El sonido de la voz de mi madre, canturreando una canción me hace sonreír mientras bajo las escaleras. Había estado durmiendo toda la tarde y me siento desorientada y un poco atontada. Justo como cuando te acabas de levantar de una siesta por la tarde. Camino hacia la cocina y la veo haciendo algún tipo de postre.
-Hey dormilona.-Me dice divertida.-¿Estás bien?, tu padre me ha preguntado si estas enferma o algo.
Yo me siento en uno de los taburetes.
-No estoy enferma, solo tenía sueño.
Ella me mira unos segundos y luego sonríe un poco.
-No tendrías tanto sueño si no llegaras tan tarde por las noches.
Yo la miro aun medio adormilada pero no digo nada. ¿Qué puedo decir?, con mi madre cualquier cosa que digas podrá y será usada en tu contra. Como buena abogada tiene muy buena memoria.
-Estaría bien que trajeras a ese chico a casa.-Dice de repente mezclando la harina y los huevos.
-No voy a hablar de eso.-Digo mirándola con los brazos cruzados.
-Muy bien.-Dice aun divertida.- Pásame la barra de chocolate que está en el refrigerador, anda.-Yo me levanto con pies pesados y camino hacia el refrigerador.
Estos días habían sido bastante intensos. Castle y yo nos veíamos casi todos los días, sobretodo en su casa. Y la verdad es que no podía decir que habláramos demasiado cuando nos veíamos. Era increíble cuan físicos podíamos llegar a ser cuando estábamos juntos. Era como si no pudiésemos dejar de tocarnos.
Sin embargo era más que eso, era más que el maravilloso sexo que compartíamos. Era más que su cuerpo sobre el mío haciéndome gritar y suspirar, haciéndome sentir un placer descomunal. Era más que mi boca devorando la suya, devorando su cuerpo.
Era mucho más. Era una conexión que ni yo misma podía explicar.
Yo siempre supe lo que sentía por él. Siempre supe que mis sentimientos iban más allá de lo físico. Pero ahora tengo la sospecha de que Castle también siente algo por mí. O quizás yo soy muy tonta. No lo sé.
Veo como mi madre comienza a derretir el chocolate y el olor me recuerda a esa tarde en la que había ido a casa de Castle a cuidar de Alexis, y cuando ella se había ido a dormir por la noche Castle me había besado profundamente en el pasillo mientras yo sonreía, y su boca sabia justamente a chocolate. "Me encanta el chocolate", me había respondido cuando yo le había dicho que me encantaba como sabia. "Me pregunto a que sabrá sobre tu piel…" había susurrado besando mi cuello.
-Kate, Kate.-La voz de mi madre hace que salga de mis recuerdos.
Me sonrojo un poco al darme cuenta de que mis pezones están endurecidos y que mi piel se ha puesto de gallina solo con ese recuerdo.
-¿Mmm?.
-Pásame la mantequilla, por favor.-Me dice con una mueca.-¿Aun tienes sueño?.-Me pregunta concentrada en lo suyo.
-No. ¿Estás haciendo tarta de chocolate?.
-Aja.-Yo suspiro y ella vuelve a mirarme riendo.
-¿Qué?.
-Nunca te había visto así.
-¿Así como?.
-Tan distraída y suspirando por todos los rincones.
-No estoy suspirando por todos los rincones.-Digo a la defensiva.
-Seguro que no.-Dice riendo.-Ah, ¿has visto que Castle salió en el periódico?.
Intento no tensarme ante la mención de Castle.
Tenía dos días sin verle porque me había dicho que estaría ocupado con unas cosas de la editorial y su nuevo libro, así que yo simplemente me guarde mis ganas de verle y respete su trabajo.
-¿Ah sí?.-Digo aparentando indiferencia.
-Sí, algo sobre un evento de escritores…-Me dice acercándome el periódico.
En la foto está Castle hablando muy de cerca y con mucha confianza con una rubia, tal y como le gustan. Siento que un calor se expende por mi pecho, e intento no sentirme molesta, pero en el momento en el que leo las letras pequeñas debajo de la foto no lo puedo evitar: "El escritor de misterio Richard Castle cuyas novelas han irrumpido en los últimos años como Best Sellers absolutos y la que se presume es su nueva conquista, la modelo Jessica Harris, con quien estuvo acompañado toda la noche".
Dejo el periódico a un lado e intento controlar los celos que me invaden súbitamente. Entonces finalmente me doy cuenta de que no tengo derecho a reclamarle nada a Castle. El nunca me prometió nada, el nunca me dijo que yo sería la única, el nunca me dijo que fuésemos nada. Y yo estaba bien con eso, yo me conformaba con eso. Hasta que vi esta foto.
Mi madre me mira de reojo mientras sigue mezclando.
-Por supuesto no estaba solo.-Dice divertida.-Me pregunto si en algún momento sentará cabeza. Supongo que no, no es de esa clase de hombres. Aunque sea de lo más encantador y guapo, no es el tipo de hombre que quieres para casarte.-Dice casualmente.
Yo siento un nudo en la garganta y me levanto del taburete.
-Voy a darme una ducha.-Digo sin comentar absolutamente nada más.
-Vale.-Me dice indiferente a todas las emociones que estoy sintiendo en esos momentos.
Sobretodo decepción. No con Rick, sino conmigo. Porque siempre pensé que era la clase de chica que no se dejaba utilizar, que no se dejaba manipular por ningún hombre. Ahora veo que soy una tonta que suspira por los rincones mientras él está divirtiéndose en fiestas con otras mujeres.
En el momento en el que empiezo a subir las escaleras, alguien toca la puerta. Me acerco y al abrirla todos los sentimientos que estaba sintiendo, bulleron dentro de mí, quemándome el pecho.
Es Castle.
Sus ojos me miran con ese calor y pasión de siempre y yo me siento aun más estúpida por las ganas irracionales de lanzarme en sus brazos que me invaden.
-Hola.-Me dice son media sonrisa.
-Hola.-Es mi respuesta seca.
El mira alrededor.
-¿Hay alguien en casa?.-Me susurra.
-Sí, mi madre está en la cocina.
-Oh.-Noto que su rostro se acerca sigilosamente al mío y yo me aparto.
-¿Qué haces aquí?.-Le pregunto.
-¿Está todo bien?.-Me dice adentrándose sin que yo le invitara a pasar.
Demasiados años viniendo a casa como para saber que no necesita invitación.
-Todo estupendo. Sobre todo para ti.
-¿Qué?.-Me dice confundido.-¿Qué pasa Kate?.
-Pasa que soy una tonta. Pero claramente tú no tienes culpa de eso.
El me mira confundido.
-No entiendo…
-No tienes por qué.
El intenta acercarse a mí.
-Voy a ducharme.-Le digo caminando hacia las escaleras.
-Kate, espera…-Me toma del brazo y mira hacia la cocina.
Lo siguiente que se es que me está arrastrando escaleras arriba hasta que entramos en mi habitación.
-Vale, ¿Qué está pasando? ¿Estás molesta por algo?.
Yo le miro mientras él está allí de pie, con su ropa casual y su altura y su cabello perfecto, y en ese momento le odio por las cosas que me hace sentir.
-Ya te lo dije, estoy molesta porque soy una tonta.
-¿Por qué dices eso?.
-No deberías estar en mi habitación.
-Kate, ¿Qué pasa?. He venido a verte…
-Supongo que ya has ido a visitarla a ella también.
El me mira aun confundido.
-¿Qué?.
Yo cierro los ojos y tomo aire. Intentando recordar que no puedo, no tengo derecho a decirle nada.
-Te vi con la modelo a la que fuiste a esa fiesta de escritores.-Digo intentando parecer calmada.-Y si, sé que no tengo derecho a decirte nada, se que nunca me prometiste ni me dijiste que fuésemos nada, pero Castle, yo no puedo…-Lo veo riendo y lo miro confundida.-¿Te estás riendo?.
-Claro que me estoy riendo.-Me mira con las manos en la cintura.-Kate, Jessica es una amiga solamente. Y aunque quisiera acostarme con ella, lo cual no quiero, nunca podría pasar porque no soy su tipo.-Dice divertido.-A Jessica le gustan las mujeres.
El calor que se había acumulado en mi pecho empieza a disiparse.
-Oh.-Digo mirándolo con los brazos cruzados.-¿Entonces…?.
El comienza a acercarse a mí y yo me quedo quieta, esperando que su masculino olor inunde mis fosas nasales.
-No podría acostarme con otra mujer porque solo pienso en ti Kate.-Me susurra acercándose cada vez más y más a mí. Ladea la cabeza y sus dedos colocan un mechón de pelo detrás de mi oreja.-¿Me crees?.
Yo asiento.
-Aun así, nunca dijimos que fuésemos exclusivos, y sinceramente no quiero sonar como una niña tonta…
-Tú nunca suenas como una niña tonta.-Su rostro está muy cerca del mío y sus ojos me miran intensamente.-No suenas ni te ves como una niña en absoluto, créeme.-Me dice mirándome apasionadamente.
Yo solo puedo pensar en perderme en sus labios, en el sabor de su boca, en el calor de su cuerpo.
¿Estaba realmente molesta hacía unos segundos?, no puedo recordarlo. Castle tiene un enorme poder sobre mi y sobre mi cuerpo.
-Quiero decir, no quiero sonar neurótica o…-Sus dedos acarician mi boca mientras el sisea para que me calle.
-No estoy acostándome con nadie más, no quiero acostarme con nadie mas y no me acostaré con nadie más.-Sus labios rozan los míos.-De ahora en adelante somos oficialmente exclusivos ¿vale?.
Yo asiento con los ojos cerrados, esperando de nuevo la caricia de sus labios.
-Dios, no se lo que me has hecho de verdad.-Dice medio riendo.
-Nada de rubias ¿entonces?.-Digo y lo escucho volver a reír.
-Y nada de Josh.
Abro lo ojos y lo miro con ironía.
-Josh es un amigo.
-Al igual que Jessica.
-En el periódico decían que era tu nueva conquista.
-En el periódico se dicen muchas cosas. Casi nadie sabe de sus preferencias, pero por el contrario, todos saben sobre mi…afición por las mujeres.
-Rubias.
-Tú no eres rubia.
-No, no lo soy.-Digo sonriendo y robándole un beso.
Sus manos rodean con fuerza mi cintura y sus labios me besan con ganas. Nuestros cuerpos se enredan entre caricias y roces y caemos sobre mi cama, en donde Castle sigue besándome hasta que no podemos respirar.
Me mira y me sonríe acariciando mi mejilla.
-Tenemos…tenemos algo ¿verdad?.-Me dice en susurros.
-Creo que sí. Creo que tenemos algo.
-Creo que estoy demasiado viejo para llamar a lo que tenemos un "algo".
-No eres viejo.-Digo riendo mientras mi dedo acaricia su ceja derecha.-¿Qué es entonces, sino es un "algo"?.
-Eres mi chica.
-¿Soy tu chica?.
-Y yo soy tu chico.
Yo sonrío metiendo mis dedos en su pelo.
-Algo así como….¿novios?.
El arruga la cara.
-No me gusta esa palabra.
-¿Por qué no?.
-Porque suena a críos.
-Y tu eres un viejo…-Digo divertida.
-Que se comporta como un crío gracias a ti.
Yo río.
-No deberías estar aquí, encima de mí. Puede llegar alguien…
-Aja, pero podría no llegar nadie y nosotros podríamos hacerlo rápido…
-No vamos a hacerlo en mi habitación, Castle.-Digo entre risas.
-¿Por qué no?.
-Porque mi madre está abajo.-El sonríe..
-Hace unos cuantos días estabas dispuesta a hacerlo en un parque, que me estas contando.-Acerca sus labios a los míos y me besa.
Yo aun riendo intento apartarlo pero es muy grande y muy pesado.
Termino cediendo ante el poder de sus labios y su cuerpo se frota con el mío mientras devora mi boca.
Sus dedos se meten dentro de mis pantalones y yo gimo casi inaudiblemente.
Comienza a jugar con mis pliegues y noto que deja de besarme para mirarme mientras me toca.
Me muerdo el labio inferior y él simplemente me mira con intensidad sin dejar de mover sus dedos. Sabe que me encanta lo que me hace, que me enloquece, que mi cuerpo arde cada vez que me toca y me besa.
Sé que ha estado con muchas mujeres, pero por tonto que suene, siempre me hace sentir especial. Como si yo de verdad, fuese diferente.
Su perfume me hace estremecer y cierro los ojos dejándome llevar por el placer.
Richard Castle es un experto en placer, y es un experto en darme ese placer a mí.
-¿Kate?.-La voz de mi madre hace que abra los ojos como platos.
Sin embargo Castle parece completamente imperturbable.
-¿Kate estas ahí dentro?.
Miro a Castle y él me sonríe mientras sus dedos siguen moviéndose dentro de mis pantalones.
-Ummm…si…-Digo intentando que mi voz suene normal, lo cual no es nada fácil.
Rick comienza a levantar mi camiseta y sus labios se posan en uno de mis pechos.
-Castle…-Susurro. Pero el parece muy concentrado.-Para.-Cojo a Castle por el pelo levantando su cabeza y él me mira de forma aparentemente inocente.
-¿No ibas a ducharte?.-Pregunta mi madre.-¿Esta puerta está cerrada?.
-Si, eh…estoy vistiéndome.-Digo intentando calmar mi voz.
-Bueno cuando acabes ¿podrías bajar?, necesito consultarte algo.
-Vale.
Cuando escucho los pasos de mi madre alejándose respiro aliviada y miro a Castle que parece entretenido con la piel de mi abdomen. Su dedo repasa mi piel en suaves círculos.
-¿Estas completamente loco?.-Digo en forma de reprimenda sentándome en la cama.
-La puerta estaba cerrada.-Se excusa.
-Aun así…-Suspiro.-Tienes que salir de aquí.
-No, no tengo que. Ya escuchaste lo que dijo tu madre, "cuando acabes, baja", aun no te he hecho acabar, cariño.
Yo aprieto los labios para no sonreír.
-Habla mas bajo ¿si?.-Le susurro mientras el sonríe como un diablillo.
-Ven aquí.-Me toma del brazo.
-No, Castle...suelta...¡Castle!.-Río levantándome de la cama para poder alejarme completamente de el y de sus sensuales manos que me hacen temblar cada vez que me tocan.-Enserio, tienes que salir de aquí.
-Odio esta situación.-Me dice frunciendo el ceño.
-Dios se me va a salir el corazón.-Digo con una mano en el pecho.-Eso estuvo cerca.
-Tienes que relajarte un poco.
-Aparentemente tu estas muy acostumbrado a estas situaciones ¿no?.
El se encoge de hombros colocándose también de pie.
-He tenido mis momentos.
Yo pongo los ojos en blanco.
-Venga, tienes que salir, haremos como si tocaras el timbre otra vez.-Suspiro.-Pero primero tengo que cambiarme.
El coloca sus manos en mis hombros.
-Cálmate.-Me dice con media sonrisa.- Saldré mientras tú te cambias ¿vale?.-Me roba un beso y camina hacia la puerta mirando el pasillo.-Despejado.-Me dice antes de salir y yo siento aun mi corazón latir a mil por hora.
Cuando por fin me cambio, sin poder ducharme, bajo las escaleras aun un poco nerviosa por toda la situación, y me encuentro a Castle charlando con mi madre sobre postres. Expulso el aire y entro a la cocina con paso alegre.
-Hola, Castle.-Lo saludo como no lo hubiese visto antes…y como si su mano no hubiese estado dentro de mis pantalones hace un rato.
-Hola.-Me responde con su galantería de siempre, pero procura no acercarse a mí ni saludarme con un beso como normalmente lo hace.
-Resulta que las consultas que iba a hacerte se las he hecho a Castle, parece que es un excelente repostero.-Dice mi madre, Castle sonríe triunfal.
-¿Ah si?-Digo con media sonrisa sentándome frente a él.
-Los postres son mi especialidad.-Asiente.
-No lo sabía.-Digo.
-Ni yo.-Me dice mi madre.-Ah, por cierto, Castle, dile lo que me dijiste hace un momento.
Yo miro a Rick curiosa.
-Resulta que esta semana es el lanzamiento de mi nuevo libro, y para celebrar un poco haré una pequeña reunión en mi casa de los Hamptons. La acabo de comprar.- Comenta.- Así que, así estreno casa y libro.
-No entiendo.
-Pues que tu padre, tu y yo estamos invitados a esta "reunión".
-Todo el fin de semana.-Dice Castle sonriendo.-Claro, habrá un par de amigos más, pero solo gente muy cercana.
-¿Los tres?.-Pregunto sorprendida.-¿En los Hamptons?.
-Será genial. Aun no se lo he comentado a Jim pero estoy seguro de que podrá sacar un hueco en su agenda.
-Seguro que si.-Lo apoya mi madre.
Yo simplemente me quedo allí sin saber que decir.
¿Todo un fin de semana con mis padres y Castle en una misma casa?. Esto iba a ser una tortura, me digo al recordar la forma en la que mi corazón se aceleró y mi adrenalina se disparó cuando mi madre tocó la puerta de mi habitación hacía unos segundos.
¿Y por que demonios Castle no me había dicho nada mientras estábamos en mi habitación?
Miro a Castle y él me devuelve la mirada. De alguna manera se que está tramando algo.
