OTRA PARTE DE ESTA HISTORIA QUE POCO A POCO ADQUIERE FORMA, GENIESSEN

Alucard miraba al oscuro ataúd.

Seras dormía profundamente sobre su cuerpo frío, acariciaba su rubio cabello con movimientos tan ligeros como una pluma, sentía la respiración ahora tranquila de la chica policía. Sabía que había jugado sucio, pero era una verdad, una verdad fría como su propio corazón muerto.

No se había reportado con Integra durante un día entero, y sabía que habría consecuencias, pero ahora sólo una cosa ocupaba su mente...

La Draculina cambió su ritmo de respiración y despertó, se sentía totalmente regenerada, pero sólo físicamente. Sabía que su maestro tenía razón, lo sabía y ya no lo quería negar más, no quería sentir más dolor, se levantó con la fuerza de sus brazos y miró a su maestro. Esos ojos carmín solitarios y profundos, llenos de historias innumerables.

–Buenos días, chica policía – dijo Alucard mirándola fijamente.

–Buenos días maestro – dijo Seras regalándole una sonrisa.

Se sentía profundamente atada con él, era un hilo invisible e indestructible, estaban unidos desde aquella noche en esa pequeña villa. Se sentía extraña, aquél odio que sintió la noche pasada seguía vivo y ardiente, pero se neutralizaba cuando recordó cómo Alucard se había quedado y no le había llamado imbécil por llorar. ¿Eso era un avance, no?

Lo siguiente que sintió fue un hambre feroz, tenía la sangre de su maestro corriéndole por las venas pero sentía un hueco en el estómago.

–Vamos a cazar mi querida Draculina.

Salieron del ataúd y subieron las lúgubres escaleras camino al pasillo. Al abrir la puerta la luz del sol se filtró a través de las ventanas, era un atardecer brillante, pero el sol ni siquiera debilitaba ahora a Seras, sonrió y se colocó frente a una de las enormes ventanas, extendió los brazos y echó la cabeza hacia atrás dejando que la luz la inundara mientras sonreía ampliamente.

Alucard observó desde la oscuridad y aquella visión le resulto simplemente exquisita, por un momento sintió que su corazón volvía a sentirse caliente y vivo.

Entonces aquellos ojos azules volvieron a encontrarse con los suyos, taladrándolo.

Caminaron en silencio hacia el despacho de Integra, el vampiro sabía que su ama estaría furiosa por su ausencia, pero para él había valido la pena el tiempo "desperdiciado"

Llegaron y observaron a su ama fumar un cigarro mientras leía una carta, no estaba abierta, su ama fruncía ligeramente el ceño.

–¿Cómo te sientes, Seras Victoria? – preguntó Integra sin despegar la vista del papel.

–Mucho mejor ama, gracias, no sé qué habría pasado si no hubiera quitado esa bala de mi interior.

–No hay de qué. Seras, te importaría dejarnos solos – No era una petición.

–Por supuesto, con permiso.

La Draculina salió del despacho no sin antes mirar a Alucard con una mirada que decía "suerte", él sonrió.

–Alucard, últimamente has estado actuando distinto, ¿hay algo que deba saber? – preguntó mientras lo mirada escrutadoramente.

–Defina distinto, mi ama – dijo Alucard con su voz profunda.

–Has estado… distraído, y por supuesto me has causado mucho estrés con tu desobediencia, ahora dime ¿qué demonios te pasa?

–Simplemente me vuelvo a sentir vivo Sir Integra Fairbrook Wingates Hellsing – Alucard observó los últimos rayos de sol antes de que éste se ocultara detrás de las montañas.

A Integra le llamó la atención aquél comentario simple, sabía que Alucard reía, se movía y se irritaba, como cualquier ser humano, como cualquier mortal, pero ella era consciente del dolor que él sentía cada día de su eternidad. Sabía que él moría por dejar de existir, pero era incapaz de ello. Con todo su control siguió mirando a su discípulo fría y calculadoramente, combatiendo contra el deseo de reconfortarlo.

–Muy bien Alucard, es todo – dijo mientras miraba de nuevo la carta en su mano.

Alucard caminó hacia la puerta, y justo antes de salir habló.

–Si esa carta es del Vaticano, deja que me encargué de ellos ama, sólo necesito la orden.

Dicho esto salió por la puerta, cosa rara de él mismo. Caminó silenciosamente por los pasillos de la mansión, varias personas ya se encargaban de arreglar los daños de la noche pasada y también de la noche en la que él había llegado. La Reina había ofrecido a Hellsing una buena cantidad de fondos por eliminar al Major Krieg y seguir eliminando vampiros y ghouls.

Londres se recuperaba muy lentamente, las llamas aún ardían en algunos lugares a pesar de la lluvia.

Se sentó en el trono de su habitación y tomó una copa de vino, miró dentro del líquido y captó su reflejo, bebió otro trago y suspiró. La esencia de la chica era fuerte, la sangre que había derramado se había quedado impregnada en el aire y al recordar el cuerpo que tanto anhelaba recargado en él y sus colmillos perforando su carne no pudo evitar que su entrepierna creciera con su éxtasis.

–Serás mía en algún momento, chica policía.

xxxxxxxx

Seras Victoria se encontraba en su habitación, estaba aburrida y se debatía en ir a ver a su maestro. Notó la creciente lujuria proveniente de su maestro y ella enderezó la espalda, sus colmillos comenzaron a desplegarse y se aferró al borde del escritorio.

Caminó por el pasillo y salió a la oscuridad de la noche, extrañaba la luz del sol pero sabía que ahora preferiría la noche, que todos los días de su vida eterna la seguiría a donde estuviera.

Caminó a paso apretado y trepó por un árbol ágilmente, se recargo en una de las ramas y cerró los ojos, la brisa la mecía en un estado de inconsciencia, pero estaba pendiente de todo lo demás. Sus pensamientos dibujaban formas extrañas y alternativas, disfrutando de aquél trance.

Como un depredador se lanzó contra el cuerpo que había alterado su paz. Cayeron varios metros abajo y el intruso cayó de espaldas con el peso de la chica encima.

Un gruñido provino de la garganta del intruso, Seras se levantó y cayó en cuenta.

–Oh maldición, lo siento mucho Hans, lo siento, lo siento – dijo Seras mirando la cara de incomodidad del hombre lobo, ella sabía que se le había rotó algún hueso.

El Capitán se estiró y tronó algo, frunció el ceño pero parecía mucho más relajado.

– ¿Interrumpí algo? – preguntó mientras la miraba intensamente, sus ojos volvían a ser azul hielo.

–No, no interrumpiste nada, sólo me agarraste desprevenida, ¿Qué pasa?

–Nada, simplemente te quería ver.

A Seras se le encogió el estómago al recordar lo que Alucard le había dicho. Cerró los ojos e inhaló el aire.

Lo miró fijamente, conocía el cuerpo de aquél hombre lobo a la perfección, y sabía que el también conocía el de ella. Miró sus ojos hielo y sabía que él no confiaba en mucha gente, seguramente sus amigos habían muerto ya, era reservado y carismático, protector y confiable, era fuerte y directo, y al recordar en como él la hacía sentir cuando la tocaba le erizó el vello y le causó un estremecimiento de placer. Pero Seras sabía que simplemente era una relación de gratitud, sin ningún sentimiento por parte de ella más que el agradecimiento, ella no sentía esa calidez, esa sensación de flotar o sentirse viva sin necesidad del contacto íntimo.

Se adelanto unos pasos y tomó la cara del Capitán entre sus manos, lo miró directo a los ojos. Entonces notó la intención del hombre lobo y volteó la cara, sintió la nariz del capitán rozar su mejilla antes de apartarse.

– ¿Qué sucede? – preguntó el Capitán.

–No puedo continuar así, simplemente no puedo – dijo Seras sorprendiéndose de la fuerza de su voz.

– ¿Continuar qué?

–Recuerdas que me salvaste, y recuerdas que yo también te salvé a ti, ¿no te das cuenta? lo que hacemos, es simplemente la manera de agradecer los actos del otro.

Un silencio pesado cayó, los ojos de Hans ardían con un fuego amenazador e infernal.

– ¿Enserio crees eso? ¿En verdad crees que es simplemente una mentira! – su voz se había convertido en un gruñido, sus fosas nasales se dilataban al ritmo de su acelerada respiración.

–Sí, en verdad lo creo – la frialdad de la voz de Seras tajó la ira creciente del lobo.

–Sólo quiero que entiendas, que para mí no es una mentira.

Seras miró fijamente a los ojos del hombre lobo, buscaba algún indicio de mentira, pero lo único que veía era una sinceridad encendida de ira. Sabía que el lobo era una bomba de tiempo y en cualquier momento explotaría, pero decidió bailar en el filo.

No sabía que decir, aquél simple comentario la había cortado totalmente. Abrió la boca varias veces pero no salió palabra de sus labios.

–Pregúntate esto Seras, ¿Qué es lo que quieres, lo que deseas? ¿Qué es? Cuando tengas la respuesta puedes venir a decirme. Hasta entonces.

Caminó silenciosamente y desapareciendo en las puertas de Hellsing. Seras lo miró irse y ciertamente se sintió mal, pero también sintió como si algo hiciera clic en su mente.

Inhaló y volteó bruscamente al detectar a alguien justo a sus espaldas.

–Hola chica policía

–Maestro…

–Al parecer ya no amas al hombre lobo – No era una pregunta.

–Nunca lo hice… yo… – miró a sus botas de color café.

Sintió las manos de Alucard en sus hombros y le dio un apretón para reconfortarla. Ella volteó y abrazó a su maestro, pero no era un abrazo para soltarse a llorar, ella simplemente era incapaz de sentirse mal, en verdad no sentía absolutamente nada por Hans. Su maestro comenzó a deslizar sus manos por la extensión de su espalda y ella se quedó congelada. Sabía que si continuaba un rato más ella o él terminarían por ceder. Lo sabía perfectamente.

– ¿Te gusta? – el vampiro usaba su voz barítono, deliciosamente acariciadora, el cuerpo de la chica reaccionaba instantáneamente a su voz. Su cuerpo comenzaba a arder en llamas, pero intentó con todas sus fuerzas reprimir aquel sentimiento. Podía percibir a Alucard y éste usaba su poder sobre ella haciéndola sentir como él, hacerlo desearlo como él la deseaba.

–No creo que…. Debamos…. – dijo Seras mientras se apartaba un poco.

–Tienes razón, Integra me mando a decirte que te reportes con ella en su oficina – Alucard sonrió maliciosamente.

Seras se despidió apenas en un susurro y apuro su paso para alejarse de las llamas, necesitaba calmarse y enfriarse la cabeza.

Arrugó la nariz antes de entrar al despacho, al introducirse vio a Hans parado frente a Integra, tenía el ceño ligeramente fruncido y miraba intensamente a Integra, ella lo encaraba con la misma ferocidad. Seras miró a Hans por un momento y sintió su estómago reprimirse pero sintió algo más dentro de ella y aquél nudo se deshizo rápidamente, al no entender qué había sido eso frunció el ceño. Integra se sentó pesadamente.

–Seras, supongo que Alucard te dijo que vinieras, te he encomendado una misión, pero Hans se ofreció a hacerla por su alto grado de dificultad – dijo Integra mientras jugaba con un lapicero.

– ¿Cuál era la misión?

–Te ibas a deshacer de algunos "estorbos" para la organización – Integra sonrió.

– ¿Y qué dificultad hay en eso?

–Que no podemos arriesgarnos a que te disparen de nuevo con ese cañón, no si no tienes a Alucard cerca, por eso irán Hans y Alucard y tú te quedarás a hacer una misión de reconocimiento, justo después de esta servirás de francotiradora para apoyarlos.

Seras sólo asintió con la cabeza, entonces notó la mirada de hielo de Hans en ella, era una mirada que mezclaba la furia y la nostalgia, apartó la vista y se retiró pasando a un lado de ella.

–Eso es todo, puedes retirarte

–Sí, ama

Seras se encaminó hacia la puerta y sintió la presencia de Alucard aparecer en el despacho pero ni siquiera le dieron ganas de voltear. Caminó silente a su habitación y esperó.

xxxxxxx

–Alucard, ¿Qué hiciste? – preguntó Integra.

–Simplemente le dejé las cosas en claro a la chica mi ama

–Y como siempre la lastimaste ¿no es así?

Alucard pensó dos veces antes de responder.

–Le dije las cosas como eran Integra, además yo en verdad no creo que ame a ese repugnante animal

Integra se mordió el interior de la mejilla para evitar la risa. Adoraba esta nueva fase de Alucard, ella siempre era objeto de sus burlas disimuladas y ahora él estaba malhumorado por no poder conseguir a Seras Victoria. Karma.

–Deberías considerarlo de nuevo Alucard, el tiempo que tú no estuviste pasaron bastantes cosas.

–Lo sé Integra, iré a descansar a mi ataúd, mañana partiremos.

Integra observó a Alucard salir por la puerta como gente civilizada, y a pesar de ser la segunda vez no pudo evitar enarcar las cejas ante ese gesto que creía perdido en su siervo.

–Por cierto, quiero que conozcas al nuevo mayordomo.

Aus! Nuevo mayordomo xD, bueno qué les pareció? Reviews pliz, me inspiran a seguir con ésta historia :D

Auf Wiedersehen!