Ninguno de los personajes que se mencionan son míos, sino de la autora J. K Rowling
Capitulo 9.
Antes de irse a dormir, Hermione seguía pensando en el sueño que tuvo. ¡Demonios! Como pude tener esos pensamientos de Snape, pensaba la castaña. Pero no tampoco fueron tan malos, se decía. Después de insultarse mentalmente, decidió ir a descansar.
Se despertó rápidamente, busco su varita a ciegas, al encontrarla murmuro.
-Tempus.- Se fijó en la hora, cuatro y media de la mañana. Era temprano, pudo observar por la ventana que daba al Lago Negro, que había escasa luz solar. Como no quiso volver a dormirse, decidió ir a ver el amanecer. Se vistió con una blusa roja, ajustada al cuerpo, unos jeans negros apretados. Opto por dejarse el cabello suelto y que sus rizos cayeran ordenadamente por su espalda. Salió de su habitación, el salón estaba como siempre, miro inconscientemente la puerta que daba la habitación de Draco, seguro debe estar durmiendo, supuso Hermione.
Empezó a caminar por los largos y desiertos pasillos. Había una suave brisa en los jardines del castillo. Se puso a pensar, que debería ser la única persona que debía estar despierta. Mejor, así tendría el silencio para pensar.
Al llegar al lago negro, vio que frente a este, se encontraba un árbol, bastante grande. Se sentó y apoyo su espalda en el tronco. Cerró los ojos, e inhalo. Se podía oler la tranquilidad que el lugar ofrecía.
En las mazmorras, un mago vestido de negro, se preparaba para dar unas rondas por el castillo. No había pegado el ojo en toda la jodida noche, ya que antes de la medianoche, McGonagall le había dado unos pergaminos que debían ser entregados el lunes por la mañana. Como eran demasiados, prefirió corregirlos esa noche, y tener el domingo para otras actividades.
Al salir, empezó a vagar por los pasillos, buscando a algunos estudiantes para restar puntos. Había pasado un buen largo tiempo caminando, estaba pensando ir en dirección a los jardines, pero una figura a lo detuvo, una estudiante fuera de su sala común a tempranas horas de la mañana.
Caminaba en dirección a donde estaba la alumna, pensando cuantos puntos le quitaría, pero primero debía saber la casa en que pertenecía.
Si perteneciera a su casa, tal vez solo un castigo o advertencia.
De Ravenclaw seguro que no es, ya que casi nunca rompen una regla.
Hufflepuff, no son muchos los alumnos rebeldes, entonces le quitaría unos 10 puntos.
Pero si llega a ser de Gryffindor, se divertiría mucho esa mañana, una impresionante baja de puntos y un castigo, o varios.
Mientras se acercaba, intentaba reconocer con la mirada a la persona. Ningún nombre le llegaba a la mente.
Solo estaba a unos pocos metros, pero de repente se detuvo, no podía creer lo que veía.
El cabello castaño de la joven, brillaba a la luz del amanecer. Parecía un ángel, recorrió con su mirada el rostro del ángel, sus ojos estaban cerrados, quería que se abriesen y mostrasen el hermoso color que debían tener, una pequeña pero perfecta nariz, y al bajar un poco más la mirada, su boca se abrió y se volvió a cerrar sin decir palabra. Esos finos labios rosados, lo volvieron loco, necesitaba saborearlos con sus labios, sentir su sabor, invadir esa boca con su lengua… ¡Maldición! Se estaba volviendo un pervertido, esa persona a la que él veía como un ángel, debía ser una alumna. Intento alejar esos pensamientos de su cabeza, respiro hondo un par de veces, y volvió a caminar hacia aquella persona. Solo le faltaban un par de pasos, así sabría quién era.
¡Por Merlín y todos sus descendientes! Aquella persona, era Hermione Granger. Era un maldito depravado.
La observo unos segundos, su respiración era pacifica, se había dormido.
-Granger.- Le intento despertar. Y así siguió por unos minutos, hasta que su paciencia se esfumo.
-¡GRANGER, DESPIERTE!- Grito. La castaña se despertó sobresaltada, no sabía que pasaba, porque Snape estaba allí, se hizo miles de preguntas, hasta que se dio cuenta que se había dormido. Miro a su profesor que estaba parado al lado suyo, todo vestido de negro, su cabello igual que su ropa, era negro, pero por los escasos rayos de sol que había, observo que este se aclaraba unos diminutos tonos, estaba asombrada. No dejo de mirarlo, realmente Snape era atractivo a su manera, se dijo mentalmente. Unos minutos después, volvió en sí. ¡Mierda! Estuve babeando frente a él, se avergonzó.
-D-disculpe P-profesor. Me quede dormida, sin querer.- Intento disculparse, mientras se levantaba, y quedaba parada frente a Snape.
-Como usted diga, Granger. Me sorprenda verla por aquí, y no en la biblioteca.- Dijo con maldad.- Ya que a usted se la conoce como el ratón de biblioteca, o ¿me equivoco?- Levantando una ceja.
Hermione se estaba enojando poco a poco. No tenía razón para tratarla así.
-No se equivoca, señor. Pero prefiero estar encerrada, a ser como una serpiente sin cabeza.- Hermione sabía que había metido la pata, pero no le importaba, bueno, tal vez ahora un poco. Si las miradas matasen, la castaña ya hubiera muerto unos metros bajo tierra, Snape estaba furioso, como esa niñata se atreve a contestarle de esa manera.
-20 puntos menos por contestar in apropiadamente a un adulto.- Con una malvada sonrisa.- Y se le agrega una semana de castigo, Granger. Ahora, vaya a su sala hasta la hora del desayuno.- Ordeno.
-Como usted diga.- Dijo ácidamente. Y acto seguido, se encamino hacia donde su "queridísimo" profesor.
Al llegar la hora del desayuno, Hermione se sentó con Ginny y Harry.
-Bien hecho, amiga. Así se le contesta a una serpiente- Dijo su amiga. La castaña les había contado sobre su encuentro con el profesor de pociones.
-Sí, lo sé. Pero me agrego otra semana de castigo, y me quito puntos.
-Tranquila, Herms. Nada malo te puede pasar en esas tres semanas con Snape. –Intento calmarla Harry.
-Sí, tienes razón. Como sea, ¿Quieren que vayamos a ver a Hagrid?-Pregunto la castaña.
-Vale, queremos ver cómo sigue el huevo.- Se animó la pelirroja. Terminaron de desayunar, y se pusieron en marcha hasta la cabaña de su amigo.
Pasaron todo el mediodía y la tarde con Hagrid. Este les había mostrado los avances del huevo.
-Entonces, ¿crees que es un huevo de dragón?- Pregunta curiosa la castaña.
-Sí, espero que lo sea. Ya estoy pensando en los nombres.
-¿Nombres?- Pregunto Ginny.
-Por supuesto. Estuve pensando en Harold.- Miro a Harry con una sonrisa.- O Roberta.
-¿Cuándo crees que nazca?- Una curiosa castaña.
-Por lo que eh leído, a principios de enero. Pero miren la hora que es.- Señalando un pequeño reloj colgado en la pared.- Deben ir a sus salas.-Les ordeno. Los jóvenes se miraron un poco preocupados.
-¿Sucede algo, Hagrid?- Pregunto el azabache.
-No… Em, por supuesto que no. Solo que no es bueno que anden solos. Sí, eso.- Intento decir con esfuerzo.
-Ok, como quieras. Sabes que puedes contarnos cualquier cosa, ¿Cierto?- Hablo con confianza la castaña.
-Lo se Hermione. –Le agradeció con un asentimiento de cabeza.-Ahora, vayan al castillo.
Los tres amigos caminaron de vuelta a sus salas, en completo silencio. Cada uno estaba perdido en sus pensamientos. Hermione se despidió de Harry y Ginny que entraban a la sala común de Gryffindor por el cuadro de la Dama Gorda. Mientras que ella, iba a su sala, la cual compartía con Draco. Le faltaban unos metros para llegar, pero una voz la detuvo.
-Hermione- Le llamaron. Se dio vuelta para ver a su amigo rubio correr detrás de ella. Cuando llego al lado de la castaña, le empezó a preguntar sobre su día, y que había hecho.
-¿Y tú donde estuviste todo el día?- Pregunto Hermione, mientras entraban a la sala que compartían.
-Con Snape.- A la mención del pocionista, Hermione solo hizo una mueca.- Me ha pedido que les dé un ojo a los de Slytherin.
Esto desconcertó a la castaña, que se había sentado junto a él rubio en el sillón.
-¿Sucedió algo?
-Aún no sabemos, pero parece que algunos hijos de mortifagos, tienen contacto con los de afuera. Según mi padrino, Dumbledore va a poner a esa Orden a vigilar los alrededores y a algunas familias.- Lo último lo dijo bajando la mirada por unos segundos. Al ver que su amiga no decía ni palabra, la levanto. Hermione estaba paralizada con la mirada perdida en la nada. Solo un susurro se escuchó, a lo que Draco tuvo que afinar su oído, y entendió.
-Mis padres.
Hola Gente :) Los capítulos son un poco cortos, les ruego que me perdonen, no tengo demasiado tiempo.
Espero que la historia sea de su gusto. Pronto subiré el capitulo 10.
Sigan leyendo.
Saludos :3
DEJEN REVIEWS! PLEASE.
