Pondré un DinNoru... pero cuando me informe más... Familia asiática! Ah! El nombre que le voy a dar a Hong Kong es Lee y no soy muy devota de Sealand y Letonia =A=

Nattõ = Brotes de soja fermentado.

10.-Rutina del pasado.

-¡Yao! ¡Despierta! ¡Despierta!-empezaron a gritarme Mei Mei y Yong Soo.

-Ya voy... no arméis escándalo tan temprano, aru...-murmuré mientras me revolvía en el futón.

-¡Vamooos! ¡Nos prometiste que saldríamos a jugar hoy!-exclamó Yong Soo.

-Ssshhhh... Vais a despertar a Lee y a Kiku, aru...-siseé.

-¡Ya están despiertos! ¡Tú te has quedado dormido!-exclamó Mei Mei.

Miré el despertador que tenía cerca de mí, marcaba las 8:35

-Dejadme en paz...aru-murmuré antes de esconderme debajo de la manta.

Oí unos pasos, pensé que me iban a dejar en paz antes que el sueño volviera a invadirme.

-¡Montaña!-gritaron todos a la vez antes de aplastarme con sus pequeños cuerpos.

-¡ARU!-exclamé del dolor.

Les miré a todos con enojo, incluso Lee y Kiku me estaban aplastando el estómago.

-¿Qué he hecho yo? Aru-les pregunté cansado.

-Dormirte-dijo Yong Soo.

Me miraban esperando a que yo dijera algo, bueno, que se les iba a hacer, son niños de solo 5 años.

Me llevé una mano detrás de la cabeza y suspiré.

Ni siquiera sabían vestirse solos y yo era la única persona que tenían para cuidarles y protegerles.

Seguían mirándome con esos ojos enormes, eran taaaaaan monos.

-¡Buenos días! ¡Aru!-exclamé mientras les rodeaba con los brazos.

Mei Mei y Yong Soo sonrieron con alegría, mientras que Lee y Kiku gatearon hasta abrazarme.

-¡Tengo hambre!-se quejó Mei Mei.

-Ya voy, aru... Id aseándoos mientras yo preparo el desayuno ¡Kiku, asegúrate de que todos se lavan bien la cara y se quitan las legañas, aru!- dije antes de ir a la cocina.

-Yao, no te has lavado la cara ni quitado las legañas, venga, con todos-dijo Kiku mientras me agarraba del pantalón.

-Voy...aru...-dije siguiéndolos al baño.

Ninguno de ellos quería tocar el agua de la pila porque estaba muy fría, ni siquiera yo mismo quería tocarla.

-Los mayores primero-dijo Yong Soo.

-¿Aru? Primero los pequeños-espeté.

-¡Tú tienes que prepararnos el desayuno! ¡Lávate y cocina!-exclamó Mei Mei.

Lee se acercó a la pila de agua, la miró y metió las manos, hizo un cuenco con ellas llenándolo de agua y llevándoselo a la cara, el agua fría salpicó un poco y Lee se restregó la cara.

-Toma-dijo Kiku mientras le daba un trapo.

-Gracias-murmuró Lee.

-¡Lee es mucho más hombre que ustedes! ¡Cobardes!-exclamó Mei Mei señalándonos.

Eso me tocó la moral.

Imité a Lee y salpiqué a Mei Mei, Lee me pasó el trapo y me sequé la cara.

-¿Quién era más hombre que quién, aru?-le pregunté antes de irme a cocinar.

En realidad no tenía que cocinar tanto, solo calentar la sopa que había dejado preparada y servir el arroz caliente.

Aunque como los niños no me veían cocinar pensaban que era muy fácil y rápido preparar el desayuno, aunque creo que prepararé nattõ*.

Llevé la cubeta de arroz al comedor y el caldero de sopa, no sé que hacían los enanos que tardaban en llegar.

-¡A desayunar, aru!-exclamé antes de coger un cuenco y servir el arroz.

¿Por qué tardaban? Me levanté y fui al baño.

-¡Os he llamado, a desayunar...aru...!-exclamé antes de ver el estropicio que habían armado, la pila de agua por el suelo y los 4 intentando secar el agua con toallas y paños quedando sus ropas completamente mojadas.

-¡Ha sido culpa de Yong Soo!-gritó Mei Mei.

-¿Cómo que mía? ¡Tú me salpicaste!-exclamó él.

-¡Pero tú me llamaste cobarde!-gritó ella.

-¡Vayan a desayunar, aru!-grité más que ellos.

De todos modos el que iba a secar todo eso era yo.

-¿No te vas a enfadar?-me preguntó Lee.

-¿Para qué? Al final lo tendré que limpiar yo... ahhh...aru...-suspiré.

-Con permiso-dijo Kiku antes de retirarse junto con Lee.

-¡Eh, esperadme!-gritaron Mei Mei y Yong Soo.

-Ahhh... aru... estos niños metiéndome siempre en problemas...-murmuré enfadado antes de seguirles.

Creo... que no puedo describir lo mucho que les quería a pesar de estar en peleas.

-¡Kiku, cómete toda la sopa! ¡Aru!-exclamé.

-No me gusta la forma en la que haces el tofu-se quejó.

-¡Pero si siempre te lo has comido, aru!-exclamé de nuevo

-He aguantado-dijo secamente.

-Pues no te comas el tofu... aru...-murmuré dándome por vencido.

Kiku en ese entonces era poco hablador, no tanto como Lee pero al menos era sincero.

Ellos eran tan pequeños, inocentes e ingenuos que necesitaban que yo les hiciera las cosas.

-Vamos, a vestiros, a ver cuando podréis hacerlo solos, aru-dije llevándolos al cuarto donde dormían.

-Yaooo... Quiero ropa nueva y bonita-me dijo Mei Mei mientras empezaba a quitarse el pijama.

-Ya te compraré, por ahora te tienes que conformar con la que tienes, aru-le dije a la vez que sacaba la ropa de cada uno de ellos.

-Jum... Pero las otras niñas se ríen de mí-murmuró.

-No les hagas caso, aru, te tienen envidia-le dije antes de empezar a ponerle el vestido rosa.

-¿Envidia? ¿Qué es eso?-me preguntó.

-Es cuando alguien tiene algo que tu quieres y sientes rabia porque no lo tienes, aru-le expliqué.

-¡Entonces tengo ropa bonita!-exclamó contenta.

-Claro que la tienes, pero no te preocupes que yo te compro la que te haga falta, aru-le dije terminando de vestirla.

Ella me sonrió con completo agradecimiento.

Mei Mei solía jugar mucho con sus hermanos, al ser la única niña de la familia sufrió mucho en la pubertad, cuando le empezó a salir pecho o cuando le vino por primera vez el periodo tuvo tanta vergüenza que se encerraba en algún cuarto.

Les dí todo lo que me pidieron, no creo que les estuviera mimando mucho, al menos les enseñé el valor de algunas cosas y les eduqué como pude.

-¡Vamos!-gritó Yong Soo impaciente por salir ya.

-Espera un poco, aru, estoy preparando la comida de después-le dije intentando tranquilizarle.

-¡Se nos va a hacer de noche! ¡Tortuga!-me replicó mientras intentaba subir a una silla.

-Ten paciencia, aru, ¿por qué no vas a jugar con tus hermanos?-le pregunté.

Le miré de reojo y estaba completamente sonrojado.

-¡Tonto!-me gritó antes de irse.

-Yong Soo... ¿por qué estás rojo?-le preguntó Mei Mei.

-No es nada-replicó él.

No pude evitar sonreír. Algunas veces se comportaba así conmigo, más tarde tuvo muchos enfrentamientos con Kiku y se convirtió en un pervertido, al menos no la tomaba con Mei Mei.

Les daba todo mi amor y mi cariño, intentando que no echaran de menos a sus padres. Por supuesto intentaba llevarles a buenos lugares y divertirles al máximo.

-¿Qué os parece el sitio, aru?-les pregunté.

Aunque ni siquiera me hicieron caso, tan pronto como Mei Mei vio el campo de flores al que decidí llevarles cogió la mano de Kiku y corrieron a jugar con ellas.

Yong Soo también jugaba con ellos, daba gusto verles saltando, corriendo y riendo entre las flores.

-Lee, ve a jugar, aru- le dije antes de sentarme debajo de un árbol.

En vez de ir a jugar se quedó a mi lado, se sentó cerca de mí y apoyó su cabeza en mi brazo.

-¿No quieres, aru?-le pregunté.

Entonces me agarró de la ropa con su mano tan pequeña y sacudió la cabeza.

Lee era muy tímido, no hablaba mucho por lo que tuvo muchos problemas para relacionarse con los demás, en la adolescencia se dedicaba a montar cohetes para todos, desde petardos hasta bombas fétidas con un olor insoportable.

-¿Mmmm...? ¿Me quedé dormido, aru?-me pregunté a mi mismo cuando me desperté.,

Noté un peso en mi regazo, después de jugar, comimos todos bolas de arroz y me quedé dormido, no quería pero lo hice.

-Demonios, ya no soy un niño, aru-murmuré intentando incorporarme.

Entonces vi como mis 4 hermanos dormían profundamente en mi regazo, aferrándose a mi ropa.

No puedo describir lo que siento por ellos... Pero les quiero a todos por igual, aunque me hayan traicionado a su manera...

Cuando peleé con Kiku y me hizo una herida en la espalda, me asusté, estaba confuso, pero aunque me haya hecho daño, él seguirá siendo aquel niño callado y sincero que me gustaba como me miraba cuando no comprendía, que no le gustaba el tofu que preparaba y que al bañarse con todos se traía su patito de goma a la bañera o a las aguas termales.

Cuando Kiku se fue de casa y tuve una discusión con Mei Mei, diciendo que ella prefería a Kiku que a mí, me dolió mucho, pero ella seguirá siendo aquella niña que me iluminaba los días con una sola sonrisa, que le gustaban las flores y adoraba su ropa y cuando dormía lo tenía que hacer en medio de todos nosotros para sentirse segura.

Cuando Mei Mei se enfadó conmigo y se fue de casa, Yong Soo se enfadó tanto porque no quería que su única hermana se fuera, le importaba muy poco lo de Kiku, llegó a detestarle por el hecho de que me hizo una cicatriz en la espalda y yo le criticaba a él diciendo le que era un pervertido que solo sabía copiar lo que hacía la persona que odiaba, a pesar de todo, él seguirá siendo aquel niño hiperactivo y travieso que solía meterse en problemas, que me despertaba todos los días con sus gritos, que le encantaba estar conmigo y que siempre se sentaba a observar como cocinaba.

Cuando Arthur se llevó durante mucho tiempo a Lee, a él no le importó pero sé que debajo de esa apariencia seria y fría se esconde un gran corazón y cariño a todos sus hermanos. No me odió por no ir en su busca, él era el más maduro de sus hermanos y comprendía mi situación económica, él seguirá siendo aquel niño reservado que con un gesto te demostraba lo que quería, que si quería algo no lo decía hasta que mejorara la situación económica, que observaba con detenimiento lo que pasaba a su alrededor y que en cuanto te viera triste te daba un abrazo y te rodeaba con su pequeños brazos.

No me importa que me odien, no me importa que me hagan daño, lo único que les pido sería volver a verles, no me importaría que estuviéramos juntos en casa como en el pasado. Porque son mi única familia.