Ya volví.

Hola. Espero no haberlos hecho esperar demasiado, estaba ocupada, sin internet, mucha tarea, computadora descompuesta… no los voy a aburrir con las razones, el punto es que al fin lo tengo :D

Este capítulo decidí dividirlo en dos partes ya que me pareció lo más adecuado, para dejar en suspenso *Alzando las manos con un fondo de fuego * Muajajajajaja.

Espero que les guste.

Capitulo 9: Predador y presa parte 1: La ley de la jungla.


Le diría que no iba a permitir que el miedo la intimidara, ni esta vez ni nunca más, porque ahora sabía algo, había comprendido algo que le había llevado demasiado tiempo resolver. Algo salvaje y extraño que hacía que todo se volviera más o menos creíble.


Esas palabras retumbaron en su cabeza, como un grito en una cueva. Un eco de aquella voz tan familiar. Había sonado como un grito demasiado agudo, un suplica, aun así le costaba creerlo. Ahí estaba ella, acostada revolviéndose en el suelo a merced de aquel repugnante felino de ojos azules. Po no comprendía porque, pero sentía el corazón a punto de estallar.

Lárgate osito-dijo el desconocido jaguar entre jadeos al percatarse de la presencia del úrsido en la entrada de su cueva.

Po vacilo un momento. Miraba de forma alternada a Selked, luego a Tigresa, y a Selked otra vez. Además de incomoda, aquella situación le pareció repugnante. Ver a su amiga de esa manera, sometida, vulnerable, aplastada por la grandeza del maquiavélico felino, despertó algo en el. No sabría decir que era lo que sentía exactamente, era como si un fuego le quemara el pecho desde dentro, algo crecía en el, algo grande y poderoso.

No-respondió con voz fría y decidida, incluso un poco más grave de lo normal.

Selked se volvió hacia el panda con una mirada tan llena de odio e impaciencia que cualquiera hubiera dado media vuelta de inmediato, pero no era el caso. El oso dio un paso al frente con la furia creciendo en su interior.

Dije que te vayas, panzón -repitió Selked con un gruñido amenazador enseñando los colmillos.

Y yo te digo que no me iré-dijo Po dando otro paso que retumbo en el repentino silencio.

Mientras, Tigresa lanzaba gemidos debajo de Selked. Gracias a la oportuna intervención de Po Selked estaba tan enfrascado en su frustración como para que ella tuviera la oportunidad de escapar de los brazos del felino. Sujetando los jirones de lo que era su ropa rasgada Tigresa se arrastro por la cueva y se puso en pie apoyándose en una húmeda pared. Respiraba de forma entre cortada mientras observaba con el miedo reflejado en los ojos el momento en que Selked se ponía de pie y encaraba a Po.

Ambos machos se miraban como si quisieran matarse solo utilizando la mirada. La tensión era tal que podía palparse en el aire, y eso era lo que tenía a tigresa más preocupada.

No te enseño tu mama que no debes meterte en cosas de adultos-reprendió Selked como si regañara a un cachorrito por haber visto algo que no debía ver, pero Po ya no era un cachorro.

Y a ti nunca te enseñaron a respetar a tus superiores-contraataco Po frunciendo el seño. Selked borro su arrogante sonrisa al ir aquellas palabras.

¿Superior?- se burlo de manera cínica- No me hagas reír, peluche.

Po permaneció quieto, callado, pero no porque estuviera intimidado sino porque sabía que su plan daba resultado. El silencio se apodero del lugar. La oscuridad de la noche fue penetrada po los rayos. Los arboles se mecían frenéticos ante lo que parecía ser la mayor de las tormentas. El viento aullaba y el agua caía del oscuro firmamento, la luna quedo cubierta, su brillo opacado por las nubes oscuras como sombras que se cernían sobre la isla.

Algo similar ocurría en la mente de Tigresa. Presentía que aquella repentina quietud solo era la calma que presidia a la tempestad. Algo dentro de sí le dijo que en cualquier momento ambos hombres comenzarían una lucha sin igual. Sus ojos color rojo sangre se fijaban con atención en los dos contrincantes. No sabía porque pero upo que sería Po el primero en atacar. Pero erro su pronóstico.

Selked. Ese nombre y su simple mención le daban asco y despertaban un sentimiento de remordimiento y peligro en su ser, miedo e incluso pasión, pero jamás amor o afecto a partir de aquella noche. Se vio obligada a pronunciar aquel nombre una vez más.

¡Selked, No!-grito la felina en cuanto el felino ataco.

Hacia unos minutos, Po permanecía imperturbable. Como una montaña, sus ojos verdes destellaban de ira e indignación, estaban fijos en aquella pantera, en su sonrisa torcida, sus ojos azules y largos colmillos amarillentos dispuestos a destrozarle la garganta. No lo permitiría. No podía darse el lujo de permitirlo, sería igual que abrirle la puerta al que consideraba su peor enemigo en ese momento, significaría entregarle a Tigresa en bandeja de plata.

No.

La imagen de ella en el suelo regreso a su mente. Recordó entonces su mirada suplicante y asustada, pero ¿Porque? Po sabía que ella era perfectamente capaz de cuidarse sola, sin importar nada. Sabía que ella jamás dejaría que alguien le pusiera una mano encima, y sin embargo así la había encontrado. Llena de tierra y lagrimas, desprotegida y vulnerable como una cachorrita asustada, aun así intentaba resistirse. Así era como la veía en ese momento: derrotada y sometida, pero además de eso... vio su debilidad. Po pensaba que si alguien era débil no se trataba de tigresa, cuya personalidad explosiva y fría no dejaba relucir más que su disciplina y determinación, pero igual sucedió: ella había sido vencida y forzada por un estúpido felino.

Entonces lo entendió. Su mente comenzó a trabajar al mil por hora, sus manos se crispaban. Ahora lo entendía, ese sentimiento de verla ahí, en esa posición. Su mirada se endureció, había tomado su decisión: si ella estaba débil, el seria su fuerza, su protección. La defendería hasta su último aliento si era necesario, haría cualquier cosa con tal de no volverla a verla asustada y vulnerable.

Contra todo pronóstico, Selked fue el primero en atacar. El grito de Tigresa le lacero los oídos, intento volverse y decirle que solo lo hacía por ellos, pero no hubo tiempo. Sus ojos remplaguearon con furia. Saco las garras y dio un salto hacia el panda.

Pensaba hacerlo de manera rápida, saltar, clavarle las garras, rasgarle la yugular, regresar con su felina; era un buen plan, que a pesar de todo se vio frustrado cuando Po le detuvo las patas en plena trayectoria. Un centímetro, estuvo a un centímetro de rebanarle el cuello a ese oso panzón que se atrevía meterse en sus asuntos.

¿Sorprendido?-dijo Po con una burla cínica.

En realidad Selked si estaba sorprendido, pero no le daría al panda la satisfacción de saberlo. Con fuerza se libero de su agarre y de un empujón saco a Po de la cueva, obligándolo a caer sobre un charco de lodo oscuro y pegajoso.

El se levanto con lentitud, evaluando la situación. Se limpio el rostro y retiro un pegote de barro que estaba en su boca. Un imperceptible gruñido salió de la garganta del úrsido. Tenía el seño fruncido mientras miraba a Selked salir del refugio. Su gran silueta oscura empapándose en la lluvia lo hizo enfurecer. Aquellos ojos de zafiro, que le miraban con una ira asesina solo le dieron más fuerzas, ganas de hacer que él se comiera el polvo.

Ambos machos se emparejaron y sin retirar la mirada comenzaron a trazar círculos en el lodo.

}{ }{ }{

¡No puedes hacerme eso! Prometiste venir-Mono estaba enfadado, más que enfadado si era posible.

Ayanna negó con la cabeza, tenía los ojos cerrados para no ver la expresión del primate.

Prometí ayudar, no ir a buscar a un monstruo-dijo ella dando un paso atrás.

Tenemos que buscarlo-recalco él con voz más enérgica-son mis amigos, Po es casi como mi hermano.

Habías dicho que tu hermano era un idiota-le recordó la babuina.

Po es otra clase de hermano ¿Ok?-aclaro el primate intentando que Ayanna no le cambiara el tema.

¿Y la felina? ¿Qué motivos tienes para querer salvarla? ¿Es... tu novia?-dijo Ayanna, casi escupiendo la última palabra.

¡No! Es mi amiga-grito Mono escandalizado, luego de reflexionar unos segundos agrego-: ¿Por qué? ¿Acaso estas celosa?

Ayanna ahogo una exclamación y se llevo las manos al pecho con aire ofendido.

No seas ridículo-se burlo ella- además... ¿Por qué hablamos de esto cuando tus amigos están en peligro?

Pensé que no me ibas a acompañar-dijo el cruzándose de brazos con gesto escéptico.

Cambie de idea-sonrió ella.

Mono dio un grito emocionado y triunfante mientras salía corriendo en dirección a la jungla. La babuina soltó un suspiro de alivio, era mejor acompañarlo que seguir hablando de ese tema en particular.

}{ }{ }{

El cielo era un conjunto de lo más caótico de la naturaleza. Incluso las olas se revolvían furiosas hasta llegar a estrellarse contra los troncos de los arboles. Las nubes parecían un remolino aéreo, ciertamente se trataba de un espectáculo impresionante. Claro que nadie podía prestarle atención.

Un dilema enorme se abría paso en la mente de la confundida felina al ver como aquellos a quiénes quería se atacaban de manera frenética y feroz. Querían matarse, de eso no había duda, pero de Po era extraño, por no decir que más bien parecía siniestro. Po, que siempre había sido un poco infantil, tierno y el más compasivo de los guerreros, ahora estaba así, magullado por los golpes, con el rostro casi deformado por la ira y atacando presa de un frenesí casi... salvaje.

No podía permitirlo. Tigresa sabía que debía evitarlo a toda costa, a ella le había costado mucho el aceptar aquella parte primitiva, además de lo que había sacrificado, sus amigos, su moral, incluso su vida. No podía darse el lujo de perder a Po de la misma forma, el era muy importante para ella y no soportaría perder su lado civilizado y amable para remplazarlo por un oso feroz y lleno de ira.

De pronto dejo de importarle el hecho de que su blusa ya no existía y que sus vendas estaban medio rasgadas. Se puso en posición de ataque, como si fuera a cazar. Con un potente impulso de sus patas traseras salió disparada hacia ellos.

Po intentaba mezclar. Experimentar con aquel poder que surgió de alguna parte de su ser. Sus habilidades de kung fu combinadas con una fuerza superior a cualquiera que hubiera sentido antes. Sus puños se descargaban con furia justiciera sobre el cuerpo duro del felino. El panda sentía doler todo su cuerpo, tanto por los golpes recibidos como por los dados.

Selked casi podía reír. Los golpes del osito dolían más de lo que había esperado, pero no era nada de qué preocuparse. Sus músculos, tonificados por todos esos años en la selva, le daban una gran protección y ventaja. Además de su agilidad y velocidad natural. El panda, gordo y grasoso, como él lo había llamado, no era un rival muy digno, en cualquier momento podría derrumbarlo con un golpe. Selked tenía una condición como pocos podrían conseguir con una vida tan civilizada, le era casi imposible cansarse, daba golpes, lanzaba zarpazos e intentaba dar mordidas provocando solo rasguños superficiales en la piel de Po, el panda se cansaba muy rápido, a pesar de la repentina descarga de adrenalina e ira su cuerpo ya estaba perdiendo fuerza y podría perder en cualquier momento...

Tigresa se abalanzo sobre Selked, tacleándolo como un jugador de fut bol americano. Salió de la nada, ninguno de los dos machos la había visto aparecer, solo Po alcanzo a divisar una estela anaranjada que derribaba a Selked. El jaguar se levanto furioso y su mente quedo en blanco al ver a Tigresa en cuatro patas gruñendo y dando rodeos. Entonces ella se levanto del suelo y dando un golpe en el estomago a Selked, se poso al lado de Po.

El panda la miro sorprendido por su reacción. Se acerco a ella para reclamarla ante la mirada adolorida de Selked y así terminar eso de una vez por todas. Cuando iba a rodearla con su brazo ella se lo aparto con un manotazo.

¿Pero qué?-exclamo el sintiendo el rechazo.

Aun no ha terminado, Po-dijo ella con un tono aun más frio que de costumbre.

¿Que falta? Ya lo vencimos-sonrió el panda, pero tigresa no sonreía.

Po-dijo ella con voz comprensiva, aun así no exenta de toda la frialdad- está la selva, su ley no te permitiría dejar al oponente ahí, tirado y débil. Aquí tienes que comer o ser comido. Matarlo o dejar que te mate.

}{ }{ }{

Mono y Ayanna ya se fueron, tengo que ir a buscarlos-dijo Cheng.

Víbora se sorprendió al oír aquello, a pesar de su mal humor se acerco para ofreces su apoyo, ella también iría.

Son mis amigos, tengo que ayudarte-suplico ella cuando el gato se negó.

Víbora, debes quedarte-dijo él.

Ella insistió hasta que el felino blanco no tuvo opción más que aceptar.

¿Alguien más se apunta?-pregunto víbora entusiasmada. Los otros se miraron un momento, dudosos. Cheng señalo a Malik, quien solo miraba distraídamente la punta de sus pies.

Tu, perro, vienes-ordeno el felino sonriendo.

¿Porque yo?-exclamo el licaon sorprendido con las manos en el pecho.

Porque tú, querido amigo, me debes una-amenazo Cheng- ¿Acaso no recuerdas el incidente en el rio?

Malik trago saliva al recordar que un día cuando ayudaban a Koba, estaban en el rio. Cheng y el refunfuñaban al verse obligados a trabajar juntos, ponían excusas para estar alejados uno de otro, y así paso todo el día. Mientras Cheng buscaban algo a la orilla del rio, Malik sonrió de manera maliciosa y con un sutil movimiento de su cola hizo tropezar a Cheng, el gato cayó al rio. Al principio Malik reía abiertamente de su broma, entonces se dio cuenta de que Cheng no sabía nadar. Se asusto y salto al agua para salvarlo, pero entonces recordó que él tampoco sabía nadar.

El perro comenzó a gritar y a pedir ayuda, pero el ñu estaba muy lejos de ahí. Malik comenzó a bracear de manera torpe y muy lenta, le costaba mucho evitar ser arrastrado por la corriente. Perdió de vista a Cheng cuando se sumergió por cuarta vez en las turbulentas aguas del rio. Entonces sintió que una mano firme le sujetaba el pellejo del cuello, cosa que le recordó a su mama.

Gracias, Koba-dijo tosiendo. Malik estaba sentado en una roca con los ojos cerrados- Pero perdimos a Cheng, fue mi culpa, todo por una estúpida broma. Ojala pudiera volver a verlo, haría cualquier cosa por verlo vivo otra vez, incluso seria su sirviente.

Me halagas perrito-respondió una voz ligeramente más aguda que la del antílope.

El perro abrió los ojos de inmediato y se encontró con un triunfante gato sonriendo frente a él.

¡¿Qué rayos?! ¡Pensé que te ahogabas!-gruño el canino.

Oye, que sea un gato no significa que no sepa nadar-explico Cheng con una sonrisa, luego añadió de manera sarcástica-: quizá algún día pueda enseñarte a ti a nadar de perrito.

Está bien-dijo al fin el canino.

Perfecto-exclamo víbora al ver que Malik había aceptado.

Yo no puedo ir-interrumpió Mik.

¿Porque, si se puede saber?- cuestiono Cheng.

Porque tengo que proteger a Koba, es mi propósito-dijo el caballo.

Protegerlo de que-refunfuño el gato.

No te importa, el ya está un poco viejo y necesita mi protección, no los puede acompañar, y Gus estará ocupado ayudándome-declaro el caballo. El gato se encogió de hombros, el, víbora y Malik salieron de la tienda.

Cuando sus tres figuras se perdieron en la oscuridad, Koba se levanto y dio a Mik un golpe en la nuca

Porque dices que soy viejo-le reclamo con cierta burla.

Era la mejor manera de librarnos de ellos-se explico Mik. Gus subió al hombro de Koba y los tres salieron de la tienda.

}{ }{ }{

Entiende que esta no es tu pelea-rugió Tigresa dando unos pasos y apuntando con su dedo índice el pecho del panda.

Se volvió mi pelea cuando lo vi toqueteándote-grito Po señalando a Selked, que seguía tirado en el barro con pensamientos tan retorcidos que lo mantenían fuera del mundo real, aunque solo por un corto tiempo.

Fue culpa mía-dijo ella- yo lo empecé y tengo que terminarlo, no te metas.

No puedes detenerme-dijo el panda adoptando una posición de kung fu.

Claro que puedo, lo sabes-ella estaba enojada, pero se tranquilizo y dijo-: Dime porque, Po ¿Que quieres probar enfrentándote a Selked?

Yo...-po vacilo un instante.

Miles de imágenes cruzaban por su mente. Momento importantes, chom-gom, Gogmen, el palacio de jade. Muchos momentos que jamás podría olvidar.

Yo-prosiguió- Sabes que te quiero, y que no soy muy bueno con muchas cosas, que no soy el mejor panda que has conocido.

Po..-interrumpió ella, el volteo a verla esperanzado de que hubiera entendido el mensaje- tu eres el único panda que conozco.

Sí, pero ese no es el punto-agrego con frustración- lo que quiero decir es que nunca tuve el valor de decirte que te amo.

Tigresa se sintió sorprendida, casi en shock al oír aquella confesión. El panda tomo sus manos y las entrelazo con las suyas.

Ambos se quedaron mirando a los ojos durante un momento eterno y hermoso.

Tigresa, te vi allá, estabas perdiendo-dijo po en medio del silencio- jamás pude decirte todo lo que en realidad sentía- Se volteo al ver que el jaguar se levantaba del suelo entre gemidos, luego miro a Tigresa y dijo-: ahora déjame que te lo demuestre.


Continuara…

Bum

A que no esperaban eso ¿o sí?

En fin, espero que les haya gustado y que tengan paciencia para esperar el capitulo y el próximo desenlace de esta historia, porque, así es, ya casi termina, casi, no falta mucho, pero tampoco falta poquito XD, que confuso.

Espero los reviews, dudas, sugerencias, comentarios, preguntas, gritos de alabanza al TiPo , sus felices de seos para Selked (por "buenos deseos" entiéndase "Mandar a ese felino de ojos azules a los niveles más profundos del infierno, duat, inframundo y que Ke-pa una fuerzas con lord Shen para torturar al jaguar hasta que no lo soporte mas" XD)

La segunda parte llegara antes de lo que esperan.

Capitulo 10: Predador y presa parte 2: El ojo del huracan

Hasta luego.