¡Hola a todos! Lamento mucho la larga espera, pero por fin tengo vacaciones y voy a aprovechar el tiempo libre que tengo mientras mi proyecto final de carrera me lo permita para subir nuevos capítulos y retomar este proyecto. Gracias a mis lectores más firmes que me han mandado mensajes preguntándome cuándo volvería y gracias también a quienes habéis tenido tanta paciencia para seguir esperando ¡Aquí va! Un saludo especial a icedragon29 por preguntarme vía mensaje privado y también a Anacoreta, dannyesai y DarkKayser.

10. Día de circo

Ponyville no era precisamente un lugar donde las novedades abundaran. Al menos no siempre. Pero ese día era diferente: un circo llegaba hoy al pueblo. Todos estaban emocionados: pequeños, mayores, medianos… No había diferencia. Todos se sintieron muy emocionados de recibir el circo en Ponyville, sobretodo Pinkie Pie. De hecho, se emocionó tanto que…

- ¡¿Que has hecho qué?!- la obvia queja de Twilight se pudo haber oído en diez mil millas a la redonda.

- ¡He comprado el circo!- respondió emocionada la pony de tierra rosada.

- Me estás tomando el pelo ¿De dónde has sacado el dinero?

- No era tan caro.

- Pinkie Pie, cuidar de un circo es siempre caro: la manutención, el buen mantenimiento del lugar, las licencias para actuar, cuidar que los artistas tengan un buen sitio donde descansar y practicar…

- ¡Pues ellos no deben necesitar mucho de eso, porque me lo vendieron por sólo diez bits!

- ¿Eh?

- ¡Tal y como lo oyes: diez bits exactos!

- ¿Cómo es posible? ¿Por qué tan barato?

- No lo sé, pero tengo unas ganas tremendas de que lleguemos a realizar nuestra primera actuación en público. De hecho, ¡creo que será hoy!- emocionada aún más, Pinkie empezó a alejarse dando saltitos.

- Pinkie, espera ¿Cómo es que has conseguido todo un circo, carpas incluidas, por tan pocos bits?

- Si quieres saber detalles pregunta a Dashie o Rarity, me hicieron de testigos.

- Mmm…

Si por algo era conocida Pinkie Pie era por ser muy ingenua a veces. Twilight estaba preocupada, asi que decidió ir a preguntar a los testigos.

- Pues sí, querida- le espetó Rarity- Todo sucedió tal y como lo contó Pinkie Pie.

- Y los dueños parecían muy contentos por venderlo- añadió Rainbow Dash.

- ¿Pusieron un precio o algo?

- No, simplemente oyeron a Pinkie interesarse por el circo y le preguntaron cuánto dinero llevaba encima. Ella dijo que sólo diez bits y aceptaron. Firmaron un contrato hecho sobre la marcha y se fueron tan rápido como firmaron.

- Qué extraño…

- ¿Verdad? Aquí hay gato encerrado- a lo lejos oyó bufar a un gato- No iba por ti, Opalescence.

Pero el misterio se resolvió después de la primera actuación del circo. La actuación era pobre, los artistas unos negados y los actos desastrosos. Para horror de Pinkie Pie, el circo resultó ser tan malo que el público enfurecido exigió devoluciones hasta el punto de perseguir al circo por todo Ponyville antorchas en ristre hasta que se calmaron.

- Vale, creo que ya sé por qué me lo vendieron tan rápido- se dijo Pinkie.

- No te sientas mal, Pinkamena- le espetó Erza, la tigresa bailarina- El circo ha sido así desde que mi padre, el maestro de ceremonias Black Stripes, muriera por una enfermedad misteriosa. Él era el alma del circo y después de morir nada ha vuelto a ser igual. Ninguno de los artistas ha vuelto a ser el mismo o ha tenido la fuerza para seguir, y menos mi hermano mayor de, Dio. Él… Él es el que peor lo ha pasado. No ha vuelto a sonreir desde entonces. Tras un accidente se rompió varios huesos y aunque se recuperó nada volvió a ser lo mismo para él, porque cuando salió padre ya no estaba entre nosotros. Ahora es adicto al borscht, ahogando sus penas en el alimento y perdiendo parte de su habilidad como trapecista.

- Eso es horrible ¿Cómo es que nadie en todo el circo ha intentado animarle?

- Ya lo hemos intentado, Pinkamena. Pero es inútil.

Pinkie se puso en posición pensativa, creyendo que a lo mejor sabría algo que les sirviera. Y vaya que si lo hizo. Recordando la historia de los humanos que le enseñó Hope, Pinkie corrió a buscar un holovideo que contenía las imágenes que necesitaba para animar a todos a hacer algo único. Llevó a todos los vídeos de las actuaciones de la exitosa compañía circense canadiense Cirque du Soleil. Todos se quedaron encantados con la demostración y pronto los ánimos crecieron entre los presentes. Con la ayuda de sus amigas y la colaboración de los Elementos, Pinkie empezó a preparar sofisticados actos circenses para todos, los cuales tendrían que desarrollar en el momento de la primera actuación de su gira por Equestria en Manehattan, donde además tendrían que impresionar a un promotor que les dé un pase a Las Pegasus. Twilight dedujo gracias a su gran mente y trabajo que si consiguen ese pase el circo podrá viajar a una gran ciudad famosa y conseguir reconocimiento suficiente para establecerse de manera definitiva como circo oficial.

Pero unas semanas antes del espectáculo las cosas se complicaron.

- ¡¿Cómo que se va?!

- Lo siento, Pinkamena- dijo Erza- Pero mi hermano dice que se marcha del circo, que se va para no volver.

- ¡Eso lo veremos! ¡Nadie abandona el barco sin pasar por encima de mí!

Dicho y hecho: Pinkie se fue a enfrentar al terror del circo: el tigre Dio, a quien encontró empacando.

- ¿Y tú dónde crees que vas?

- Lejos- respondió solamente.

- Eso es obvio, de lo contrario no te llevarías tantas cosas. Esta actitud me decepciona, Dio ¿En serio te vas a largar sin más, a olvidar a tus amigos del circo mientras ahogas tus penas en sopa de remolacha? ¿Qué fue de Dio, el gran tigre que saltaba por el aro?

- Murió. Junto a su padre.

- Yo no me lo creo. Y tu hermana tampoco. Tú disfrutabas haciendo lo imposible, Dio. Eras increíble.

El tigre suspiró.

- Ya no. Nunca más… Con la muerte de mi padre lo perdí todo y no quiero volver a perder lo poco que me queda otra vez.

- ¿Y para eso huyes? ¿No crees que si haces eso lo perderás todo igualmente?

- No lo entiendes. Yo…- de pronto, Dio se vuelve ve algo que le hace rugir de furia- ¡¿Qué estás haciendo con el sombrero de copa de mi padre en tu melenuda cabeza de algodón de azúcar, pony?!

- Bueno, soy la maestra de ceremonias y por tanto necesito un atuendo acorde.

- ¡Nadie toca las cosas de mi padre! ¡Ese sombrero le pertenecía!

- ¿Qué más te da? A fin de cuentas ya no es tu circo ¿Por qué debería escuchar lo que me dices?

- ¡Porque sigue siendo mi hogar!

- Hogar del cual vas a huir. Como siempre de todo lo malo que te ha pasado en la vida.

- ¡Tú que sabrás!

Pinkie miró desafiante al furioso felino, sin inmutarse, pero pasado un rato puso una cara triste acompañada por un suspiró que desconcentró al tigre. Luego se quita el sombrero.

- Lo siento, Dio. El espectáculo debe continuar. Y si sigue sin ti, entonces que caiga el telón para siempre- le da el sombrero- Nada puede perderse de verdad si se mantiene vivo. Así, las despedidas no son para siempre. Nunca.

Con una cara de pasmo dibujada en su cara, Dio recordó esas mismas palabras en la voz de su padre antes de morir. Por un segundo, antes de que la pony pelirosada abandonase su camerino, juró haber visto a Black Stripes de vuelta a la vida frente a él. Y cuando se asomó a mirar por el hueco que dejó la puerta de salida vio a todos sus amigos regalándole un traje de maestro de ceremonias a la pony para que asesore su presentación. Verla con él puesto le hizo rememorar otra vez a su difunto padre y, como llevado por la voz de este, tuvo una revelación. Sabía lo que tenía que hacer.

- Pinkamena- le dijo el tigre a la pony.

- ¿Si?

Sin decir mucho más, posó el sombrero en la cabeza de la pony de tierra.

- El espectáculo debe seguir- dijo solamente.

Pinkie sonrió. Y justo cuando parecía que todo iba bien y seguía adelante, Pinkie le entregó un ramo de flores a Dio…

- ¿Una ofrenda de paz?- le dijo.

…Y en el preciso instante en el que las cogió un chorro de agua le llenó la cara completamente. Pinkie se reía a carcajadas, Dio mantenía un semblante de sorpresa y los animales pusieron expresión de pánico, seguramente esperando el terrible desenlace. Justo cuando Erza iba a decir algo, Dio sonrió. Y esa sonrisa fue acompañada por una carcajada. Y otra. Y otra. Y muchas más, sorprendiendo a todos los presentes. Dio no había vuelto a sonreir desde hacía años y verle tan radiante fue una sorpresa y al mismo tiempo un soplo de aire fresco. Las risas se contagiaron pronto entre los presentes.

- No vuelvas a hacerlo- dijo el tigre tras reir un rato y agarrar a la pony. Pinkie solo sonrió con sorna, como diciendo "sabes que te ha gustado".

Emocionado y habiendo recuperado su deseo de volver a actuar, Dio se puso a disposición de un duro entrenamiento para recuperar sus habilidades. El esfuerzo fue duro, pero Dio se había preparado con pasión y tesón sin descanso durante horas, días y semanas. Al final llegó el día del espectáculo. Dio abría el escenario con un número de trapecio en solitario. Primero un salto con dos trapecios. Luego otro largo con uno solo y finalmente el triple salto mortal sin red al vacío. El número estrella de Dio. Lo malo era que llevaba mucho tiempo sin realizarlo, pero era la oportunidad única de sorprender al promotor ¿Podría realizarlo el tigre?

Con eso en mente, Dio se dispuso a realizar el salto. Primero uno. Luego otro. Y Luego otro… Hasta aterrizar en el trapecio y llegar de un salto a la plataforma.

Nunca antes se había visto ni oído en Manehattan un clamor igual. Los niños chillaban, las madres chillaban, los padres chillaban… Dio volvió a sentirse vivo otra vez. El resto de números siguieron como estaba planeado, con actuaciones de todos los artistas animales.

Sobra decir que lograron impresionar al promotor, quien de inmediato les consiguió ese pase a Las Pegasus. Esa noche el circo celebró su pase con sobresaliente por todo lo alto, con una gran fiesta a lo Pinkie Pie. Pero todo estaba a punto de cambiar. Al día siguiente se presentaron los antiguos dueños; los hermanos trillizos Gabbia.

- ¡¿Que queréis qué?!- gritó furiosa Pinkie Pie.

- Recuperar el circo. Mira, no fue justo como te lo llevaste.

- ¡No me lo "llevé"! ¡Me lo disteis! ¡Lo que pasa es que ahora que tenemos éxito lo quieres recuperar para embolsaros más dinero! ¡Pues olvidadlo!

El furor no tardó en extenderse y los Elementos defendieron junto al resto del circo su hogar. Los hermanos se ponían nerviosos, asi que el mayor decidió tomar las riendas del asunto.

- Me temo que no tenéis alternativa- dijo este con tono severo- Tenemos el testamento de Black Stripes, asi que legalmente hablando el circo nos pertenece al estar todo destinado a nosotros. Como te hemos vendido el circo por diez bits, te los devolvemos- y le dio el dinero allí mismo- Deuda saldada, lárgate.

- ¿Y ya está?- le espetó desafiante Rainbow Dash- ¿Crees que con unos bits y unos papelotes nos vas a achantar?

- Esto no tiene nada que ver con vosotras, asi que os da lo mismo.

- ¡Pero sí conmigo!- saltó Dio.

- Caramba, si es el viejo Diogram Stripes ¿Qué pasa, te has quedado sin borscht?

- ¡Guárdate tu repugnante brebaje! ¡Quiero que me devolváis el circo! ¡También pertenece a mi familia! ¡Hacedlo u os denunciaré!

- Pero querido Dio, ya renunciaste a tu parte durante el entierro del pobre Black Stripes. Rechazaste tu parte y ahora vamos a cobrarla para siempre.

- Al menos antes de esta tarde, porque entonces se terminará el plazo y los familiares podrían recurrir- dijo uno de los trillizos, el menor, algo despistado, lo cual le costó un coscorrón- ¡Au! ¿Qué he dicho ahora?

- ¡Serás bocas! ¡La próxima vez muérdete la lengua!

A Dio le bastó un segundo para preparar un plan y cuando se giró a Twilight ambos sabían qué hacer. Todo el equipo salió corriendo hasta el bufete de abogados más cercano.

- ¡Cómo si fuéramos a dejaros!

Pero los trillizos fueron emboscados por los artistas, quienes no tardaron en inmovilizarlos por partes.

Dio siguió corriendo como alma que lleva el diablo y sólo se giró a mirar un segundo cuando vio a los trillizos seguirles de cerca con los artistas todavía intentando contenerles. Aquello conllevó una frenética persecución por todo Las Pegasus. La persecución se llevó por delante a cien transeúntes, varios vehículos y hasta un restaurante al aire libre, pero los trillizos se las apañaron en alcanzar antes de tiempo a los amigos circenses y llegar antes al bufete.

- ¡Lo conseguimos!- gritó triunfante el hermano mayor- ¡Os hemos ganado! ¡El circo es nuestro!

- No lo creo- dijo Dio.

- ¿Eh?

- Son prácticamente las tres de la tarde. Y como familiar, puedo recurrir a reclamar mi herencia. Asi que apartaos.

- ¡Eso no vale! ¡Ella firmó el trato! ¡Aceptó el dinero, es…!

Pero entonces Pinkie dejó caer el dinero por una alcantarilla.

- Uy, que torpe soy…

- ¡Eso sigue sin contar! ¡No…! No… Vale.

- Apártate, escoria. O te obligaré.

El hermano mayor Gabbia sólo pudo soltar un quejido de resignación.

Finalmente, el circo pasó a formar parte de nuevo a Dio y Erza. Los Gabbia se vieron obligados a cederles todo el control del circo y sólo bastó la aprobación de su actual dueña, Pinkamena Diane Pie, para ceder todo el control del circo a estos ¿Qué más hay que decir? Los Gabbia fueron encerrados por estafa y malversación de bienes hereditarios y el circo arrasó en Las Pegasus con su gran espectáculo. El día de mañana, este estaba en boca de todos y muchos agentes querían cerrar contratos con ellos. Se volvieron superestrellas.

Dio se presentó un día ante Pinkie Pie con el sombrero de copa de su padre en la mano.

- Pinkamena… No, Pinkie Pie. Quiero darte las gracias por todo lo que has hecho. No sólo por devolvernos el circo, sino también por devolverme la pasión de hacer posible lo imposible. Por ello quiero que sigas siendo nuestra maestra de ceremonias.

- No hay de qué, Dio. Y gracias por el ofrecimiento, pero tengo un hogar en Ponyville y me temo que ya soy mayorcita para escaparme con el circo.

- Entonces creo que no hay nada más que decir ¿verdad, amigos?

- ¡Verdad, Dio!

Así, el circo se estableció de forma permanente en Ponyville bajo la supervisión de Dio Stripes y eso no hizo sino que la atención de Ponyville creciera más y más. Los Elementos siempre tenían sitio y entradas libre y sus amigos más cercanos también. Desde entonces, las risas y la diversión están aún más cercanas del pueblo, siendo imposible no pasar por allí sin disfrutar del poderío del Circo Stripes.

- ¡…Y eso fue todo lo que sucedió!

- Guau, Pinkie- dijo Hope- Menuda historia.

- ¡Lo sé! ¡Eso fue lo que te perdiste este fin de semana!

- Creo que fueron un par de semanas.

- Detalles… ¿Y a ti como te fue?

- Aburrido, como siempre. Este lugar se ha vuelto un sitio tedioso.

- Oh, entonces no digas más: ¡Te vienes al circo conmigo! ¡Tráete a los niños, nos lo pasaremos en grande!

- Seguro que les gustará a todos.

- ¡Evidentemente! A fin de cuentas ¡Es el circo de mis amigos!