Capítulo X

"Fate"

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"El hombre nace libre, responsable y sin excusas. "

—Jean Paul Sartre.

(El hombre nace, pero luego es transformado por su entorno porque nace pensante, consciente y vulnerable… ¿o no?)

1

Harry recibió una carta mientras desayunaba. Su cuerpo se tensó al ver a Hedwig a la defensiva mientras extendía su pata.

—¿Ya no estás enojada conmigo? —le preguntó Harry a la lechuza. Ella le dio un piquete cariñoso.

El niño sonrió y tomó la carta, enseguida la abrió y comenzó a leer:

Querido Harry:

Le envió anexas las instrucciones que Sirius me ha dado para que el plan se concrete.

Espero que todo salga bien, él está realmente entusiasmado con la idea de volver a verlo. Personalmente, considero que es arriesgado lo que harán pero soy consciente de que se encuentran en un callejón sin salida y su única opción es la de reunirse a escondidas.

Respecto a su pregunta, tengo que decir que me desconcierta mucho pero la responderé a cambio de que me diga porque la ha hecho. No, yo no conozco a todos los mortífagos a pesar de mi posición privilegiada, ya sea porque cada día se unen más personas a nuestra causa y no dispongo de tiempo o interés de socializar con ellos o porque muchos de ellos son sangre pura y desean mantener un perfil bajo. Ser descubierto como seguidor del Señor Oscuro es algo que nadie quiere por diversas razones que ya le contaré algún día.

Por otro lado, escuché del percance que sufrió en el Callejón Diagon. Deseo que se recupere pronto. Si puedo ayudar en algo no dude en decírmelo.

Con cariño, Regulus Black.

Una vez que termino guardo la correspondencia en una de las bolsas de su túnica, ya después se encargaría de leer lo demás y de eliminar la evidencia de que mantenía contacto con los Black. Había considerado arriesgado ver las instrucciones que su padrino había enviado en medio del comedor. Todos en la mesa miraban con interés a Harry, aunque eso ya no era novedad, la mayor parte de los alumnos solía intrigar qué era lo que él hacía para recibir tanto correo.

—¿Una carta de nuevo? —preguntó Ron.

—De mi padre. Quiere que intente jugar quidditch este año, argumenta que estaría feliz por ello y mandaría la mejor escoba en caso de que me quede en el equipo —respondió Harry. No miró a los ojos a Ron porque se sentía extraño tergiversando la verdad. No podría decirse que estaba mintiendo pero tampoco hablaba claro. Ciertamente días atrás recibió una misiva de James cuestionando su estado de salud y sugiriéndole que se uniera al equipo para distraerse de todo lo que ocurría a su alrededor.

—¡Eso sería genial! Escuché que están reclutando buscadores. Tú siempre has sido bueno volando ¿por qué no lo intentas? —Ron parecía a punto de explotar de emoción.

—¿Quieres ir conmigo? —preguntó Harry—. Haré la prueba.

—¡Por supuesto amigo! —respondió Ron regresando a su comida.

Hermione que estaba sentada a su lado leyendo un libro mientras comía una manzana alzó la cabeza, sus ojos delataban duda.

—¿Estás seguro, Harry? He escuchado que los jugadores a menudo tienen entrenamientos bastante duros. Y por lo que leí en Quidditch a través de los tiempos suena como un deporte doloroso. —La chica tenía una mirada de angustia.

—Ningún entrenamiento superara al de mi padre, es un espartano cuando se trata de su amado quidditch. Estaré bien, créeme.

—El padre de Harry es increíble volando —dijo Ron.

—Sí, un día de estos deberías de verlo, Hermione.

—Pero ¿eso no significaría que tendríamos que estar en tu casa o algún lugar donde no sea raro ver a alguien volando en una escoba?

—Yep. ¿No quieres ir por unos días a mi casa en las vacaciones de navidad? —preguntó Harry—. De paso conoces a mi madre. Estoy seguro de que ella estará encantada de hablar contigo.

Hermione miró a Harry y luego escondió su rostro en su libro.

—Estaría encantada, si no es una molestia —respondió.

Potter pudo ver el sonrojo que adornaba las mejillas de su amiga. Ella a veces podría ser tan tímida.

La chica miró de reojo a Harry y sonrió. Nunca antes había sido invitada a casa de alguien más, después de todo, antes de Hogwarts no tuvo amigos, las niñas y los niños que conocía solían huir de ella pues era considerada extraña y una sabelotodo gruñona.

—Nunca serás una molestia —dijo Harry—. Tú también estás invitado Ron.

—Cuanto llegue el momento le diré a mamá —comentó el pelirrojo.

2

Draco, desde la mesa de los Slytherin estaba mirando a un tranquilo Harry que cenaba sin prestar atención a sus alrededores. Usualmente él no lo vigilaba, bueno sí lo hacía pero no tanto como en estos últimos días, además, debía de quedar en claro que no era por gusto, sino por el hecho de que su padre siempre le dijo que tenía que tener cuidado de los Potter.

Lo cierto es que esta vez no era porque se sintiera amenazado por Harry sino porque tenía curiosidad.

Días atrás mientras huía de los constantes acosos de Pansy terminó en el bosque prohibido. Cuando la chica regreso al castillo al no verlo por ningún lado, él decidió hacer lo mismo, después de todo el lugar le daba miedo. Lo que no esperaba era encontrarse con que Harry también estaba por ahí. Vio al chico ayudar a una serpiente que parecía atorada y no pudo evitar sentirse curioso, después de todo, una persona normal huiría al ver a una criatura que usualmente era condenada como peligrosa.

Estuvo a punto de acercarse y hablar con Harry pero lo notó histérico, fuera de sí, cosa que le pareció extraña pues Potter siempre se mostraba tranquilo ante él, daba la impresión de que rara vez algo lo sacaba de su zona de confort. La situación que vendría a continuación lo hizo esconderse y cubrirse la boca para no soltar un sonido de sorpresa.

Había escuchado a un Gryffindor, un Potter, un mago que probablemente crecería para ser un ícono de la luz hablando pársel.

Draco sabía que ese don usualmente era asociado al purista de sangre Salazar Slytherin y la gente que lo poseía nunca salía bien parada ante otros que no fueran de la casa de las serpientes. ¿Qué se supone que haría ahora? ¿Ir corriendo a la escuela y pregonarlo por todos lados para que la gente se pusiera en contra del hijo de los Potter? ¿Mantener silencio? ¿Chantaje? Existían tantas opciones pero consideró que lo mejor sería ponerse en contacto con su padre para preguntarle que podría hacer con la información. Quiso moverse para huir del lugar pero notó que Harry se había puesto a revisar los alrededores, sospechando que alguien lo miraba.

Malfoy se mantuvo en su sitio, esperando que el otro siguiera con la extraña platica que sostenía con la serpiente y se distrajera de nuevo. Pero lo que pasó después le hizo darle gracias a la suerte porque Harry se había puesto de pie para después irse.

Y debido a eso ahora Draco sentía la necesidad de observar a Harry. No entendía como un Potter había heredado la capacidad de hablar con las serpientes. Cuestiono si tal vez el don estaba en la familia y todos los miembros habían guardado silencio respecto a su habilidad para evitarse problemas.

El rubio salió de sus cavilaciones al ver que Harry se levantaba de la mesa, probablemente había decidido irse a su sala común. Con un movimiento de mano el chico se despidió de Ron y Hermione.

Entonces Draco supo que era su momento. Quería confrontar a Harry y preguntarle sobre lo ocurrido en el bosque antes de enviarle una carta a su padre. Se puso de pie, sin importarle que hubiera dejado su comida a medias y que sus compañeros le vieran con sorpresa. Malfoy salió del comedor para ir detrás de Potter. Cuando vio que no había nadie cerca comenzó a correr para alcanzarlo. Una vez que logró su cometido agarro a Harry del hombro.

—Potter —dijo.

Harry dio un saltito y volteó. Sonrió al ver a Malfoy, justo lo que necesitaba, alguien para molestar.

—Señor Malfoy, hace mucho que no se dignaba a hablarme. Comenzaba a sentirme solo sin usted. ¿Qué se le ofrece? —preguntó Harry.

—Quiero preguntarte algo —dijo Draco con una mueca—. Iré directo al grano. ¿Cómo es que hablas… cómo es que hablas pársel?

A Harry se le fui el aire. Tomó con fuerza los hombros de Draco, prácticamente enterró sus dedos en ellos.

—¿Cómo jodidos sabes sobre la situación? —interrogó Harry, su sonrisa había desaparecido y a cambio se podía ver la furia contenida.

Draco nunca lo admitiría pero se sintió intimidado, intento retroceder pero lo único que logró fue trastabillar y caer de espaldas, si le veía lo bueno al asunto es que los dedos del otro ya no estaban arraigados en su piel. Antes de que pudiera levantarse Harry se había subido encima de él, sentándose en su regazo para impedir su huída.

—Entonces, ¿cómo sabes, Draco?

Malfoy miró al otro y tragó saliva. Nunca hubiera creído posible que Potter fuera capaz mostrar tal seriedad y ganas de hacer daño.

—Te vi en el bosque… con la serpiente —respondió mientras evitaba mostrar el dolor que sentía por la caída y por el agarré de Harry había sostenido minutos atrás en él.

—Ya veo… circunstancias inesperadas han aparecido pero puedo lidiar con ellas. —De repente Harry ya no parecía tan peligroso. Su sonría había vuelto y miraba con dulzura a Draco.

El cual definitivamente no esperaba tal cambio de humor de Harry.

—Mi pequeño y querido dragón guardara el secreto ¿verdad? —dijo Harry mientras tomaba las manos de Draco entre las suyas—. Lo hará en honor a nuestro amor.

—¡¿Qué amor?! —preguntó exaltado Malfoy.

—Hieres mi sensible corazón, ¡ay! ¿No es obvio que habló del amor que tú y yo sentimos el uno por el otro? —Harry había usado un tono indignado mientras sus cejas se contraían en un gesto de dolor.

—No sabía de ello hasta hoy —dijo Draco mientras rodaba los ojos. ¿Por qué esto ya no le sorprendía? Desde que eran pequeños cada vez que se encontraba con Harry terminaba en situaciones demasiado extrañas.

—Eres el peor… —Harry dejo de hablar al sentir que alguien lo levantaba.

Alzó la mirada y vio a Tom, a su lado estaba Snape. Riddle lo sostenía de la cintura mientras le miraba fijamente, Harry comenzó a intentar liberarse pero el agarré de su profesor era inesperadamente fuerte.

—Así que… ¿desde cuándo usted y Potter tienen una relación del tipo romántica? —le preguntó Snape a Draco.

—Desde nunca —respondió Draco mientras se ponía de pie y miraba con confusión a su padrino—. Sabes cómo es Potter, le encanta molestarme.

—¡Tú empezaste primero! —exclamó Harry desde su posición como prisionero de Riddle.

—Sí pero fue porque quería que me dijeras como es que…

—Shh, Draco, dijiste que guardarías el secreto porque me amas.

—¡Nunca dije eso! —gritó Draco, frunció el ceño y segundos después se recompuso. Estaba actuado de una forma muy poco Malfoy.

—¡Puedes decirlo ahora mi querido dragón!

—¡Potter, guarde silencio! —regaño Snape a Harry antes de que Draco dijera algo más pues él era el hijo de uno de los mortífagos más cercanos al Señor Oscuro y definitivamente sus actos podrían traerle consecuencias a Lucius—. Ahora bien, por estar peleando o cortejándose en medio de los pasillos ambos tendrán detención.

—Aw, profesor Snape, le juró que no estábamos peleando o tonteando, sólo hablábamos —dijo Harry mientras hacía un puchero.

—Oh claro, como sólo estaban hablando tuvo la necesidad de estar sentado en el regazo del joven Malfoy mientras sostenía sus manos para que le escuchara. Su excusa no sirve, Potter.

—En realidad básicamente fue eso —dijo Draco mientras alzaba una ceja—. La razón por la que estaba en el piso fue porque Potter se exalto ante lo que le pregunte y terminó por tomarme de los hombros de una forma violenta, yo intenté retroceder pero me tropecé con mis propios pies e inevitablemente caí.

—Luego yo me subí encima de él para que no huyera. Quería que me prometiera que guardaría silencio —agregó Harry, había comenzado a removerse de nuevo para que su profesor lo dejara ir pero seguía sin lograr nada.

—Algo no cuadra aquí —dijo Tom tomando parte de la conversación por primera vez—. Draco preguntó algo pero, usted termino por hacerlo caer el piso para hacer que guardara silencio.

—Oh, es que la pregunta que Draco hizo tenía que ver con cierta información que creí que nadie conocía —dijo Harry. Ya estaba quieto, se había rendido pues parecía que Riddle no iba a dejarlo ir—. Pero sé que Malfoy guardara el secreto porque me ama.

—¡Qué no lo hago! —exclamó Draco.

Snape puso una mano en el hombro de su ahijado para tranquilizarlo. Notó que el Señor Oscuro miraba con molestia al pequeño rubio, pensó que esa era la mirada que usualmente su señor le daba a todo aquel que consideraba un lastre. La situación estaba empeorando y el único que parecía en peligro por ahora era Draco. Estaba seguro de que Harry sobreviviría a estar con Tom… al menos físicamente, claro, su integridad mental era otra historia.

—Ya después aclararemos la situación como se debe. Señor Malfoy, su detención comienza ahora. De usted me encargaré mañana al finalizar las clases, Potter. Le mandaré una nota a su jefa de casa.

—No a Minnie —dijo Harry en tono lastimero—. ¡Me va a comer vivo! ¡Le prometo que cumpliré adecuadamente mi detención!

Tom rió al escuchar el apodo que el chico le había dado a Minerva. Aquella mujer siempre le pareció tan severa que era divertido saber de alguien que la llamaba de una forma cariñosa.

—De paso le informaré de esa forma en que usted la llamo en mi nota —dijo Severus antes de dar media vuelta y llevarse con él a Draco.

Harry se talló la cara con las manos y soltó un gemido. ¿Por qué estas cosas le pasaban? Dejo caer sus brazos a sus lados, luego contemplo la dramática salida de su profesor de pociones.

—Siempre he admirado la forma en la que su túnica se ondea cuando camina —comentó Harry.

—Hay que pedirle clases —agregó Riddle.

Harry rió ante la sugerencia, se imagino a él y a Tom tomando lecciones de "como ondear tu túnica al estilo Snape mientras caminas por los pasillos de Hogwarts".

—Profesor, ¿puede soltarme ahora? Quiero ir a mi sala común para prepararme emocionalmente pues es mi primera detención. Comprenderá que nunca había pasado por tal cosa y es difícil de asimilar para alguien tan frágil como yo.

—Déjeme pensarlo —dijo Tom—. Eh…, no. ¿Qué le parece si me acompaña por unos minutos a mi oficina?

—Déjeme pensarlo —dijo Harry—. Eh…, no. ¿Qué le parece si mejor me suelta?

Riddle sonrió, de verdad que el chico lo divertía.

—Vamos, señor Potter, de paso revisamos su cicatriz.

Harry se tensó de forma automática. Aún podía recordar la última vez que él y su profesor se quedaron solos en un pasillo: intentó maldecirlo pero Tom había sido mucho más hábil. Así que el único que termino siendo hechizado fue él. Pero si le veía el lado bueno, fue curado y cuando despertó estaba en la enfermería siendo cuidado por Madam Pomfrey, la enfermera le había informado que Snape fue quien le atendió y llevó hasta el lugar.

Tom notó la reacción del otro. Comenzó a soltarle poco a poco.

—No servirá que huya. Si viene conmigo puede que se entere de cosas bastante interesantes.

—¿No me hará daño? —preguntó Harry con aprensión.

—Si quisiera hacerle daño ya lo hubiera hecho, he tenido varias oportunidades —respondió Tom—. Así que pongámonos en camino.

Harry vio como su profesor comenzaba caminar. Dudo sobre la idea de seguirlo, pero una vez más su curiosidad le gano, tenía tantas preguntas que hacerle a Riddle que dejo de lado aquella sensación que le gritaba que la ignorancia era mucho menos dolorosa y más reconfortante que el conocimiento. Siguió los pasos de Tom como si fuera una sombra y a la vez echó un vistazo a su alrededor, memorizando cada detalle del camino que estaban tomando.

Cuando llegaron, Riddle abrió la puerta y dejo pasar primero a Harry, el cual entró al lugar con algo de temor. Le daban ganas de irse pero probablemente ya era tarde para pensar en huir. Una vez que ambos estuvieron dentro Tom le señalo una silla a su alumno para que se sentara.

—¿De qué quiere que hablemos, profesor?

—¿Cómo se ha sentido? —preguntó Riddle.

Harry se esperaba todo menos eso. Que Tom le preguntara sobre su salud.

—Mejor. Desde que el profesor Snape aplicó lo que sea que haya aplicado en mi piel la comezón y el dolor prácticamente desapareció. A veces aún me duele el pecho pero los dolores ya no son tan intensos —dijo Harry.

Tom se quedó pensativo. Era extraño. Se suponía que Snape había curado por completo los síntomas, dudaba que él hubiera cometido un error, considerando su alto nivel de perfección cuando se trataba de su trabajo. Había algo mal, pero no sabía qué. Por otro lado tampoco había sido un desliz suyo, su campo era el de la magia oscura y por ende dudaba mucho el haber cometido un error en aquel momento.

—Ya veo. Bueno, ¿qué le parece si hablamos de cosas varias?

—Eh… ¿es en serio? —preguntó Harry.

Antes de que Tom respondiera una serpiente comenzó a trepar por la pierna del menor.

El chico soltó un gritó, aquello lo había tomado desprevenido. Estuvo a punto de moverse pero la idea de que la criatura se asustara y lo atacara lo hizo mantenerse en su lugar. Le gustaba estar vivo.

—Oh, es Nagini —dijo Tom con naturalidad.

—¿Tiene una enorme pitón como mascota? —Harry estaba impactado. Medito vagamente que en un solo día ya había recibido demasiadas impresiones.

—Sí. ¿No es linda?

—Señor Riddle, usted insulto más de una vez mi sentido de estética y ahora me dice que una pitón que sigue subiéndose en mi cuerpo es linda, déjeme decirle que… que sí, es bonita pero no es agradable que se trepe en mí —dijo Harry.

Tom sonrió al ver que Nagini ya había rodeado el cuerpo del chico hasta el grado de que había inmovilizado sus brazos.

—¿No te asusta? —cuestiono Riddle.

—No. Ella no parece querer hacerme daño ¿o estoy en un error?

—No lo estás. Ella no ataca a mis invitados a menos de que se lo ordene o piense que son un peligro para mí —explicó Tom.

—Ya veo…

Nagini, ¿a qué se debe que hayas trepado en mi alumno? —siseó Tom.

Y Harry abrió la boca. Si antes creía que había tenido muchas impresiones por un día, aquí estaba otra.

Me recuerda un poco a ti, la cría se siente de alguna manera como si fueras tú —respondió la serpiente.

—Mierda —susurró Harry.

—¿Dijo algo, señor Potter? —preguntó Tom.

—Habla pársel. Usted habla pársel.

—Sí. Mi madre era descendiente de Slytherin. Aunque tengo un horrible apellido gracias al hecho de que ella se enamoro de un muggle. Hace mucho que nadie me escuchaba hablar en esta lengua, la gente suele asustarse de sólo escucharla. Antes era un don apreciado pero con el tiempo las cosas cambiaron —contó Tom.

—Yo no sabía eso —fue la respuesta de Harry.

—No muchos lo saben.

—¿Entonces por qué me lo contó? —preguntó Harry.

—Porque estoy aburrido. Por eso lo traje aquí. Si aguanta mi interrogatorio le diré quién fue el responsable del ataque que sufrió en el Callejón Diagon pues yo lo sé.

El menor de los Potter apretó sus manos. Sus sospechas podrían ser confirmadas. Asintió ante la propuesta del interrogatorio y espero por una reacción. Notó que su profesor sonreía de una forma extraña. Era como ver a un niño que ha conseguido un juguete que ha anhelado por mucho tiempo.

—¿Cree en el destino, señor Potter?

—No —dijo Harry tajante.

—¿Por qué? —preguntó Tom mientras miraba con atención al chico.

—Porque si creyera en el destino significaría que estoy dando por hecho que no soy libre.

—¿Es así?

—Si tomáramos un diccionario y buscáramos la palabra destino encontraríamos que es la fuerza desconocida de la que se cree que actúa de forma inevitable sobre las personas y los acontecimientos —comentó Harry, sus ojos estaba fijos en ningún punto—. Entonces uno supondría que no importa cuánto lo quieras, si no estás destinado a la grandeza, has de quedarte como un don nadie. Los momentos tristes, felices, dolorosos o aburridos de tu vida, ¿son creación de alguien más? ¿Son los pasos del plan que tiene la fuerza desconocida para llevarte hasta donde debes de estar? Desde mi punto de vista creer en tal cosa como el destino es absurdo. Quiero creer que soy yo quien hace de su vida lo que quiere, lo que le apetece: que soy yo y sólo yo aquel que hace de mi vida una porquería o algo increíble. No niego la posibilidad de que existan restricciones al momento de que tomamos decisiones. Pero…

Harry se quedo en silencio. Tom no hizo nada durante varios minutos para acabar con aquella atmósfera taciturna. Entendía de cierta manera lo que quería decir Potter. De verdad que sí.

—Entonces niega las profecías —habló finalmente Tom.

—No del todo. He escuchado que cuando son hechas por videntes reconocidos se han cumplido pero por otro lado, ¿no es acaso el futuro incierto? Ya lo he dicho yo, que no creo que en el destino pero sí en las decisiones tomadas con libre albedrío, y debido a ello creó que es natural que exista más de una posibilidad en cuanto a lo que nos espera en los tiempos por venir. Si yo, por ejemplo, fuera víctima de una profecía en donde se anuncia que seré un señor oscuro tengo varias opciones: volverme un señor oscuro, ignorar los hechos y vivir tan honestamente como me sea posible o suicidarme. Las profecías pueden existir y cumplirse o simplemente ser desechadas —explicó Harry.

—Vaya… —susurró Tom, luego se echó a reír.

Harry simplemente alzó una ceja, no entendía porque la risa del otro si la conversación hasta unos segundos había sido totalmente sería. A su lado, Nagini, se sentía sorprendida por la reacción de su amo.

Creo que ha enloquecido aún más, si es que eso es posible —siseó por lo bajo Nagini.

Tom no la escuchó pero Harry sí porque la serpiente tenía su cabeza cerca de su oído. A pesar de que quiso contener su risa, no pudo y terminó carcajeándose. La serpiente miró con interés a la pequeña "cría" que su amo había traído, ¿el niño la entendía? ¿Era también era un hablante o se reía por alguna otra razón? Le analizo y después de unos segundos llegó a la conclusión de que le agradaba. Aunque le desconcertaba que el chico oliera de forma similar a Tom.

Riddle vio a Harry y a Nagini, al parecer algo había sucedido porque Potter todavía intentaba calmarse y dejar de reír.

—¿Qué es divertido? —preguntó Tom.

—Oh, nada en especial, señor Riddle, usted me contagió la risa —respondió Harry, ya calmado.

¿Nagini? —siseó el señor oscuro.

La serpiente hizo como que no había escuchado el llamado y recargo su cabeza en el hombro derecho del chico.

—Como sea. ¿En qué estábamos?

—En la parte en la que me cuenta quién fue la persona que me atacó en el Callejón Diagon —dijo Harry.

—Miente —canturreó Tom.

—Sí —admitió Harry—, pero ya me aburrí de hablar del destino.

—¿Recuerda aquella vez en la que me preguntó cómo funcionaban los espejos?

Los ojos de Harry brillaron ante la pregunta, se acomodo mejor en su asiento como pudo pues Nagini seguía aferrada a él. Además sus brazos seguían inmovilizados.

—Lo recuerdo. Se me había pasado preguntarle sobre ello debido a todos los incidentes que han ocurrido últimamente en mi vida. ¿Me cuenta por favor?

—Saber cómo funcionan fue complejo y por eso me tomó más tiempo del que me hubiera gustado. Para empezar la forma de los espejos o los materiales usados en su fabricación no influyen en sus poderes. Son los hechizos que se lanzan en ellos. Hay algunos que incluso recibieron baños de sangre.

—¿Baños de sangre…? —preguntó Harry mientras fruncía el ceño, en su vida había escuchado de tal cosa.

—Magia oscura. Sumergen el espejo en sangre y mientras el objeto está ahí comienzan a lanzar los hechizos. No cualquier persona puede hacerlo, se tiene que ser muy versado en encantamientos y maldiciones, usualmente más de un mago suele participar en el proceso porque requiere de bastante concentración y magia —explicó Tom.

—¿Sólo se usa en espejos?

—No. He escuchado que ocupan este "complemento" en collares, sortijas, diademas y demás objetos.

—Espere… me estoy perdiendo un poco. ¿Qué se supone que hace la sangre? Me dice que los espejos son sumergidos y ¿qué pasa con las joyas? ¿Los collares y todo eso también pasan por el mismo proceso? —interrogó Harry—. ¿Por qué nunca había escuchado de ello?

—Sí, los objetos que te mencione pasan por el mismo proceso, son sumergidos y hechizados y…, el uso de sangre está prohibido porque potencializa la magia negra y la magia negra es difícil de controlar porque el usuario tiene que tener una voluntad fuerte para no caer en la locura. Los rituales de matrimonio, de adopción, de sucesión y demás que las familias de sangre pura todavía usan son censurados por el ministerio debido a que usan del líquido en cuestión.

—Ahora entiendo porque regañaron a mi padre el año pasado. —Harry soltó un suspiro.

Tom no pudo evitar sentir curiosidad por las palabras del niño.

—¿A qué se refiere, señor Potter?

—Las protecciones de mi casa usan sangre para mantenerse vigentes, mi padre, mi abuelo, mi bisabuelo y así sucesivamente han donado un poco de ella cada cierto tiempo al momento de actualizar los hechizos. Una persona del ministerio fue a nuestro hogar y le pidió a mi padre que usara otro tipo de protecciones pero él se negó. Al parecer es lo único oscuro que mi papá no quiere dejar ir. Está muy orgulloso del trabajo hecho por todos los anteriores regentes de la familia Potter. —Harry hizo un rostro que denotaba que le daba igual el tema.

Riddle medito la situación. Había escuchado que los Malfoy, los Black y demás sangre pura hacían uso de ese método de protección y funcionaba a la perfección. Nunca se hubiera imaginado que James, el James Potter que parecía tan correcto, también utilizara magia negra para proteger a su familia. Se preguntó qué hubiera pasado si sus padres no hubieran muerto debido a la guerra; de seguro él se hubiera mantenido neutral. Y la Orden del fénix hubiera sido más débil sin la protección social y monetaria que ofrecían James y Lily Potter.

—Retomando el tema de los espejos, también hay otros que son más puros, por decirlo de alguna manera, pues aquello que potencializa su magia son runas talladas en su marco. Era por eso que algunos tenían un aspecto ostentoso, los creadores probablemente intentaban esconder las runas. ¿Recuerda el espejo de Erised? Ese es un ejemplo, en la parte posterior encontré las runas —dijo Riddle—. Además, lo que el espejo refleja depende de la intención de quien lo hizo.

—Ya… —fue lo único que salió de la boca de Harry.

—Y finalmente, lo que estos objetos escudriñan, miran y reflejan no es el rostro de la persona que se ponga enfrente de ellos sino el núcleo mágico, después de todo ese es el lugar donde las experiencias, pensamientos y deseos de cada mago de reúnen. La magia toma la forma de lo que el usuario quiere.

—Por ejemplo, el crucio. Si quieres dañar, la magia va a dañar —dijo Harry.

—En efecto.

—Señor Riddle…

—¿Sí?

—¿Puede decirle a Nagini que me libere? Mi cuerpo se está entumeciendo. Prometo no lanzarme por la ventana para emprender la huída —comentó Harry.

Tom contempló al chico, como buscando algo que le dijera que no le mentía. Cuando finalmente encontró aquello que quería asintió.

Nagini, puedes liberar a nuestro prisionero —siseó Riddle.

La serpiente que había estado cómodamente acomodaba en el cuerpo de la cría se deslizo fuera de Harry, haciendo caso a la orden dada por su amo.

La cría es cómoda, tráigala más seguido. —Nagini se arrastro hasta un rincón.

Harry se preguntó qué tan buena idea sería tomarse como un alago las palabras de Nagini.

Tom no recordaba cuando fue la última vez que la serpiente estuvo feliz con la presencia de alguien que no fuera él.

—Profesor… uh… yo tengo que ir a dormir, creo que es bastante tarde.

—Entiendo. Puede irse, señor Potter.

Harry se levantó y camino hasta la salida, miró sobre el hombro a Tom, con duda en el rostro, salió y antes de cerrar pudo escuchar una oración que le causaría estragos durante los siguientes días.

—Yo fui quien le hizo esa cicatriz en el pecho.

La puerta ya estaba cerrada.

Harry se quedó frente a ella sin saber qué hacer.

Se olvido de respirar y de pensar por muchos instantes.

Sólo supo que por primera vez no se sentía tan Gryffindor puesto que le temblaban las manos y no estaba dispuesto a entrar de nuevo a aquella oficina porque el miedo lo embargaba como nunca antes.

La cicatriz le dolió por primera vez en varios días.

Y la paranoia luchaba por volver.

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[Quería tan sólo intentar vivir aquello que brotaba espontáneamente de mí ¿Por qué había de serme tan difícil?"

Hermann Hesse. Demian]


N/A: Hola~. Espero que estén disfrutando de su semana.

Quiero darles las gracias a todas las personas que han comentado el capítulo anterior, ustedes no saben cuánto significa para mí leer sus comentarios y saber que opinan, que desean leer y sus desquites emocionales. Suelo reírme, estar de acuerdo muchas veces y enternecerme siempre, créanme. También a quienes leen ~ uwu *corazón*.

Por cierto mi mano derecha ya casi vuelve de entre las cenizas. El médico me ha dicho que probablemente en una semana puedo usarla de nuevo sin problemas.

Finalmente, creo que a algunos les cause un trauma con mi repentina ausencia xD me han preguntando se seguiré con el fic. Sí, lo seguiré. Espero que durante este mes pueda traer más capítulos para ustedes. Y descuiden nunca abandono, yo he sufrido mucho cuando no terminan los fics así que no le deseo eso a nadie :'( *se larga a una esquina a llorar*.

Mis agradecimientos a adelle09 y Reilly por sus multiples reviews en cada capítulo de ff.