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Naruto contempló las artificiales nubes blancas del cielo mientras sentía todo su cuerpo entumecido, la explosión lo había debilitado pero pudo salvar a Toneri a tiempo.

Éste se encontraba tirado al lado de él, igual de herido y maltrecho.

— ¿Por qué lo hiciste? —Le preguntó el Otsutsuki apenas con un hilo de voz— pudiste dejarme morir si querías.

Naruto sonrió.

—Sólo hice por Hinata —dijo el rubio, aún contemplando las nubes que iban esparciéndose del cielo y él sentía más dolor en el cuerpo mientras se incorporaba y quedaba sentado en el suelo—. Hinata jamás habría consentido que murieras, aún a pesar de todo el daño que le hiciste —endureció su mirada—. Te dejaré vivir pero no quiero que te acerques a ella de nuevo, ¿entiendes? —el otro asintió—. Ahora, vete —dijo el rubio levantándose tambaleante y volteándolo a ver.

—Sabes, Hinata siempre estará en peligro si permanece a tu lado —dijo Toneri mirándole.

Naruto siguió caminando e hizo como que no lo escuchó.

—Mira, todas las heridas que se provocó Hinata con sólo amarte, imagina todo el dolor que sufrirá cuando sea correspondida por ti —habló despechado el Otsutsuki— tu amor siempre la hará daño, si está contigo, todos tus enemigos la buscaran, acaso no te has puesto a pensar que intentaran dañar a Hinata para llegar a ti —Naruto se detuvo a mirarlo.

—Pues, entrenaré más y me haré más fuerte para protegerla —dijo el rubio sonriendo y le dio la espalda, pero al hacerlo su sonrisa decayó mientras las palabras de Toneri, lo hacían sentirse inseguro.

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CAPÍTULO 10:

EL REGRESO A KONOHA

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Cuando la explosión termino, todos se miraron entre sí, sorprendidos. Ninguno se encontraba herido o lastimado. Entonces, se percataron que estaban rodeados por el manto de Kurama.

— ¿Se encuentran bien, ttebayo? —preguntó el clon de Naruto, mirándolos a todos, éste se encontraba delante de Hinata, protegiéndola.

— ¿En qué momento llegaste? —preguntó Sakura, sorprendida mirando al clon y revisando a Hinata, aún a pesar que había despertado, la ojiperla se encontraba muy débil.

—Recién —dijo el clon, mirando a Hinata y desapareciendo en una nube de humo.

—Hinata, ¿te encuentras bien? —preguntó Sakura preocupada.

—Sí —dijo con levedad Hinata— aún me siento muy cansada —la pelirrosa la ayudó a apoyarse contra la pared de una cueva y haciéndola sentar— creo que necesito reponerme un poco.

—Onne-san, que sustos nos diste —decía Hanabi sentándose a su lado, sin querer separarse de su hermana mayor— creí…creímos que…

Hinata no necesito que su hermana completara la frase, ella ya sabía de qué se trataba, los había hecho sufrir demasiado. Entonces, Hinata reparó en una chaqueta negra en el suelo, que momentos antes la cubría.

— ¿Y, Naruto-kun? ¿Dónde está? —Buscó con la vista por la cueva, pero no lo halló— ¡El Tensengai! ¡La luna! ¡Debo detenerlo!

—Hinata, cálmate, —le pedía Sakura, regresándola a su misma posición y tratando de qué no cayera en una crisis nerviosa— cálmate. Naruto, lo está arreglando todo, no te preocupes.

Hinata intentó protestar pero los pasos apresurados de alguien la interrumpieron. En ese momento, aparecieron en su campo de visión: Kiba, Shikamaru y Naruto.

El rubio se detuvo de golpe cuando sus ojos se encontraron, era cierto, ¡estaba bien! ¡Estaba viva! Corrió todo el camino que los separaba y sin importarle nada, cayó al suelo de rodillas y la abrazó, sorprendiendo a Hinata. Confundida, la ojiperla miró a los demás pero estos poco a poco se alejaban del lugar dándoles privacidad.

—C-creí…c-creí que te perdería —dijo Naruto con la voz quebradiza, mientras gotas de lágrimas caían en la blusa de Hinata, mojándola— cuando te vi ahí, sin pulso, yo creí morirme también, quise morir también, Hinata —confesó Naruto, mientras apretaba a Hinata en sus brazos, diciéndole tanto, confesándolo todo— quise morir, y no sentir este dolor tan profundo en mi corazón, quise no sentir, porque sin ti, yo no sirvo, yo no valgo, no soy nada —el corazón de Hinata empezó a latir más y más rápido con cada palabra del Uzumaki— y…yo…yo…soy tan idiota, tan idiota, Hinata, tan tonto, que tuve que casi perderte, para darme cuenta que te quiero, que te amo, que quiero pasar todos los días contigo, siempre, siempre…

— ¿D-de verdad? —Dijo Hinata interrumpiéndolo— ¿De verdad, me…me amas?

—Sí —dijo Naruto, separándose de ella, pero tomándola del rostro, haciendo que sus ojos se encontrarán— sí, ¡te amo! ¡Te amo! ¡Te amo! ¡Te amo, ttebayo! —sus ojos azules resplandecían como nunca mientras lo decía— ¿y tú me amas, Hinata? —le preguntó mirándola intensamente.

—Sí —dijo Hinata bajito y sonrojándose— ¡Sí! —dijo esta vez más fuerte— ¡SÍ! —exclamó con la misma fuerza y entusiasmo de Naruto, haciendo que el rubio dibujará una sonrisa hermosa en su rostro, una sonrisa sólo para ella, exclusivamente para ella.

—Eso era lo único que quería oír —dijo Naruto y atrapó los labios de Hinata en un beso suave pero firme. Un beso cargado de tantos sentimientos, de tantas emociones, un beso que prometía tanto, que afirmaba tanto, un beso que seguiría a otros, el primer beso de un primer amor, que continuaría firme en sus corazones a pesar del tiempo, a pesar de las dificultades, porque ese beso prometía un futuro, un futuro que ambos deseaban compartir juntos.

Un beso que debía terminar por los chiflidos fastidiosos de sus amigos.

— ¡Ya Naruto! Qué vas a dejar sin aire a la pobre Hinata —dijo Kiba burlón, semi escondido detrás de unas rocas, mirando toda la escena. Hinata al escuchar la voz del Inuzuka dejó de besar a Naruto y se escondió en el pecho del rubio, con las mejillas coloradas.

— ¡Cállate, Kiba! —le gruño Naruto, molesto; porque le cortó en mitad de su espectacular beso con Hinata y haciendo que la chica se apenará. Ahora tendría que esperar a que estuvieran nuevamente solos para poder besarla de nuevo. ¡Maldito Kiba, arruina momentos!

Mientras tanto, Sakura y Hanabi le daban una paliza a Kiba, por interrumpir tan bella escena, que ellas contemplaban emocionadísimas.

—Bueno, si Naruto-niichan lo hace, yo también puedo —dijo Konohamaru con resolución y tomando desprevenida a Hanabi, le robó un beso.

— ¡Sarutobi! —le gritó la niña saliendo del shock y de un buen golpe mandó a volar al descarado chico.

— ¡No me arrepiento! —Gritó Konohamaru por los aires.

—Ese baka —dijo Hanabi con un pequeño sonrojo en la cara.

—Hanabi –chan, ¿te sonrojaste? —Preguntó Kiba con picardía y encontrando una nueva víctima para molestar.

— ¡Cállate, Kiba! —le gritó la pequeña Hyuga.

Así termina de consolidarse una pareja que buscó el amor por años y al fin lo ha logrado, donde vivirán un amor fuerte y sólido como pocos se han visto y que vivirán felices, amando a su persona elegida, con un pronto matrimonio y maravillosos hijos…

— ¡Sarutobi, estas muerto!

Y el inicio de otra historia de amor. Pero aquello ya era otra historia.

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—Ten cuidado, Hinata —decía Naruto en voz baja, tomando a la chica por la cintura y ayudándola a caminar—. Apóyate en mí —el rubio hablaba con delicadeza y con calma a la ojiperla, solícito a ayudarla en todo lo que necesitara, ella aún se encontraba muy débil y Naruto se haría todo lo necesario para ayudarla. Atrás había quedado la luna y Toneri y todos sus terribles momentos vividos— creo que sería más fácil si te cargará— Hinata negó— ¿Por qué?

—Me gusta…—Naruto alzó una ceja—…me gusta oler tu cabello. Si me cargaras no podría hacerlo —Naruto enrojeció, Hinata era tan dulce…

—O-ok, no te cargo —dijo él aún colorado. Era un poco raro para él, pero aunque habían pasado sólo menos de dos horas desde que se habían vuelto novios, él se sintiera tímido por la cercanía de Hinata mientras tanto la ojiperla se sentía tan relajada.

— ¿Naruto-kun?

— ¿Si? —Hinata le plantó un pequeño beso en los labios y se separó de él, como si nada, pero el rubio se quedó con una sonrisa bobalicona.

—Nadie nos estaba mirando —le secretó Hinata, mirando a sus compañeros que estaban interesados en conversar entre ellos.

Naruto rió y se sintió extremadamente feliz.

El camino de regresó a Konoha fue tranquilo y alegre, ahora, que Hinata y Hanabi estaban a salvo. Naruto se pasó todo el camino relatando a la ojiperla todo lo que había ocurrido después de que se fuera y la promesa que Toneri le había hecho de nunca más atacar a la tierra. Aunque, por un momento su rostro se ensombreció recordando las palabras del Otsutsuki, las ignoró y puso una mirada alegre, apretando el brazo que rodeaba a Hinata, mientras ella relataba todo lo vivido, incluso al hombre que había visto en el castillo de Toneri.

—Fue un poco extraño pero me habló de mi madre —le confió Hinata. Los dos estaban un poco alejados de los otros, quiénes montaban unas tiendas campañas para dormir en medio de su camino para llegar a Konoha— dijo que me parecía a ella. Lo cual es muy extraño, ya que ese hombre debió morir hace muchos años y no creo que mi madre lo haya mencionado nunca. Tal vez si regresó a la luna y se lo pregunto a Toneri…

— ¡No! —Exclamó Naruto con más fuerza de la que quiso y asustando ligeramente a Hinata—…quiero decir…—se rascó la mejilla, molesto. No quería a ese tipo cerca de Hinata nunca más— sería mejor que le preguntaras a tu padre, ¿no?

Hinata le miró pero asintió.

—Sí, creo que tienes razón —Hinata dijo, dandose cuenta que ese tema era aún muy sensible para Naruto. Es cierto, que Toneri se portó terrible con ellos, sobre todo con ella al tratar de manipularla para que se quedara a su lado, pero lo entendía, esos días pasados al lado del Otsutsuki le había hecho darse cuenta que él sólo se comportaba así porque estaba solo y sin compañía, y eso lo hizo comportarse de esa forma pero Hinata no quería guardarle rencor y le perdonaba por todo y deseaba y esperaba que en un futuro Naruto también lo perdonará, pero no quería presionarlo. Entonces, se fijó en algo rojo que sobresalía de los bolsillos del Uzumaki— ¿Qué es eso? —preguntó, señalando sus bolsillos.

— ¿Qué? Oh —Naruto sacó la bufanda roja que había guardado cuando tuvo su pelea con Toneri. Hinata al ver la bufanda en manos del rubio se sonrojó— esto es mi pequeño tesoro —dijo el rubio riendo y recordando que había sido gracias a esa bufanda roja que había podido poder entender sus propios sentimientos por Hinata.

— ¿De dónde la sacaste? —Hinata estaba sonrojadisima, no creía que el rubio pudiera encontrar su bufanda cuando la dejo antes de ir en busca de Toneri.

—Sakura-chan me la dio —dijo Naruto mirando la cara apenada de la ojiperla— me dijo que la tejiste para mí. ¿Es cierto?

—Sí —dijo Hinata bajito, jugando con sus dedos— iba a dártelo en el festival. Pero, aquellas chicas llegaron primero y yo…—Naruto la abrazó, sin dejarla continuar.

—La quiero. Quiero la bufanda, sólo quiero todo lo que me regales tú y de nadie más —Naruto se separó y se la dio— ¿podrías? —Hinata asintió y con delicadeza le puso la bufanda roja alrededor de su cuello— ¿me queda bien? ¿Me veo guapo, ttebayo? —preguntó Naruto haciéndola reír.

—Sí, mucho, Naruto-kun.

Naruto se sonrojó un poco ya que lo había dicho en tono de broma. Riendo un poco, atrapó a Hinata en un abrazo sorpresivo.

—¿Conoces, Hinata…—murmuró Naruto cerca del oído de la ojiperla, envolviendo a la chica también con la bufanda y acercándola más hacia él—…la leyenda del hilo rojo del destino? —la ojiperla negó— es un hilo rojo invisible y conecta a aquellos que están destinados a encontrarse, —acercó a Hinata, hasta que sus pechos se unieran, haciéndole sentir al otro, el estado acelerado de su corazón— a pesar del tiempo, del lugar a pesar de las circunstancias:—Naruto recordó todos los momentos vividos con Hinata, todos esos momentos juntos cuando eran sólo unos niños: sus momentos en la academia, los exámenes chunnin, sus misiones juntos, la batalla con Pain, la guerra— el hilo puede tensarse o enredarse, pero nunca llegará a romperse —susurró lo último en un tono bajo e íntimo sólo para Hinata. Ella lo miraba atentamente, escuchando cada una de sus palabras y guardándoselas para sí, sus cabellos negros brillaban con la luz de la luna mientras ojos perlas no se apartaba de sus ojos—. Te amo Hinata, nunca voy alejarme de tu lado —y acortando la distancia la besó, mientras la luna en lo alto del cielo brillaba con una luz única, sellando esa promesa por la eternidad.

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NOTAS:

¡YEAHHHHHHH! Acabe, acabe, acabe…

Me siento muy feliz de haber terminado el capítulo, la inspiración llego después de ver —otra vez— The Last, y me dio tanta emoción verla, que no pude reprimirme a escribir este capítulo. Bien, acabamos con la historia de la luna y quise darle un poco de justicia a la parte final, ya sé que el beso es diferente a la película, pero no creo que nadie pueda escribir un beso tan épico como en la película, perdónenme. Por eso me dedique más a lo que no vimos en la película, como el regreso de los chicos a la aldea y las aclaraciones en torno a Naruto y Hinata, (ame agregarle el detalle de la bufanda, fue hermoso) y sobre todo la leyenda del hilo rojo del destino, ¡me encanto que Naruto lo dijera!

Es que me siento hiper emocionada porque el siguiente capítulo, será el último que publicaré y que estará total y exclusivamente centrado en los preparativos y la boda de Naruto y Hinata, yeahhhh! He querido escribir ese capítulo desde hace meses, así que espero hacerle justicia.

Así que la próxima vez será la última publicación, con un capitulo doble como regalo para todos ustedes chicos.

Así que aquí les dejo el último adelanto del siguiente capítulo:

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Hinata se retorcía las manos mientras esperaba fuera de la sala de reuniones. Naruto y su padre se habían encerrado allí luego que el rubio pidiera su mano en matrimonio. Sí, sonará extraño casarse con tan solo seis meses de novios, pero Naruto había estado tan emocionado y feliz estos últimos meses que no podía concebir la idea de estar más tiempo separado de la ojiperla, y le había pedido casarse.

Hinata por supuesto aceptó encantada, ahora el rubio debía pedir la aprobación de un serio y formal Hiashi Hyuga y es por ello que Hinata se sentía tan nerviosa, no escuchaba ni gritos, ni voces fuertes, todo era silencio, y la ojiperla tenía miedo y, ¿si su padre había matado al rubio?

No, no claro, su padre no era así, ¿verdad?

En esos instantes, la puerta de la sala de reuniones del clan Hyuga se abrió y Hiashi apareció por ella. Hinata corrió a su lado.

— ¿Oto-san? —preguntó Hinata con cautela.

—He aprobado su matrimonio —anunció el líder del clan con solemnidad— pero sólo si Uzumaki hace todo lo que le pedí.

—Así lo haré, suegrito —dijo Naruto saliendo también de la sala de reuniones con gesto serio— haré todo lo que me dijo y me casaré con Hinata —ambos hombres se midieron con la mirada y Hiashi suspiró.

—Eso espero Uzumaki —y si más desapareció por uno de los largos pasillos de la casa.

—Naruto-kun, ¿qué es lo que te pidió mi Oto-san? —preguntó Hinata mirando a su prometido.

—Nada que yo no pueda hacer, ttebayo —respondió Naruto con convicción y firmeza— ¿quieres salir conmigo, Hinata? —Dijo Naruto enfocando su total atención a la chica— hay algo que quiero mostrarte.

—Sí, Naruto-kun —ambos salieron de la residencia de la chica y caminaron por las calles de Konoha, cuando pasaron por un establecimiento lleno de ninjas, estos miraron apreciativamente a Hinata que se veía particularmente bonita ese día, haciendo enojar a Naruto, quién con total saña puso los brazos alrededor de Hinata, abrazándola con posesividad y echándole una fea mirada a los tipejos que miraron a su novia.

Estos asustados, salieron corriendo antes de sufrir la furia proveniente del celoso rubio.

Esto había ocurrido más o menos a lo largo de los meses en los que habían salido juntos, es por ello, que Naruto había decidido casarse con celeridad, quería declarar que Hinata era suya y nadie más osara pensar lo contrario. Diablos, que con Toneri ya había suficiente para toda una vida. Casi podía recordar cómo le había pedido casarse con él…

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TODO ESTO Y MÁS EN:

"MATRIMONIO: NARUTO Y HINATA SE COMPLACEN EN INVITARLOS A SU PROXIMA BODA", ASI QUE NO SE LO PIERDAN.

PD. ESPERO TERMINARLA ANTES DE QUE BORUTO THE MOVIE SE ESTRENE, XD.