vez más.
—Yo también te amo, estos días sin ti serán una tortura —tras un último beso, y asiendo mi mayor esfuerzo, me separé de él.
Mientras caminaba alejándome de él con el corazón apretado en un puño, no volteé hacia atrás, pues sabía bien que si lo hacía no sería capaz de irme. Una vez el avión despegó suspiré y cerré los ojos, me sentía cansada y pronto caí en un profundo sueño.
…
—¿Conseguiste un buen prospecto para pasar ésta noche Isabella? —me giré bruscamente al escuchar esa voz, la cual provenía de la puerta.
Mis ojos se abrieron al ver a la mujer, o mejor dicho adolescente, pues no pasaba de los diecisiete años, que me veía seria y con los brazos cruzados a la altura de su pecho. Era un poco más bajita que yo, de cabello rojizo y rizado que caía hasta un poco más abajo de su cintura, su rostro era hermoso, muy parecido al de esas muñecas de porcelana, ojos color miel, vestía un vestido blanco como los que usaban las mujeres en la antigua Roma y en mi vida la había visto.
—¿Cómo sabes mi nombre?
—Sé más de ti, que tú misma Bella —después de decir eso comenzó a decir no sé que cosa en no sé que idioma, creo era... ¿latín? ¡Bah! Qué mierda es esto.
De pronto, mientras ella seguía con su letanía, las luces comenzaron a fallar, se apagaban y se prendían por sí solas, y el piso se comenzó a mover. ¡Dios mío, está temblando! Me aferré al lavabo, como si mi vida pendiera de ello, y recé para que esto pasara pronto ya que estaba aterrada; cuando el temblor pasó, abrí los ojos pero todo estaba en penumbras.
—Esta noche se cumplirá tu destino Isabella, sus caminos se van a cruzar —me dijo y la luz volvió, pero la mujer no estaba por ningún lado.
…
—¡¿Estás loca?! —al escuchar esa voz enfadada y sexy, gritarme, abrí los ojos.
Parado frente a mí estaba un Dios caído del mismísimo Olimpo, estaba completamente empapado igual que yo, vestía unos vaqueros negros y una playera blanca que se adhería a su torso como una segunda piel a causa del agua. El estruendo de un rayo, que hizo cimbrar el pavimento de la calle, me hizo reaccionar y apartar la mirada del Adonis que me veía cabreado.
—¡Mi noche a sido todo un fiasco! Unos minutos después de que dejé el club, me di cuenta de que estaba perdida, mi coche se descompuso, después comenzó a llover y quise llamar un taxi pero mi móvil está muerto, iba a cruzar la calle porque vi a alguien y el tacón de mi zapato se rompió, estuve apunto de caerme pero logré equilibrarme. Justo después de eso, fue que escuché el ruido de tu motocicleta —tenía ganas de soltarme a llorar en ese preciso momento... ¡Vaya Bella!, olvidaste decirle tu fecha de nacimiento, tu dirección, tu nombre, tu edad y tu número de seguro social... ¡Ja! Muy graciosa.
—Mi casa está cerca de aquí, si quieres, puedes acompañarme y de ahí llamas un taxi.
—¿Harías eso por mí? —él asintió con calma y estuve a punto de arrodillarme para dar gracias al cielo—. ¡Muchas gracias!
…
Me desperté y estiré como gato sobre la cama, abrí los ojos con pereza y al ver al tipo que estaba dormido a mi lado, salí de la cama de manera torpe llevándome la sábana conmigo. ¿Qué hice? Y no es que me arrepienta de la noche que pasé con semejante hombre, pero yo nunca antes había dormido con un alguien después de tener sexo, no desde que comencé a tener encuentros de una sola noche; para mí eso significaba algo más, así que siempre volvía a mi departamento... A ver Bella, no es como si hubiese tenido otra opción, ¿verdad?... Si la tenía, pude haber dormido en el sofá, en el suelo o en cualquier parte.
—Buenos días —su voz me sobresalto y me giré bruscamente hacia él.
—¿Eh?... Ah, buenos días —respondí y me sonrojé, ¡me sonrojé! ¿Desde cuándo yo me sonrojo frente a un hombre?
Comencé a buscar mi ropa, que estaba esparcida por la habitación, sin dejar de darle la espalda para que no notara mi sonrojo, que parecía aumentar con forme pasaban los segundos. Escuché como salió de la habitación, suspiré sonoramente y me vestí a prisa, tenía que salir de aquí cuanto antes. Salí de la habitación y me topé con él en el pasillo, me sonrió y me entregó una taza de café.
—Necesito llamar un taxi, ¿puedo usar tu teléfono? —le pregunté con nerviosismo, definitivamente, algo no está bien conmigo.
—Descuida, yo llamaré el taxi —asentí y le di un sorbo a mi café.
El taxi no tardó más de quince minutos en llegar, tomé mis cosas y me acompañó hasta la puerta, pero antes de abrirla me aprisionó entre esta y su cuerpo, sus labios buscaron los míos de manera desenfrenada y para nada delicada; y yo, pues yo no pude hacer más que devolverle el beso de la misma manera.
—¿Cómo te llamas? —me preguntó jadeante cuando nos separamos.
—No te lo diré... no puedo, adiós —como pude me zafé de él y salí de la casa.
—¡¿Nos volveremos a ver?! —gritó, yo sólo negué y me monté en el taxi.
Definitivamente no podía decirle mi nombre, y mucho menos lo volvería a ver, ya había rotó una de mis reglas al dormir en la misma cama que él, no iba a romper estas dos también. Aunque por dentro, me moría de ganas de verlo otra vez.
…
Me desperté sobresaltada y con el corazón latiéndome desbocado, tanto que parecía en cualquier momento se me saldría del pecho. ¿Por qué tuve un sueño tan raro? ¿Por qué el hombre de mi sueño era exactamente igual a Edward? ¿Por qué esa chica de cabellos rojizos se parecía tanto a Bree? Pero sobre todo y lo más importante, ¿por qué diablos parecían ser recuerdos más que un simple sueño?
Continuará
¡Hola! Les dejo un nuevo capítulo y espero les haya gustado. Les recuerdo que tengo grupo en Facebook, ahí estaré publicando imágenes y adelantos de mis Fic's así como noticias sobre futuros proyectos, si quieren unirse encontraran el Link en mi perfil.
Cualquier duda, queja, sugerencia, etc, haganmela saber...
Muchas gracias a quienes han agregado la historia a alertas y favoritos, así como también a quienes se toman un poquito de su tiempo para alegrarme el día con sus lindos review's, no los respondo por falta de tiempo pero sepan que leo todos y cada uno.
¿Algún review? =)
Por cierto, estaré actualizando de la siguiente manera:
Lunes: Volver a Sonreír.
Martes: Juegos del Destino.
Jueves: Siempre te Amaré.
Viernes: Caminos Cruzados... ¿De Nuevo?
