Disclaimer: Los personajes de no me pertenecen solo a su respectivo autor: Tite Kubo. La historia tampoco es mía pertenece a la autora: Paulinita Rahtbone quien me ha dado el permiso de adaptarla al Fandom de Bleach.
Lamento enserio tardar demasiado con el próximo capítulo de esta adaptación pero ya que estoy al fin de vacaciones me decidí por terminarla y montar un capítulo por semana específicamente los martes, espero que las chicas que seguían esta historia la sigan aún. Sin más les dejo con el capítulo de esta semana.
_-La Chica de la Bufanda Roja-_
-9-
-Ichigo
-Mire a Rukia por lo que me pareció una eternidad, no podía quitar mi mirada de ella, me sentía aun en shock por lo que había presenciado o más bien por lo que me había dicho hace unos momentos. Quiero decir ¿me insulto, no? No escuche mal, ni tampoco imagine el terror en los ojos de Rukia cuando soltó.
—Ichigo — Los ojos de Rukia estaban cristalinos.
—Rukia…—no sabía que decirle, todo esto era extraño. Quiero decir, aun mi cerebro no procesaba los últimos minutos.
Iba a contestarme otra cosa, no sabía si de nuevo me iba a insultar con otra palabrota cuando la puerta de la habitación la detuvo, Kon venia entrando, no me pasó desapercibida la mancha roja que tenía en su mejilla. En cuanto vio a su hermana corrió hacia ella y el tomo en brazos.
—Está todo bien Nee-san. —comenzó acariciar su espalda una y otra vez mientras ella seguía llorando. Me sentía como un intruso aquí, toda esta escena era demasiada intima, además yo tenía cosas por hacer ahora que sabía parte de la verdad. — ¿Ichigo? —pregunto Kon al verme. —Lo siento, pensé que te habías ido.
—No pude—respondí encontrando mi voz, mire de reojo a Rukia. — Surgieron cosas más importantes.
—Pero que…
—Él lo sabe Kon... —le interrumpió su hermana. — Lo sabe todo.
Kon entendió al instante porque su cara cambio de preocupación a ira.
—Bien, ahora lo sabes ¿Qué vas hacer? —me pregunto molesto. —De una vez te digo que yo que tu no decía nada si es que quieres seguir conservando ese bonito rostro tuyo.
— ¿Qué? —por sin salí de mi letargo. — ¿De qué hablas?
—Hablo de que iras corriendo con tus estúpidos amiguitos populares para decirles lo que tiene mi hermana, así tendrás más motivos para burlarse de ella. —su rostro se iba poniendo más rojo cada vez.
—Pero yo no pienso hacer eso. —dije ofendido por su acusación. — ¿Por quién me tomas?
—Solo digo lo que veo. —atrajo más a su hermana. —Lo he visto por años Kurosaki, he visto por años como mi hermana ha sido víctima de burlas y discriminación por su estado, lo he visto con mis ojos sin poder hacer nada, pero ya estoy harto de esto, si dices una sola palabra…
—No lo hare. —le interrumpí con seguridad — Aunque no lo creas no soy de ese tipo de persona, yo jamás diría o haría algo que lastimara a Rukia. —aunque al principio así era, pensé para mí pero no lo dije porque no quería que Kon me odiara más de lo que lo hace ahora.
—No te creo, pero te estaré vigilando. —alejo un poco a su hermana para mirarla. — ¿Estas bien?
Ella miro a su hermano, y le acaricio la mejilla donde la tenía roja.
— ¿Que- que te pa…paso? —pregunto hipando.
—Nada, ya sabes que a Koga no le gusta que le digan las cosas en su cara. —abrió los ojos sorprendida. — No te preocupes, no es algo que no haya hecho antes.
— ¿Qué? — volvió a preguntar.
—Olvídalo. —Le sonrió y de nuevo me miro — Creo que es hora de que te vayas, Rukia y yo tenemos que hablar, y muchas gracias por traerle sus notas, supongo que mañana ya podrá ir de nuevo.
— ¿Estas segura Rukia? —le pregunte a ella. —Yo podría hablar con los profesores explicándoles que estas enferma o algo así.
—Eso estaría bien. —respondió Kon.
—No. —ambos miramos a Rukia. —Ya no tengo más motivos de habladurías, mañana iremos a la escuela, y todo volverá a ser lo de antes.
—Pero…
—Por favor Kon. —miro a su hermano. —Todo estará bien, ¿sí?
—Bien.
Llegue a mi casa aun con las imágenes frescas en mi mente, tenía mucho que hacer, investigaciones que realizar, y quizás solo quizás tendría que platicar con mi padre supongo que él era experto en estas cosas ya que era neurólogo. En casa no había nadie, creo que Yuzu había salido con unas amigas, eso estaba bien, tome un vaso de jugo y subí a mi cuarto, encendí mi computadora espere a que cargara una vez que lo hice, teclee en Google la siguiente frase:
Tourette
Me salieron muchos resultados, no sabía ni que ver primero, me fui a lo más sencillo Wikipedia.
—Síndrome de Tourette. —Comencé a leer— El trastorno lleva el nombre del médico Georges Gilles de la Tourette, neurólogo… bla bla bla eso no me interesa. —continúe mi lectura. —Aunque la causa del síndrome de Tourette es desconocida, las investigaciones actuales revelan la existencia de anormalidades en ciertas regiones del cerebro, los circuitos que hacen interconexión entre esas regiones y los neurotransmisores que llevan a cabo la comunicación entre las células nerviosas… ¡No entiendo nada! — me dije a mi mismo. — A ver… Trastornos asociados: Trastorno por Tics, mmm… muchas personas experimentan problemas adicionales como el trastorno obsesivo-compulsivo, en el cual la persona siente que algo tuviera que hacerse repetidamente; el trastorno de déficit de atención, en el cual la persona tiene dificultades en concentrarse y se distrae fácilmente; diversos trastornos del desarrollo del aprendizaje, los cuales incluyen dificultades de lectura, escritura, aritmética y problemas perceptuales; y trastornos del sueño, que incluyen despertarse frecuentemente o hablar dormido.— esto es extraño, nada esto era lo que tenía Rukia ¿A caso me había mentido? — ¡Rukia no tiene nada de esto! Y además no parece nada grave.
¡Argh! Wikipedia no era buena opción.
Seguí con mi investigación, en todos los lugares me decían prácticamente lo mismo, trastornos nerviosos y tics, decidí ir más allá.
—A ver…—comencé a teclear. —Cura del Síndrome de Tourette.
Espere y le di clic en la primera opción.
— ¿Existe cura? En la gran mayoría de los casos, a medida que van pasando los años, este síndrome va disminuyendo hasta su extinción. — no me parecía mal esto, pero no me decía cuál era la edad exacta de su desaparición, eso se lo tendría que preguntar a mi padre. — Pero en algunos casos perdura toda la vida. El video que se presenta a continuación podemos ver refleja la vida de Steve Blackman*, es un caso de Tourette que no ha desaparecido. —leí ¿Steve Blackman? No me sonaba, le di reproducir al video y lo que vi me dejo en shock. — ¡Eso es horrible! Gracias a dios que Bella no tiene nada así.
Pero el video me había dado la clave de mi búsqueda: Coprolalia. Volví a teclear, no había muchos datos más que definiciones y típico Wikipedia.
—Coprolalia, es la tendencia patológica a proferir obscenidades. Es una ocasional y poco frecuente característica en los pacientes de Tourette— ¡bingo! Ahora entendía todo, pero continúe leyendo para informarme más, si quería ayudar a Bella tenía que saber a lo que me atenía. — En el síndrome de Tourette la coprolalia compulsiva puede ser incontrolable… este síntoma afecta a menos 10% de pacientes de Tourette, algunos pacientes han sido tratados inyectándoles toxina botulínica junto a las cuerdas vocales, esto no quita el habla sino produce una parálisis parcial para ayudar a controlar el volumen de cualquier desplante.
Eso sonaba demasiado doloroso, así que con ese medicamento el control se su voz bajaba, pero Rukia… dios, no podía estar comparando los casos de cada persona, no creía que todos tuvieran los mismos síntomas. Escuche la puerta y le grito de mi padre, me levante apagando mi computadora, debía preguntarle algunas cosas.
A medio camino me detuve, ¿Cómo se supone que le preguntaría? No sospecharía si le preguntaba así sin más, en fin no creo que sea problema.
— ¡Eh papá! —lo detuve mientras iba a su cuarto.
— ¿Qué pasa Ichigo? —dejo su maletín en su buro y me miro.
—Tengo una pregunta.
—Dime. —me dijo mientras se quitaba su bata.
— ¿Qué sabes acerca del Síndrome de Tourette? —el me miro con el ceño fruncido. —Es que vi la película de "Gigoló por accidente" y ahí salía una chica con esa enfermedad y me pareció muy extraña.
—Ahm bueno es un trastorno muy complicado, ya que afecta con tics de distintas maneras, desde ataques repentinos, movimientos extraños…
— ¿Decir obscenidades? — dije indiferentemente.
—Oh sí, no eh visto casos como esos pero la coprolalia no solo afecta al paciente si no a su vida cotidiana, no muchos padres lo entienden ¿sabes? Muchos de ellos tienden a culparse unos a otros por la enfermedad, matrimonios se quiebran o hijos que no son entendidos y viven bajo discriminación, no solo social sino también familiar. Hace como 3 años un colega mío me conto de un chico que tenía ese trastorno, se llamaba Kevin, tenía una especia de tic al momento en que las palabras salían de su boca no solo las decía si no también hacia señas, sus padres preocupados lo llevaron a un psiquiátrico, ahí tuvieron que hacerle una cirugía en el cerebro, es muy peligrosa porque un movimiento en falso y el paciente puede morir en la mesa de operaciones.
— ¿Mortal? —dije tragando en seco.
—Sí, pero no siempre es necesaria la cirugía, el Tourette se presenta desde la infancia, hay ocasiones en que es de los 3 a los 8 años son más frecuentes en los hombres que en las mujeres, pero los tics se van disminuyendo conforme el joven va creciendo, puede que para los 18 años los tics sean tan imperceptibles y poco frecuentes que pareciera que nunca los tuvo.
— ¿O sea que si se quitan?
—Sí, pero para eso el paciente debe estar libre de estrés, ya que el estrés provoca que esté se agite y provoque los ataques, es por ello que los ejercicios de respiración son muy buenos. —termino de quitarse la corbata. — ¿Algo más que quieras saber?
Negué, al menos había una esperanza para Rukia, regrese a mi habitación después de darle las gracias a mi padre, me eche en la cama y mire hacia el techo. Ahora entendía porque Rukia aún no se curaba, ella vivía en constante estrés en aquella casa, también dudaba mucho que hiciera sus ejercicios de reparación si en cada momento estaba agitada. Me levante molesto por no haberla ayudado en la mañana, estaba enojado conmigo mismo.
Me detuve cerca de mi ventana, la lluvia caía como si fuera un diluvio cada gota de agua que se estrellaba sobre mi ventana me recordaba cada lagrima que fue derramada por ella al ver como yo me burlaba por los que pensaba que eran mis amigos, en estos momentos estaba de lo más arrepentido. Arrepentido por la manera en que la veía en aquellos momentos en que no sabía nada, como si fuera un ser extraño que no debería estar entre nosotros, como un mal ejemplo para la sociedad, una persona que debería estar encerrado en una cárcel sin una luz en ella y como junto a mis odiosos amigos nos burlábamos de ella ¿Por qué? Por el simple hecho de que ella diferente a nosotros, pero no diferente en el mal sentido, sino porque ella era víctima de una enfermedad que para algunos puede resultar ofensiva pero para otros resulta de lo más gracioso, a pesar de que ella nunca la había mostrado en público, el simple hecho de ir con su bufanda la hacía el foco de todas las risas de la escuela.
¿Decir disparates cada rato? Eso no era gracioso siempre y cuando no estuvieras con la cruz que ella cargaba, pobre de ella…no, no debía sentir lastima, al contrario debía de admirar el valor que tenía al asistir todos los días a clase, según ella queriendo ser normal pero a la vez pasar desapercibida
— ¿Por qué siempre vienes? Nadie te quiere— recordé lo que le dije con una parte de burla pero a la vez con curiosidad.
—Yo…—tomo una respiración fuerte, no era la primera vez que la veía tomando respiración a cada momento— Solo…solo quiero ser normal.
— ¿Cómo lograrlo si tienes una bufanda amarrada sobre tu boca?—pregunte— Parece que vienes de Pakistán, solo que más llamativa.
