Capítulo 10. Infieles.

Suna, 3 de enero.

Mientras tanto Jen siguió el camino sola. Bueno, con Akamaru, que no la dejaba ni a sol ni a sombra. Y llegó a Suna, donde tuvo que aguantar todo un interrogatorio de los guardias, después de mirarla y remirarla, la dejaron pasar. Con Akamaru detrás.

—Perro malo, ¡vuelve con Kiba! ¡Arj! ¡Qué sucia estoy! ¿Y ahora por dónde voy?

Paró a una chica que pasaba.

—Oye, perdona, ¿conoces a una tal Temari?

—Sí, yo misma me llamo así.

—¡Ahí va! ¡Las casualidades existen!

—¿Quién eres tú? —preguntó Temari entornando los ojos.

—Me mandan de Konoha.

—¿A ti sola? ¿Y has llegado hasta aquí? Tienes razón, las casualidades existen… ¿Para qué te mandan?

—¿Antes me podría duchar?

Temari aceptó a regañadientes y la llevó hasta su casa.

Una vez duchada, se puso a hablar delante de los tres, entiéndase, Temari, Gaara y Kankurô. Los dos chicos no la miraban con mucha amistad y Jen se estaba poniendo nerviosa.

—¿Quieres mirarme sólo a mí y explicarme a qué has venido?—se impacientó Temari.

—Eh… Mmm… A… Mmm… Bueno… Shikamaru…

—¿Qué pasa con Shikamaru?

—Pues… Te necesita, no me han dejado decir más.

Bosque que no se ha movido de su distancia con la frontera, 4 de enero.

—¡Voy a matar a Jen! —gritó Honey.

—Sí, pues primero tendrás que esperar a que venga.

—No va a venir, voy a ir a buscarla.

—¿Tú sola? ¡Estás loca! Voy contigo.

—No te he pedido que vinieras —gruñó Honey.

—¡Eh, eh, tranquilita! ¡Que por alguna estupidez nos hayamos liado no es razón para que me abandones aquí!

—¡Me siento incómoda contigo, Kiba! ¡Por tu culpa le estoy siendo infiel a Neji!

—¿Por mi culpa? ¿Cómo que por mi culpa? ¡Nunca te he forzado, me besas porque te da la gana!

—Piérdete…

—Me perderé contigo.

—Eso ya lo has hecho, estamos perdidos. ¡Piérdete solo!

—¡Honey, por favor, cálmate! No es tan grave, sólo fueron cuatro besos mal contados… Tenemos que encontrar a Jen y Akamaru y volver a Konoha juntos. ¡Tú sola no sobrevivirías aquí!

Ella se dejó caer al suelo, sentada.

—No, si encima tienes razón… —se quejó—. Sí te necesito… Voy a matar a Jen…

—¡Chicos!

Kiba levantó la mirada para ver a Jen con los tres ninjas de la arena. Y por supuesto, con Akamaru, que corrió hacia él y se le subió de nuevo en la cabeza.

—Bravo, Jen. Mira cómo tienes a tu mejor amiga —fue su saludo.

—¡Estúpida! —chilló Honey, que parecía haber esperado a que Jen llegara para dejar de resistirse a la histeria—. ¡Me dejas sola en un bosque lleno de arañas y otros bichos inmundos! ¡Y sólo con Kiba…!

—¡Oye! ¡Creo que podrías haber tenido peor compañía! —se ofendió el aludido apartándose de ella.

Pero Honey seguía llorando. Kankurô se agachó frente a ella y le hizo levantarse con una extraña mezcla de brusquedad y lástima. Por instinto, ella dio un paso atrás.

—Bueno, después de este emotivo reencuentro, ¿qué tal si seguimos? —sugirió Temari con impaciencia.

Honey se secó las lágrimas.

—Perdón… Es que…

—Cosas pasan —interrumpió Kankurô con voz áspera—. No queremos saberlo. Vamos.

Ella asintió y se situó junto a Jen. Le dio un empujón.

—Traidora —susurró.

Kiba se puso al otro lado de Honey y la cogió de la mano.

—Kankurô está simpático contigo —le informó en un murmullo.

—¿Eso es ser simpático?

—Para él, sí.

—¿Celoso? —respondió ella.

—Más quisieras…

—Pues sí, me haría ilusión…

—¿Por qué no me puedes decir más de Shikamaru? —le preguntó Temari a Jen.

—¿De Shikamaru? ¿Era por él? —preguntó Kiba fingiendo que no sabía nada.

—¿Es que no sabéis nada más? —se sorprendió la kunoichi de la arena.

—Cuanto menos sepan, menos pueden revelar a un enemigo —repuso Gaara en voz baja.

Kiba y Honey hablaban en susurros.

—¿Son novios? —preguntó Temari por lo bajo a Jen.

—No… Bueno, sí, pero no entre ellos.

—Pues lo parece.

—Lo sé —se rió Jen.

—¿Lo vas a decir? —preguntaba Kiba.

—No, creo que no —contestaba Honey.

—Bien. Yo tampoco. No me malinterpretes… Tú me gustas, Honey, pero quiero a Tenten. Me costó demasiado conseguir que me aceptara como para perderla por un impulso, aunque sea repetido.

—Igual me pasa contigo y con Neji. Si se lo digo, le voy a hacer daño, y no quiero hacerlo. Ésta es mi carga. Además, a mí quizá me lo perdonaría, pero a ti… la verdad… Y tampoco quiero que te haga daño. Neji sigue siendo muy agresivo.

—Ya, ya lo sé —dijo Kiba—. Pero aun así… tengo la impresión de que esto se va a repetir.

—Pues yo no —replicó ella—. Tendrás que controlar ese impulso, como lo controlo yo.

—Lo intento, pero verte tan cerca de Kankurô me atacó los nervios. A ver cómo me habría puesto si llega a ser Tenten…

—Le atacas —se rió Honey—. Y se defiende. Menos mal que soy yo, porque seguro que te puede.

Sonrió. Le gustaba que Kiba se pusiera celoso por ella, le gustaba mucho…

Los agudos ojos de Gaara no se perdían ni un solo movimiento de aquellos dos. Aquel tipo de complicidad mezclada con culpabilidad era algo nuevo para él. No acababa de entenderlo. Lo cual era bastante lógico, porque había llegado con la historia empezada, pero no por eso le frustraba menos. Lo que sí entendió fue que no podían permitirse caer en la dependencia. Y que estaban en ello.

Bosque cada vez más lejano de la frontera, 5 y 6 de enero.

Honey y Kiba no podían contenerse. Les gustaba estar juntos. Hablaban y reían, como buenos amigos. Y cedían a aquellos impulsos que intentaban controlar, como buenos amantes. Luego se arrepentían y no se hablaban en varias horas. Después, el ciclo se repetía, y en una de estas repeticiones, de los besos pasaron a las caricias, el ambiente se calentó, la ropa empezó a molestar y no se hablaron en un día entero. Y el nuevo ciclo volvió a repetirse…

Gaara lo veía todo y almacenaba la información. Temari veía, pero no miraba, y pensaba en cualquier posible razón que tuviera Shikamaru para necesitarla. Kankurô veía la complicidad de Honey con Kiba y sentía una especie de malestar al que no sabía poner nombre. Jen lo veía todo y no entendía nada. Akamaru era testigo de los encuentros "ilegales" de Kiba y Honey, y éstos iban perdiendo el ánimo de forma gradual, en cierto modo, según se acercaban a Konoha.

—Cuando lleguemos yo estaré con Neji y tú con Tenten… Será como si nunca hubiera pasado nada.

—Ponte en situación: no ha pasado nada.

—Quizá. Pero creo que Gaara lo sabe todo. ¿Cómo sabemos que no lo dirá?

—¡Porque no es asunto suyo! Es bastante discreto —dijo Kiba—. No creo que le interesen dos tipos que tienen una aventura, y menos cuando una de ellos es sólo una genin, y no quiero ofenderte ni despreciarte…

Honey le dio un beso en la mejilla.

—Ya lo sé.

—Mañana llegaremos a Konoha —anunció Kankurô sentándose al lado de Honey.

—Ya…

—Gracias por avisar —contestó Kiba un tanto molesto.

El otro le dirigió una mirada evaluadora.

—De nada.

Notas:

Gran noticia. Kankurô tiene sentimientos. Bueno, algo parecido. Claro, como no sabe qué son, los disimula xD

¡Y Gaara! - [arrebato fanático de Kohaku¡¡¡GAARAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAA!!! WIR LIEBEN DICH!!![/arrebato fanático de Kohaku. Eh… Sí, bueno. Gaara es tan pr0.

"Wir lieben dich" significa "te queremos" en alemán. Los arrebatos fanáticos de Kohaku, por alguna razón que escapa a nuestro entendimiento, suelen ser en ese idioma.

¿A Jen se le ocurrirá una buena excusa que darle a Temari de aquí a Konoha? ¿Tendrá consecuencias la aventura de Kiba y Honey? ¿Gaara largará la información que conoce? ¿Kankurô se enterará de que tiene sentimientos? Y lo más importante… ¿cómo reaccionará Shikamaru cuando vea a Temari? Todo esto y nada más, más adelante en "Crónicas de un estilista".

Saludos. Se despiden las Sisters of Sorrow.