Tenten corrió colina arriba mientras tomaba su mochila por las tiras, ajustándola a su espalda.

-¡Hemos llegado! –Chilló de emoción alzando los brazos a todo lo largo que era, y vio desde su privilegiado lugar una postal perfecta del país de las Aves, la castaña sonrió, era más bonito de cómo lo recordaba la última vez. – ¡Es hermoso! –Dijo ella con un suspiro mientras escuchaba a su compañero alcanzarle con pasos firmes pero pausados.

-Mmph. –Contestó él y ella lo tomó como una respuesta afirmativa a su oración, Tenten se volvió hacia Neji y él al sentirse observado, le regresó la mirada de forma inquisitiva, su novia sonrió como respuesta, le habría gustado decir algo inteligente, romántico, o memorable, algo interesante o tan siquiera gracioso, pero lo único que se le ocurrió decir fue:

-Hemos... mejorado mucho ¿neh?

-¿Cómo dices?

-Sí, la vez en que estuvimos aquí en misión con Naruto, tardamos casi todo el día en llegar, en esta ocasión nos llevo solo unas cuantas horas.

-Sí. –Contestó él sin demasiado interés y Tenten se sintió boba, hablando de trivialidades, deseo guardar silencio, pero cuando menos lo había pensando nuevas palabras se habían escapado de sus labios.

-Pero claro... también puede ser porque esta vez hay un aliciente mucho más... –Y echando un rápido vistazo a Neji; tuvo que contener el súbito deseo de saltar sobre él y olvidarse de la posada en ese país de las Aves, todo en él era perfecto desde su cabello largo y brillante ondeándose al viento, hasta su piel nívea que parecía brillar bajo el reflejo del sol.

No iba a admitirlo, no después de que él, parecía haberlo planeado cuidadosamente todo; pero a ella le daba igual si su primera experiencia a su lado, era en una costosísima posada, su departamento, un hotel de tercera o su vieja tienda de campaña, lo único que le importaba era él, estar a su lado, hacerlo con la persona de quien estaba irrefutablemente enamorada desde los once años.

Neji se volvió hacia ella, ahora sí que parecía más interesado en la conversación, una sonrisa curveó sus finos labios.

-¿Mucho más? –Preguntó él y ella se volvió hacia el lado contrario, para ocultar su rostro sonrojado.

-¡La posada debe estar cerca de aquí! ¿No?–Cambió de tema ella rápidamente, le pareció escuchar una risilla a su espalda, pero era demasiado orgullosa para volverse para corroborarlo, así que solo se permitió escuchar los pasos de su novio a una distancia prudente.

Si la memoria no le fallaba la posada de la cual había referido Neji estaba muy cercana a la entrada de la Aldea de las Aves, unos 500 o tal vez 600 metros de donde habían tomado ese breve descanso, así que debían a unos pocos minutos de llegar.

Ambos siguieron en silencio, solo podía escucharse el sonido de los pájaros trinar por encima de sus cabezas y sus amortiguados pasos por el camino, hasta que unos metros más adelante el silencio fue interrumpido por el heredero del Bouke Hyuga.

-Es ahí. –Dijo Neji señalando con un movimiento de cabeza un edificio al final del camino, Tenten aguzó la vista, sin atreverse a dejar de andar, no recordaba que fuera tan grande, conforme avanzaba, el lugar parecía más y más imponente, dudaba inclusive que Neji; con su "sueldo superior" (pensó ella con amargura), pudiera realmente costear un sitio como ese, el lugar fácilmente duplicaba en tamaño a la mansión Hyuga, y los acabados y los ornamentos, no parecían ser baratos o corrientes.

-Tendrás que dejarme pagar la mitad de todo esto. –Dijo Tenten mirando la fachada del lugar.

-Olvídalo. –Negó él con la cabeza mientras caminaba al lado de su novia, la cual había alentado notoriamente sus pasos.

-Será demasiado costoso, ¡te vas a terminar el sueldo de un mes solo por una noche! –Respondió ella, tratando de hacerlo entrar en razón.

-Permíteme que gaste mi dinero, como mejor me plazca –Respondió él de forma arrogante y luego con una sonrisa maliciosa añadió: - Además, no planeo rentar la habitación solo por una noche.

-¿Ah, no? –Preguntó ella sin notar que la puerta principal estaba a unos pocos centímetros de los dos.

-No, planeo rentarla por los días de asueto que se nos deben de nuestro último trabajo... y no te preocupes confirme con Shizune-san antes de partir, que ni tu ni yo tuviéramos alguna misión. –Y él pudo ver como la castaña daba un respingo sobre sí misma.

-¡¿Dos días?! –Bufó ella, recordaba como en su última misión su regente les había ofrecido la posibilidad de que tomaran un par de días de descanso, gracias a su excelsa actuación, sin embargo, ambos rechazaron la oferta dejando los días, como una especie de comodín para una situación especial, y nada más especial que algo como aquello.

-Y una noche. –Recalcó él sin dejar de sonreír, mientras Tenten sentía el rostro arder, no es que tuviera planeado hacer nada especial con esos días, tal vez lavar la ropa o dormir hasta tarde, pero ciertamente no planeaba que él tomara esa decisión por ambos y menos sin consultarle.

-¡¿Y cuando exactamente pensabas decírmelo?!

-Ahora. –Contestó él sardónicamente y sin más abrió la puerta, instando a pasar a la castaña antes que él, Tenten quiso decir algo, pero pronto se dio cuenta que no estaban solos, una hermosa joven en recepción les recibió con una sonrisa y Tenten supo que habría de guardar sus palabras para después.

-Konnichiwa ¡bienvenidos sean a Tori Ryokan!

-Buenos días. –Contestaron ambos a unísono, pero Neji pronto fue quien siguió hablando –Quisiéramos una habitación... por los siguientes dos días. –Añadió él sintiendo a su espalda una mirada cargada de desprecio.

-Claro que sí –Respondió la mujer con una amabilidad que resultaba casi antinatural - ¡tienen suerte! estamos en temporada alta, pero aún nos quedan libres algunas habitaciones.

-Bien.

-Ahora, si fuera tan amable en decirme el tipo de habitación que quisiera.

-Cualquiera con una cama doble. –Respondió Neji con naturalidad y Tenten notó como la recepcionista le echó un vistazo de grosera incredulidad, Tenten frunció la nariz, incomoda casi le parecía escuchar lo que estaba pensando: "¿Que hace ella con él?"

-¡Por supuesto! –Contestó rápidamente la mujer, recuperando su amabilidad casi al instante: - Permítanme sugerirle una habitación deluxe, estas habitaciones tienen cuentan con un pequeño patio privado, su propio ofuro, disponen de una gran y confortable cama doble, los cuartos de baño contiguos son modernos y equipados con una ducha espaciosa…

Un ruido fuerte a sus espaldas, acalló a la mujer e incitó al trío a volver su vista hacia la puerta de entrada; una pareja poco mayor que ellos habían abierto de un portazo, el joven hombre llevaba en brazos a la chica y parecía que no podía sostenerla durante más tiempo, la chica en cambio reía y palmoteaba divertida.

-Ya te dije que no es necesario que me cargues en todas las ocasiones. –Dijo ella, entre risas.

-Quiero hacerlo –Contestó él con voz entrecortada, parecía que fuera a soltarla de un momento a otro. –La tradición lo indica.

-¡La primera vez! –Respondió la mujer, y el par se perdió tras el entronque de un pasillo, y les fue imposible seguir escuchando más.

Neji y Tenten se volvieron hacia la recepcionista con una expresión de extrañeza dibujada en su rostro, la mujer en cambio parecía enternecida y encantada con la escena.

-¡Recién casados! –Explicó ella, aunque nadie en realidad se lo había pedido. –Aquí en la Aldea de las Aves es común que las parejas vengan a disfrutar su primera noche como esposos. –Continuó ella mientras recibía el pago por la estadía de parte del Hyuga, al tiempo que tecleaba algo a toda velocidad en la computadora tras la recepción. – La tradición indica que entrar a una habitación (de preferencia la nupcial) con la mujer en brazos, ayudará a preservar su amor, y protegerlo de los malos espíritus, y con ese simple gesto, el hombre demuestra que siempre podrá cuidar a su amada.

Neji rodó los ojos exasperado con su palabrería, no entendía para que lo explicaba, a él no le importaba y dudaba que a Tenten le importara en lo más mínimo, sin embargo cuando se volvió hacia ella, pudo notar que la castaña parecía muy interesada en las palabras de la mujer.

-¡Habitación 507!-Dijo la recepcionista con dulzura sacando al Hyuga de sus cavilaciones al entregarle una tarjeta electrónica con el número de la habitación rotulado en una esquina –Permítanme un segundo, llamaré a alguien para que les guíe hasta su habitación, esperen aquí por favor.

-¿Es realmente necesario? –Dijo Neji en voz fuerte.

-¿Cómo? –Preguntó ella con su voz suave y amable, como si no hubiese entendido la pregunta.

-Estamos cansados y no portamos más equipaje que el que puede ver, si tuviera la amabilidad de indicarnos por donde seguir, iremos nosotros solos. –Contestó él cortante y la misma Tenten se sintió helada por la frialdad de sus palabras, no le habría gustado estar en el mismo lugar que la mujer.

-Por... por... supuesto –Balbuceó ella, mientras veía la expresión malhumorada del shinobi. –Si siguen por este pasillo llegarán hasta un jardín deberán dar vuelta a la derecha y luego vuelta a la izquierda, es la primera habitación a mano derecha.

-Gracias. –Contestó él con displicencia comenzando a andar y Tenten siguió detrás de él, le echó una mirada apenada a la recepcionista.

-Eso no fue muy amable, Neji –Riñó ella cuando estuvo segura que la mujer no podía escucharles más, el Hyuga rodó los ojos mientras contestaba sin dejar de caminar.

-¿Acaso no estabas cansada ya de toda esa palabrería sin sentido?

-Pues… si… pero hay formas de decirlo sin que suenes como un maldito antisocial. –Reprendió mientras veía a ambos lados de los pasillos puertas con números grabados en el dintel.

-La extrema amabilidad y servicio, me resultan falsos y por lo tanto, desagradables, no es la mejor forma de atender a un cliente, en la mansión Hyuga es usual ver ese tipo de comportamiento, pocos realmente están contentos de ayudarte en realidad. –Respondió él, sin dejar de mirar los números por encima de su cabeza, Habitación 500, 501, 502.

-Si te comportas con ellos como hiciste con la recepcionista, no puedo culparles. –Masculló Tenten, mirando como él se detenía frente a una puerta que coincidía con el número de su tarjeta.

-Es aquí.

-Oh. –Fue su escueta respuesta, cuando ambos estuvieron frente a frente a la enorme puerta de madera y el corazón de la castaña bombeó furiosamente, podía sentir las manos empapadas de sudor y un curioso aleteó de mariposas dentro de su barriga.

Tenten alargó su mano hacia el cerrojo de la puerta, pero esta evidentemente no se abrió, hacía falta la tarjeta electrónica para abrirla, se volvió hacia Neji silenciosa, preguntándose él porque aún no había abierto la puerta, sin embargo, él parecía muy concentrado en otra cosa, tras unos breves segundos de mutismo, el Hyuga finalmente preguntó:

-No quieres que te cargue ¿o sí?

Y la pregunta le tomó por sorpresa, se volvió hacia él parpadeando extrañada y por un segundo se imaginó a los dos traspasando el umbral de la habitación, como una pareja de recién casados, a disfrutar la noche de bodas, juntos, siguiendo la tradición, protegiendo el caballero a la dama, librándole de los malos espíritus, preservando el amor por la eternidad.

Una sonrisa acudió a sus labios, la idea le parecía divertida, un poco cursi, si, pero en definitiva era una tradición bonita y romántica, sin embargo, ella sabía perfectamente que nada de eso iba con ninguno de los dos, Tenten se encogió en hombros.

-No lo hiciste cuando me quebré el pie en aquel entrenamiento... ¡no espero que lo hagas ahora! –Y él se sintió ofendido por su respuesta.

Recordaba el entrenamiento al que se refería, ella había caído mal desde una copa de un árbol, y tenían solo once años, estaban aprendiendo a controlar su chakra, no era nada personal, pero en esa época, no pensaba en ayudar a nadie que no fuera el mismo, además Lee auxilió a su compañera, antes siquiera que el Hyuga se planteara hacerlo.

No podía culparle por una decisión que había tomado (o no) cuando solo era un niño.

Así que sin pedir permiso se situó tras ella, ignoró el chillido de sorpresa de la joven cuando la tomó entre sus brazos y la alzó con tanta facilidad que ella misma se sorprendió, Tenten le miró con el rostro encendido, él negaba su vista, viendo hacia otro lado, inclusive le pareció notar un poco de rubor surcando sus pálidas mejillas.

Tenten no podría culparle más, sobre no tomarle en brazos en una situación especial.

-¿Cómo se supone que voy a abrir la puerta? –Preguntó él al fin, y Tenten miró la puerta delante de ellos, firmemente cerrada, y él con los dos brazos ocupados, la castaña rió estruendosamente, sabía que eso no iba con ninguno de los dos.

-Creo que debiste haberla abierto antes, o tal vez para eso hubiera sido el botones que amablemente negaste en recepción.

-Ya.

-Espera –Dijo ella sonriendo divertida, hasta una de sus manos donde la tarjeta de entrada de entre sus dedos –Ya lo hago yo… pero podrías… ¿acercarte un poco más? - pidió ella alargando su mano hacia la cerradura. -Así... solo... un poco más... ¡no tanto! ¡Auch! ¡Me has pegado en la cabeza!

-Lo siento –Contestó Neji aunque por su tono de voz no parecía sentirlo en lo más mínimo tras unos segundos infructuosos de ella al tratar de pasar la tarjeta por un lector al lado de la puerta, esta finalmente se abrió tras un chasquido y Neji dando una ligera patada a la madera entró.

Tenten miró el lugar con curiosidad, la habitación era era gigantesco, fácilmente medio departamento cabría ahí, era una habitación tradicional ambientada con ciertos elementos modernos, en general le recordaba un poco el diseño a lo que había visto en la mansión Hyuga, paneles de madera, pisos de duela, colores blancos e impolutos, en medio de todo una enorme cama con sabanas de algodón.

-Ahora entiendo porque elegiste este lugar. –Masculló ella, sintiendo como él le bajaba hasta el piso, y ella se sintió levemente decepcionada, cuando sus pies tocaron el suelo, le habría gustado permanecer en sus brazos unos segundos más.

-¿Quieres comer algo? –Preguntó Neji mientras veía a Tenten echar a un rincón su mochila con sus pertenecías, Tenten negó con la cabeza. –Podemos pedir servicio a la habitación.

-No, no tengo hambre, gracias. –Contestó ella mientras se sentaba en el borde de la cama, con los ojos clavados en su novio.

-Bien –Contestó él que se acercó hacia ella y sin mediar palabra se situó a su lado, por unos segundos que les parecieron eternos, ninguno de los dos dijo nada, solo estaban ahí sentados y en silencio; Tenten le miró de reojo, volviendo la vista enfrente cuando se supo observada; no sabía qué hacer o que decir, podía sentir como él también le miraba de soslayo, y su expresión parecía ser idéntica a la de ella.

¿Qué tenían que decir? ¿Simplemente nada? ¿Solo habrían de desnudarse y ponerse a retozar como conejos y ya estaba?

Tal vez así fuera, tal vez fuera más simple de lo que parecía.

Pero una cosa era dejarse guiar por el calor del momento y otra muy distinta era caminar cuatro horas, para buscar un lugar apropiado para tener... bueno... Tenten había dicho que prefería que dijera: "hacer el amor" en lugar de sexo, aunque el sexo, era simplemente el sexo, no importaba como le llamara; así que buscando un impulso de donde no sabía dónde, Neji sacó coraje y acercó su rostro hacia el de ella, alargó sus dedos hacia su mentón, eliminando la distancia entre ambos, entrecerrando los ojos, buscó sus labios.

-Yo... quiero... –Le pareció escuchar decir a Tenten a unos milímetros de su boca y su aliento le dio de lleno, una sonrisa involuntaria le surcó el rostro.

-¿Si?

-¡Quiero ir al baño! –Y Neji abrió los ojos de par de en par, aún dudoso de las palabras que estaba seguro que había acabado de escuchar:

-¿Qué?

-Quiero...ir… a… -Dijo ella levantándose casi de un brinco de la cama, tomó su mochila y la puso enfrente de sus narices como si fuera un escudo. - ya sabes... alistarme...

-¿Alistarte? –Preguntó Neji sin saber exactamente a lo que se refería.

¿Qué era en realidad lo que tenía que alistar? Lo único que necesitaban eran a ellos dos y un paquete de condones.

-Sí, ya sabes... cosas de chicas... –Señaló ella con un moviendo de cabeza su mochila, pensando en un par de conjuntos de lencería sexy que descansaban hasta el fondo de la misma, Neji le miró extrañado. - Además quisiera tomar una ducha antes... hemos estado caminando media mañana y estoy algo sucia por el viaje.

-Adelante. –Contestó Neji intentando ocultar su decepción: –Probablemente yo también tome un baño.

-¡Sí!... igual yo... tomaremos una ducha... ¡pero separados! –Dijo ella alzando la voz repentinamente -primero yo y luego tú, ¿está bien? ¡Primero yo!

-Seguro. -Contestó Neji mientras veía a su novia desaparecer tras la puerta del baño, lanzó un suspiro, tal vez la idea de ir a esa posada no era tan buena como había creído.

Ya dentro del baño, la kunoichi sacó su cepillo de dientes y empezó a cepillar su boca casi con violencia, escupiendo dentro del lavabo unos minutos después un montón de baba y espuma de pasta dental, para poco después comenzar a hacer gárgaras con el contenido de la pequeña botellita de enjuague bucal, cortesía que ofrecía la posada a sus huéspedes, Tenten miró su rostro colorado en el reflejo del espejo y el corazón se le aceleró, los tres días habían pasado con la velocidad del vértigo, le parecía casi irreal que hacía menos de quince días, Neji se había portado como un imbécil celoso frente a Kankuro y ahora ellos dos estaban ahí, para hacer el amor, Neji le llamaría simple y llanamente sexo, pero eso era porque él era un frío cabezota sin sentimientos.

Si, un frío cabezota del cual estás completamente enamorada.

Pensó casi con crueldad su inconsciente y ella tuvo que reprimir el deseo de contestarle a esa voz dentro de su cabeza que se callara, pero no era tiempo de actuar como una esquizofrénica, dando dos pasos largos por el elegante y gigantesco baño de su habitación empezó a desnudarse mientras giraba el grifo de la ducha, entrando en ella unos segundos después a pesar de que el agua no había comenzado siquiera a calentarse, apenas el liquido chocó contra sus hombros, gimió.

-¡Está helada! –chilló como una niña pequeña mientras se encogía sobre sí misma y hacía el intentó de alargar sus dedos hacia una botella de shampoo, el cual debido al agarrotamiento debido al frio de sus extremidades, cayó torpemente de sus manos, Tenten soltó una airada palabrota.

Neji escuchó el ruido dentro del baño y luego a Tenten vociferar como un carretonero, se acercó con pasos cautos a la puerta y a punto estuvo de tocar para saber si estaba bien, pero desistió al escuchar nuevamente a su novia.

-¿Dónde quedó el estúpido jabón?

Y Neji supuso que no era momento de molestarla y sin pensarlo dos veces se alejó del baño mientras aflojaba el cinto de su traje ninja y abría la puerta paralela a la entrada de su habitación, una especie de pequeño patio con un ofuro (tina de madera) elegantemente engalanado, le dio la bienvenida era pequeño cinco metros por cinco metros, cuando mucho, pero no podía negar que era tentador, la tina ya estaba hasta el tope con agua caliente (supuso que el personal del hotel lo lleno mientras se registraban en la recepción) y con sus paneles de madera, su piso de piedra tallada, y su vista privilegiada hacia un paisaje casi paradisiaco, él se sintió satisfecho.

Tenten había estado tan ocupada en ocultarse detrás del baño, que no se había molestado en revisar la habitación o tan siquiera recordar la clase de habitación que habían alquilado, Neji comenzó a desnudarse, y a dejar su ropa perfectamente doblada en la esquina.

Sabía que su estancia le había salido una fortuna, había rentado esa habitación por dos días y una noche, pero mientras se sumergía en el agua casi hirviente, sabía que el gasto había valido la pena.

Tenten salió de la ducha con tanta rapidez que se sorprendió de ella misma, estaba temblando incontrolablemente y su cabello empapado, se pegaba a su cara penosamente, nunca había tomado una ducha tan helada, aunque debía de reconocer que cuando había terminado de bañarse, el agua empezaba a entibiarse, si solo hubiese esperado diez o quince minutos más.

La castaña negó con la cabeza, ignorado la propia voz de la razón, mientras se volvía hacia su mochila y buscaba como desquiciada su ropa, había empaquetado varios cambios de ropa, pero no era precisamente la ropa exterior lo que le importaba, sacó un par de calzoncillos y un sostén a juego, mientras enredaba una toalla sobre su cabeza y miraba el coordinado, frunciendo la nariz.

-¿En que estaba pensando cuando la convenció Ino de comprar esa ropa?

Y miró el conjunto ahí en el enorme baño, le pareció más diminuto de cómo lo había visto en la tienda, aunque era bonito sin duda, de delicado encaje negro y rosado con transparencias en los lugares justos, dos lacitos de seda hacían de resorte a los calzoncillos, de modo que cuando estos fueran prescindibles, solo bastaría con deshacer el nudo de los lacitos.

-Créeme que es más útil de lo que piensas. –Le pareció recordar que había dicho Ino y ella mordió sus labios, mientras con manos temblorosas tomaba la ropa interior y se deslizaba en ella, no le encontraba demasiado sentido cambiarse cuando pronto iba a desvestirse, pero Ino le había asegurado entre bromas que era más divertido de esa manera y definitivamente, Ino debía saber más que ella, analizó mientras se ponía su ropa shinobi, blusón con acabados chinos, su cintillo emulado un obi, mallas a juego, Tenten miró nuevamente su reflejo contra el espejo del baño, tenía la nariz roja, debido al agua fría, pero al menos ya no temblaba, con parsimonia dejó caer la toalla sobre su cabeza hasta el suelo y miró su cabello aún mojado, debía dejarlo así, suelto, esperaba que a Neji no le importase.

-Estoy lista –Dijo Tenten al fin saliendo del baño sorprendiéndose al ver a Neji recostado sobre la cama leyendo un par de folletos del hotel, parecía tan relajado que casi sintió envidia de su tranquilidad, la castaña se acercó hacia él notando como llevaba el cabello al igual que ella mojado.

-¿Te has bañado? –Preguntó Tenten acercándose el cual levantó la vista de los folletos antes de dejarlos sobre una mesita de noche y volverse hacia ella, pudo notar como él fijaba sus ojos en su cabello:

-Ajá –Contestó Neji alargando su mano hacia Tenten en una inequívoca señal de que se acercara, y ella camino hacia la cama, subiendo en ella notando con desagrado como tembló torpemente cuando se dejó caer a su lado.

-¿Cómo? –Preguntó curiosa, después de todo ella había estado ocupando el baño en los últimos minutos, Neji dio una cabezada hasta el fondo de la habitación.

-Ofuro.

-¡¿Había un ofuro y no me dijiste?! –Cuestionó ella entrecerrando los ojos peligrosamente, Neji miró a Tenten aburrido, como si la conversación se estuviera tornando tediosa: – ¡Y yo creyendo que moriría de frío bajo la helada agua de la...!

Y antes siquiera de que ella terminara la oración el Hyuga acalló sus palabras, posando sus labios sobre su boca que no dejaba de moverse, Tenten se irguió sobre sí misma, mientras sentía como Neji la echaba hacia atrás con suavidad sin atreverse a dejar de besarla, unos segundos después él se separó tomando aire con una profunda bocanada.

-¿Quieres comenzar ya? –Preguntó él con impaciencia; Tenten permaneció inerte en sus brazos, preguntándose ¿en qué momento Neji se las había ingeniado para acabar recostado sobre la cama con ella por debajo?

-Si tú quieres. –Contestó ella moviendo afirmativamente la cabeza, y como respuesta volvió a sentir los impacientes labios del Hyuga sobre los propios, esta vez acompañados de caricias suaves, pudo sentir sus manos sobre su vientre deslizarse lentamente, rozando con tanta amabilidad su piel que casi le parecía imposible que aquel arrogante muchachito que había conocido desde su infancia fuera el mismo hombre que la estuviera tocando con tanta delicadeza, la castaña enredó sus dedos en su cabellera azabache y encerró su rostro entre sus manos, mordisqueando juguetonamente su labio inferior.

Neji deslizó sus dedos por sus costillas, buscando un camino por debajo de la tela, echó una mirada significativa a la castaña, como si estuviera pidiéndole permiso, y mirándose reflejado en sus sinceros ojos oscuros, apretó con torpeza uno de sus senos, pudo sentir a Tenten respingar y separar sus labios, pero no dijo nada.

-Son suaves. –Masculló él mirando sus pechos, como si no pudiera creer cuan blandos eran.

-¿Te sorprende? –Preguntó ella enarcando una ceja, mientras el Hyuga hacía un mohín arrogante.

-No –Mintió él negando con la cabeza, no iba a admitir que era la primera vez que tocaba un seno en su vida. –Después de todo, las glándulas mamarias están compuestas en su mayoría por tejido adiposo, es evidente que deberían de ser suaves.

-¿Podrías dejar de hablar de esa manera... es... extra...? ah... –Gimió ella mientras volvía a sentir los dedos del Hyuga clavarse en sus pechos.

-¿Te molesta? –Inquirió él sin dejar de tocarle.

-Que hables de esa manera –Contestó ella mordiéndose un labio - ¡definitivo!

-No me refiero a eso.

-Lo sé... es solo que para ser considerado un genio a veces haces preguntas muy estúpidas. –Contestó ella sardónicamente, rodeando su cuello con sus brazos, depositando un beso sobre su hombro.

Demasiado calor.

Pensó la castaña, que tuvo que contener el impulso de abanicarse con la mano, sentía como si su propia piel estuviera a punto de explotar, la kunoichi alargó sus dedos hacia su camisa, su piel empezaba a perlarse por el sudor suponía que no solo ella, se sentía abrumada por el calor, tomó uno de los cordones de la prenda y lo tiró con un pequeño jalón, permitiendo que ésta se abriera por delante, Tenten clavó sus ojos en la perfecta visión masculina del Hyuga.

Neji por lo general usaba una camisa de rejilla por debajo de su ropa, pero en esta ocasión no, la camisa hacía falta y frente a ella solo estaba su pecho desnudo, una sonrisa curveó los labios de la joven, mientras posaba sus labios sobre su pecho por debajo de los huesos de su clavícula.

Él pegó un cómico brinquito cuando le sintió, pero no dijo nada, solo le echó una ojeada a su novia, no supo en qué momento ella se había abierto camino hacia su piel.

-Echa los brazos hacia atrás. –Pidió Tenten, escurriendo sus dedos por sus hombros y él no tuvo que escucharlo dos veces, se irguió sobre ella con ambas piernas al lado de su cadera y ella se alzó junto con él, deslizando su camisa por sus brazos dedicándole tiernas caricias, mientras pasaba por sus codos, muñecas, manos; hasta acabar quien sabe donde en la inmensidad del suelo, Tenten intentó besarle pero él se negó y ordenó de una forma que sonaba entre cortante y avergonzada.

-Levanta los brazos. –Ordenó y ella rió débilmente mientras alzaba los brazos por encima de su cabeza.

-No soportas que te adelante ¿cierto? –Y él lanzó un bufido como respuesta, al tiempo que clavaba sus dedos en los bajos de su blusón, tiró la tela hacia arriba para podérselo sacar, Neji vivió el instante casi a cámara lenta, como cayó su cabello castaño sobre su espalda cuando la blusa se separó de ella, sus costillas dibujándose bajo su piel al estirar su cuerpo, la curvatura de sus pechos bajo ese sostén que los cubría, el Hyuga tragó saliva.

Tenten miró la expresión del Hyuga sobre sus senos y por primera vez agradeció desde el fondo de su corazón que Ino le hubiese ayudado a elegir esa ropa.

-¿Bonito?

-No lo sé, supongo. –Y apenas dijo eso, supo que la respuesta había sonado completamente estúpida, Tenten mordió uno de sus labios, intentando ahogar una risita, iba a decir algo, pero la mirada de advertencia que el Hyuga le lanzó, la hizo pensárselo dos veces antes de decir nada, la castaña se abrazó contra él, mientras pasaba ambas piernas por detrás de su cadera, buscándose cómoda, y él volvió a besarla, esta vez con más exigencia que antes, su lengua y sus labios se notan ansiosos y el Hyuga recorrió con sus manos la curva de su trasero antes de empujarla suavemente contra él, la castaña puede sentir su miembro erecto presionando fuertemente ahí donde bifurcan sus piernas.

El sudor rodó por su espalda, y la presión de sus sexos sobre su ropa, le instan a moverse rítmicamente contra él, el Hyuga apretó los labios mientras un escalofrío le recorre entero, puede sentir como su cabello mojado se pega contra su piel, por primera vez agradece la humedad de su pelo a su espalda, que le sirve como un bálsamo contra el sofocante calor que se empeña en inundar la habitación.

-Quiero verte –Dijo él con voz cargada de deseo, y ella no tiene tiempo siquiera para saber a qué es lo que se está refiriendo, puesto que en un segundo, puede sentir los dedos de su novio, clavándose en los ganchitos del sostén a su espalda; la castaña se mantuvo quieta esperando que la prenda desapareciera de un momento a otro, sin embargo no fue así, el sostén se movió, jaló y clavó contra su piel, el elástico se estiró en repetidas ocasiones soltándose con fuerza dejando marcas rojizas a su espalda.

-¡Demonios, Neji! –Chilló Tenten, sintiendo la espalda adolorida después de un tercer intento infructuoso –Si necesitas ayuda, solo tienes que pedirlo.

-No. –Respondió él indignado echándole un vistazo molesto –Tengo que coger practica con estas cosas… –y él agarró los dos extremos de la tela estirándolos hacia lados opuestos, la castaña pudo escuchar como la tela comenzaba a rasgarse y ella golpeó su hombro débilmente, no se había gastado media quincena en esa ropa interior para que él la destrozara.

-¡No lo rompas!

-Tsk. –Contestó él de mala manera, deslizando su dedo pulgar por debajo de la delicada tela del sostén, el Hyuga tragó seco antes de jalar de tal modo la prenda que está terminó arremolinada por encima de sus pechos.

La kunoichi se fijó en los ojos de Neji, que parecían decir sin palabras: "Ahora sí que es bonito"

El genio clavó su cara en la base de sus pechos, amasando uno de sus senos desnudos con su otra mano y deslizando sus finos dedos por su cintura, sus piernas y la parte interior de sus muslos, Tenten se tensó al sentir sus dedos buscándose un camino por encima de la tela a su parte más intima y ahogó un gritito cuando lo sintió presionar en el punto exacto.

-¿Duele? –Preguntó Neji dejando de presionar, echando un vistazo a la morena que negó suavemente con la cabeza.

-No –Negó ella con el rostro ligeramente sonrojado: - Es que nadie... nunca... solo yo... a veces... –Trastabilló ella avergonzada mientras lanzaba un débil manotazo sobre el pecho del Hyuga: ¡Eres idiota! ¡No me hagas tener que decirlo!

Neji miró el rostro sonrojado de la castaña y no pudo evitar reír entre dientes.

-Tonta –Contestó sin dejar de sonreír - tú lo has dicho porque así lo has querido –Y antes de que dijera más, él llevó sus manos hacia el nudo de su cinturón y miró hipnotizada como los pantalones del heredero del Bouke desaparecían tras el borde de la cama.

Tenten intentó mirar a otro lado, ver sus ojos, su pecho, o tan siquiera la pared, pero como polilla guiada hacia la luz, los ojos achocolatados de la kunoichi se clavaron en sus bóxers de licra, que no hacían nada por ocultar la enorme erección que se erigía vigorosamente entre ellos, la boca de la castaña formó una "o" perfecta; además de las clases de anatomía en la academia debía de admitir que nunca había visto a un hombre casi desnudo, y menos aún visiblemente excitado; Neji sonrió ante la mirada perpleja de la joven y echándole hacia atrás con un suave movimiento le tiró por encima del colchón, apoyando sus brazos a ambos lados, para no aplastarle, se perdió en la curvatura de su cuello, sin perder su sonrisa, besando y mordisqueando, sintiéndose latir al escuchar los suaves gemidos de ella.

Tenten tragó saliva y cerró los ojos con fuerza cuando él deslizó sus labios por todo el camino de su abdomen y más abajo.

-Neji –Le escuchó musitar y su sonrisa no hizo más que incrementarse, jamás creyó que su nombre se llegara a escuchar tan bien, sin embargo la sonrisa se le quedo congelada en la cara cuando pudo sentir la mano de Tenten tanteando por encima de su ropa interior.

El Hyuga ahogó una exclamación cuando ella presionó su miembro con sumo cuidado.

-No… Tenten. –Ordenó él deteniendo su mano con la propia.

-¿Qué? –Preguntó ella sin dejar su exploración. -¿Por qué no?

-Yo nunca… -Intentó decir él mientras le mejillas se le teñían de carmín –es decir, terminaría antes de empezar.

-Entonces… hazlo ya. –Respondió ella con una voz que le puso la carne de gallina y en movimiento que le supo torpe pero a la vez necesitado clavó sus labios en uno de sus pechos, mordisqueando delicadamente la sensible zona, ignorando la respiración de la castaña se hacía más interesa, hasta convertirse en débiles jadeos, suplicantes.

El Hyuga atrapó su boca para besarla con ansiedad, pegándose a ella, abrazándola. Y ambos se dejaron caer nuevamente sobre el colchón, suspirando dentro de sus propios labios, acomodándose y amoldándose el uno contra el otro.

Neji deslizó sus mallas húmedas por sus largas y perfectas piernas, deleitándose con la visión de los calzoncillos de color oscuro, le pareció escuchar oír a la castaña decir entre suspiros algo que sonaba como un:

-Solo tienes que soltar el listón.

Pero él no se molestó en seguir la indicación, lo que no pudo lograr con sus sostén lo logró con la parte inferior, de un tirón los arrancó y aunque creía que su novia armaría un gran revuelo por ello, lo dejó pasar, la última prenda de él, desapareció con un pataleo al extremo del colchón.

El moreno hincó una rodilla entre sus piernas para separarlas, buscando hacerse un hueco entre ellas, acurrucándose contra su cuerpo. Sintió el pecho blando de Tenten aplastarse contra el suyo y casi le pareció notar cómo retumbaba violentamente su corazón bajo las costillas.

Demasiado calor.

Neji se escurrió desde la boca de Tenten hacia sus pechos, aprovechando la comodidad de la nueva postura para amasarlos al mismo tiempo que los cubría de besos. Cuando ella arqueó de nuevo el cuerpo en un espasmo de placer, él supo que el momento había llegado, el Hyuga alargó su mano hacia la mesita de noche buscando protección, antes de volver a rodearle con sus brazos, sus ojos plateados chocaron contra los chocolates antes de fundirse en un nuevo beso.

Sus caderas se buscaron solas, casi por instinto. Y antes de poder darse cuenta, él entró en ella con una sola estocada, que les sacudió a ambos violentamente y les obligó a romper el beso, cortándoles de golpe el aliento, la kunoichi apretó los labios y sin poder contenerse soltó un débil quejido.

-¿Tenten? –Llamó Neji preocupado, sin atreverse a mover, el entrecejo de la chica estaba contraído y sus ojos firmemente cerrados, el Hyuga colocó ambos manos al lado de su cabeza, antes de volver a llamarle: -¿Tenten?

-Es una sensación extraña. –Susurró Tenten respondiendo a una pregunta no formulada, sintiendo como se tensaba cada musculo de su cuerpo –Pero no, no duele en lo absoluto. –Contestó ella abriendo los ojos, dedicándole una sonrisa amable antes de moverse tímidamente contra él, marcando una segunda embestida con suavidad, invitándole a iniciar el movimiento.

Y una nueva ola de calor sacudió a los ninjas, que se acompasaron casi al instante a un ritmo suave, moviéndose a la vez, juntos y sincronizados, habían crecido así, aprendiendo desde niños a luchar juntos, completándose mutuamente, anticipándose a los movimientos del otro, y esa compenetración se reflejaba en ese instante, con una naturalidad casi aplastante.

Se aferró a las sábanas, retorciéndose para hundirse más en ella, mientras cerraba sus ojos, encontrándose cómodo contra su cuello, sintiendo las uñas de la kunoichi clavándose a su espalda y llamándole entre espasmos.

Llegaron juntos al final. El interior de Tenten se contrajo con fuerza, arrastrando a Neji con ella, quedando los dos temblando y respirando a bocanadas, el Hyuga se compuso casi al instante, Tenten tardó un poco más en recomponerse lo suficiente como para retomar nuevamente las caricias, recorriéndose la piel para disfrutar aquella nueva sensibilidad, él la rodeó con sus brazos, la beso nuevamente, la miró fijamente a sus oscuros ojos, como queriendo decir algo.

Pero ella no se lo permitió, acalló sus palabras deslizando un fino dedo por sus labios, y él comprendió, no era necesario, lo sabían.

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Y volví! no estaba muerta, ni de parranda, jaja andaba con la compu jodida y hasta la fecha, pero ya menos jodida que antes, (al menos ya prende) espero que les haya gustado el capitulo, un poco largo, mucho más largo de lo que había subido antes, iba a cortarlo, pero finalmente me gustó como me quedó, así que aquí está.

Nos leeremos muy pronto, el final de esta bonita historia está muy cerca!

Gracias por leer y por todos sus comentarios!

Saludos y abrazos

María de las Mareas