El Remolino Relampagueante

No me pertenece Naruto ni ninguno de sus personajes y elementos.

Capitulo 9

Sin bien parecía que el Sandaime Hokage tenía demasiadas expectativas sobre los exámenes, la atención que le daba al evento era la justa y necesaria para igualar a las otras aldeas, que también se preparaban con mucha determinación.

El primer ejemplo era la severa y estricta Iwa, donde el severo Tsuchikage se preparaba para partir junto a los shinobi que había elegido para representar a su pueblo en el examen.

Para reforzar la moral de sus combatientes, su partida era acompañada por un pequeño evento en la plaza principal de la aldea, en la cual no solo estaban una buena parte de las fuerzas de shinobi de Iwa, sino también los civiles que asistieron para animar a sus representantes

-Muy bien, mocosos. Ha llegado la hora de demostrarles al mundo que Iwa se ha mantenido firme a lo largo de todos estos años-dijo Onoki, el Sandaime Tsuchikage.

-Entendido-respondieron al unisonó el grupo de seis jóvenes que estaban detrás de él, lo cual fue seguido por una ronda del aplausos por parte del público.

-Y sobre todo deben recordar nuestro mayor objetivo-dijo Onoki muy seriamente. –Aun cuando no logremos destacar en los exámenes, debemos hacer pagar a las crías del Rayo Amarillo de Konoha por las penurias de nuestro pueblo-dijo para recibir una ovación de los habitantes de Iwa. -Puede que para algunos suene como una locura debido a los rumores que los rodean, pero por algo hemos puesto nuestro empeño en crear a la mejor kunoichi que ha tenido esta aldea.

-¡Basta, abuelo! Me vas a avergonzar- dijo Kurotsuchi con bastante enojo.

La joven de unos 17, era una chica de cabello corto de color negro y piel clara, quien que al igual que los demás vestía con el uniforme rojo táctico de Iwa. Siendo destacable las placas sobre sus hombros, en donde una ponía los kanji para mono y otra con el emblema de escuadrón explosivo.

-Sabes que estamos muy orgullosos del control que has conseguido, querida Kurotsuchi. Confiamos mucho en ti para este examen-dijo el Tsuchikage.

-Eso no es excusa. Además ¿Por qué debo llevar estas estúpidas placas?- dijo la joven furiosa.

-Debes llevar en alto nuestro orgullo y ellas son el símbolo de ello.

-Yo más bien diría que es una advertencia para los incautos que quieran tratar contigo. Ya sabes, "Cuidado con la mono explosiva"-se burlo un rubio junto a la chica.

-¡Nadie pidió tu opinión, Deidara-baka!- dijo la chica lanzándose sobre chico para empezar a golpearlo.

-Fue bueno mientras duro -pensó Akatsuchi, el compañero de esos dos.

-Este será un muy viaje largo- pensaron Nosu, Hachi y Senshi, los cuales eran parte del equipo que respaldaría a la nieta del Tsuchikage.

Todos eran miembros del clan Kamizuru, un clan que estaba volviendo a su auge debido a que se había recuperados las técnicas del primer Tsuchikage de la aldea, lo que le permitió una vez más volver a su gloria.

Hachi era un chico de cabello corto castaño, piel clara y apariencia algo fornida. Nosu era una chica algo corpulenta con la misma característica de su primo Hachi. Finalmente Senshi un chico era esbelto de piel oscura y cabello negro. Todos compartían los mismos ojos color miel y tenían edades que oscilaban entre los 16 y 20 años.

-Es un hecho que tu nieta es muy temperamental, pero podemos contar que aplastara a todos-dijo un hombre alto en una armadura roja.

-Así es, Han. Iwa demostrara su poder- le respondió Onoki.

Al otro lado del continente, ese mismo entusiasmo lo compartían los shinobi de Kumo, algo que era obvio ya que habían sido los primeros en apoyar la idea de un examen chunin entre todas las naciones.

En esos momento el Raikage Ay dictaba un fuerte discurso a su pueblo, sobre la supremacía que tenía sus fuerzas shinobi sobre el resto del mundo. Nada extraño si se tomaba en cuenta que Kumo le daba mucha importancia al desarrollo de su poder militar.

Kumo tenía la infamia de haber perseguido por mucho tiempo las técnicas y Kekkei Genkai de otras aldeas al punto de planear secuestros y masacres para asegurar que solo ellos tuvieran acceso a tal poder.

Aquellas acciones llevaron a que sufrieran fuertes represalias por parte de Konoha en la Tercera Guerra Ninja, en donde cierta pelirroja se encargo de ser la responsable del deceso de un importante número de efectivos de Kumo.

Eso aminoro sus intenciones, pero aumento su odio hacia la aldea ninja del País de Fuego. Los exámenes chunin serian la primera de sus acciones para hacerles pagar por sus ofensas y método con el que medirían sus siguientes movimientos.

A los lados del Yondaime Raikage estaban los equipos genin que participarían en la prueba.

El primero estaba dirigido por el hermano de Ay, Killer Bee, quien a su vez era el jinchuriki del Hachibi y unos los primeros shinobi que podían presumir de controlar por completo su Bijuu. Sus genin eran Omoi, un peliblanco de carácter pesimista, Karui, una pelirroja muy temperamental y Samui, una rubia de carácter frio y analítico.

La mano derecha del Raikage, Darui, se encargaría de lidiar con el opuesto literal del anterior equipo. Wakai, una rubia muy positiva, Yukai, un pelirrojo de actitud comedida y Atsui, un rubio muy impulsivo.

-¿Estás seguro que esto seguro que esto funcionara?- dijo Karui a su sensei. – Es decir, los rumores en torno a Konoha son muchos.

-Con el miedo no has de contar . Las colas solo debe contar - dijo rapeando el hombre para la molestia de su alumna. – Nosotros tenemos diez y ellos nueve-e-e-e-e Así que pequeña imouto, miedo no tienes que tener ieeee .

-No es momento para bromas. Aniki confía mucho en mí como para que falle ante los jinchuriki de Konoha- le reprendió la joven.

-Recuerda que tu ya tienes el control sobre la gata Ahora tienes que mostrarle al mundo que no meterás la pata -canto el hombre.

-Gracias-dijo la chica sintiéndose más relajada.

Otro de los participantes era Kiri, una aldea ninja que hasta hace poco había sido víctimas de un cruenta una guerra civil. Sus fuerzas no solo estaban mermadas por la persecución que sufrieron los usuarios de Kekkei Genkai, sino también por un sistema educativo que propiciaba masacres entre los estudiantes.

Pero aun así, ellos estarían presentes en el evento. Los exámenes chunin eran la ocasión perfecta para que Mei Terumi, la Gondaime Mizukage, mostrara al mundo que su aldea estaba experimentando un cambio para bien.

Solo habían logrado formar un equipo, que como tal no lo era, pues no habían sido puestos juntos de la forma tradicional y oficial. Mei los había unido pues pensaba que eran los mejores para representar lo mejor de Kiri, pero no se llevaban muy bien entre sí.

Para empezar estaba el sensei del equipo, Utakata, quien era usuario de un raro Ninjutsu de burbujas y el jinchuriki del Rokubi. Le seguía Chojuro, un joven peliazul que era uno de los Espadachín de la Niebla. Haku Yuki, una joven pelinegra usaría del Hyoton. Y por ultimo Suigetsu Hozuki, quien era básicamente una mezcla de todo lo anterior, pues era candidato para ser Espadachín de la Niebla, contaba con un Hijutsu con el poder un Kekkei Genkai y finalmente había sido el único (demente) dispuesto a contener al Sanbi, que había quedado libre luego de la derrota del anterior Mizukage.

Era un equipo algo difícil de tratar, por lo que Mei también contaba con el apoyo de dos guardaespaldas. Ao, uno de sus compañeros en la rebelión contra Yagura y Zabuza Momochi, otro de los Espadachines de la Niebla.

No se podía olvidar a la aldea ninja que alojaría el examen. Suna trabajaba arduamente para arreglar la bienvenida de sus invitados, que bajo otras circunstancias, dudosamente aceptarían que un evento tan grande se llevara en una aldea de tan bajo nivel como normalmente era considerada.

No obstante, sus amplios espacios libres e inclemente clima convertían a Suna en el mejor lugar para probar los límites de cada aldea Ninja y todos permitieron que ellos fueran los organizadores.

El Yondaime Kazekage, Rasa, puso toda su confianza en solo equipo genin que estaba conformado por sus hijos. El menor era Gaara, el actual jinchuriki del Ichibi, cuya posición le hacia una persona bastante respetada. Rasa opto por copiar la conducta que tenia Konoha hacia sus jinchuriki a fin de probar si así Gaara ganaba mayor control sobre la más inestable de las bestias. Le acompañaban su hermano Kankuro, quien era habilidoso en el manejo de las marionetas ninja y su hermana Temari, quien usaba uno de los abanicos gigantes propios de la región.

Por último, pero no menos importantes, estaban las otras aldeas asistentes al evento, que llegaron a Suna antes que las otras para ir acostumbrándose al entorno. Podía ser que ella no tuvieran todo el potencial de las cinco grandes aldeas, pero igual contaban con shinobi de temer.

Taki era la más agraciada debido a que era la única aldea menor con un Bijuu a su disposición. Su único equipo estaba conformado por Yoro, un joven de cabello grisáceo, y actitud severa. Kegon, un joven castaño de actitud más relajada. Y finalmente Fū, una chica de piel morena y cabello verde con una actitud bastante hiperactiva, siendo ella la responsable de contener al Nanabi.

La ventaja de Kusa era contar con técnicas muy poderosas que no solo databan de la época de la guerra de clanes, sino también por la migración que ejecutaron muchos shinobi hacia esa nación en el pasado. Sus representantes eran Muku, un joven pelinegro de piel pálida y actitud calmada. Ryuzetsu, una peliblanca de actitud alegre. Y Karin Uzumaki, una pelirroja con una actitud algo tímida.

Por último estaba Oto, la aldea a la que se le atribuía la idea del examen. Era poco lo se conocía de ella, pues no tenía más de cinco años de fundada. Sin embargo se había vuelto bastante popular por los avances tecnológicos y la fuerte económica con la que contaban.

La información sobre sus dos equipos era mínima y dado que los seis genin se mantenían encapuchados para evitar el sol, era poco lo que se podía decirse de ellos. Solo era señalable que uno de sus sensei era Kabuto Yakushi, quien se la pasaba observando a los otros presentes para recabar toda la información posible.

En resumen, podía decirse que todos tenían muy en claro cuáles eran sus objetivos para los próximos días. Sin embargo el Hokage estaba lidiando con un problema que no podía ser hecho a un lado.

-¡Qué demonios significa esto!- reclamo Hiruzen bastante alterado a los jounin y el Consejo que tenia reunido en su oficina mientras golpeaba su escritorio con un papel bajo su mano.

-Lo siento, Hokage-sama. Yo no sé cómo es…..-dijo Yamato tembloroso.

-Es evidente lo que pasa. ¡Esos mocosos están completamente fuera de control!- reclamo el Hokage.

Asuma haciendo uso de su condición se acerco al escritorio y le dio un vistazo al papel que tenía su padre. –Wow. 200 millones ryo por la cabeza de cada uno de los Namikaze, esto ciertamente algo muy grave- dijo el Sarutobi mientras recibía una mirada de "tu cállate" de Hiruzen.

-Ciertamente. Eso significa que podrían tener un montón de caza recompensas encima-dijo Kakashi.

-Es una posibilidad, pero no entiendo como esta situación nos atañe-dijo Kurenai.

-No lo hace directamente, pero es responsabilidad de todos en la aldea. El caso es que esta recompensa no fue a causa de su labor en las misiones, son de eventos ajeno, los cuales tienen fechas en donde se supone que los gemelos estaban en la aldea. Incluso hay registros de cuando aun no se habían graduado-dijo Hiruzen.

-¿Exactamente porque los buscan?-pregunto Asuma.

-Les acusan de asalto, asesinato, destrucción de propiedad. La lista en sencillamente muy larga.

-No veo cual es el alboroto. ¿Acaso no todos los shinobi somos culpables de docenas de incidentes similares?- dijo Homura.

-El detalle es que parece que la recompensa es financiada por civiles, lo que da a entender que las victimas también lo eran.

-De todas formas, no puede dársele mucha importancia al asunto-dijo Fugaku. –Debemos centrarnos en los exámenes. Se supone que los equipos ya están listos para salir.

-No colmes mi paciencia, Uchiha. Ustedes dos…..-dijo señalando a Fugaku y a Hiashi.-…..Son responsables de lo que suceda con Menma y Natsumi. Que me vaya a los exámenes, no implica que dejare este asunto así. ¿Quedo claro?- los dos líderes de clan asintieron con molestia. –Kakashi y Anko escoltaran al equipo 11 y se aseguraran de que no hayan eventualidades en el viaje- dijo el Hokage para dar por finalizada la reunión.

Hiashi y Fugaku abandonaron el lugar por separado, pero el primero luego se reunió con el Uchiha en el distrito de su clan, ya que allí tendrían la privacidad necesaria para conversar con confianza.

-Maldición. ¿¡Cómo que esto sucedió!? Se supone que no habíamos dejado testigos-dijo Fugaku.

-Y no quedo ninguno. Doy fe de ello-le respondio severamente el Hyuga.

-No me vengas con eso. Se supone que Hiruzen no debía enterarse de los "entrenamientos" de esos dos.

-Solo ha sido un contratiempo. Luego de esta falacia de los exámenes no tendremos que preocuparnos por nada.

-Eso espero-dijo el Uchiha suspirando. -¿Todo bien con el sello maldito de Natsumi?

-Completamente. Ni siquiera su madre podría quitar las cadenas que tenemos sobre su cría.

-Es bueno escuchar eso. Puede que los Genjutsu no funcionen con su hermano, pero su lealtad si esta hacia nosotros. Solo faltan unos arreglos para que consiga el poder que necesitamos. Por desgracia, el examen retrasara el proceso.

-No te preocupes. Podemos trabajar solo con uno. Después de todo, para eso convertimos a la chica en nuestro peón.

-Todos estos años y no le tienes ningún aprecio a la chica- se burlo Fugaku.

-Por ese engendro. ¡Jamás!-dijo molesto Hiashi. –Además tú no eres quien para hablar.

-No es mi culpa que todos mis hijos sean unos inútiles. Pronto verán lo que pasa cuando no cumplen con mis exigencias.

-Lo que digas- le dijo Hiashi. -Solo falta poco para que labremos nuestros nombres en la historia de la aldea.

-Y borremos a los que nos estorban.