Autora: Isadore19

Genero: Drama/Tragedia

Disclaimer: Los personajes le pertenecen a Hajime Isayama, el hecho de que estén en este fanfic es por mero producto de mi imaginación. Por otro lado, la obra de "Los Juegos del Hambre" le pertenece a Suzanne Collins.

Y llegamos al décimo capítulo. Luego de la muerte de Marco (Q.E.P.D) nuestros tributos tienen que seguir moviéndose. Advierto que acá hay quizás un pequeño momento JeanSasha y EreMika, pero no se ilusionen eso sí. También, aparecerán de nuevo los mentores (sólo 3 de ellos por ahora). En fin, disfruten el cap y que tengan unas lindas fiestas navideñas. Y no olviden dejarme un review al final, sería un buen regalo de navidad para mi.

El reencuentro

Nacida para matar. Aquellas eran las palabras que su padre le decía desde que era muy pequeña. Siendo oriunda de uno de los distritos más ricos, además del favorito para ganar los juegos del hambre, era algo obvio que en Annie se tuvieran muy altas expectativas para poder alcanzar una nueva victoria. Siendo entrenada por su padre, quien es el primer vencedor que tuvo el distrito 1, en Annie recaía la responsabilidad de resultar una vencedora al igual que él.

A la edad de 18 años fue que el padre de ella fue cosechado para los segundos juegos del hambre. Unos años más tarde luego de su victoria, conoció a una mujer con la cuál se caso y tuvieron una hija: Annie. Sin embargo, luego de dos años, la madre de Annie falleció por una enfermedad degenerativa, dejando a padre e hija solos. Posterior a eso, el padre de Annie soñaba con hacer de ella una nueva vencedora, y así mantener un legado en dónde sus nietos, bisnietos y tataranietos fueran ganadores de los juegos del hambre.

Era por eso que Annie estaba obligada a ganar estos juegos; porque ella era la primera en mantener el legado que su padre añoraba.

Fue a la edad de 4 años que su padre comenzó a entrenarla antes de ser enviada a la academia dónde esta continuaría con su entrenamiento. Afuera de su casa, estaban colocados unos postes de madera, no tan grandes ni tan pequeños, pero que eran los que servían de entrenamiento. Todos los días, Annie tenía que darles patadas y golpes hasta que cada poste estuviera completamente desgastado. El fin era que incrementara su fuerza. Más adelante, comenzó a entrenar en combates de cuerpo a cuerpo con su padre, quien siempre solía colocarse unos protectores en sus articulaciones con el fin de poder resistir más a los golpes de su hija. La estaba transformando en una verdadera maquina de matar.

Annie había crecido sin la libertad de tener una infancia normal, y en lugar de eso el único propósito en su vida era ser una vencedora de los juegos. No llego a tener amigos, ni si quiera cuando fue al centro de entrenamiento, dónde se sólo se concentraba en seguir las rutinas que les indicaban. Fue ahí mismo dónde también llego a conocer a Reiner, pero nunca le llego a hablar si no hasta ahora, que estaban en la arena.

Ahora mismo, avanzaba con su compañero y con Berthold para poder cazar a los otros tributos. Siempre había pensado en que era un fastidio el hecho de tener que aliarse con personas, pero la estrategia para sobrevivir así lo ameritaba. Seguiría con los otros dos hasta que luego fuera de hora de darles muerte.

Porque quien ganara estos juegos debía ser ella.

En el momento en que el rostro de Marco apareció en cielo junto el número de su distrito, Mikasa había sentido por primera vez alivio desde que la cosecharon en estos juegos. El que no fuera Eren quien había muerto le alegraba en sobremanera. Si, se alegraba de que otro tributo fuera el fallecido de esta noche en lugar de su querido hermano, por el cuál se había prometido a si misma protegerlo ante todo.

-¿Lo has visto Mikasa? No era Eren después de todo-Le dijo Armin.

-Si...-La bufanda de Mikasa la envolvía más de la cuenta, haciendo que también cubriera su boca-Estoy tan feliz de que no hubiese sido él.

-Yo también. Aunque me preguntó cómo habrá muerto el chico del distrito 5. Marco...si bien no recuerdo llegué a hablar con él en el centro de entrenamiento una vez.

-Ya veo...-Le respondió Mikasa con algo de indiferencia. No es que fuera una persona fría, pero la muerte de cualquiera de acá no le importaría mucho. Sólo podía pensar en Eren, y en nadie más.

Aunque por otro lado, Armin tampoco se veía muy afectado. Aquello que dijo sólo fue algo del momento para recordar al primer tributo caído luego del baño de sangre. Además era algo inevitable.

-Creo que es muy tarde. ¿Qué te parece si buscamos un lugar dónde dormir por ahora?...o sólo descansar un momento. Debes estar ansiosa por ver a Eren.

-Descansemos.

-¿Eh?, ¿Lo dices enserio, Mikasa?-A Armin le parecía increíble que Mikasa quisiera quedarse a descansar.

-Pero pensé que...

-Siento que nos han estado siguiendo. Así que creo que lo mejor será buscar un lugar seguro dónde descansar y ocultarnos. Sólo hasta estar segura de que ya no hay nadie siguiéndonos más.

-¿Ahora que hacemos?-Preguntó Connie. Tanto él cómo el resto aún seguían afuera de la cueva.

Jean estaba parado observando cómo aquel lugar en el que antes se había refugiado él ahora no eran más que un montón de rocas. Aunque ya no estaba llorando, en su mirada aún se podía notar que estaba afectado por la muerte de Marco. A pesar de que pensaba que estaba preparado para poder enfrentar la muerte de otras personas acá, nunca llegó a pensar que en corto tiempo se iría a hacer cercano a una de ellas.

No podía recordar a Marco cómo un tributo y nada más, si no cómo un amigo con el que por un momento se pudo olvidar de que su único destino acá era morir o ganar. No sólo para él, si no para el resto de las personas que convivieron con Marco en estos primeros tres días: Sasha, Connie y Christa.

Tres días habían bastado para lograr hacer que muriera un primer tributo luego del baño de sangre. Y no sabia cuantos más irían a faltar para que muriese un segundo, o un tercero.

-Podríamos descansar-Sugirió Sasha, respondiendo a la pregunta de Connie-Digo...todos estamos agotados.

-No es mala idea-Añadió Ymir, quien ya había terminado de vendar el tobillo de Christa gracias a que era la única que tenía provisiones guardadas en su mochila-Christa necesita descansar su pie.

-Gracias-Le respondió la rubia.

-Sería un estorbo ahora si caminamos hasta la Cornucopia. Es mejor que descanse para que pueda moverse un poco.

-Eso no fue para nada simpático-Le reprochó está vez Christa.

-¿Qué?-Se encogió de hombros Ymir-Sólo digo la verdad.

-Sólo la estás haciéndose sentir culpable por lo que le paso a Marco-Le dijo Connie a la chica con pecas-Deberías mantener tu boca cerrada, te vez mejor así.

-¡Ja!, vaya, si no fueras tan enano y calvo quizás te haría caso-Se burlo la otra.

-¡¿Que dijiste?!

-Hey, ya detengan esto-Interrumpió Eren, antes de que Connie llegase a alzar una mano contra Ymir-No es tiempo para peleas. Tenemos que pensar muy bien que iremos a hacer de ahora en adelante.

-Tienes razón-Se retracto Connie-Pero ella...

-Si, es una pesada, lo sé. Pero tendremos que aguantarla, ya que es la única que nos puede guiar a la cornucopia sin que nos perdamos. Y también, la que sabe cómo podremos hacerle frente a los tributos del distrito 1.

-¿Ustedes creen que podríamos hacerlos cambiar de parecer?-Preguntó Jean.

-¿A que te refieres con eso?-Eren fue el primero en prestarle atención.

-Ya sabes. Ver si es que se unen a nosotros y se oponen a ya sabes qué.

El moreno de ojos verdes se quedó pensativo por un momento, colocando una mano sobre la sien.

-Ugh...lo veo difícil. Aunque tampoco sería mala idea intentarlo.

-Yo encuentro que es una pésima idea-Dijo Ymir-Reiner sólo quiere demostrar que es el tributo más fuerte, y la chica de nariz de tucán...Annie. No es muy habladora, pero en mi experiencia del tiempo que he pasado con ella debo decir que es la que está más centrada en ganar estos juegos. En otras palabras, es la única que se está tomando muy enserio todo esto, y en caso de que lleguemos a toparnos con ella, estoy segura que estaremos en grandes aprietos.

-¿Sugieres que los matemos?-Preguntó Eren esta vez.

-Creo que es lo mejor. Aunque también Berthold está con ellos. Mi compañero de distrito. No se aún que hace con ellos, pero a él quizás pueda lograr convencerlo de que deje esta tontería y se una a nosotros.

-Aún pienso que podríamos intentar convencerlos a todos. No sólo a uno-Comentó Jean-Pero, si llegan a oponerse, creo que no nos quedará más opción que matarlos a ellos para asegurar nuestra supervivencia. Hasta ahora son uno de los obstáculos que tenemos.

-¿Y cuál es el otro?-Esta vez fue Sasha quien hizo la pregunta.

-Pues ese es...

En el Capitolio la gente estaba en un total shock. No podían creerse lo que el tributo masculino del distrito 12 había gritado a todo pulmón. "Malditos", "Que todos iban a llegar a casa". Era claramente un desafío hacía ellos, una incitación a un acto de rebelión. Al menos eso era lo que pensaban algunos grupos. Sin embargo otros, comenzaron a discutir el porque se castigaba a los distritos con estos juegos, e incluso cuestionaron las acciones del gobierno.

-En realidad, muy poco sabemos sobre cómo lo están pasando los distritos-Dijo un hombre.

-La verdad es que siempre he encontrado algo inhumano este evento. Son sólo jóvenes-Le siguió una mujer.

Aquellas dos personas que estaban conversando se encontraban en un lujoso coctel que alguien había organizado para poder ver los Juegos del Hambre desde una pantalla gigante. La cede del evento era una enorme mansión dónde podían estar perfectamente más de doscientas personas en la sala principal. Todos los invitados del evento llevaban extravagantes trajes y peinados. Habían personas que incluso llevaban la piel teñida de colores fuertemente llamativos.

-Estoy seguro que a ese muchacho lo eliminaran del juego-Añadió otra persona.

-No me gustaría que eso sucediese. Sería interesante ver cómo se las arreglaran esos jóvenes para lograr su cometido-Volvió a hablar la mujer.

De a poco, más personas fueron uniéndose a la conversación, discutiendo sus puntos de vista respecto a la situación actual de los tributos. Había un fuerte debate entre quienes apoyaban a los tributos y encontraban que deberían dejarlos vivir, y otros que aludían a que la culpa la tenían las personas de sus distritos por revelarse. Esas personas sabían que lo más conveniente era estar del lado del Capitolio, y no en contra de este.

De entre los invitados del coctel, había algunos quienes se habían "colado" entre ellos. Eran tres en total, y se trataba de Hanji, Moblit y Nickolas. Había una razón para que estuviesen en ese coctel y esa implicaba al plan de Erwin.

-Quien iría a pensar que uno de tus pupilos haría tanto revuelo, Nickolas-Le mencionó Hanji al de ojos grises.

-Sinceramente no esperaba que tuviera el coraje para atreverse a desafiar al Capitolio. Creo que todos teníamos nuestros ojos más puestos en Eren Jaeger que en Jean-Le respondió él.

-¿Podríamos hablar afuera sobre esto?...recuerden, hay que ser discretos-Advirtió Moblit, quien mostraba algo de nerviosismo al pensar que quizás alguien estuviera escuchando su conversación.

-Tienes razón-Dijo Hanji. Los tres fueron al patio de la mansión, el cuál estaba rodeado de flores, esculturas de personas y arbustos con forma de animales. En el suelo se dejaba ver un camino pavimentado de cerámica el era bastante amplio. También, habían fuentes de agua enormes que lanzaban cada cierto tiempo chorros de agua de varios colores luminiscentes, además de haber una pérgola adornada con cortinas blancas de cachemira y rodeada de rosas blancas. Justo ahí fue dónde Hanji, Moblit y Nickolas se instalaron para seguir conversando.

Además de ellos tres, también habían otras personas afuera hablando, pero no eran tantas cómo las que estaban adentro, y ellas estaban más pendientes de probar los bocadillos puestos en las mesas de cristal que también se encontraban en el jardín, o simplemente jugar en uno de los campos de minigolf.

-Anteriormente estuve hablando con Levi y Petra, y llegamos a la conclusión de que debemos conseguir a más aliados.

-¿De otros distritos?, ¿O de acá mismo?-Pregunto Nickolas.

-Un poco de los dos. Y no sólo eso, también tener el apoyo de ciertos agentes de la paz. Erwin nos sugirió hablar con el jefe correspondiente al distrito 6, Dot Pixis.

-Ya veo. ¿Pero a quien podríamos conseguir de aliados en este lugar?

-Ya tengo a la persona indicada. Un magnate de mucho dinero quien es el organizador de esta fiesta. Ha ganado la mayoría de las apuestas que se han hecho de estos juegos, además de que sus donaciones han ayudado a la mayoría de los vencedores a sobrevivir. Se podría decir que gracias a él Levi salió vencedor en una de las ediciones.

-¿Y quien es esa persona?-Preguntó esta vez Moblit.

-Dimo Reeves-Respondió Hanji haciendo énfasis en el nombre del hombre que pronto se volvería clave para la supervivencia de los tributos rebeldes.

Jean abrió uno de sus ojos al darse cuenta de que ya había amanecido. El sonido de aves cantando y la luz solar que iluminaba el bosque nevado lo confirmaba. Una vez que tuvo ambos ojos abiertos, se dio cuenta de que el cielo estaba de un hermoso color celeste. Nubes esponjosas lo adornaban, y el sol hoy brillaba más que nunca.

Era la primera vez que veía un día tan precioso.

-Chicos. Es hora de levantarse-Les avisó al resto. Eren fue el segundo en despertar y así lo fue haciendo el resto. Una vez que todos estaban de pie, se encaminaron hacia la cornucopia, siendo guiados por Ymir.

-Esperemos que los profesionales no hayan llegado antes...-Mencionó Connie.

-No te preocupes, somos más que ellos-Le dijo Sasha.

-Si, pero sin armas...Hey, Ymir, ¿Tu no llevas armas en tu mochila?-Preguntó el calvo.

-¿Cuánto me pagas si te doy una?

-Tienes que estar bromeando.

-Oh, ¿No tienes dinero? entonces no hay armas.

-¿Hola?...¡Estamos en medio de la nada!

-Ya calma chicos-Río Sasha, nerviosa-Mejor sigamos caminando para ser los primeros en llegar.

-Sí. No quiero tener que lidiar con más problemas...-Le siguió Jean.

Eren y Christa habían caminado en silencio la mayor parte del tiempo, sin inmiscuirse en las discusiones entre Connie e Ymir. Sasha y Jean intervenían algunas veces, pero cuando los otros dos no estaban peleando de nuevo, se dedicaban a hablar entre ellos dos.

Ya había pasado un tiempo desde que no conversaban cómo lo solían hacer antes de que los enviaran a este lugar. Añadiendo que aún no habían llegado a resolver del todo el malentendido que sucedió durante la noche de las entrevistas. Ahora que estaban en tranquilidad, quizás ya era el momento de aclarar las cosas antes de que fuera demasiado tarde.

-Sasha, ¿Aún recuerdas esa discusión que tuvimos después de que nos entrevistaron?

La castaña lo miró y le respondió de inmediato.

-Si...¿Pero porque me preguntas eso ahora? pensé que ya se había olvidado ese asunto.

-No es por nada. Sólo te quería pedir disculpas por haberte gritado esa noche. Y haberte confundido, también-Le respondió este-Era algo que quería decirte antes de que fuera demasiado tarde.

-¿Sólo para disculparte conmigo?-Sasha parecía sorprendida, pero por alguna razón feliz-Jajaja, no pasa nada, Jean. ¿Ahora seguimos igual que antes, o no?-Le preguntó sonriéndole.

-S-Supongo-Dijo Jean, sintiéndose algo extraño. Sasha solía sonreír animosamente así que no era raro para él verla sonreír ahora, sin embargo en esta oportunidad era cómo si aquella sonrisa le provocara alguna clase de sensaciones en su estomago. No obstante rápidamente trato de dejar de pensar en ello y concentrarse más en pensar que es lo que harían todos una vez que llegaran a la cornucopia.

Por otro lado, Eren sólo tenía en mente a Mikasa y Armin, y que sería de ellos ahora. Les había dicho que volvería con armas, pero ya más de un día paso desde aquella vez que decidió emprender un viaje sólo. Necesitaba reencontrarse con ellos lo más pronto posible.

Eso mismo era lo que querían Mikasa y Armin, que en estos momentos estaban escapando de Reiner, Annie y Berhold.

-Nunca pensé que nos irían a encontrar-Armin jadeaba de cansancio mientras seguía corriendo.

-Perdí la oportunidad de matarlos...mi cuchillo-Se lamentaba Mikasa tras haber perdido la única arma que tenían.

-No te preocupes. Con la trampa que hice los he retrasado. Pero tenemos que seguir corriendo para perderlos de vista.

La noche antes de que Mikasa y Armin fueran a dormir, el rubio se encontró con una madriguera abandonada. Era lo bastante grande para que pudiera caber una persona, sin embargo no planeaba instalarse allí para dormir. Estaba pensando en darle un mejor uso a esta, recordando que Mikasa había dicho que los estaban siguiendo.

Fue por eso que le pidió ayuda a Mikasa para poder cavar dentro de la madriguera y así formar un agujero lo suficientemente grande cómo para hacer que cayeran personas en este. Al no tener nada con que cavar, ambos utilizaron un par de piedras que encontraron, mientras quitaban la tierra con sus manos. Al final, después de unas horas habrían logrado cavar lo suficiente cómo para que la madriguera ahora tuviera una profundidad similar a la altura de Mikasa. Ambos se las arreglaron para poder salir y después utilizaron ramas las cuáles colocaron en la entrada de la madriguera cómo parte de la trampa. Luego, esas mismas ramas las cubrieron con hojas y nieve, dando por resultado una trampa oculta dónde quien pasará por ahí, se caería. No era mucho lo que se podía hacer, pero Armin tenía la esperanza de que funcionaría.

Fue por eso que, cuando él y Mikasa despertaron al escuchar la voz de Reiner cerca, este decidió dejar su mochila con suministros cómo un anzuelo para hacer que los profesionales cayeran dentro del agujero que había cavado junto a la pelinegra anoche. Sin embargo, los otros habían sido más rápidos y cuando Annie los rodeo, Armin sabía que era el momento de salir corriendo. Mikasa se puso en guardia y le arrojo un cuchillo con la esperanza de darle en el pecho, pero Annie lo esquivo rápidamente. Reiner y Berthold llegaron justo para apoyarla, y fue en ese momento que Mikasa y Armin salieron corriendo. Entonces cuando los profesionales se dispusieron a perseguirlos, cayeron justo en la trampa de Armin.

Y ahora mismo, el chico rubio de ojos azules y la pelinegra de ojos cómo el carbón salieron del bosque de pinos, estando nuevamente en aquel prado dónde se ubicaba la cornucopia.

-¡La cornucopia!-Grito Armin emocionado. No había nadie vigilándola-Vamos, Mikasa. Ahora podremos tener todas las armas que queramos.

Mikasa miró el enorme cuerno de color dorado, y un poco más allá de este, a otro grupo de personas saliendo del bosque y dirigiéndose hacia la cornucopia corriendo a toda velocidad. Y es entonces cuando ve, de entre todas las personas, a un joven moreno con unos ojos verdes cómo esmeraldas que no podrían pertenecer a nadie más.

-¡Eren!

En cuando Eren escucha que gritan su nombre, se detiene mientras el resto de los otros chicos siguen corriendo. Mira en dirección a dónde escuchó los gritos, y ve en ese momento a Mikasa y Armin correr hacia él.

-Chicos...-Murmura este, y de inmediato comienza a correr hacia ellos. No sabía cuanto tiempo había pasado desde que los dejo, desde que les dijo que iba volver por ellos. Pensaba que esos dos estarían en las montañas, esperándolo, pero habían venido por él. Y sabía que Mikasa estaba detrás de todo esto porque no había otra persona que se preocupara tanto por él ahora cómo ella.

Quería gritarle a Mikasa una vez que llegará hasta dónde estaba ella, de decirle lo imprudente que estaba siendo por arriesgar la vida de Armin al salir del único lugar seguro que probablemente tenían que eran las montañas, pero también quería abrazarla ya que en este lugar desconocido para él y dónde lo condenaban a morir, ella era lo único que podía recordarle a su distrito y a su familia.

Porque de todas formas, Mikasa no era una amiga, ni tampoco sólo una compañera. Ni menos alguien en quien iría a tener algún tipo de interés romántico: ella era su hermana. Y, aunque no lo fueran de sangre, siempre la vería cómo una.

El reencuentro entre Eren y Mikasa se sello en un abrazo entre los dos. Se miraron al principio cuando ya estaban frente a frente, e inmediatamente se abrazaron. Armin sólo se quedó ahí, mirando la escena, dejando que los otros se dijeran todo lo que necesitaban decirse.

-Idiota. Debiste haberte quedado allá...yo ya te había dicho que volvería por ti y Armin.

-¿Y dejarte morir?-Le respondió Mikasa-Cuando escuché sonar el primer cañonazo pensé que podrías haber sido tu el que murió. No podía quedarme más en ese lugar sin saber cómo estarías tu.

-Estoy a salvo. Pero no quiero que seas una imprudente y arriesgues la vida de alguien más por mi-Le dijo este, refiriéndose a Armin por la vida de alguien más.

-Lo siento...-Se disculpo ella.

-No lo hagas. Lo importante es que volvemos a estar juntos.

Luego de esas palabras Eren la soltó y saludo a Armin.

-Debió haber sido un viaje agotador.

-Sí-Dijo Armin-Hace poco estábamos huyendo de...-Y al recordar que antes él y Mikasa estaban escapando de los profesionales, miró de inmediato hacia el bosque-¡Oh no!, lo había olvidado. Eren, Mikasa, vayamos a la cornucopia. Los profesionales pronto llegarán acá.

-¿Los profesionales?-Preguntó Eren, mientras los tres corrían hacia la cornucopia.

-Sí, nos habían encontrado a Mikasa y a mi, pero por una trampa que hice logré retrasarlos. Aunque ahora de seguro vendrán hacia acá. Digo, es el único lugar que ellos tenían bajo su dominio, y de seguro necesitan volver para descansar y comer.

-Eren...esas personas que iban contigo, ¿Son tus aliados ahora?-Preguntó Mikasa.

-Cierto, por casi me olvido de ellos. Pero si, son aliados míos. Digamos que la situación ha cambiado por el momento.

-¿Cambiado?, ¿Por qué?-Preguntó Armin.

-Porque buscaremos la manera de ganarle al Capitolio.

Una vez que los tres llegaron hasta dónde estaban los demás, Eren presentó a Mikasa y a Armin, haciéndolos parte de esta gran alianza. Entonces, fue que Jean llamó a todos para reunirse y organizar un plan para poder frenar a la alianza del 111, cómo Ymir había dicho que hacían llamarse. Una vez hecho el plan de ataque, cada uno de ellos se dispuso en distintos puntos de la cornucopia, preparados para atacar una vez que los otros tributos llegaran.

Sasha y Connie estaban arriba de la cornucopia, llevando Sasha un arco y varias flechas y Connie una ballesta. Jean y Armin se encontraban escondidos en el costado izquierdo llevando consigo una enorme red y sogas. Ymir y Christa estaban adentro para proteger las armas y suministros, portando ambas unos garrotes cada una. Y finalmente, Mikasa y Eren estaban al frente, en dónde la primera portaba una de esas armas que uno puede colocarse en las manos, la cuál tenía hojas de cuchillos a los costados, mientras que Eren llevaba consigo una espada.

Así, todos ellos esperaron en silencio hasta llegar el momento de atacar. Fallar estaba prohibido. Todo era por su supervivencia.

Notas: Cada vez que escribo siento que es imposible hacer avanzar este fic de manera rápida. Ya de tantas ideas que se me van ocurriendo, pienso que el darle fin de manera rápida sería demasiado penca (aburrido). Además, ahora recién nos estamos adentrando a otra etapa del fic dónde nuestros queridos tributos (Jean, Eren, Sasha, Connie, Mikasa, Armin, Chista e Ymir) se ven envueltos en una nueva situación dónde rompen la regla principal de los juegos del hambre y eligen no matarse. Sin embargo, sabemos que su obstáculo más grande ahora son Reiner, Annie y Berthold, así que en los próximos capítulos veremos quienes ganaran la batalla.

En fin, si les gusto este cap, SE LOS RUEGO (y reitero), déjenme un review. Me sería de gran ayuda (dijo Dross (?) ). También, si me quieren encontrar por facebook basta que busquen mi página que es Ilse la pecosa Langner.

Nos leemos en otro capitulo :D