De nuevo, escribi mucho y con retraso lol.
No les haré adelanto, así que les dejo para que lean y agradezco sus reviews de nuevo ;) sobre todo a esa amiga que me corrigió lo de los honoríficos !
Dedicado a Jess Gates
DISCLAIMER: NI ORANGE MARMALADE NI BLEACH ME PERTENECEN. ES UNA MERA ADAPTACIÓN.
Capítulo 12: Te haré recordarlo.
Después de discutir un rato, al final todos coincidieron en acomodarse en el exterior. Podía ver a todos los presentes desde su lugar en la mesa de madera vieja, así como la mirada de todos puesta en el chico al otro extremo de la mesa. Tenía una expresión ruda, pretendiendo mostrar autoridad con los brazos cruzados y evitando hacer contacto visual con ella.
-Tenemos vocales, tambores, bajo, guitarra y piano electrónico. - contaba con los dedos, aburridos. - ¿Cuáles quieren tocar? elijan uno. -
El rubio miró hacia el cielo, se rascó detrás de las orejas y se quedó pensativo. La última hora les fue suficiente a todos para comprende que, no solo no hablaba mucho, sino que se tardaba mucho en decidir por algo. A veces ni siquiera sabían si estaba pensando. Lo único que emitía era un 'Ahhh', 'Gaaah', 'Ohhh' y demás ruidos.
Si Wonderweiss lograba decidirse por un instrumento ese mismo día sería un milagro. La única contribución que hizo a la pregunta del chico fue un 'Blaaa'.
La siguiente en hablar fue Tatsuki. Se levantó casi de inmediato, con el puño en alto, casi olvidando por completo la pelea que había tenido con el chico unas horas antes.
-¡Yo seré vocalista! - gritó. Se señaló con un dedo con una sonrisa confiada. - Y yo quiero cantar en dueto con Tatsuki-chan, como vocalista también- pidió su amiga de cabello naranja.
-¿Tenemos que audicionar? - preguntó la primera- Puedo cantar algo aquí ahora mismo.
Y dicho y hecho, la chica empezó a cantar nada más y nada menos que la canción introductoria de 'Dragon Ball', hasta que Inoue se le unió.
El chico de orbes verdes y cabello negro se mantuvo en silencio, casi parecía estar a punto de quedarse dormido. A veces se llegaban a preguntar si siquiera entendía lo que estaban discutiendo.
El pelinaranja no estaba ni siquiera escuchando lo que decían las "vocalistas". Su mirada estaba fija en la única persona de la mesa que no parecía tener intención de hablar. La miraba expectante, como si estuviera preparado para escucharla... Y ella no lo comprendía. ¿Acaso tenía que agregar algo a la conversación? A ella le daba igual que instrumento iba a tocar. Ni siquiera pensaba quedarse en ese club por mucho tiempo.
Al final decidió mirar hacia otro lado, al parecer la chica no iba a agregar nada a la conversación. En cambio, centró su vista en el pelinegro que apenas si lograba mantener los ojos abiertos.
-Tú, el que parece flotar en el espacio- el chico abrió los ojos de golpe, como sintiendo que lo llamaban y centró su atención en el hablante- ¿Qué piensas tocar tú? -
El muchacho apoyó su cabeza en el brazo que descansaba sobre la mesa, miró de reojo hacia las chicas que cantaban y sacudió sus hombros. -No lo sé. ..- replicó- ¿Un vocalista también? - su tono mostraba más una pregunta que una respuesta definitiva; Ichigo entrecerró los ojos, sin comprender el propósito de alguien como él en ese club. No parecía ir con su estilo.
Ichigo se pasó una de sus manos por la cara, incrédulo. -¿En serio no hay nadie aquí que pueda tocar un instrumento? ¿Aunque sea un poco? ¿Acaso lo único que quieren ser es un vocalista? Para eso está el grupo de coro. ¿Qué haremos con el resto de las partes? -
Lametablemente, no hubo nadie que pudiera ofrecer su talento, porque nadie, fuera de una cierta persona, lo tenía. Y esa persona no parecía querer compartir sus dones en público. Un incómodo silencio reinaba en el aire. Tatsuki miraba a Inoue, buscando algún otro instrumento que tocar con una conversación silenciosa y sus miradas como hablantes. Una mera sacudida de hombros indiferentes fue la respuesta obtenida por ambas partes Hasta que Tatsuki recordó lo que esa cierta persona podía hacer. -¡Ah!- exclamó, mirando a la pelinegra- Pero Rukia puede...- la pequeña no le permitió acabar la frase. Le dedicó una mirada tan llena de amargura que detuvo sus palabras antes de poder mover siquiera la lengua. Cerró la boca por completo y, para su fortuna, había hablado tan deprisa y callado tan pronto que Ichigo pasó por alto lo que estuvo a punto de revelar. La morena se relajó. No le parecía conveniente que el alto y molesto chico supiera algo como aquello.
Después de un rato en silencio, el muchacho habló de nuevo. -No creo que este club lo consiga- dijo con honestidad- ¿Qué tipo de espectáculo piensan dar con esta actitud? Si vienen solo a jugar mejor lárguense antes de que se arrepientan-
《No es una mala idea》 pensó la chica que no había hablado en todo el rato.
-¿Qué tiene de malo? - insistió Tatsuki- Aún es temprano. Solo debemos planear y practicar individualmente. -
-¿En cuál siglo? - comentó con sarcasmo el pelinaranja. Una sonrisa burlona amenazante pintaba su rostro, con ojos crueles- Lo mejor sería que todos ustedes dejaran el club, regresaran a estudiar y me dejaran el club a mí para ensayar. -
Tatsuki le miró con repudio, tan agotada de sus palabras como de su carácter. En serio no podía entender como alguien tan osado, maleducado y repugnante podía ser tan popular. -¿Tú de nuevo? ¿Quieres una paliza? -
Ambos restallaron sus ojos en odio y reto, ambos dispuestos a molerse a golpes si el otro decía un palabra más. -Muy bien, chicos- llamó su atención una voz femenina a sus espaldas. Llevaba una bolsa colgando de un brazo y una sonrisa elegante, que pretendía detener la disputa- les traje bocadillos, para conmemorar la primera reunión del club-
-¡Masaki-sensei! - la llamó Inoue desde la mesa, emocionada.
La joven profesora se acercó sonriente y confiada. Los ojos se le iluminaban de solo pensar lo que les aguardaba, más se fueron apagando en cuanto comenzó a contar cabezas. -Oh. ¿Estos son los únicos miembros que tenemos? -
Las dos chicas ruidosas no la escucharon, demasiado ocupadas con los bocadillos recién traídos por su profesora. Fue Rukia quien tuvo que asentir por el resto.
La joven profesora suspiró. - Bueno, supongo que la primera escena no es siempre sorprendente. - hablaba más para sí misma que para el resto, por lo que nadie añadió algo- La película es aburrida si comienza muy interesante. -
Tatsuki interpretó sus palabras como "Están muy dispersos y desorganizados", por lo que se apresuró a excusarse.
-Es porque el rey de los patanes los ahuyentó a todos- reclamó mientras señalaba al chico, que no había tomado ningún bocadillo.
Masaki miró en dirección a donde le señalaban, sus ojos se abrieron como platos al descubrir un cabello naranja conocido, sonrió de oreja a oreja y permitió que un brillo de felicidad se marcara en su rostro. -¡Ichigo, viniste! - el aludido apartó la vista, como desdeñado hacia la presencia de la mujer en sí.
En el segundo en que la mujer se acercó al chico, sus ojos se apagaron, y eso no pasó desapercibido por la ojivioleta. No supo decir en qué momento centró toda su atención en el muchacho, pero justamente por eso pudo decir que él no le guardaba mucho afecto a la profesora. No recibía clases con ella, por lo que no tenía el conocimiento suficiente para juzgarla o comprender el desdén que el chico le dedicaba.
-Incluso cuando me aseguraste que no ibas a unirte- siguió diciendo la mujer, un poco agachada al lado del chico- Eres un lindo mentiroso.
Tatsuki observaba la escena desganada. Así que el patán no mentía. ... pero más le valdría asegurarse.
-Sensei, ¿en serio él está aquí porque se lo pediste? - -¡Pues claro! Puse mucho esfuerzo en traerlo.-
La pelinegra (la alta) dejó escapar un gruñido de desaprobación. Al parecer debía resignarse, educarlo o asesinarlo. La última le sonaba tan tentadora...
Masaki no llegó a escuchar el gruñido de la chica, estaba bastante concentrada en sonreír frente a su hijo que no se dignaba en mirarla como para ver o escuchar nada más. 《Estabas preocupado por mí en secreto ¿no es así, Ichigo? 》 pensaba 《Mi lindo y atesorado niño pequeño》 Casi producía chispas de felicidad con tan solo pensarlo.
Rukia notó como el chico se comenzaba a achicar en su asiento, huía de la cercanía de la mujer como un hombre al veneno. La profesora hizo ademán de querer tocar su cabello y el pelinaranja se apartó, se levantó de su asiento y empezó a alejarse del grupo. -Me siento algo cansado. Voy a irme temprano- Se excusó.
-¿Qué? ¡Al menos quédate a comer! - reclamó la mujer a sus espaldas.
Él pensó que era innecesario volverse a respoderle a la cara. -Como si lo necesitara. -
Masaki lo observó apartarse de ellos con tristeza, más no pudo decir nada. Tatsuki, en cambio, le lanzaba maldiciones con sus ojos hasta que no pudo retener sus ganas de insultarlo más.
-¡¿Por qué ese chico es tan arrogante? ! Actúa como él quiere y demás. - se situó al lado de la maestra, esperando que si mencionaba sus defectos de personalidad frente a la autoridad ella recapacitaría el dejar a ese chico como su coordinador. - Mi madre debería estar agradecida por mi personalidad, ¿que tan molesta puede estar la de él con su forma de ser? -
Una sonrisa pequeña y tierna rebosó en los labios de Masaki, lo que utilizó como respuesta a las palabras de Tatsuki, más Rukia pudo ver algo más. .. una sonrisa llena de tristeza y sufrimiento que se escondía bajo una máscara de ternura. La misma sonrisa que ella misma debía usar frente a su familia en diversas ocasiones.
-Así es...- susurró secamente.
La mujer se dio la vuelta y regresó a la mesa con sus alumnos. Algunos ya devoraban algunos bocadillos que ella misma les había comprado, en especial la voluptuosa del grupo, con cabellera naranja, aunque no de un color tan resplandeciente y hermoso como el de su hijo. De hecho, si no se le presentaba mucho enfoque, podía confundirse con un color marrón claro. El de Ichigo era un anaranjado vivo bajo cualquier luz.
Acomodó el resto de los alimentos que trajo alrededor de toda la mesa de madera para que todos pudieran alcanzarla, aunque la ojivioleta negó la comida asegurando de forma educada que no se sentía muy bien del estómago y prefería no comer nada por el momento. Una vez que todos tuvieron sus comidas al frente de cada uno, -menos Rukia, claro-, Masaki sacó de su bolso una libreta personal en la que comenzó a anotar los nombres de los chicos que conformaban el club.
-Veamos. ..- musitó- de chicos de segundo año tenemos a Arisawa Tatsuki, Inoue Orihime, Kurosaki Ichigo y... ¿Kuchiki Rukia? -
Buscó con la mirada a la poseedora del nombre, la cual levantó su brazo al llamado para conseguir su atención. Masaki la escudriñó.
-Siento que he escuchado ese nombre antes. ..y tu rostro. ..- indicaba mirándola atentamente- ¿Te he visto antes? -
La morena repasó en sus memorias, buscando alguna posibilidad de haber encontrado a esa profesora en el campus, más no recapitulaba haberla visto pasar en ningún momento. Quizá ni siquiera le habría prestado atención. Rukia le negó con un movimiento de cabeza.
-Extraño. Y yo solo le enseño a los de primer año. - dijo pensativa- Bueno, los de primer año son: Cifer Ulquiorra y... Margela Wonderweiss. ¿Qué es esto? ¿Quién le pone a su hijo de esa forma tan espantosa? -comentó un poco incrédula, refiriéndose al último de la lista- ¿Es una clase de broma? -
El rubio, quien se rascaba la nariz en ese momento, la miró a los ojos. Por un momento pareció algo avergonzado, sin saber qué palabras decir. La profesora pensaba genuinamente que se trataba de una broma y, en realidad, no lo era. Por supuesto que iba a sentirse algo apenado de tener que admitir que ese era su nombre verdadero. .. o al menos esa fue la impresión que le dio a Rukia su actitud reservada. Pero ese chico era un misterio para todos los alumnos, y ahora parecía entender porque.
El rubio le sonrió con un brillo en los ojos. -Es mi nombre real. Me lo puso mi abuela. - su voz era más profunda de lo que había imaginado que sería, sin embargo, lo que más la sorprendió fue su actitud tan relajada al ignorar lo que pudo haber sido catalogado como una ofensa (dicha sin intención).
-¿Eh?- dijo Masaki, algo sorprendida- ¿En serio? -
-Pueden llamarme como quieran: Wonderweiss, Wonder, Weiss. .. no me molesta- dictó. Después de eso el chico regresó a rascarse la nariz y mirar hacia el cielo.
Masaki estaba algo sorprendida, más decidió ignorarlo. El de cabello negro, que apenas si había tocado la comida al frente suyo, tomó una botella de cola y llenó un vaso frente a él. La chica de cabello naranja no paraba de comer, y lo peor de todo es que hacía las combinaciones más extrañas que habían visto todos los presentes en la mesa. Tomaba un onigiri y lo llenaba de manteca, o una bola de arroz cubierta de chocolate. ... Incluso Rukia, quien no disfrutaba de ningún alimento humano, sentía su estómago revolverse de solo imaginar cómo sabrían esas combinaciones.
Él único que parecía ajeno a sus extraños hábitos alimenticios era Ulquiorra. Miró a su vaso lleno de gaseosa, y después la volvió a ver a ella. Carraspeó un poco y, finalmente, estiró su brazo en dirección a la chica.
-Mujer.- la llamó. Inoue lo miró curiosa, era la primera vez que alguien la llamaba de esa forma. Él le ofreció su vaso- Si no tomas algo mientras comes, puede doler si la comida se te queda atorada.
Inoue aceptó el refresco algo tímida. -Gracias, Ulquiorra-kun. - 《Así que así se siente ser un 'senpai'》 pensó inocentemente.
Mientras tomaba el vaso, sus manos rozaron uno de los dedos del chico. Un extraño impulso la recorrió al sentir su piel, miró en dirección al muchacho y al parecer, él también lo había notado, pues la miraba fijamente... O tal vez no. Inoue le sonrió incómoda, y él retiró su mano rápida y fríamente. Desvío su mirada y la ignoró.
《¿Acaso he hecho algo malo? 》pensó ella, sin notar el cambio de tono de piel del chico.
Rukia observó una taza llena de agua tibia. Al menos los vampiros podían tomar agua de forma natural... debía disimular un poco. Atrajo la taza hacia sí y tomó del líquido. No era tan delicioso como la sangre, pero al menos no era tan asqueroso como las bebidas humanas.
Antes de que pudiera acabarse su bebida, Masaki se levantó de un brinco de su asiento, asustando a la ojivioleta quien casi derrama su agua. -¡Muy bien! - exclamó la profesora- El club de música comienza el día de hoy, no habrá problema alguno que no podamos vencer-
《¿Problema? ¿Por qué habríamos de tener problemas para tocar instrumentos? 》
-Ahora quiero que respondan en voz alta. - ordenó Masaki.- ¿Cuál es nuestro objetivo? -
Como si lo tuvieran planeado, Tatsuki e Inoue se levantaron de sus asientos al mismo tiempo y gritaron a coro: -¡Dar un concierto en el festival escolar! -
Los tres chicos que estaban sentados no dijeron nada -porque no sabían qué decir- más solo las dos chicas fue suficiente para satisfacer el ánimo de Masaki y llenar de ruido el patio del club.
-¡Exacto!- aprobó ella, con el puño elevado- Dicen que el primer paso es el más importante, por eso, den lo mejor de sí para crear un concierto espectacular en el festival. ¡El futuro del club se música está en sus manos!- Las dos chicas gritaron emocionadas. Rukia se preguntó si debería agregar algo a la conversación. - Y ahora. .. ¿Cuál es nuestro dicho? -
-¡Disfruta nuestros días juntos! -
¿Habían elegido un dicho? ¿Alguien se lo había mencionado? Si ese era el caso, Rukia no lo recordaba. Y aún así, las dos chicas hablaban a coro como si todo hubiera sido acordado con anticipación, sin haber buscado la opinión de ella. Algo en el estómago de Rukia le producía escalofríos. Sentía un poco, solo un poco... de resentimiento. No entendía bien ni por qué lo estaba sintiendo, ella, quien no pensaba quedarse en el club mucho tiempo.
-Bien. ¡Pasemos un buen rato a partir de ahora! ¿De acuerdo? -
-¡Sí! - gritaron ellas El resto de los presentes se limitaron a asentir.
-Masaki-sensei, - le llamó Tatsuki- ¿cuándo vamos a conseguir los instrumentos, por cierto? -
-Estarán aquí pronto. Incluso ordené de los nuevos en cada colección, así que esperen instrumentos geniales. -
A Inoue casi se le para el corazón. -¿De verdad? -
Masaki sonrió orgullosa, casi parecía querer aplaudir su logro. -Verán, conseguí un esposo maravilloso- les reveló con un sonrojo. -Pero antes de recibir los instrumentos, deberíamos limpiar el club, ¿no lo creen?-
Tatsuki se incorporó con ganas y sonriente. - ¡Sí! Déjamelo a mí, sensei, haremos brillar el suelo- se volvió a encarar a todos- Veamos después de clases y limpiemos el club. -
Wonderweiss asintió y regresó a... ser Wonderweiss. Inoue se levantó chillando de la emoción, casi saltando, mientras que Ulquiorra y Rukia se mantuvieron en silencio sin negarse.
A partir de ahí, el tiempo pasó lento para Rukia. Tuvo que sacar cajas y desempolvar muebles, más se sentía relajada, sobre todo porque el chico de sangre dulce no los acompañó. 《Aunque tampoco limpió, supongo que ambos ganamos en ese sentido》
Una vez que hubo acabado su labor, inclinó la cabeza y se despidió de los que quedaban en la habitación, se excusó diciendo que debía recoger a su hermano, aunque ya habían llamado a su tía para que fuera por él. Ya se había ocultado el sol cuando dejó las instalación escolares, pero al menos su hermano ya estaba en casa y ella solo debía tomar el metro y caminar unos cuantos barrios para llegar. No le tenía miedo a la oscuridad, ni tampoco a la gente. Suponía que era algo de familia, jamás había escuchado de un vampiro que le temiera a la oscuridad. Si a algo debía temer la gente, era a ella. Pero debía mantener su secreto. .. se lo recordaba constantemente.
《Eso fue agotador》 pensó, refiriéndose al día en general. 《Incluso si yo no quería limpiar simplemente me obligan a hacerlo. Tener que usar a Mamoru como excusa para salir es deprimente. 》 La calle a su derecha estaba vacía a esas horas, a excepción de unas cuantas personas que recorrían los barrios. Un olor a pan recién horneado la invadió, revelando la ubicación de otras tres personas por delante, más nadie que le pudiera generar problemas.
Unirse al club de música no le parecía una buena idea. Nunca le había parecido pero, esas dos chicas... no le dejaron opción. Y ahora debía pasar el tiempo con esas personas después de clases. 《¿Qué estoy haciendo con mi vida, exactamente? 》
《Parezco una tonta》 Cuando hubo llegado a un faro de luz cercano, se detuvo. Un olor dulce llenó sus fosas nasales. Un olor conocido. Levantó la vista, para encontarse con la persona que menos habría querido encontrar.
Kurosaki Ichigo, apoyado contra la pared sin prestarle atención a su entorno y su vista centrada en su teléfono. 《¿Qué está haciendo él aquí?》
Como si hubiera sentido la pregunta, el muchacho se volvió en su dirección, sus duros ojos mieles sobre ella.
-Vaya que tardaste en salir. Te estaba esperando.- le dijo, tosco- Pensé que ya habías regresado a casa.
Estaba algo desconcertada de que le dirigiera la palabra, pero de nuevo, no era su problema lo que él hiciera. Le paso al lado sin mirarlo.
-¡Hey! - llamó tan alto que incluso atrajo varias miradas.
Rukia se detuvo y lo miró de nuevo.
-Te acabo de decir que estaba esperándote. ¿Qué diablos con esa reacción? - sonaba tan arrogante que apenas si le daban ganas de responder- ¿No sientes curiosidad por saber porqué lo hice?
-¿Qué diablos quieres? - ella sonaba seca, obviamente molesta por ser detenida en su camino- Pensé que no íbamos a hablarnos de nuevo.
Él se acomodó uno de sus anaranjados mechones.
-No. Yo nunca prometí algo como eso-
Pero eso no era cierto. Ella estaba segura. Le había pedido que no le hablara de nuevo y la ignorara, y eso había empezado a hacer, casi que no la miraba a los ojos si la veía pasar en el campus. ¿Entonces por qué le hablaba ahora?
-Yo nunca prometí tal cosa- repitió.
《Este tipo...》-A mí no me interesa que hallas prometido y que no. No me agradas. Muévete-
-No.-
-Te dije que te movieras. - ordenó con irritación, tratando de pasar a su lado. Él bloqueó su camino.
-No lo haré. -
-¿Por qué estás haciendo esto?-
-Porque me gustas. -
Silencio.
Un silencio prolongado. ¿Había escuchado bien? El chico ni siquiera parecía sonrojado, parecía orgulloso de haberlo dicho -y un poco tímido- pero no parecía mentir.
-... ¿Qué? -
-Me gustas- le volvió a decir, esta vez, con una voz más suave- Me he enamorado de una chica extraña como tú. -
Rukia no sabía qué decir. Sintió como su pecho se aceleraba bajo los ojos mieles que no le quitaban los ojos de encima. Por primera vez, la veía con una mirada tierna. Muchos chicos le habían dicho esas mismas palabras miles de veces, había recibido confesiones desde que estaba en la escuela pero... jamás le había dejado tanta impresión como aquella.
-Te estaba esperando para poder decirlo. -
-Q...Qué. ..¿Qué estás diciendo? - consiguió articular la chica. -tan... de repente. ...-
-No sé en qué momento me convertí en esto. Incluso me uní a ese estúpido club de música por ti.- Ichigo se mostró impresionado ante sus propias palabras. Jamás habría pensado que le diría eso a alguien. ¡A nadie! Y mírenlo ahora... un tono rosado, leve y traicionero, envolvió sus mejillas. - Pero quiero saber más de ti. Me gusta mirarte. Y me siento bien cuando te veo. -
Ella siempre se había catalogado como el tipo de persona que encontraba respuestas rápidas y no se dejaba influenciar por los humanos, sin embargo, en ese momento. .. no pudo decir nada. Y él no parecía querer cooperar. Quería que ella le respondiera, que le dijera algo, ¡lo que fuera! Al final, no pudo soportar el silencio más tiempo.
-De-Deja de decir cosas extrañas y muévete. - sonó más insegura de lo que hubiese querido- Podemos dejar de darle importancia a este asunto. Estoy cansada y odio estar aquí contigo.
-No. Es muy tarde para no darle importancia. - Ichigo avanzó hacia ella, su mirada la hizo retroceder, intimidada por primera vez por un chico como él- Y no me importa si no te gusto. Voy a actuar desde el corazón a partir de ahora.
Con cada paso que daba se acercaba más a su rostro, Rukia retrocedió hasta que el farol de luz se interpuso en su camino y terminó atrapada frente al pelinaranja. Él era más alto, por lo que bajo su rostro hasta estar a su altura.
-Tú. ..- susurró- dijiste que no recordabas cómo nos habíamos conocido ¿cierto? -no esperó a su respuesta. - ¿Debería ayudarte a recordar? -
Al principio no supo a qué se refería, y antes de que ella pudiera reaccionar, la tomó por lo hombros y acortó la distancia de sus cuerpos. Podía sentir su aliento cercano a sus oídos, y no tenía ninguna idea de lo que planeaba. ... hasta que lo sintió.
Su aliento cálido contra su cuello le causaba un cosquilleo, así como sus labios trazando círculos en el mismo lugar. Cuando su lengua comenzó a recorrerla, sintió su rostro rojo. Se mantuvo haciendo lo mismo unos segundos más, en los que la morena no pudo moverse. No podía moverse. Y sus labios no se detenían.
Después de una eternidad, finalmente retrocedió, con una mirada tan placentera que su temperatura ascendió. Colocó ambas manos en sus hombros y la miró con esos ojos, esos orbes mieles que la llamaban, que le sonreían.
-¿Me puedes recordar ahora?- musitó
Y sonrió, con la sonrisa más encantadora que ella había visto jamás. El miel de sus ojos parecía incluso derretirse, ¿o acaso era ella quien se estaba derritiendo? No lo sabía.
《Muévete》 pensó, más no logró decirlo en voz alta 《Siento como si mi corazón estuviera a punto de explotar》
Bueno, eso fue el capitulo, supongo. .. uds juzguen si valió la espera
aclaro detalles que cambié de la historia original. El personaje que juega Tatsuki era el que iba a tener interacción con un chico de primero, pero decidí que seria mejor que fuera Inoue y claro, que el otro fuera Ulquiorra sexy! Y el personaje de Ulquiorra era gordo, pero no pude hacerlo xD
espero su review ; D
