Capitulo 9... disfruten!! ^^


9

Me di cuenta de que aquello no había sido un accidente.

El ordenador no había borrado mis notas. Alguien si había dedicado a eliminar todo mi trabajo y luego había escrito aquel mensaje amenazador al final.

- ¿Quién? - grité sin darme cuenta de que estaba hablando en voz alta.

Me di la vuelta y vi a dos chicas al fondo de la sala que levantaban la mirada hacia mí.

Cerré la ventana y lo apagué. Luego metí los libros en la mochila y salí precipitadamente de la habitación.

Respiraba aceleradamente y me estallaban las sienes. Eché a correr por el pasillo y bajé las escaleras, con las zapatillas golpeando ruidosamente el suelo.

«¿ Quién me puede haber hecho esto?», me pregunté.

Todo mi trabajo... ¡Con lo atrasada que ya iba respecto a los demás!

Me entraron ganas de llorar pero me contuve.

«¿Quién lo habrá hecho?»

Eché a correr entre clases vacías, me crucé con un hombre de la limpieza que llevaba dos grandes papeleras grises y pasé de largo la silenciosa hilera de taquillas.

Me detuve bruscamente frente a la vitrina de Yume.

«No te pares», me dije.

Pero algo me obligó a detenerme. Yume me miraba intensamente. Su sonrisa había cambiado. Me estaba advirtiendo, me estaba avisando de que debía mantenerme alejada de Sasuke.

«¡No!»

- No desvaríes, Sakura - me reproché en voz alta.

Hice un esfuerzo por no mirar la fotografía y doblé la esquina corriendo. Oí risas más adelante.

Hinata estaba apoyada en su taquilla junto a Naruto, con los libros y cuadernos a sus pies.

Se estaban desternillando y pararon de repente cuando vieron que me acercaba.

- Me tengo que ir - dijo Naruto agachándose para recoger algunos de los libros y dárselos a Hinata- . ¿Qué tal te va? - preguntó dirigiéndose a mí.

- ¡De maravilla! - repliqué con sarcasmo.

Pero Naruto ya se había ido, saludando a Hinata con la mano y sin esperar la respuesta.

- Hola Saku, ¿qué te pasa? - preguntó, recogiendo el resto de sus cosas.

- Alguien ha borrado todo mi trabajo - le espeté casi sin aliento.

Hinata se irguió, dejando sus libros en el suelo.

- ¿Qué?

Repetí lo que acababa de decir y se quedó boquiabierta.

Le dije lo del aviso al final del archivo que me advertía que debía mantenerme alejada de Sasuke.

Se quedó pensativa y se pasó la mano por el cabello

- ¿Quién puede haber hecho una cosa tan extraña? - preguntó.

Me encogí de hombros.

- Si ni siquiera conozco a nadie - me lamenté- . ¡Es mi segundo día en este estúpido instituto!

- ¿Quieres que vayamos a algún sitio y hablemos de lo que te ha ocurrido?

- No lo sé - contesté, sintiéndome desgraciada- . Creo que me iré a casa. Hoy he tenido un día horrible.

Guardé silencio al ver a Sasuke doblando la esquina. Tenía la cabeza gacha y andaba a paso rápido, dando grandes zancadas. Una sonrisa iluminó su rostro al verme.

- ¡Hola! - gritó. Se acercó rápidamente hacia nosotras, con su mochila al hombro y una raqueta con una funda azul en la mano- . ¿Qué hacéis aquí todavía?

- Han castigado a Naruto y he ido a verle para que me dé unos apuntes - explicó Hinata.

- Pues yo diría que debes de estar muy apurada para pedirle los apuntes a Naruto - bromeó Sasuke.

- Son mis apuntes. Necesitaba que me los devolviera - dijo Hinata. Guardó silencio y se puso a recoger sus cosas del suelo.

Sasuke fijó su atención en mí.

- ¿Y tú? ¿Qué estás haciendo?

Sentí un miedo repentino. De pronto me vino a la mente la amenaza en la pantalla del ordenador, y la cara de Yume en la fotografía.

«¿ La mataste, Sasuke?», me pregunté en ese momento.

Lo miré a los ojos. ¿Le tenía miedo de verdad?

No.

El sentimiento de temor se desvaneció rápidamente.

Me sonreía con afecto, tímidamente, mientras se pasaba la mano por el espeso cabello. Sus ojos negros también parecían sonreír.

«Sasuke no es un asesino», concluí.

- Estaba en la sala de ordenadores - le dije- . Pero a mi pendrive le ha pasado algo y se ha borrado todo lo que había escrito.

- No me sorprende - replicó Sasuke.

- ¿Cómo? - le miré sorprendida por su comentario. Hinata también le observó extrañada.

- Esos ordenadores Apple están hechos polvo - explicó Sasuke, dándose distraídamente golpecitos en el hombro con la raqueta- . Se caen a trozos.

- Bueno, no sé si ha sido culpa del ordenador o no, pero el caso es que todo mi trabajo se ha ido a pique. - No le dije nada de la amenaza que alguien me había escrito al final del archivo.

Hinata metió rápidamente los libros y sus cosas en la taquilla y cerró la puerta con llave.

- Tengo prisa. - Se volvió hacia Sasuke- . ¿Qué estás haciendo por aquí a estas horas? ¿También te han castigado?

Él levantó la raqueta de tenis.

- Tengo entrenamiento con el equipo de tenis - contestó- . Este año competiremos a nivel estatal.

- ¡Lo habrás soñado! - masculló Hinata sarcásticamente

Sasuke sonrió de oreja a oreja.

- No, en serio - dijo.

- Me tengo que ir - dijo Hinata, volviéndose hacia mí- Llego tarde al trabajo y siempre me riñen.

- Hasta luego - respondí, pensando todavía en las notas que se me habían borrado.

- ¿Quieres hacer algo el sábado por la tarde? - me gritó desde mitad del pasillo- . Tengo una clase por la mañana pero luego podríamos ir al centro comercial, si te apetece.

- No puedo - le contesté- . Voy a ir con Sasuke a probar mi nueva bici. ¿Quieres venir con nosotros?

- No, gracias. Tengo que ir de compras. Ya nos veremos - dijo saliendo por la puerta.

Sasuke y yo nos quedamos solos en el largo y solitario pasillo. Él empezó a girarel mango de la raqueta ensimismado

No se me ocurría nada que decir... Me pregunté si debía contarle que sabía lo de Yume, pero no parecía el momento ni el lugar apropiados.

A lo mejor se lo digo el sábado - pensé- , o a lo mejor no. ¿Qué gano con decírselo?

Tenía la mente en blanco.

- ¿Me- me acompañas a casa? - pregunté tartamudeando otra vez con nerviosismo- . ¿O prefieres que te acompañe a la tuya?

Sonrió pero hizo un gesto negativo.

- No puedo. Tengo que volver al entrenamiento. Sólo he venido para hacer una llamada.

- Bueno - contesté, colocándome bien la mochila en la espalda- . Hasta luego. Me apetece mucho lo del sábado.

- A mí también - dijo mientras hacía girar la raqueta de tenis.

Caminamos juntos por el pasillo vacío; sólo se oía el eco de nuestros pasos. Sasuke empujó la puerta pero se detuvo de pronto. Dudó un momento y entonces se inclinó hacia mí y me besó, presionando suavemente sus labios contra lo míos, y después con más fuerza.

Me quedé tan estupefacta que tragué saliva ruidosamente. De repente, al mirar por encima de su hombro mientras nos besábamos, observé que algo se había movido rápidamente. Alguien nos estaba observando desde el fondo del pasillo. Me separé de Sasuke para descubrir quién era, pero el desconocido se apartó rápidamente aunque conseguí distinguir la imagen de unos cabellos rubios. ¡Era Ino!

- Ven aquí, Miku, siéntate en mis rodillas. - Me había pasado diez minutos llamando al gato desde e1 sillón, pero el muy testarudo se limitaba a mirarme inmóvil, delante de la puerta de su guarida, como si estuviera loca- . Muy bien, quédate ahí - dije totalmente harta y mosqueada- . Si quieres ser un antipático, ése es tu problema, bola de sebo peluda.

Al segundo de haber dicho eso el muy testarudo corrió hacia mí y saltó encima de mis rodillas. Solté una carcajada.

- Tendré que utilizar estas tácticas más a menudo - le dije, acariciando su pelo suave. Miku me soportó durante un minuto y después se esfumó.

Era viernes por la noche y estaba sola en casa. Me sentía inquieta; mis padres estaban en una fiesta, en la escuela universitaria, y mi hermano Kyo iba a pasar la noche en casa de uno de sus nuevos amigos.

Daba nerviosos golpecitos en el brazo de la butaca de cuero con los dedos, sin saber qué hacer. No había nada interesante en la tele. Todavía no teníamos televisión por cable, así que sólo podía elegir entre tres canales.

Tampoco me apetecía buscar más información para mi trabajo. ¿A quién le apetece ponerse hacer los deberes un viernes por la noche?

- Miku, ¿adónde irías tú? - le pregunté, pero enseguida me pareció una enorme estupidez plantearle mis problemas al gato. Miku no era la compañía adecuada en ese momento.

Me levanté, pensando que tal vez podría lavarme el pelo y hacerme un peinado como el de una modelo que había visto en una foto de una revista.

Cuando me dirigía hacia la puerta, me vino de nuevo a la mente la foto de Yume. Recordé su pelo. Era oscuro, bonito y con una caída muy natural, con pequeñas ondas en las puntas. Era el típico pelo que no daba dolores de cabeza.

«Bueno, seguro que ahora ya no le da dolores de cabeza - pensé con tristeza- . Está muerta.»

No pude evitar imaginarme por enésima vez a la pobre Yume cayendo por las cascadas con la bicicleta, chillando hasta golpearse contra las afiladas rocas y produciendo un chasquido estremecedor.

¡No! ¿Por qué no me podía quitar esa horripilante escena de la cabeza? ¿Por qué no podía dejar de pensar en ella y en su macabra muerte?

«Piensa en algo agradable - me dije- . Apartala de tus pensamientos, concéntrate en algo bueno que te haya ocurrido.»

Entonces me puse a pensar en Sasuke. Me pregunté qué estaría haciendo en ese momento, si estaría en su casa tan aburrido como yo.

«¡Llámalo, no seas tonta!», pensé.

Me dejé caer en el sillón y descolgué el teléfono. Dudé unos instantes y empecé a ponerme nerviosa.

«No te lo pienses, Saku - me dije- . Llámalo. ¡No pasa nada! »

Con el auricular en la mano, me di cuenta de que no tenía el teléfono de Sasuke. Llamé a información y lo pedí. Luego, repitiendo el número varias veces para no olvidarlo, lo marqué rápidamente antes de que me diera tiempo a arrepentirme. Escuché un tono, dos tonos... Estaba apretando el auricular tan fuerte que me dolía la mano, así que aflojé un poco. Tres tonos...

«No está en casa - pensé decepcionada- . No contesta nadie.»

Al oír el cuarto, alguien descolgó el teléfono.

- ¿Diga?

- ¿Señora U-Uchiha? - tartamudeé.

- ¿Eres tú, Ino? - preguntó la señora Uchiha sorprendida- . ¿Aún no ha pasado Sasuke a recogerte? Ya hace mucho rato que ha salido hacia tu casa.

Me quedé de piedra, con la sangre helada en las venas. Seguía paralizada, como si me hubieran tirado un jarro de agua fría.

- ¿Ino? - preguntó la madre de Sasuke.

- Perdone, me- me he equivocado - conseguí decir, y colgué el teléfono.

« Sasuke ha quedado con Ino esta noche! » Me reproché el sentirme tan dolida. Tenía todo el derecho del mundo a salir con Ino. Después de todo no es que él y yo... No estábamos... Nunca me dijo que... Respiré profundamente y me controlé un poco. Traté de tranquilizarme, de evitar que la rabia se apoderara de mí.

Miré al suelo. Miku me estaba mirando con sus grandes ojos azules.

- Sasuke ha salido con Ino esta noche - le dije al gato. Sonó el teléfono y pegué un brinco. Miku salió pitando. Enseguida descolgué el auricular.

Una voz áspera empezó a hablar antes de que me diera tiempo de decir nada.

- Los ordenadores no mienten - dijo- . Aléjate de Sasuke Uchiha. Una novia muerta es suficiente.


Gracias por los reviews y espero q sigan dejando :)

xoxo