BURNING LIKE THE SUN

Hello there! Este es mi primer fic de Doctor Who, una serie a la que me volví adicta.

De todas formas, como de seguro habrá cosas en las que me equivocaré, estoy siempre abierta a sugerencias y/o correcciones.

#La historia se encuentra ubicada siguiendo el fin de la 3era temporada con algunos pequeños cambios por mi parte.

Enjoy it!

*DW-BLTS*

X

-Quince minutos –murmuró Martha observando el reloj en su muñeca. Se suponía que ese era el tiempo límite que había dado el Doctor, y sin embargo ella seguía allí observando la puerta de la Tardis sin que sus pies pudieran moverse de su punto en el piso-. Deberíamos entrar.

-Va a enojarse –las palabras de Mickey se escucharon mezcladas con unas pocas risas también por su parte.

-Se enojará también si no lo hacemos –agregó ella con un resoplido.

-Sólo porque es un cobarde –ahora la voz de Mickey se oyó más cerca. Martha recién se giró cuando notó que el muchacho se encontraba ahora junto a ella mostrándole una sonrisa-. Se encargó de robarme a mi novia y aun así nunca fue incapaz de decirle lo que sentía por ella.

Martha sólo pudo detenerse en un pensamiento: ¿se robó a su novia?

Mickey sólo pudo reírse de la cara de asombro de la nueva amiga del Doctor. ¿Cuál sería la parte de la historia que más le sorprendería? Aun podía recordar la reacción de Rose cuando conoció a Sarah Jane. Descubrir que no era la primera acompañante del Doctor ni la primera que se enamoraba de él, ni la primera por la cual él sentía algo. La ex y la actual, había dicho Mickey, juntas podían llegar a ser una pesadilla. Sin embargo Martha se veía mucho más tranquila de lo que Rose había sido y era. Tampoco habían tenido mucho tiempo juntas como para demostrar nada.

-Rose era mi novia –comenzó a explicar Mickey. Contar toda la historia era demasiado, pero algo era mejor que nada-. Estábamos bien juntos. Sin embargo cuando conoció al Doctor no dudó ni dos segundos en irse con él. Bueno –comenzó a reír-, en realidad sí lo dudó unos segundos, pero él regresó por ella y entonces no volvió a dudar. Y así fue siempre. De pronto eran sólo ellos dos sin que les importara el resto de las personas.

Mickey se volvió a girar hacia Martha una vez y se encontró con que lo observaba. ¿Qué tan identificada se sentiría ella con la historia? ¿Cómo sería la de ella? ¿Qué habría dejado Martha atrás cuando decidió seguir al Doctor?

-Viajé con ellos por un tiempo, y ahí fue cuando terminé de comprenderlo. Rose ya era como él, dispuesta a todo y a cuanto fuera con tal de seguir a su lado. Y finalmente yo quedé atrás, tal vez recién comprendiendo que había perdido a quien era mi novia hacía mucho tiempo. Lo cómico es que primero pensé que eran sólo cosas de ella –comentó entre risas-. Y cuando conocimos a Sarah Jane todo lo que yo le decía tenía mucho más sentido. Rose no era la primera –le dio una rápida mirada a Martha con una sonrisa-, y claramente no sería la última. Ellos dos tenían un vínculo especial, pero conocer a Sarah Jane nos dio a entender que no era la primera vez que ocurría. Se lo dije en broma, le dije que sólo era una más. Pero me equivoqué. Hasta estoy seguro de que el Doctor me dejó ir con ellos sólo para que no hubiera tanta "intimidad" –dijo la palabra con otra sonrisa-. Pero como ya dije no funcionó.

El silencio se hizo entre ellos mientras los dos seguían observando hacia la Tardis. Nada raro parecía estar sucediendo adentro y aun así tenían que decidirse entre entrar o simplemente esperar allí afuera.

-Es como un nene enamorado por primera vez en su vida –dijo de repente Mickey llamando nuevamente la atención de Martha-. No sabe ni qué hacer ni qué decir, o simplemente no quiere hacerlo.

Un nuevo silencio.

-¿Te enamoraste de él, verdad? –las palabras de Mickey fluyeron a través de Martha como un aliento frío.

Se había visto venir aquella pregunta, era obvio, él no le estaba diciendo aquello por nada. ¿Por qué era tan obvio para todos ver los sentimientos de Martha y no lo había sido para el Doctor? Seguramente porque Mickey tenía razón en lo que decía: con respecto a los sentimientos el Doctor es como un nene que no sabe ni qué hacer ni qué decir.

-¿Por qué es tan obvio? –preguntó Martha finalmente, totalmente indignada con ella misma.

-No lo es –dijo Mickey riendo-. Bueno, sólo un poco. Se ve en la forma por la que te preocupas por él, la forma en que lo observas y por la extraña forma en la que has actuado desde que viste a Rose –volvió a reír-. Pero te lo puedo decir por una cosa más: lo vi ocurrir. Vi a Rose enamorarse de él cada día más incluso mientras ella no se daba cuenta de eso –agregó en voz baja y con la mirada triste todavía puesta en la Tardis, pensando en la chica que se encontraba allí adentro, ahora la mejor amiga que él había podido tener.

-Realmente no la debes haber pasado bien –susurró ella logrando que él volviera a reír. ¿Qué le ocurría? Cuando alzó la mirada para observarlo se encontró con que él también la estaba mirando a ella.

-Sólo multiplica unas tres veces eso que tú has sentido.

El silencio se volvió a hacer entre ellos mientras una cálida sonrisa invadía el rostro de Martha. Sólo se trataba de una persona poniendo en palabras lo que ella muchas veces había pensado, pero por eso mismo le estaba agradecida a Mickey. Escucharlo salir de la boca de alguien más lo hacía más real; hacía que la razón por la que ella había decidido dejar al Doctor tuviera mucho más sentido.

Todo el mundo en la sala permaneció quieto mientras los segundos seguían pasando. Finalmente fue Jackie quien rompió el silencio.

-Entremos –dijo sin dar lugar a cualquier otra opción.

El tiempo que había dado el Doctor había pasado y había muchas más cosas por hacer.

*DW-BLTS*

-No vas a entrar en mi cabeza –dijo Rose mientras observaba al Doctor con firmeza.

Sus manos aun se encontraban en las mejillas de la rubia, pero aun así Rose podía notar como sus ojos pasaban por completo a través de ella directo hacia algo que no podía observar. El Doctor no había formulado las palabras sin embargo Rose había podido ver como la idea se formaba en su cabeza, en esos ojos marrones que ahora sólo parecían tenerla a ella como objetivo.

-¿Por qué no? –dijo él sonriendo mientras sus ojos seguían buscando algo en el interior de Rose. Aquel brillo no desaparecía, sin embargo él sabía que era mucho más lo que podía llegar a encontrar-. Sólo un pequeño vistazo.

-Ni hablar, no pienso dejarte hacerlo –dijo ella sacudiendo finalmente su cabeza, librándose de sus manos y cerrando sus ojos. Era la única forma que se le había ocurrido para romper esa extraña conexión que se había creado de la nada. En un momento todo era normal, y al siguiente parecía que sus ojos no podían despegarse los unos de los otros. Sin embargo había algo que le hacía ruido a Rose: él podía ver dentro de ella, pero ella no podía ver nada dentro de él.

Como siempre, aquellos tristes ojos parecían reflejar el universo sin dejar que nada mirase a través de ellos. Tenían tanto que contar y aun así se encontraban tan callados. Nada había cambiado desde la última vez que Rose los había observado.

Pero al fin y al cabo no era momento para descubrir qué había dentro de Rose. Había muchas cosas más importantes por las cuales preocuparse y a las cuales prestar más atención. Debían acabar con aquella guerra para poder volver a su universo sin la necesidad de mirar atrás con arrepentimiento. Y Rose estaba dispuesta a volver a retomar ese tema con el Doctor cuando sintió algo más en su interior. Era ella. La Tardis quería que Rose hiciera algo. Pero ¿qué?

Rose lo supo ni bien sus ojos confundidos volvieron a encontrarse con los del Doctor. Algo debía de reflejar su mirada, porque los ojos de él la miraron ahora un poco preocupados.

-¿Qué va mal? –preguntó antes de darle tiempo a ella de ordenar sus palabras.

-Ella quiere algo.

-¿Qué quiere? –preguntó él instintivamente, para un segundo después darse cuenta de la verdadera cuestión-. ¿Ella, quién? –preguntó confundido.

-La Tardis –dijo Rose ahora sonriendo-. La Tardis quiere que le haga un favor.

-¿La Tardis? ¿Cómo puedes saber eso? –preguntó nuevamente con clara confusión reflejada en sus ojos, pero sin poder evitar la siguiente pregunta-. ¿Qué clase de favor?

No sabía muy bien cómo pero Rose estaba segura de que era capaz de hacerlo, una simple conexión, eso era lo que ella le estaba pidiendo. Y si bien acababa de negarse a algo similar, algo dentro de ella le decía que nada que no quisiera saliera de su cabeza sería compartido con el Doctor. Así que simplemente confiando, con una sonrisa Rose alzó su mano hasta rozar la mejilla del Doctor quien la miraba ahora aun más confundido. Pero confusión o no, ni siquiera él pudo evitar la sonrisa que le provocó aquel roce.

De una forma u otra ambos sabían lo que ocurriría a continuación.

Él confiaba en ella. El Doctor confiaba en Rose… eso era lo importante.

Rose finalmente cerró sus ojos, sabiendo que aquel simple roce sería suficiente, y sorprendió al Doctor creando una conexión entre la mente de ambos de una forma inexplicable hasta para ella. El cuerpo de Rose comenzó a brillar y de pronto todo desapareció. Por un momento el Doctor creyó que Rose había cambiado de opinión y que finalmente lo dejaría entrar en su mente, pero jamás creyó que ella podía llegar a crear una conexión tan fuerte. ¿Desde cuándo Rose Tyler era capaz de hacer una cosa así? O mejor, ¿cuándo se suponía había aprendido a hacerlo?

De un momento a otro ninguno de ellos se encontraba dentro de la Tardis, ahora todo lo que los rodeaba era la más absoluta de las oscuridades, pero aun así ellos eran capaces de verse el uno al otro.

-¿Dónde estamos? –preguntó el Doctor ahora más preocupado en observar que sus pies no estaban tocando nada parecido al suelo, más bien parecían estar flotando en algún lugar. Finalmente alzó sus ojos para ver a Rose alzar sus hombros con una sonrisa. Ella no parecía nada preocupada, pero aun así él no estaba seguro de poder confiarse. Lo que ocurría con Rose aun era un claro misterio para él y no sabía cuáles eran las limitaciones. ¿Y si esto no tenía vuelta atrás y ahora ellos se quedarían encerrados en aquella oscuridad para siempre? Sin embargo, observó el Doctor una vez más, Rose no parecía nada preocupada.

-Allí está –dijo ella luego de unos segundos observando algún lugar en la distancia.

El Doctor se giró una vez más en el momento justo para ver como una rara luz comenzaba acercarse. De hecho, era una luz conocida. Un resplandor que él ya había visto antes. Cuando quiso acordar se dio cuenta de que el resplandor pertenecía a una pequeña figura. No era algo, ahora era alguien. Y realmente se sorprendió cuando la figura de una niña se detuvo frente a ellos; una niña que brillaba igual o más fuerte de lo que Rose lo había hecho, cuyos ojos lo miraban con calidez… ¿con amor?

Él no la conocía, sin embargo lo primero que hizo al observarla de frente fue sonreír.

-Gracias –dijo la niña con una sonrisa poniendo sus ojos en Rose por unos segundos.

Fue entonces cuando él recordó las palabras de Rose. Se suponía que ella estaba cumpliendo un favor. Por eso ellos se encontraban allí. Rose estaba haciéndole un favor a la Tardis. Lo cual significaba…

-Eres tu –dijo con la boca más abierta que cerrada, totalmente sorprendido.

-Hola, mi Doctor –dijo la niña con una sonrisa, casi riendo por la mirada del hombre frente a ella.

-Pero… ¡eres sólo una niña! –fue lo primero que él pudo atinar a decir, provocando que ella riera.

-Deberías saber mejor que cualquiera que nada ni nadie es lo que muestra por fuera, mi Doctor –dijo con una cálida sonrisa-. Mi Doctor, mi Doctor –dijo con una pequeña risita sin quitarle los ojos de encima-, el magnífico hombre que me robó para conocer el universo. Siempre quise agradecerte por permitirme vivir tan maravillosa aventura. Sin embargo… –su sonrisa flaqueó un segundo y sus ojos se desviaron hacia Rose-. Sin embargo a pesar de todo lo que hemos vivido nunca pude comunicarme contigo de forma apropiada. Apenas si puedo hacerlo ahora gracias a ella –volvió a sonreír sin quitar los ojos de Rose y logrando que el Doctor también se girara a observarla. Ella no dejaba de sonreír-; pero sólo porque tengo su vida por completo en mis manos. No estoy segura de qué sea lo que pueda llegar a hacer cuando regresemos a nuestro universo. Así que aun sabiendo que el tiempo corre en nuestra contra, no quería desaprovechar la ocasión para poder hacerlo –volvió a sonreír.

-¿Hacer qué? –preguntó el Doctor sin poder contener sus palabras.

-Decirte esas dos maravillosas palabras –dijo ella con una sonrisa aun mayor mientras sus brillantes ojos volvían a fijarse por completo en él-. Hola y gracias.

Él sonrió, asintiendo con la cabeza mientras intentaba mantener sus emociones bajo control. Tantos años esperando por ese momento sin saber que existía la posibilidad de que llegara, y aun así eran sólo dos palabras las que él también tenía para decirle a ella.

-Hola y gracias –dijo con la más grande de las sonrisas siendo consciente de que sus ojos se llenaban de lágrimas de felicidad.

-Bien, eso es todo –dijo ella logrando que el brillo de sus ojos volviera a refulgir-. Es momento de volver al trabajo, tienen un planeta que salvar –dijo riendo.

-Sólo una cosa más –la voz del Doctor se volvió a escuchar-. ¿Cuál es tu nombre?

La risita cálida de la Tardis resonó a lo largo de toda la oscuridad.

-Me gusta como sueles llamarme.

-Y aun así ninguna de las dos maneras parece encajar correctamente ahora que te veo –murmuró él sacudiendo la cabeza. Sin embargo nuevamente ella no dejó de reír.

-Recuerda que nadie es por fuera lo que muestra por dentro –dijo una vez más con una sonrisa dedicada sólo a él-. Ahora es momento de regresar.

Al siguiente segundo el Doctor desapareció de aquel espacio oscuro para encontrarse una vez más dentro de la consola de la Tardis. Aunque rápidamente pudo notar que Rose no se encontraba con él. Su cuerpo aun brillaba y sus ojos se encontraban cerrados.

-Lamento utilizarte de esta forma –dijo la Tardis con su sonrisa flaqueando levemente.

Sin embargo Rose ya se encontraba sacudiendo la cabeza incluso antes de que ella terminara su frase.

-Has hecho mucho por mí y esta es sólo una mínima forma de devolverte el favor.

Ambas permanecieron observándose la una a la otra durante unos segundos sin que la sonrisa desapareciera de sus rostros. Pero nuevamente, había muchas más cosas para hacer que estar sin hacer nada. No había tiempo que perder.

-Una cosa más –dijo la niña con la mirada ahora seria-. Falta alguien.

-¿Qué quieres decir?

-Falta alguien –dijo ahora con una sonrisa, y entonces una vez más desapareció.

*DW-BLTS*

Ni bien los ojos de Rose se abrieron, su cuerpo completo dejó de brillar perdiendo toda su energía. El Doctor alcanzó a sujetarla justo a tiempo para que no cayera al suelo, pero aun así nada impidió que él también cayera. Cuando se dieron cuenta los dos se encontraban tirados en el suelo de la Tardis, observando el techo y riendo.

-Lo siento –dijo Rose aun entre risas cuando pudo recuperar el aliento. Jamás se había sentido tan exhausta.

La única respuesta del Doctor fue una nueva carcajada que dejaba clara la gracia que le daba todo ese asunto. Al menos el que ellos se encontraran ahora tirados en el suelo.

Finalmente las risas fueron desapareciendo pero ninguno de los dos se movió de su lugar. Cuando Rose se giró hacia donde se encontraba el Doctor se dio cuenta de que él también la estaba observando. De pronto las risas desaparecieron por completo y el silencio se volvió incómodo. Hacía mucho tiempo que no se encontraban tan cerca; mucho menos después de todas las cosas por las que habían pasado.

Sus ojos no podían despegarse los unos de los otros y entonces algo pasó por la mente de Rose. Una imagen, tal vez un recuerdo. Podía recordarse a sí misma observando también bien de cerca aquellos profundos ojos que podían reflejar el universo, aunque no eran precisamente esos ojos sino unos un poco diferentes. Podía recordar también una hermosa melodía sonando en su cabeza, la misma que siempre aparecía cada vez que la Tardis la acompañaba, y también podía recordar un fuerte brillo que hacía que todo fuera especial. Podía recordar cómo aquellos ojos se habían acercado lentamente a ella… Creo que necesitas un Doctor… las palabras volvieron a su cabeza mientras el recuerdo de unos labios tocando los suyos invadía su mente.

-Doctor…

Mi Doctor… le repitió aquella imagen de su mente. ¿Sería real? ¿Sería en verdad un recuerdo o sólo algo salido de su imaginación?

-¿Sí? –dijo él sin quitarle los ojos de encima.

-¿Alguna vez nos besamos?

La pregunta fue tan real… la duda podía más que la vergüenza que podía llegar a provocarle el hacerla. Sin embargo ella sólo podía controlar su reacción, no así la de él. Los ojos del Doctor se abrieron un poco debido a la sorpresa por la pregunta.

¿Qué se suponía debía contestarle? Podía decirle que sí, si hacía referencia a lo ocurrido en la estación de juegos en el antiguo Satélite 5, y aun así eso podía considerarse una mentira ya que no había sido precisamente él quien la había besado. También podía decirle que sí si contaba la vez en la que ella lo había besado mientras Cassandra se encontraba en su cuerpo, y una vez más eso habría sido una mentira ya que efectivamente ella no había sido ella en ese momento. Entonces ¿cuál era la respuesta a esa pregunta?

El Doctor abrió la boca para poner en palabras todas aquellas cuestiones mientras se acordaba que supuestamente Rose no recordaba nada de lo sucedido aquel día en el Satélite 5. Pero justo cuando estaba a punto de decir… algo, la puerta de la Tardis se abrió logrando que aquel pequeño íntimo clima se rompiera por completo.

Los dos se alzaron un poco descansando su cuerpo sobre sus codos justo para ver cómo todos entraban en la Tardis con sus ojos directamente sobre ellos.

-¿Interrumpimos? –fue Jackie quien preguntó con una ceja enarcada hacia ellos.

Fue entonces cuando Rose lo recordó. Falta alguien, había dicho la Tardis. ¿Qué se suponía quería decir eso? ¿Faltaba alguien? ¿Quién se suponía que falt…?

Los ojos de Rose se giraron repentinamente hacia Mickey, ahora completamente preocupados.

-¿Dónde está Jake? –fue todo lo que pudo preguntar.

*DW-BLTS*

Gente nueva! *-* Me encanta la gente nueva, me gusta que comenten :3 si me quieren insultar en los comentarios también lo acepto con tal de que comenten…. Bueno no :C nada de agresiones jaja

Primero: No me arrepiento de nada de lo que escribí en este capítulo… pero sinceramente a mi no me gustó la parte de la Tardis, pero eso se debe a que realmente me gustó el capítulo "The Doctor's wife". En fin, ahora me lo repito a mi misma: mi versión de la Tardis es diferente -_-

Segundo: Gracias a los que comentaron, a los que siguen la historia y a quienes la pusieron en sus favoritos :D Y en esta oportunidad, gracias especiales para: Javataisho95, Andy aura-chan y a PaulaWackson (comencé a leer tu fic, supongo que era el tuyo el que comencé a leer xD, y me gusta la forma en la que está escrito :D)

Tercero: Me faltó gente u.u cuando comentan nuevos no comentan los viejos xD pero en fin….

Cuarto: ya saben 2 reviews = nuevo capítulo

Quinto (estoy molesta, lo sé): terminé de ver toda la serie y quedé medio loquita con muchas ganas de hablar, así que si alguien quiere hablar con una loca, por privado paso mi mail, facebook y twitter (?) xD

Comenten, por favor! :D