KAITO –Importante, favor de leer el "omake" al final, avisos importantes al fondo.
KAEDE- Aviso: Esta es una historia ficticia, hecha con el fin único de entretener. Cualquier situación presentada aquí no expresa la intención, necesidad, creencia o fe del escritor. Simplemente se ha escrito con el fin de entretener y por qué atraería más la atención. En resumen, no somos sociópatas, pecadores (no en el más extremo sentido de la palabra), homicidas ni depresivos al mando de un ser maligno superior.
Enra
No había mucho tiempo. Naruto tuvo que prepararse con accesorios, armamento, medicamentos y otros necesarios para entrar en la pesadilla de misión que le impusieron los primogenios del chacra. De momento necesitaba entrar solo. Esto lo sabía muy bien Ino, que apenas comenzó su luna de miel se vio en la necesidad de despedir a su amado al instante. Con ellos Sakura, quien fue invocada por Naruto para cuidar de Ino en su ausencia, esperaba en la puerta principal de la cabaña, sentada ante lo que parecía inevitable. De pronto las cosas tomaban un rumbo diferente a como estaban destinadas a suceder. No hacía ni un mes que un matrimonio unió sus vidas, y hoy…
–No puedo creer que aceptaras hacerlo…
–No tengo otra opción.
–Esto no será para enardecer tu ego, ¿Cierto?
–Ino, por favor…
–¿Qué tienes que ver tu nada en una guerra santa por el infierno?
–Enra… no creo que sea una versión espiritual religiosa del infierno.
–Sabes de lo que hablo.
–Ino, de verdad espero que lo entiendas.
–¿Entender qué? Quieres que entienda que el amor de mi vida se embarca en una guerra que nadie ha ganado jamás. Ellos son dioses de Chacra, seres más poderosos que nadie en este u otro universo, ¿y me quieres hacer creer que no pudieron tan solo rescatar a su amigo?
–No es por su capacidad o la falta de ella que hago esto.
–¿Has pensado en nosotros? ¿Qué es lo que crees que pasará conmigo cuando no estés?
–Lo he pensado muchas veces. Tres semanas de ida y dos de regreso.
–Supongo que entiendes entonces que me niego a que vayas…
–Por más que lo intento, no puedo evitar aceptar el pacto de los precursores del chacra. Si no lo hago…
–Debes negarte. Ta lo imploro, no quiero que vayas a una muerte casi segura…
–No puedo
–¡¿Acaso no me amas?!
–¡No pongas mi amor en duda, Ino!
–¡Por que no puedes simplemente olvidarte de ellos!
–¡Yo no puedo negarme!
–¡¿No es esta otras de tus acciones para ser respetado?! ¡No necesito que pruebes nada! ¡Pronto Serás Hokage! ¡¿No es eso suficiente para ti?!
–No tiene nada que ver con ego, ni hazañas ni historias a ser recordadas. La hermandad simplemente fue un mito hasta hace poco. Nadie sabrá lo que sucedió más allá de mi inclusión a la hermandad.
–¿Entonces qué es lo que te ocurre? Me dijiste que te dieron oportunidad de aceptar o rechazar la misión. ¿Qué te motiva a aceptar?
Naruto no dijo nada más. La madre susurrante había sido clara: lo que compete a los precursores del chacra solo se trata con ellos.
Ser parte de la hermandad de la mano sangrienta acarrea beneficios y maldiciones. El tema de las maldiciones es, entre otras cosas, el problema que atañe a Naruto en este momento. La verdad sobre las habilidades de la hermandad reside en la "Bendición" de la madre susurrante. Esta brinda sigilo, invisibilidad, ligera invulnerabilidad, entre otras cosas. Sin embargo, quienes buscan esta resistencia pagan un precio severo por obtenerla. Jurar fidelidad a la madre susurrante es un "pecado" en si mismo. Y cada pecado de chacra corrompe una parte del cuerpo. Uno de los pecados más comunes es el habitar un cuerpo impropio, lo que se paga con un cuerpo de metabolismo acelerado. Implica que el cuerpo solo puede durar unos cinco años antes de contraer gangrena, antes de que el cuerpo se pudra por dentro. El pecado proveniente de la bendición de la madre susurrante es una sangre corrupta, una sangre envenenada: enfermedades, heridas, dolor, sufrimiento… Todo lo que pueda imbuirse en maldición hacia los que le rodean, eso incluye familia, amigos y aliados. Esto a menos que los que le rodean obtengan la misma bendición. Esto no se debe revelar hasta que pueda deshacerse de la bendición de la madre susurrante, o al menos eso dijo Azura.
Naruto levantó su equipo ligero y comenzó a marchar hacia la salida.
–Naruto… si sales por esa puerta, espero que entiendas que estaré a nada de sentir que no volverás…
–Ino… si no salgo por esa puerta, podría causar desgracia a los que me rodean. De verdad… necesito hacerlo.
Estas fueron las últimas palabras que dijo Naruto antes de partir al infierno.
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El punto nexo entre Enra y el imperio siempre es predecible. ¿Por dónde se entra al infierno? Según la información de Azura debía buscar un sitio donde se suscitó una guerra, un sitio considerado sagrado. El único sitio que Naruto conocía como tal era el valle del fin. Las reencarnaciones de Indra y Ashura pelearon en este sitio por varias generaciones, llegando incluso a perecer en este lugar. Hacía mucho tiempo que Naruto no visitaba este sitio… ni él ni nadie. Desde la cuarta guerra, este lugar no pudo ser restaurado. Las estatuas de Madara y Tobirama fueron hechas pedazos, sobreviviendo únicamente las esculturas de dos manos en posición de sello cruzado. Sin embargo, la naturaleza se dio a la tarea de darle vida al lugar.
Temprano por la mañana, el frio y la cascada cubrieron con un grueso manto de neblina el valle del fin. Quizás fuera el destino. Quizás no. En el aire se podía percibir el aroma de incienso quemándose. Caminar en este sitio era imposible. Naruto necesitó ver a través de la neblina con el modo sabio, percibiendo solo la naturaleza y la energía fluyendo. Esa era la única manera de cruzar esta neblina, pues no solo la naturaleza afectaba el entorno. Como si de una presencia se tratara, existía un flujo de energía maligna concentrándose en una espiral detrás de la cascada. Luego una voz… que lo atraía con un canto melodioso hacia la cascada. Esta canción era emitida por Azura, que esperaba cantando al otro lado del cuerpo de agua.
Pisar el agua era diferente en estos momentos. No podía activar chacra, por lo que lo único se podía sentir era el suelo resbaladizo del fondo, impregnándose de un pesar inmenso a la par que su cuerpo se enfriaba con el agua. Era como si se tratara del pesar de la culpa, la culpa de mil muertes inocentes tomándolo de los tobillos, hundiéndolo en el correr del rio. El aire disminuía conforme se acercaba a la caída del agua, y su cuerpo en lugar de enfriarse, ardía en dolor y sufrimiento. Cuando estuvo cerca de entrar en la cascada, escuchó a sus espaldas los quejidos de dolor de una dama. Su esposa. Al mirar a sus espaldas, pudo verla emergiendo entre la neblina, sola con equipo ligero de shinobi.
–Ino…
–En la salud y en la enfermedad… espero por todo el amor que te tengo, que después de esto sé que te quede tatuado en la cabeza nuestra fecha de aniversario…
Ino no podía soportar el dolor, respaldándose en Naruto para poder pasar. Una vez llegaron a la cascada, el mundo comenzó a cambiar. El agua, que en un principio refrescaba, ahora se convertía en una mescolanza de fango y sangre. El aire se volvía pesado, y el cuerpo pesaba como nunca. Sus ropajes, estándar de batalla Jounin, se rasgaba con facilidad.
–Esto debe ser una broma.
–Lamento que vayas a pasar por esto.
–Te juro que debe merecer la pena.
Naruto extendió el brazo hacia adelante, asegurando con ello la veracidad de la cascada. Podredumbre, sangre y fango… Solo desechos de lo que alguna vez tuvo vida. Atravesar fue en parte la experiencia más desagradable que ambos tendrían en una y mil vidas consiguientes. Al pasar al otro lado las cosas mejoraron un poco. Sentada en una fuente de agua clara, estaba una aparición casi incorpórea de una doncella. Una doncella de larga cabellera negra, vestida con una tela larga y blanca, que no parecía tocar el suelo. Sobre su regazo una jarra de barro, de la que bebía agua con una cuchara grande.
–Señora Azura?
–Naruto, Señorita Ino. Veo que decidiste traer compañía a Enra.
–Le seguí hasta aquí, de lo contrario el machazo este iría a solas, sin mi para cuidarle.
–Entiendo. Demasiado orgullo dices, pero más me parece que trataba de evitarte un disgusto. Enra no es exactamente una tierra para pasear.
–Tan solo la puerta me ha dado un ascazo.
–Vengan, Refrésquense un poco en la fuente.
Ino fue la primera que tomó la vasija de Azura, y sin pensar un poco se vació la misma encima. De la vasija fluían ríos de agua, suficiente para limpiar superficialmente asperezas. Cuando sintió despojos entre su ropa, comenzó a desvestirse, todo con tal de deshacerse del aroma a podredumbre. Naruto, que aunque embelesado por su esposa no podía fingir deseos, abordó el tema de Enra.
–¿Ya hemos cruzado el umbral de Enra?
–Sí, de hecho. Mucho de lo que recibieron afuera son los cuerpos de primigenios y demonios. Antes del gran conflicto éramos cientos, pero con las batallas quedamos pocos aún conscientes. Algunos se convirtieron en seres carentes de razón y sentimientos. Otros simplemente se fueron con la primera oportunidad que se les presentó. Kaguya una de ellas. Y para otros, como Sorabe, terminaron encerrados en manos de los demonios.
–¿Qué hay de su heraldo? –Naruto comenzó a quitarse la chaqueta para asearse
–El heraldo Escarlata debería estar en estos momentos llegando a una tierra segura. Hacia el oeste hay una salida que los guiará a tierra segura, pero debo advertir que deban extremar cuidado. Pocos sitios son seguros para detenerse.
–Entiendo.
Azura miraba a Ino volverse a vestir con la ropa humeda. Luego de estar sentada por demasiado tiempo, se puso en pie, avanzando hasta Ino y mirándola a los ojos. Ino, que se recogía el cabello en ese momento, la vigilaba mientras se acercaba, con una expresión de interés en el espectro acercarse a ella. Una vez se arregló el cabello cruzó los brazos y miró a Azura directo a los ojos.
–Una mujer hermosa, debo aceptar. Ver que te ama tanto como le es posible es increíble para un ser humano.
–Gracias, eso creo –dijo Ino.
–No deberías estar en Enra, jovencita. Si así lo deseas puedes volver a tu mundo…
–Acompañaré a Naruto a donde sea necesario.
–Sé que lo harás. Y si es necesario, toma esto –Azura le entregó a Ino su vasija, la que comenzó a disminuir de tamaño hasta tomar una forma de frasco–. Es un bálsamo, ayuda a restaurar la salud de heridas y contusiones, pero no ayudará contra nada más.
–Entiendo.
–beban también del agua de la fuente. Mantendrá su cuerpo vigorizado por algunos días. Y por último, les pediré que dejen su equipo.
–Espera, no estarás diciendo que…
–Sus armas jamás podrán hacer daño a nada de aquí. Cuando te pedí que te prepararas, me refería a prepararte mentalmente.
–¿Por qué?
–Hay cosas aquí que muchos seres humanos no deberían jamás experimentar.
–Entre ellas la puerta –dijo Ino.
–Deben estar preparados. Afuera hay más que solo demonios. Enra es el hogar de varias almas corrompidas que no pudieron cumplir la misión. Ellos permanecerán aquí… hasta que Sorabe sea liberado. Les deseo buena suerte, y que su misión sea cumplida.
Azura se descompuso en humo, borrándose de a poco. Una vez se vieron solos y a medio vestir, Ino simplemente disfrutaba de la anatomía de su marido en lo que tal vez sería una misión suicida.
–Te amo –dijo Naruto.
–¡N-no digas cosas vergonzosas ahora! ¡No tienes pudor!
–Oh, Ino –Naruto la tomó de la cintura, y con un ligero pero firme tirón la acercó a su cuerpo, la distancia justa para mirarla directamente a los ojos y sentir su aliento a la par–. El hecho de que quisieras venir al infierno conmigo es más que suficiente para afirmar lo mucho que me amas. Jamás creí que hicieras algo así por mí.
–Soy tu esposa. Desmotiva mucho el hecho de que creas que no lo haría…
–No quería que lo hicieras. Gracias, amor.
Ino valor sensual de los labios de su marido. Sentirlo tan apegado a ella le hacía enfrentar esto y más.
–Bien –interrumpió Ino el beso, se limpió los labios y terminó de vestirse–. Es hora de patear traseros.
El camino hacia el exterior fue más que nada largo y angosto. Para salir de donde estaban fue necesario un poco de espeleología, analizar el lugar donde se encontraban. Los muros eran húmedos, llenos de lo que parecía ser ceniza a juzgar por el color y la consistencia. De vez en cuando se escuchaban en la lejanía algunas piedras cayendo, así como el murmullo de las almas que estaban encerradas en este sitio. Desde donde se encontraban podían elevar la cabeza y tratar de deslumbrar una luz a lo lejos que se estrellaba con el muro más alto, y de allí notar que afuera había más que solo un sol radiante.
–Aunque no lo creas, esta es una buena manera de pasar la luna de miel.
–No creo que esta fuera tu idea.
–Debemos volver a la playa cuando salgamos, pero no es malo hacer lo que mejor sabemos hacer para distraernos. Estamos en un lugar exótico compartiendo tiempo juntos… tal vez esto nos sirva para reforzar más nuestra relación. Además, tal vez sea una misión de rescate sencilla. Eres el más talentoso Shinobi de Konoha, estoy segura que puedes con esto en un dos por tres.
–No será sencillo, Ino. El chacra aquí es difícil de moldear. Además, la hermandad fue destruida cumpliendo esta misión.
–La hermandad. Suena como si ellos fueran la gran cosa.
–Lo son. Protegidos por la bendición de la madre susurrante podían aparecer de las sombras, ser mutilados y regresar a la vida siempre que cumplieran su misión. Sin embargo… hay un precio grande qué pagar por eso.
–¿Cuál precio?
–La sangre corrupta envenena, lacera y pudre a quienes los rodean. Si la madre susurrante no lo permite, el bendecido incluso puede matar inconscientemente a quien está a su lado.
–Espera… no será que…
–Si. Si no aceptaba esta misión, después de haber ingresado casi por la fuerza a la hermandad, ella me habría obligado a matar gente a lo bestia. Pude haber matado a todos… pude haberte matado… y ser consciente de ello.
Ino se detuvo en ese instante, pensando en Naruto y lo mucho que le dijo atrás en la playa de cristal. Más que nada, lo acusó de querer vanagloriarse con la misión más legendaria, siendo que lo que trataba de evitar es recibir un castigo más grande al negarse. Todo el tiempo fue así. Naruto solo buscaba lo mejor para todos… y por un instante lo había olvidado.
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Salir de la grieta fue tardío y cansado. No más de dos horas arrastrándose por los angostos espacios de ese lugar para encontrar una nueva zona dónde poder respirar libremente. Aliviados de la claustrofobia, ambos comenzaron a mirar a lo lejos lo que le esperaba. Debían localizar un campamento donde un aliado de Sorabe les esperaba.
El panorama no podía ser más desesperanzador. Si bien no era la imagen que esperaban del infierno, si que causaba miedo estar dónde se encontraban. Lo primero que notaron fue el cielo. Un cielo cubierto de nubes y una intensa luz que más parecía que estaban viendo brazas incandescentes. Estos cuerpos celestes se conectaban con lo que parecían corrientes de aire, que les movía de forma irregular: arremolinándose en diferentes zonas. Estos remolinos viajaban en diferentes direcciones, desapareciendo en una línea que partía el cielo. Cuando un remolino entraba en esta línea, este emitía una llamarada, que salía y entraba como una serpiente en la arena.
Lo siguiente que sus ojos notaron fue la lejanía. No existía tierra en este sitio. Más bien era una enorme charca de la que salían pilares de madera incinerados. El aroma a ceniza inundaba el aire, y la vida era inexistente. No había nada en Enra… ni siquiera un movimiento ajeno al provocado por el viento.
–Debo aceptar que esto es más aterrador que lo que esperaba –dijo Ino.
–¿Y eso es?
–Fuego, lava… cosas como lo que se podría ver en el infierno. Cosas similares a las que vemos en la guerra.
–Pues al parecer, comparado con la guerra… esto no puede ser peor.
Así fue como comenzó esta batalla por tierra abandonada.
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Kaito –Ok, este es el plan, que posiblemente no siga al pie de la letra en cuanto a tiempo. Quiero terminar este fic, y quiero terminarlo porque me resulta difícil escribir más para este. Fue difícil pensar en qué hacer a continuación, puesto que la segunda temporada, si se puede llamar así, originalmente estaba inspirado en God of War, luego con la llegada de Skyrim a mi vida adapté lo de los orígenes del chacra al estilo de los Dremora Daedra. Creí que sería muy genérico y añadí un poco de Dark Souls y luego me di cuenta que todo esto se iba a notar, que no tendría imaginación y que necesitaba una mejor adaptación de la historia que ser una mezcla engrudesca de los tres videojuegos. Tardé mucho en idear qué hacer al final, y simplemente eché todo a la basura por un largo rato. Luego alguien me dijo que no me hiciera pato y continuara con el fic
Kaede –Esa sería yo, Kaede de regreso después de más de un año de ausencia.
Kaito –Y por el motivo que sea fui impulsado a retomar este fic antes que otro. Así que, por puro deseo de darle un final, escribiré los capítulos que sean necesarios para terminarlo, aunque es posible que parezcan crónicas cortas más que nada.
Kaede –¿Esto qué significa? Significa que los capítulos pueden ser algo cortos pero más seguidos. Lo hago de esta manera porque de lo contrario me tardaría más por meterle paja innecesaria.
Kaito –¿Esto bajará la calidad del fic? Posiblemente no… ustedes juzgarán el trabajo realizado, pero intentaré que sean de buena calidad aun cuando puedan ser cortos. Descriptivos, como si de una novela de suspenso se trate. Veamos qué podemos lograr con el concepto que he elegido para este fic y su continuación.
Kaede –Para aquellos que siguen este fic y su similar hermano, es necesario avisar:
"EL RENACER DEL CLAN UZUMAKI" QUEDA SUSPENDIDO HASTA TERMINAR ESTE FIC
Kaito –De la misma manera, me he metido en un hoyo en el que no sé qué más escribir para el fic hermano, siendo tal vez necesario solo concluirlo con la boda. Sé que más sigue en la historia, pero no sé qué más agregarle. Sobre todo con un asunto pendiente que tengo con los lectores, habiendo prometido que ya sabía qué hacer con Hinata… lo que causará problemas puedo anticipar.
Kaede–Por Ultimo un aviso no tan importante pero que cambia las cosas severamente: a aquellos que siguen este fic, en el próximo capítulo todo el fic cambiará de título, debido a que dejó de ser una novela rosa (Y que honestamente no nos gustaba el título que habíamos elegido desde el principio). El próximo título será:
