Los Personajes de este fic no me pertenecen a excepción de uno o dos que saldrán posteriormente en esta historia. Los derechos correspondientes pertenecen a NINTENDO y a los creadores de THE LEGEND OF ZELDA.

Este fic no está hecho con fines de lucro solo es por entretenimiento y diversión.

Antes que nada vuelvo a recordar lo siguiente: Las escenas están separadas por una rayita_ y puede haber alteraciones cronológicas entre cada una de estas, los pensamientos están entre "comillas", las notas de la Autora, están puestas en N.A. al final del cada capítulo e indicadas con un * en el intertexto. Finalmente las referencias a frases u otras cosas estarán en cursiva

AVISOS Y COMENTARIOS (si es que los hay) al final del capítulo.


Capítulo 9: Paradas inesperadas.

La frescura del ambiente inundaba aquel tranquilo lugar, pequeñas aves cantaban alegremente, las mariposas revoloteaban de un lado a otro y las hojas de los árboles se mecían plácidamente al ritmo que surcaba el cálido viento del sur. La noche había sido un poco fría, pero ahora los tibios rayos del sol atravesaban la linde del bosque dejando a su paso una sensación reconfortante como si toda vida renaciera después de una oscura y turbulenta noche. Los majestuosos sonidos de aquella naturaleza fueron acallados por un grupo de pasos seguidos de un ligero trote proveniente algún tipo de casco.

El otoño daba comienzo trayendo consigo sus típicos vientos arremolinados en los que las castañas y descoloridas hojas bailaban alegremente al igual que el rubio cabello de la joven que en esos momentos admiraba aquel esplendido paisaje.

-Qué lugar tan más pacífico.- dijo tratando de reordenar su cabello

Entonces el joven hylian bostezo ávidamente dejando ver su desenfado, estiro sus brazos y después se los llevo a la nuca como tratando de desperezarse. Agudizo la vista y entonces confirmo lo que desde hacía un tiempo había sospechado, una peculiar criatura los estaba siguiendo aunque desde su actual posición no podía determinar exactamente de que se trataba, su rápida sombra de semblante aguileño había pasado un par de veces sobre su cabeza, el joven dirigió su mirada hacia el caviidae que caminaba de manera despreocupada, sus largos y finos bigotes se movían al compás del viento y sus curiosos y marrones ojos no mostraban signo alguno de perturbación, alzo la mirada tratando de descubrir lo que había tras ese profundo y espeso follaje, aquella criatura también los seguía plácidamente sin motivos ni intenciones que pareciesen oscuras. Hizo a un lado sus cavilaciones y detuvo su constante andar.

-¿Ocurre algo?- pregunto el caviidae casi en tono molesto, el repentino parar de Link lo había sorprendido, un instante más y hubiera chocado contra el joven hylian sin siquiera darse cuenta.

-Es que, hay algo que me molesta.- añadió el joven virándose para buscar con la mirada a Zelda y a Epona. –¿no crees que vamos un poco lentos?.-

Tomo reflexiono un poco y después de algunos instantes asintió con la cabeza. Miro a sus espaldas y descubrió la razón a la que el joven hylian en su momento había hecho referencia.

-Hay algo muy extraño con esa yegua.

Epona había caminado justo detrás de ellos, Link considero que no era muy necesario ponerle la improvisada rienda por lo que la yegua lo había estado siguiendo a paso lento, se encontraba un poco lejos y avanzaba de forma extraña casi tambaleante. Cuando alcanzo al joven hylian Zelda le hizo una señal para que se detuviera, la yegua obedeció pero parecía un poco intranquila.

-¿Qué ocurre Link?- pregunto la joven desde lo alto de la montura.

-¿No sientes algo extraño?- respondió con una pregunta al tiempo que señalaba a su equina compañera.

-Epona se mueve bastante lento, ¿crees que este cansada?

-No llevamos tanto tiempo caminado.

-Tal vez el motivo sea totalmente diferente.- añadió una pequeña voz.

Los jóvenes buscaron al caviidae que de un momento a otro había desaparecido de su lugar, después de unos instantes lo encontraron cerca de las patas de la yegua examinando cuidadosamente un severo detalle que escapaba a los ojos de los jóvenes hylianos. Link alzo uno de sus brazos y le hizo una invitación a Zelda para que bajara de la yegua, ella acepto y después de dar un pequeño salto termino en los brazos de su joven guía.

Tomodachi miro al joven hylian con recelo.-"¿hasta cuando vas a estar fingiendo?".- pensó mientras volvía a inspeccionar las patas del equino.- ¿Hace cuánto que no cambian las herraduras?- pregunto tratando de ocultar el tono de disgusto que había comenzado a surgir en él.

Zelda se separó de Link y entonces ambos se miraron con cara interrogante, él no tenía ni idea de lo que el caviidae estaba hablando pues Epona todavía era un animal extraño a su entendimiento, Zelda por su parte no se había puesto a pensar en ese tipo de problemas ya que nunca en su vida había tenido que lidiar ellos pues los caballos de Hyrule siempre tenían a su disposición a los mejores cuidadores.

Tomo por su parte había entrado en otro tipo de cavilaciones, ahora que lo pensaba no sabía a ciencia cierta quien de los dos jóvenes era el propietario de la yegua, al inicio supuso que debía de ser de la princesa ya que un animal tan majestuoso y raro no se veía tan seguido por aquellas tierras, además en su relato ella no le había especificado a él si desde el comienzo la yegua la había estado acompañando, pero el estado precario de aquellas herraduras lo hizo dudar de aquello, entonces miro a Link y pensó que bien él podía ser el dueño, quien sabe y había conseguido a la yegua de alguna extraña manera, tal vez como pago de uno de sus extraños encargos. Tal vez…. sin embargo había un pequeño detalle, si esta última suposición era verdadera, entonces porque Epona no dejaba que el joven se le acercase excepto para ayudar a Zelda a subir y bajar de ella.

Link y Zelda seguían como perdidos, entonces fue él quien tomo la iniciativa.

-¿Las herraduras?

-Sí, las herraduras.- contesto el caviidae de forma insinuante.

-El metal que se encuentra debajo del casco.- añadió Zelda desviando la mirada y llevando una mano a su larga cabellera.

Tomodachi miro a ambos de manera confusa, ¿Qué pasaba con ellos? Era como si el tema del que les estaba hablando resultara extraño para ambos.

Link se acercó, saco una cuerda de su alforja y volvió a improvisar una rienda.- creo que aquel lugar está más despejado.- dijo señalando a un pequeño claro que se encontraba más adelante.- revisemos ahí con detenimiento.- añadió mientras avanzaba obligando a Epona a seguirle, la yegua bufo de manera un tanto molesta.

Tomodachi parpadeo un par de veces "¿Y porque estas usando eso?" pensó para sus adentros mientras clavaba la mirada en aquella cuerda, miro con más detenimiento y descubrió que la yegua tampoco llevaba una silla, este asunto se estaba volviendo cada vez más misterioso.

Llegaron al pequeño claro en donde Link ató a Epona a un árbol.

-Necesitamos un cambio de calzado pequeña- dijo Tomo acariciando las patas de la yegua.

-Pero para eso necesitamos una fragua, metal y otras herramientas.- añadió Zelda casi en tono dubitativo.

-No hay problema con nuestra magia y mi conocimiento fácilmente podremos hacerlo.

Y así bajo las instrucciones del caviidae Link construyo una pequeña hoguera rectangular.

-Ahora solo falta un buen metal. ¡Link!

El joven hylian lo miro con fastidio y después levanto una ceja cuando el caviidae le extendió la mano.

-Tomo esto- dijo pasándole unas extrañas herramientas que había sacado de su alforja.

-¿Qué rayos es esto?- pregunto Link al no saber lo que tenia que hacer.

-Martillo, pinzas y corta remaches- contesto señalando cada uno de los objetos- La señorita Zelda y yo nos encargaremos de la fragua mágicamente y tú…- añadió de forma burlesca- vas a sacarle las herraduras a tu yegua.

Tomodachi le explico el raro procedimiento, Link asintió varias veces y mientras tanto Zelda observaba con curiosidad la alforja del caviidae.

-Tomodachi- lo llamo amablemente para que volviera a su lado- desde hace rato tengo curiosidad de este misterioso objeto.

-Esta hechizado, si eso es lo que quería saber princesa- dijo sonriendo.

-Bueno si, ya me lo sospechaba porque esa clase de objetos no podrían caber tan fácilmente en una alforja. Es fascinante, ¿Puedes hacerlo con cualquier bolsa?

-así es, pero… princesa- añadió él con inexpresividad- le recomiendo que no lo haga.

-¿Porque?- pregunto con desilusión.

-¿Podría pasarme mi alforja?

-Claro.

Pero cuando intento levantarla se llevó una gran sorpresa. Tomodachi rio por lo bajo al ver que ella hacia varios intentos, la alforja pesaba más de lo que hubiera imaginado.

-El hechizo crea un vórtice en el espacio- explico después de que Zelda por fin se rindiera.- eso te permite cargar muchos objetos a la vez, pero el peso no desparece.

-mmm- vocifero ella de manera decepcionada.- Bueno, nada puede ser perfecto pero si vamos a encender el fuego entonces me enseñaras algo de magia ¿verdad?

-Así es, esta es una buena oportunidad para que practique hechizos básicos de ataque.

-Todavía no salgo de la autodefensa pero lo intentare.- añadió un poco nerviosa.

-La magia hylian es muy diferente a la magia astral que yo utilizo pero me imagino que conoce los principios básicos, señorita Zelda ¿Qué clase de magia usa?

-Pues hasta el momento no he dominado ninguna pero conozco los hechizos de Luz y repulsión. De vez en cuando funcionan.

-¿De vez en cuando?- pregunto Link arqueando una ceja.

Ella solo se encogió de hombros.

-A veces tengo suerte si no salgo volando.

-Igual que él- añadió el joven de forma inquisitiva señalando con la mirada al caviidae.

-Ocupa tus asuntos en las patas d tu yegua- profirió Tomo con un poco de disgusto.

-Si, pero no es mi yegua- mascullo el muchacho mientras se acercaba a una de las patas traseras de Epona.

Levanto la pata del Equido y Epona lo miro con ojos amenazantes, él le devolvió la mirada, era un extraño juego que ninguno de los dos quería dejar perder.

-¿No es su yegua?- dijo tomo todavía confundido y le dirigió la mirada a Zelda.

-Tampoco es mía si es lo que te estas preguntando- dijo ella encogiéndose de hombros.

De repente sonó un fuerte relinchido, un grito ahogado y el crujir de unas ramas. La chica y el caviidae voltearon rápidamente, pero el pobre Link ya se encontraba tirado entre los matorrales.

-¡Animal del Demonio!- mascullo después de que Epona lo había hecho volar por los aires con una patada.

Zelda se llevó las manos a la boca y después corrió a levantar al pobre rubio.

-¡Por las Diosas!, menos mal que es Link de lo contrario eso hubiera sido peligroso- clamo tomo haciendo que su comentario sonara demasiado sarcástico.

-Desgraciado, que sea o no yo no tiene nada que ver con que de verdad haya dolido- agrego el hylian mientras su compañera lo ayudaba a pararse.

-Eso es lo que tú crees- Dijo Tomo en forma de burla- cualquier otro ya estaría muerto mercenario.

Link se incorporó de manera sofocada sosteniendo el corta remaches.

-Ella no me va a ganar- bufó con mirada retadora.

El escenario se había vuelto un pequeño campo de batalla, Zelda y Tomo miraban de un lado a otro negando con la cabeza.

-20 Rupias y le apuesto a la yegua- dijo en tono burlón.

La joven volvió a negar con la cabeza.

-¡Acepto!- grito el mercenario desde su frente de batalla- que sean 50.

-Quieres dejarme clavo, ¡Misántropo tacaño!

-Entonces, ¿no!?- dijo aferrado a una de las patas de Epona.

Era la segunda herradura que salía volando.

-No, tú ganas- mascullo al ver que la yegua cedía.

Finalmente Link termino su cometido "Las 20 Rupias más fáciles que he ganado en la vida" clamo de manera feliz y triunfante.

-Entonces…? La yegua no tiene dueño ¿eh?- agrego el caviidae mientras inspeccionaba una de las viejas herraduras.

-No, solo la encontramos- contesto Zelda de seguro que fue el destino- añadió mientras acariciaba la crin del animal.

-De seguro su anterior dueño fue una persona terrible, miren nada más esto, ni siquiera tiene la misma forma que los cascos de sus patas, es un trabajo simplemente mediocre.

-Se nota que sabes de esto, ¿Por qué cargas con herramientas como estas?- refuto Link.

-Para los corceles de Dragonsterra, adivina quién es el mejor herrero de la región- dijo halagándose a sí mismo- es una suerte que cargara con eso, la verdad tenia mis dudas cuando ese mercader Deku me las ofreció en un precio tan barato, pero parece que funcionan bastante bien.

-Y yo creía ser el único que traficaba con los raros de sur, parece ser que el joven arqueólogo ha dejado de lado sus formalidades.

El caviidae bufó ante el comentario, nunca le había agradado comerciar en el mercado negro pero en las tierras del sur no había de otra, la vida era difícil en aquellos paramos incluso para los que solo eran viajeros.

La sombra sobre los árboles volvió a deslizarse con sigilo, Link la miro inquisitivamente. Desde hacía mucho tiempo que los seguía.

Tomodachi se revolvió entre las cosas de su alforja.

-Estaba seguro de que tenia un buen metal por aquí- bufó. Se rasco la cabeza un par de veces y después miro hacia el cielo.- ¡Beast!- grito esperando a que alguien lo oyera.

-Tu pequeña sombra ya se ha ido bastante lejos- dijo el mercenario con sorna.

-Parece que si te habías dado cuenta. Era de esperarse, de seguro la espantaste con tu horrible aura.

Zelda no entendía nada y los miraba interrogativamente.

-Necesito chiflar un poco, Señorita Zelda ¿podría taparse los oídos?

Zelda parpadeo un par de veces, aquel comentario había sido demasiado extraño.

-¿Lo oídos?, pero Tomo si tan solo vas a chiflar- le argumento mientras el caviidae tomaba aire.

Link rodó los ojos con fastidio.

-¿Porque será que a nadie le haces caso?- añado acercándose rápidamente y antes de que Tomo lanzara su chiflido él ya había llegado hasta la joven para cubrirle las orejas.

El sonido producido por la pequeña creatura retumbo de manera sonara e incluso bajo las palmas de Link Zelda pudo escucharlo estridentemente.

Una curiosa creatura atravesó el espeso follaje, aleteo un par de veces y entonces descubrió su identidad.

Link finalmente se separó de Zelda y con disgusto llevo una de sus manos hacia su oído, el estridente sonido de Tomodachi lo había dejado casi sordo y además el oído también se le había tapado.

-¡Cielos!- dijo Zelda un poco sorprendida cuando aquel nuevo invitado se le acerco, unos bonitos y brillantes ojos azules acompañados de un plumaje completamente blanco.

Dio unos cuantos pasos y cuando estuvo justo en frente, Zelda pudo percatarse de lo grande que era, la cabeza del ave le sobresalía más allá de la altitud de su cintura y eso que la creatura no estaba del todo bien parada.

-Beast- la llamo Tomodachi- Más cortesía- le pidió, y en esos instantes retrocedió dos pasos dejando finalmente respirar a Zelda.

-¡Cielos!- volvió a decir la chica en tono nervioso.

-Beast, esta es la princesa Zelda. Señorita Zelda esta es mi amiga Beast, es un águila arpía, una especie única que solo vive en el suroeste del continente.

-Oh- dijo Zelda un tanto asombrada- mucho gusto- se presentó.

El águila lanzo un pequeño chillido y entonces la princesa comprendió que aquel ser no estaba dotado de un raciocinio propio.

-No quiero preguntar. ¿¡Cómo demonios fue que lo hiciste?!

-Pero de todas formas ya preguntaste- agrego el caviidae burlonamente.

-¿Hacer que Link?

-Convertir a su mayo depredador en un aliado.

-Es un secreto – volvió a clamar burlonamente- ¿No crees que es una bonita montura?

-Si, ajá, jactándote de las cosas únicas que consigues por el mundo, como si eso me sorprendiera.

Tomo meno la cabeza y después se acercó al águila arpía, la gran ave estaba equipada con una montura muy simple y alrededor de esta había muchas alforjas.

-Qué raro estaba tan seguro de que realmente tenía ese metal- gruño Tomodachi mientras rebusca en las alforjas de Beast.

Epona relincho de forma inquieta y de un momento a otro prefirió tirarse en el suelo. Link se puso de cuclillas a su lado.

-¿Te duele?- pregunto de forma graciosa.

-Sí, si duele- respondió caviidae a la distancia.

-Entonces… toma- dijo discretamente mientras metía una mano a su raída alforja.

El metal en bruto relució de manera brillante y Epona lo siguió atentamente con los ojos. Tomodachi se viro para verlos y soltó cierto gritito de sorpresa.

-¡De donde sacaste eso!

-De mi alforja- clamo calmadamente.

El caviidae se acercó y le quitó el objeto.

-Perfecto, perfecto, simplemente perfecto. Que buena forma y la calidad es excelente… espera un momento, este se me hace familiar.

Ladeo la roca y la miro atentamente.

-Link- gruño de manera un poco ahogada- me puedes decir… ¿en dónde quedo tu escudo?

-¿Escudo?

-Mi escudo, el que te hice la última vez que nos vimos.

-Ohhh. Ese escudo- clamo de manera graciosa- se rompió contra un enorme monstruo.

Una pequeña vena apareció en la frente de Tomodachi mientras enrojecía de manera espontánea.

-¡Menudo inútil siempre has de romper lo que con tanto esfuerzo fabrico!

Link se tapó los oídos de forma graciosa mientras su peludo compañero hacia berrinche esponjándose.

-Ya. Ya, ya cálmate, ¿no te da gusto?. Al menos si recupere el mineral de Eldin, cuando el escudo exploto en pedazos el metal salió volando, lo busque cerca de un día pero al final logre recuperarlo.

Tomo seguía haciendo berrinche. Zelda no sabía si reírse o ponerse del lado del caviidae.

-No fue a propósito- musito Link desviando la mirada, aunque mantenía su semblante burlón.

-Yo sé que no- le dijo Zelda- supongo si eligieras ¿Te lo quedarías cierto?

-Si…- bufo de manera molesta- era un buen escudo, Tomodachi podrá ser una peste pero sabe bien como hacer su trabajo. Creo que me mantengo firme al decir que Ryuuji no va a romperse, después de todo lo que ese monstruo destruyo a esta espada no le hizo ningún rasguño.


Después de todo ya no podía hacerse nada, el escudo ya no existía pero el mineral de Eldin que Link había guardado serviría para las nuevas herraduras de Epona.

Zelda se puso en posición y Tomodachi le dio las instrucciones de un hechizo.

-Hechizos de fuego. Murmuro el caviidae- son básicos, así que… princesa memorícelo.

Asintió de manera entusiasta. Link bostezo por unos momentos esa parada improvisada no le había gustado en lo más mínimo.

-Tú también causas muchos problemas- le dijo de forma perezosa a la yegua.

Pero Epona solo relincho de manera graciosa. Por unos momentos la yegua y el hylian se miraron cara a cara era curioso perderse en sus grandes ojos azules y Link se preguntó si todos los animales de su especie serian iguales a ella.

De pronto un horrible tronido resonó en el bosque. Link se viro asustado y Epona se levantó de un salto.

-Zelda!- profirió de manera preocupada.

Corrió hasta donde había estado la joven y la levanto del piso.

-¿Estas bien?

-Si… ¿En dónde está Tomodachi?

-Acá estoy- profirió una curiosa voz desde los árboles.

-¡Cielos!- clamo ella. El hechizo que había proferido había explotado en su propia cara y el caviidae había salido volando.

Link la volvió a sentar en el suelo y después de inspeccionar y comprobar que estaba entera e intacta le lanzo una mirada asesina al pobre de Tomodachi.

-Soy un asco para la magia- susurro de manera triste.

-No eres un asco- le hablo el con voz tierna – es solo que tienes un mal maestro, uno que en este mismo instante va ponerse a trabajar sin andarse metiendo ¡en líos!

Tomodachi agacho la mirada, estaba avergonzado por haber permitido que la princesa se llevara semejante susto.

Al final del día fue el propio Tomodachi quien termino por encender la fragua y darle la temperatura adecuada y de igual forma fue quien termino por ponerle solo las herraduras nuevas a Epona.

El mineral de Eldin era un material resistente y a la vez muy maleable, la forma de las herraduras concordó perfectamente con la de los cascos y la yegua relincho de manera alegre.

-No te sientas mal Tomo- le hablo Zelda todavía un poco aquejumbrada, no le había pasado nada pero sin duda se había dado un buen golpe en el trasero.

Entonces el caviidae suspiro y saco de su alforja un papel, tinta y una curiosa pluma. Zelda se sentó junto él y de manera curiosa lo observo garabatear unos cuantos trazos.

-Beast- llamo al águila. Y la esplendorosa creatura descendió hasta posarse a su lado. – mucho equipaje y solo vamos a la Villa del Norte- susurro- se deshizo de sus alforja mágica y la cambio por una más ligera. – vuelves al oeste sin mí, en esta alforja hay una carta para Yahab, asegúrate de que la lea es importante.

La majestuosa ave asintió de manera inteligente.

-Tomodachi, ¿Puedes enviar cartas a donde quieras?- pregunto Zelda un tanto emocionada.

-Si…- susurro él.

-¡Puedes enviar una Hyrule!

-No- dijo ruborizándose de la pena.- creo que le he mentido princesa. Solo puedo enviar cartas a los lugares que conozco y a los lugares que Beast conoce, al final siempre nos reencontramos gracias al hechizo de localización.

-¿Entonces no puedes?- clamo con suma tristeza.

-Es que nunca he estado en Hyrule. Lo siento

-En fin.

-Sé lo que piensa… quiere que su familia sepa que sigue con vida ¿Cierto?

-Si.- Levanto la mirada y los bonitos ojos de Beast le sonrieron.

El águila chillo de manera curiosa y después emprendió el vuelo. Zelda y Tomodachi la vieron partir y perderse más allá de la linde del bosque.

-Mañana llegamos al misterioso anillo- clamo Link de forma tranquila, estaba un poco lejos pero aun así sus acompañantes pudieron escucharlo.

-¿Qué tiene de misterioso?-proclamo el caviidae.

-Todo aquello que nunca has visto es un misterio- respondió él mientras sus ojos color zafiro se perdían cazando a las estrellas.

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Continuara…


Comentarios del capitulo:

Bueno nada interesante jajaja, pero digamos que necesitaba presentar a Beast después de todo más a delante la necesitare para ciertas partes clave de la historia. Aunque es un personaje que no aparece demasiado seguido, pero bueno supongo que el capitulo valió la pena por esa tierna escena entre Link y Zelda jajaja no estaba planeada pero como siempre las cosas salen de la nada mientras escribo. ;)

*Beast o bestia, tenia una perrita que se llamaba La bestia jajaja, una historia rara de contar pero supongo que le puse ese nombre con ciertos rezagos de cariño ^ ^