Hola chicos, aquí les traigo un nuevo capítulo de nuestra historia. Estoy escribiendo un One-shot sobre mi otra pareja favorita, pronto lo leerán. Espero que les guste lo de hoy.
Capítulo 9: Adiós Japón.
Amanecía en la gran ciudad de Tokio. Lentamente la gente comenzaba a levantarse para iniciar su rutina diaria, los niños se preparaban para sus clases; en fin, un día normal. En la mansión Kudo era totalmente diferente; estaban despiertos desde antes de que saliera el sol. Varias maletas y bolsos adornaban el piso, personas paseándose en diferentes direcciones y bastante ruido; todo esto se debía al tan esperado viaje.
Aunque su vuelo salía a las 8 de la noche, debían estar en el aeropuerto con 3 horas de anticipación pero aún faltaba mucho para ello. Con grandes ojeras y bastante sueño intentaban acomodar sus cosas en las maletas, pero algunos se quedaban dormidos en el suelo, apoyados en la pared e incluso sentados en las sillas. Con bastante café intentaron revertir la situación pero no les sirvió de mucho; por extraño que parezca, en vez de quitarles el sueño les daba aún más.
Luego de la extensa batalla contra el sueño pudieron tener todo listo para su viaje; ahora solo faltaba reunirse con los demás en la estación de trenes, para irse en el Narita Express, un tren que los llevaría a la ciudad de Narita en la Prefectura de Chiba. Tuvieron que tomar diferentes taxis ya que eran varias personas. En el primer taxi se encontraban Ayumi, Mitsuhiko, Genta y el Profesor Agasa; en el segundo taxi estaban Kazuha y su padre Ginshiro, Heizo y Shizuka Hattori; en el último taxi estaban Conan y sus padres Yukiko y Yusaku, y por último estaba Heiji.
El trayecto fue corto y no demoraron en llegar a la Estación de Shinjuku. Entraron a la estación y se dirigieron donde estarían los demás; grande fue su sorpresa al ver a unas cuantas personas extras que se unirían al viaje.
—¿Inspector Megure? —La actriz se acercó al hombre junto con su hijo y los amigos de este.
—¡Ah! Yukiko-san. —Los acompañantes del inspector miraron a la mujer y también a los chicos.
—¿Que sucede?, ¿Por qué se encuentra aquí con sus oficiales?
—¿Pues que más? ¡Nos vamos con ustedes de viaje! —Todos los presentes a excepción de los oficiales les miraron asombrados. El inspector desconcertado preguntó. —¿Acaso Jodie-san no habló con ustedes? —Las miradas se dirigieron a la joven mujer que se encontraba en la estación desde antes que ellos llegaran
Se acercó a ellos y con voz seria habló. —Perdón por no haberles avisado antes, pero el gobierno japonés puso como condición llevar a unos cuantos policías para que les vigilen y cuiden de ustedes en el extranjero. —Hizo una pequeña pausa y luego prosiguió. —Como la mayoría de ustedes conocen a los policías aquí presentes, se decidió que ellos serian los que viajaran con ustedes. Para los que no los conocen, los presentare. —Con una pequeña seña, los oficiales comenzaron a colocarse en fila. —Ella es la oficial Sato. —Señaló a la única mujer entre los policías y prosiguió con los siguientes oficiales.
Luego de unos minutos de presentación se dirigieron al andén que les correspondía para ir a la Prefectura de Chiba. Los alumnos del Instituto Teitan iban en primer lugar, detrás de ellos las personas que les cuidarían que eran Heiji, Kazuha, Ran, Sonoko y el novio de esta Makoto, luego les seguían los padres de estos y los padres de Shinichi y por último, el Inspector Megure y los oficiales Sato, Takagi y Shiratori. El viaje hacía Narita tuvo una duración de 90 minutos, descendieron del tren y caminaron al Aeropuerto Internacional de Narita, como llegaron con dos horas demás se dispusieron a recorrer un poco el lugar antes de iniciar el agotador y extenso proceso de embarque.
La hora había llegado, Jodie-sensei preparó todo lo referente al vuelo y les había entregado a todos un sobre blanco con sus respectivos nombres.
—¿Qué esto Jodie-sensei? —Conan miraba a aquel sobre desconfiado.
—Dentro del sobre esta escrito el lugar donde nos dirigimos y el boleto de avión. Yo les diré cuando lo abrirán. —Estaban bastante ansiosos, Jodie-sensei sonrió. —¡Ahora! —Rápidamente abrieron el sobre y miraron sorprendidos el papel, en especial Conan.
—N-New York, ¿Es enserio? —No lo podía creer, acaso no podían ir a otro lugar, de tantas ciudades que habían en Estados Unidos tenían que ir a New York. No es que no le gustará esa ciudad, si no que le hacía recordar aquel incidente que hubo con Vermouth.
—¡Que bien!, ¡Vamos a New York!, ¡Genial! —Los chicos estaban más que contentos, prácticamente no podían estar más emocionados que en ese momento.
—¿Sucede algo, Conan-kun? —Jodie-sensei se le acercó para conversar en voz baja para que nadie les escuchará.
—No, no es nada, pero... La idea de ir a New York no me convence mucho.
—No digas eso, y yo que te tenía una sorpresa. —Se dio media vuelta y comenzó a caminar lentamente, con esas palabras esperaba que el chico reaccionará
—Jodie-sensei. —La aludida detuvo su paso. —¿De qué clase de sorpresa habla?
—Lo lamentó Conan-kun, pero si te dijera de que se trata no sería una sorpresa. Tendrás que esperar hasta que lleguemos a New York. —Se alejó dándole la espalda al chico, quien le miraba confundido.
—Pero... Jodie-sensei.
Seguía de espadas a él. —Hasta que lleguemos a New York. —Lo volteó a ver y le guiño un ojo. Camino lo suficiente para que no le escucharan y sacó su teléfono marcando un número que conocía de memoria. Espero que la persona a quién se dirigía contestará. —Todo listo, nos dirigimos hacía allá. Intenta no acompañarles, inventa una excusa pero no les acompañes, si no todo el plan se irá abajo.
—Muy bien, no se preocupe por ello, no las acompañaré. Él esta contigo, ¿Cierto?
—Si. Pero... —Miró al chico. —No puede escucharme.
—¿A qué hora estarán aquí?
—Entre la de la mañana si es que el vuelo no se retrasa.
—Okay, estarán allí desde las 7, cualquier cosa puede pasar, ¿no?
—Puede ser, aunque aún nos faltan 2 horas para subir al avión.
—Debo colgar, nos vemos pronto.
—Nos vemos. —Guardó el teléfono y fue a comprar algo para comer, después de todo aún faltaba bastante para viajar.
Las 2 horas pasaron bastante rápido y cuando se dieron cuenta, ya estaban subiendo al avión. Se acomodaron en sus respectivos asientos, guardaron los bolsos en los portaequipajes que estaban sobre sus puestos. La azafata les entrego una manta a cada uno para que pudieran dormir ya que el viaje era bastante extenso. Los que tenían la suerte de haber quedado a lado de una ventana, miraban la ciudad mientras el avión despegaba, era una vista hermosa. Mientras pasaban las horas, uno a uno comenzaban a quedarse dormidos.
Bien, eso fue todo. En el próximo capítulo aparecerá alguien muy especial. Si quieren aportar con algo, pueden hacerlo, tan solo dejen un reviews.
Besos.
