Hola chicos, aquí les dejo el nuevo capítulo de esta historia, aquí nos daremos cuenta qué hará Gary para estar nuevamente junto a Ash, también sobre lo que informé de que esta historia tendría 15 capítulos, me temo que no, serán más XD me emocioné y salió un nuevo personaje que Gary tendrá que lidiar con él, se enterarán quien ese en este capítulo.

Gracias por sus reviews, aquí les respondo :P

Eee: Aquí tienes la continuación, que bueno que te está gustando y espero siga así

Allan Grayson: Sufrió mucho Ash, pero era necesario, en cuanto a lo de la canela, a mí me gusta mucho y su aroma es mi favorito :P por eso quise ponerle ese toque de aroma a Ash XD

Lina Okazaki: Ya encontré el fin de tu amiga, apenas he leído los 2 primeros capítulos y me ha gustado bastante, ya me piqué XD Sobre la historia, si ese Gary fue muy directo con su pregunta XD Cuando Ash descubrió a Paul engañándolo no quería que llorara frente a çel, porque bien como dices, es lo típico, por eso le pegó xp Sobre la madre de Ash, no te preocupes en este capítulo explicaré por qué su madre no dijo nada de sus lágrimas de su hijo.

Gracias a todos, ya no los aburro con mi plática, comencemos :D

10

Un día lluvioso

A la mañana siguiente Gary se levantó a las nueve para observar que el cielo se encontraba completamente nublado, probablemente iba a llover muy pronto, desayunó lo más de prisa posible para llegar a casa de Ash para saber cómo se encontraba el joven en estos momentos. Al llegar a la casa deseada, Delia le abrió justamente cuando estaba por salir al trabajo.

–Gary, buenos días, Ash no se encuentra –mencionó Delia.

–¿A dónde fue? –preguntó Gary con tristeza.

–Salió de pueblo Paleta con Bianca, al parecer iban a ver la universidad donde Bianca estudió, probablemente llegue a las seis de la tarde –mencionó la señora Ketchum cerrando la puerta–. Me tengo que ir al trabajo, un placer verte Gary, si vas a salir lleva una sombrilla el día no luce nada bien.

–Gracias por su consejo, lo tomaré en cuenta –mencionó Gary preguntándose quién era Bianca.

–Ojala Ash fuera como tú, él no quiso llevar sombrilla ni suéter –dijo Delia–. Y Gary…

Gary le observó aún pensando en Bianca y sobre qué carrera había decidido el joven cursar.

–…Gracias por cuidar de Ash, sé que sus lágrimas se debían a que terminó con Paul –mencionó Delia–. No iba a mencionar nada frente a ti, conociendo a Ash no lo hubiera soportado, a decir verdad ese chico Paul no me gustaba para mi hijo, me alegra que al fin terminara esa relación.

Gary estuvo de acuerdo con la madre de Ash, a continuación ella se retiró para ir al trabajo y dejar al joven solo, éste decidió volver a su casa lamentándose de no haber encontrado a Ash, él se fue a otro pueblo para ver una universidad, se preguntaba que quería ser el pelinegro de grande, después de todo, les faltaba un semestre para terminar la preparatoria, mientras pensaba en eso, la lluvia hizo su aparición.

El día pasó lo más lento posible, después de comer su abuelo le pidió de favor que fuera por un encargo al supermercado, Gary accedió, tomó una sombrilla y salió para comprar lo que necesitaba. Ya en el supermercado mientras hacía sus compras se encontró con Dawn y Brock quienes al parecer estaban comprando algo para una dichosa fiesta y se lamentaban que Ash no pueda asistir.

–Escuche que terminó con Paul –dijo Brock.

–Me alegro, ese chico es un odioso y al parecer Paul no está nada triste, hoy le vi con un chico diferente –mencionó Dawn molesta–. Pero en fin, estoy segura que Ash conocerá a alguien mejor.

Gary estaba completamente de acuerdo con Dawn, se percató que lo siguiente que necesitaba comprar era queso y era ahí donde sus compañeros se encontraban, se acercó sin preocupación, al ver a Gary, Dawn y Brock se apartaron un poco.

–Hola chicos, ¿cómo les va en sus vacaciones? –preguntó Gary mientras escogía dos quesos.

Dawn y Brock se sorprendieron por la actitud del chico.

–Este… bien, muy bien y… ¿a ti? –preguntó Brock.

–Excelente –respondió Gary–. Nos vemos después.

Se alejó de sus compañeros dejándolos boquiabiertos y preguntándose si realmente era Gary o no. Después de pagar todo en caja, salió tapándose de la lluvia con su sombrilla que había empeorado, caminó lo más rápido que pudo, las calles estaban vacías, pero en cinco minutos llegaría a su hogar. A lo lejos escuchó como alguien brincaba sobre los charcos probablemente mojándose más de lo debido, miró y se dio cuenta que se trataba de Ash que intentaba taparse de la lluvia con sus brazos, cosa que no funcionaba, de tanto correr el chico resbaló para mojarse más con el agua sucia. Gary fue de prisa a su lado y taparlo con su sombrilla.

–¿Te encuentras bien? –le preguntó.

Ash respondió que sí. Gary le dio la mano para ayudarlo a levantarse, Ash intentó alejarse para continuar con su camino pero Gary no le soltó.

–La sombrilla es suficientemente grande para los dos, y afortunadamente somos vecinos.

–No es necesario, de todas formas ya me mojé lo suficiente, más no es nada –respondió Ash.

A Gary no le interesó la opinión del chico, Ash accedió en unos momentos y le ayudó con la bolsa del mandado.

–Tu mamá me dijo que fuiste a ver una universidad, ¿cómo te fue? –comenzó una plática el de ojos verdes.

–Bien, estuvo divertido, hacía tiempo que no veía a Bianca, ya la extraña –respondió el de baja estatura.

Gary por otra parte se preguntó quién era Bianca y por qué Ash hablaba de ella con tanta alegría.

–Hemos llegado –dijo Gary observando ambas casas.

–Gracias –Ash le quiso entregar la bolsa a Gary pero éste no la aceptó.

–Te dejaré en tu casa, así no te mojarás –mencionó Gary.

–No te molestes, ya está muy cerca –dijo Ash.

El de ojos verdes siguió caminando al lado del pelinegro hasta llegar a la casa Ketchum, Ash empezó a buscar su llave en su pantalón, en todo bolsillo que tenía sin resultado.

–¿Qué ocurre? –preguntó Gary.

–Se me olvidó la llave –dijo apenado el chico.

Gary rió por esa respuesta.

–Vaya pequeño ashy, sí que eres olvidadizo –se burló–. Ven, iremos a mi casa y te darás una ducha para evitar que te enfermes.

–¿Disculpa? –preguntó Ash con duda.

–Lo que oíste.

Gary lo llevó hasta su casa, al entrar, Gary dejó la sombrilla en la entrada de la casa mientras informaba a su abuelo que había llegado y que probablemente su familiar se encontraba en su estudio, dejó la bolsa de mandado en la cocina y Ash sólo le observaba. Gary le tomó del brazo, lo llevó al segundo piso y lo dejó pasar a su cuarto. Era la primera vez que Ash entraba a su cuarto, la verdad le gustó se veía muy cómodo todo y en el escritorio observó su dibujo y el libro que le había obsequiado.

–El baño está en esa puerta, hay toallas bajo el lavamanos –mencionó Gary sentándose en su cama.

–Este, no tendré ropa que ponerme –dijo Ash.

Gary le observó, veía como varias gotas caían de su cabello y ropa, por unos momentos pensó en el chico desnudo.

–Te prestaré ropa, descuida –respondió Gary moviendo su cabeza lado a lado–. Anda, que si sigues así te resfriarás.

–¿Dónde está la ropa que me prestarás? –preguntó Ash.

–En un momento la busco, tú sólo báñate y quítate esa ropa para ponerla a secar.

–No me agrada esa idea –respondió Ash un poco sonrojado.

–Vamos Ash, ambos somos hombres ni que no conociera el cuerpo de un hombre –se burló Gary.

–Aún así no me parece –respondió Ash.

–Entra al baño, quítate la ropa y báñate, te dejaré ropa en la entrada y todo arreglado –dijo Gary–. Si no entras en cinco segundos, yo mismo te quitaré la ropa.

Ash fue lo más pronto posible al baño mientras Gary se burlaba de su actitud, buscó ropa para el chico y decidió entregarle una pijama de él, después de unos diez minutos, Gary dejó de escuchar el agua caer de la regadera, comprendió que Ash había terminado. Abrió la entrada y vio a Ash con la toalla amarrada a la cintura.

–¡¿Qué haces?! –preguntó Ash asustado.

–Dejándote ropa limpia, ¿dónde está tu ropa? –preguntó Gary sin dejar de observar al chico.

Ash señaló el suelo y Gary la recogió para ponerla a secar.

OOOOOOOOOO

Gary estaba en la cocina preparando la cena, Ash bajó con la pijama puesta y le agradeció al chico su amabilidad, al verlo, el de ojos verdes intentó no reír por el chico, la ropa le quedaba grande y se veía muy chistoso con ella puesta.

–¿A qué hora llega tu madre del trabajo? –preguntó Gary.

–A las nueve –mencionó Ash.

–Bueno, hasta que llegue te quedarás aquí, espero te guste lo que cocine –dijo Gary.

–¿Por qué eres tan amable conmigo? –preguntó Ash sentándose en el comedor–. Creí que te desagradaba.

–Nunca me has desagradado –Gary apagó el fuego de la estufa dando a notar que había terminado de cocinar, se acercó a Ash para hincarse frente a él y tomarle la mano–. Te traté mal y lo siento mucho, fui un inmaduro, siempre me has caído bien y quisiera volver a retomar nuestra amistad… claro, si tú quieres.

Ash se quedó callado por unos momentos observando al chico.

–¿Por qué me trataste mal entonces? –preguntó.

–Por idiota –sonrió Gary–. Sé que actué mal y no hay día en que no me arrepiente por haberte dicho esas cosas tan malas, lo lamento en serio, por eso, estoy intentando recuperar tu amistad.

El pelinegro le observó.

–Supongo que está bien, podemos ser amigos de nuevo –sonrió Ash–. Y gracias… por lo de ayer.

Gary le acarició la mejilla a Ash y se percató que el ojo del chico estaba menos morado.

–Vaya Ash, no sabía que estabas aquí –entró el profesor Oak.

Gary inmediatamente se levantó, estaba sonrojado al darse cuenta que su abuelo le había observado.

–Hola señor Oak, ¿cómo está? –preguntó Ash sin vergüenza.

–Muy bien, gracias por preguntar, lamento haber interrumpido tan linda escena –rió su abuelo–. ¿Te quedarás a comer?

Ash dijo que sí.

–Vaya, mi nieto cocinó, deberías sentirte bien recibido Ash, Gary no le cocina a cualquiera y no le presta su ropa a nadie.

Gary comenzó a sentir más y más vergüenza gracias a su abuelo quién obviamente hacía eso por molestarlo. Se limitaron a comer mientras el señor Oak platicaba con ambos chicos sobre sus nuevos descubrimientos.

Después de terminar la cena, el abuelo de Gary se retiró no sin antes sonreírle a su nieto por su actitud madura de solucionar las cosas. Al dar las nueve de la noche, se escuchó el timbre de la casa, Gary fue a abrir y ver a la madre de Ash que le saludó y preguntó si sabía en dónde se encontraba su hijo, el chico tuvo que explicarle todo mientras la invitaba a pasar.

–Hola mamá –dijo Ash.

–Pero nunca haces caso, te dije que llevaras sombrilla y un suéter –mencionó Delia algo molesta.

–¿Quiere cenar? –preguntó Gary.

–Te aceptaré una taza de café caliente, si no es molestia –pidió Delia.

Gary inmediatamente la llevó a la cocina para sentarse y servirle lo que había pedido, por unos momentos Gary deseó que así fuera siempre todos los días, estar en compañía de Ash y su madre.