Capitulo 10: Fingiendo Ser Algo Que No Se Es.
En el salón principal el ambiente era algo parecido a un funeral, nadie sonreía sino que se mostraban preocupados y tristes por la situación. En una esquina Lucy y Marina hablaban con su amiga, le brindaba su apoyo y trataban de animarla, aunque sabían que era inútil, la guerrera de windom se notaba totalmente resignada.
—Este es mi castigo — aseguró sonriéndolo levemente.
—No, no lo es — dijo molesta —, no puedes dejar que Paris trapee el suelo contigo.
—Marina tiene razón — apoyó mirándola.
—No se preocupen por mí. Voy a estar bien, se los prometo —Anaís volteó a mirar a la pelirroja —. Espero que te vaya bien con Latis, no discutas con tus hermanos, ellos no son malos, sólo quieren protegerte. Lucy aprovecha esta oportunidad, si tanto deseas venirte a vivir a acá, demuéstrenles que son una pareja sólida, que eres una persona segura de lo que haces, lucha por lo que quieres amiga.
—Amiga… — Marina la abrazó — tú también tienes que luchar por lo que quieres.
La rubia abrió los ojos y negó levemente con la cabeza — esto es totalmente diferente amiga.
—Anaís— la llamó Guru Clef dirigiendo su mirada al lugar donde estaban las guerreras.
Las guerreras se aproximaron agarrando a su amiga de la mano como señal de apoyo.
—Guru Clef…
—Ráfaga, en el fondo yo creo esto como una luna de miel para ellos — susurró Caldina con tan mala suerte que todos los que estaban allí.
El gurú cerró los ojos, mientras que Ráfaga abrazó a su esposa y le tapó la boca, tanto el príncipe como la guerrera se miraron rápidamente. El viaje más interesante y emociónate de sus vidas los estaba esperando.
—Ya saben lo que tienen que hacer, no creo que tenga que repetirles que de esto dependen muchas cosas — comentó mirando al peliverde.
—Todo va a salir de maravilla Guru Clef, representaremos a Céfiro muy bien, todo va a ser digno de "la pareja real" de este planeta — aseguró sonriéndole a la guerrera.
La rubia lo miró con asombro y temor. Anteriormente eran conocidos en Céfiro de esa forma, las personas se referían a ellos como la pareja real de Céfiro, sus futuros reyes. Además siempre que Paris iba con Anaís a algún evento decía eso mismo.
Luego de la despedida de todos, la pareja se dirigió a la salida donde los esperaba una nave.
—Trata de portarte bien con ella Paris — pidió telepáticamente el mago. Guru Clef no podía dejar de pensar en la guerrera mágica, le preocupaba lo que fuera a pasar. Cuando Paris se lo proponía era una verdadera pesadilla, y tenia de sobra motivos para desquitarse con ella.
—Ya te dije que sí, ahora déjame tranquilo — dijo mientras miraba a su ex novia subir a la nave, con un notable, muy notable nerviosismo.
—Calma nada va a pasar — se dijo mentalmente.
—Ven vamos ya — el príncipe la agarró de la mano mirándola con calidez y sonriéndole.
La guerrera correspondió la sonrisa y la mirada y ambos de dirigieron al interior del al nave. Una vez adentro Paris la soltó bruscamente y la dio la espalda.
Anaís cerró los ojos, su presentimiento era cierto, su ex novio se iba a vengar de ella y le haría pasar un muy mal rato.
—Antes que nada quiero aclararte unas cosas — señaló volteándola a mirar fijamente —, las cosas no van a cambiar por este viaje, entre nosotros no hay absolutamente nada. Esta situación fue planeada y tú sólo estas aquí por un error y nada más.
—Si yo… entiendo — dijo suplicándole con la mirada que no fuera tan duro con ella. La verdad es que sus fuerzas eran casi nulas y los desplantes, reproches, indirectazos y demás palabras hirientes, la estaban acabando, no quería llorar al frente de él, pero si seguía todo así se desplomaría.
Paris desvió la mirada, ella tenía la facilidad de hipnotizarlos con esas dos esmeraldas, además no podía sacarse de la cabeza el sueño que había tenido. Tenerla cerca lo estaba volviendo loco y su orgullo estaba en picada.
Anaïs lo rodeó con sus brazos y lo miró fijamente — yo soy tuya para siempre y nunca te voy a dejar… te amo.
Cada imagen pasaba por su cabeza, torturándolo — ¿por qué no son las así las cosas? — se preguntó por milésima vez en el día.
La guerrera tomó asiento al lado de la ventana, trató de concentrar su atención en el hermoso cielo cefiriano. Se sentía rara, era como si estuviera junto a un extraño, un extraño al que amaba más que a su vida, sentía los ojos de él puestos en ella a veces, pero no se atrevía a corresponderle la mirada.
—Hermana tú lo amas — aseguró limpiándole las lágrimas.
—Por eso mismo no quiero ir Lulú — afirmó negando levemente con la cabeza.
—No Anaís, tienes que ir o sino nunca vas a estar tranquila — señaló abrazándola —. No puedes seguir así. Si, te equivocaste pero eso no significa que ya no tengas oportunidad.
—Es que…
—Mira Anaís, yo he hablado más de lo que piensas con tus amigas, por eso es que se tantas cosas.
—Pero Lulú, tú…
—Cuando tú viajaste, yo las busqué porque estaba muy preocupada por ti, no entendía como era que te habías ido cuando habías hecho tanto para evitar eso —la mayor de las Hououji respiró profundo —. Anaís la persona que ellas me describieron no encajaba contigo para nada, pero luego entendí todo, porque en algún momento hice algo parecido, lastimé a una persona que amaba muchísimo.
La rubia apretó sus ojos al sentir que se llenaban de lágrimas.
—Por más irreal que suene todo, Paris es el hombre para ti. Lucy y Marina me comentaron todo lo que había hecho por ti y como siguieron los días una vez lo dejaste.
—Paris es una persona muy especial, pero yo no valoré nada, me odia Lulú me odia — afirmó llorando.
—No, te equivocas — dijo negando con la cabeza —, él te ama Anaís estoy segura, sólo tienes que buscar el momento adecuado para demostrarle que tú también a él. Hermana esta es la última oportunidad que tienes para recuperarlo, confía en lo que sientes y no desaproveches esto.
Suspiró y posó sus ojos en él, Paris parecía muy concentrado en algunos documentos. Detenidamente lo miró, no comprendía cómo había logrado sobrevivir tantos meses sin él, todo él le gustaba y necesitaba. Suspiró una vez más mientras recordaba todos los momentos que había vivido con él, sin darse cuenta una sonrisa apareció en sus labios, hecho que no pasó desapercibido a los ojos del muy concentrado peliverde.
—¿Necesitas algo? — le preguntó mirándola con frialdad.
—No, yo sólo pensaba en lo hermoso que es el cielo de Céfiro — contestó mirando a la ventana.
El príncipe frunció el ceño y continuó leyendo los papeles. Esa respuesta no se la creía, su ex novia estaba pensando otra cosa, algo que la hacía sonreír como a él tanto le gustaba.
El viaje siguió en calma, cada uno continuó dándole vueltas a la situación, iba a ser difícil sus estadía ese planeta, la posición de cada uno era complicada, las heridas no se había cerrado y tenía ideas no muy claras y totalmente erradas de los sentimientos del otro, dolía, todo dolía.
—Príncipe Paris hemos llegado a Autozam — informaron antes de aterrizar.
El cefiriano volteó a mirar a la guerrera, quien lo ignoró.
—¡Geo! — gritó Zaz mientras corría al habitación del comandante.
—¿Qué quieres? — preguntó abriendo la puerta.
—Me acaban de informar que los representantes de Céfiro acaban de llegar.
—En unos momentos voy para allá, déjame que tengo que arreglar unas cosas — aseguró presionando el botón y cerrando la puerta.
Zaz se encogió de hombros y se dirigió a la salida.
—Muy bien… — el comandante se aproximó a su cama y sacó de debajo de la almohada su recuerdo más preciado: la foto de su comandante Águila.
Un largo suspiro acompañado de una mirada muy nostálgica escapó. Lo había amado hasta más no poder, en secreto claro está, pero a pesar del tiempo transcurrido no podía olvidarlo.
—Ojala te sientas orgullo de mi labor, jamás voy a hacer tan bueno como tú… mi Águila y jamás te voy a dejar de amar — señaló mientras delineaba con sus dedos el rostro del comandante. Le dio un beso y la volvió a guardar.
El autozamita se dirigió a la puerta pero antes de que la abriera, escuchó los pasos de Zaz.
—¿Y ahora que necesitas? — preguntó saliendo de la habitación.
—Geo, Latis no vino — indicó bastante agitado.
—¡Que!, ¿entonces quien vino?
—El príncipe Paris y su prometida... la guerrera mágica del viento.
Geo lo miró totalmente confundido — ¿estás hablado enserio?
—Estoy igual que tú Geo, para mí también fue extraño verla, porque tenía entendido que ellos habían terminado o por lo menos eso fue lo que se dio a entender en aquella fiesta a la que asistimos.
—Bueno, no somos quienes para juzgarlos, ni mucho menos para meternos en la vida de nadie — dijo mientras ponía su mano en el mentón —. Aunque si debo reconocer que para haber pasado por alto esta situación… Paris debe amarla demasiado.
Zaz afirmó con la cabeza.
—Gracias por avisarme, tenemos que cambiar las reservaciones en el hotel. Zaz encárgate de eso por favor. Al igual que cuando vienen Lucy y Latis debemos darles la mejor suite matrimonial — dijo mientras caminaba por el pasillo —, no te tardes.
—Ya voy.
Anaís miraba detenidamente el lugar, era la primera vez que viaja a Autozam.
—Es increíble, cuanta tecnología — dijo con emoción —, creo que ni en un millón de años la Tierra va a llegar a esto.
Paris la miró por un segundo, siempre quiso ir al mundo de ella, quería conocer su familia y su forma de vivir. Con nostalgia suspiró mientras recordaba los planes que tenía con ella.
El gran día había llegado y como era de esperarse, se sentía nervioso y ansioso, luego de esa fiesta nada volvería a ser como antes.
—Hoy daremos el siguiente paso — dijo mientras se acercaba a la mesa y tomaba la pequeña cajita que estaba encima de ella, miró el contenido en ella y luego cerró sus ojos — gracias hermana por permitirme conocerla —señalo sonriendo —, yo al igual que tú voy a ser feliz junto a la persona que amo.
No podía pedirle más a la vida, Céfiro se encontraba bien, muy pronto sería nombrado rey y estaría junto a la chica que tanto amaba por el resto de la eternidad.
Su sonrisa se agrandó al recordar que una vez salieron del estudio después claro está de "trabajar fuertemente" le había prometido que ese cumpleaños seria inolvidable.
Paris ya estaba más que decidido, le diría a Guru Clef que se iría por una temporada a la Tierra, ahora que se comprometería con Anaís formalmente era el momento de ir a su mundo.
Cerró sus ojos y maldijo mentalmente su suerte, aún no creía el giro tan inesperado que había dado todo, no la odiaba pero si le dolía y le daba mucho coraje recordar lo que ella le había hecho. Anaís había mandado todo por un caño.
—¡Paris! ¡Anaís! — los llamó Geo aproximándose — que gusto verlos.
—Geo — dijo mirándolo —¿cómo estás?, sé que no esperabas vernos el día de hoy, pero es que por asuntos de fuerza mayor, el viaje tuvo que adelantarse.
—No se preocupes, para nosotros en un honor tenerlos aquí — señaló mirando a la chica —.Anaís que sorpresa y que alegría verte — dijo mientras le daba un beso en la mano.
—Me siento muy feliz de estar aquí en Autozam, siempre quise conocerlo.
—Espero que tengamos el suficiente tiempo para que puedas conocerlo bien.
—Lucy me ha hablado maravillas de este planeta, para mi sería un placer conocerlo — aseguró sonriendo.
El comandante correspondió a la sonrisa.
—Por cierto Geo, por lo que veo el planeta por fin se adaptó a todos los componentes que fueron traídos de Céfiro — señaló el príncipe mientras miraba su entorno.
—Eso es verdad, luego tendrán un tour para que puedan ver bien como se encuentra el planeta — dijo dirigiendo su mirada Zaz —, por el momento creo que es mejor que vayan al hotel se instalen, descanses y en unas dos horas nos vemos para cenar juntos, ¿les parece?
—Por supuesto — dijo tomando la mano de la rubia, entrelazando sus dedos.
Anaís miró rápidamente su mano y sorprenda atinó a afirmar con la cabeza.
—Muy bien, Zaz se encargará de llevarlos al hotel.
—Buenas tardes príncipes de Céfiro — saludó el recién llegado bastante agitado.
—Por favor Zaz deja las formalidades — pidió el peliverde — llámame Paris y a ella Anaís.
—Está bien —dijo mientras se reía.
—Zaz encárgate de llevarlos al hotel y asegúrate de que estén bien — pidió mirándolo.
—Sí, mi comandante.
—Bueno muchachos nos vemos al rato — dijo dando media vuelta y mirando a la rubia —, me alegra mucho saber que tú eres la futura reina de Céfiro.
La guerrera abrió la boca, pero antes de que dijera algo Paris tomó la palabra — lo sé mejor elección no puede haber — afirmó acercándose a su ex novia y dándole un beso en la mejilla.
El autozamita sonrió y luego de despedirse otra vez, se alejó.
—Muy bien, por favor síganme — sugirió el mecánico caminando hacia la nave —, el hotel no queda muy lejos.
—Vamos —el príncipe agarró con fuerza la mano de la guerrera, quien no tardó en reclamarle con la mirada lo sucedido y como si no significara nada él le guiño el ojo.
En todo el trayecto no hablaron, aunque la expresión de sus rostros lo decía todo, Anaís se sentía confundida y molesta mientras que Paris sonreía con frescura.
—¿Qué está pasando aquí? ¿Qué es lo que pretende? ¿A que está jugando? ¿Por qué me hace esto? — se preguntó la guerrera mientras respiraba profundo tratando de calmarse.
—Por fin voy a saber qué es lo que sientes, esa sonrisa en la nave y las miradas que a veces me das me confunden, por fin voy a saber qué pasa contigo — pensó. No podía negar que se sentía feliz, la tendría cerca suyo los próximos 3 días, fingiendo que era la "feliz pareja real de Céfiro".
—Por cierto ¿cómo se encuentran Lucy y Latis? — preguntó el mecánico.
—Bien, ellos están muy bien — contestó sin el mayor interés.
—Latis iba a viajar a Tokio por unos días — comentó la rubia.
—¿Enserio? ¡ Wow! ¿Eso significa que los hermanos de Lucy por fin lo aceptaron?
—Bueno… creo que no tienen otra opción — aseguró sonriendo.
—Latis me había comentado que sólo uno de ellos lo aceptaba.
—Cameo y Maciel son muy sobre protectores con Lucy pero no son malos chicos — señaló sonriendo —, yo los conozco bien.
Paris posó sus ojos llenos de celos en ella.
—Pues ojala y ya no molesten al pobre de Latis — comentó riéndose.
—Lo sé.
Dejándose llevar por lo que realmente sentía el príncipe se acercó a su ex novia dándole un pequeño beso en los labios.
Anaís bastante sorprendida movió rápidamente su cabeza evitando mirarlo. Esa situación ya no les estaba gustando para nada, una vez tuviera la oportunidad hablaría con Paris sobre lo que estaba haciendo, no iba a permitir que el hiciera con ella lo que quisiera.
—Bien hemos llegado — informó deteniendo la nave.
El peliverde volteó a mirar a la chica — vamos mi amor.
Y ella bastante molesta la volteó a mirar y sin contestarle nada se bajó y se dirigió rápidamente al interior del hotel.
Zaz miró la escena sin entender nada y siguió a la rubia.
Paris respiró profundo, ya se imaginaba lo que iba pasar más adelante.
—Espérenme un momento aquí— pidió el autozamita.
—Más te vale que te comportes — le susurró al oído con tono serio una vez se acercó.
Anaís apretó sus puños y lo volteó a mirar pero una vez más no le permitieron hablar.
—Chicos, ella se encargara de llevarlos a la suite — indicó Zaz.
—Buenas tardes mi nombre es Riko, por favor acompáñenme por aquí — dijo dirigiéndose al especie de ascensor.
—Chicos yo les dejo, espero que disfruten mucho de su estadía en Autozam.
—Gracias Zaz por todo— dijo el peliverde.
—Bueno nos vemos al rato, hasta luego.
La rubia no pudo ni despedirse, le costaba pronunciar palabra alguna. Su rabia e incomodidad se lo impedía.
—Me permite su majestad — le ofreció su brazo con una sonrisa cínica.
—Déjame en paz — le pidió digiriéndose rápidamente al ascensor, deseaba con todas sus fuerzas estar lejos de él.
Marina entró al despacho del mago.
—Hola, ¿qué sucede? — preguntó sin mirarla.
—Mi amor — la peliazul caminó hasta él y lo rodeó su cuello con sus brazos —, sé que estas preocupado yo también lo estoy pero no podemos hacer nada.
—Sí, eso lo sé pero… no me siento bien sabiendo lo que hice—Guru Clef volteó a mirar a su chica y la beso —, yo pude haber ido, pero tú sabes bien que si Anaís no es la reina de Céfiro no es nadie.
—Yo lo sé.
—Al principio pensé que era una idea descabella de de Latis, pero luego analicé las cosas y… mandé a Anaís por conveniencia olvidándome de su bienestar. No puedo sentirme bien por eso.
—Clef… —Marina lo abrazó — no tienes por qué sentirte culpable por esto, tarde o temprano tenía que hablar y arreglar sus diferencias, por favor mi amor no pienses en eso — le pidió besándolo — te amo muchísimo.
—Yo también te amo —el mago le sonrió y la besó — prométeme que nunca vas a dejarme.
—Eso jamás.
Riko terminó de dar las indicaciones mientras que Anaís se dirigió al baño, no quería saber nada de nadie ni de nada.
—Si necesitan algo comuníquense con la recepción — señaló la muchacha mientras caminaba a la salida.
—Perfecto no hay problema — Paris la acompañó.
—Bueno no siendo más me retiro — dijo dando media vuelta.
—¡Oye! — gritó deteniéndola.
—¿Si?
—Me puedes llevar a mi habitación por favor.
Riko lo miró confundida — ¿disculpe?
—Sí, bueno esta la habitación de mi acompañante, ahora me puedes decir donde se encuentra la mía — pidió con algo de molestia.
—La reservación era para dos personas.
—Aja.
—Esta es la única habitación que está reservada.
Paris abrió los ojos.
—¿Tiene algún problema señor?
—No, no así está bien — contestó negando levemente con la cabeza — gracias.
—Para servirle, que pase buena tarde.
Abrió toda el agua de la bañera, pensando en los últimos acontecimientos.
—Antes que nada quiero aclararte unas cosas — señaló volteándola a mirar fijamente — las cosas no van a cambiar por este viaje, entre nosotros no hay absolutamente nada. Esta situación fue planeada y tú solo estas aquí por un error y nada más.
¿Cómo podía decirle eso y luego comportarse como lo estaba haciendo?
No lo entendía, para nada lo entendía. Esa manera de torturarla era la peor que se había podido ingeniar.
El peliverde volteó a mirar a la chica — vamos mi amor.
Colocó ambas manos en su cara y comenzó a llorar.
Paris entró de nuevo a la habitación y se sentó en la cama apoyando sus brazos en las rodillas y colocando su cabeza en ellos.
Esto estaba fuera de sus planes, hasta el momento había sido relativamente fácil mantener el control, pero ahora tendría que compartir con la chica que lo volvía loco la misma habitación. La mayor parte del tiempo estaría junto a ella y no quería ni imaginarse lo que tendría que hacer para no dejarse llevar por sus sentimientos.
Él era consciente de que nada bueno iba a salir de ese viaje, por más feliz que estuviera de tenerla tan cerca, se estaba lastimando más, se estaban abriendo y profundizando las heridas, el odio y lo que pudiera sentir ella por él aumentaría. En cualquier momento llegarían los reclamos y se desencadenaría una larga discusión. Aún así no le importaba, desde que ella lo había dejado, su futuro y su vida había dejado de tener sentido.
—Por favor Esmeralda dame fuerzas — murmuró.
—¡Paris! ¿Qué estás haciendo aquí? — preguntó al salir del baño.
El peliverde negó con la cabeza sin mirarla.
—¿Por qué no estás en tu habitación? —preguntó fulminándolo con la mirada.
—¡Estoy en ella! — exclamó correspondiéndole la mirada.
—¿¡Que!?
—Lo que escuchaste, esta es nuestra habitación — indicó encogiéndose de hombros.
Anaís negó con la cabeza — eso no puede ser porque… — hizo una pausa y lo enfrentó — esto está entre tus planes, ¿verdad?
—¿Cómo?
—Yo no voy a permitir que juegues conmigo, el hecho de que me haya equivocado contigo no significa que tengas derecho a lastimarme — la guerrera se dirigió rápidamente a la puerta —. Ahora mismo voy a ir a arreglar esto.
—Tú no vas a hacer nada — dijo colocándose frente a la puerta, impidiendo que saliera.
—¡Basta!, termina ya con esto — pidió con desespero.
—Te vas a quedar calmadita y no vas a hacer nada, aquí nadie tiene porque enterarse de lo que está sucediendo — el cefiriano respiró profundo —. Escuchaste a Guru Clef, de esta visita dependen muchas cosas Anaís.
—Pero…
—Vamos a hacer de cuenta que nada pasa y vamos a tratar de llevar la fiesta en paz, por favor… hazlo por Guru Clef y por tus amigas — pidió a modo más de súplica.
La rubia desvió la mirada, un incómodo silencio envolvió la habitación, era casi imposible hacer eso, los sentimientos de ambos a veces sobrepasaban sus límites y no querían hacer algo de lo que pudieran arrepentirse.
—Anaís…
—¿Qué sucede?
—Discúlpame por como actué hace un rato, es sólo que tú escuchaste lo que dijo Geo.
—Lo sé, pero… ¿qué pretendes con esto? — Cuestionó mirándolo fijamente —, tarde o temprano van a saber que todo es mentira.
—Sí, pero ¿acaso olvidas que ellos estuvieron en tu fiesta de cumpleaños?
—No… yo si me acuerdo — difícil seria que no lo recordara
—Quiero cambiarles esa imagen, porque no sólo fui yo el humillado, sino que tú también quedaste mal al frente de todos.
—Tienes razón — dijo sin pensar bien en lo que eso implicaba.
Hola! XD, bueno queridas lectoras aqui les dejo un capitulo más de esta fantastica historia, espero que les haya gustado.
Como siempre gracias a todas por sus lindos reviews y por seguir mis historias.
Thank queridas y lindisisisimas amigas del "MKR Elite Club", ustedes si que se ha sabido ganarse mi cariño.
*Antitos yo si te quiero es solo que en la dimension virtual pues... jajaja no puedo evitarlo es muy gracioso todo lo que uno puede hacer. Por cierto no puedes hacerte la loca ya quiero leerte.
*Jessi linda que bueno que andes descansado, disfruta mucho de tus vacas. Yo no soy mala, para nada, eso de cortar en las mejores partes pues ya deberias de estar acostumbrada, asi como yo estoy acostumbrada a tus giros inesperados en tus fics.
*Oli querida, no me dañes la reputación de semejante manera, yo solo soy un tris dramática, pero eso no significa que va a matar o a enloquer o enfermar a nadie.
*Brenda, nena no he podido dejarte el review, sorry no se ni como escribí la universidad me tiene asfixiada, pero si te leí y ya en un ratico haré la tarea muy juiciosa.
*Nancy, que bueno que te guste la historia, yo tomé tu sugerencia y la alargue porque si tiene razon valia la pena. Espero que disfrutes mucho con todo lo que le pasa a tu pareja favorita. Yo siento ganas de abrazar a Ferio cada vez que leo lo que le hago jajajaja
Y por supuesto que no me he olvidado de ti guadalupe v c, gracias nena por tus reviews y por leerme, solo te pidio que me tengas paciencia en cuanto a la actualización, estoy haciendo todo por actualizar pronto, es solo que el semestre esta algo duro y no me queda mucho tiempo para escribir. Claro que si, si deseas saber sobre mis otras historias en mi perfil las puedes encontrar.
Bueno ya no me extiendo más, nos leeremos en otra ocasión. Suerte en todo.
LINA ANDREA
