No tengo mucho que decir. Solo que aquí está el capitulo y que espero les guste.

Capitulo 10:

El aire acondicionado estaba demasiado fuerte. Me calva el frio hasta los huesos mientras Po estaba formado en la línea de "ultima hora" para comprar nuestros boletos de clase turista con destino a Beijing.

Estaba sentada en una silla al lado de un niño con la nariz pegada aun nintendo. Quede pensativa, con la irada perdida mientras Po regresaba con los dos boletos en la mano. En cuanto lo vi me puse en pie, sujete mi mochila roja y le extendí a Po la suya, en verde.

-Vamos a pasar por los rayos X-me susurro al oído. Sentí un escalofrió en la espalda, recordé que antes de salir de su departamento Po había sacado algunas cosas un tanto… peligrosas.

-Tranquila-me dijo componiendo una enorme sonrisa brillante, que de alguna forma me infundio confianza- ya me encargue de todo, nadie podrá encontrar mis cosas.

Se colgó la mochila en el hombro y me guio por un concurrido pasillo. Nos topamos con algunas familias que parecían volver de sus vacaciones, algunos hombres de negocios… En una cabina telefónica, al lado de la salida de pasajeros estaba un hombre alto y corpulento, vestía un traje en color negro profundo… Pero su cabello era totalmente gris, como si se tratara de canas aunque en sus facciones se distinguía su vitalidad. Me miro por un segundo con ojos anaranjados intensos, luego se volteo y acaricio su portafolio.

Po y yo nos adelantamos, así que no pude ver lo que hacia aquel hombre, pues se había perdido en el mar de gente.

-¿Qué estas mirando?-me preguntó Po paseando su mirada por el pasillo.

-Nada, es que en la entrada estaba Austin mahone- respondí encogiéndome de hombros.

-¿En serio?-el alzo la ceja.

-Por supuesto, también venía Johnny Deep y Selena Gomez.

Lanzo una carcajada breve, rodé los ojos y seguí mi camino.

-Vamos, llegaremos tarde-me aviso acelerando el paso.

La revisión de seguridad, los detectores de metales y los rayos X no fueron tan perturbadores como creí. Además todo pasó muy rápido, en menos de quince minutos ya estábamos buscando nuestros asientos en el avión.

Po había tomado el libro de cuero, lo leía mientras estábamos en el aire. Yo me entretenía escuchando música con el Ipod de Po. Después de un rato me puse a dormir. Después de todo, se trataba de un vuelo de cómo 72 horas.

Po dijo que me revolvía en sueños, no recuerdo lo que había pasado pero cuando desperté, mi compañero tenía un gesto consternado.

-Y dime, Po-comente de repente- ¿Ya has viajado a China?

El me miro con diversión.

-Nop

- ¿Entonces?-le cuestione.

-Por eso vienes tú- me dijo- Contigo voy a ir a ese museo y de un modo u otro descubriremos lo que sucede con esa extraña pintura contemporánea.

Por un segundo la imagen del cuadro de "El guerrero y el dragón" volvió a mí. Bastante extraño pensar en que ahora me estaba embarcando en una de esas aventuras que solo suceden en las películas.

Era cerca del medio día, según mis cálculos era ya el tercer día de viaje así que aterrizaríamos dentro de dos horas. Decidí dejar que Po durmiera un momento, mientras yo arreglaba mis cosas. Saque el reproductor de música y comencé con una canción de The Beatles mientras cruzábamos el cielo.

Un Pip repetido sonó en la cabina, alce la vista y encontré un foquito parpadeando. Tuve que perturbar un poco el sueño de Po para poder abrocharle el cinturón de seguridad, proseguí con el mío.

Me asomé por la ventana, ya comenzaba a ver algunos edificios, grandes rascacielos y modernas propiedades. Debajo de nosotros se distinguía la pista y el aeropuerto. Guarde el Ipod en mi bolsillo, luego sacudí un poco al chico. Po hizo un ademan con su mano pidiéndome que lo dejara cinco minutos más. Lo ignore y seguí molestándolo.

-Ya entendí- me gruñó.

-Ya deja de hibernar- me burle y seguí sacudiéndole.

-Está bien- respondió frotándose los ojos con pereza.

Po se levanto justo a tiempo, pues al momento en que abrió los ojos sonó un pitido que anunciaba que podíamos salir ya.

Bajamos después de tomar nuestras mochilas. No nos entretuvimos demasiado en el aeropuerto, inmediatamente salimos del avión, Po se apresuro a conseguir un taxi. El único problema era que el chofer solo hablaba mandarín, Po se jalaba los pelos por la desesperación. Por fortuna yo me había anticipado. En mi teléfono mostré una fotografía de la fachada del museo, el taxista lo entendió perfecto.

Hizo una seña de "Ok"

Avanzamos rápido por la cuidad, pasamos por un par de avenidas y luego de doblar en una calle concurrida llegamos a nuestro destino. El museo de arte nacional de Beijing.

Po agradeció al hombre en español, claro que el chofer solo arqueo la ceja. Después de que recibió su pago sonrió, entendió totalmente el mensaje.

Pagamos la entrada. Luego pasamos a la sala de arte mitológico. Recorrimos el pasillo, pasando por los momentos más memorables de la mitología China, el nacimiento de Panku, el ying y el yang y, por supuesto, el nacimiento del Kung fu, el arte marcial más impresionante, pues se inspira en la misma naturaleza.

Po bostezo un par de veces, le di un golpe dos veces, mientras caminábamos.

A mitad de la sala encontramos la pintura. Era como de un metro por 1,5 m. Tal como la recordaba de mi infancia. Po la observo un tiempo hasta que se convenció a sí mismo de que en realidad necesitaba mi ayuda.

No que estábamos buscando ahí, alguna pista según Po, pero yo no veía nada que no hubiera visto antes.

Un segundo la fugaz imagen de Shifu hablando vino a mi mente. Vi claramente cuando su mano señalaba un punto en la pintura. De manera inconsciente yo señalaba a ese punto igual

Po me miro con orgullo.

-Genial-dijo acercando el rostro más de lo que debería.

Junto a mi dedo se encontraba, oculto por las sombras de la montaña, una palabra escrita en castellano.

-"Busca"-leyó Po en voz alta.- ¿Qué cree que estamos haciendo?

Lo ignore, recordando los discursos de Shifu. "Busca" repetía en mi mente. "Busca"… El misterio. Aj, como odio el misterio, siempre es tan complicado. Por qué no solo te dice a donde debes ir, ¿"Busca"? Qué rayos significaba eso.

Abrí mi mochila y saque el diario de mi padre. Hojee las paginas al azar. Buscaba algún titulo extraño o diferente.

En una página casi vacía estaba remarcada la frase "Busca y encontraras"

Leí el texto, hablaba sobre un proverbio de Buda, nadie sabía que fue él quien lo dijo. Me apresuré a mostrárselo a Po.

-Eres un genio-dijo con un grito de alegría.

Ahora ambos sabíamos a donde ir.

Próxima parada: El templo budista del oeste.

-Siempre quise conocer al Dalai Lama-dijo Po.

- ¿En serio?-pregunte.

-No, pero de todas formas vamos a conocerlo.

Continuara…

Ojala les haya gustado. Agradezco a todos los que dejan reviews y a todos los que leen esta historia.

Bueno, ya saben que pueden dejar cualquier comentario, duda o sugerencia.

Hasta luego.