StudyInMara: Capítulo 10 aquí, siendo honesta no pensé que llegaría tan lejos. Curiosamente hoy cumplo años y soy yo quien les entrega algo a ustedes, pero si les agrada no tendré mejor regalo. ¡Gracias por llegar hasta aquí, pronto al final del primer corte!


Capítulo 10

Sherlock se alzó de hombros con un notorio gesto de fastidio en el rostro. A veces se sentía impresionado por la forma en la que John tendía a exagerar todo.

"No he presenciado aún" enfatizó esa palabra "una sola amenaza como para temerle en estos momentos"

John resopló por la nariz, ahora él era el fastidiado. Rodó los ojos, sabiendo que no sería fácil hacer cambiar de opinión a Sherlock, y miró detrás de sí, por encima de su hombro. Había recordado que era el niñero actual de aquel grupo de personitas y todas ellas seguían allí, quietas, cubiertas con esa capucha azul que tanto las identificaba. El rubio suspiró y entró a la tienda, donde llevaban unos minutos frente a ella y el azabache sabía que no tenía algún residente. Las criaturas se movieron y, de cuatro en cuatro, fueron entrando también. Cuando ya no quedaron más fuera Sherlock entró con la cabeza en alto.

La tienda estaba prácticamente vacía. No poseía linternas como las otras y la lona, a pesar de no ser muy gruesa, no era capaz de brindar la poca luz solar que había en el exterior durante el crepúsculo. Lo único que había dentro era una enorme olla negra encima de lo que aparentaba ser una fogata improvisada, hecha con piedras y solo dejando un espacio para introducir la madera y encenderla. John esperó de brazos cruzados y miró a Sherlock cuando entró.

"Ven, voy a contarte algo" su semblante había cambiado. Estaba más serio y en sus orbes azules había determinación. Abrió los ojos y sonrió. Iba a hablarle de Hide. Él sí que había presenciado algo y había decidido contárselo, probablemente porque quería que su opinión sobre Hide cambiara, para protegerlo. Aunque seguro también tenía en mente la posibilidad de que su opinión, de todas maneras, no cambiara.

Asintió y se acercó con un enorme interés en el tema. Era sorprendente como la cantidad de tiempo en el que estaba en el circo era equivalente a los enigmas que encontraba sobre él. Y eso era lo que le gustaba, llenar su cabeza de misterios que lo mantenían despierto y a su cerebro ocupado. No pedía nada más.

Una vez se plantó frente a John, tal y como le había indicado, miró a otro sitio y se relamió los labios. Estaba pensando en la mejor forma de empezar su historia. Suspiró, volvió a verle y habló.

"Hace dos años (no mucho antes de que llegara Luka, creo) escuché por medio de Alexander que unos vampiros de Madagascar se burlaron de Hide. Apenas tenía tres años que había llegado al circo, había visto a Hide pero sólo venía a dejar las personitas y no era muy seguido, por lo que no entendía por qué Alexander estaba tan serio respecto al tema"

John se dio un respiro, estaba hablando muy rápido y no era usual de él. Las personitas, quizás porque se encontraban ahora en un entorno más cómodo, estaban caminando a su alrededor haciendo ruidos molestos. No parecían hablar un idioma específico, eran como sonidos guturales que salían de ellos. Eso no detuvo a John, que continuó luego de unos segundos.

"Me dijo que los vampiros de Madagascar no lo respetaban. Su padre fue conocido por crear caos y terror por donde caminaba, pero Hide aún no había creado ese miedo. Los vampiros no veían a Hide como un sucesor de Mr. Tiny. No mucho después, nos quedábamos en un hotel…" Sherlock lo miró con una ceja arqueada. John lo miró confundido. "¿Qué?"

"¿Un hotel?" No era importante para el relato pero si no sacabas todos los puntos ciegos por más insignificantes que fueran, nunca llegarías a una conclusión clara. Y era extraño que el circo se quedara en un hotel cuando sus sitios eran lugares abandonados o espacios abiertos. John asintió.

"A Gus le gusta que nos quedemos en los sitios donde vamos a actuar, pero si paramos en una ciudad por descanso vamos a un hotel. El Cirque tiene mucho dinero" y se aclaró la garganta dispuesto a seguir en donde se había quedado antes de ser interrumpido. "Vi en la televisión que el volcán Ankaratra de Madagascar había hecho erupción." Lo miró. "Y resultaba imposible de creer, porque era un volcán dormido desde el Cuartenio. Gus lo notó y me pidió que fuera con él a Madagascar por….mi olfato".

Lo vio con un ligero desconcierto, aunque en realidad lo hacía para fastidiarlo.

"¿Entonces te usó como un perrito guardián?" dijo y como respuesta recibió un golpe en el hombro que lo impulsó levemente hacia atrás. Miró a John molesto, frotándose el hombro, pero el otro continuó hablando con una sonrisa de satisfacción en sus labios.

"Fuimos allí… el volcán está a cincuenta kilómetros de la ciudad más próxima, la lava sólo había corrido diez" y lo vio a los ojos. Su sonrisa se había borrado, aquella expresión seria de antes había vuelto. "Los vampiros vivían a los pies del volcán, después de todo no representaba una amenaza. Obviamente murieron… Gus y yo estábamos al frente de un campo de lava solificada y sabíamos que allí habían estado sus cuerpos. Y encima de ese suelo de lava estaba Hide".

John frunció el ceño y comenzó a empujarlo con el dedo índice, justo en el sitio dónde lo había golpeado hacía un minuto. No se quejó aunque el dolor se incrementara en esa zona. Y mientas lo hacía continuó hablando con un tono de molestia en su voz.

"Estaba Hide… con esa jodida sonrisa que te dio antes. Estaba feliz, el desgraciado estaba genuinamente feliz y cuando Gus le preguntó qué hacía allí, dijo que estaba contemplando el paisaje" Paró y volvió a cruzarse de brazos. "Estoy seguro que fue él quien causó la erupción. ¿Entiendes? No puedes meterte con Hide. Nadie se salva, no importa cuánto tarde en cobrar venganza"

La historia finalmente concluyó. Sherlock pensó un poco en ella mientras frotaba su hombro adolorido, aunque no prestó atención a la advertencia que le hizo John. Había decidido que estando en un sitio como lo era el Cirque du Freak la lógica no existía y por lo tanto debía dejar de darle vueltas a lo que ocurría con los personajes relacionados a él o nunca acabaría su análisis.

Pero con Hide era diferente. No era un freak y dudaba mucho que fuera un tercio de hechicero como Gus lo era. Si pudo despertar un volcán que llevaba dormido milenios y controlarlo de tal manera que no atacara a la población de la isla sino a aquellos que habían profanado su nombre, era sin muchas dudas el verdadero amo del Universo. Y era vengativo, lo que lo convertía en un ser peligroso.

Era, siendo sincero, un espécimen interesante.

Se dirigió a John, pero en su análisis interno se había apartado (ya estaba acostumbrado que de vez en cuando se quedara viendo al vacío por horas) y ahora se encontraba alimentando a las personitas, en ese lapso de tiempo al parecer había adquirido una de las bolsas de lazo dorado que se guardaban luego de comer y las alimentaba con los restos. Sacaba un pedazo de algo y se los daba en las manitos, una a una, y ellas lo metían dentro de la capucha, no era posible ver como comían o su boca. Recordó que una vez John le había dicho que las personitas comían lo que se les diera.

Bueno, era mejor si no se enteraba. Caminó dando largos pasos hacia la salida y se dirigió hacia la tienda de Gustavo. O al menos eso se planteó, John pronto salió de la tienda y lo siguió. Por el ruido que había en el interior de la tienda suponía que al verlo salir el freak no hizo más que dejar la bolsa de lado y seguirle el paso. Por supuesto las personitas no perdieron mucho tiempo y debían estar debatiéndose la posesión de la comida.

"¿A dónde vas?" Una pregunta estúpida viniendo de un 'humano' común, sin embargo se tomó la molestia de girarse en sus talones y responderle de frente.

"Voy a la tienda de Gustavo" dijo con voz impasible y una expresión calmada en el rostro, como si dijera que iba a comprar leche. John chasqueó la lengua.

"¿No escuchaste lo que te acabo de decir?"

"¡Claro que lo hice! No voy a meterme con él, voy a espiarlo. Es diferente" Podía incluso escuchar como frotaba sus dientes entre sí por la rabia que seguro le daba en esos momentos. Definitivamente no había visto nada de Sherlock Holmes.

Volvió a girarse y miró el camino por donde iría. El Sol ya se había ocultado en su totalidad y sólo quedaba su reflejo naranja en el cielo. Las tiendas ya tenían sus linternas encendidas y la de Gustavo, la más brillante de todas, no estaba muy lejos.

John no estaba contento.

"Ve a hacer lo que quieras, yo me quedo"

Sherlock sonrió. "Podría ser peligroso" y comenzó a caminar despacio.

"¿Se supone que eso hará que vaya contigo?" Siguió caminando. John miró detrás de sí, a la tienda, en donde los ruidos ya se habían detenido. Las personitas ya no hacían ruido, debieron haberse comido todo. Suspiró y fue con él. Sherlock sonrió al escuchar sus pasos. "Debo procurar que no hagas alguna estupidez"

Ya juntos caminaron hacia la tienda de Gustavo. La presencia de Hide causó conmoción en los integrantes del circo: no había ruidos usuales, no habían risas ni cotilleos. Parecían querer comportarse lo mejor que podían y así evitar que Hide posara su mirada en ellos. Al llegar a la tienda, aquella colorida y diferente a las demás, no les sorprendió que tampoco hubiese mucho ruido, aunque se tratase del lugar del encuentro.

Sherlock se acercó a un costado de la tienda. Tocó la lona e intentó romper un trozo de ella para poder así ver lo que sucedía. No veía a Gustavo como un hombre que llevara sus discusiones mientras estaba acostado cómodamente en su cama, por lo que la reunión debía llevarse en la salita en dónde tuvo su primera charla con él. Más resultó ser un material muy resistente y nunca podría romperlo con solo sus dedos. Lamentó no haber traído una navaja consigo.

Aunque…sí tenía algo lo suficientemente filoso para romperlo. Vio a John. Éste lo miró extrañado ante su sonrisa. Observó la lona, abrió los ojos y negó rápidamente con la cabeza

"No… ¡No, Sherlock! No pienso espiar a Gus y a Hide ni a ayudarte a hacerlo" susurró bajo. El silencio era sepulcral a su alrededor, salvo por el viento y algunas hojas. Si alzaba un poco más la voz podían ser descubiertos. Sherlock bufó.

"Fuiste tú quien me dijo que Hide solo viene a dejar personitas y luego se va, ¿no es cierto? Esta vez se quedó a hablar con Gustavo. ¿No quieres averiguar por qué?"

A veces John odiaba lo fácil que se dejaba convencer por Sherlock.

Ya luego discutiría con su subconsciente. Se aproximó a Sherlock y se hizo espacio. De sus uñas crecieron unas pequeñas garras puntiagudas. Escogió un espacio bajo para así pasar desapercibidos en caso de que miraran hacia la zona y clavó con cuidado una de las garritas en la lona. Como el azabache esperaba, las garras de John eran suficientes para cortarla. Lentamente, evitando el ruido de la tela al rasgarse, bajó el corte hasta lograr un agujero. Era pequeño pero era suficiente para que tanto él como Sherlock pudiesen ver.

Sherlock miró por el agujero y pronto se vio empujado hacia abajo por John, cuya curiosidad logró vencerlo al final. Gruñó para sí, incómodo, y se movió de tal forma que ambos pudieran ver en una posición relativamente cómoda.

Tal y como había imaginado, Hide y Gustavo estaban en la salita. Hide estaba sentado en el sofá con las piernas cruzadas y los brazos estirados en el borde del espaldar. Gustavo se encontraba en uno de los sillones. Su cara como pocas veces mostraba con claridad su disconformidad. Lo había recibido, pero no se sentía estable con Hide allí.

Dirigió su mirada a la sala. No había cambiado mucho desde la última vez que había entrado. Lo único diferente era una caja rectangular, larga y poco ancha, que se encontraba junto al sofá. Frunció ligeramente el ceño, tratando de imaginarse el contenido. Bufó.

Quizás escuchando su conversación podría desvelar el misterioso objetivo de aquella caja, no había que pensar mucho para saber lo que contenía. Miró ahora a Hide y Gustavo, que hablaban. Hide sonreía.

"…sabes que no es mi deber hacerlo, Gus. Me meto en problemas, sobretodo porque ese niño no cayó en el Lago de las Almas" Hide se inclinó en su asiento, descruzando las piernas y apoyando sus brazos en sus rodillas. Sus ojos se oscurecieron y su voz se hizo más ronca. "Entiendes, ¿no? Debo hacer un trueque con aquellos jodidos jueces de arriba. Cinco del Lago por alguien suyo para que al final no obtenga ningún beneficio. Pierdo almas que no son gratis. Y todo por un capricho tuyo."

Gustavo tembló pero su armadura calmada no fue derribada. Cruzó sus brazos en su pecho y lo vio a los ojos con un brillo de determinación en ellos.

"¿Y qué se supone que quieres a cambio?"

Hide chasqueó la lengua y dejó caer su cabeza hacia atrás en un ademán de fastidio. Se levantó de su asiento y con sus largas piernas caminó y paró detrás del sillón de Gustavo. Éste no se movió.

"Ese es el problema. No tienes nada para ofrecerme. Diría 'tu vida' pero ya la poseo" Tomó uno de los mechones del cabello castaño del cirquero y lo movió entre sus dedos mientras lo veía. "De hecho, poseo la de todos aquí. Menos la de tres borregos." Esta vez Gustavo se levantó y lo encaró. Estaba molesto.

"No pienso dártelas" dijo. Pero Hide sonrió divertido y volvió a sentarse.

"No voy a pedírtelas. Supongo que luego te lo cobraré" esta vez la sonrisa de Hide se alargó a una mueca macabra. Gustavo no se había sentado pero estaba en guardia para lo que podría decirle. "Dime, ¿qué pintan tus escenarios futuros?" dijo con malicia.

El cirquero apretó los puños y bajó la cabeza. Había perdido el valor frente a él y ahora, preocupado a leguas, su mente vagó a otros asuntos. Hide rió.

"No puedes cambiar lo que ocurrirá. Mejor dicho, no debes cambiar lo que ocurrirá. Porque no sabes en lo que podrían derivar tus acciones y ese es tu mayor miedo" volvió a cruzarse de piernas y dejó los brazos a los lados. "Intentaste cambiar el destino de Allan y no funcionó, ¿verdad?" Entrecerró sus ojos que tomaron un extraño brillo y ladeó un poco la cabeza. "¿Quieres también interferir en el de esos dos y sufrir al ver que no cambia nada?"

Ya era suficiente. Sherlock se alejó y miró a John, que también se había apartado del agujero en la tienda. Era obvio que se estaba refiriendo a él y a John. Pero ¿por qué? ¿Qué tenían ellos en especial? Y toda esa charla….tragó saliva.

"John" lo llamó y él lo vio. Parecía haber llegado a su misma conclusión y se denotaba en la expresión que cargaba en esos momentos. Preocupada, tratando de mantenerse firme y a la vez confundida. "Gustavo… ¿puede ver el futuro?"

John se relamió los labios. "No…lo sé. Pero Evanna sí, pudo haberlo heredado de ella. No es como si…viera el futuro. Ve muchos escenarios probables que cambian con las acciones que haces"

Sherlock abrió los ojos. Recordó el boleto, aquel que tenía la imagen de John imprenta en él y la frase que traía consigo. Y lo que Gustavo le había dicho…

"Gustavo…me dijo que el circo sufriría el mismo destino si venía"

Sintió un escalofrío a sus espaldas. John tragó saliva, mirando a la persona que se encontraba detrás de él. Se giró también y una sensación fría recorrió su cuerpo en su totalidad, tal y como la vez que se encontró con el hombre lobo en una carroza que pensaba estaba vacía.

El cirquero, sabrá alguien como, había aparecido detrás de él sin hacer ruido cuando hacía unos segundos atrás estaba hablando con Hide. Los miró. En sus ojos ya no existía una emoción. Era como si se hubiese creado una barrera fría que ahora estaba usando con él y John. Tenía sus manos detrás de su espalda, tomadas, y movía de vez en cuando los pies.

"Chicos" dijo "Hide desea hablar con ustedes"


Diez minutos. Diez minutos llevaban dentro de la tienda de Gustavo, sentados los dos en el sofá. Diez minutos en los cuales el dueño de la misma no se fijó en ellos. Diez minutos en donde Hide lo estuvo mirando, sentado en un sillón frente a ellos con una sonrisa socarrona y las piernas cruzadas.

Fueron diez minutos en los cuales Sherlock intentó pensar en las razones por las que Hide los tenía a él y a John allí, soportando su mirada que los atravesaba como espada.

No lo comprendía. ¿Qué hacían allí? Al entrar en la tienda y debido al comportamiento de Gustavo pensó que era probable que los vendiese después de todo a Hide. Pero luego se dio cuenta que no era posible: de haberlo querido o de ser de tan poco aguante no los habría defendido al principio, como una leona cuidando de sus crías. Su actitud actual simplemente se debía a Hide.

Eso lo dejaba con otro escenario probable: los descubrieron espiándolos. Aunque no habían escuchado mucho importante más que el final de su conversación que aún rondaba por su cabeza. Y no era muy posible, sin embargo: si hubiese sido así entonces los habrían llamado desde un principio pero en ningún momento lo hicieron, sino al final. Aun así esa era el segundo razonamiento lógico al que concluyó y no tenía más.

Hide se movió finalmente. Revisó el bolsillo de su traje y sacó un brillante reloj de bolsillo dorado. Lo abrió y revisó la hora. Lo guardó en su sitio de nuevo y volvió a mirarlos.

"John" John alzó la cabeza y vio a Hide. Aun había miedo en sus ojos pero había más valentía que otra cosa. Algo había sucedido que había hecho cambiar su opinión con respecto a la situación y al demonio. "¿Cómo te va con mis personitas?"

Vaya pregunta. Incluso John se extrañó con ella, parpadeando de la forma digna que hacía un perro al ser engañado con una pelota. Sin embargo, respondió.

"No son mis criaturas preferidas"

"Oh…pues es una lástima, te voy a pedir que las cuides durante un tiempo. Nada difícil" dijo moviendo la mano "solo buscar su comida. Una bolsa de basura no es suficiente para ellas"

John asintió y no le preguntó más. Sus ojos rojos se fijaron ahora en Sherlock. El extraño brillo de antes se encontraba nuevamente en ellos y sinceramente Sherlock no tenía la menor idea de lo que iba a decirle, le molestaba eso. Se mantuvo impasible y no lo demostró en ningún momento.

Luego de estudiarlo, Hide sonrió.

"Sherlock Holmes, ¿no?" Asintió y se tensó un poco. Había algo en su voz que significaba malas noticias. "¿Te apetece convertirte en vampiro?"

Fue una pregunta que les sorprendió a todos. John abrió los ojos, sorprendido, y lo miró esperando por una respuesta. Gustavo miró a Hide también asombrado y él se quedó quieto, viendo al demonio que sólo sonreía con sus ojos fijos en él.

Curvó un poco una ceja, la sorpresa había pasado y venía la duda. ¿Un vampiro? ¿Por qué? ¿Por qué justamente esa criatura y por qué él? Miró bien a Hide. Su sonrisa era maliciosa, indicaba que había planeado esa pregunta y que todo iba de acuerdo a su plan. Pero ¿qué tenía que ver él, Sherlock Holmes, en su plan? Se aclaró la garganta.

"No tengo interés en convertirme en vampiro" dijo con calma. Pudo notar que John se relajaba a su lado. Podría preguntarle el por qué, pero sabía que era inútil. Hide no iba a responderle. "Además tampoco me interesa ser inmortal"

Gustavo sí que no se había relajado. Llamó a Hide y se veía un leve estremecimiento en su voz. Hide alzó el brazo para callarle cualquier queja y el cirquero obedeció, dirigiendo su mirada otra vez al suelo. Nunca apartó sus ojos de Sherlock.

"Oh… ¿por qué no? Obtienen varios poderes y no son inmortales, no vivirás para siempre. Paris Skyle murió poco más allá de sus ochocientos años"

Sherlock rió ligeramente con ironía. "Señor, tengo dieciséis y le he causado los mayores dolores de cabeza a mi hermano porque me aburro. No creo que sea conveniente para su raza tenerme en sus filas".

Hide rió encantado.

"Pero te ayudaría en un futuro, ¿no crees?"

Y allí fue cuando lo vio. Todo el punto de la conversación, la razón por la que los había llamado era por eso. Por lo que habían escuchado de la discusión de ellos. Algo iba a sucederles a él y John, y el demonio lo estaba poniendo a prueba. Más bien, su respuesta probablemente afectaría uno de esos futuros probables, si es que el cirquero de verdad veía el porvenir. Recordó a Darren Shan y todo lo que había ocurrido por una mala decisión.

Negó con la cabeza.

"Mi respuesta sigue siendo la misma"

Eso le agradó a Hide.

"Ya veo. Pueden retirarse, entonces"

Él y John no hablaron esa noche. No estaban molestos el uno con el otro, todo lo contrario: John intentó hablar con Sherlock cuando salieron de la tienda, pero no respondía; una vez más se había hundido en sus pensamientos. Al menos podía moverse y no tenía que preocuparse en acostarlo, pensó John.

Lo que tenía en trance a Sherlock era, claramente, lo que acababa de ocurrir. Habían presenciado algo que no se habían esperado y que sin embargo respondía muchas preguntas del pasado. Gustavo podía ver el futuro (o esas "situaciones probables" que dijo John y mencionó Hide), y el día que compró las entradas dijo que "sufriría si decidía venir" al circo. Por lo tanto, ya con verlo pudo saber que sus intenciones, desde un principio, eran quedarse en el circo.

Le había rogado que no fuera al circo y se lo dijo todo en pequeñas señales que en esos momentos le parecieron insignificantes.

Significaba que había entrado en uno de esos futuros probables y se habían presentado otros. Otros que lo envolvían a él y a John, que no eran del agrado de Gustavo pero sí de Hide. Y su destino se resumió esa noche en una pregunta inofensiva.

No le agradaba. No había lógica, no había deducción, todo era azar. No sabía lo que podría derivar su respuesta, todo lo que podía resumir eran simples conjeturas con base en lo que había sucedido con Darren Shan. Nada ni nadie le aseguraba que sería lo mismo con él, aunque siendo sincero no tenía interés en entrar a un mundo casi inmortal.

Y a Hide le había agradado su respuesta, era el presagio de nada bueno.

No durmió en toda la noche, a John no le extrañó. Sabía que Sherlock no dormía mucho y solo lo hacía cuando su cuerpo lo necesitaba. Lo ignoraba las veces en las que se quejaba de la poca resistencia de su cuerpo. Le dijo "Buenos días" esa mañana y se levantó, estirándose.

Sherlock lo miró. Había llegado a una conclusión luego de haber pensado durante horas. Simplemente debía dejar que todo llegara, era en vano preocuparse por lo que no sabía que sucedería y ya en su dado momento pensaría en lo que haría. Sonrió a John y se sentó en su hamaca.

"Buenos días" dijo. Él le sonrió también.

"Ya puedes hablar" dijo dirigiéndose a la entrada de la tienda y saliendo luego.

Se levantó y se revolvió el cabello. Recordó la actitud de John la noche anterior, como había enfrentado a Hide sin el mismo temblor de antes. No había que pensar mucho: el ver como lo atacaba a él y a Gustavo hizo que se diera cuenta que no se tenía permitido el temerle más. Para protegerlos, por idiota que sonase.

Oh, y con respecto a la misteriosa caja… bueno, ya sabrían pronto los demás de su contenido.

Como si un ser superior le estuviese dando la razón John apareció en la entrada de la tienda. Miró a Sherlock y ladeó la boca. "Gus está llamando a todos. Al parecer dará un aviso" dijo y volvió a salir sin esperarle.

Sherlock gruñó con fastidio. No era sólo John el que le impresionaba, también le asombraba la increíble manera en la que Gustavo construía reuniones sin meditar mucho el contenido de su discurso y que de igual eran de gran importancia. Sin más que pensar se colocó sus zapatos, se despeinó sus rizos un poco más y salió de la tienda.

No hay que mencionar que la luz del Sol lo dejó ciego durante unos segundos. El llevar toda la noche despierto y mirando al techo, a oscuras, provocó que sus ojos se acostumbraran a esa oscuridad. Durante el día la lona de su tienda filtraba algo de luz, pero no era suficiente como para haberlo prevenido de aquel resplandor. Se frotó los ojos y esperó, escuchando los ruidos que había alrededor. Todos estaban reunidos.

Abrió los ojos ligeramente, comprobando si ya podía ver. Aun le molestaba pero era capaz de poder caminar sin llevarse las cosas por delante. Caminó hacia donde el ruido lo llevaba, no quedaba más nadie en los alrededores de la aldea por lo que deducía que ya era el último.

Toda la multitud de personas estaban reunidas frente a la tienda de Gustavo, después de todo apenas amanecía y seguramente nada más salió el Sol mandó a Ren a avisar a todos que se dirigieran a su tienda. Y allí estaban, expectantes. Faltaba Allan, o eso creía.

Gustavo salió de la tienda. No parecía el mismo de la noche anterior. Tenía una enorme sonrisa en sus labios y las manos tomadas detrás de su espalda. No aparentaba ser otra coraza. Estaba genuinamente feliz, era como si no hubiese pasado nada la noche anterior. ¿Significaba que era una persona muy fuerte o muy estúpida? Podía ser un poco de ambas, tal vez.

Se aclaró la garganta y todos callaron. "¡Tengo fabulosas noticias para ustedes! No quiero dar detalles, necesito que sean ustedes quienes lo vean y juzguen a su criterio. ¡Ren!" lo llamó dirigiéndose a la multitud.

Su esposo salió de entre la multitud tomando a alguien de los hombros y empujándolo hacia donde estaba Gustavo en contra de su voluntad. Era verde, de cabello verde oscuro y con una piel dura como la de un cocodrilo. Estaba muy flaco, pero aun así podía reconocer que era Allan.

Eran dos semanas sin comer o quizás comiendo una vez al día, lo que había recaído en su cuerpo. Pasó de ser alguien no muy musculoso pero bien formado a ser un simple palillo pálido, incluso para un cocodrilo. Sus brazos aún no habían sufrido del todo la falta de alimento aunque pronto iban a hacerlo, no tenían el mismo grosor de antes. Podría acabar muriendo si seguía con esa dieta.

Ren se detuvo en frente de la multitud. Extrañamente sonreía aunque abrazaba por los hombros a su hijo que alguna vez había sido alegre. Allan no levantaba la cabeza, veía atento sus pies y debía estarse preguntando cuando podría encerrarse otra vez. Gustavo sonrió con ternura.

"Allan, mira" y se apartó de la entrada de su tienda, Allan levantó la cabeza.

No sucedió nada durante lo que parecieron milenios para los expectantes. Sherlock estaba de brazos cruzados, preguntándose porqué se tomaba tanto tiempo en salir, pero no lo dijo en voz alta. Luego de la espera la lona de la entrada se movió y una persona salió de ella. Todos los freaks contuvieron la respiración.

Luka salió de la tienda, mirando confundido a todas las personas antes de reparar en Allan y sonreír abiertamente.


SiM: Cualquier duda por favor contactarme por dm. ¡Gracias!

10/09: Tengo actualmente problemas con el internet, mi laptop no se conecta. Podría tardar más de lo usual.