!ADVERTENCIA! este fic tiene LEMON EXPLICITO, muuuuuuuuuuuuuuuuuuuyyyyyyyyyyyyyy EXPLICITO y palabras obscenas, leanlo bajo su propio riesgo(?) :3... sin mas digo, que los personajes de Naruto no me pertenecen ni la historia..

Gracias a todos por sus reviews… yo también ame la historia y por eso se las traje para que la disfruten, no solo por el sexo, si no también por el romance y el humor. Me alegra que lo disfruten, pero les recuerdo que esta historia no me pertenece es de BARBARA ELSBORG, yo solo la adapta a los increíbles personajes de Kishi y espero que la sigan disfrutando.

Enjoy ~

Capítulo 10

Hinata no podía creerse que estuviera haciendo esto. Ya era muy malo estar sentada y sonreír a la cámara intentando sonar alegre y entusiasta mientras describía su miserable vida, sin tener que pagar quinientas libras por el dudoso privilegio. Y se estaba perdiendo su hora de la comida. Como si fuera una señal, su estomago rugió. Dios, esperaba que eso no saliera en la cinta. Hinata salió de la sala de video pálida y temblorosa. Si alguien se interesaba por ella después de esta actuación, sería un milagro.

Tsugume, quien llevaba la agencia de contactos 1-4-U12, llevó a Hinata de regreso a su oficina. Hinata se dejó caer en la silla, su boca todavía congelada en lo que estaba bastante segura parecía un anuncio de un producto blanqueante para los dientes, el del "antes", no el "después". Tsugume debía tener la misma edad de la madre de Hinata y tenía el mismo corte de cabello. Oh, Dios, podría haber sido su madre. Hinata se abatió.

—Bien hecho, no fue tan malo, ¿verdad? Estoy segura de que no tendré problemas para arreglarte una cita con alguien —dijo Tsugume.

Sin duda un cincuentón calvo pretendiendo estar en los treinta, cuya noción de una buena noche sería tomarse un par de pintas en un pub seguidas de dos paquetes de patatas fritas, y que esperaría que pagaran a medias. Era una idea loca. Hinata sintió cómo se le iba la esperanza y se le caía a los pies. Miró hacia abajo.

—Tenemos un gran número de clientes convenientes a la caza de alguien como tú. No puedo creer que no hayas encontrado ningún joven agradable. Eres presentable, atractiva, esbelta, tienes un buen trabajo —Tsugume dio una sonrisa feliz— y no eres exigente sobre lo que quieres.

Por supuesto que lo soy. Soy exigente como el infierno pero en este momento estoy desesperada. Como consecuencia de no poder ser nada quisquillosa, Hinata había marcado todas las opciones que aceptaría: más viejos que ella, más jóvenes que ella, calvos, gordos, extranjeros, con dos cabezas, y cualquiera al que normalmente hubiera dicho no. Le iría bien si acababa con un pastor de ovejas septuagenario con una pata de madera.

—No hay razón para que nadie esté sola hoy en día y a tu edad—dijo Tsugume.

Oh Dios, qué sonrisa más condescendiente. Hinata quería ponerse enferma.

—Bueno, tienes tanto para ofrecer. Vamos a ver lo que has escrito —revisó el formulario de Hinata—. Esquiar, nadar, pasear, coleccionar monedas, cocinera gourmet, bailas salsa —su sonrisa vaciló un poco al seguir leyendo—. ¿Tiro al arco, malabarismos, origami, leer libros de horticultura, remar, comer fuego? —miró a Hinata alarmada.

—Podría haber puesto más, pero pensé que era suficiente.

—Más que suficiente, quizás ¿podría sacar unos cuantos?

—Pero me gustan todos —mintió Hinata. Enfrentada a la necesidad de poner en una lista sus aficiones, había escrito cada una de las cosas que alguna vez le habían llamado la atención, basándose en la idea de que algo de eso atraería a alguien. Rápido. Estaba desesperada. Era martes, la fiesta de compromiso en Drifter's era el sábado y tenía que tener un acompañante, incluso si era con un chef calvo comedor de fuego con una pierna de madera.

—Bien, ahora sólo introduciremos toda la información en nuestra base de datos y estaremos en contacto.

—¿Cuándo? — preguntó Hinata.

—Pronto.

—¿Cómo de pronto?

—Probablemente en algún momento de la semana que viene.

Nooooooo.

—Inténtelo esta tarde. Estoy muy deseosa de encontrar a alguien. Cualquiera irá bien.- Los ojos de Tsugume brillaron y Hinata retrocedió. En realidad no estaba tan desesperada como para aceptar un septuagenario calvo, pastor de ovejas en jefe con o sin pata de palo. Tenía que ser alguien razonable, si no su familia se imaginaría lo que había hecho. Incluso si les engañaba, no engañaría a Kiba.

—Casi cualquiera —dijo ella.

Tsugume alargó la mano por encima del escritorio para dar golpecitos en la mano de Hinata como si fuera una niña malita.

—Tranquila, tranquila, querida. No hay que desesperarse. No quieres dar esa impresión a un caballero. Se aprovecharían de ti.

—A mi no me... —Hinata había estado a punto de decir "importa", pero lo cambió por—: gustaría que eso sucediera, por supuesto pero yo-yo estoy tan desesperada por encontrar mi... —pausa para crear tensión y aguantarse el acto reflejo de atragantarse— alma gemela.

Mostró su expresión más deseosa. Por suerte Tsugume era más fácil de engañar que su madre.

—Haré todo lo que pueda por ti.- Hinata regresó al trabajo con el corazón convertido en plomo en el pecho. Sin importar con quién la emparejara la agencia, tendría que llevarlo a la fiesta de compromiso y esperaba poderlo engatusar para que mintiera sobre cuándo se habían conocido. Hinata le ofrecería dinero si era necesario. Tal vez incluso sexo. Se estremeció. Tal vez no.

Estaba a punto de entrar de nuevo en el edificio de SLS cuando su móvil sonó. Hanabi. Hinata sonrió. Por mucho que intentara ignorar a su hermana, no podía.

—¡Hinata! —Hanabi lloró su nombre y rompió en sollozos e hipos.

A Hinata se le puso la carne de gallina por todo el cuerpo.

—¿Qué ha pasado?- Su hermana siguió llorando. —Hanabi, ¿qué hay? Más jadeo histérico. El pulso de Hinata empezó a ponerse por las nubes.

—¿Están bien mamá y papá?- Había un "sí" por algún lado en el entusiasta llanto.

—¿Kiba te ha dejado? —Por favor que sea eso. El cese del ruido fue tan abrupto, que era como si se hubiera apagado una catarata. Oops, cosa incorrecta de decir, pensó Hinata.

—¿Por qué... dirías... eso? —hipó Hanabi.

—Estás tan alterada, y si no son mamá o papá, entonces yo... — Hinata pensó que el agujero era lo bastante profundo como para enterrarla. Paró de cavar.

—Mi apartamento se ha inundado. Me llamaron al trabajo y tuve que venir a casa. Todo está arruinado.

—Oh Dios, Hanabi, lo siento.

—El hombre de arriba dejó abierto el grifo de la bañera. Dijo que no lo había hecho, que ni siquiera había tomado un baño esta mañana, pero el techo se ha venido abajo. —Hanabi empezó a llorar otra vez—. He tenido que volver a la escuela porque no pueden conseguir a un profesor suplente para cubrirme esta tarde.

—¿Hay algo que pueda hacer?

—¿Puedes ayudar a mamá a solucionar el papeleo?

—No puedo tomarme la tarde. Tengo un documento que entregar esta noche. Puedo ir después del trabajo.

—¿Puedo quedarme en tu casa? —preguntó Hanabi con voz lastimera. Oh, mierda. Hinata no quería que Hanabi se quedara con ella. De todos modos sabía que debería haber dicho "sí" inmediatamente y sin vacilar. Ahora era demasiado tarde.

—¿Es pedir demasiado? —dijo Hanabi, su tono era de un frío ártico que hizo preguntarse a hinata si antes estaba actuando—. ¿Esperar que mi hermana eche una mano en caso de emergencia?- Sí, es demasiado. Había un millón de motivos de por qué Hinata no quería a Hanabi en su apartamento, Kiba era el más grande.

—Sabes, Hinata, podrías seguir diciendo que no estás celosa pero es todo un papel, ¿verdad? Ni siquiera dijiste que te gustaba mi anillo.

—Sí lo hice. —¿Verdad que sí?

—No mostraste el mínimo interés. Tus amigos del trabajo lo miraron más tiempo que tú.

—Hanabi, sabes que a mi no me gustan los anillos. No significó nada más.

—De acuerdo.- Ahora no había ningún rastro de lágrimas o trastorno en la voz de Hanabi. Parecía desagradablemente tranquila.

—Me has hecho daño, Hinata. Si realmente hubieras superado lo de Kiba, me hubieras preguntado cómo se me declaró. Sabes que siempre solíamos hablar de cómo sucedería.

Mierda, mierda, mierda.

—Lo siento —era lo mejor que Hinata podía hacer.

—Así que, ¿puedo quedarme durante unos días hasta que mi casa esté arreglada?- Chantaje, pero ¿qué opción tenía?

—Bien. Dejaré el trabajo a tiempo. Estaré de vuelta sobre las 6:15.

—Genial —Hanabi volvió a ser la burbujeante de siempre—. Podemos abrir una botella de vino y ver una película de chicas.

—Vale.

—Gracias, Hinata. Eres la mejor.- Hinata apagó su teléfono y subió arriba. No quería que Hanabi se quedara con ella pero sabía que no tenía opción. Sus padres vivían demasiado lejos para que Hanabi viajara desde allí diariamente al sitio donde trabajaba. Enseñaba en una escuela en Peckham y eso estaba más o menos en el umbral de la puerta de Hinata.

No había sido difícil para Naruto conseguir detalles sobre Hinata Hyuga. Ahora sabía su fecha de nacimiento, dónde trabajaba, que tenía tres puntos menos en su licencia pero que no tenía coche, ni tarjeta de crédito ni de débito, nada en su expediente criminal. Podría haber averiguado más, pero cuanto más investigara, más grande el riesgo de que lo pillaran. Lo que realmente necesitaba era su dirección en Surrey Quays y ahora la tenía.

Regresando de su entrevista a una víctima de apuñalamiento, actualmente recuperándose en un hospital, Naruto se dejó caer en la oficina de Sasuke. Mostró su identificación al de seguridad de la entrada y se le permitió el paso a los ascensores. Nunca había ido a ver a Sasuke al trabajo. Se preguntaba cómo reaccionaría. Otra demostración de su identificación y la chica del mostrador de recepción cogió el teléfono.

—Sr. Uchiha, hay un policía en la recepción que querría hablar con usted. Una pausa. Naruto imaginó que Sasuke estaba preguntando quién era.

—Inspector de policía Uzumaki —colgó el teléfono—. Ahora mismo sale. El sitio era todo cristal ahumado y curvas brillantes. Oficinas elegantes para una floreciente empresa de la ciudad. A Sasuke le pagaban bien, pero trabajaba duro por su sueldo, a veces veinticuatro horas seguidas cuando tenía una fecha límite de entrega.

Naruto se giró cuando se abrió la puerta y Sasuke salió de golpe. Llevaba una amplia sonrisa en la cara y se veía guapísimo con su traje oscuro a rayas que hacía que el corazón de Naruto diera sacudidas. Naruto no estaba seguro de si Sasuke demostraría que lo conocía. No sabía si Sasuke había dicho algo del tipo con el que compartía piso. Ser bisexual hacía la vida difícil.

—¿Ei, qué pasa? —preguntó Sasuke.

—¿Puedo hablar contigo un segundo?

—Claro, estaremos en la sala de conferencias número tres. Cancela mis llamadas.- dijo a su secretaria.

Naruto siguió a Sasuke por unas puertas de doble hoja y por un pasillo enmoquetado. Sasuke abrió una puerta al fondo y le hizo un gesto a Naruto para que entrara primero. En cuanto Naruto entró y se cerró la puerta, Sasuke lo empujó hacia la puerta y lo besó. Naruto estaba tan alucinado que al principio no respondió. La lengua de Sasuke presionó contra sus labios y Naruto abrió la boca. Fue un beso lento y largo, y cuando Sasuke se separó, tenía los ojos vidriosos.

—Justo cuando estaba aburriéndome de intentar dilucidar cómo convencer a un cliente de que su compañía estaría mejor sin él al timón. Así que, ¿qué pasa? —preguntó Sasuke. Naruto se rió.

—¿Necesitas preguntar?- Sasuke agarró la mano de Naruto y la puso sobre su entrepierna.

—Suéltalo.

—Te he alejado de algo importante —dijo Naruto.

—Sí, pero me has acercado algo más importante —Sasuke acarició la polla de Naruto. Una ola de lujuria hizo que a Naruto se le aflojaran las rodillas.

—Vine para hablarte sobre Hinata.- Naruto miró a Sasuke a la cara buscando un cambio de expresión, pero no lo hubo. Ni un parpadeo. Naruto se sacó la mano de la ingle de Sasuke, cogió un trozo de papel de su bolsillo y lo puso en el de Sasuke, acariciando la cubierta.

—Apartamento 5, 23 Sunningdale Crescent, Surrey Quays —dijo Naruto. Sasuke asintió con la cabeza.

—¿Qué más has averiguado?

—Se sospecha que es una asesina en serie, una incendiaria, una envenenadora y cleptómana con tres puntos negativos en su permiso de conducir. Justamente tu tipo.- Sasuke hizo un gesto tenso con la boca.

—Gracias, Naruto. Te la debo.- Naruto se encogió de hombros. —¿Me perdonas? —dijo Sasuke.

—¿Por qué?, ¿qué has hecho?

—Entristecerte, hacerte sentir menos importante en mi vida de lo que eres —miró directamente a los ojos de Naruto—. ¿Cómo puedo compensarte?- Dime que me quieres. Déjame amarte también. Háblame sobre hacer un trío...

—Nada.- Sasuke suspiró.

—No te merezco- No, desde luego que no, joder.

—No puedo bloquear la puerta aquí —susurró Sasuke—. Sígueme.- Naruto abrió la boca y luego la cerró de nuevo. Siguió a Sasuke por el mismo pasillo y entraron al baño de hombres. Sasuke comprobó los tres cubículos y llevó a Naruto al del fondo. El pulso de Naruto saltó en su garganta cuando Sasuke cerró la puerta con el cerrojo. Sasuke bajó la tapa del sanitario y se sentó antes de acercar a Naruto por las caderas.

Cuando Sasuke se metió la polla de Naruto a través de la tela de sus pantalones, respirando aire cálido por toda su extensión, Naruto se estremeció. Sasuke tiró del botón de su cintura y lo desabrochó. La polla de Naruto había convertido sus bóxers en una pirámide, con una manchita de humedad culminando la punta. Los boxers negros bajaron de un tirón bajo sus pelotas y Sasuke repasó su lengua por la cabeza de la polla de Naruto. Naruto tenía sus manos apoyadas a los dos lados del cubículo.

Aunque no hubiera nadie en el baño, no podía hacer ni un ruido. Si les pillaban, Sasuke perdería, ¿verdad? ¿Por eso Sasuke estaba haciendo esto, asumiendo el mismo riesgo que Naruto había tomado al usar su identificación de policía para encontrar a Hinata?

Entonces la boca caliente y húmeda de Sasuke lo engulló. Naruto cerró los ojos y dejó de pensar en nada que no fuera lo que Sasuke estaba haciendo. Mamadas largas y lentas en su polla mientras los dedos acariciaban su polla con toques como de plumas. Naruto sentía como si su semen se estuviera congregando desde sus pies, solo que estaba tomando un desvío a su polla a través de su cabeza. Sasuke soltó sus pelotas para llevar sus manos al culo de Naruto, agarrándole más fuerte mientras empezó a tomar más y más de la polla de Naruto en la boca.

Las caderas de Naruto deseaban empujar adelante y atrás pero se mantuvo con los pies firmes en el suelo dejando a Sasuke dictar el ritmo. Cuando Naruto sintió a Sasuke succionar su polla, abrió los ojos y miró abajo. Dejó escapar un soplido al ver la negra cabeza de Sasuke mamársela, sus mejillas ahuecadas mientras chupaba.

De repente se oyó cómo se habría una puerta y voces de hombres. Sasuke no se inmutó. Agarró fuerte a Naruto y lo trabajó más duro. Naruto intentó contenerse, temiendo hacer ruido, pero la fricción era implacable. La necesidad de dejarse ir crecía como un géiser intentando explotar. Sus rodillas temblaban por el esfuerzo de contención. Naruto debería haberse llamado Old Faithful, por lo previsible de su orgasmo. Apretó los dientes, aguantó el aliento y apretó más firmemente sus manos contra los lados del cubículo. Sasuke hizo revolotear su lengua por la punta y entonces se lo llevó hasta la garganta. Naruto contuvo a duras penas un graznido. Sasuke sabía perfectamente que Naruto era ruidoso cuando se corría. Sasuke abrió los ojos y lo miró y Naruto perdió la concentración. Echó la cabeza hacia atrás y se puso una mano en la boca para intentar contener el grito mientras disparaba chorros de semen entre los labios de Sasuke. Las manos de Sasuke acercaron más su culo y lo chupó más fuerte.

Cuando el último espasmo se desvaneció, se oyó tirar ruidosamente de la cadena en el baño de al lado y Naruto se mordió el labio para no reír. Sasuke soltó su polla y la devolvió al interior de los boxers de Naruto, cerrando la cremallera y el botón. Se puso de pie y Naruto lo atrajo a sus brazos, presionando sus labios contra los de Sasuke, saboreándose a sí mismo y un gustillo a café. El sonido del secador de manos cesó y Naruto alargó la mano hacia la cremallera de Sasuke. Sasuke le apartó la mano.

—Tengo que volver al trabajo —susurró al oído de Naruto.

Naruto afirmó con la cabeza, pero se sentía dolido. Maldición, sabía que Sasuke tenía una enorme erección. ¿Por qué no quería que él se encargara de ella? ¿Esto había sido un "gracias" por encontrar a Hinata? Sasuke se abrochó la chaqueta del traje para ocultar el bulto en su entrepierna y salió del cubículo. Nadie los vio salir de los servicios.

Sasuke acompañó a Naruto a la recepción.

—Voy a llegar tarde esta noche —dijo Naruto silenciosamente—. Estoy de vigilancia. No estoy seguro de cuándo volveré así que no me esperes para comer.

—De acuerdo.

Naruto quería preguntarle si él también llegaría tarde, si iba a ir a ver a Hinata, esperando que Sasuke dijera que no. Sin importar lo que Sasuke contestara, Naruto quería que fuese la verdad.

—Gracias —dijo Sasuke cuando llegaron a la recepción—. Si necesita más ayuda, por favor venga otra vez.

Dándole la espalda a la mujer, Sasuke le guiñó un ojo. Naruto no pudo evitar una sonrisa.

Aja, que pasara... la encontrara?

YYYY como ayer no publique... chan, chan, chan, chaaaaaaaan... subiré otro :3