Era extraordinario que Miss Pauling hubiera conseguido un hueco en su agenda, pero lo más extraordinario era que hiciera una cosa así por voluntad propia, sin que Pyro se lo hubiera pedido. Eso sí, ella había tenido que soportar muchas medidas de seguridad, tales como una hora precisa, un lugar exacto y una excusa para sus compañeros, por si husmeaban.
Cuando por fin Pyro se encontró en la furgoneta a la hora indicada, Miss Pauling apareció en la pantalla y la saludó con la mano. La asistente sonrió y se apartó un poco. Pyro temía que se fuera pero lo que hacía era situarse de modo que se pudiera ver todo su cuerpo. Pyro se fijó en que estaba descalza, aunque no le dio mucha importancia, le dolerían los pies. Entonces, Miss Pauling empezó a desabrocharse la camisa, lentamente, hasta que dejó al descubierto que no llevaba sostén. Por su cara, se esperaba que en cualquier momento alguien las pillara pero, viendo sólo que Pyro se inclinaba hacia la pantalla, se animó a seguir adelante. Se desabrochó la falda y la bajó lentamente. No, no sólo no llevaba sostén: en realidad, no llevaba ropa interior.
Era hermosa, tan guapa...Pyro se inclinó un poco más para mirarla. Pauling seguía tensa, sus mejillas estaban coloradas, pero todo aquello no hacía más que hacerla más bonita a los ojos de Pyro. Haciendo caso a sus gestos, la muchacha se deshizo su moño, dejándose puestas tan sólo las gafas. La pirómana alargó una mano para tocar la pantalla. Ojalá pudiera haber estado allí con ella para tocar su piel y su pelo, lo deseaba tanto...
Alguien abrió la puerta del garaje y Pyro corrió a tapar el monitor con las manos, agachándose. Sólo era Engineer, que había entrado para coger unos alicates de un armarito para marcharse sin percatarse siquiera de que había alguien. Pyro se sintió aliviada, pero cuando volvió a mirar, Miss Pauling había cortado la conexión.
FIN
